El recién nacido

El llanto del bebé

Bebés Prematuros

Salud emocional de los seres humanos

Juego y estimulación infantil

Crianza

Guía de Recomendados

Foro Panza y Crianza

NOVEDADES KANGURITO

 

Crianza natural:

Después del nacimiento, el bebé, de a poco va aprendiendo y aprehendiendo el mundo que lo rodea, al principio todo será a través de su mamá y papá o el adulto que cumpla con ese rol. Sin este sostén primordial, el bebé del ser humano no podría sobrevivir.

En esta sección encontrarás algunas lecturas sobre los primeros meses del bebé, así como algunas reflexiones sobre crianza en general.













El recién nacido
¿Qué es un recién nacido? - Catherine Dolto -
Porqué usar un portabebé tipo kepina o aguayo - Paula Bertrán
El nacimiento de nuestro “ser madre” – Laura Gutman
El cuarto trimestre y la enseñanaza de los !Kung San- fuente: Contener Multiespacio
Ancient Wisdom - Biological necessity - by Suzanne Shahar
Llevar a tu bebé -Fuente: www.crianzanatural.com
Amamantamiento, colecho y SMS (Síndrome de Muerte Súbita)
(www.panzaycrianza.com.ar) – escrito por: Tali madretierra3@gmail.com
La hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre - por Michel Odent
¡Que no os separen! http://www.tenemostetas.com/2009/08/que-no-os-separen.html
NACER CON-TACTO por Josefa Aguayo Maldonado
http://www.doulasdelapatagonia.com.ar/articulos.htm
Video: LLevando a tu bebé en una Kepina
Video: llevando a tu bebé en guagüera o fular
La hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre archivo word - por Michel ODent





El llanto del bebé
Plano psicológico y emocional: Vuelta al llanto primitivo - Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa
Plano psicológico y emocional: Aterrizaje en un planeta sin sentido Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa
Plano psicológico y emocional: Quién es el que llora? Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa
Plano místico y energético: El llanto del bebé puede cambiar el futuro Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa
¿Reciben los bebés suficientes abrazos? por Natalia Suárez Acero
Frustración innecesaria en niños y niñas – por Yolanda González

Bebés Prematuros
GUÍA PARA PADRES DE BEBÉS PREMATUROS. por APAPREM (Asociación Argentina de Padres de Niños Prematuros) www.apaprem.org.ar
descargar cuadernillo

Método Madre Canguro - http://kangaroo.javeriana.edu.co/ - Descargar archivo
Artículo Sobre Método Madre Canguro
La piel materna: La mejor incubadora. fuente www.aeped.es

La Ruptura de la Simbiosis Primaria.

 

 

 

Salud emocional de los seres humanos
Crítica al libro "Duermete niño" DEL DR. STIVILL. fuente: www.dormirssinllorar.com
Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas – Laura Gutman
Esfínteres: Control y autoritarismo por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar
Sueño Infantil: Declaración sobre el llanto de los bebés. fuente: :www.suenoinfantil.org
Los niños como enemigos - Por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar
Las raíces afectivas de la inteligencia - Por Carlos Fresneda
La Haptonomía - información tomada del sitio Web de la Fundación de la Haptonomía www.haptonomia.es
Colecho e instinto de protección -
fuente: http://asociacioncriarte.blogspot.es
El placer corporal y el origen de la violencia
Amar y despertar
- Analía Arrighi
El modo de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños- Fuente: http://www.tendencias21.net/El-modo-de-crianza-de-los-ancestros-propicia-el-desarrollo-moral-de-los-ninos_a4880.html
Crianza con apego: psicoanálisis, feminismo y neurobiología Por Ileana Medina Hernández de www.tenemostetas.com


Juego y estimulación infantil
Importancia de la "fase en brazos"- fuente: www.crianzanatural.com
¡Las princesas a la hoguera! Barbara Ehrenreich
La importancia del tacto: por María Fernanda Martínez, staff de Contener www.contenerenlinea.com.ar
Ventajas de llevar a tu bebé en un portabebé
Comprar en lugar de vincularse - Laura Gutman
La vida del bebé en un cochecito (o silla de paseo)
¿Poner Límites o informar sobre los límites?
Mi hijo no puede parar extraido de http://www.yogabienestar.blogspot.com/
Ideas para jugar en casa - http://www.elsemillerodelarte.com.ar
La televisión






Crianza
Colaborar en casa - Por Laura Gutman. www.crianza.com.ar
Paternidad actual: El auge del compromiso emocional y del rol
de cuidado entre los varones.
Newsletter del Observatorio de la maternidad - descargar archivo pdf
Los niños en y frente a los medios de comunicación - por la SAP

Tinelli y la violencia simbólica contra las niñas y niños Por Susana Velleggia
COLECHO - Artículo extraído de www.criaryamar.com
En lugar de tribu hay sólo un padre - por Laura Gutman
Francesco Tonucci y la escuela
Entrevista a Laura Gutman en youtube

Apurar a los pequeños no es educar
La adopción - Violación de los Derechos Humanos de l*s Intersexuales




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¡Que no os separen! http://www.tenemostetas.com/2009/08/que-no-os-separen.html

Muchos estudios contemporáneos -y algunos ya clásicos-, demuestran que la primera necesidad del recién nacido es permanecer todo el tiempo junto al cuerpo de su madre, y que esta unión física y corporal es fundamental durante todo el primer año de vida.

La separación del recién nacido del cuerpo de su madre, ya sea en el hospital o posteriormente en los primeros meses de vida del bebé, está relacionada con carencias afectivas, con enfermedades y trastornos de conducta futuros, y con los orígenes de la violencia y la sumisión.

Casilda Rodrigañez, en el prólogo a la nueva edición de su libro La Represión del deseo materno y la génesis de la sumisión inconsciente (Ediciones Crimentales, Murcia, 2007) hace un resumen magnífico de lo que las neurociencias han aportado al respecto, que me parece importante reproducir y compartir:
«(...)

Por su parte, Henry Laborit explicó hace años lo que nos sucede
neurológicamente cuando ante una situación adversa no podemos
ni huir ni luchar, y no tenemos otra alternativa que la sumisión.
(2).

El estudio de Laborit fue un hallazgo pionero, pero se refiere
en general a las personas adultas, no habiendo investigado la etapa
de formación primal. Más recientemente, el pediatra neonatólogo
Nils Bergman que trabajó durante doce años en el Mowbray
Hospital de Cape Town, está ofreciendo una explicación muy concreta
y precisa de cómo acontece este fenómeno en los bebés recién
nacidos, explicación que se puede encontrar en su comunicación en
el VI Symposium de la Liga de la Leche en Paris, en marzo del
2005(3), así como en sus documentales, en particular en Restoring
the original paradigm (4).

Hacer un resumen de lo que este autor nos aporta, es casi imposible
porque él mismo es un resumen de muchísimas cosas: empezando
por sus propias investigaciones en la práctica clínica neonatal,
que ha cruzado entre otras, con la neuroendocrinología y con
la biología evolutiva (5). Su obra es imprescindible para cualquiera
que esté interesado/a en conocer los términos neurológicos y fisiológicos
de la represión del deseo materno (la separación de la criatura
de su madre) y el estado de sumisión de la criatura humana.

Porque efectivamente, la neurología ha comprobado:

1) En primer lugar, que la formación de las vías neurales sólo
está pautada genéticamente hasta las 14/16 semanas de gestación,
y por tanto, a partir de ese momento el tipo de desarrollo depende
de su hábitat, del estado de la madre y de su relación con ella. Por
otra parte, también nacemos con millones de neuronas que iran
desapareciendo conforme se vayan fijando las sinapsis y las vias
neurales que definitivamente van a constituir el sistema neurológico.

En esta ‘poda’ y en esta formación de las vías neurales estriba
la enorme plasticidad adaptativa del ser humano: entre otras, si ha
de vivir para la guerra o para la paz.

En este proceso de formación del sistema neurológico incide otro
importante factor: somos una especie neoténica, que en lugar de
nacer con el 80% del cerebro formado como sucede en otras especies,
nacemos con sólo formado un 25% del cerebro adulto, alcanzando
ese 80% sólo a los doce meses después de nacer. Es decir,
que desde el punto de vista neurológico, el primer año después de
nacer es también una gestación externa.

2) En segundo lugar, se ha comprobado que hay un programa
neurológico que se pone en marcha en circunstancias de alerta o de
defensa, y que automáticamente cierra el programa que regula el
metabolismo basal en circunstancias normales; el programa de
defensa activa un sistema neuroendocrino y un sistema neuromuscular
específicos para que el organismo entero se disponga a huir o
a luchar contra la circunstancia desfavorable. Las criaturas separadas
de sus madres, se encogen, tiemblan de pánico, descienden la
temperatura corporal, sufren alteraciones del ritmo cardíaco y respiratorio,
incluso padecen apneas, y, en fin, todo su pequeño cerebro
es invadido por descargas de glucocorticoides (cortisol, hormonas
del stress…) y de adrenalina (hormonas del miedo), creando
una toxicidad neuroquímica que va a ser determinante en la formación
de las vías neurales, es decir, en el sistema neurológico y neuromuscular
que están en periodo de formación. En otras palabras,va a determinar si la criatura tendrá una estructura caracteriológica
para vivir en armonía con sus semejantes o si va a tener una estructura
para vivir en tensión y en competencia.

3) Todo depende del tiempo en que la criatura permanezca en
estado de stress, es decir, separada de la madre: si es un momento,
no pasa nada, porque se pone en marcha un sistema de alerta, que
está previsto para eso, para alertar. Pero no para permanecer
durante tiempo; porque si la separación se mantiene de forma persistente,
y el sistema de alerta o de defensa permanece activado
durante mucho tiempo y con frecuencia, empieza a formarse la
patología específica. Muchos diagnósticos de llamadas enfermedades
mentales (esquizofrenia, bipolares, autismos, etc.) (6) así
como el origen de la conducta violenta (7) han quedado ya relacionados
con un modelo patológico de desarrollo de la criatura humana,
en estado persistente de stress, es decir, separado de la madre,un modo de vida que Bergman llama de supervivencia (survival
mode).

Por todo esto, Bergman afirma que la peor situación que se
puede encontrar una criatura al nacer es la separación de la madre;
que esta separación es una violación de la criatura humana cuyo
programa innato de crecimiento preve el contacto piel con piel con
su madre; y que esta violación que sufre la criatura tiene un impacto
de por vida.

Asegura que la criatura, incluso la que nace prematura, no nace
enferma, pero enferma cuando se le separa de la madre. Y concluye
haciendo un llamamiento para que los sistemas de salud pública den la prioridad absoluta a poner los medios para que las criaturas no sean separadas de sus madres
al nacer salvo en las más extremas circunstancias.

Nils Bergman, desde mi punto de vista, ha pasado a formar parte
de los clásicos (Reich, Leboyer, Odent…) que desde distintos campos
de las ciencias trabajan en pro de la recuperación de la madre
verdadera, la madre antigua, aquella que, según definición de Lope
de Vega a cuanto vive aplace. A este proyecto, Bergman le ha
puesto un nombre muy preciso: RESTAURAR EL PARADIGMA
ORIGINAL DE LA MATERNIDAD. »

NOTAS:

2) Henri Laborit: algunos títulos de su obra son La Nouvelle grille, Eloge de la fuite y
L’inhibition de l’action.(Masson 1980). También en el libro de la UNESCO, La violence
et ses causes (1981) hay un capítulo suyo con el título Mecanismos biológicos y
sociológicos de la agresividad.
(3) Nils Bergman, ‘Le portage kangaroo’, en Les dossiers de l’allaitement, Leche League
France, especial nº 6, 18.03.2005.
(4) Nils y Jill Bergman, Documental Restoring the original paradigm, www.kangaroomo
thercare.com
(5) En la exposición de los cursos de Verano de Jaca 2006: ‘El matricidio y la represión
el deseo materno a la luz de la neurobiología y de la investigación clínica neonatal’,
(publicado en Maternidad entrañable y gozosa, Prensas Universitarias de Zaragoza,
julio 2006), y en ‘La maternidad: correlación entre libido y fisiologia’, en la revista
Medicina Naturista num. 10 , junio 2006, hago un resumen más detallado de las aportaciones
de Bergman. También están colgadas en: www.casildarodriganez.org
(6) Por si alguien quiere adentrarse en la literatura publicada al respecto, ver en la revista
Acta Paediatr. suppl 1994, 397: Albert, JR (77-85) ; Hofer M.A. (9-18); Fifer, WR.
(86-93); Rosenblatt, JS. (3-8); en la misma revista 1995, 84(5): Christensson et al
(468-73), y de abril 1996: 85(4) Michelsson et al (471-5). En la revista Journal of
Paediatr de 1977 91(1): Lozoff, B. et al. (1-12).
(7) Además de Henri Laborit ya mencionado en la nota (2), otros autores han estudiado
la formación del carácter violento desde la neurología. Menciono dos:
- A.N. Schore , en The effects of early relational trauma on right brain develop
ment, affect regulation, and infant mental health (Infant Mental Health Journal
2001; 22 (1-2): 201-69), quien entre otras cosas, asegura que
Las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad, a la
capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento a lo largo de
toda la vida. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia de unión con la
madre ('bonding'), podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal
y violento.
- Lloyd de Mause, en : The neurobiology of Childhood and History, y War as
righteous Rape and Purification (citado en 'El llanto infantil y el cerebro'
www.dormirsinllorar.com y www.psychohistory.org), por su parte ha escrito que:
Los traumas provocados por el desamparo pueden dañar severamente el hipocampo,
matando neuronas y causando lesiones; y que este daño está causado por la liberación de
una cascada de cortisol, adrenalina y otras hormonas segregadas durante el periodo traumático,
que no sólo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en
marcha una desregulación duradera de la bioquímica cerebral. Además, la abundancia
de repetidas oleadas de estas sustancias químicas y hormonas en el cerebro es la causa de
la reducción de la producción normal de serotonina, siendo, según este autor, un nivel
bajo de serotonina el indicador más importante de violencia, relacionada con tasas altas
de homicidios, suicidios, piromanías, desórdenes antisociales, automutilaciones y otros
desórdenes agresivos. Y también que:
Se ha demostrado que la falta de cuidados maternales tempranos es la causa de que la
región que... permite al individuo reflexionar sobre sus propias emociones y empatizar con
los sentimientos de otros individuos sea diminuta, desembocando en una pobre autoestima
y en una tan baja capacidad para empatizar, que el bebé crece literalmente incapaz de sentirse
culpable por lastimar a los demás.

http://www.tenemostetas.com/2009/08/que-no-os-separen.html

Más información sobre la Campaña ¡Que no os separen! de la Asociación El Parto es Nuestro:
http://www.quenoosseparen.info/

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Crianza con apego: psicoanálisis, feminismo y neurobiología
Por Ileana Medina Hernández de www.tenemostetas.com

1.- Crianza con apego y psicoanálisis

El psicoanálisis es la producción teórica occidental que más ha profundizado en las honduras de la psique humana, y que más se ha aproximado a las verdades de la "filosofía perenne", a las formas elevadas de misticismo y sabiduría que están presentes en todas las culturas de la humanidad. Los conceptos de 'inconsciente' (y de sombra), de 'represión' y de 'individuación', por solo citar tres de las categorías psicoanalíticas fundamentales, son básicos para la concepción de una psicología integral que abarque la personalidad humana en toda su profundidad.

Como sus postulados se acercan más a la filosofía y al humanismo -de los que la Psicología Científica del siglo XX necesitaba desmarcarse- y no son fácilmente demostrables en el laboratorio, el psicoanálisis no ha sido incluido en los planes de estudio de la mayoría de las facultades de Psicología, enmascarando sus aportaciones en medio de una disciplina que se llama "Psicología Evolutiva", pero su impacto es innegable para el desarrollo de las ciencias sociales en su conjunto, y para una comprensión integral del pensamiento científico con el pensamiento humanista.

Sin embargo, que el psicoanálisis freudiano es absolutamente falocéntrico y patriarcal, y que ahí radican sus principales limitaciones, no es noticia.

El psicoanálisis clásico ha sido acusado desde todos los ángulos por los más variados enfoques feministas. El "complejo de Edipo" y la "envidia del pene" son, como explican insuperablemente Casilda Rodrígañez y Ana Cachafeiro en el capítulo 2 de la primera parte de su libro La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente, la más sofisticada elaboración del pensamiento patriarcal para ocultar el "crimen de la madre", para ocultar la represión del amor maternal que es la verdadera "carencia primaria" que da origen al Edipo:

"El reconocimiento de que la sexualidad primaria es una sexualidad maternal, cóncava y no falocéntrica, no habría permitido una interpretación del mito de Edipo en los términos del Complejo de Edipo; habría conducido a la interpretación más sensata de Eric Fromm de que es en la violación del principio maternal donde se encuentra el origen y el meollo de casi todas las neurosis: fue el crimen de Yocasta, al abandonar a su hijo en el bosque para que encontrara la muerte, lo que desencadenó la destrucción de todos, incluida la de ella misma. No nacemos con complejos de Edipo, ni con castraciones; no nacemos con carencias, sino con una enorme producción de deseos, de deseos maternos, que bien pronto se estrellan contra las pautas y los límites establecidos por las normas patriarcales.
(...)Asi el Complejo de Edipo del psicoanálisis viene a cumplir el mismo papel que el pecado original de la religión judeo-cristiana: ocultar el crimen de la madre, ocultar su cadáver y construir la impostura, la madre patriarcal libidinalmente aséptica."
Visto así, el Complejo de Edipo fue el gran "truco" freudiano, la última vuelta de tuerca del pensamiento patriarcal para enmascarar, para disfrazar de "innato" lo que no era más que la falta básica materna, la falta primaria de cuidados, leche y cuerpo maternos. Y, de paso, convertir en "aberrante", concebir como deseo coital, incluir en el tabú del incesto, lo que no es más que el deseo primario natural de la criatura, de cualquier criatura, de mamar y de permanecer junto al cuerpo materno.

Desenmascarando correctamente el mito del Edipo, el resto de las grandes referencias teóricas de la crianza con apego provienen en buena parte del psicoanálisis (o de estudiosos que un primer momento siguieron el psicoanálisis y luego lo confrontaron pero cuya obra deriva de él): , la teoría de la autorregulación, de Wilhem Reich; los experimentos iniciales de Bowlby y Harlow; el concepto de "hospitalismo" de René Spitz, la obra de Françoise Dolto y su discípula Laura Gutman; la obra de Alice Miller... y otras mujeres psicoanalistas de adscripción junguiana o reichiana como Clarissa Pinkola o Jean Shinoda Bolen, recorren el camino, ya sea en el sentido del bebé hacia la madre, o desde la "esencia femenina" hacia el bebé, para revelar lo que desde mi punto de vista es el principal y más contundente argumento que puede esgrimirse contra el patriarcado: "el crimen de la madre", la omisión de la importancia de la madre "entrañable", de la primera e importante relación del bebé con su primer entorno biológico.


2.- Crianza con apego y feminismo

Las feministas "clásicas" defensoras de la igualdad (esas que dicen que "da lo mismo una madre que un padre, una teta que un biberón") arremetieron -y arremeten- contra el psicoanálisis, porque consideran que sus teorías mantienen a la mujer "atada" a una supuesta "esencia maternal", lo que conllevaría a prolongar su dominación y su discriminación en el mundo laboral y público.

Creo que, en un primer momento, esto pudo ser así. Quizás al feminismo del siglo XX le correspondía demostrar que las mujeres podíamos y éramos capaces de llevar adelante carreras profesionales, políticas o públicas al mismo nivel que los hombres, y la maternidad podía entenderse como un obstáculo para ello (un obstáculo en el mundo laboral tal como está entendido hoy, que no tiene por qué ser siempre así. Pero en ese caso, es el mundo laboral el que habría que cambiar, y no a la maternidad).

Pero reconocer que las mujeres somos -hasta día de hoy- las únicas que podemos embarazarnos, parir y amamantar, y exigir que esto deba ser protegido por la sociedad en su conjunto, creo que ha de ser el siguiente paso de la lucha feminista, dado que la reproducción y la crianza son lo más importante de la sociedad, fundamental para la conservación y el desarrollo de la especie.

Mientras las mujeres seamos las únicas que podamos embarazarnos, parir y amamantar, no somos iguales a los hombres. Somos IGUALMENTE VALIOSAS, pero no iguales. Podemos partir de cualquier identidad sexual previa, construir nuestra identidad sexual como queramos (nadie serio puede negar hoy en día que la identidad sexual es una construcción cultural), pero desde que tomamos la decisión de quedarnos embarazadas, desde que nos convertimos en el PRIMER ENTORNO en que el que la nueva vida humana se forja y se inicia, tenemos ya una responsabilidad única con esa nueva vida humana, QUE NO TERMINA EN EL MOMENTO DEL PARTO.

El psicoanálisis lo demostró en su momento, y hoy lo demuestra la neurobiología. La separación de la criatura de ese primer entorno, no puede ser brusca. El vínculo de apego que se establece entre el bebé y el ser humano que le ha dado la vida debe continuar a través de la lactancia materna, que no es solo una forma de alimentación, sino también tiene importantes componentes afectivos, sensoriales y sexuales para la primera fase de desarrollo del bebé.

En un interesante debate que sostuve con otra bloguera y madre entrañable, luchadora por el parto respetado y por la prolongación de la baja maternal, que se autodefine como "ecofeminista", ella me decía que pensar los temas de la lactancia materna y de la maternidad desde el punto de vista del bebé nos "limitaba a las mujeres como sujetos".

Yo creo precisamente lo contrario. Creo que no podemos pensar la maternidad, la paternidad y la crianza sin PENSAR EN EL PRINCIPAL SUJETO IMPLICADO: el bebé. Que además es el principio de todo cambio social, el futuro mismo de la humanidad.

Si defender la idea de la "madre entrañable" nos arriesga a ser oprimidas y reducidas solamente a la condición de "paridoras", lo que hay que cambiar es la sociedad que nos oprime y nos reduce -y esto me parece mucho más revolucionario que el feminismo de la igualdad-, pero no negar el hecho obvio de que somos las únicas que podemos parir, y eso nos da, no una limitación ni un pretexto para la opresión, si no un inmenso PODER, una inmensa responsabilidad, un inmenso privilegio, privilegio que tenemos que defender, no ya solo por una cuestión "femenina", sino, y sobre todo, por garantizar el mejor cuidado posible para nuestros hijos. (Esa responsabilidad a menudo es entendida como "culpabilidad". Pero el problema de la culpabilidad, que ya hemos tratado en otro post, como el de la maternidad y la crianza, no es solo de las madres, es de la sociedad en su conjunto que debe apoyar esa maternidad).

Un padre puede igualmente brindar amor y cuidados a nuestros hijos, es más, debemos aparearnos y reproducirnos precisamente con esos machos proclives a desarrollar su capacidad de cuidado y apoyo, su compromiso con la vida doméstica y con la familia. Un niño que ha sido abandonado por su madre biológica, puede desarrollarse como una persona normal y sana al cuidado de una familia adoptiva amorosa, ya sea heterosexual u homosexual, qué duda cabe. Pero el vínculo que se establece a través de la lactancia materna, ayudado por la oxitocina y la prolactina, manteniendo el continuum con el mismo cuerpo en que fue gestado, el mismo que el bebé reconoce por el olor, por los sonidos, por su experiencia prenatal... es sin duda lo más óptimo para el bebé recién nacido, hasta que por sí mismo es capaz de separarse del cuerpo de la madre.

Independientemente de la discusión sobre una esencia "maternal", sobre nuestros derechos a embarazarnos con conciencia, a parir en libertad y a amamantar con placer, me parece también muy importante el DERECHO DEL BEBÉ a ser gestado en el mejor de los entornos posibles, a nacer por sí mismo en un mundo que le recibe con amor y respeto a su integridad, y a ser nutrido física y psíquicamente con leche materna.

Quizás, precisamente abandonar el enfoque adultocéntrico (el último tabú que aún nos queda), y pensar el problema desde el punto de vista de los bebés (que fuimos y somos todos) nos ayude a obviar ciertas diferencias teóricas, a unificar posturas en torno al problema. Nadie mejor que las propias mujeres, que fuimos -y todavía en gran medida somos excluidas del discurso patriarcal- para reivindicar la inclusión, no solo de las mujeres, sino también de todos los excluidos, sobre todo, los bebés y los niños.

La lucha por la visibilidad de los derechos de la mujer debe ir acompañada por -y ser compatible con- la lucha por la visibilidad de todos los sujetos, especialmente de los derechos de nuestras propias crías, de los niños y los bebés que han sido condenados al silencio más absoluto:
"Sólo los hombres son válidos: las mujeres, los homosexuales y los niños son inválidos o minusválidos (por eso son llamados con otro nombre). Son los restos de la división. Las mujeres son arrojadas al denominador: designadas como sexo sometido. Los homosexuales son expulsados de la realidad: son el resto no reconocido. Los niños son reducidos al limbo linfático -sin habla- en espera del cielo apofántico: sometidos a un compás de espera (que, para las niñas, será eterno)." [Ibañez, Jesús: "Masculino/femenino-producción/seducción" en Por una sociología de la vida cotidiana, Editorial Siglo XXI, 1994, pág. 65].

Solo haciendo compatibles los derechos de las mujeres con los derechos de los niños pequeños, podremos construir una sociedad donde madres y padres podamos contar con permisos remunerados más extensos para cuidar de nuestros bebés, y donde ni la maternidad ni la paternidad conscientes y entregadas, tengan un coste tan elevado en los ingresos familiares, en la estabilidad laboral y en el desarrollo de las carreras profesionales de las madres y los padres que deseemos permanecer junto a nuestros hijos más o menos exclusivamente durante una etapa de nuestras vidas.

El feminismo primario de la "igualdad" (que el sociólogo español Jesús Ibañez en el artículo antes citado llama "feminismo converso"); el que dice que la "realización" de la mujer debe suponer incorporarnos al trabajo 5 días después del parto (como hizo aquella ministra francesa) ó 16 semanas que también es muy poco, con el cuerpo igual de perfecto y sin huellas de la maternidad; el que dice que la realización personal solo puede provenir del éxito profesional tal como lo entendemos hoy; y que todos, hombres y mujeres debemos salir de casa a las 7 de la mañana y volver a las 9 de la noche, mientras nuestros hijos los cuidan otros; ESE PARA MÍ, SIGNIFICA LA GRAN VICTORIA DEL SISTEMA PATRIARCAL. Así, el sistema patriarcal únicamente enfocado a la producción, al consumo, al dominio de unos hombres sobre otros, a la explotación de la fuerza de trabajo humana, a la riqueza material, a la competitividad, a lo público, a la velocidad, a la racionalidad, a la explotación de los recursos naturales... obtiene su total hegemonía, con total complicidad de los hegemonizados, como suele ocurrir.

Lo verdaderamente feminista, lo verdaderamente revolucionario y explosivo, es luchar por que la sociedad occidental considere como IGUALMENTE VALIOSOS los valores que hasta ahora han sido considerados "inferiores": la reproducción, la maternidad, el parto, la lactancia materna, la crianza, el apego, la seducción, las emociones, el placer, el cuidado, los afectos, la lentitud, la vida privada, la libertad más íntima y subjetiva de la familia como espacio nutricio y afectivo, responsable primera y última de la educación y la nutrición emocional de nuestros hijos.

3.- Crianza con apego y neurobiología

Por si todas estas ideas necesitaban el refrendo de la Ciencia, distintas ramas de la neurología han demostrado hoy lo que ya muchos intuíamos: la maduración del cerebro infantil necesita de una figura de apego seguro, tanto para su desarrollo emocional óptimo, como para el desarrollo fisiológico de las conexiones neuronales.

La psicóloga Rosa Jové, en su último libro, La Crianza Feliz, dedica un capítulo completo a resumir los últimos descubrimientos de la ciencia sobre el desarrollo del cerebro infantil, y la importancia de que los bebés se sientan satisfechos y atendidos para eliminar el estrés de su vida, y cómo las sustancias bioquímicas del estrés perjudican su desarrollo cerebral.

El psiquiatra Luis Rojas Marcos, en su libro Las semillas de la violencia, premio Espasa-Calpe de Ensayo, comenta la importancia del concepto de neuroplasticidad y de la satisfacción de las necesidades de los niños en sus primeros 12 años de vida -durante los cuales el cerebro está creciendo y forjando sus conexiones neuronales- para que crezcan individuos realizados y felices.

La psiquiatría biológica, como bien resume Jorge Forero Vargas en este importante artículo, ha demostrado la importante relación que existe entre los cuidados posnatales y la plasticidad cerebral:

"Es necesario promover en los padres el contacto físico y el prodigar caricias, estimular la lactancia materna, para desarrollar en los recién nacidos y en los infantes la sinaptogénesis y proteger a las futuras generaciones de los estragos del estrés crónico."

La bióloga y escritora Casilda Rodrigáñez, cita profusamente los estudios del neonatólogo Nils Bergman que demuestran que existe un período de "gestación externa" que debe respetarse para el desarrollo óptimo de criaturas libres y saciadas, por tanto, a salvo tanto de la agresividad como de la sumisión.

Los trabajos del pediatra francés Michel Odent sobre salud primal demuestran la importancia de esta etapa para el desarrollo emocional y la capacidad de amar del individuo. Eduard Punset ha difundido también en España muchos recientes estudios científicos sobre la importancia de la etapa perinatal y el desarrollo de las emociones.

La periodista norteamericana Katherine Ellison, premio Pulitzer, recopiló además en su libro "El cerebro de mamá", una gran variedad de estudios científicos que demuestran que tener -y cuidar- un hijo mejora el cerebro y las capacidades intelectuales de las mujeres.

Las evidencias científicas sobre la importancia y la riqueza de la relación madre-bebé son abrumadoras, si es que hacían falta, para demostrar lo que ya sabíamos sobre la importancia de la magia.

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El modo de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños
Juego libre, familias extensas y contacto físico frecuente, en las raíces de la empatía

El tipo de crianza que aplicaban nuestros ancestros lejanos propicia el desarrollo moral de los niños pequeños. Esto es lo que ha revelado una investigación en la que se constató que los niños en edad preescolar son más empáticos, compasivos y cooperativos, si a lo largo de su corta vida han recibido cariño en forma de contacto físico frecuente, si han sido amamantados durante bastante tiempo o si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños. Por el contrario, ciertas costumbres de crianza actuales pueden potenciar el efecto contrario, advierten los expertos. Por Yaiza Martínez.

Los niños en edad preescolar son más empáticos, compasivos y cooperativos si a lo largo de su corta vida han recibido cariño en forma de contacto físico frecuente; si han sido amamantados durante bastante tiempo, si han dormido con sus padres o si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños.

Esto es lo que sugieren los resultados de tres estudios dirigidos por la psicólogo de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, Darcia F. Narvaez, especializada en el desarrollo de la moral y del carácter de los más pequeños.

Según explica Narvaez en un comunicado emitido por la Universidad de Notre Dame, estos resultados demostrarían que: “las raíces del funcionamiento moral se forman en los primeros años de vida, durante la infancia, y dependen de la calidad afectiva de la familia y del apoyo que reciban los niños por parte de su comunidad”.

Por otro lado, los estudios realizados han revelado que existe una relación entre las prácticas educativas comunes en las sociedades cazadoras-recolectoras (en las que los humanos se han desarrollado durante el 99% de su historia) y una mejor salud mental, una mayor empatía y una mayor inteligencia en los niños.

Mirando a los ancestros

Las tres investigaciones realizadas por Narvaez y sus colaboradores fueron, en primer lugar, un estudio observacional (sin intervención de los investigadores, que se limitaron a medir las variables definidas) sobre las prácticas educativas de padres de niños de tres años de edad.

En segundo lugar, los investigadores realizaron un estudio longitudinal sobre la relación entre ciertas prácticas de educación y el abuso infantil. Los datos analizados en esta parte de la investigación fueron tomados de una investigación anterior, realizada por otro psicólogo de la Universidad de Notre Dame, John G. Borkowski, especializado en el impacto de los abusos infantiles y de la negligencia en el desarrollo de los niños.

Por último, se hizo un estudio comparativo de las prácticas educativas de madres estadounidenses y de madres chinas.

A partir de todas estas investigaciones, Narvaez identificó seis características de la crianza comunes en los tiempos de nuestros ancestros lejanos y que, en la actualidad, aún influyen en el correcto desarrollo moral de los niños.

Una de estas características sería el hecho de mantener mucho contacto positivo con los bebés y niños pequeños (cogerlos, acurrucarlos, abrazarlos, etc.). La segunda de ellas es la de responder rápidamente a las quejas y llantos de los bebés.

Evitar ciertos trastornos

Según Narvaez, esta prontitud en la atención hace que el niño no se altere y, en consecuencia, a su cerebro no lleguen las sustancias químicas tóxicas que produce el propio organismo en situaciones de estrés: “La calidez, el cuidado sensible hacia los niños, permite que sus cerebros estén en calma durante los años en que su personalidad se está formando”, afirma la psicólogo.

Otra característica de la crianza practicada por nuestros ancestros y que tiene un efecto positivo en el desarrollo infantil incluso en la actualidad es la de la lactancia materna durante un largo periodo (entre los dos y los cinco años).

Según Narvaez, el sistema inmunológico de los niños no está completamente formado hasta los seis años, y la leche materna proporciona la base para dicha formación.

En cuarto lugar, el hecho de que los niños puedan crecer con otros adultos que los cuiden y los quieran, más allá de los padres, también resulta positivo para el desarrollo moral de los niños, al igual que poder practicar el juego libre con compañeros de juegos de edades diversas.

En este sentido, estudios anteriores ya habían demostrado que los niños que no juegan lo suficiente durante su infancia son más propensos a padecer trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y otros desórdenes de la salud mental.

Una última característica que favorecería un óptimo desarrollo de la moral infantil serían los partos naturales, que estimulan en las madres la generación de las hormonas necesarias para cuidar al recién nacido y establecer con él el vínculo más apropiado.

Un tema preocupante

Tras constatar que la crianza con estas características favorece un desarrollo moral óptimo en los niños, Narvaez alerta del hecho de que, al menos en Estados Unidos, se está produciendo un declive en la aplicación de todas estas condiciones a la crianza.

Así, en lugar de ser cogidos en brazos, los niños pasan mucho más tiempo en carritos o asientos para coches que antes. Además, sólo el 15% de las madres norteamericanas amamanta a sus hijos durante meses, las familias extensas ya no existen y el juego infantil libre se ha reducido drásticamente desde 1970.

En su lugar, se han extendido prácticas y creencias nocivas sobre la crianza, como el aislamiento de los niños en sus propios dormitorios o la idea de que atender al llanto del niño demasiado rápidamente puede hacer que el niño “se malcríe”, explica Narvaez.

Al mismo tiempo, por estas u otras razones, investigaciones diversas demuestran que la salud y el bienestar de los niños y jóvenes norteamericanos han empeorado en los últimos 50 años: hay una epidemia de ansiedad y depresión entre los jóvenes; los comportamientos agresivos y la tasa de delincuencia aumentan en los niños; y la empatía, base de las actitudes morales y compasivas, se ha reducido en el caso de los estudiantes universitarios.

Según Narvaez, éste es un tema preocupante: “Los niños que no tienen sus necesidades emocionales cubiertas en los primeros años de vida tienden a ser más egoístas. No cuentan con el mismo grado de emociones relacionadas con la compasión que niños que han crecido en familias cálidas, sensibles”.

Los resultados de la presente investigación serán presentados en un simposio que se celebrará en octubre en la Universidad de Notre Dame. La preocupación sobre el estado en que, actualmente, llegan los niños a los colegios de Estados Unidos (con pobres aptitudes sociales, escasa regulación emocional y hábitos que no promueven los comportamientos sociales) ha inspirado el encuentro, tal y como se explica en la página web oficial.

http://www.tendencias21.net/El-modo-de-crianza-de-los-ancestros-propicia-el-desarrollo-moral-de-los-ninos_a4880.html

http://ccf.nd.edu/symposium/objectives-and-need/

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La televisión
La televisión, ¿muestra lo que ocurre?
En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra.
La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad. Porque la vida es un espectáculo: a los que se portan bien, el sistema les promete un cómodo asiento.
Eduardo Galeano

Quedóse un niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar


Antonio Machado.

Los niños en la actualidad, han abandonado el juego por ver la televisión. Este medio es el “juguete” preferido y marca las pautas del consumo infantil. La gente menuda ha dejado de interesarse por los productos y le seduce sobre todo las marcas. Vale cualquier cosa con tal de que sea de una marca determinada.

En la actualidad más del ochenta por ciento de la población ve la televisión, por lo que a nuestra civilización se le conoce por la “civilización de la imagen”.

Los niños actualmente se hallan sometidos a un bombardeo tal de imágenes visuales que en el campo de la percepción, bien podemos hablar de una verdadera dictadura ejercida por el sentido de la vista sobre los demás sentidos.

La atracción que la televisión ejerce, no solo sobre niños y adolescentes sino también sobre los adultos, es tan fuerte que se puede decir que existe una teledicción generalizada.

En España, la oferta televisiva es muy amplia, teniendo en cuenta sólo las televisiones de ámbito nacional, se programa más de doscientas horas semanales de espacios denominados infantiles, preferentemente dibujos animados y concursos.

Los programas infantiles de producción propia y que deberían dar una oferta más cultural y educativa no existen prácticamente, pues aquellos que pudieran parecerlos, sólo sirven para ofertar el producto del patrocinador, o bien como enlaces entre las distintas series de dibujos animados, que en algunos casos tienen componentes elevados de violencia y competitividad.

La programación infantil y la publicidad que se asocia a esta programación se vale de su gran poder persuasivo, de su sutil mensaje “informativo” para hacer del niño un consumidor, atrae su atención recurriendo a multitud de técnicas que manejan el color, sonido, imagen, brevedad en los mensajes, ritmos rápido y profesionales influyentes. Estos mensajes tienen tal fuerza a nivel infantil que casi se convierten en normas.

Los niños a diferencia de los adultos, no han desarrollado aún una capacidad crítica y valorativa para distinguir entre la realidad y la fantasía que presenta la televisión, así una parte del éxito de venta de los productos infantiles puede deberse a esta causa.

Por otro lado, la televisión en general limita en cierta medida lo que el juego debería ser para el niño: un medio de aprendizaje y de desarrollo afectivo e intelectual. De este modo, la actividad lúdica está mediatizada por la televisión que absorbe la atención del niño y reduce el tiempo que este dedica el juego.

Además, los mensajes publicitarios determinan en parte a qué van a jugar, con qué y con quién. La información transmitida en estos mensajes no repercute solamente en la venta, sino también influye en el aprendizaje de conductas, actitudes, emociones y más concretamente en pautas de interacción social. Pudiendo limitar el desarrollo que como seres humanos tienen tantos hombres como mujeres, al prefigurar sus ocupaciones, estilos de vida, etc., etc.; en definitiva, su forma de afrontar el mundo.

La televisión como la luna, da lo que no tiene. Y se queda con la otra mitad de lo que da. Ya lo dijo el poeta: “Mira que rara verdad: / el que da lo que no tiene, / se queda con la mitad”.

- Francisco Arias Solís
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre. http://www.internautasporlapaz.org

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Ideas para Jugar en Casa - http://www.elsemillerodelarte.com.ar

PLASTICA
Masa de sal (2 tazas harina+1 taza de sal+agua)
Pintar con esponjas
sobre cartón corrugado o cajas de zapatos

COCINA - Recetas fáciles
BUDIN - Utilice el pote de queso crema como medida.
1 pote de queso crema
2 huevos si se utiliza un pote de 240 g ó 3 si se utiliza uno de 400 g
1 pote de azúcar
unas gotitas de esencia de vainilla
1 y ½ potes de harina leudante

MAS IDEAS
• Disfraces ropa , zapatos, maquillaje y accesorios de mama y papa para el juego dramático
• Material Reciclado
• Botellas para Bowling
• Medias para títeres y pelotas
• Cajas vacías para jugar al supermercado
• Radiografías para armar móviles
• Rollos papel higiénico para collares
• Objetos que hay en las casas
• Cacerolas y cucharas para armar una orquesta
• Baldes para embocar pelotas
• buscar cosas de color azul o de color rojo o de color amarillo
• Grabarse cantando y luego escucharse
• Juegos de mesa.
• Armar álbum de fotos
• Escuchar más música
• La idea es Tomar materiales que la casa ya tiene, para no salir a gastar.
• Usar la imaginación y la creatividad.
• Lograr que los chicos dejen un rato la computara y la tv
• Podemos acondicionar la casa para que no se ensucie cuando juegan
• Con plásticos en las mesas y/o en el piso.
• A lo chicos mas grandes, podemos incentivarlos a la lectura y si tienen una cámara de foto o de video pueden armar una foto novela de los integrantes de la casa o con las mascotas y luego mostrárselo a los demás, hacer un día casero artesanal de cine en familia
http://www.elsemillerodelarte.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=48&Itemid=63

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Mi hijo no puede parar

"Los chicos nacen con la agenda bajo el brazo y no tienen un minuto libre para ser chicos. Y esto tiene que ver con autoexigencias de los padres, por la culpa en la creciente ausencia en las funciones paternas. Creen que la ausencia se puede reemplazar si uno deja al chico en muchas manos supuestamente expertas, como el profesor de inglés o el de tenis o el terapeuta."
Sergio Sinay. La sociedad de los hijos huérfanos

Un reflejo de nuestra época
Realidad estresante
Nuestros hijos nos muestran en cada una de sus actitudes la época que nos toca vivir. Por un lado evidencian en sus conductas hiperexitadas los fuertes estímulos visuales y auditivos que recibimos por los múltiples medios de comunicación con los que convivimos.
Hoy en día ellos experimentan una sobreexitación por el exceso de estímulos provenientes de los medios de comunicación como la TV, video, computadora, etc. que superan su capacidad de comprenderlos por medio de sus experiencias y de vivenciarlos a través de su cuerpo.
En las calles, tanto en las ciudades como en los pueblos, las posiblidades de desarrollarse están muy reducidas.
Los niños no pueden lograr el dominio del medio ambiente con su juego.
El tráfico ha aumentado y se ha complicado a tal grado que los niños ya no pueden afrontarlo.
Por nuestras preocupaciones generamos lugares artificiales para su esparcimiento.
Por otro lado, está la contaminación del agua, aire, tierra y substancias alimenticias que hacen más daño a los niños de lo que se ha sospechado durante muchos años.

Todos estos factores se juntan llevándolos a un tremendo estrés que se manifiesta en síntomas de
falta de adaptabilidad
dispersión
excitación
desconexión
trastornos físicos de toda índole

No hay duda que los niños de esta generación están sometidos a más presiones que nosotros mismos en nuestra propia infancia. Nuestros niños experimentan el estrés de:
La contaminación ambiental
El incremento de divorcios
La crisis económica
La inseguridad
El nuevo casamiento de sus padres
El exitismo
Los medios hermanos
La promiscuidad
Las drogas
La violencia
El bombardeo sensorial
La amenaza nuclear

La lista podría extenderse y ser muy larga.

Cada vez la inestabilidad social y familiar es más alta. Por eso cada vez más los niños se sienten inseguros entre la gente de su confianza.
...Podríamos decir que gran parte de los problemas de aprendizaje, falta de atención e hiperactividad son simples reacciones infantiles al mundo estresante que vivimos.

El acelere en que vivimos desvincula mucho, y muchos papás no cubren ni el mínimo necesario. Los niños manifiestan fuertes reacciones de angustia y tristeza.
Recordemos los signos de alerta. Los padres pueden sospechar que un niño tiene estrés excesivo si éste ha tenido que experimentar una situación potencialmente estresante y comienza a mostrar síntomas físicos como los siguientes:
Dolor de cabeza.
Molestia estomacal.
Problemas para dormir.
Pesadillas.
Mojar la cama, por primera vez o de manera recurrente.
Disminución del apetito.
Cambios en los hábitos alimentarios.

También es posible detectar estrés si ocurren algunos de los siguientes síntomas emocionales o de conducta:
Ansiedad.
Preocupaciones.
Incapacidad de relajarse.
Irritabilidad.
Miedos nuevos o recurrentes.
Aferrarse al adulto, incapaz de perderlo de vista.
Incapacidad para controlar sus emociones.
Comportamiento agresivo.
Comprotamiento terco.
Regresión a comportamientos típicos de etapas anteriores del desarrollo.

¿Cuántas veces por semana compartimos la mesa en familia sin el televisor encendido?
¿Qué tiempo diario le dedicamos a tareas recreativas?
¿Cuando llego a mi casa me conecto con mi familia o sigo pensando en mi trabajo?

No es difícil coincidir en que vivimos una realidad estresante, pero es impactante tomar conciencia que los niños también están estresados y que su aceleración no hace sino entrar en conrtocircuito con la nuestra, ya que todos somos protagonistas de una misma realidad. ¿Estamos preparados para asumir nuestros errores y buscar nuevos recursos para encontrar respuestas a sus necesidades?

Fuente: Tu hijo como espejo. Detrás de cada conducta hay un mensaje para tí.
Sandra Aisenberg y Eduardo Melamud
Editorial Kier

http://www.yogabienestar.blogspot.com/
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La adopción - Violación de los Derechos Humanos de l*s Intersexuales

Sr.Curtis E. Hinkle
Fundador de la Organización Internacional de los Intersexuales - OII
www.intersexualite.org

Cada día mas especialistas se dan cuenta de que hay muchas personas que son afectadas con condiciones intersexuales. Much*s de nosotr*s tenemos problemas con la fecundidad y a menudo la condición no se descubre hasta que busquemos ayuda en nuestro deseo para ser padres/madres.

Sabia que no sería capaz de engendrar a un* niñ*. Soy XX con hiperplasia suprarrenal congénita. Sin embargo, deseaba ser padre. El estado de Carolina del Sur, donde vivo, no me permite adoptar a causa de mi transexualidad. Esto es injusto y una violación de mis Derechos Humanos.

He sido padre sustituto de dos hijas: mi hijastra y su hija. Estas dos chicas aprecian el tiempo, el dinero, sobre todo el amor y cariño que les doy y me consideran completamente como su padre. No han tenido problemas con el hecho que era anteriormente una mujer. Ellas me reconocen como el hombre que soy y como su padre.

He demostrado que puedo ser un padre muy afectuoso y comprensivo. Una condición congénita me condicionó a que jamás podría tener a mi propi*s niñ*s o adoptar. ¡Qué lástima para algún/* niñ* desesperado que necesita de un padre!

No puedo vislumbrar ninguna razón que justifique la noción que un transexual no puede ser un buen padre. Somos personas a menudo muy productivas, generosas y seríamos perfectamente capaces de responder al corazón de un niño, niña o joven que está buscando a una madre o un padre. L*s transexuales deben ser donados al acceso a la adopción, si reunimos todos los criterios para ejercer un buen paternaje o maternaje, así como cualquier otro hombre o mujer.

Para negar a l*s transexuales e intersexuales el derecho de adoptar, los gobiernos nos niegan uno de los Derechos Fundamentales otorgados a la mayoría de las personas, el derecho a conformar una familia. Además, en nuestros propios casos, puede ser difícil obtener la tenencia de nuestros propi*s niñ*s, porque muchos tribunales han juzgado que nosotr*s no somos adecuad*os a ser padres/madres de nuestros propios niñ*s. Esto es una injerencia e infracción muy grave de nuestros Derechos Esenciales de Ser Persona.

Mi hijastra hizo un cuadro hermoso en punto cruz para mí, dice allí: "Cualquier hombre puede tener un hij*, solo un hombre muy especial puede ser papá." Ella me lo regaló para el "Día del Padre". Se pasó muchas horas haciéndolo, demostrando cuánto me amaba como hija. El hecho que yo no he nacido varón, no ha afectado su apreciación y amor profundo hacia mí como su papá, nunca me identificaría como madre.

¿Cómo ha influenciado mi condición intersexual aspectos y afectos en nuestra relación? Sí, me ha ayudado a comprenderla mejor, a ser capaz de relacionarme con ella de una manera que muchos padres/madres no entenderían. Estamos más cerca. Tengo una comprensión de lo que quiere decir, ser una "chica." Ella puede hablarme como su padre y al mismo tiempo no siente que tiene que esconder ciertos detalles de su vida porque quizás no los entienda. Nuestra cercanía fue aumentando por mi habilidad de entender lo que ella tenia que enfrentar.

Las personas que han convivido con ambos sexos, a menudo tienen una comprensión mas profunda en las luchas implicadas con la identidad, con lo que es ser un chico o una chica y nos ayuda a ser mejores padres. Las leyes actuales sugerirían que no somos no apt*s, lo contrario es la verdad.

¿Cuántos padres pueden entender el dilema de una chica con la menstruación? ¿Cuántos padres pueden entender a su hija concerniente su cuerpo que esta cambiando? ¿Cuántos padres pueden entender las necesidades de la hija, para un hombre que simplemente le da un abrazo y la deja llorar? Sé que existen padres que cumplen con la función, pero como un hombre intersexual me siento más calificado para tratar con esta tarea Me siento también capaz de hacer lo mismo con un hijo, porque entiendo también lo que se espera de un hombre y soy un buen modelo a seguir.

Para algunas estructuras estatales, asumir que soy un pervertido e incapaz de criar, amar, educar a un/* niñ* es ofensivo, injusto y no tiene relevancia empírica, no se basa en hechos reales, se sostiene en la ignorancia y el fundamentalismo. Podemos juzgar una sociedad en cómo trata sus minorías. ¿Cuán justo son los Estados respecto a la gente intersexual y nuestro deseo para ser padres/madres? Totalmente injustos. Nos son negados estos derechos y a menudo somos l*s que más necesitamos el acceso al Derecho de Adopción, porque much*s de nosotr*s no podemos engendrar.

Seria interesante releer los estudios de niñ*s de intersexuales y padres/madres transexuales. "La evidencia disponible no sostiene que el transexualismo de un padre directamente impresiona adversamente a los niños" Otra variante válida es escuchar a nuestros niñ*s, nuestros niñ*s nos aman, ell*s nos necesitan. ¿Porqué no escuchan los gobiernos?

Much*s fanátic*s esparcen la idea que no somos ni masculinos ni femeninos, que ello confundirá al l*s niñ*s, no hay evidencia en sostener esto. ¿Y además, qué problema existe si un niñ* hace preguntas acerca de su propio género? ¿No hacen la mayoría de los niñ*s esto? Tod*s nos preguntamos cuánto somos de masculinos o femeninos, parte de la naturaleza humana. Tod*s deducimos conclusiones y el hecho que mi cerebro ha revelado claramente que soy un hombre a pesar de mi asignación incorrecta de sexo en mi nacimiento, no tiene efecto sobre mi habilidad de ser un buen padre.

No permitirme ser un padre, no sólo mutila mi identidad como hombre, además lo que se tomó de mí en el nacimiento, sin mi consentimiento. ¿De que manera sirve la justicia perpetuando el error que se me hizo?

Espero ver el día cuando a las personas intersexuales se les done los Derechos de expresarse como los hombres y las mujeres que somos y tener acceso a todas las oportunidades que otras personas dan por sentado. La adopción es uno de esos Derechos.

Curtis E. Hinkle,
Fundador de la Organización Internacional de los Intersexuales
OII
www.intersexualite.org
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Amar y despertar-
El título de esta entrada lo tomé de un libro maravilloso acerca de las relaciones de pareja de John Wellwood que se llama "Amar y despertar". Una joyita para aquellos que un buen día nos embarcamos en esta aventura de formar una pareja, intentando amar verdadera y profundamente a un otro sin morir en el intento.

Como ya casi todos sabemos, el nudo de nuestros dramas actuales comienza en la primera infancia, cuando en mayor o menor medida nos vemos empujados a cerrar gran parte de nuestro ser para establecer residencia en un pequeño espacio, en una sola habitación. Nuestro ego o personalidad condicionada no es otra cosa que una estrategia de adaptación a un mundo que parece no apoyar lo que realmente somos.

Wellwood lo explica así:
“Como una manera de defendernos contra el miedo de no ser nadie, por ejemplo, podríamos tratar de vernos grandes y duros. Decirnos a nosotros mismos, 'Este es quien soy: alguien que no tiene miedo, alguien que puede manejar cualquier cosa'. Si no somos capaces de manejar nuestro dolor o nuestra tristeza, podríamos desarrollar la identidad de 'una persona entusiasta y optimista', alguien que está por encima de tales sentimientos. O si nuestra necesidad de amor ha sido frustrada, podríamos construir una fachada que simule que no tenemos ninguna necesidad. Finalmente empezamos a creer que realmente no necesitamos amor. Y tales creencias crean una imagen distorsionada de la realidad: que es como un soñar despiertos o caer en un trance en el que llegamos a vivir.”

Así es como, en el mejor de los casos, llegamos a crear nuestro capullo protector en el que a lo largo de los años nos sentimos a salvo. Pero al mismo tiempo ese falso yo fabricado con imágenes congeladas y distorsionadas de nosotros mismos se vuelve una prisión, una jaula espiritual. Desde allí adentro se vuelve difícil enterarnos de quiénes somos realmente, poder expandirnos y vivir más libremente. Esa personalidad condicionada siempre oculta una sensación de deficiencia, de pérdida de contacto con nuestra totalidad y profundidad, con el sentido y la magia de la vida.

De modo que nos empeñamos en establecer nuestro valor a través del tener y el hacer: “Tengo, luego soy. Hago, luego soy”. Y así vamos por la vida...teniendo y haciendo. Y no importa cuánto tengamos ni cuanto hagamos, esa vieja y conocida sensación de vacío y frustración que logramos mantener a raya con tanta actividad, tarda poco tiempo en reaparecer como manchas de humedad en la pared. Finalmente muchos de nosotros imaginamos que si encontrásemos a alguien a que nos ame y a quien amar, a esa persona única hecha a nuestra medida naranja, ella ó él llenaría nuestro vacío y todo estaría en su lugar.

Cuando ese ser tan anhelado aparece en escena, se produce el sacudón. El alma se nos expande. Como dice Wellwood:
“Las puertas de nuestro piso de una sola habitación se abren de pronto y nos sentimos excitados ante la posibilidad de volver a habitar el gran palacio de nuestro ser. Sin embargo, algo nos detiene en el umbral. No hay luces encendidas en las desatendidas habitaciones y corredores del palacio. Hay telarañas en las esquinas ¿y quién sabe qué mas?”
Entonces nos quedamos parados ahí frente a la puerta de esas partes de nosotros mismos que desconocemos, frente a las que nos sentimos totalmente inexpertos y vulnerables. Tememos convertirnos en pequeñ@s dependientes y necesitados y esta contradictoria sensación de querer avanzar, dar ese salto es tan excitante como amenzadora. Una parte de nosotros quiere expandirse, abandonar viejas identidades limitantes y la otra quiere retroceder y se encoje ante lo nuevo. Quién sabe cuánto tiempo podemos permanecer ahí, en el límite de lo desconocido, en la frontera de una manera completamente nueva de ser, al filo de la navaja.
Analía Arrighi http://www.almaplena.com.ar/

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Apurar a los pequeños no es educar
Agustina Lanusse Para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1163567
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre: "El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado. Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que estén sentados durante horas haciendo "trabajitos" mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria, en los colegios privados, es cada día más complejo. Los chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos, la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más; pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos. ¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos, los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos. No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros hijos "no se adapten", para que precisen estar más con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas, más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué puede ser más importante que "producir" excelentes hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte, confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección" más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción. Vale más. Porque si esa confianza básica está, lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor", no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero. Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto, ruidoso.
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La vida del bebé en un cochecito (o silla de paseo)

¿Podría influir de algún modo el uso habitual de sillitas de paseo en el desarrollo del lenguaje en los niños? En Gran Bretaña, los maestros vienen observando desde hace unos años un declive en las capacidades lingüísticas de muchos niños, hasta el punto de que han empezado a preguntarse si el uso y orientación de los cochecitos podría influir en este hecho.
Los bebés que van sentados mirando hacia delante no tienen contacto visual con sus padres o cuidadores, y por tanto no pueden interactuar con ellos. En el ruidoso entorno urbano, los bebés pueden tener dificultades incluso para oír a sus padres cuando estos les hablan. Por supuesto, esto no ha sido siempre así, ni en todas partes. El uso de cochecitos para el transportes de bebés surgió en el siglo XIX en la Inglaterra victoriana, pero esos primeros cochecitos se diseñaban situando al bebé de cara a sus cuidadores. No fue hasta finales de la década de 1960 cuando surgieron las primeras sillitas plegables, adaptadas a las reducidas dimensiones de las viviendas urbanas modernas. La necesidad de que se pudieran plegar motivó que se diseñaran de forma que el niño queda de espaldas al adulto que empuja el cochecito.

Si los bebés pasan un número considerable de horas durante sus primeros años en sillitas que entorpecen la interacción con los demás, ¿no podría dificultar esto su aprendizaje del lenguaje? La neurociencia nos dice que el cerebro se desarrolla sobre todo entre el nacimiento y los 3 años, período en que la interacción social favorece el desarrollo neurológico o, por el contrario, lo frena. Sue Gerhardt explica de forma contundente en El amor maternal (Why love matters, 2005) cómo la interacción con los demás, y sobre todo con los padres o cuidadores principales, “modela” el cerebro del bebé y el desarrollo o limitación de ciertas áreas cerebrales.
A partir de estas hipótesis, la ONG británica National Literacy Trust, que desarrolla campañas en pro del desarrollo de las capacidades lingüísticas de la infancia, encargó en 2008 un estudio sobre el tema a un equipo de investigadores de la Universidad de Dundee (Escocia). El equipo, dirigido por la Dra. Suzanne Zeedyk, llevó a cabo un estudio de observación de 2.722 familias con bebés, por todo el país. Paralelamente, los investigadores estudiaron el comportamiento de 20 bebés, a lo largo de un recorrido por el centro de la ciudad de Dundee. Durante la mitad del paseo, los bebés iban orientados hacia la ruta, y la otra mitad orientados hacia la madre o cuidador.
El primer estudio permitió observar que las sillitas donde el bebé va de cara a la ruta son, con diferencia, las más comunes, pero que los bebés tenían muchas menos posibilidades de interactuar socialmente en este tipo de sillas. Sólo en un 11% de casos se observó que los cuidadores les hablaban a los niños. Por el contrario, en sillas que permiten llevar a los bebés de cara a sus padres o cuidadores, se vio que estos les hablaban en un 25% de los casos, y aún más cuando los llevaban encima mediante portabebés o cuando caminaban con ellos.

¿Podría ser, simplemente, que los padres más habladores tuvieran tendencia a comprar cochecitos que permiten el contacto visual con el bebé? No parece probable, ya que en el segundo estudio del equipo de Dundee 20 madres y bebés de entre 9 y 24 meses probaron ambos tipos de cochecitos, y se pudo ver que durante el trayecto cara a cara las madres les hablaban a sus bebés el doble, y tanto ellas como los bebés se reían más. Y no sólo esto. Además, y los patrones de sueño y ritmo cardíaco de los bebés eran diferentes cuando iban orientados de cara a la ruta o de cara a su madre o cuidador.
La Dra. Zeedyk reconoce que “como psicóloga del desarrollo, nunca se me había ocurrido pensar en este tema, y me sorprendió que ningún otro científico lo hubiera estudiado aún”. “Nuestro estudio experimental mostró que, simplemente al darle la vuelta a la orientación de la sillita, se duplicaba el porcentaje de padres que le hablaban a su bebé. Tampoco había previsto que un alto porcentaje de bebés se durmiera yendo de cara a su portador: un 52% frente a un 27% de los que iban en sillitas orientadas en el sentido de la marcha. Fue una sorpresa total. Resulta significativo, ya que tenemos más tendencia a dormir cuando nos sentimos relajados y seguros.” Según Suzanne Zeedyk, esto indica que probablemente los niños se sienten más estresados cuando van en sillitas orientadas hacia el exterior.
Por supuesto, los niños no pasan todo su tiempo en sillitas o cochecitos, pero sí que pasan, por término medio, unas dos horas diarias en ellos. El conocimiento científico actual nos dice que el desarrollo del lenguaje del niño está determinado casi totalmente por las conversaciones diarias que sus padres tienen con ellos. Al llevar al bebé en un cochecito que entorpece la interacción, los padres o cuidadores no pueden ver qué cosas atraen su atención y pierden valiosas oportunidades para hablar y comunicarse. La ciencia nos demuestra, asimismo, que el desarrollo del bebé es mucho mejor si sus padres están disponibles, desde el punto de vista emocional y cognitivo, para responder a sus sutiles señales de necesidad de atención y seguridad. Los cochecitos donde el bebé va orientado hacia la ruta no satisfacen esta necesidad; más bien, afirma Suzanne Zeedyk, “es probable que estos cochecitos interfieran en la capacidad de los padres de sintonizar rápidamente con las necesidades e intereses de sus hijos”.
¿Por qué hasta ahora la ciencia no ha prestado atención a cuestiones relacionadas con el modo en que transportamos a nuestros bebés? Probablemente, porque la evidencia empírica disponible en la comunidad científica sobre la importancia de la interacción social para el desarrollo neurológico y fisiológico de los niños apenas está empezando a infiltrarse en nuestra conciencia social. Puede, también, que esta falta de atención proceda de un cierto desprecio sobre el papel que desempeñan los padres en la capacidad de los niños para procesar y dar sentido a sus experiencias. Es cierto que a medida que crece el niño se interesa más por su entorno, y desde ese punto de vista el orientar al bebé hacia el mundo exterior puede verse como algo que propicia ese interés por el mundo. Pero si los niños no pueden apoyarse en los gestos y la expresión facial de sus padres, no tienen ninguna ayuda para determinar qué cosas son seguras o cuáles suponen una amenaza, cuáles son interesantes y agradables y cuáles peligrosas. La respuesta parental desempeña un papel clave para ayudar al niño a desarrollar y regular sus propios sistemas fisiológicos, y aprender qué significado debe atribuir a las cosas que observa en el mundo que le rodea. Los cochecitos modernos interfieren sin duda en esta respuesta parental.
“Nuestros datos -concluye la Dra. Zeedyk– sugieren que, para muchos bebés, la vida en un cochecito resulta pobre emocionalmente y tal vez estresante. Los bebés estresados crecen y se convierten en adultos con ansiedad. Parece, por nuestros resultados, que es hora de que empecemos a desarrollar una investigación a mayor escala sobre este tema. Los padres merecen poder tomar decisiones informadas para favorecer mejor el desarrollo emocional, físico y neurológico de sus hijos.”
Sobre Suzanne Zeedyk
Suzanne Zeedyk es profesora de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Dundee (Escocia). Suzanne ha dedicado los últimos 15 años a investigar las interacciones entre padres e hijos, con el propósito de comprender las complejidades de la comunicación infantil, incluso desde los primeros meses de vida.
Web: http://www.dundee.ac.uk/psychology/people/academics/mszeedyk/index.htma
Sobre el estudio
El informe What’s life in a baby buggy like?: The impact of buggy orientation on parent-infant interaction and infant stress (¿Cómo es la vida en un cochecito? El impacto de la orientación del cochecito en la interacción entre padres y bebés y el estrés infantil) es un estudio de investigación dirigido por la Dr. M. Suzanne Zeedyk en colaboración con la organización National Literacy Trust. Puede descargarse (en inglés) en: http://www.literacytrust.org.uk/talktoyourbaby/Buggy_research.pdf
http://www.crianzanatural.com/art/art105.html

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La Ruptura de la Simbiosis Primaria.

EXTRACTOS DE CASILDA RODRIGAÑEZ
Existe una extensa y a la vez poco conocida literatura científica acerca del efecto de la ruptura de la simbiosis primaria entre madre y bebé (por ejemplo, cuando se les separa tras el parto o cuando se deja al bebé llorar solo en una cuna). La escritora Casilda Rodrigáñez, en este ámbito, ha realizado un más que excelente trabajo de documentación y correlación de gran cantidad de datos procedentes de diferentes campos de investigación, con el objetivo de demostrar que esta ruptura constituye un eslabón fundamental en la ontogenia del hombre occidental moderno, competitivo, individualista, y con un elevado grado de desconexión con respecto a su ser interno (emociones, pulsiones básicas, miedos, etc...). A continuación se exponen unos interesantes párrafos extraídos de su artículo La maternidad y la correlación entre la libido y la fisiología, para que el lector juzgue por sí mismo el impacto, a nivel mundial, que tienen los hábitos de crianza primal de nuestra sociedad:

Nils Bergman explica [Restoring the original paradigm (1)] que en nuestro rombencéfalo (hindbrain) hay tres programas neurológicos, el de defensa, el de nutrición y el de reproducción; cada uno de estos programas está asociado a un paquete de hormonas y también a nervios y músculos, de manera que la activación de uno y otro programa afecta de diversos modos a todo lo que ocurre en el organismo. Estos tres programas que regulan todo el metabolismo basal de nuestros cuerpos, preveen el mantenimiento de la vida en diferentes circunstancias.

Si se separa a la criatura de su madre, el programa de nutrición se cierra y se abre el de defensa; la criatura entra en un estado de alerta, y protesta mediante el llanto reclamando ser devuelta a su hábitat. La criatura separada de la madre realiza una actividad intensa que cursa con una bajada de la temperatura corporal, disminución del ritmo cardíaco y respiratorio, taquicardias y apneas, inducidas por el aumento masivo de glucocorticoides (hormonas del stress). Y si la criatura es mantenida separada de la madre durante tiempo, llorará cada vez con más desesperación, y pasará del estado de alerta al de desesperación, hasta que el cansancio le rinda. Bergman dice que llorar es nocivo para los recién nacidos; ello restaura la circulación fetal y aumenta el riesgo de hemorragia intraventricular y otros problemas. Hay estudios que explican que las descargas masivas de las hormonas del stress crean una toxicidad bioquímica que perjudica seriamente a la formación del sistema neurológico, pues no sólo dañan a las células cerebrales sino también la memoria y ponen en marcha una desregulación duradera de la bioquímica cerebral (2).

Bergman hizo un estudio comparando criaturas recién nacidas apegadas a la madre con criaturas separadas de la madre (3); se aseguró de que ambos grupos recibían exactamente la misma atención y cuidado y que la única diferencia era el estar o no con la madre. La tasa de cortisol, que se medía tomando muestras de saliva, era el doble en las criaturas separadas de la madre. De esta manera se comprobaba que el solo hecho de la separación produce una situación de stress en la criatura recién nacida. El aumento de la tasa de cortisol -el aumento del stress- llegaba a ser hasta de 10 veces más alta, cuando además de la separación se sometía a luces intensas, ruidos, muestras de sangre, etc. (como ha venido ocurriendo de forma rutinaria en el post-parto hospitalario de la civilización contemporánea). Sin embargo, bastaba una hora de contacto piel con piel con la madre para que la tasa de cortisol bajara de 10 veces más a 2 veces más de lo normal.

Otro dato aportado por los estudios clínicos de Bergman es el de la regulación de la temperatura corporal de las criaturas recién nacidas. Los gráficos de temperatura de una criatura en la incubadora, muestran por un lado una falta de estabilidad: la temperatura corporal tiene subidas y bajadas; y por otro lado, que siempre está por debajo de la temperatura ambiente dentro de la incubadora, como si el cuerpo de la criatura no pudiera absorber el calor del ambiente. En cambio, cuando la criatura está sobre el cuerpo materno, las temperaturas de ambas se aparejan y son estables; la criatura absorbe el calor del cuerpo materno. Entre madre y criatura hay una "sincronía térmica". Además, la media de la temperatura no estable en la incubadora es inferior a la temperatura media sobre el cuerpo de la madre.

Otro estudio realizado con hombres y mujeres, madres y no madres, daba el siguiente resultado: el torso de una madre tiene 1º de temperatura más que el de cualquier otra mujer u hombre. Pero si la criatura tiene la temperatura baja, la madre sube la suya hasta 2º.C. con el fin de calentarla; y si por el contrario la temperatura de la criatura es alta, la madre baja 1ºC la suya para enfriarla. Esto es una prueba de regulación mutua y de la sincronía fisiológica de la pareja madre-criatura.

La sincronización corporal se hace evidente de manera abrumadora en la fisiología del amamantamiento. La composición de la leche que la madre produce no es siempre la misma, siendo la criatura apegada a la madre quien controla y determina las variaciones.

Bergman dice que la criatura en la cuna o en la incubadora está en un "modo de supervivencia" (survival mode), a la espera de volver a su hábitat, sobre el cuerpo de la madre; el descenso de la temperatura corporal posiblemente sea un medio de defensa para ahorrar energía en espera de volver al percho de su madre. Por eso llora: para llamar la atención y que su madre le vuelva a poner en su sitio, poder cerrar el programa de defensa y abrir el de nutrición y recuperar el "modo de desarrollo" (grow mode).

Según estas investigaciones, los valores de referencia considerados "normales" actualmente en pediatría (temperatura, ritmo cardíaco y respiratorio, etc.) están equivocados, puesto que se han tomado como tales los valores de las criaturas recién nacidas fuera de su hábitat normal, en un estado de alerta y de stress. Bergman asegura que deben ser re-evaluados (3). Estamos pues ante la misma situación que refería Michel Odent sobre el parto hospitalario, tomando como "normales" las mediciones fisiológicas en una situación irregular.

Hay muchos estudios que muestran que la falta de madre origina diferentes trastornos psicológicos así como violencia criminal. Bergman se refiere a otro estudio publicado también por A.N. Schore (4) y asegura que las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad, a la capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento a lo largo de toda la vida. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia de unión con la madre o vínculo ("bonding"), podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento. La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia de las separaciones precoces de la madre son correlativos a los problemas de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y al aumento de comportamientos adictivos (necesidades orales del bebé no satisfechas).

Esto puede ayudar a entender la afirmación de Michel Odent (5) de que la mejor estrategia para obtener una persona agresiva es separarla de la madre en su más tierna infancia; en otros estudios realizados sobre la correlación entre separación de la madre y desarrollo de una persona violenta, destaca el muy importante trabajo de JW Prescott que deja patente la relación entre la falta de placer corporal en las criaturas pequeñas y los orígenes de la violencia (6). Margaret Mead también realizó un estudio similar en diferentes tribus, que cita Carlos Fresneda (7). No olvidemos tampoco lo que hacían los espartanos de la Grecia post-micénica de tirar a los bebés al suelo para obtener buenos guerreros de los que sobrevivieran al trauma.
Allan Schore y sus colaboradoras (4) han comprobado que la criatura separada de la madre puede pasar del stress (hipervigilancia) a la desesperación y de la desesperación a un estado de desconexión (disociación) para dejar de sufrir.

En la hipervigilancia, el sistema nervioso simpático se activa fuertemente y de forma brusca, con un aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea, del tono y de la vigilancia; la angustia de la criatura se manifiesta con llanto y alaridos... este estado frenético de angustia, que Perry llama "miedo-pánico" se conoce como una estimulación ergotrópica con secreción de tasas excesivas de las principales hormonas del stress... que se producen en un estado hipermetabólico del cerebro. La disociación es el estado de reacción subsiguiente a la respuesta al terror, con embotamiento y retraimiento; es un estado de conservación y de repliegue, una respuesta del parasimpático que sobreviene en situaciones en las que la persona no tiene ni ayuda ni esperanza, una respuesta utilizada a lo largo de la vida, por la cual el individuo se desconecta para "conservar su energía", una conducta peligrosa de supervivencia en la que el individuo finge estar muerto; en este estado pasivo de profunda desconexión, la tasa de opiáceos endógenos es alta, lo que produce ausencia de dolor, inmovilidad e inhibición de gritos de angustia. El tono vagal aumenta considerablemente con una bajada de la tensión sanguínea y del ritmo cardíaco (...) en este estado, desde el cerebro de la criatura, tanto los componentes del sistema simpático que consumen energía, como los del sistema parasimpático economizador de energía se activan (...) provocando alteraciones bioquímicas caóticas, un estado de toxicidad neuroquímica para el cerebro de la criatura en pleno crecimiento. Es preciso, pues, informar sobre lo que puede significar el dejar llorar a una criatura "hasta que se calle", "para que aprenda", etc. Porque quizá al principio se calle por cansancio físico y se duerma (una primera reacción de supervivencia); pero si se repite a menudo, lo que se hace es empujar a la criatura del estado de desesperación a estados de desconexión que se manifestarán en una amplia gama de síntomas autistas u otros, más o menos graves. Si el amor mantiene la salud, el desamor enferma. Dejar llorar a una criatura es un gran acto de desamor.

(...) La separación madre y criatura produce, con palabras de Bergman, un impacto de por vida (a lifelong impact). Pues bien, este impacto fisiológico y neurológico que ahora se está poniendo en evidencia, fue observado y descrito hace ya más de 30 años por Michael Balint en el análisis psíquico; lo llamó "Falta básica" (8).

Aquí también el paralelismo de lo psíquico y lo somático es un chorro de luz que alumbra la integridad y la unidad psicosomática de las criaturas humanas. No puede haber impacto fisiológico sin impacto psíquico y viceversa.

Como decía, tras cincuenta años de práctica tarapéutica, Balint encontró de modo generalizado en sus pacientes, en la parte más primaria de la psique, una herida, falta, o falla, producida por la ruptura del primary love. Sobre esta herida, dice: su influencia se extiende ampliamente, y es probable que se extienda a toda la estructura psicobiológica del individuo y abarque en varios grados tanto su psique como su cuerpo. Ahora la descripción fisiológica del survival mode y el programa de defensa regulado por las hormonas del stress, así como los recientes hallazgos de la neurobiología mencionados, ratifican la descripción de las características de la herida primaria.

Balint asegura que la herida psíquica de este impacto alienta una gran ansiedad y se mantiene altamente activa toda la vida. Por eso, a lo largo de nuestras vidas, cuando se produce una alteración o cuestionamiento del equilibrio emocional, con el que hemos arropado la herida y sobre el que hemos construido nuestro "ego" (el ejemplo más común es la ruptura de una pareja estable), se nos queda la herida al descubierto y aflora la ansiedad que mana de la Falta Básica. La ruptura de la pareja adulta no cuestiona nuestra existencia, ni tendría por tanto que provocar un sentimiento de angustia tan fuerte; pero la ruptura de la pareja con la madre sí significó un cuestionamiento de nuestra existencia. Esto quiere decir que el miedo y la ansiedad que afloran en la edad adulta provienen de la herida primal (que aunque enterrada se seguía manteniendo "altamente activa") que ha quedado al descubierto, provocando alteraciones graves en el comportamiento, violencia criminal, etc.

Referencias:
1: Bergman, N. Restoring the original paradigm es un documental que contiene una información muy completa sobre el paradigma maternal. Existe otro documental más corto: Rediscover the natural way, que está traducido al castellano y que se puede conseguir pidiéndolo a: http://e1.f569. mail.yahoo. com/ym/Compose? To=encargos. libros@laligadel aleche.org En http://www.kangaroo mothercare. com/ se puede pedir el Restoring the original paradigm y descolgar varios textos, los estudios clínicos de Bergman en Mowbray Hospital de Cape Town, etc.

2: Lloyd de Mause. The neurobiology of Childhood and History y War as righteus Rape and Purification, citados en "El llanto infantil y el cerebro". http://www.dormirsi nllorar.com/ y http://www.psycohistory.org/ .

3: Bergman, N. Le portage kangaroo. VI éme Journée Internationale de l`Alaitment. Paris, marzo 2005.

4: Schore, AN. The effects of early relational trauma on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal 2001; 22 (1-2): 201-269.5: Odent, M. Boletín del Primal Health Research Centre (http://www.primalhe alth.org/). También desarrollado por Odent en I Congreso Internacional sobre Parto y Nacimiento en Casa, en Jerez de la Frontera, oct. 2000, y recogido en el libro La cientificación del amor. Ed. Creavida, Argentina, 1999.

6: Prescott, JW. Body Pleasure and the Origins of Violence. Bulletion of the Atomic Scientist 1975. Está disponible la traducción del artículo al castellano en internet en esta dirección: http://www.violence .de/prescott/ bulletin/ article-es.html Es de notar que existe un importante error de traducción en la tabla 1 del artículo: Donde dice "bajo bienestar" en el original pone "low display of wealth", algo así como "escasa exhibición u ostentación de riquezas".
7: Citado por Carlos Fresneda en Las raíces afectivas de la inteligencia. El Mundo, 22.09.2003.

8: Balint, M. La Falta Básica. Paidós, Barcelona 1993. 1€ ¦ª publicación: Londres y Nueva York 1979.

www.casildarodriganez.org
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Comprar en lugar de vincularse - Laura Gutman

No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido.
No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido. La “compra” del producto que sea opera como mediador en la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos, salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la dificultad que supone la relación con el niño, es decir la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.

Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana, cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados. El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades de contacto a través de objetos, y muchas veces a través de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos que en la medida en que esté hechizado por la televisión, tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía, en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.

Los niños aprenden que es más fácil obtener un objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia la incorporación de sustancias que “llenan” al instante. Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.

A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.

Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer, y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.

Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades, corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto nuestro sutil compás biológico.

¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos. No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que “eso” que haremos será la herramienta para alimentar el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.

Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar” y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan, que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo nuestro corazón.

Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros, los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.

Laura Gutman
FUENTE: www.lauragutman.com.ar

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Francesco Tonucci y la escuela

Agustina Lanusse, para LA NACION
"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde.
Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar.
"Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios", explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad
de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante".

Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir del próximo ciclo escolar.
Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima", explicó.
Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos".
Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho", es parte de su decálogo.
De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños.

-¿Cómo concibe usted una buena escuela?
-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar" porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo.

-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?
-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica.

-¿Qué recomienda?
-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible.

-¿Cuál es rol del maestro?
-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.

-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué?
-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.

-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?
-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

-¿Es positiva la doble escolaridad?
- En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber.
http://jaio-la-espia.blogalia.com/documentos/Ojosdeninhio/tonucci08.html
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METODO MADRE CANGURO

El proceso de evolución en los niños es muy complicado y complejo. Desde la gestación y el nacimiento el niño esta en constante desarrollo de sus capacidades físicas y emocionales.
En el momento de la gestación el niño comienza a desarrollarse para llegar al mundo exterior con la mayoría de sus sentidos aptos, para soportar lo que le espera por fuera de la matriz. Es por esto necesario un lapso de tiempo de 9 meses para que el desarrollo físico este completo a la hora de nacer. Pero ¿qué ocurre cuando el tiempo de gestación es interrumpido y los bebes nacen a los 6, 7 o 8 meses? por lo general estos bebes viene todavía inmaduros y sus condiciones no son las mejores para poder adaptarse a las condiciones ambiental afuera de la matriz , sus pulmones no son fuertes así que su respiración no es muy buena, su cuerpo no puede adaptarse al clima así que la temperatura del neonato esta por debajo de lo normal y pueden llagar a sufrir de hipotermia, esto por nombrar algunas de las situaciones que se pueden presentar en los niños prematuros. Pero estos chiquitos no son los únicos que sufren , aquellos que nacen a los nueve meses pero con un peso por debajo de lo normal 2500gramos, también sufren de alteraciones a la hora de acoplarse al vida extrauterina.
En este trabajo nos centramos cuales son las técnicas que utilizan los centros de maternidad para ayudar a estos niños, a lograr que se adapten al medio ambiente y que su desarrollo físico y emocional no se vea afectado, para esto nos tomamos le atrevimiento de realizar una investigación documentalizada, dado que el acercamiento a estos niños es limitado por sus condiciones de salud, ellos están propensos a adquirir infecciones y en enfermedades por causa de su estado de salud.
La investigación esta centrada en el Programa Madre canguro, una técnica que surgió de la casualidad y recursividad de un pediatra del Instituto Materno Infantil en Bogotá al ver que en la unidad de cuidado intensivo estaba en constante hacinamiento.y
Este programa es conocido como el método de humanización para el cuidado de niños nacidos con bajo peso y/o prematuros, este método le da una visión al psicólogo de los lazos emocionales que desarrollan los bebes canguros al estar en contacto constante con su madre, padre y familiares cercanos.

OBJETIVOS DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
• Mejorar el pronostico y los resultados de los niños con bajo peso cuando la capacidad y la tecnología disponible son limitadas.
• Estimular una estrecha relaciones entre el niño y su madre tan pronto como sea posible, después del nacimiento.
• Humanizar el cuidado hospitalario y ambulatorio de los niños prematuros.
• Animar y educar a la madre para que ofrezca a su hijo los mejores cuidados posibles en el hogar.
• Hacer un uso más racional de los recursos tecnólogos, especialmente cuando estos limitados.
• Reducir los costos de la hospitalización.

OBJETIVO PSICOLOGICO.
Observar y evaluar el desarrollo psicosocial del niño prematuro en sistema convencional en las áreas perceptivo, motriz, habla y lenguaje, adaptación social. Capacitar en contenidos y técnicas de estimulación a madres de niños de bajo peso.

ELEMENTOS BÁSICOS DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
EGRESO TEMPRANO: al hogar para niños en buenas condiciones clínicas sin importar su peso.
LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA como única fuente de nutrición y protección en los primeros meses de vida.
POSICIÓN CANGURO para proveer calor, amor y estimulación, facilidad y seguridad en la alimentación materna.
CONSULTA AMBULATORIA con el fin de controlar el crecimiento y desarrollo del niño y continuar la educación de la madre.

MISIÓN DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
La meta más importante perseguida por la Fundación es la humanización de la Neonatología, lo cual se puede conseguir gracias a la técnica Madre-Canguro. Para esto se busca facilitar la transferencia y la replicación del conocimiento asociado con el método Madre _ canguro, y promocionar un manejo de alta calidad para el recién nacido de alto riesgo, de manera humana, científica, eficiente y con racionalización de costos y recursos.
Este propósito se realiza por medio de investigaciones que permiten evaluar y mejorar la intervención Madre Canguro, dando a conocer los resultados obtenidos y entrenando profesionales de la salud interesados en replicar y adaptar el programa. Y
RECUENTO HISTÓRICO
En septiembre de 1979, los doctores Héctor Martínez Gómez y Edgar Rey Sanabria, en el Instituto Materno Infantil (IMI) de Bogotá, Colombia, iniciaron un cambio en el manejo tradicional del prematuro y del niño de bajo peso al nacer, consistente en una salida temprana del hospital para seguir su control ambulatoriamente. El nuevo manejo se denomino ” programa canguro”, cuyo nombre se deriva de la similitud que existe entre la forma como la cangura carga a su cría después del nacimiento y la forma como las madres del programa después del nacimiento y la forma como las madres del programa cargan a sus recién nacidos prematuros, después de ser dados de alta.
Desde 1979 hasta septiembre 1990 se ha manejado 2612 niños con peso inferior a 2000gramos. En el programa un niño con bajo peso se deja ir del hospital para ir con su madre tan pronto como sea posible después del nacimiento, previa confirmación de que su estado clínico es notable. Antes de salir del hospital , se lleva a cabo un proceso de adaptación y educación de la madre con respecto a la metodología del programa. Una vez en el hogar la madre mantiene continuamente a si hijo en posición canguro (explicada mas adelante), debajo de la ropa y directamente entre sus senos en contacto con su piel. Uno de los aspectos sobre los cuales se hace énfasis en este periodo de adaptación esta relacionado con la alimentación, la cual debe ser exclusivamente con leche materna. La educación de la madre y vigilancia de la salud del niño continua después de la salida a través de la consulta ambulatoria.
El programa madre canguro surgió como respuesta pragmática a una situación critica de nacimiento, infecciones cruzadas, pobre pronostico, ausencia de recursos de alta tecnología y una mortalidad extremadamente alta para los niños con bajo peso en la unidad de neonatología, durante los años 70.
El programa no fue concebido como un experimento controlado, sino que surge como una alternativa a la carencia de alta tecnología, para países en vía de desarrollo, en donde la madre, más que el hospital, es el elemento primordial en el cuidado de la salud de su hijo de bajo peso, el cual se encuentra en buenas condiciones clínicas. Para algunos observadores el programa no parece ser una alternativa para todos los niños de bajo peso, pero si una opción mas para aquellos niños con bajo peso quienes sobreviven los peligros de los primeros días de vida.
Dado que esta Técnica estaba siendo utilizada sistemáticamente en el Instituto Materno Infantil y que los médicos de la Institución no se sentían capaces de regresar al pasado ya que no se podía ofrecer cuidados adecuados en técnica “tradicional “(incubadoras y personal), se decidió que no era posible empezar la evaluación de la técnica Canguro original con un diseño experimental como primera etapa.
En 1989, el World Laboratory (laboratorio internacional), ONG con sede en Suiza, con el apoyo de los directivos del IMI, financia bajo la coordinación de la Dra. N. Charpaky , un estudio prospectivo, observacional, con seguimiento durante dos años, de 2 entidades, de niños de bajo peso al nacer, una manejada por la técnica Canguro en el IMI y otra manejada por cuidados “tradicionales” en la Clínica San Pedro Claver (CSPC) del Instituto de Seguro Social (ISS) de Colombia ( Dra. N. Charpak, Dr. J.G. Ruízy , Dr. G. Charpak). Los resultados mostraron que la Técnica Canguro no ponía en peligro la vida de los prematuros (mortalidad igual a 1 año de seguimiento) pero quedaron unas dudas frente a la calidad de la nutrición, la morbilidad y las secuelas que no se sabía si atribuirlas a la técnica canguro, al diferente manejo nutricional de los dos hospitales o al medio socioeconómico diferentes en las dos instituciones.
A raíz de este estudio, la CSPC abrió sus puertas al programa Madre Canguro y en colaboración con el World Laboratory propuso realizar el estudio randomizado sobre la técnica Canguro, que todos los pediatras tantos colombianos como de otros países solicitaban, y montar al mismo tiempo un centro de entrenamiento en dicha Técnicay ; a este nuevo reto se asocio una neonatóloga del ISS, la Dra Zita de Calume y el nuevo estudio comenzó en septiembre de 1993 ( Dra N. Charpak, Dra Zita de Calume, Dr. J.G. Ruíz, Dr G. Charpak). El Centro de entrenamiento se montó a partir de 1994 con unas pautas estrictas, modificando de manera definitiva las reglas empíricas del programa Madre Canguro original, especialmente en el campo de la posición, nutrición, periodicidad de las consultas, suplementos y complementos, drogas sistemáticas al bebé canguro, al fin de poder difundir de manera rigurosa esta Técnica.
Los resultados preliminares del estudio randomizado de la técnica (1995) fueron aceptados y presentados al congreso anual de “American Society for pediatric”, al Congreso de perinatología colombiano y al Congreso anual de los “pediatras de maternidad de París y su región” por ser tan prometedores. ( 384 niños en el grupo canguro y 369 niños en el grupo control con un seguimiento previsto hasta 1 año de edad corregida para la parte médica y 15 meses corregida para la parte sicológica). Mostraron que bajo las nuevas pautas canguro, la mortalidad del programa Madre Canguro original que estaba de 5% en el Instituto Materno Infantil (IMI) podía bajar a 1,5% (mortalidad desde la elegibilidad hasta 40-41 semanas de edad gestacional en posición canguro ambulatoria versus engorde intrahospitalario y en casa durante la misma fecha) y confirmaron los datos del primer estudio a saber que la técnica canguro no ponía en peligro la vida de los niños canguro y que no había desventajas en la nutrición y la morbilidad precoz.
Para tratar de unificar el concepto de técnica Madre Canguro en el mundo, se esta haciendo actualmente una revisión exhaustiva sobre todas las revisiones y estudios de la técnica.

DESARROLLO DEL PROGRAMA
Aunque ahora el IMI es una institución autónoma, antes de 1980 el IMI funcionaba como rama materna y pediátrica del Hospital San Juan de Dios siendo una de las mas grandes unidades de atención de maternidad de la capital.
El IMI y el Hospital San Juan de Dios están localizados en un sector de bajos recursos de Santa fe de Bogotá donde la incidencia del bajo peso está ligada alas característica propias de la población atendida. Las madres que acuden al Hospital tienen el más bajo nivel socio económico el cual se asocia con un mínimo de control prenatal y desnutrición.
No obstante durante el inicio de los 80 el IMI cambio su categoría y pasó de ser un Hospital General de Maternidad a una Maternidad de tercer nively para la atención de alto riesgo obstétrico. El cambio de categoría produjo una reducción en el numero de nacimientos, de cerca de 21.000 en 1979 a 8.600 en 1987. sin embargo la proporción de neonatos con bajo peso permaneció igual, siendo alrededor de 15% del total de niños nacidos vivos
debido a irregularidades en los registro del hospital, las tasas de mortalidad neonatal no pueden ser calculadas para el (IMI), en el período precedente a la iniciación del programa. Se ha estimado que la tasa media de mortalidad neonatal para todos los niños fue de 52 por mil nacidos vivos durante el periodo 1977-1984.
A finales de los años 70, estos resultados para los niños con bajo peso fueron considerados inapectables. La falta de recursos tecnológicos condujo a tener que colocar a mas de un niño en una incubadora afrontar el problema de infecciones cruzadas y el abandono materno, situaciones que determinaban un mal pronostico para los niños de bajo peso. Estas condiciones previas a la iniciación del programa fueron descritas por los miembros del personal del IMI de la siguiente manera:
” inmediatamente después del nacimiento, el recién nacido de bajo peso era colocado en una incubadora donde podía estar compartiendo con uno o mas niños… En la sala de cuidados intensivos, del IMI no se permitía el acceso a personas extrañas, categoría en la que estaba incluida la madre. Ella solo podía ver al bebe cuando era dado de lata en la unidad. La alimentación, la iniciábamos son dextrosa. La cual se continuaba con formula en la patología inicial mandadas de acuerdo al peso del niño. Una vez la patología inicia había sido tratada y el peso alcanzado era satisfactorio, el prematuro era entonces sacado de la incubadora y colocado en cunas especiales.
El tiempo de permanencia en el hospital era muy variable llegando a alcanzar periodos hasta de 3 meses, siempre y cuando la madre aún recordara a su hijo y se acercara a reclamarlo. La proporción de los niños abandonados era muy alta debido a la ausencia total de efectos. Sin embargo, la facilidad de contagio, los pobres mecanismos de defensa de estos niños y el gran volumen de pacientes, producía un alto porcentaje d4 enfermedades infecciosas especialmente gastrointestinales que conducían a la septicemia y la muerte.” DR. Héctor Martínezy , Edgar Reyy
La gravedad de la situación y la falta de recursos económicos, por demás inalcanzables, condujeron al personal del IMI a buscar una rápida solución. El primer paso consistió en reemplazar la alimentación artificial por la alimentación materna después del nacimiento. A las madres que estuviesen en capacidad de alimentar sus hijos se les permitía entrar a las unidades de cuidado neonatal con el fin de que pudieran alimentarlos directamente. Cuando no era posible la alimentación directa del seño, se les administraba a los niños leche extraída de sus propias madres o de otras madres que estuviesen en el hospital. La disminución de las infecciones gracias a las propiedades antiinfecciosas de la leche materna así como el fortalecimiento de la relación efectiva de la madre con su hijo fueron unos de los principales beneficios que se obtuvieron con este procedimiento.
Estos esfuerzos fueron asociados por el personal del programa como la causa fundamental, en la caída inmediata de las infecciones gastrointestinales de los niños con bajo peso en las unidades de cuidado neonatal .y con la implantación de la alimentación al seno en las unidades neonatal, al idea central del programa se afianzo. Otras medidas como la posición canguro y el control ambulatorio hicieron que la madre llegara a ser la responsable directa del cuidado de su pequeño hijo, para lo cual había sido previamente educada.
El cambio más importante consistió en manejar a los niños prematuros no por su peso sino por sus condiciones clínicas, procurándose el alta precoz lo más pronto posible después del nacimiento. Así se evitaba el riesgo de infecciones cruzadas. La posición canguro y el control inmediato al egreso en la consulta de manejo ambulatorio complementaron el desarrollo de la nueva metodología. El niño es colocado junto al seno de la madre, en contacto piel a piel y en posición vertical para evitar el reflujo y la broncoaspiración. Allí, bajo la ropa de la madre debe permanecer las 24 horas del día, inclusive durante el tiempo de sueño. La madre debe dormir en posición semisentada. En caso de requerir un tiempo para su aseo personal u otra circunstancias, cualquier otro miembro de la familia puede tomar el lugar de la madre. La proximidad con la madre, sus caricias, su voz, su latido cardiaco son considerados como elementos importantes en la estimulación de la respiración del niño, evitándose así las apneas. El contacto piel a piel provoca el desarrollo del un lazo emocional estrecho entre la madre y el hijo.
EL AMOR, EL CALOR Y LA LACTANCIA MATERNA constituyen la esencia del programa Madre Canguro.
En 1980 un año después de haber iniciado el PMC, el IMI atravesó situaciones adversas que fueron ampliamente publicadas, lo cual origino una remodelación completa entre 1980 y 1984. Durante este periodo el programa fue trasladado al hospital San Juan de Dios, en donde las facilidades de espacio fueron menores, aunque algo mas modernas. El programa prosiguió con las pautas trazadas inicialmente, con la cooperación del UNICEF se construyo en los jardines del IMI una sede propia del programa conocida con el nombre ” La Casita”, en donde se realizan los controles ambulatorios de los niños del programa, evitándose el riesgo de infección, frecuente en el área común de los consultorios.
Simultáneamente hubo una mejoría en la dotación de equipos para el manejo adecuado de los niños hospitalizados en las unidades de cuidado neonatal de IMI.

RECOMENDACIONES PARA UNA SALIDA EXITOSA
1. Tener mínimo una ecografía cerebral
2. No olvidar formular Teofilina si el niño es menor de 34 semanas al momento de salir o si lo venía recibiendo. ( sugerimos Teolixir: 4 gotas = 1 mg, 1-2 mg/kg , 3 a 4 tomas por día).
3. Formular metoclopramide o cisapride sistemáticamente.
4. Formular un polivitamínico que supla las necesidades del prematuro.
5. Si el niño permanece en el hospital más de 4 sem, debe tener valoración oftalmológica.
6. Si la salida es < 12 horas, verificar el grupo sanguíneo madre hijo.
De la maternidad, la madre canguro, su hijo y ojalá el papá se dirijan al Programa Madre Canguro.

LA CONSULTA CANGURO AMBULATORIA DEL BEBÉ CANGURO

Una fecha clave es la semana 41 de edad gestacional ya que se calcula con la evaluación del Ballard o Capurro que se hizo al nacer y/o con los datos de la última regla que dá la madre. Porqué el término? Se considera que se debe actuar eficazmente para llevar este niño hasta su término en las mejores condiciones físicas y psicológicas. La Técnica canguro con todas sus obligaciones y trabajo se acaba usualmente a las 37 semanas de edad gestacional cuando el niño empieza a regular su temperatura y no soporta más estar en posición canguro. El niño mismo pide su salida, saca los pies y las manos y llora cada vez que la madre lo pone en el pecho después de cambiarlo.
Después del término, se considera que se esta realizando una consulta para niño de alto riesgo biológico y se comienza a controlar el niño por edad corregida, considerando el término como fecha cero.

REQUISITOS PARA SER MADRE CANGURO.

Las madres de los niños del plan canguro son el elemento fundamental para desarrollar a cabalidad el plan canguro, para esto ellas deben cumplir con las siguientes requisitos teniendo en cuenta que no todas la mamá de niños con bajo peso están aptas para ser madres canguro:
Aceptación de la madre a la experiencia, la mamá debe ser consciente de todos los componentes del programa ya que el tiempo de ella va estar limitado, tendrá que dedicar un tiempo extra al cuidado de su bebe, en tanto que no deberá separarse de el ni de día ni de noche. Debe contar a demás con la colaboración de otra persona para que cumpla su papel en algunos momentos como el de aseo personal.Y
No debe presentar problemas de retardo mental ya que esta condición seria inadecuada para el correcto cuidado de su bebe.
No debe presentar enfermedades infecto contagiosa ya que ponen en peligro el bienestar de bebe y no es conveniente.
No debe presentar síntomas de fármacodependencia ni alcoholismo.
No debe presentar alteración neurológica severa.

MANEJO AMBULATORIO

Por lo general los niños no sondados de alta los viernes o sábados, ya que no hay servicio de consulta ambulatoria los fines de semana.
Después del periodo de adaptación en las unidades de cuidado neonatal, las madres y los niños que cumplan con los requisitos ya antes mencionados son dados de alta y acuden a la consulta externa ya expuesta. La información disponible sobre la fecha de la primera visita indica que la mayoría delos niños son vistos en la consulta externa en las dos primeras semanas después del egreso.
La consulta externa tiene lugar en “la casita” Y , la cual fue diseñada para facilitar que todas las madres esperen juntas diariamente entre las 8.00 y las 11.00 horas, para que allí sus hijos sean examinados y controlados ambulatoriamente.
El personal que atiende los niños en las consultas ambulatorias está compuesto por dos médicos pediatras, una enfermera graduada, una enfermera auxiliar, así como médicos y enfermeras en entrenamiento. El personal del programa estimula y facilita que las madres asistan a los controles cuantas veces sean necesarios durante las primeras semanas y meses de vida. Sin embargo, es frecuente observar en un día cualquiera, niños muy pequeños. Todos comparten el hecho de haber nacido prematuramente o con bajo peso.

Durante el tiempo de consulta las madres de los prematuros más pequeños permanecen con sus niños en posición canguro, allí el niño recibe el calor y estimulo que necesita. No es raro que algún otro familiar y en especial los padres sean quienes mantengan al niño en posición canguro, mientras asisten a las charlas de educativas o esperan el turno para el examen del niño.
El hecho de estar reunidas en grupo permite que las madres establezcan lazos de familiaridad entre ellas y fomenten mediante su conversación el intercambio de experiencias en le manejo de los niños, esto permite que se cree una atmósfera cordial muy positiva y solidaria entre las madres del programa y el personal que las atiende.
Antes de iniciar la consulta y con la ventaja de tener a las madres reunidas, el personal del grupo a cargo del programa. Dan breves charlas educativas, las cuales cubren temas relacionados con la importancia de la lactancia materna, el valor nutritivo de los alimentos, la vacunación, la toma de temperatura corporal, el desarrollo infantil, la detección de signos de alarma y la preparación de los suplementos alimenticios; esto poyado con complementos audiovisuales para hacer mas fácil el entendimiento de los temas por los padres del bebe canguro.
El programa ha desarrollado la preparación de dos alimentos suplementarios: una sopa especial y el jugo de guayaba. Estos alimentos se preparan fácil e higiénicamente, son poco costosos y pueden ser introducidos en la dieta tan pronto sea necesario. El personal del programa enfatizan que estos alimentos son suplementarios y no sustitutos de la leche materna, especialmente durante los primeros meses de vida. Las madres son instruidas en que deben administrarlos con cucharitas y no con biberón, el cual puede contaminarse fácilmente y ser vehículo de infecciones.
En los consultorios anexos los niños del programa son evaluados y controlados por especialistas de otras ramas de la medicina. Es así como existen consultas de oftalmología, psicología, las diferentes terapias, trabajo social, las cuales en horarios rotativos, acuden en diferentes días a la semana para completar multidisplinariamente el cuidado y seguimiento de estos niños nacidos prematuramente o con bajo peso.

Las terapistas y psicólogas presentan especialmente atención al desarrollo psico-motor utilizando varias escalas de medición evaluativa, ( INFANIB Y DENVER). Igualmente se trabaja con las madres sobre el comportamiento del desarrollo de niño, se les da instrucción sobre estimulación adecuada, además de enseñarles a fabricar en el hogar juguetes de diferentes colores y de bajo costo que sirvan en el proceso de estimulación de sus hijos. La madre es instruida para que estimule los 5 sentidos de sus hijos.
Los niños muy pequeños pueden o deben venir cada día y a mediad que va creciendo se van expandiendo los controles hasta alcanzar un control por mes.

POSICIÓN CANGURO
El bebé canguro debe estar en posición vertical estricta, de “rana”, la mejilla contra el pecho de su madre. Se cambia la posición de la cabeza en cada amamantada esto evitara que el niño bronco aspire..
Se ayuda a la madre con una faja de lycra para mantener la posición del bebé, para las madres de mejor estado económico, existe también los “bodies” de lycra. El cargador debe ser una ayuda para que la madre se siente así más segura, pero no debe remplazar la vigilancia que ella dá a su niño.

LA CONSULTA CANGURO
La consulta es diaria hasta que el niño empieza a ganar mínimo 20g por día., después se controla 1 vez por semana hasta que cumple 40 semanas de edad gestacional (termino).
Después del término, el niño se controla a 1 mes y medio, 3 meses, 4 meses y medio, 6 meses, 9 meses y 12 meses de edad corregida.
Se practica un screening neurológico (Test INFANIB) a 3, 6, 9 y 12 meses de edad corregida.
Se practica un test de desarrollo psicomotor ( Test de GRIFFITHS) a 6 y 12 meses de edad corregida.
Si no la tiene, se hace una ecografía cerebral.
A los niños de riesgo especifico, se les practica un examen oftalmológico (a partir de las 4 semanas de vida) y de audio logia.
Según los países y las preferencias, se utilizarán diferentes tests. En la consulta nuestra, escogimos unos tests en cuya practica nos entrenamos, los aplicamos sistemáticamente a unas fechas determinadas lo que nos ha permitido detectar con bastante fidelidad las desviaciones anormales.

ESTÍMULOS DEL VINCULO MADRE-HIJO
La posibilidad de desarrollar un contacto precoz intimo y altamente emotivo con su hijo estimula el apego y la interacción madre-hijo pero fundamentalmente estimula la confianza de los padres en el niño, al no “verlo” tan frágil y la confianza en sí mismos para cuidarlo. Ya no se sienten tan dependientes de los monitores como ellos mismo plantean. Y
Existe un verdadero lenguaje de los sentimientos que madre e hijo son capaces de decodificar si tiene la oportunidad, pero no es el lenguaje habitual que solemos reconocer, pero es de una profunda y riqueza notable, capas de permitirles alcanzar estos increíbles logros de Amor.
Es una experiencia estimulante para las ser las protagonistas que darán vida a sus bebes, este experiencia es fácil de verificar al ver los rostros de las madres, en la brillantez de sus miradas, en sus entusiasmos comentarios con respecto a sus hijos.
El ingreso de los padres a los servicios de Neonatología fue uno de los grandes avances en la especialidad, este nuevo rol que la madre puede desempeñar creando un reencuentro con su hijo inicia un campo fascinante de estimulación bioquímica hormonales emocionales de gran trascendencia para una MODERADA asistencia neonatal.
Es irónico pero la estimulación más antigua del ser humano ha sido redescubierto: ” el contacto con su madre” y tiene en la actualidad fundamentos científicos para ingresar a la unidades de asistencia neonatal con toda la “fuerza” que le dan los argumentos que permiten creer en sus admirables resultados.

PAUTAS DE MANEJO DENTRO DEL PROGRAMA CANGURO
(SEGUIMIENTO HASTA 1 AÑO DE EDAD CORREGIDA).

Por norma internacional, el seguimiento de todo niño de alto riesgo debe ser mínimo hasta 1 año La detección precoz de secuelas ( oftalmólogo y neurológicas) permite la intervención oportuna dando como resultado menos niños discapacitados.
El seguimiento ideal de estos niños debe ser hasta la edad escolar para detectar discapacidades menores y entregar a la sociedad niños sanos física y mentalmente.
Las habilidades finas de los niños se verán afectadas, pero solo podrán ser evaluadas hasta después del primer año de edad. Por esto es necesario seguir el desarrollo de los niños hasta los 5 o 8 años como mínimo.

LECHE MATERNA
La cultura de la lactancia materna e suna practica de amor y armonía que contribuye a construir una cultura de paz… sus beneficios van más allá de la supervivencia infantil y probablemente no existía ningún otro factor protector de la salud que tenga tantas ventajas para la población. Si la humanidad conociera sus múltiples y profundos beneficios, no habría ningún otro factor protector de la salud que tenga tantas ventajas para la población. Si la humanidad conociera sus múltiples y profundos beneficios, no habría ningún niño o niña que no fuese amantado, los casos en que no se recomienda la lactancia o ésta no es posible son escasos y están dados por condiciones particulares de la madres y del niño un ejemplo de esto esta dado por el SIDA y el cáncer de Seno.
Para la salud de la mujer, la practica de la lactancia materna mejora su autoestima y su seguridad para dar respuesta efectiva a las demandas de las necesidades de sus hijos; reduce el riesgo de adquirir cáncer de mama y de útero; ayuda a la expulsión de la placenta y disminuye el riesgo de hemorragia postparto. La correcta posición del niño al seno evita la congestión mamaria y la mastitis,. La duración y la intensidad de la lactancia cuando exclusa, a libres demandas, sin restricción de horarios y la mujer se encuentra en periodo de amenorrea post parto aumenta al periodo intergenésico reduciendo para medres e hijos el riesgo de enfermar o morir, beneficios que deberían interesar a los responsables de las políticas de población y desarrollo sostenible

NUTRICIÓN Y DROGAS
La meta nutricional, se encuentra por encima de cualquier otra consideración, es lograr una nutrición adecuada del paciente.
- Siempre se intentara lograr una alimentación exitosa con leche materna.
- Independiente del peso del niño, de su E.G. o de la duración de su hospitalización previa, a la entrada al Programa, se intenta una alimentación materna exclusiva, en promedio cada hora y media de día y cada 2 horas de noche.
Si el niño tiene más de 10 días de vida , no sube de peso y se cansa comiendo, se alterna las comidas seno / gotero o vaso con la propia leche de la madre.
Si esta medida no tiene éxito, se intenta la Técnica de la leche final cada 2 comidas.
Si no logramos una subida de 20g por día, se complementa con 30% de la ración diaria ( calculada a 180cc/kg/día) con leche para pretermito. Este complemento está repartido en la 24 horas y se administra con gotero para no interferir con la lactancia materna.
Por fin, si no se tiene éxito en la ganancia de peso, si el CH y el Parcial de orina no muestran una patología evidente, se hospitaliza el niño para exploración sin dejarlo desnutrirse.
Si el niño tiene menos de 34 semanas de EG a la entrada en el Programa, recibirá Teofilina.
Todos los niños reciben metoclopramide y un suplemento en Vit E (25mg), Vit D (800UI) y Vit A (2000UI) hasta su término.

El sulfato ferroso se comienza a los 2 meses de vida. La técnica de la leche final consiste en mostrar a la madre durante la consulta como vaciarse una parte del seno en un frasco limpio, después se coloca el niño al seno para ver si alcanza a vaciar el seno y entonces come la parte final de la leche que contiene mas grasas. Si el niño parece tener más hambre, se muestra a la madre como complementarlo con la leche que ella se sacó al comienzo de la amamantada. Por ultimo se recomienda a la madre aplicar esta técnica una vez cada 2 comidas, es aconsejable practicar esta técnica una vez cada 2 comidas.
– Como medida principal de lucha contra el RGE, se coloca en primer plano la posición. La experiencia en el estudio piloto que se realizo antes de empezar el estudio randomizado en curso mostró que las bronco aspiraciones más frecuentes eran cuando el niño salía de la posición canguro y su madre lo acostaba. A partir de esta fecha, se solicita a las madres que pongan la cuna en posición ortostática con el niño boca arriba o de medio lado pero nunca acostado horizontal.
Las consultas especializadas a parte de la consulta de oftalmología, de ecografía cerebral y audiologia, tratando de actuar muy rigurosamente en relación con el screening neurológico:
– Cuando el examen neuromotor no esta normal, se implementan diferentes instrumentos para actuar y diagnosticar en los cuales están:
– plan casero de terapia ocupacional y física
– programa intensivo de estimulación polimotor especializado
– consulta de neurología
– TAC cerebral.

EFECTOS A LARGO PLAZO
Muchos recién nacidos que están por debajo del peso normal 2500 gramos tiene dificultades que no superan. Algunos de esos problemas son enfermedades frecuentes, distracción, hiperactividad, déficit en la coordinación motora, pueden mostrar daños a nivel cerebral. En la niñez media, muestran puntuaciones bajas en los test de inteligencia y retrazo escolar, debido a la carencia nutritiva.

LA TÉCNICA CANGURO EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS
Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, la Técnica Canguro, puede aportar mucho a los países desarrollados, especialmente en la recuperación de la responsabilidad maternal, paternal y familiar frente al cuidado del niño previamente estabilizado, y la creación temprana de un real vínculo madre, hijo prematuro, que favorece la unión familiar. Existen ya en algunos centros, experiencia de contacto piel a piel, en posición canguro, en periodos de PRE-elegibilidad
Este es, el primer acercamiento a un componente de la Técnica Canguro original. La parte ética y legal de algunos países, dificulta ó impide el establecimiento de un PMC ambulatorio, por lo cual esto se puede obviar con la creación de Programas Canguro Intra hospitalarios, donde se quedaría el binomio madre-hijo, el tiempo necesario para cumplir con los criterios de salida de cada centro.
En estas unidades todo el personal médico y paramédico deberá tener conciencia que la madre es la persona ideal para alimentar y cuidar a su hijo una vez esté estabilizado, favoreciendo así la humanización de la neonatología. con la aparente desmedicalización del cuidado de la salud del niño. La Técnica Canguro, que puede parecer simple, es en realidad una tecnología de tercer nivel, manejada como “hospitalización neonatal a domicilio”.

LAS EXPERIENCIAS EN LA ARGENTINA DE RESIDENCIAS PARA MADRES

buscar el contacto piel a piel

“Sí, me tengo que bancar la incubadora pero mi mamá me acompaña mucho”, fue el testimonio que se reconstruyó de bebés prematuros en los hospitales que disponen de residencias para madres: allí las mamás pueden cuidar a sus hijos, incluso alimentarlos con su propia leche y establecer con ellos el contacto “piel a piel” que los hace crecer más pronto. Pero el principal resultado es que el vínculo se fortalece, disminuyendo el riesgo de maltratos y abandonos posteriores. La posibilidad de que las madres acompañen a sus bebés en incubadora forma parte de las normas del Ministerio de Salud, pero sólo en algunos hospitales se practica.

“No se trata de suprimir la incubadora sino de complementarla con el contacto piel a piel”,y destaca Jorge Martínez,. La presencia de la mamá “hace que los bebés aumenten de peso más pronto y les permite salir antes de la incubadora”.

“En este momento tenemos un recién nacido que pesa 650 gramos: para sobrevivir tendrá que pasar dos meses en incubadora, pero la mamá ya está con él”, cuenta Eduardo Duro, jefe del servicio de neonatología del Hospital de San Miguel, donde este año se puso a punto la salita de residencia para mamás: “Antes eran unas reposeerás, no más, pero este año conseguimos una salita especial: la mamá puede dormir aquí y a la mañana ir a trabajar o a cuidar a sus otros hijos. La enfermera la entrena para abrir la puertita de la incubadora, cambiarle los pañales: hasta llega a alimentarlo con gotitas de su leche, lo cual activa el aparato digestivo del bebé”.

“Incluso a los que necesitan suero y asistencia respiratoria, una vez por día los sacamos de la incubadora y los ponemos en contacto piel a piel, para que reconozcan los latidos del corazón, el temblor, el olor de la madre”, dice Duro.

Jorge Tavosnanska es jefe de neonatología del Hospital Fernández: “En los hospitales públicos, la madre muchas veces vive lejos y no puede pagar el colectivo para visitar todos los días a su hijo en incubadora: cuando a los dos meses el chico se va de alta, el vínculo ya está alterado y hay alta incidencia de maltratos y abandonos”. Todo esto cambió gracias a la residencia para madres, cuya colaboración, además, “mitiga el déficit de personal de enfermería que hay en el hospital”.

Si bien la residencia para madres está incluida en las normas de atención materno infantil del Ministerio de Salud y Acción Social, sólo en algunos servicios se puso en práctica. En la ciudad de Buenos Aires, además de la Sardá y el Fernández, el Hospital Garrahan dispone de un lugar para que las madres puedan permanecer, y el Argerich está por incorporar una residencia para mamás y papás.

CONCLUSIONES
“El Programa madre canguro, le dio a los niños con bajo peso la oportunidad de estar cerca de sus madres y lejos de la muerte y el desamparo.”
Esta técnica que ya no le pertenece solamente a Colombia si que esta siendo avalada por varios países del mundo incluido Estados Unidos presenta las siguientes ventajas:

1. Disminuye la estancia hospitalaria en 10 días, lo que reduce los costos y disminuye riesgos innecesarios de infecciones y evita la separación entre la madre y su hijo, este fue en el pasado una de las cusas mas frecuentes de abandono, puesto que las madres no desarrollaban un vinculo con sus hijos así que sus obligaciones como madres se reducían a ser fuente alimentadora en algunos casos en otros siquiera tenían la oportunidad de dar de comer a sus hijos, dado esto por la falta de acceso a las salas de cuidado neonatal, de las grandes maternidades. Esto sin contar que los costos de la estadía en los centros hospitalarios era excesivamente cara y muchas familias no podían darse el lujo de pagarlas a si que preferían dejar abandonados a su suerte a los pequeños. Con esta técnica este factor se abolió y las madres no tiene excusa para abandonar a sus bebes, ya que esta técnica es el tratamiento mas económico inventado por el hombre.

2. El apego es otra de las ventajas que esta técnica acarrea ya que permite a las familias participar activamente y pueden involucrar a todos los miembros de la familia.

3. La solidaridad, el apoyo y la enseñanza entre las madres canguro es invaluable ya que comporten conocimientos y técnicas desarrolladas por ellas mismas dándole a las nuevas madres canguro seguridad para ayudar a su hijo a salir adelante.

En general el PMC es una buena opción tanto para los padres como para los niños con bajo peso a nivel salud, pero esta técnica debe ir de la mano de una terapia psicológica dirigida a los padres y a los niños después del primer año de viva en particular en la etapa escolar para que así se llegue el adecuado desarrollo sea físico, mental y emocional que debería ser en primera instancia el logro general de este programa.
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Frustración innecesaria en niños y niñas – por Yolanda González

Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia, se nos enseña a soportar la frustración.
Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no logran tener ningún límite a su demanda (“perversos polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales y no adaptados.
Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo evitar que nuestros hijos se malcrien:
“No lo cojas en brazos”.
“No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego te toman el brazo”.
“No transijas, pues se subirán a las barbas”.
Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través de la frialdad, a ser “Duros”, que no fuertes.
Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros “porque la vida es así”. Poco a poco, nos distanciamos de nuestro instinto protector, y de nuestro sentido común, para ser máquinas que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas, aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando hablamos de límites, educación, autoridad, frustración…?.

Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad, para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos), violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas. Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMÁS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida o una presencia en los momentos de mayor necesidad? ¿A quién le hace daño el amor?
Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la frustración de las necesidades afectivas. La única frustración saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo.
Consumismo de la TV no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta estas necesidades vacías.
Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar.
Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizaciones, sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación, lo observado responde generalmente a lo “normal” y estadístico para la sociedad actual, ignorando y desconociendo lo que pudiera ser “lo sano”. Intentan imponer con sus criterios, lo que hace la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un biberón dado con contacto y amor), es negarnos una experiencia esencial en la vida:
Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé, explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite, es lo que crea confianza y seguridad en la vida. Es lo que posibilita el vínculo. El apego seguro. Los padres, y el profesorado están a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio
Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de relación, ese ” hilo mágico” como me gusta llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera infancia.-
Ese “hilo mágico”, se llama VÍNCULO, y su base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.

Contacto y llanto
Existe una profunda laguna en la percepción adulta, en relación a los procesos vitales esenciales que intervienen en el desarrollo de la salud humana y social.
Los seres humanos, se indignan desde su sillón televisivo, ante los genocidios, guerras y desastres ecológicos que día a día nos llegan desde los medios de comunicación (ejerciendo por otro lado un efecto narcotizante para la acción). Pero pocos se estremecen, ante el llanto desgarrador de un bebé o niño, respondiendo con el impulso irrefrenable de nutrirlo afectivamente. Aparentemente no existe relación entre una situación y otra. Sin embargo, no debemos olvidar, que nuestra vida adulta es reflejo de la experiencia infantil acaecida en el medio familiar, siendo este modo de relación básico, el que se encuentra en el origen de los comportamientos individuales y sociales posteriores.
El COMO gestionamos nuestras emociones marca nuestra existencia con un sello único y diferenciador: el carácter. Y la gestión de la emoción guarda una estrecha relación con la respuesta que desde el exterior recibimos desde el mismo momento de nuestro nacimiento e incluso antes.
Como sabemos, la sonrisa aparece hacia el tercer mes de vida y, progresivamente da lugar a la risa, ya descrita ampliamente en manuales de psicología evolutiva y fácilmente aplaudidos por el adulto por la alegría que transmite su esplendor, transparencia y expansión vital, ¿pero qué pasa con la otra manifestación vital, el LLANTO?
Siendo una de las primeras expresiones emocionales que acontece en un ser humano, ¿cuántos adultos se permiten vibrar ante el llanto de un niño? Se nos ha inculcado que es “normal” que un bebé llore y se desespere ante la “aparente indiferencia” y frialdad del adulto “educado para no malcriar a ese bebé”. Y sin embargo no existe mayor herida emocional que la frialdad e indiferencia, como única respuesta a un llanto demandante de un niño desconsolado.
Señalo “indiferencia aparente”, por considerar que los adultos que así responden, en realidad sienten irritabilidad y rechazo, cuando no ira, ante el llanto vivido como molesto, ignorando la función que cumple en la vida de un bebé.
Los matices de esta comunicación primitiva inicial, que algunos adultos tienen la fortuna de poder mantener a lo largo de su vida como intensa descarga emocional, van perdiendo su intensidad y variedad a lo largo de la vida, para dejar paso a la contención de la emoción y a la rigidez caracteromuscular.
Observamos una y otra vez, tanto en las consultas preventivas como en la vida cotidiana, como el primer mecanismo de control de la emoción en los niños, al igual que en los adultos se centra en la respiración. La respiración, como función vital, se ve comprometida en un intento de inhibir el llanto: el niño se ve obligado a contener su respiración/expiración para evitar sentir. Mecanismo que casi todos, consciente o inconscientemente hemos vivido, y que representa el primer freno que imponemos a la emoción, para evitar un castigo o humillación mayor.
El segundo mecanismo que junto al primero, va generando ya una tensión o bloqueo en el funcionamiento energético y por tanto observable con la emergencia de síntomas psicosomáticos o desórdenes emocionales, es el recurso de “apretar las mandibulas”. El correlato psíquico es el de “aguantar” sin enseñar los dientes, función que F. Navarro señala como ejercicio de expresión de la agresividad, es decir de respuesta al medio frustrante en defensa del propio espacio. Este mecanismo neuromuscular que genera ya un acorazamiento de este segmento (en términos de la coraza caracteromuscular descrita por W. Reich), tiene como objetivo mitigar la angustia que le genera el contacto con el exterior. Porque no sólo nos frustran, sino que además se nos impide expresar la protesta y la defensa. Sólo hay que observar el segundo cachete que recibe un niño por su atrevimiento a cuestionar la autoridad o el abuso de autoridad del adulto.
Y de esta manera y progresivamente, se va instalando una actitud de sometimiento o de contención emocional, según los casos que generan a su vez, otras emociones de índole secundaria (por razones de espacio, sólo mencionadas), como son las actitudes violentas, impulsivas, causa directa de los desencuentros destructivos comentados.
Son éstas emociones secundarias, fruto de la represión emocional durante la primera infancia, las que ejemplifican desde la perspectiva de la salud, la psicopatología social en la que estamos inmersos. La violencia de género, la violencia hacia los niños pequeños y ancianos, etc., tienen sus raices (además de otros factores sociales), en la miopía cultural imperante ante las necesidades afectivas infantiles y la respuesta sensitiva adecuada a las mismas.
Nuestra sociedad, necesita una reflexión urgente sobre los modelos de crianza actuales. No se trata de ofrecer consumismo a la primera infancia (TV. ordenador, juguetes, etc), sino la adecuada atención psicoafectiva, para favorecer un desarrollo sólido y saludable. Y los padres y profesores, además de los políticos, son los responsables.
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Colecho e instinto de protección - fuente: http://asociacioncriarte.blogspot.es

El hecho de que los bebes prefieran dormir junto a su madre es algo totalmente natural. Teniendo en cuenta que los corderitos buscan el calor de su madre para descansar o que los gatitos vuelven al regazo de su madre después de sus excursiones, no es de extrañar que los bebes humanos también necesiten dormir como los demás mamíferos. Hasta hace pocos años, desde el inicio de la humanidad hace 10 millones de años, las familias compartían una misma cama.
El instinto de protección por parte de la madre, y el instinto de supervivencia desarrollado en los bebes, hace que ambos tengan el impulso de dormir en la misma cama. Los bebes no tienen aun desarrollado el concepto de espacio-tiempo, por lo que la separación de una pared puede significar para ellos lo que para nosotros un océano de distancia. Lo mismo ocurre con la percepción temporal, únicamente saben lo que ocurre aquí y ahora, y un solo minuto puede parecerles una eternidad. Cuando los padres no están presentes en la habitación, para el bebe supone una tremenda sensación de total soledad y causa en ellos un originario y profundo terror.

A nadie le gusta dormir solo ni estar a oscuras a solas. Incluso siendo adultos preferimos estar acompañados o mantener alguna luz encendida. El conjunto soledad-oscuridad nos devuelve a nuestros miedos más ocultos y primigenios.
La idea de que los niños están más seguros en su propia cama no tiene ningún fundamento. No hay pruebas sobre las ventajas de la separación física, pero si existen estudios que avalan los beneficios del colecho. Entre ellos se destacan: despertares sincronizados entre el bebé y la madre, una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y mayor oxigenación de los niños, disminución de los episodios de llanto, mejor termorregulación y mayor prevalencia de la lactancia materna. Los bebés que duermen con su madre son amamantados hasta 3 veces más tiempo que aquellos que duermen solos en su habitación.
También cabe mencionar los beneficios emocionales para toda la familia y la incidencia positiva sobre el desarrollo afectivo. Un bebe que duerme junto a sus padres no solo comparte la cama, sino que recibe mas atención y mayor contacto físico. El vínculo que se crea entre padres e hijos mediante el colecho es muy intenso y duradero, lo que contribuye a un mayor entendimiento y un fuerte sentimiento de seguridad en los hijos. No se puede comparar con nada la sensación de despertar juntos y compartir esos primeros minutos del día, la primera sonrisa de la mañana, las cosquillas en la cama…
Creencias populares dicen que para que un bebe deje de quejarse por la noche y los padres puedan dormir sin interrupción hay que dejarle llorar. Efectivamente, en general dejan de quejarse después de un tiempo, pero además ocurre algo terrible: pierden la esperanza y la confianza de que sus padres están pendientes de ellos cuando lo necesitan. Se resignan. Y creemos que la resignación no forma parte precisamente de un crecimiento feliz ni de un desarrollo afectivo sano. Tampoco facilita una relación paterno-filial basada en la confianza mutua y la empatía. Pensamos que entregarles nuestro cariño en vez de indeferencia, o nuestro afecto en lugar de distanciamiento, hace felices a nuestros bebés, y por tanto a todos nosotros.
fuente: http://asociacioncriarte.blogspot.es
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La Haptonomía - información tomada del sitio Web de la Fundación de la Haptonomía www.haptonomia.es

La Haptonomía, Ciencia de la Afectividad, estudia y describe los aspectos de la vida íntima, de los sentimientos, del reencuentro psicotáctil, de las interacciones y de las relaciones afectivas humanas.

La Haptonomía es una ciencia fenómeno-empírica (pone en práctica fenómenos típicos de la persona humana, cuyos efectos son reproducibles, verificables y predictibles) fundada hace más de cincuenta años por el profesor Frans Veldman como fruto de las investigaciones que emprendió tras las dramáticas experiencias que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. Este investigador descubrió, reconoció y analizó las causas de los déficit, carencias, frustraciones o traumatismos que traban, inhiben o impiden el desarrollo de la salud psíquica.

Las cuestiones de la felicidad humana, de la tolerancia de las diferencias y de la facultad de desarrollar plenamente la matriz de su ser con todo su potencial creativo, de las condiciones de la responsabilidad y del placer en los encuentros interhumanos se sitúan en el centro de sus preocupaciones.

La palabra Haptonomía procede del griego hapsis que significa el sentimiento, el tacto, el contacto táctil. El término hapsis ya fue utilizado por el filósofo griego Aristóteles (384-322 a. C.) en el sentido de curar, sanar, restablecer la integridad. “hApto” es una raíz griega que significa: yo entro en contacto táctil, yo reúno, yo establezco una relación, yo (me )uno a; yo establezco (de forma táctil) una relación, un contacto, para devolver la salud, para curar, restituir la integridad, para confirmar al otro en su existencia.

Es una Ciencia que concierne al fundamento mismo de la existencia a partir del que cada ser humano se expande y desarrolla para seguir su trayectoria personal. Comprende la vida afectiva humana, con sus interacciones, sus relaciones y sus problemas, con el propósito de establecer un estado de seguridad de base interno y un discernimiento estético, a través de contactos de proximidad tranquilizadora y de confirmación afectiva táctil.

La Haptonomía forma parte de las ciencias humanas: se preocupa de la forma en que la persona percibe el mundo y se integra en su relación afectiva con sus semejantes. La Haptonomía es la ciencia que estudia las relaciones humanas, basada en el contacto psicotáctil afectivo-confirmante. Ésta reconoce como derecho incontestable, fundamental del humano: “el derecho a su reconocimiento por la consolidación racional de su existencia y por la confirmación afectiva de su ser, desde la concepción”.

En nuestra sociedad contemporánea, el humano se ve cada vez más privado del reconocimiento esencial que implica la confirmación afectiva.

La Haptonomía nos abre a una forma de estar en el mundo que recurre a facultades afectivas específicamente humanas. Se trata de facultades originales que regulan los contenidos y cualidades de las relaciones entre los humanos y determinan la naturaleza y la esencia de sus encuentros.

El acompañamiento haptonómico permite a la persona utilizar sus facultades afectivas. Éstas se desarrollan y tienden hacia su maduración.
En el sentimiento de seguridad que ella instaura, la haptonomía recurre al deseo de vivir (libido vitalis). ¡El contacto psicotáctil, específico de la fenomenología haptonómica, no es en absoluto reducible a un « tocar »!. Recurre a la intencionalidad vital de la persona. Ésta, consolidada existencialmente, o mejor, confirmada en su afectividad, toma la iniciativa de poner en ejecución sus propias facultades, aptitudes y dones, en su relación con los demás. En definitiva la persona alcanza o recupera la autonomía.

La Haptonomía no es una profesión, sino una filosofía y una ética de la existencia como una cierta forma de concebir la relación de ayuda y de los cuidados de los humanos afectados tanto por enfermedades físicas o psíquicas como por un sufrimiento existencial.

La formación en Haptonomía exige un cambio brusco, una “revolución tranquila”, como dice Catherine DOLTO, en nuestra profesión y en la forma en que dispensamos los cuidados a nuestros pacientes. Todo ello sometido a una ética y deontología profesional altamente exigente que no entra en contradicción con los códigos éticos de las diferentes profesiones de la salud, sino que los complementa.

Como escribe Frans VELDMAN : " El acercamiento humano haptonómico que se ha desarrollado sobre este fondo y que se manifiesta mediante una comunicación táctil característica, muy especifica, genera un movimiento del alma benéfico. La confirmación afectiva existencial se realiza; la vida afectiva, que tan frecuentemente ha sido asfixiada precozmente, o desechada por una relación negadora antes de su despliegue, puede por fin eclosionar y prosperar, (re) florecer”.
En este sentido la Haptonomía no es un método, ni una técnica, ni puede ser clasificada entre las medicinas dulces, ni concebida como una paramedicina. Es simple y llanamente una aplicación de la fenomenalidad haptonómica a cada una de las profesiones de la salud que se orienta a mejorar la relación entre el sanitario y el paciente en la busca de su curación, mejoría o aceptación de las limitaciones inherentes a su enfermedad, traumatismo o carencia que acompañan al paciente en su sufrimiento hasta los últimos momentos de su vida proporcionándole una seguridad de base, una autonomía y una confianza en sí mismo que alivian de forma indudable su dolor o colaboran activamente en el restablecimiento de su salud. Por lo tanto, la Haptonomía no se opone a los avances de la medicina actual, ni pretende sustituirla, sino más bien enriquecer el contenido de la práctica clínica. La integración de su f enomenalidad en la práctica sanitaria habitual permite mejorar la calidad de la asistencia dotándola a través de la afectividad de una mayor efectividad, a la vez que humaniza la asistencia haciendo que ésta sea mejor vivida por los pacientes, que de esta forma se integran en el proceso de su curación o tratamiento.

Las aplicaciones de la Haptonomía conciernen la vida entera del ser humano, desde la concepción hasta la muerte, mediante acompañamientos específicos adaptados a la vida prenatal, a la infancia, al adulto así como a los ancianos, incluyendo el acompañamiento de los moribundos.

Su interés sanitario y en el campo de la Salud Pública va creciendo día a día, sobre todo en un mundo médico en el que la especialización, la parcelación de competencias y la tecnología, impuestas por criterios de eficacia dificultan la necesaria relación entre el sanitario y el paciente, importantísima en la mejoría o curación de este último. Por ello la Haptonomía no se opone a la actual evolución científica de la medicina, y su objetivo es humanizar la asistencia para obtener el máximo provecho de esta evolución. Esta relación afectiva entre sanitarios y pacientes fructifica en una asistencia de mayor calidad, mejores resultados y satisfacción tanto para los profesionales como para los propios profesionales, que en términos generales se encuentran muy desmotivados en el ejercicio de su profesión. Destacamos aquí el papel preventivo de la Haptonomía en el “síndrome del quemado”, que tantos estragos realiza en los profesionales de la salud pública.

… una sociedad puede ser considerada como humana en la medida en que sus miembros se afirman los unos a los otros, …una humanidad real no existe más que allí dónde esta capacidad puede expandirse.”
Martin Buber

“El derecho incontestable, fundamental y primordial del ser humano es el de la confirmación afectiva de su ser desde su concepción”
Frans Veldman.

Esta información fue tomada del sitio Web de la Fundación de la Haptonomía www.haptonomia.es
http://www.tallerlunamadre.com.ar/index_archivos/lacienciadelamor.htm

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En lugar de tribu hay sólo un padre - por Laura Gutman

Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.
Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.”
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COLECHO - Artículo extraído de www.criaryamar.com

A la práctica de dormir con los hijos se le conoce como colecho. Lo primero que hay que decir al hablar sobre colecho es que no tiene consecuencias negativas para la familia ni mucho menos para el bebé, quien generalmente se siente muy a gusto durmiendo en medio de la seguridad y el calor de las personas que más lo aman.
Una de las ventajas del colecho es que favorece mucho la lactancia nocturna del bebé y al no tener que pasear al bebé por los pasillos o algo similar también es muy probable que tanto mami como hijo duerman mejor, además de que regula y acompasa los patrones de sueño de la díada madre-hijo.
Como siempre, hago énfasis en lo socialmente aceptado que no es otra cosa que las imposiciones culturales. En Japón por ejemplo es norma y regla que los hijos compartan la cama con los padres, no se concibe de otra manera el hábito de dormir; sin embargo en culturas occidentales como Estados Unidos se muestra un gran afán por “independizar” al bebé cuanto antes y llevarlo a su propio cuarto, es “de buen gusto” decir “mi hijo duerme solo en su habitación desde que tenía X meses” y no es socialmente aceptable decir “nuestro hijo duerme con nosotros”.
¿Y qué hay de la independencia?
El tema de la independencia es muy polémico. Vamos a ver: se teme que el niño se amañe tanto durmiendo con sus padres que jamás se hará independiente, pero como dice Carlos González en su libro Bésame mucho: “… Si no se hiciera el más mínimo esfuerzo por sacar a los niños de la cama de sus padres, ellos mismos se irían tarde o temprano. No sé a qué edad, porque no conozco a nadie que haya hecho la prueba; sin duda la edad será distinta en cada familia, y dependerá del temperamento y de los deseos del niño y de sus padres. Pero estoy razonablemente seguro de que ninguno de mis lectores siente, en estos momentos, el menor deseo de volver a dormir cada noche entre su padre y su madre. Los japoneses suelen dormir con sus padres hasta los cinco años…” Yo saco mis propias conclusiones de estas palabras del doctor González: la independencia no se enseña, la independencia es algo hacia lo cual se avanza si se permite al niño vivir plenamente todas sus etapas.

Voy a hacer una pausa aquí porque estoy más que segura de que alguna persona que lee y no es partidaria del colecho estará negando con la cabeza cada línea y pensando: “mi hijo duerme feliz en su propio cuarto desde los tres meses”; honestamente me parece bien; este artúculo, si bien es una apología completa al colecho no es en ningún momento una crítica a los padres que duermen separados de sus hijos.
La clave es: si la situación es armoniosa para todos, principalmente para el niño eso quiere decir que estamos haciendo las cosas bien; nótese que digo “armoniosa para todos, principalmente para el bebé” esto quiere decir que el bebé duerme feliz en su habitación y siempre lo ha hecho, mejor dicho para hablar claro: si nunca se ha dejado llorar al bebé sin acudir a consolarlo inmediatamente.
William Sears (profesor de pediatría de la Universidad del Sur de Carolina y padre de seis hijos) , de quien hacemos referencia en esta página con frecuencia escribió un libro llamado “Nightime parenting” en el cual habla extensamente sobre el colecho y hace una exposición muy elocuente de sus beneficios; el libro está en inglés y es una excelente fuente de información sobre el tema del colecho.

Normas de seguridad para el colecho
Los padres fumadores, consumidores de drogas o de alcohol no deben dormir con sus hijos. (si fuma, el bebé puede dormir en la misma habitación pero no en la misma cama).
La ropa de cama debe ser de la misma medida del colchón.
El colchón debe ser de la misma medida que estructura de la cama, especialmente de la cabecera.
No debe haber almohadas, cobijas o sábanas sueltas cerca de la cara del bebé.
No debe haber espacios entre el borde de la cama y la pared en la que se apoya ya que el bebé podría quedar atrapado.
El bebé no debe dormir bocabajo.
No se debe practicar colecho en sofás o superficies similares que puedan tener irregularidades.

Criar y amar
Artículo extraído de www.criaryamar.com
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Tinelli y la violencia simbólica contra las niñas y niños

Por Susana Velleggia*
En el programa "Showmatch" de Marcelo Tinelli se practican de manera cotidiana reiteradas violaciones a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que tiene en nuestro país rango constitucional. Esta degradación de los niños y las niñas los ofrece como objeto para el consumo y la diversión de los adultos, a la vez que los usa de anzuelo del rating. Esta práctica televisiva implica un ejercicio de la violencia simbólica hacia el sector más vulnerable de la sociedad que facilita el pasaje a las formas más perversas de violencia física contra ellos. El programa está pleno de incitaciones a la pedofilia, cuyos casos consumados son después difundidos bajo la forma del "escándalo mediático".
La hipocresía de Tinelli al buscar terceros culpables de actos delictivos (que son incitados o fomentados de manera explícita y/o implícita por él mismo) presentándolos como mero pasatiempo es aberrante. Manipular a los niños/as y exponerlos como objeto de diversión en el espacio público significa violar su dignidad.
Esta insólita situación -que no se ha producido en la televisión de ningún país civilizado del mundo- además de dar cuenta de la degradación de la cultura argentina y de quienes la promueven exige la intervención inmediata del Comfer para poner coto a la agresión contra los niños. De no producirse de inmediato esta intervención o no surtir el efecto necesario, ello obligaría a apelar a la Justicia. En el caso de no intervenir, el Comfer estaría incurriendo en la figura de complicidad o encubrimiento de hechos delictivos.
Argentina ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño en 1990 y la incorporó a la Constitución Nacional en la reforma de 1994. Este documento le concede una especial relevancia a una institución que tiene un papel fundamental en la vida de niños y niñas: los medios de comunicación. El artículo 13 señala: "Los niños tienen derecho a la libertad de expresión. Este derecho incluye la libertad de buscar, recibir y expandir información e ideas de todo tipo, más allá de las fronteras, de forma oral, escrita, impresa o artística, o a través de cualquier otro medio escogido por el niño".
Mientras que el artículo 17 indica: "Los Estados Partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación y celarán para que los niños tengan acceso a información y a materiales procedentes de diversas fuentes nacionales e internacionales, especialmente a aquellos que tengan el objetivo de promover su bienestar social, espiritual y moral, así como su salud física y mental".
Esta Convención reconoce claramente el importante papel que ejerce la comunicación de masas en el desarrollo integral de los más jóvenes. Sin embargo, al contrario de lo que muchos podrían imaginar, dicho documento no desea un mundo en el que los niños y adolescentes se libren del contacto con la televisión, sino que pretende que la actuación de este agente fundamental sea regulada por las instancias nacionales que correspondan.
El papel del Estado debería ser el de asegurar el acceso de los niños y niñas a la información y estimular características positivas, como la diseminación de contenidos que valoren la comprensión, la paz, la tolerancia, la igualdad entre los sexos y la amistad entre los pueblos.
* Presidenta Asociación Civil Nueva Mirada, miembro de la Alianza Global para la Diversidad Cultural de Unesco.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4948-2009-05-30.html

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Los niños en y frente a los medios de comunicación

La SAP ha manifestado de manera sistemática su preocupación por la
exposición de niños y adolescentes a situaciones que no contribuyen a su
saludable crecimiento y desarrollo.

Casos extremos como los "niños bandera" sometidos a la acción de
agroquímicos en áreas rurales o a otras formas de trabajo infantil, niños
expuestos en sitios de la red informática no protegidos y en espacios
mediáticos o aquellos involucrados en el tránsito comercial como objetos de
consumo, parecen "estructurarse" en una sociedad que los despoja de su
condición de sujetos de derecho y de su identidad.

Frente a estas situaciones, los pediatras han reclamado en reiteradas
oportunidades el cumplimiento de la Constitución Nacional en lo concerniente
a los Derechos de niños, niñas y adolescentes.

En la actualidad estamos asistiendo a una veloz reorientación de la imagen
de los niños dentro de los medios. Su intervención erosiona cada vez más la
línea divisoria entre la infancia y la adultez. Somos testigos de su
creciente intervención en la televisión, dentro de una amplia gama de
producciones que oscilan desde las denominadas "ficción" como telenovelas,
series o avisos publicitarios, hasta reales y crudas notas policiales que
"por descuido" exponen su identidad, o en programas televisivos, donde son
retratados como adultos en miniatura y no difieren en sus intereses,
lenguaje, ropa o sexualidad, de los adultos que los acompañan.

Estos procesos de expropiación de la identidad del niño y de la niña, se
realizan en la mayor parte de los casos, en función de la mercantilización
de la imagen y de la vida de aquellos.

La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño nos lleva a revisar
valores, prejuicios y prácticas cotidianas.
Una sociedad cada vez más mediatizada, en la cual los hechos adquieren una
dimensión significativa porque se ven, se escuchan o se leen, nos obliga a
reflexionar sobre el rol de los medios en la construcción del concepto de
infancia y en la propia definición de la identidad infantil. Y en este
sentido, la responsabilidad por el pleno cumplimiento de la Convención
Internacional sobre los Derechos del Niño compromete también a los medios de
comunicación.

En los últimos años se incrementó la tendencia de incluir a los niños como
objeto de diversión en los programas para adultos, siendo sometidos a
situaciones de violencia simbólica que suponen una cruda violación de sus
derechos.

La sexualización temprana de los niños estimulada por algunos conductores
televisivos sumada a las reacciones inocentes de éstos, suelen conformar el
principal atractivo del programa. La compulsión a la competencia entre
quienes exhiben sus habilidades artísticas, los arroja sin defensas al mundo
del espectáculo y a los valores mercantiles que lo rigen: individualismo,
consumismo, fama, popularidad mediática y dinero, todos ellos falsos y
lamentables sinónimos de éxito y a veces, única vía de reconocimiento social
al que están expuestos no solo los niños participantes, sino también los
miles de niños que son espectadores desde sus hogares.

En el año 2006 la SAP, abogando por un saludable crecimiento y desarrollo
frente a una desprotegida exposición infantil en los medios, integró junto
con otras organizaciones un grupo asesor para la presentación de un
documento ante el CONFER a través de la Defensoría del Pueblo sobre la
situación de los niños en y frente a los medios de comunicación. (Ver
documento en
http://www.sap.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=747&Itemid=437)

Una vez más, la SAP reitera la vigencia del reclamo y los conceptos que lo
acompañaron para que este organismo del estado ejerza su rol para el
cumplimiento de la ley. Creemos imprescindible, junto a nuestro accionar
como profesionales, la reflexión de los padres y la sociedad en general,
sobre el sentido y la identidad de la infancia, para adoptar criterios y
proyectar líneas de pensamiento que orienten las acciones futuras. (Ver
documento en
http://www.sap.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=1066&Itemid=437)
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Colaborar en casa. por Laura Gutman

Las tareas del hogar, es decir, esos pequeños actos cotidianos que nos procuran confort, higiene, bienestar físico y orden en el entorno inmediato; han perdido todo prestigio y valor social. Desde que las mujeres hemos logrado circular en el mundo externo, todo lo referente a “la casa” quedó desprovisto de visibilidad. Por lo tanto, pretendemos huir de ese lugar inexistente. Quien queda atrapado, es simplemente porque no ha logrado escaparse a tiempo.

Las mujeres cargamos con siglos de historia donde el encierro en el hogar y la responsabilidad del funcionamiento confortable constituían nuestra identidad. Vivíamos dentro de una cárcel emocional sin la movilidad ni la autonomía que ofrecían el “estar afuera”. Es comprensible que una vez que las mujeres hemos logrado cierto acceso a la libertad respecto al dinero y a la sexualidad, el hogar como terreno de obligaciones domésticas invisibles, sea vivido como un lugar donde nuestra estima queda lastimada.

Sin embargo, todos necesitamos un mínimo de orden y confort para satisfacer necesidades básicas de higiene y alimento. Alguien se tiene que ocupar.

Lo interesante es que todas las tareas domésticas son sencillas y hasta placenteras en sí mismas, pero el verdadero problema pasa por el valor que les otorgamos. Para las mujeres, es obvio que están teñidas de sometimiento y oscurantismo. Por lo tanto, raramente vamos a vivirlas como liberadoras -aunque despojadas de interpretaciones históricas- sean positivas y estén al servicio de las personas, incluidas nosotras mismas.
También tenemos que admitir que los varones no terminan de asumir que las tareas del hogar son dominio de todos nosotros y nos competen a todos los adultos por igual.

Por lo tanto, desde el hastío y la sensación de injusticia, transmitimos a nuestros hijos que las tareas del hogar son una obligación nefasta y que ya no encontramos allí identidad ni beneficio alguno. Frecuentemente “ordenar el cuarto” es una orden dirigida a los niños como castigo. Raramente “ordenamos juntos como parte del juego compartido”. Cuando pedimos colaboración a los niños, solemos estar ya enfadas, cansadas, sin paciencia y pretendiendo que ellos se hagan cargo de esa tarea “tan horrible” que nadie más quiere asumir.

También sucede que estamos ahondando la brecha entre “el adentro” y “el afuera”.
“Afuera” las madres y los padres trabajamos. “Afuera” los niños estudian y luego hacen múltiples actividades. En cambio “adentro” los niños permanecen pasivos (miran televisión) y los padres también estamos pasivos (miramos televisión). La actividad sucede afuera. La pasividad sucede adentro.

Quiero decir que no hemos incluido la actividad hogareña como parte de las relaciones inter-familiares. Tenemos la sensación que ser buenos padres es hacer algo “para ellos”. Acompañarlos a sus actividades, llevarlos de paseo, compartir viajes o vacaciones, ayudarlos con la tarea de la escuela, regañarlos para que tomen su baño. En fin, todo eso está muy bien y da cuenta de padres presentes que se ocupan de que sus hijos crezcan saludables y desplieguen su inteligencia. Pero fuera de eso, nadie siente ni cree que las tareas hogareñas pueden convertirse en algo íntimo y sencillo que podemos compartir, que nos atañe a todos por igual, que nos organiza y nos ayuda a madurar.

No es fácil ordenar los estantes, hacer las compras, llenar las alacenas, barrer, lavar o planchar la ropa con los niños dando vueltas alrededor, si creemos que esas tareas nos conducen nuevamente a un pasado aterrador y si lo hacemos velozmente y con hastío tratando en vano que los niños no nos molesten demasiado. Pero si pudiéramos detenernos y pensar qué tareas hogareñas podemos hacer con los niños, juntos, mientras conversamos o jugamos, veremos que algunas de ellas –no todas- son posibles. Va a depender de la edad de los niños, por supuesto. Y del tiempo que tengamos disponible, que ya sabemos, es muy escaso.

Posiblemente sea útil empezar por el hecho de cocinar juntos. A algunas mujeres nos gusta la cocina. No lavar la vajilla, claro. Pero cocinar tiene ese costado creativo muy cercano a los sentidos. Hasta un niño muy pequeño puede cortar algún alimento con sus manos, otros pueden lavar unas verduras, otros aprender a encender el fuego con cuidado. Hacer pasteles es algo que todo niño adora, sobre todo si es el primero en comerlo cuando esté horneado. Y eso puede llevarlo a que lave algunos utensilios utilizados, subido a una silla alta, aunque desperdiciemos algo más de detergente que el necesario. Lo hará tan maravillosamente bien, que lo nombraremos sub director de la cocina. Luego, no siempre serán pasteles, algunas veces será la sopa, que por primera vez será deliciosa para el niño si participó en su elaboración.

Limpiar no es tan atractivo. Sin embargo en lugar de pretender ordenar los juguetes de ellos, podemos tener ambos una escoba para el salón de la casa y barrer juntos, mientras alabamos las dotes de gran limpiador del niño en cuestión. Posiblemente quede tanto polvo como antes de empezar, pero mientras tanto hemos estado juntos. Y todos nos apropiamos de la casa como un lugar que nos invita a la actividad. Si se trata del cuarto de ellos, cada tanto nos sentaremos con ellos a ordenar, y a los pocos minutos van a descubrir algún juguete que no habían visto en mucho tiempo, perdido entre tantos objetos. Muy bien, que juegue. El niño sabe que estamos de todas maneras ordenando juntos. No es lo mismo que mirar televisión mientras la madre ordena sola y enfadada.

Es verdad que no será fácil sostener una colaboración permanente. Y también tendremos que abordar los acuerdos que hayamos podido alcanzar con el padre de los niños, si es que hay uno en casa. Básicamente, si los adultos encontramos la manera de compartir el orden y la higiene que necesitamos, será más sencillo incluir a los niños desde pequeños. Cuando sean mayores, podrán tener alguna responsabilidad específica, y será posible implementarlo si la colaboración en alguna tarea a favor de todos estuvo siempre presente en la familia.

Las mujeres y los varones hemos dado vuelta unas cuantas páginas de la historia. Ahora los acuerdos tácitos que perduraron durante generaciones respecto al poder, a la mujer como sirvienta y al hombre como amo, quedaron obsoletos. Sin embargo no estamos logrando aún verdaderos acuerdos para cohabitar. Ahí también tenemos un desafío, que puede suceder dentro de la invisibilidad del hogar, pero que es fundamental para la evolución de las relaciones humanas.

Laura Gutman
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Ventajas de llevar a tu bebé en un portabebé

• La intimidad entre madre e hijo es mucho mayor. El instinto maternal se basa en una serie de hormonas (como la prolactina y oxitocina) que deben ser estimuladas bastante a menudo (aproximadamente cada 20 minutos). La presencia continua del bebé hace que el sistema biológico permanezca alerta y activo. Cuanto mas alto y estable sea el nivel hormonal, más fácil será la crianza, y más segura se sentirá la madre porque conocerá mejor a su hij@.
• Ayuda a que la comunicación entre los dos sea mejor y a que la madre se dé cuenta más fácilmente de las necesidades del bebé. Así, puede anticiparse a las peticiones del bebé antes de que él las solicite.
• Al recordar al bebé la sensación de cuando estaba en la panza, reduce su nivel de estrés y se siente sostenido y contenido.
• Los bebés se angustian mucho menos.
• Duermen con más facilidad y durante más tiempo.
• Tienen un índice de cólicos y de vómitos menor.
• Los niños cargados en brazos acostumbran a ser más independientes y tener mayor autoestima más tarde en la vida, ya que sus necesidades se han cubierto sin demora.
• Los bebés prematuros que se pasean en brazos, tienen un índice de mortalidad y enfermedad menor.
• Es más cómodo para los padres a la hora de realizar sus tareas habituales, tanto en casa como fuera de ella
• El balanceo y la estimulación del movimiento incrementa el desarrollo neuronal del bebé.
• El bebé se siente querido y seguro.
• El bebé esta más involucrado en el mundo que le rodea. La proximidad con su mamá o papá aumenta la interacción con ellos y con los demás porque participa en aquello que están haciendo sus padres.
• Amamantar es sencillo y natural.
• Como la vida del bebé es mucho más rica si es llevado por sus padres, sus conexiones neuronales serán más precisas y adaptadas al entorno que experimenta. Situaciones que podrían parecerle peligrosas si estuviera solo en su cuna, dejan de serlo si nota que su mamá o papá está tranquilo o si éste le calma inmediatamente.
• La depresión postparto se detecta mucho menos en madres que llevan a sus hijos. La frecuente estimulación hormonal que llevar al bebé causa, permite que la madre tenga un nivel alto y constante de hormonas que la tranquilizan.
• El llevar a tu bebé hace que tu manera de pensar este más centrada en el que no en ti misma. Al conocer mejor a tu hijo estás más segura de tus decisiones. Sabes que no necesitas del último modelo de cochecito ni del aparato más sofisticado para conocer o calmar a tu bebé. Necesitas pocos juguetes que lo estimulen porque su vida a tu lado ya le ofrece muchas y variadas experiencias.
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NACER CON-TACTO por Josefa Aguayo Maldonado
Es conocido científicamente que la especie humana nace más inmadura y dependiente que
otra especie animal. El recién nacido humano nace con un cerebro inmaduro lo que le
permite seguir creciendo posteriormente. Su programación y neurodesarrollo ha de
hacerse en su habitat natural (el cuerpo de su madre). Desde el punto de vista biológico, y
durante el inmediato post-parto, el contacto piel con piel representa el hábitat normal para
el ser humano, y la lactancia representa el ‘nicho’, o el comportamiento pre-programado
para este hábitat. Por ello es tan importante la no separación. El bebé que ha estado en
contacto con el olor del líquido amniótico materno durante el embarazo, es capaz de
reconocer desde muy temprano el olor de la madre, siendo muy importante para el
establecimiento del vínculo y la adaptación al ambiente postnatal.
El nacer con-tacto, implica la no separación, el respeto al habitat natural del ser humano.
Cuando son arrancadas de su hábitat normal, las crías mamíferas tienen un
comportamiento idéntico y pre-programado, que se ha denominado ‘respuesta de protestarespuesta
de angustia’. La respuesta de protesta es una actividad intensa que tiene como
objetivo permitir al bebé recuperar su hábitat; la respuesta de la desesperación es una
respuesta de supervivencia ante la situación de privación: cursa con una bajada de la
temperatura del cuerpo y del ritmo cardíaco, inducidas por un aumento masivo de las
tasas de las hormonas de estrés. Llorar es nocivo para los recién nacidos y la restricción
de la interacción madre-hijo inmediatamente al nacimiento no está basada en ninguna
evidencia científica, lo que implica una mala práctica clínica cuando se hace de forma
rutinaria y sin una justificación médica clara.
Las ventajas del contacto piel a piel está reflejada en multitud de artículos: el cuerpo de la
madre mantiene la temperatura, la respiración y frecuencia cardiaca se mantienen
constante, el bebé es expuesto a las bacterias materna, menos nocivas y sobre las que la
leche materna aporta defensas, el RN normaliza antes su control metabólic, el bebé
recibe como primera toma el calostro materno y aumenta el vínculo afectivo madre-hijo/a,
el contacto y la succión provocan la liberación de oxitocina, lo que estimula a su vez la
liberación de la cascada hormonal que producen el enamoramiento de ambos.
Existe un periodo sensitivo inmediatamente al nacimiento donde concurren dos factores
uno es el estado de sensibilidad materna con un fuerte deseo de ver y tocar a su hijo y por
otra parte un estado de alerta del RN. Si los dejamos tranquilos, si no interferimos el niño
colocado encima de su madre muestran capacidades extraordinarias y estando ambos
alertas, el bebé es capaz de reptar guiado por el instinto, el olor y el color de la areola, y
llegar al pecho de su madre donde se enganchará espontáneamente y sin necesidad de
ayuda; es el bebé el que sabe como hacerlo 15. La interacción madre-hijo/a es una
respuesta al unísono y compenetrada que se pone en marcha en la primera hora de vida, si
no existen interferencias de por medio.
Los recién nacidos deben estar con sus madres desde el momento del nacimiento y
conviene iniciar la lactancia materna en la primera hora después del parto. En las
situaciones que irremediablemente hayan de ser separados, por motivos de la madre o del
niño, el contacto piel-piel así como la lactancia materna se han de reanudar lo antes
posible.
La mejor atención al proceso de nacer implica trabajar con evidencias científicas y con el
respeto a los derechos de la madre y del recién nacido, procurando el mejor de los
vínculos entre ambos con especial hincapié en la garantía de elección, libre e informada,
de la mujer en relación con la vivencia de su maternidad, su parto y la crianza de su bebé.
Para hacer que el nacimiento sea con-tacto, lo único que tenemos que hacer, es saber estar
si así se nos solicita, pues el resto del mundo en la interacción madre-hijo estamos de más.
Bibliografía
1 http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
2 Informe UNICEF 2007
3 Gary L Darmstadt GL, Bhutta ZA, Cousens S, Adam T, Walker N, Bernis L et als. Evidence-based,
cost-effective interventions: how many newborn babies can we save?. Disponible en
http://image.thelancet.com/extras/05art1217web.pdf
4 Edmond KM, Zandoh C, Quigley MA, Amenga-Etego S et als. Delayed Breastfeeding
InitiationIncreases Risk of Neonatal Mortality. Pediatrics 2006;117;380-6
5 Instituto Nacional de estadística. Movimiento Nacional de la Población. Disponible en www.ine.es
6 Blázquez García MªJ. Maternidad entrañable y gozosa. Prensa Universitaria de Zaragoza. Universidad
de Zaragoza. 2006.
7 Anderson GC, Moore E, Hepworth J, Bergman N. Early skin-to-skin contact for mothers and their
healthy newborn infants. The Cochrane Database of Systematic Reviews 2003, Issue 2. Art. No.:
CD003519.
8 Bergman N. Kangarro Mother care: The Original Paradigm. La leche League Inernational Gran Britain.
Conference 2004
9 Porter RH: The biological significance of skin-to-skin contact and maternal odours. Acta Paediatr 2004;
93: 1560-62.
10 Alberts JR. Learning as adaptation of the infant. Acta Paediatr Suppl 1994; 397: 77-85
11 Fransson A, Karlsson H, Nilsson K. Temperature variation in newborn babies: Importance of physical
contact with the mother. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed 2005; 90: F500-4.
12 Kroeger M, Smith L (2004). Impact of birthing practices on breastfeeding: Protecting the mother and
baby continuum. Boston: Jones and Bartlett.
13 Christensson K, Siles O, Moreno L, Belaustequi A, De La Fuente P et al.: Temperature, metabolic
adaptation and crying in healthy full-term newborns cared for skin-to-skin or in a cot. Acta Paediatr 1992;
81:448-93.
14 Matthiesen A, Ranjo A, Nissen E, Uvnas-Moberg K. Post-partum maternal oxytocin release by
newborns: Effects of infant hand massage and sucking. Birth 2001; 28: 13-9.
15 Richard L, Alade M. Effect of delivery room routines on succes of first breastfeed. Lancet
1990;336:1105-7
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La hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre - por Michel Odent
La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.

Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).

Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que
mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.
Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempre
forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.
En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una ´dependenciaª o vinculación.
Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.
También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.
El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.
Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.
Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.

Perspectiva 3: Perspectiva etológica
Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.

Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia
Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.
Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.
Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.

Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica
Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy y Suzanne Colson en el Reino Unido (Del útero al mundo, (Suzanne Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)

Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico
Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios. La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona, su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va a ser fácilmente modificable más tarde en la vida.

Perspectiva 7: Comienzo del proceso de termorregulación
Mientras que en el útero el bebé nunca tuvo la oportunidad de experimentar diferencias de temperatura (exceptuando posibles episodios de fiebre materna), una vez más, los primeros minutos posteriores al parto aparecen como una interrupción de la continuidad. Como los mecanismos de termorregulación no están todavía maduros al nacer, hay razones teóricas para estar preocupados por los casos de hipertermia materna durante el trabajo de parto que inducido por anestesia epidural o baño demasiado caliente. Estas situaciones podrían suponer un peligroso desafío para la termorregulación del bebé al existir diferencias exageradas de temperatura entre los entornos intra- y extrauterinos.

Perspectiva 8: Adaptación a la gravedad
Durante la primera hora se establece una nueva relación con la gravedad. De repente, el nervio vestibular que sirve al equilibrio lleva al cerebro un torrente sin precedentes de impulsos de los canales semicirculares, utrículas y sáculos.

Perspectiva 9: Enfoque etnológico
La etnología se ha consolidado como ciencia a través de publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que el calostro está contaminado o es dañino para el bebé; incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y desechar. Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño, masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, ´ahumarª al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las puertas en los países fríos, etc. Necesitaríamos libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características de un gran número de culturas en relación a cómo desafían el instinto maternal protector durante el sensible período posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período siguiente al parto. Si perturbar el primer contacto entre la madre y el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades modernas.

Perspectiva 10: Enfoque obstétrico
Todas estas consideraciones eran necesarias antes de analizar la hora posterior al parto en el contexto de nuestras sociedades modernas, en las que el control cultural de los nacimientos está en manos del control médico.
Analizando la literatura médica, parece que en los círculos obstétricos la pregunta es: ¿Cómo controlas la tal llamada tercera etapa?. Las revistas médicas publican periódicamente estudios aleatorios y controlados comparando los distintos modos de ´controlarª la tercera fase. El único objetivo es evaluar los riesgos de la hemorragia post-parto. Estos estudios están realizados en el contexto de grandes unidades obstétricas.
Todos los protocolos de investigación utilizan una definición negativa del ´control expectanteª (por ejemplo, la no utilización de sustancias uterotónicas y no pinzar el cordón umbilical). Los factores que pueden facilitar positivamente la liberación de la oxitocina no están incluidos en los protocolos médicos. Los resultados de tales pruebas han llevado a la práctica de inyectar rutinariamente sustancias oxitócicas a todas las madres justo en el momento del nacimiento, las cuales bloquean la liberación de las hormonas naturales sin presentar consecuencias. Los efectos de estas rutinas obstétricas se deben considerar en términos de civilización.

Perspectiva 11: Enfoque de las comadronas
Algunas comadronas pueden todavía practicar la auténtica partería, lo que no significa que no sean prisioneras de pautas y protocolos estrictos. Pueden desempeñar su papel de protectoras de los procesos fisiológicos. Inmediatamente después del nacimiento, la preocupación principal de estas matronas es la liberación por parte de la madre de una gran cantidad de oxitocina, porque es necesaria para la expulsión segura de la placenta y porque es la hormona del amor.
Primero se aseguran de que la habitación se encuentre suficientemente caliente. Durante la tercera etapa, las mujeres nunca se quejan de tener demasiado calor. Si están temblando esto significa que el sitio no tiene la temperatura adecuada. En el caso de un parto en casa, la única herramienta importante para preparar de antemano es una estufa portátil que se pueda enchufar en cualquier sitio y a cualquier hora y se pueda utilizar para calentar mantas y toallas. Su otro objetivo es asegurarse de que la madre no esté distraída de ninguna forma mientras está mirando los ojos del bebé y sintiendo el contacto con su piel.
Hay muchas formas de evitar que la madre se distraiga del bebé en esta fase. La madre se puede despistar porque se sienta observada o controlada, porque alguien esté hablando, porque el que atiende el parto quiera cortar el cordón antes de expulsar la placenta, porque el teléfono suene, porque se encienda de repente una luz, etc.
En esta fase, después de un parto en condiciones fisiológicas, la madre está todavía en un estado particular de consciencia, como en otro planeta. Su neocortex está todavía más o menos descansando. La contraseña debería ser: ¡No despierten a la madre!

Perspectiva 12: Matiz político
Tiene sentido y es normal el hecho de que el estudio de la tercera etapa del parto, desde perspectivas no médicas, haga a mucha gente –especialmente a los médicos– sentirse
incómoda. Cualquier acercamiento que pudiera conducirnos a reconsiderar nuestras actitudes durante este corto período de tiempo está quebrantando las mismas bases de nuestras culturas.
La investigación puede resultar políticamente incorrecta. Ésta incluye ciertos aspectos de la Investigación sobre Salud Primal, en especial estudios que exploran las consecuencias a largo plazo de cómo nacemos. Los resultados de tan importantes investigaciones sobre temas típicos (criminalidad juvenil, suicidio adolescente, drogadicción, anorexia nerviosa, autismo, etc.) son evitados por la comunidad médica y los medios de comunicación a pesar de su publicación en reconocidas revistas médicas o científicas. La investigación políticamente incorrecta conduce a la epidemiología a un callejón sin salida.

Dr. Michel Odent
www.birthworks.org/primalhealth
Artículo publicado en español por la Revista Obstare nº 9
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¿Reciben los bebés suficientes abrazos? por Natalia Suárez Acero
Los estudios demuestran que toda cría mamífera necesita un contacto físico constante. La cría humana, por nacer más inmadura, aún más. ¿Reciben los bebés todo el contacto que necesitan?

Los científicos saben bien que todas las crías de mamíferos necesitan un mínimo de contacto para lograr un desarrollo normal. Los cachorros necesitan ser lamidos, o tocados en el caso de los primates, para alcanzar una madurez adecuada. Se han hecho experimentos con roedores y con monos a los que se les privaba de contacto físico, únicamente recibían alimento, y al crecer se convertían invariablemente en adultos anómalos, incapaces de socializarse de manera adecuada ni de cuidar de forma eficiente a sus propias crías. (De hecho, en francés existe la expresión `un oso mal lamido´ para referirse a alguien insociable o de trato difícil.)
Por desgracia este experimento se hizo también con humanos: el emperador Federico II ordenó que varios bebés fuesen aislados y recibiesen tan sólo alimento y cobijo de sus cuidadoras, prohibiendo que les dirigiesen la palabra o cualquier muestra afectiva, con el fin de averiguar en qué idioma hablarían primero. Todos murieron.
También a comienzos del siglo veinte, el pediatra americano Fritz Talbot, alarmado por la elevada mortalidad de los menores de 2 años en clínicas y orfanatos, donde teóricamente los bebés disponían de cobijo y alimento, viajó a una clínica alemana donde los niños diagnosticados con marasmo ( enfermedad de origen desconocido que se caracterizaba por pérdida de peso, abatimiento y desgana entre otros síntomas, y que acababa con la vida de un alto porcentaje de ellos) lograban sobrevivir. Allí halló a una mujer, Anna, corpulenta y ya mayor, que acarreaba permanentemente unos cuantos pequeñuelos. Cuando los niños perdían las ganas de vivir y comenzaba este proceso, Anna los llevaba en contacto con ella a todas horas, contraviniendo las normas que imperaban en la época que decían que a los niños debían cogerles lo mínimo necesario para su higiene y alimentación para que no se echaran a perder.
Los niños de Anna sobrevivían siempre, y Fritz talbot quedó tan impactado que a partir de entonces se dedicó a difundir la idea de `atención amorosa´.
Más recientemente, el New York Times ha publicado un artículo sobre el papel crítico del contacto en el desarrollo infantil en el que se menciona `el estancamiento psicológico y físico de niños privados de contacto físico aunque por lo demás bien alimentados y cuidados´ (Goleman, 1988).
La cuestión es ¿reciben los niños occidentales el suficiente contacto físico para completar su desarrollo de forma satisfactoria? ¿Cuánto contacto exactamente se necesita para crecer sano emocional y afectivamente?. No lo sabemos, lo que sí sabemos es que en nuestra civilización desde hace unos cien años se hacen las cosas de manera muy diferente con los bebés a como se ha hecho siempre. Pertenecemos a una de las pocas culturas del mundo donde en la actualidad lo general es que los niños duerman solos, incluso en habitaciones separadas desde la más temprana edad. Donde muchos bebés van de la cuna al carrito y del carrito a la hamaca durante meses con el fin de que no se acostumbren a ser cogidos. Cuando damos un paseo de tres horas llevando al bebé en un carro, aunque nos parezca que hemos pasado la tarde con él, podemos tener por seguro que la sensación del bebé ha sido de no-mamá durante todo ese tiempo. Algunos además, pasan más de ocho horas al día en guarderías donde existe una cuidadora por cada ocho niños.
En España, los índices de lactancia, un modo de alimentación que asegura un saludable contacto `piel a piel´, son todavía muy inferiores a los de otros países, y algunos `expertos´ de gran difusión aseguran que lo mejor es ignorar sus llantos cuando los bebés, como inteligentes mamíferos cuyo instinto les dice lo que necesitan, luchan para cambiar eso. Parece que se está haciendo con los niños un gran experimento de resultados inciertos.
Cuando una mamá humana tiene un hijo, montones de expertos, familiares bienintencionados, y fabricantes de artilugios para bebés tratan de influir sobre ella utilizando todo tipo de argumentos. La mamá humana quiere a su pequeño con locura y quiere darle lo mejor, pero duda entre tanta información contradictoria, así que puede que se decida por una determinada tendencia o puede que varíe su forma de hacer las cosas en su búsqueda de la crianza óptima, y sufre mucho pensando si lo estará haciendo bien o no. Un día se fija en los animales: las gallinas, las vacas, las musarañas y las leonas, que siguen su instinto ancestral y son madres perfectas. Jamás dudan, jamás actúan de manera arbitraria o incoherente y desde luego, nunca malcrían a sus hijos consintiéndoles demasiado o alejándolos antes de que estén preparados. Su aportación de contacto físico es continua, tal y como les dicta su instinto. También del mismo modo siguen su instinto otras madres humanas en algunos sitios del planeta, donde los bebés son llevados a la espalda, duermen siempre en compañía hasta que son los suficientemente mayores para arreglárselas solos, las lactancias son prolongadas y sus llantos siempre son atendidos, tal es el caso de los ¡kung en África o de algunas tribus inuits del Norte de Canadá. En estas tribus, por cierto, los casos de cólicos son casi inexistentes y la salud emocional de sus individuos es notablemente superior a la de la media occidental.
Como conclusión parece ser que tocar, coger y abrazar a los bebés es una de las mejores cosas que se pueden hacer para garantizar su correcto desarrollo emocional y afectivo y toda una inversión para el futuro: está escrito en el instinto de cualquier mamífero saludable. Así que, como alguien decía una vez `cree en el llanto de tu hijo, abrázalo, consuélalo, tenlo cerca de ti y no le niegues ni un solo abrazo, ni una sola vez le escatimes tu contacto, porque para un bebé pequeñito el ansia de ser cogido puede ser tan acuciante como la necesidad de comer ´.

Natalia Suárez Acero
Farmacéutica. Especialista en nutrición infantil.
Instructora de Masaje infantil de Asociación Española de Masaje Infantil
www.centrotea.com

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Las raíces afectivas de la inteligencia - Por Carlos Fresneda

NUEVA YORK.- Ser padres ya no es lo que era. La sociedad aséptica en la que vivimos, con esa fe ciega en la tecnología y en los "expertos", ha construido una burbuja alrededor de los recién nacidos. Los niños crecen casi siempre privados del contacto instintivo con sus progenitores: enganchados al biberón, encajonados en carritos, confinados en guarderías.
La ciencia, que tanto ha contribuido a ensanchar esas distancias, ha dado un volantazo en estos últimos años y está descubriendo los beneficios de la proximidad entre padres e hijos, rebautizada ahora como attachment parenting.

Según la psicóloga A. N. Schore, en un estudio publicado en el Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, el "vínculo" o "apego" maternal afecta directamente a la parte derecha del cerebro, que regula todos los mecanismos relacionados con el control de las emociones y con el desarrollo de la memoria.

A. N. Shore sostiene que el trauma y el estrés en los niños, provocado muchas veces por la separación prematura, puede impedir el "desarrollo óptimo" del cerebro en esa etapa crucial que va de los cero a los tres años.
La proximidad padres-hijos, en cambio, redunda directamente en la inteligencia, en la capacidad motriz y en el equilibrio emocional.

Necesidades biológicas
La ciencia y la práctica caminan juntas desde hace algo más de una década, cuando decenas de padres aunaron fuerzas en Estados Unidos y crearon la asociación Attachment Parenting International, que está empezando a echar raíces en Europa (www.attachmentparenting.org).

El padrino de la paternidad con "vínculo" fue el psiquiatra británico John Bowlby, que formuló su teoría del apego como una "necesidad biológica", allá por los años 50. La antropóloga Margaret Mead realizó por su parte un estudio comparativo de varias tribus del mundo y demostró que las más violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico a edad temprana.

En 1958, la doctora Marcelle Geber estudió de cerca en Uganda a 308 niños criados a la vieja usanza (amamantados a discreción, transportados en proximidad constante con la madre, compartiendo la misma cama) y los comparó con un grupo de niños europeos: alimentados en biberón, empujados en carritos, alejados de sus padres por la noche... ¿Su conclusión? Los niños africanos desarrollaban sus capacidades motrices e intelectuales con mayor precocidad durante el primer año.

Al mismo puerto llegaron la doctora Sylvia Bell y la psicóloga Mary Ainsworth, de la Universidad John Hopkins, unas de las primeras en levantar la voz contra la pediatría oficial que incitaba a las madres a no "malcriar" a los hijos cogiéndoles en brazos más de la cuenta, respondiendo automáticamente a sus llantos o dándoles de comer fuera de sus horas.

Bell y Ainsworth concluyeron que la relación armónica madre-hijo puede tener un impacto no ya sólo en el desarrollo del niño sino en su capacidad intelectual. Y las claves para esa armonía son las respuestas "sensibles" a las necesidades de los pequeños, la frecuencia de las interacciones físicas y verbales y la libertad de exploración de los niños (bajo la supervisión, que no bajo el control, del adulto).

"Los padres son siempre los mejores expertos en sus propios hijos", nos advierten a dos voces William y Martha Sears, curtidos como pediatras y padres (ocho hijos). Su libro, The Attachment Parenting Book, es desde hace dos años la Biblia de esta nueva escuela de paternidad.

"Nosotros llevábamos más de dos décadas practicando la paternidad con apego sin saber siquiera que tenía un nombre"ª, confiesan los populares Sears & Sears. "Digamos que nos dejamos guiar por el instinto, que para nosotros fue la manera más natural de ser padres".

Los Sears nos remiten a los estudios de Marshall Klaus y John Kennell, que ya en 1976 descubrieron que para los humanos, igual que para otros mamíferos, existe un "periodo sensitivo", justo en el instante del nacimiento, en el que madres e hijos están programados para beneficiarse mutuamente del contacto.

Otro pilar del attachment parenting es cargar con los niños, en brazos o colgados, pero manteniendo lo más posible la proximidad física.
Carlos Fresneda
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Plano místico y energético: El llanto del bebé puede cambiar el futuro Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa

Los estudiosos de la vida prenatal afirman que en las ecografías es posible advertir gestos de disgusto que, en un recién nacido, significarían llanto. Esto quiere decir que los seres humanos lloramos, inclusive, dentro de la acolchada perfección del útero. El llanto está en nuestra naturaleza. De bebés, lloramos ante cualquier tipo de incomodidad - gases, hambre, mosquitos o angustias de vidas pasadas- porque el llanto es un reflejo neurológico. Pero pronto nos damos cuenta de que, si nos hacemos oír, alguien nos responde, mamá o la persona que cumple su función. Así, el reflejo neurológico se transforma en la varita mágica que hace aparecer cualquier objeto de deseo o, al menos, el objeto que resume todos los deseos, la teta. Cuando la varita mágica falla, la frustración detona en una tormenta de truenos y lágrimas. En las respuestas que los adultos ofrecemos a las demandas y frustraciones del bebé, se pueden rastrear los mecanismos que sostienen a las sociedades que habitamos.
La primera diferencia entre una sociedad pacífica y solidaria, y otra caníbal y guerrera, se observa en su comportamiento hacia los recién nacidos.
En este sentido, continúan vigentes las investigaciones antropólógicas de Margareth Mead, quien en la década de 1920 se internó en los rincones salvajes de Nueva Guinea, y convivió con dos grupos étnicos primitivos, casi vecinos, cuyas costumbres no pueden ser más disímiles.
Los “arapesh” mantienen una cultura que la investigadora considera humanista e igualitaria. Tanto hombres como mujeres tienen una personalidad maternal. Los bebés son criados cuerpo a cuerpo por ambos. Aunque se los estimula a comer alimentos sólidos desde muy temprana edad, reciben el pecho hasta los cuatro años, “para mitigar su angustia y dolor.” Durante los primeros meses de su vida, el niño está siempre cerca de alguien que lo atiende. Si es irritable, lo llevan de manera que pueda tomar el pecho constantemente, lo cual lo calma con toda rapidez. Los bebés arapesh están siempre a upa. Cuando la madre camina, lleva al niño suspendido de su frente en un pequeño saco especial de red, o bajo uno de sus pechos en un cabestrillo de corteza. Un niño que llora es una tragedia que se debe evitar a toda costa. Los niños arapesh son estimulados constantemente en una dirección positiva. Según Mead, “es fácil encontrar en el extremo de una aldea a un niño que grita furioso, y a su padre que dice con orgullo `vean, mi hijo grita continuamente… ¡es vigoroso y fuerte como yo!` Y en el otro extremo, a un pequeño de dos años sufriendo estoicamente la dolorosa extracción de una astilla en su frente, mientras su padre, igualmente orgulloso, dice: `vean, mi hijo nunca llora, es fuerte como yo`. “
A pocos kilómetros de este polo de paz, pero en el extremo de la experiencia humana, habitan los mundugumur, una tribu salvaje y asesina. Cada bebé, desde que nace, es sometido a un entrenamiento intensivo que lo convertirá en un caníbal guerrero. “Parecen una sociedad que no buscara reproducirse - afirma Mead-. El niño mundugumur ve la luz en un mundo abrumador, constantemente dispuesto para la hostilidad y el conflicto. Casi desde el nacimiento comienza su preparación para una vida desprovista de amor. Los niños muy pequeños se colocan en una canasta portátil de un tejido muy apretado, y áspero, que las mujeres llevan suspendidas en su frente, tal como las mujeres arapesh. Pero mientras la bolsa de red arapesh es sensible y adaptable al cuerpo de los bebés, ésta es áspera, tiesa y opaca. El cuerpo del niño debe acomodarse a la rígidas líneas de la cesta, y yacer acostado con los brazos prácticamente maniatados a sus costados. La cesta es demasiado gruesa para permitir que pase el calor del cuerpo de la madre, el niño no divisa sino un delgado hilo de luz que se filtra con ambos extremos. Las mujeres llevan los bebés únicamente cuando van de un lado al otro. La mayoría de sus paseos son cortos, y cuando llegan prefieren dejarlos en la casa, colgados en la habitación. Cuando el niño llora, no se los alimenta enseguida. Por el contrario, alguno de los presentes acude al método común de calmar a los niños intranquilos. Sin mirarlo ni tocarlo, la madre u otra mujer, o la muchacha que lo cuida, comienza a raspar con las uñas el exterior de la canasta, haciendo un ruido áspero y rechinante. Si el llanto no cesa, entonces se le da de mamar(…) Las mujeres alimentan a sus hijos de pie, sosteniéndolos en una mano en una posición en que se estira con esfuerzo el brazo de la madre y se maniatan los del niño.” Aquellos que no son capaces de aprovechar los minutos permitidos para beber la leche con la cual resistirán las próximas horas, fallecen, y esto es una causa común de mortandad entre los mundugumur. Los fuertes, los que sobreviven a todos los maltratos, pasan a formar parte de una sociedad donde el odio y el resentimiento son la regla.
El hombre primitivo late en nuestras sociedades de hoy, muchas veces sin conciencia de que acto o gesto hacia el recién nacido programa el futuro de su propio mundo y el del planeta.
Las estadísticas confirman que los bebés que lloran tienen más posibilidades de ser maltratados por los adultos, lo cual tiene incidencia negativa en sus posibilidades de desarrollo como persona integral y como sujeto social. De ahí la importancia de relacionarnos con los recién llegados de una manera amorosa, positiva y facilitadora del encuentro.
Desde la crianza, los adultos tenemos la posibilidad de dirigir el timón evolutivo hacia nuevas, cálidas y pacíficas costas. Sin prejuicios, sin tabúes, dejando que las manos más pequeñas queden a cargo del rumbo. ¡Hacia el arco iris!
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Plano psicológico y emocional: Quién es el que llora? Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa

Bien visto, el nacimiento parece ciencia ficción: después de un viaje alucinante en su nave útero, el pasajero llega a destino y es desconectado de la unidad nodriza por unas insensibles y metálicas tijeras. Pero ese instrumento despiadado no es capaz de cortar los cordones más sutiles de la mente y los campos emocional, psicológico y energético de ambos. Al nacer, el bebé no se siente separado de la madre. Y ella, por más conciencia que tenga de que la criatura ya no está en su vientre, mantiene una conexión telepática y simbiótica las veinticuatro horas.
Ambos dependen del otro para sentirse completos.
Al principio, la fusión madre-hijo es del cien por ciento: es indistinto quién piense o sienta algo, ya que será vivenciado por los dos al mismo tiempo. Por lo tanto, para indagar en las razones del llanto del bebé, es preciso observar de cerca a su media naranja, la mamá.
Durante el nacimiento, la madre ingresa en un proceso personal trascendente. Dar a luz es una experiencia ancestral, salvaje y primitiva, la gran oportunidad que tiene una mujer para estar en contacto con lo más animal e instintivo de sí misma. Esta vivencia es muy concreta, porque ocurre en su cuerpo: toda su estructura orgánica es sacudida con una intensidad sísmica incontrolable. Aunque se haya utilizado anestesia o el nacimiento haya sido por cesárea, ella lo siente al menos unos instantes, y con eso basta para que, desde el cuerpo, comience a recuperar memorias bloqueadas.
Por otro lado, si el nacimiento tuvo excesiva intervención médica y la mujer no pudo transitar la experiencia con conciencia plena, esta energía de fuego, de iniciación, queda atrapada en su interior, como un volcán que no pudo estallar.
Parir es la puerta de acceso a un proceso interno inevitable que deja al descubierto, uno a uno, los velos que separan a la mujer de la versión primordial de sí misma. A partir de este momento ya nada puede ser igual. Las acciones cotidianas, que funcionaban casi con piloto automático, pierden sentido y es casi imposible retomar la vida normal. La madre puede hacerlo y, de hecho, en nuestras sociedades, la mayoría lo hace, pero a un costo muy grande en lo físico, emocional y espiritual.
De una u otra manera, a sus procesos internos se suman una serie de crisis existenciales. La vida de la reciente madre del siglo XXI, a quien tanto trabajo le costó combinar en dosis exactas los mandatos de ser esposa y madre, tomar parte en la vida pública, ganar su sueldo, vivir creativamente y tener un cuerpo diez, entra en caos. Queda aislada del funcionamiento social que hasta ayer conformaba su realidad más próxima. Por más ayuda con la que cuente, la responsabilidad última sobre ese ser totalmente frágil queda a su cargo. Es posible que se le remuevan memorias y angustias relacionadas con su propio nacimiento, le surjan dudas sobre su capacidad para ser madre, y salgan a la luz culpas, culpas y más culpas. Su cuerpo queda antiestético y lo más probable es que haya sido herida por rutina en el epicentro de su poder femenino: la vagina.
En el caso de las cesáreas, a la culpa por no haber dado a luz de la manera ideal, se suma la cicatriz punzante en el otro representante por excelencia del ser mujer, el útero.
Todo este torbellino interno pertenece a la mamá, pero su bebé lo vive al mismo tiempo, debido a la fusión madre-hijo. La pregunta que surge es: ¿cuánto de la mamá está llorando el bebé?
El enigma solo puede responderlo cada madre, al encontrar un espacio de trabajo interno (por ejemplo, sesiones de psicoanálisis o grupos de maternidad). Al relajar sus propias inquietudes, podrá observar si hay cambios de actitudes en su hijo, y en qué medida se producen.
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Plano psicológico y emocional: Aterrizaje en un planeta sin sentido Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, afirmó que la primera angustia del ser humano es la del nacimiento, un episodio que, por si fuera poco, se transforma en el molde para toda angustia posterior.
Siguiendo sus pisadas a través del laberinto de la mente humana, el pediatra y psicoanalista Donald Winnicot logró convertirse en un clásico en el estudio de la psicología de los bebés. Durante cuarenta años, Winnicot se abocó a la observación de bebés y madres en un hospital público de Londres, y sus textos ponen de relieve una cuestión fundamental y aterradora: los bebés se angustian porque están todo el tiempo al borde de la muerte.
Y no es una metáfora. A diferencia de otros seres vivos, el ser humano no nace preparado para sobrevivir por sí mismo. La distancia entre lo que necesitamos al nacer, y las herramientas que tenemos para conseguirlo, es gigante. Winnicott no se refiere sólo a una muerte física (por inanición, accidentes, o congelamiento), sino también a la posibilidad de una muerte psíquica: la desaparición del sujeto, de un “Yo” en formación. El recién nacido necesita que alguien le suministre las herramientas vitales y, a la vez, funcione como pantalla protectora ante el desborde de estímulos que lo bombardean. Está invadido por una cantidad de angustia excesiva, y su aparato psíquico todavía no puede procesarla. Este pánico es llamado “la angustia inconcebible”. El bebé no sabe qué es. De esta vivencia sólo puede rescatarlo la madre, o la persona que cumpla la función materna.
Otra forma en que se manifiesta la angustia inconcebible es la experimentación de una caída sin fin, de un hundirse en un pozo interminable, sin ningún punto de apoyo. Esta es la sensación del bebé cuando no está sostenido, y es una impresión que perdura en la vida adulta, apareciendo esporádicamente en los sueños. Esta vivencia angustiante ante la falta de sostén se observa cuando los pediatras controlan el “reflejo de Moro” o “reflejo de pánico”, chequeo pos natal que les indica el normal funcionamiento del sistema nervioso central. Consiste en sostener al bebé y soltarlo en un movimiento súbito. El pequeño se asusta con todo su cuerpo: abre los brazos con las palmas hacia arriba y los pulgares flexionados, y presenta una mirada de sobresalto. A medida que el reflejo termina, retrae los brazos hacia el cuerpo con los codos flexionados y se relaja. Otro ejemplo de esta necesidad de contención se aprecia cuando el recién nacido repta en su moisés hasta que la cabeza toca las paredes: es su manera de ponerle un borde a la realidad. Sostener al bebé en los brazos, o armarle un huequito contenedor para dormir, hace que la vivencia de caer para siempre se acote, y pueda tolerarla.
Otro disparador de la angustia inconcebible es haber nacido en un mundo sin sentido. Los adultos damos por sentado el significado de las cosas, pero para quien no comparte un código de comunicación, las formas de este mundo no tienen una definición por sí mismas. La única manera de que el bebé tenga algo que ver con este mundo es que la mamá, o quien cumpla la función materna, se lo presente y traduzca. La manera en que se manipula a un bebé, se lo viste, se le habla, se lo acaricia, se lo baña, se lo toca, le enseña todo acerca del universo que lo rodea, y le permite integrar su psiquis con su cuerpo.
Winnicott define como “madre suficientemente buena” a la que es capaz de hacer de pantalla filtradora de estímulos, acompañar al bebé con el sostén, manipularlo y presentarle el mundo. Por estas vías la angustia del bebé se amortigua, y le permite sobrellevar algo que sino lo arrasaría: estar todo el tiempo al borde de la muerte.
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Plano psicológico y emocional: Vuelta al llanto primitivo - Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por Marcela Osa

La terapia primal, surgida en la década del ´60, combina herramientas de la psicología, la neurología y la biología. Su hipótesis principal es que todos los padecimientos de orden emocional, psíquico o físico tienen origen en un dolor reprimido durante la gestación, el nacimiento o la infancia temprana.
Debido a que el llanto se reprime, el dolor permanece enterrado, y aprovecha cualquier ocasión para salir a la luz. En el caso de los niños más grandes que son calificados como caprichosos o malcriados, habría que considerar qué circunstancias traumáticas atravesó desde su gestación, y aún necesita llorarlas con cualquier pretexto.
Siguiendo esta línea de pensamiento, nuestro llanto de adultos también tiene su origen en esta causa primaria. Casi siempre que lloramos por un suceso presente, conectamos con dolores del pasado que todavía requieren ser examinados y llorados en toda su magnitud.
Los terapeutas primales advierten sobre la represión sistemática del llanto: decirle al bebé que se calle, castigarlo, amenazarlo, quitarle el amor o la atención, distraerlo de lo que le ocurre, darle de comer, colocarle el chupete, burlarse, negar o minimizar su dolor, recompensarlo si deja de llorar, intentar que hable o se ría cuando quiere llorar.
La terapia primal enfatiza en la necesidad de acompañar el llanto del bebé con sostén y contacto físico.
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Los niños como enemigos - Por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar

Somos grandes, por lo tanto podemos hacer lo que queramos. ¿Dejar que el niño se calme solo y se duerma? Es posible ¿Permitir que llore cerrando la puerta para no escucharlo? Es posible. ¿Abandonarlo solo en su cuarto y no enterarnos de lo que le sucede? Es posible. Podemos hacer algo más: creer y auto-convencernos de que el hecho que un niño se duerma solo es un “logro”. Obviamente que todo esto lo podemos hacer, incluso sintiendo que “hemos ganado una batalla” contra el capricho del niño que tiene que aprender a no molestar.

Pero la realidad es un poco más compleja. Porque lo único que aprende un niño que está solo, es que el mundo es hostil, peligroso, árido y que viene cargado de dolor. No hay ningún logro cuando el niño efectivamente se duerme. Al contrario, el pequeño conoce en esa instancia el dolor de la resignación, al constatar que aunque llore, grite, o se desespere, nadie va a acudir en su ayuda y que le conviene detener su llanto para sobrevivir. Aprenderá que no vale la pena pedir ayuda, sabrá que no cuenta con nadie, aunque sólo tenga pocos días de vida.

Es preciso comprender que la necesidad básica de todo niño humano de estar en contacto corporal y emocional permanente con otro ser humano, la necesidad de calor, cobijo, ritmo, movimiento, cercanía y mirada; no desaparece al no obtenerla. El niño simplemente sabe por experiencia que el llanto no le procurará una solución, y que hasta el momento el llanto sólo le devolvió soledad, oscuridad y quietud. Entonces, con cuidadosa inteligencia, el niño desplaza su necesidad, hacia una manifestación “escuchable” para el adulto. Generalmente se enferma.

Los adultos somos tan necios, que no reconocemos en la enfermedad, la necesidad desplazada del niño. Creemos que se enfermó, y que esto no tiene nada que ver con “el logro del buen dormir” o más precisamente, con la soledad y el sufrimiento que soporta.

Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos de crianza y educación que hemos vivenciado, y si pudiésemos posar las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que todo esto se trata de una guerra emocional. Aceptemos que ahora somos grandes y estamos en condiciones de vengarnos. Ahora vomitamos la impaciencia, la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas. Ahora pretendemos salvarnos y dormir en paz. Como si dormir una noche entera fuese tan importante para un adulto, frente a la inmensidad de la noche desde el punto de vista de un recién nacido.
Laura Gutman
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Por qué usar un portabebé tipo kepina o aguayo.

El origen de este tipo de portabebés está en las culturas aborígenes del norte argentino, sur de Bolivia y Paraguay. Las mamás Kollias y Wichí lo usan desde tiempos ancestrales. El ejemplo de amor y de trabajo de nuestras madres indígenas nos llega en forma de pañuelo o tela portabebé. Puede tener formas simples, más complejas, las telas pueden ser abrigadas o frescas, pero el objetivo es el mismo: acunar y proteger al recién nacido de una manera natural y anatómica que permita continuar con el trabajo en la tierra, en la casa o atender a los niños más grandes.

Desde su nacimiento el bebé centra su atención en su mamá y la reconoce por el olfato, por la voz y el ritmo de su corazón. La pérdida de la experiencia de estar dentro del vientre materno se elabora con el contacto físico con la mamá. Por este motivo, este sistema está recomendado para recién nacidos y especialmente para bebés prematuros, ya que maximiza el contacto con la mamá al permitirle a ella moverse con su niño a cuesta sin descuidar sus quehaceres. Una experiencia satisfactoria de este contacto es lo que garantizará el buen desarrollo motriz y psíquico del niño en sus primeros meses de vida. Bien cerca de mamá, el bebé está abrigado y tiene el pecho a disposición. La mamá, por su parte, puede usar sus manos para las tareas habituales y llevar a su hijo consigo a donde quiera que vaya sin temor a que se caiga, sin esforzar los brazos ni la columna y protegiéndolo en todo momento con su calor.

Aún se siguen viendo las sillitas porta-bebé que no sólo lastiman la espalda de la mamá sino que son perjudiciales para la columna en desarrollo del bebé! Estas sillitas lo obligan a adoptar la posición vertical cuando aún no está preparado para ello. Además, cuando el chiquito duerme su cabeza queda colgando hacia un lado, siendo esta una posición muy incómoda y antinatural para dormir. ¡Qué distinto se ve un bebé dormido en una kepina, envuelto en una tela suave y recostado sobre el pecho de su mamá!

La kepina significa el amor de la madre hacia el hijo, la salud y el bienestar de ambos, el trabajo en la tierra y en la casa; es la simpleza de una tela que abraza y protege a nuestro pequeño. Una manera natural de acompañar el crecimiento de nuestros hijos.

KANGURITO es una réplica de los portabebés originarios de la etnia Wichí del norte Argentino.
Representa en su simplicidad bienestar físico y emocional para la mamá y el bebé así como practicidad y comodidad.
Está confeccionado con telas de algodón de primera calidad que resultan tanto abrigadas en invierno como frescas y livianas en verano.
Las anillas son de metal y resisten más de 30 kilos de peso. Con el sistema de anillas en la espalda, es mucho más regulable.
KANGURITO es la manera más cómoda, sana y natural de llevar a tu bebé.

Recomendado por la Dra. Viviana Giumelli, Ortopedista y Traumatóloga Pediátrica.
CEPEM: Machado 729 - Morón, Pcia. de Buenos Aires.

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El recién nacido -
extracto sacado del libro Haptonomía pre- y postnatal, por una ética de la seguridad afectiva, escrito por Catherine Dolto, Ed. CREAVIDA, cedido por www.contenerenlinea.com.ar

El recién nacido es alguien que viene de pasar de un estado a otro con todo lo que eso puede traer de emociones y de sensaciones fuertes. Todo lo afecta y todo es potencialmente amenazante. Viene de un mundo líquido, caliente, oscuro, cerrado en el que se movía libremente, bailaba, se chupaba el dedo y se libraba a todo un juego de fantasías con las manos y los pies. Estaba en una co-vivencia casi simbiótica y se reencuentra separado, pero no autónomo ni independiente. Como todo ser humano, está a la búsqueda de seguridad ante todo. Ahí está ahora, sometido a la gravedad, privado de la libertad de desplazarse, víctima de una repentina incoordinación motriz que lo frustra en relación con sus seguridades habituales. No puede ni siquiera chuparse el dedo, ni agarrar el cordón, ni acariciar su placenta: actividades que lo tuvieron ocupado durante muchos meses.
El recién nacido es alguien que ha perdido la libertad. En su mundo cerrado, era libre de moverse, acercarse a lo que lo atraía y no tenía representación imaginaria de un mundo no cerrado o de otro tipo de libertad. El recién nacido es alguien que ha perdido su sentimiento de seguridad.
Antes, él vivía en el registro de lo sutil: los intercambios con el mundo que lo rodeaban eran su única preocupación además de sus juegos solitarios. Y ahí está ahora, ante la gravedad y el vacío. Además, le llega una sensación brutal y nueva: el hambre, tan amenazante. Rápidamente, llegan también el dolor de panza, el calor o el frío excesivos, la necesidad de ser cambiado de posición y de ser lavado. Ahí lo tenemos: sujeto al mundo sustancial donde reinan las necesidades. Cada dos horas, más o menos, alguna cosa inquietante (por nueva y potencialmente peligrosa) se le presenta procedente de su interior o del exterior…
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Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas
-Laura Gutman - www.lauragutman.com.ar

Personalmente creo que todas las formas de violencia, pasivas o activas, concretas o sutiles, se generan a partir de la falta de maternaje, es decir, a partir de la falta en la calidad de atención, calidez, amor, brazos, altruismo, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, mirada y sostén....recibidos –o no- desde el nacimiento y durante toda la infancia.

Desde el punto de vista del bebé, toda experiencia sin suficiente apoyo y sostén, es violenta. Porque actúa en detrimento de las necesidades básicas.

Sencillamente, un bebé pequeñito llega al mundo sin ninguna autonomía. Recién adquiere la capacidad de desplazarse por sus propios medios alrededor de los nueves meses, gracias al gateo. Y necesita alrededor de dos años para tener conciencia de su ser separado. Y luego precisará varios años para que pueda salir solo a la selva urbana. Necesita del adulto para sobrevivir. Por supuesto que requiere que se le procure alimento, higiene, calma y silencio para dormir. También sabemos que el niño necesita contención, calor, cercanía de otro cuerpo, leche, mirada, palabras y sobre todo alguien que haga de mediador entre él y el mundo externo. Si no recibe una calidad de atención acorde con sus necesidades básicas, esa falta la vive como violenta. Es la violencia del desamparo.

La realidad es que la mayoría de los bebés llegan al mundo sin una mamá o persona maternante capaces de sostener y fundirse en la inmensa necesidad de ser sostenidos y acariciados en forma permanente. En la actualidad, los bebes no reciben incondicionalmente lo que piden, porque siempre hay un adulto cerca para no estar de acuerdo y para tener una opinión al respecto.

Generalmente se trata de las mismas madres amorosas que entramos en contradicción con nuestros propios pensamientos. El asunto es que no es un período para pensar. Es un período para entrar en fusión emocional. No hay que buscar razones, ni elegir concienzudamente la mejor opción. No hay reglas a seguir ni consejos aplicables. En estos casos los niños quedan prisioneros de lógicas incomprensibles, alejados de los brazos de sus madres y solos.

Los bebés unánimemente explican una y otra vez a través de sus interminables y prístinos llantos, dónde está su lugar. El bebé que no está en contacto con el cuerpo de su madre, experimenta un inhóspito universo vacío que lo va alejando de su anhelo de bienestar que traía consigo desde el período en que vivía dentro del vientre amoroso de su madre. El bebé recién nacido no está preparado para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta violenta separación de la díada causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. Cuando las expectativas naturales que traía el pequeño son traicionadas, aparece el desencanto, junto al miedo de ser nuevamente herido. Y después de muchas experiencias similares, brota algo tan doloroso para el alma como es el enojo, el miedo y la resignación.

Cuando ese ser tan pequeñito no se siente valioso ni bienvenido, se convertirá necesariamente en un ser humano sin confianza, sin espontaneidad y sin arraigo emocional. Todos los bebés son valiosos, pero sólo pueden saberlo por el modo en que son tratados. En los países “desarrollados”, las madres compramos libros con indicaciones sobre cómo atender a nuestros hijos, sobre cómo dejarlos llorar hasta que se duerman y cómo abandonarlos en el vacío emocional sin siquiera tocarlos. Las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad innata de criar a nuestros hijos, y desoímos los “motivos” que tienen los bebés para transmitir señales que son inconfundiblemente claras.

La noche en particular puede ser terrorífica para los niños al no percibir ningún movimiento. El “tiempo” aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. De hecho, los niños lloran hasta dormirse. Al despertar, finalmente encuentran confort en brazos de sus madres. Pero ya no confían, están atentos y se aferran con vigor a los pechos calientes. Los muerden, los lastiman. Tienen miedo. Y así, una y otra vez hasta que abandonan. El miedo los acompañará siempre, incluso en esos momentos en que están reconfortados. Porque saben que el silencio volverá en cualquier momento a devorarlos. Nunca más dejarán de estar alertas. No cuentan con nadie y el mundo es hostil.

Cuando nuestros hijos lloran o reclaman “más de lo normal”, creemos que se han constituido en enemigos que las madres debemos vencer. La idea básica alrededor de esta moda estima que satisfacer las necesidades de un bebé o niño pequeño los convierte en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado. De hecho, los bebés siguen siendo “demandantes”, se enferman, se accidentan y nos traen muchos dolores de cabeza.

En la medida que van creciendo, la psique se organiza adquiriendo ciertos mecanismos de supervivencia, para sufrir lo menos posible. Algunos de esos mecanismos son visibles, como los niños que pegna o muerden para sentirse valiosos; otros son invisibles, como los niños que suelen ser víctimas de otros niños, o los que se deprimen o pasan desapercibidos, o bien los que se enferman con demasiada frecuencia, logrando de ese modo obtener la mirada y la atención que siempre necesitaron.

En la medida que no estemos dispuestos a atender y satisfacer las necesidades naturales y legítimas de los niños pequeños, estamos induciendo a perpetuar las dinámicas violentas. Porque un niño no satisfecho, es un niño que insistirá por diferentes medios conquistar lo que necesitó genuinamente. Así crecerá, se convertirá en adolescente, en joven y en adulto: como un ser necesitado. Entonces golpeará a otros, robará, manipulará situaciones, se convertirá en víctima de otros, luchará por obtener lo que creerá imprescindible para su supervivencia emocional. Aunque habrá olvidado lo que siempre quiso pero no podrá conseguir, por más fuerte y poderoso que devenga: no podrá obtener más mamá.

Todas las formas de violencia que tanto nos preocupan, tienen un común denominador: la necesidad primaria no satisfecha. Cuando algo vital para la supervivencia emocional, no lo podemos incorporar, nos desesperamos. Y la desesperación por vivir, nos obliga a buscar modos de apropiarnos de lo que sea. Puede ser el deseo del otro, el cuerpo del otro, el prestigio del otro, o lo que sea que la conciencia perciba como alimento espiritual.

Por eso, si reconocemos nuestras propias limitaciones afectivas, nuestras incapacidades para reconocer el deseo del niño que es diferente al nuestro (y justamente por eso no lo toleramos); veremos que la dedicación, el altruismo y el tiempo de dedicación exclusiva hacia los niños pequeños, constituye la verdadera prevención contra todo tipo de violencias.

Los niños sostenidos, acariciados y respetados están en paz consigo mismos. No necesitan luchar por un territorio emocional, porque les sobra. No hay guerra interna o externa para librar. No les incumben las peleas. Los niños amparados y fusionados saben que obtendrán lo que necesitan. Esa es la experiencia cotidiana que repiten a cada instante y que conforman una rutina sin sobresaltos. Así se establece la seguridad interior y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de esos seres. Sentirse seguros, amados, tenidos en cuenta, estables y con total confianza en ellos mismos y en los demás...será obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de sus vidas.
Laura Gutman
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El nacimiento de nuestro “ser madre” – Lura Gutman - www.lauragutman.com.ar

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.

Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.

En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.

“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.

Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.

Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.

Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.

Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.

En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.

Laura Gutman
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¡Las princesas a la hoguera! Barbara Ehrenreich*

"The Nation", reproducido por Gazeta Wyborcza el 25 de diciembre de 2007
Traducción del polaco para RIMA de Bárbara Gill

A Disney le gusta presentar a las princesas como modelos a imitar, ¡pero qué
lamentable banda de huérfanas!. Por lo general, la mayor parte del tiempo
duermen o están prisioneras y se despiertan sólo cuando llega el príncipe y
las besa.

En contra de los chismes que hace un tiempo propalo sin mayor éxito, los
productos de Disney -las Princesas- en absoluto están contaminadas con
plomo. Un análisis más minucioso indica que toda la línea de productos -los
libros, DVD, los vestidos de gala, los collares, los teléfonos celulares de
juguete, los sujetadores de cepillos de dientes, las remeras, la cajas para
meriendas, las mochilas, los cubrecamas, las sábanas, los autoadhesivos,
etc- están fuertemente impregnados por una droga excepcionalmente intensa y
de efecto prolongado. Es la droga que se utiliza para la "píldora de la
ciolación".

Esta vez no podemos culpar a la China, dado que la droga se oculta en la
concepción que tuvo lugar en los estudios Disney. Antes del año 2000 las
Princesas eran heroínas escasa y particulares de las películas de animación
de Disney -Blancanieves, Cenicienta, la sirenita Ariel, la Bella Durmiente
Aurora, Pocahontas, Jasmine de la Lámpara de Aladino, la Bella y la china
Mulan. Luego, Andy Mooney, de los estudios Disney, pensó en juntar a todas
las chicas en un solo paquete. Un solo movimiento de la varita mágica (a
sólo 10,99 dólares, tiara incluida) y fueron elevadas al rango de la
realeza, soltadas al mundo como un grupo compacto, un lobby imperialista,
que desde ese momento trata de conquistar el dominio global. Hoy en día no
hay niña en el mundo industrializado y saturado por los mass media que no
quiera rendir tributo a la dinastía Disney, dinastía vestida de rosa y
violeta.

A Disney le gusta presentar a las princesas como modelos a imitar, pero no es
más que una banda de lastimosas huérfanas. La mayor parte del tiempo s lo
pasan prisioneras o durmiendo, y despertándose sólo cuando llega el príncipe
y las besa. La excepción más chocante es Mulan, que se viste de varón para
luchar en el ejército, pero -como otra Princesa de piel "coloreada",
Pocahontas- no goza del status principesco y no asegura la línea de tiaras y
trajes de gala. Además de eso, las Princesas no tienen ambiciones y les
faltan habilidades preciadas en el mercado, aunque Blancanieves y la
Cenicienta se las apañan con la limpieza.

¿Qué aspiraciones podrían tener, además de pescar a un príncipe? En
Princesalandia la carrera lleva sólo desde la carita de nena a la posición
de bruja detestable, madrastra o hechicera. A la perversa madrastra de la
Princesa Blancanieves la consume la envidia por la belleza de su hijastra,
la bruja del mar, Úrsula, exigirá la voz de Arielita, y la madrastra de
Cenicienta la explota como mano de obra barata que trabaja sin una queja. En
Princesalandia no hacen falta técnicas complicadas para cazar a las brujas,
sólo hace falta buscarles las arrugas.

L@s progenitor@s feministas aprietan los dientes. ¿Por algo así sus hijas
abandonaron a Dora, la que corre por la jungla para salvar jaguarcitos
["Dora The Explorer" es la protagonista de una serie de dibujos animados y
en cada uno de los episodios aprende o descubre algo, ayuda a alguien. Se
emite en varias decenas de países], a Dora, cuya mamá era arqueóloga y sus
aventuras no necesitaban escenas edulcoradas y que las viniera a salvar
Diego...? La vida de Dora también tenía sus dramas, ya que cada tanto
aparecía el villano bajo la apariencia del zorro Swiper. ¡Incluso Barbie
parece una sufragista en comparación con la Bella de Disney! ¿Qué hay de
atractivo en el culto a las Princesas de tules rosados?

Desde el punto de vista de la bruja -presente en el último ciclo de vida de
una mujer- el encanto de las Princesas radica en su innegable y tenebroso
erotismo. Son, simplemente, chicas sexy. Con el correr de los años
Blancanieves adelgazó y aumentó su busto; Ariel usa sólo la parte superior
de la bikini (aunque, hay que reconocerlo, es medio pez). Imitándolas
fielmente, la triañera de mi vida anda por la casa con la tiara a medio caer
y con un vestido de Princesa que se le cae de los hombros, por lo cual para
todo el mundo parece una persona de la buena sociedad londinense después de
una noche de merca y chupi. ¡Por favor, un margarita con barbitúrico por
acá!

Puede que sea anticuado, pero el lugar del sexo -sobre todo del sexo según
la versión adulterada de algunos caballeros de mediana edad- no está en la
cuna. L@s niñ@s lo descubrirán, bastante temprano por cierto, pero deben
hacerlo por sí mism@s.

Finalmente, hay motivos por los cuales las personas que abusan sexualmente
de l@s niñ@s inspiran más repulsión que los que usan violencia contra ell@s:
presentinos que los abusos sexuales implican mayores problemas para el
desarrollo intelectual del/la niñ@. Las inclinaciones sexuales -corrientes o
perversas, activas o pasivas, hétero u homosexuales- deberían desarrollarse
libremente sin la intervención o manipulación de los adultos. De ahí nuestra
severidad respecto a los criminales sexuales que acosan a l@s niñ@s y
l@s cazan repartiendo caramelos. Pero Disney, dueño de ABC Television,
Lifetime,
ESPN A&E y los estudios Miramax embolsa 4 mil millones de dólares al año por
la venta del culto a las Princesas masoquistas y sus accesorios que se
multiplican hasta el infinito.

No nos engañemos, ningún progenitor puede oponerse solo. Intenten prohibir
la entrada a su hogar a alguna de las Princesas. Es como entregarse a la
policía cuando las niñitas encuentren sus celulares de princesa. No, la
única manera para derribar la monarquía es una insurrección masiva de los
oprimidos por tanto tiempo. ¡Júntense con sus vecinos y enciendan una
hoguera con todo ese plástico y todos esos tules! ¡Comiencen una marcha
contra Disney World!

Copyright (c) 2007 Barbara Ehrenreich/ Agence Global

*Barbara Ehrenreich -periodista estdounidense. Escribió un par de decenas de
libros sobre la pobreza y la situación de las mujeres, entre otros, "Por
unas monedas. Trabajar y (no) sobrevivir".
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El cuarto trimestre y la enseñanaza de los !Kung San- fuente: Contener Multiespacio
Extracto tomado del libro “El bebé más feliz del barrio”, del Dr. Harvey Karp.

…Los nueve meses, o tres trimestres, que tu bebé pasa dentro de ti son una época de desarrollo de increíble complejidad. No obstante, a la mayoría de los bebés les lleva otros tres meses adicionales “despertar” y convertirse en un parte activa de la relación. Este lapso entre el nacimiento y el final de los tres meses de tu bebé es lo que llamo el cuarto trimestre.
¿Crees que tu bebé estaba preparado para nacer después de nueve meses de embarazo? Dios sabe que la que estaba preparada ¡eras tú! Pero en muchos aspectos, tu bebé no. Los recién nacidos no saben sonreír, ni susurrar, ni tan siquiera chuparse un dedo. Al nacer, en realidad, son todavía fetos y durante los siguientes tres meses sus deseos apenas irán más allá del de ser transportados, mimados y que se les haga sentir como si aún estuvieran en el seno materno.

Durante cientos, cuando no miles de años, los !Kung San (o bosquimanos africanos) han vivido aislados en las llanuras del desierto del Kalahari. Los bebés !Kung apenas lloran. No es que no lloren nunca… es que jamás ¡BERREAN! (sé que entienden la distinción). Aunque los bebés !Kung se molestan con tanta frecuencia como los nuestros, sus padres son tan hábiles calmándolos que los accesos de nerviosismo duran, por término medio, sólo dieciséis segundos y más del 90% de los ataques de llanto terminan antes de un minuto.
¿Cuál es su secreto? ¿Qué antiguo saber permite a los !Kung saber lo que nuestra cultura ha olvidado? Creo que hay tres hechos que explican en gran medida los asombrosos resultados de esta tribu:
Las madres !Kung cargan a sus bebés casi veinticuatro horas al día.
Las madres !Kung dan el pecho a sus bebés día y noche.
Por lo general, los progenitores !Kung atienden el llanto de sus bebés antes de que pasen diez segundos.
Las madres !Kung transportan a sus bebés durante todo el día en un cabestrillo de piel y duermen junto a ellos toda la noche. Esta proximidad facilita la tranquilización de cualquier inquietud en cuanto empieza.
Además de sostenerlos y mimarlos, los !Kung calman a sus bebés dándoles de mamar… ¡hasta cien veces al día! En Occidente, podríamos pensar que tanto refrigerio malcriaría a un bebé, pero no es el caso. A pesar de la generosa e inmediata atención prestada a sus gritos, los niños !Kung se crían para ser felices, independientes y autosuficientes. Bueno, no te preocupes. No estoy sugiriendo que adoptemos todos los hábitos !Kung; sin duda, no se adaptarían a nuestras ocupadas vidas. Sin embargo, propongo que estudiemos a estos padres tan eficaces para aprender cuáles de sus soluciones podrían adoptarse con facilidad por los papás occidentales.
Creo que el mayor secreto de los !Kung es saber que todos los métodos de sosiego que aplican a sus bebés comparten un mismo hilo conductor: imitan el útero y proporcionan a los bebés el consuelo del desaparecido cuarto trimestre. Comparados con nuestros bebés, es posible que los !Kung carezcan de muchas propiedades materiales, pero, comparados con ellos, nuestros bebés han sido privados de una importante posesión “materna”: las largas horas de estar en sus brazos…

Durante los primeros meses de vida, tenemos que tratar a nuestros bebés igual que nuestros antepasados cuidaban a los suyos hace miles de años, con los ritmos tranquilizadores del desaparecido cuarto trimestre. En otras palabras, deberíamos tratar a nuestros recién nacidos como si fueran ¡canguritos!. Los canguros “saben” que sus bebés necesitan unos meses más de tiernos y amorosos cuidados antes de que estén preparados para brincar, así que los acogen en su bolsa desde el mismo momento de nacer. De igual manera, necesitamos ofrecer a nuestros recién nacidos sus “bolsas”, sujetándolos, acunándolos, susurrándoles y dándoles calor. Una vez que hayas aprendido a imitar el seno materno, podrás hacer exactamente lo que hacen las mamás !Kung: ¡calmar el llanto de tu bebé en minutos!
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La piel materna: La mejor incubadora. fuente www.aeped.es
El método canguro favorece la maduración de los prematuros…Oye su voz, siente su corazón, le arrulla un continuo movimiento, no está en el útero, de donde salió demasiado pronto, pero sí en la mejor alternativa posible: desnudo sobre el pecho de su madre, el cobijo perfecto del bebé prematuro.
Sara vino al mundo el 16 de septiembre, aunque no la esperaban hasta dos meses más tarde. Con apenas un kilo de peso, la trasladaron en seguida a la unidad de cuidados intensivos, donde la intubaron para que pudiera respirar.
Doce días después, su madre ya la pudo coger en brazos, “la primera vez sólo media hora, pero fui la mamá más feliz del mundo”, cuenta todavía emocionada Mari Carmen, quien a partir de ese momento empezó a turnarse con su marido para practicar a diario, los dos meses y medio que Sara estuvo en el hospital, el Método Madre Canguro (MMC), que consiste en colocar al bebé prematuro encima del pecho de sus progenitores, en contacto directo con su piel, el máximo tiempo posible, y alimentarle con leche materna. Una manera sencilla y barata de estimular su desarrollo y crear vínculos afectivos, según tiene más que comprobado la doctora Carmen Pallás, jefa de Neonatología del hospital 12 de Octubre de Madrid, que lleva ya diez años, desde 1997, aplicando este método en su unidad. “Empezamos con casos seleccionados, pero el personal ha ido viendo lo bien que estaban las madres y lo bien que estaban los niños, y ahora estamos deseando que estén estables para que puedan cogerlos. El balance no puede ser más positivo”, cuenta satisfecha.
Origen colombiano
El Método Madre Canguro proviene de Colombia, de los pediatras Edgar Rey y Héctor Martínez, quienes en 1979, y ante la falta de medios en su país, idearon esta alternativa a las incubadoras. Se inspiraron para ello en las crías de los canguros, de apenas tres centímetros al nacer, que terminan su gestación dentro de la bolsa materna, el marsupio. Allí encuentran alimento, calor, descanso, seguridad… justo el efecto que perseguían.
Desde entonces, su idea se ha difundido por todo el mundo y ha sido apoyada tanto por UNICEF como por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha editado una guía práctica. Aplicable en cualquier país con independencia de su grado de desarrollo, en general en los más avanzados no se practica las 24 horas, como propugnan sus creadores, sino que se emplea como complemento de las incubadoras y demás cuidados médicos. El método empieza a extenderse, incluso a pesar de que, en los países mediterráneos, “parece que los padres tienen que pedir permiso para estar con sus hijos, cuando el contacto padre-hijo lo único que aporta es beneficio”, expone la doctora Pallás.
En primer lugar, beneficios físicos. Durante el método canguro, la temperatura del prematuro es estable, su frecuencia cardiaca se estabiliza y se reducen los episodios de apnea, muy frecuentes en estos bebés, que, en general, respiran mejor, lloran menos y logran relajarse por completo cuando están siendo cangureados. “Cuatro días después de haber iniciado el programa, se notaron grandes avances en Fabián (28 semanas y 1.200 gramos al nacer), su respiración mejoraba notablemente, cada vez necesitaba menos oxígeno, aumentó de peso y pude empezar a amamantarlo”, narra orgullosa Olga, su madre.
Y es que otro de los efectos positivos del método canguro es que favorece y facilita la lactancia materna. Aunque al principio los bebés no son capaces de chupar gran cosa, sí estimulan con su presencia la subida de leche, que empieza siendo administrada por sonda nasogástrica, hasta que, poco a poco, los bebés desarrollan, hacia la semana 34, el reflejo de búsqueda y el instinto de succión. La leche materna es el alimento que mejor toleran y digieren los bebés prematuros, la que mejor les nutre y protege. Más efectiva que las leches de fórmula, también presenta una composición diferente a la de la madre de un recién nacido a término, con mayor cantidad de nutrientes y sustancias inmunológicas que reducen, por ejemplo, la incidencia de las infecciones nosocomiales —consecuencia de la adquisición de bacterias y gérmenes patógenos en el hospital— y de la enterolocitis necrotizante (ECN), una enfermedad intestinal grave a la que son propensos los bebés pretérmino. Los bebés ganan peso más rápido y se van una media de diez días antes a casa. Además, a la larga, mejora su coeficiente intelectual y desarrollo psicomotor y les previene contra las posibles alergias, la hipertensión y el exceso de colesterol.
Un momento inolvidable
Esta manera de activar el recuerdo de la vida intrauterina tiene, además, otra vertiente igual de importante. Permite a unos progenitores traumatizados y angustiados hacerse cargo de una situación —la prematuridad— que no se esperaban y que les tiene aturdidos y desorientados. Tanto, que ni siquiera tienen la sensación de haberse convertido en padres hasta que no cogen a su hijo por primera vez, una experiencia mágica e inolvidable, según relatan todos, y que marca un antes y un después en su relación con el pequeño. “La primera vez que la cogí, lloré de la emoción, era increíble poderla tener entre mis brazos y abrazarla, darle todo mi amor y ternura, sentirla”, relata Inés, madre de Lucía, una prematura extrema, que nació con 24 semanas y 540 gramos y a la que durante casi dos meses sólo vio a través del cristal de la incubadora. Lo mismo le ocurrió a Eloísa, que después de que su hijo (25 semanas de gestación, un kilo de peso) pasara 35 días en la UCI y sobreviviera a una operación a vida o muerte, pudo tener a su niño unos minutos en brazos. “Eso hizo que empezara a sentir a Jon como hijo. Hasta entonces, tenía miedo de encariñarme. Me costó aceptar que igual no salía adelante”.
Trasmitir a sus desvalidos retoños amor y seguridad es lo que pretenden todas las madres canguro. O padres, porque, aunque ellos no pueden darle el pecho, sí pueden, y deben, dar refugio a sus retoños. “Para ellos, es una experiencia muy gratificante, logran una vinculación muy especial con sus hijos, muchos te cuentan que se han sentido “madres”, que logran entender qué se siente estando embarazada”, relata la doctora Pallás. Así, padres, madres y bebés aprenden poco a poco a conocerse, un conocimiento que permite a los progenitores ir ganando confianza y destreza en el cuidado de su hijo, primero en el hospital y después en casa, donde se manejan con mayor seguridad.
Muchas pegas y poca ayuda
“Una vez que hemos conseguido avances tecnológicos para sacar a los niños adelante, se trata de buscar la mejor calidad de vida posible. Y nos hemos dado cuenta de que hay cantidad de pequeños detalles que a la larga influyen en el desarrollo del niño, por eso ahora nos preocupamos de la luz, del ruido, del control absoluto del dolor, del contacto con los padres, de la posición; el cerebro de los prematuros está muy desorganizado y todos estos cuidados ayudan a que se organicen mejor”, según la prestigiosa neonatóloga.
El método canguro humaniza, sin duda, el cuidado de los neonatos, hasta hace poco aislados en sus incubadoras y a cargo en exclusiva del personal sanitario. Sin embargo, todavía existen barreras que dificultan su aplicación. La principal, los horarios restrictivos, que limitan las visitas de los padres a determinados momentos del día, no siempre los más propicios para ellos. Lo ideal, como ocurre en el 12 de Octubre, es que el acceso sea libre, sistema que sólo se ha instaurado en el diez por ciento de los hospitales, tanto de día como de noche, porque, insiste la doctora Pallás, “no hay ningún momento, por más extrema que sea la enfermedad, en que un padre no pueda acariciar a su hijo, los hijos son siempre de los padres, y ellos deben ser sus principales cuidadores”.
Además, hace falta un personal concienciado, motivado y entrenado, lo que tampoco es siempre el caso. “El método canguro en la UCI fue genial”, rememora Eva, la mamá de Emma (28 semanas y 770 gramos), “las enfermeras preparaban a la pequeña de tal manera que los cables no nos molestaran y podíamos estar mas tiempo del que había establecido. El problema vino cuando pasamos a (cuidados) intermedios, ya que tenían más niños y parecía que les molestara tener que preparar a los bebés para que las mamás los cogiéramos; aparte de eso, muchas de ellas no estaban de acuerdo con el método canguro, preferían que ni si quiera los padres pudiéramos entrar a estar con nuestros niños; decían cosas como “antes los padres miraban a los niños desde el cristal y no habían tantas infecciones” o “cuando os vais se nota que niño hace el método canguro porque está siempre llorando”, yo más de un día me fui a casa llorando porque no me habían dejado coger a mi niña”.

Ejemplo sueco
Lo de las infecciones es un temor completamente infundado, explica la neonatóloga, así como las reticencias sobre las bondades del método basadas en que proviene de un país pobre. “En los países desarrollados nos creemos que con las madres vean a sus hijos un tiempo ya es suficiente, sin embargo, en países como Suecia, los padres de prematuros tienen las posibilidad de elegir, una vez que su hijo se estabiliza, si quieren que continúe en la incubadora o practicar canguro 24 horas en una sala acondicionada para ello y a la que también pueden acceder otros familiares”. Los padres españoles se conforman, de momento, con tener salas para poder descansar ellos. “Todo sería menos traumático. Las diez sillas de los pasillos no favorecen que las madres y padres de treinta bebés estén todo el día esperando a que lleguen las horas de las tomas”, reclama Adelina, madre de Nur (34 semanas y 1,480 kilos).
A pesar de todo, la doctora Pallás se muestra optimista sobre el futuro. Un claro ejemplo de que está cambiando la mentalidad a pasos agigantados, explica, es que el aforo previsto para la charla impartida el pasado noviembre por Natalie Charpak, pediatra de la Fundación Canguro y autora del libro Bebés Canguro (Ed. Gedisa), se les quedó pequeño y tuvieron que trasladarla al salón de actos principal. Su próximo reto es introducir el método madre canguro en el programa de alta precoz del hospital, aunque antes tiene que esperar a que le lleguen las fajitas especiales para cargar bebés que le ha prometido la doctora Charpak (en España no se comercializan). Al esfuerzo de muchos hospitales y sus profesionales, también hay que sumar el de las asociaciones de padres de niños prematuros y algunas consejerías de sanidad, conscientes de la necesidad de humanizar la estancia hospitalaria de los prematuros y sus padres.
¿Y hasta cuando hay que cargar con el pequeño? Pues al igual que los canguros, que abandonan la bolsa cuando ya están listos para enfrentarse al mundo exterior, el bebé prematuro pide libertad de movimiento cuando ya está acabado, más o menos en la fecha en la que le habría tocado nacer. Con una ventaja: él y sus padres han ganado el primer pulso que les ha echado la vida.
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Ancient Wisdom - Biological necessity
by Suzanne Shahar
In our culture, there is currently a resurgence of an ancient practice called attachment parenting. Still widely practiced, mostly in non-western countries, attachment style parenting is an instinctive way of raising an infant where the baby is carried close to the parent in a sling or pouch for a substantial period of the day, fed when hungry and comforted when distressed. This method of parenting allows a busy parent the freedom to continue their normal daily routine while still able to meet their infant’s essential needs for food, warmth and security.
Baby wearing is hailed as the single most important factor in the healthy physical, intellectual and social development of infant by baby health researchers and physicians. Doctor William Sears devotes one whole chapter to the benefits of ‘babywearing’ in his book "The Baby Book". He said in his book ‘if we were stranded on a deserted island without the advice of baby books, doctors psychologists of in-laws… you would care for your child instinctively – breastfeeding, holding and carrying your baby during the day and sleeping with your day at night.’

Social conditioning has led parents to believe that if a baby is held or carried too much they will be ‘spoilt’, ‘clingy’ or ‘demanding. Modern Research reveals quite the opposite. Physical and physiological benefits associated with babywearing encourage children to feel secure and content with a solid state of self-esteem.

With mdern living, the invention of the telephone and faster transportation, families spread out and nuclear families replaced the extended one, leaving the task of raising children generally to one person- the mother. Of course the sooner babies could sleep alone, feed themselves and soothe themselves the easier… and so was the beginning of denial of infancy as a time of deep dependency.

The famous ’behaviourist’ John Watson led the movement toward ‘detached’ parenting. Mothers were told, "hold your babies too much and later they will hold on. – Let them cry it out and they will become self reliant, hardy" - the qualities necessary to survive in a competitive world. The following excerpt form his 1938 book ‘ the psychological Care of the newborn" reveals the severity of his views which shaped our parent s and grandparents upbringing. " Never hug and kiss them, never let them sit on your lap. If your must, kiss them once on the forehead when they say goodnight"

In one foul swipe, these anti –touch ‘experts’ denounced the womb comforts that have served babies for eons. Deprived of necessary holding, warmth, rocking and sucking, babies spent long periods hungry and frustrated, and parents turned form being a source of loving comfort to one of frequent frustration.

Anyone, who has ever been to Indonesia, South America, Africa where these traditional styles of parenting are still practiced, would have noted something very unusual. They rarely cry and they are usually attached to a busy working parent. By age 3 or 4 these children take an active roll `in the family chores and the caring of other babies. Responsibilities we would rarely leave to our children.

Attachment parenting works because it respects the individual temperament of the child. All babies come hardwired for survival with certain needs, and the ability to give cues about what these needs are. The parents, by first being open to the child's’

Cues learn how to read them and respond appropriately. The response helps the child feel right. He learns to cue better and parents learn to respond better. A cue giving child and a responsive parent bring out the best in each other. On the other hand, detachment parenting with its restrained responses brings out the worst in both. The child’s cries become more disturbing and parents become angrier. Baby and parent learn not to trust each other and eventually become insensitive to each other.

There is a wonderful website called the Marni co. collection which has an article called ’43 Reasons to Carry a Baby". In it she lists benefit after benefit for babies who are carried and touched frequently. From lowering stress hormones, enhancing motor development, balance, co-ordination, reduced crying and colic, strengthened immune system, aides digestion, sleep deeper and learn better – these are just a fraction of the benefits for the baby not to mention the benefits for the mother.

As humans we are all born premature. We are completely reliant on our parents to provide us with life giving nourishment for many months. Providing our infants with the richest environment to grow and learn is simple matter of holding them as you go about your day. As their parent we are the only experts worth trusting when it comes to knowing what is best for our child. All we need to do is listen to our heart.

There is no place more wonderful for a baby to thrive than in his parent’s loving arms.
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Crítica al libro "Duermete niño" DEL DR. STIVILL. fuente: www.dormirssinllorar.com
"Mantener un contacto íntimo y cálido con el cuerpo de otra persona mientras se concilia el sueño es una necesidad primigenia y connatural a todo niño... La necesidad biológica del lactante de la presencia constante del adulto que lo cuida ha sido completamente ignorada en la cultura occidental, donde se expone a los bebés a largas horas de soledad, debido a la idea errónea de que es más saludable que los pequeños duerman ... solos. "
Anna Freud

El Dr. Estivill ha logrado convencer a muchos padres de que la aplicación de su
método es “por el bien del niñ@”, algo que tranquiliza a los padres, los ayuda a
dormir, y los hace más insensibles a las necesidades de su bebé.

El autor da a entender que el niñ@ “necesita” que los padres se comporten así
con él (por su propio bien, por supuesto), y parte de la premisa de que los
bebés necesitan "aprender" a dormir, como si los bebés no supieran dormir. Lo
que no saben es dormir cuando sus padres “necesitan” que duerman o cuando están
luchando para que se atiendan sus necesidades primarias.

Con el método Estivill (que es una copia más o menos sofisticada de los
métodos de crianza conductistas tipo Feber - métodos inspirados en dicho autor),
el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir la
catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres tan poco sensibles
a sus necesidades básicas; y se adormece también para intentar evitar "perder el
sueño” y perder la esperanza de que algún día sus necesidades primarias vayan a
ser satisfechas.

La aplicación del método del Dr. Estivill es seguramente efectiva en muchos
casos, pero ¿a cambio de qué? A cambio de producir serios trastornos emocionales
al niñ@-bebé y, en algunos casos, a cambio de hacer también peligrar su
integridad física.

Sin embargo, esta alarmante posibilidad no es sino la dramática punta de un
iceberg que esconde una represión sutil y sistemática de las necesidades
primarias del niñ@-bebé, en un intento por conseguir que el niñ@-bebé "aprenda"
a dormir solo desde muy pequeñ@.

Muchos de los padres que siguen el método como si fuera su nueva religión no
tardarán mucho tiempo en comprobar los daños psicológicos causados por este
método de "adoctrinamiento" conductista que, entre otras cosas, parece dar a
entender que el niñ@-bebé es un ser manipulador por naturaleza.

En el libro, el autor afirma cosas evidentes y aporta datos interesantes, pero
los consejos mas importantes son verdaderamente perjudiciales, y están adornados
de una aparente sabiduría científica que enmascara con éxito su ignorancia.

El libro del Dr. Estivill debería de titularse más bien "Cómo criar a un bebé
neurótico y pensar que lo estás haciendo bien".

La incomprensión del autor de las necesidades primarias de los bebés es
alarmante (especialmente el capítulo IV), y algunos comentarios podrían resultar
entretenidos y chistosos si el método no fuera tan dramáticamente perjudicial
para el niñ@-bebé.

En cualquier caso, los "chistosos" comentarios para intentar hacer la lectura
del libro amena deberían de sonar ridículos y patéticos a cualquier madre/padre
mínimamente sensible.

El método del Dr. Estivill no sólo no ayuda a los padres a satisfacer la
necesidad del bebé de compañía, contacto físico y seguridad (durante el día y la
noche), sino que las convierte en carencias crónicas. El bebé deja de quejarse
(llorar, patalear, gritar,...) porque deja de sentir esas necesidades primarias,
o más bien decide bloquear la sensación de su necesidad e intenta sustituirla
con alguna necesidad simbólica.

Pero el bebé no puede hacer desaparecer una necesidad primaria (ya que estamos
hablando de necesidades esenciales, vitales o básicas), tan solo puede
"adormecer" una parte de su ser (una especie de muerte parcial invisible que
pasa desapercibida a la mayoría de los adultos).

Este "adormecimiento" es una maniobra instintiva del organismo para sobrevivir.
De lo contrario, podría llevar al bebé incluso a su propia muerte "física".

El Dr. Estivill muestra claramente su “miopía emocional” con frases como estas,
extraídas del capítulo 4º de su libro:

“...no dudéis que vuestro “corazoncito” flaqueará cuando oigáis llorar a vuestro
hijo...”

“...lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido... Ni
caso. Seguid hablando como si nada...”

“...Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No
deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena...”

“...lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”,
“pupa”, “no te quiero”... lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis,
pero ni os inmutéis ... Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por
su salud y la de toda la familia...”

”...porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él...”

Con estas líneas sacadas de contexto, no pretendo cuestionar las buenas
intenciones del autor, sino reflejar fielmente su obsesión por dominar al bebé
hasta que se acostumbre a dormir solo.

Uno de los argumentos más frecuentes utilizados por quienes apoyan los métodos
tipo Estivill tiene que ver con el riesgo de aplastamiento o asfixia del bebé al
dormir con sus padres, lo cual ha sido relacionado de forma incorrecta con lo
que se conoce como "muerte súbita".

Para acallar una parte de esos argumentos, incluimos el siguiente recuadro
explicativo:

La Muerte Súbita

Los casos de "muerte súbita", que suceden a bebés médicamente sanos, casi
siempre se producen cuando el bebé duerme solo en su cuna (y generalmente en su
propia habitación), y los científicos aún no han encontrado ninguna explicación
razonable.

Según "The Foundation for the Study of Infant Deaths" (la fundación para el
estudio de la muerte súbita), la mayoría de los fallecimientos se producen en la
cuna y durante el invierno. Aunque casi siempre se achaca la muerte a la
asfixia, se sabe que la asfixia no es la causa más frecuente.

En los casos de "muerte súbita" de bebés que duermen con sus padres, estos
suelen producirse en hogares cuyos padres tienen problemas de alcoholismo,
drogodependencia o son excesivamente obesos.

Por lo tanto, en un hogar cuyos padres no sufran ninguno de estos problemas es
más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.

Se sabe también que el nivel de mortandad "sin causa aparente" de los bebés en
los hospicios ha sido siempre muy superior al de los bebés que viven con sus
padres. Esto no es una coincidencia, sino que es un reflejo directo de la falta
de contacto físico (durante el día y la noche), la soledad y la inseguridad
emocional.

Los trastornos del sueño, al igual que otros problemas del niñ@-bebé, no pueden
ser tratados como procesos independientes, sino como parte integral de toda una
forma de sentir; y esto no se puede comprender sin una visión global de las
necesidades primarias del niñ@-bebé y la satisfacción de las mismas.

Las experiencias de los bebés durante sus primeros meses y años de vida son
fundamentales para su felicidad futura. Si no conseguimos que nuestros hij@s se
sientan amados durante la temprana infancia, pasarán el resto de su infancia en
una agonía invisible, y el resto de sus vidas buscando, sin saberlo, el amor y
la comprensión que nunca tuvieron cuando eran más pequeñ@s.

Ángel Álvarez (Fundador de la Asociación Primal)
Extraído de la web: http://www.primal.es

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Importancia de la "fase en brazos"- fuente: www.crianzanatural.com

Durante los dos años y medio en los que estuve viviendo con los indios de la edad de piedra en la jungla de Sudamérica (no todos seguidos, sino en cinco expediciones separadas con mucho tiempo entre ellas para reflexionar), pude darme cuenta de que la naturaleza humana no es lo que se nos ha hecho creer que somos. Los bebés de la tribu de los Yecuana, más que necesitar paz y sosiego para dormir, dormitaban embelesadamente cuando se sentían cansados, mientras que los hombres, mujeres o niños que los acarreaban, bailaban, corrían, andaban, gritaban o impulsaban las canoas. Los niños jugaban juntos sin pelearse o discutir, y obedecían a los mayores instantánea y diligentemente.
La idea de castigar a un niño aparentemente nunca se les ocurrió a esa gente, ni su comportamiento mostró nada que pudiera llamarse verdaderamente permisividad. Ningún niño habría soñado en interrumpir, incomodar o ser mimado por un adulto. Y, sobre los cuatro años, los niños contribuían más en las tareas de la familia que lo que precisaban de ella.
Los bebés en brazos casi nunca lloraban y, de una manera fascinante, no movían sus brazos, protestaban, arqueaban su espalda ni flexionaban sus brazos o piernas. Se sentaban tranquilamente en sus bandoleras o dormían en la cadera de alguien, desmintiendo el mito que los niños deben “hacer ejercicio”. Además, nunca sufrían de vómitos, excepto si estaban muy enfermos, y no tenían cólicos. Cuando se asustaban durante los primeros meses de gatear o andar, no esperaban que nadie fuera hacia ellos, sino que iban por sí mismos hacia su madre u otros cuidadores para confirmar la necesidad de sentirse seguros antes de continuar sus exploraciones. Sin supervisión, incluso los más chiquitines casi nunca se hirieron.
¿Es su “naturaleza humana” distinta a la nuestra? Algunos piensan que así es, pero, por supuesto, sólo hay una especie humana. ¿Qué podemos aprender nosotros de la tribu de los Yequana?
Nuestras Expectativas Innatas
Inicialmente, podemos intentar comprender completamente el poder de formación de lo que yo llamo la fase de “en brazos”. Empieza en el nacimiento y acaba con el inicio del arrastre, cuando el bebé puede alejarse de su cuidador y volver a voluntad. Esta fase consiste, simplemente, en que el bebé tenga contacto físico durante las 24 horas del día con un adulto u otro niño mayor.
Al principio, meramente observé que la experiencia de ir en brazos tenía un impresionante efecto saludable en los bebés y que no había ningún “problema” que arreglar. Sus cuerpos eran suaves y se adaptaban a cualquier posición que fuera adecuada para sus porteadores; incluso algunos de ellos se colgaban en la espalda mientras los agarraban por la muñeca. No pretendo recomendar esta posición, pero el hecho de que es posible demuestra la extensión de lo que constituye el confort para un bebé. En contraste a este ejemplo, tenemos el desesperado desconfort de los niños acostados cuidadosamente en un moisés o cochecito, suavemente arropados, y dejados ir, rígidos, con el deseo de asirse a un cuerpo vivo que, por naturaleza, es el lugar correcto. Es el cuerpo de alguien que “creerá” en sus lloros y consolará sus ansias con brazos amorosos.
¿Por qué la incompetencia en nuestra sociedad? Desde la infancia, se nos enseña en no confiar en nuestro instinto. Se nos dice que los padres y los profesores saben más y que cuando nuestras sensaciones no coinciden con sus ideas. Nosotros debemos estar equivocados. Condicionados para no confiar o amargamente ignorar nuestros propios sentimientos, resulta fácil convencernos para no creer en el bebé que llora diciendo: “¡Deberías tomarme en brazos!” “¡Yo tendría que estar cerca de tu cuerpo!” “¡No me dejes!” En su lugar, denegamos nuestra respuesta natural y seguimos la moda instaurada, dictada por los “expertos” en cuidados infantiles. La pérdida de confianza en nuestra experiencia innata nos deja leyendo un libro detrás de otro viendo como cada nueva idea falla.
Es importante entender quiénes son los expertos en realidad. El segundo mayor experto en cuidado infantil que existe está dentro nuestro, tan seguro como que reside en cada especie superviviente que, por definición, debe saber cuidar a su prole. El mayor experto de todos es, por supuesto, el bebé, programado durante millones de años de evolución para mostrar su propio temperamento mediante sonidos y acciones cuando el cuidado no es correcto. La evolución es un proceso de refinamiento que ha afinado nuestro comportamiento innato con magnífica precisión. La señal del bebé, la comprensión de esta señal por la gente que lo rodea, el impulso a obedecerla, son todo partes del carácter de nuestra especie.
El presuntuoso intelecto ha mostrado estar pobremente equipado para adivinar los auténticos requerimientos de los bebés humanos. La pregunta a menudo es: ¿Debería tomar al bebé cuando llora? ¿O debería dejarle llorar durante un rato? ¿O debería dejarle llorar para que así el niño sepa quien es el jefe y no se convierta en un “tirano”?
Ningún bebé estará de acuerdo con ninguna de estas imposiciones. Unánimemente, nos dejan bien claro que no deben ser dejados para nada. Como esta opción no ha sido ampliamente defendida en la civilización occidental contemporánea, las relaciones entre padres e hijos han permanecido firmemente como si fueran adversarios. El juego se ha centrado en conseguir que el bebé duerma en la cuna, pero no se ha considerado la oposición sobre los lloros del bebé. A pesar de que Tine Thevenin, en su libro The Family Bed (La cama familiar), y otros han abierto el tema de que los niños duerman con sus padres, el principio más importante no se ha tratado claramente: comportarse contra nuestra naturaleza como especies conduce inevitablemente a la pérdida de bienestar.
Una vez hemos comprendido y aceptado el principio de respetar nuestras expectativas innatas, seremos entonces capaces de descubrir precisamente cuáles son; en otras palabras, qué es lo que la evolución nos ha acostumbrado a experimentar.
El Papel Formativo de la Fase de en Brazos
¿Cómo llegué a ver en la fase de ir en brazos aquella etapa crucial para el desarrollo de una persona? Primero, vi la gente feliz y relajada en la jungla de Sudamérica, cargando siempre a sus bebés sin dejarlos nunca. Poco a poco, fui capaz de ver una conexión entre ese hecho tan sencillo y la calidad de sus vidas. Incluso, más tarde, llegué a ciertas conclusiones sobre cómo y por qué el estar en contacto constante con un cuidador activo es esencial en el estadio inicial del desarrollo tras el nacimiento.
Por un lado, parece que la persona que carga el bebé (normalmente la madre durante los primeros meses, y luego un niño de cuatro a doce años que devuelve el bebé a la madre para alimentarlo) está formando los cimientos para las experiencias posteriores. El bebé participa pasivamente en las carreras, paseos, risas, charlas, tareas y juegos del porteador. Las actividades particulares, el ritmo, las inflexiones del lenguaje, la variedad de vistas, noche y día, el rango de temperaturas, sequedad y humedad, y los sonidos de la vida en comunidad forman una base para la participación activa que empezará a los seis u ocho meses de vida con el arrastre, gateo y luego andar. Un bebé que ha pasado ese tiempo tumbado en una tranquila cuna o mirando el interior de una sillita, o al cielo, habrá perdido la mayor parte de esta experiencia tan esencial.
Debido a la necesidad del niño de participar, es también muy importante que los cuidadores no se queden sentados mirando al bebé ni que continuamente le pregunten lo que quiere, sino que lleven vidas activas ellos mismos. Ocasionalmente, uno no puede resistir darle al bebé un chorro de besos, pero, de todos modos, un bebé que está programado para observar la ajetreada vida que llevas se confunde y frustra cuando dedicas tu tiempo mirando como él vive la suya. Un bebé dedicado a absorber lo que es la vida, siendo vivida por ti, se sumerge en la confusión si le preguntas que sea él quien la dirija.
La segunda función esencial de la experiencia de la fase en brazos parece no haber sido percibida por nadie (incluyéndome a mí, hasta mediados de la década de los 1960). Se refiere a proveer a los bebés de un mecanismo de descarga de su exceso de energía hasta que no son capaces de hacerlo por sí mismos. En los meses anteriores a ser capaces de moverse por sí mismos, los bebés acumulan energía por la absorción de comida y de luz solar. Es entonces cuando el bebé necesita contacto constante con el campo de energía de una persona activa que pueda descargar el exceso no usado de ambos. Esto explica porque los bebés Yequana estaban tan extrañamente relajados y porque no se ponían rígidos, daban patadas o arqueaban la espalda para relajarse ante una incómoda acumulación de energía.
Para poder proveer una óptima experiencia de la fase en brazos tenemos que descargar nuestra propia energía de manera efectiva. Se puede calmar muy rápidamente a un bebé corriendo o saltando con él, o bailando o haciendo lo que sea para eliminar el exceso de energía propio. Una madre o padre que deben marchar de repente a buscar algo no necesitan decir “oye, toma el bebé que voy corriendo a la tienda”. El que tenga que correr que se lleve al bebé. ¡Cuanta más acción mejor!
Los bebés y los adultos experimentan tensiones cuando la circulación de energía en sus músculos está impedida. Un bebé repleto de energía no descargada está pidiendo acción: una carrera a galope alrededor del salón o un baile movido con el niño de la mano. El campo de energía del bebé se aprovechará inmediatamente del del adulto, descargándose. Los bebés no son las cositas frágiles que hemos tomado con guantes. De hecho, un bebé tratado como frágil en este estado de formación puede ser persuadido de que es frágil.
Como padres, podéis llegar a comprender fácilmente el flujo de energía de vuestro hijo. En el proceso, descubriréis muchas maneras de ayudar a vuestro bebé a mantener el suave tono muscular del bienestar ancestral, y de proporcionarle la calma y confort que necesita para sentirse como en casa en este mundo.
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Esfínteres: Control y autoritarismo por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar

Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.

Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!

Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.

Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.

Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.

Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres.

A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente les han sacado los pañales alrededor de los dos años. Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia. He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”. Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”. En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.

Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”, “él sabe controlar pero no quiere”.

Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito de imaginación: los pañales son descartables, baratos y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar, ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta alfombra encuentran a su paso.

Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?

Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas (angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.

Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémonos qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.
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Sueño Infantil: Declaración sobre el llanto de los bebés. fuente: :www.suenoinfantil.org
Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar...
está sufriendo su primera experiencia de sumisión. (Michel Odent)

Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.
La verdad es obvia, sencilla y evidente.
El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.
Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.
Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.
Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.
En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.
Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas col gadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.
A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales , con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.
Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.
También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.
No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por ‘muerte súbita' se producen en la cuna. Estadísticamente, p or lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con su madre y su padre que dormir solo, excepto si éstos son alcohólicos o drogadictos o excesivamente obesos. ( Angel Alvarez, primal.es) .
Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.
Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.
Lista completa de firmas de apoyo a la declaración: www.suenoinfantil.org
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Llevar a tu bebé -Fuente: www.crianzanatural.com

En muchas culturas, lo habitual es que el bebé esté siempre pegado a su madre. Desde el rebozo en Méjico hasta el amauti utilizado por la tribu inuit en Alaska, las madres de todo el mundo llevan a sus bebés a cuestas a todas partes. Las ventajas son muchas y variadas.
Al nacer, el bebé todavía no tiene sus capacidades cerebrales desarrolladas. Según los antropólogos, debido a la limitación de espacio del canal pélvico, su desarrollo debe proseguir en el espacio exterior. Al igual que los canguros, que nacen muy diminutos, trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera de su madre, muchos científicos consideran que los humanos tenemos un comportamiento similar y que el embarazo dura en realidad 18 meses: 9 dentro y 9 fuera. Así, lo más natural es que la madre continué con su bebe cerca del corazón siempre que pueda. Si, además, esto es lo mejor para el bebé y facilita la vida a la madre, no se puede pedir más.
Sabemos que nuestra sociedad relaciona con frecuencia el llevar al hijo en brazos con malcriarlo. Intentaremos darte la información necesaria para dar la vuelta a este tópico y que tu hijo, en lugar de llorar para que lo tomes en brazos, te pida que lo dejes en el suelo. Es muy importante también que los niños pasen largos periodos de tiempo en el suelo, pero siempre que tengas que desplazarte o simplemente cuando notes que el bebé esté cansado de estar en el suelo, ponlo en la bandolera y continúa haciendo tus tareas. A medida que la niña crezca deseará estar más tiempo fuera de tus brazos, lo cual es una suerte, ¡porque también pesará más!
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Amamantamiento, colecho y SMS (Síndrome de Muerte Súbita)
El siguiente artículo fue proporcionado a Kangurito por Violeta de Panza y Crianza (www.panzaycrianza.com.ar) – escrito por: Tali madretierra3@gmail.com

Sentí la urgencia de escribir este mail porque me preocupa la cantidad de información errónea e incompleta que esta apareciendo por todos lados con respecto al síndrome de muerte súbita a raíz del hecho tremendo que esta sufriendo Maru Botana. Digo incompleta y lo digo con certeza. Hay un paradigma que lamentablemente prevalece mucho en salud en nuestro país, y es el de no investigar y aprender constantemente sobre temas de salud cuando se tienen hijos, sino directamente poner todo en mano de los médicos, cuando la realidad seria y científica demuestra que la mayor parte de los programas de estudios para la carrera de pediatría en argentina (así como en otros países) hoy en día están completísimos en términos de patologías pero no de fisiología natural, ni siquiera con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Un ejemplo claro seria la lactancia materna: la mayoría de los pediatras no saben nada sobre amamantamiento, dan consejos que la entorpecen y muchas veces directamente indican no continuarla, cuando la OMS indica amamantar como mínimo dos años. Conozco varias medicas pediatras que me han contado como su formación sobre esos temas en la carrera de medicina es casi nula.

En ese sentido- y no creo que sea mala intención, sino simplemente un paradigma de salud que está obsoleto- me preocupa ver como en todas las notas que están saliendo en todos lados falta énfasis sobre lo que varias organizaciones internacionales que investigan sobre el síndrome de muerte súbita están dejando claro hace años que son dos factores fundamentales que tienen que ver con índices casi nulos de SMS: el amamantamiento prolongado, y el colecho (dormir con los bebés). Sobre la relación entre el amamantamiento y la baja incidencia de sms la información se encuentra fácil. Sobre el colecho no tanto, y en las notas no lo están diciendo, porque aun hoy las familias, por indicación de pediatras que mucha idea no tienen, condenan una práctica que es natural y necesaria para los bebés pequeños. para no extenderme más agrego información disponible sobre el tema que indica cómo en países donde el colecho es práctica normal el nivel de sms es prácticamente inexistente (la explicación simple vendría a ser que el bebé regula sus ritmos respiratorios al de la mamá, y no solo no se producen apneas-cortes en la respiración- sino que la mamá lo detectaría. se sabe que el sms no ocurre de golpe sino que suele ser un evento que sucede tras algunos episodios de apneas repetidas, que al dormir los bebés solos en otra habitación no obtienen el beneficio de la regulación ni del control).

Agrego links con información sobre el colecho y cuales son las condiciones para practicar un colecho seguro (que las hay y son importantes). Y siendo madres y padres pensantes, cuando leamos artículos o escuchemos a pediatras hablar en contra del colecho, nos damos cuenta escuchando un poco nomás que hablan desde el prejuicio arrastrado por generaciones en nuestro país, no con información seria , concreta y científica .- Es mi granito de arena para desmitificar el prejuicio hacia una práctica que no solo no es perjudicial para nuestros bebés sino que por el contrario, es sinónimo de salud y de una necesidad básica natural de nuestra especie: los bebés necesitan tomar teta y dormir con sus mamás.- Siento que es necesario decir todo esto.

Algunos puntos para tener en cuenta:

***el contacto cercano durante el sueño entre el bebe y sus padres tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mejor estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación de los niños, menores episodios de llanto, mejor termorregulación y la mayor prevalencia y duración de la lactancia como así también un aumento en la producción de la leche materna. (Anderson GC.Current knowledge about skin to skin (Kangaroo) care for preterm infants. J Perinatol 1991; 11: 216-26) y (Ludingt. -Hoe. Physiological responses to skin-to-skin contact in hospitalised premature infants J Perinatol 1991;1119-24).

***En países como en Japón, donde el colecho es la norma, el índice de muerte súbita del lactante es uno de los más bajos del mundo.

*** en este informe se incluye una tabla que muestra como en países donde se practica el colecho el índice de sms baja, y donde está extendida la practica de que los bebés pasen a su cuarto en los primeros meses de vida es alta. buenos aires es uno de ellos: http://www.babyreference.com/

en este mismo link hay mas artículos sobre el tema en el índice sobre la izquierda que dice sueño infantil /colecho
http://www.crianzanatural.com

***http://www.sids.org.ar

Hay varios libros sobre el tema también pero están en inglés, si a algun@ le interesan avísenme y se los paso.
Besos a todos, y a no asustarse: la información empodera, y es salud.
Mabe / Tali madretierra3@gmail.com
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La importancia del tacto: por María Fernanda Martínez, staff de Contener www.contenerenlinea.com.ar

Instintivamente, al segundo de conocer que vamos a ser mamás, lo primero que
hacemos es acariciar nuestra barriga con una sonrisa llena de dulzura
dibujando nuestro rostro. Y esto, no es un hecho casual y momentáneo; a lo
largo del embarazo no podremos evitar acariciar a nuestro/a bebé a cada
instante, a través de nuestro propio cuerpo.

Ni siquiera sabemos si nuestro bebé puede sentirnos, pero seguimos
haciéndolo. en la 17º semana de gestación todas las zonas de la piel del
bebé están desarrolladas. siente totalmente.

Y cuando, por fin, lo/a tenemos posado/a en nuestro pecho después del parto,
no podemos dejar de seguir acariciándolo/a, ahora piel con piel, intentando
hacerle saber, sin palabras, que todo fue bien y que estaremos siempre a su
lado ayudándole, escuchándole, comprendiéndole, respetándole y amándole. y
todo esto a través de nuestras caricias. ¿Es esto casual? No, no lo es. Y es
que esto mismo podemos verlo, si nos fijamos un poco, a nuestro alrededor.
Millones de madres/padres a lo largo de la historia han sabido de forma
instintiva que sus hijos/as deben ser acariciados, mimados, mecidos,
abrazados. sabemos, sin que nadie nos informe que ésta es una manera natural
de comunicarnos con el/la bebito/a que acaba de llegar a nuestras vidas.
Fijémonos, también, en la naturaleza.
". Desde un punto de vista físico, el masaje (empezamos con las caricias)
actúa en los seres humanos como lo hace el lamer en los animales. Los
animales lamen frecuentemente a sus pequeños y mantienen un estrecho
contacto cutáneo con ellos. Los animales que no han sido lamidos,
acariciados o que no se han agarrado a sus padres durante su infancia,
crecen más flacos y son más vulnerables al estrés.
Tienden a luchar entre sí, a abusar y descuidar a sus propios pequeños. El
acto de lamer sirve para estimular los sistemas fisiológicos y para unir a
la cría con la madre.. Ascendiendo por la escala animal nos encontramos con
perros, caballos, vacas, delfines y muchos otros animales que también
muestran diferencias notables por el hecho de haber sido tratados
amorosamente durante la infancia. Las caricias suaves y los contactos
cutáneos mejoraron el funcionamiento de casi todos los sistemas importantes
(respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, nervioso y endocrino),
cambiando drásticamente los patrones de comportamiento, reduciendo los
umbrales de miedo y excitación, y aumentando la mansedumbre, amigabilidad y
audacia." (Vimala Schneider. "Masaje infantil, guía práctica para el padre y
la madre").

Y es la misma naturaleza, además, la que inicia el masaje en nuestro/a
niño/a mucho antes de su nacimiento. Al principio, el feto se balancea y
flota; más tarde, el mundo que lo rodea va acercándose y comprimiendo cada
vez más. El suave contacto del vientre materno se va haciendo más intenso,
hasta que llega el momento de las contracciones que comprimen y empujan al
niño/a con una forma rítmica, provocando una estimulación muy grande en la
piel y sistemas orgánicos. Y es que el/la bebé progresa con los estímulos.
Una gran cantidad de investigaciones confirman ahora, las ventajas de
mantener, no menos, sino más contacto físico con el/la recién nacido/a.
Incluso pequeñas cantidades de atención adicional durante la etapa que sigue
al nacimiento potencia la salud, el crecimiento y el aprendizaje del recién
nacido.

María Fernanda Martínez
Staff CONTENER.
Estimuladora temprana.
Instructora en masaje infantil.
Certificada por la asociación internacional de masaje infantil.

CONTENER - Multiespacio dedicado a la mamá
Av. Luis de Tejeda 4614
Cerro de las Rosas (5009)
Córdoba - Argentina
TE: 0351-4824703
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