Crianza natural:

Después del nacimiento,
el bebé, de a poco va aprendiendo y aprehendiendo el mundo que
lo rodea, al principio todo será a través de su mamá
y papá o el adulto que cumpla con ese rol. Sin este sostén
primordial, el bebé del ser humano no podría sobrevivir.
En esta sección encontrarás algunas lecturas sobre los
primeros meses del bebé, así como algunas reflexiones
sobre crianza en general.
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Muchos estudios contemporáneos -y algunos ya clásicos-,
demuestran que la primera necesidad del recién nacido es permanecer
todo el tiempo junto al cuerpo de su madre, y que esta unión
física y corporal es fundamental durante todo el primer año
de vida.
La separación del recién nacido del cuerpo de su madre,
ya sea en el hospital o posteriormente en los primeros meses de vida
del bebé, está relacionada con carencias afectivas, con
enfermedades y trastornos de conducta futuros, y con los orígenes
de la violencia y la sumisión.
Casilda Rodrigañez, en el prólogo a la nueva edición
de su libro La Represión del deseo materno y la génesis
de la sumisión inconsciente (Ediciones Crimentales, Murcia, 2007)
hace un resumen magnífico de lo que las neurociencias han aportado
al respecto, que me parece importante reproducir y compartir:
«(...)
Por su parte, Henry Laborit explicó hace años lo que
nos sucede
neurológicamente cuando ante una situación adversa no
podemos
ni huir ni luchar, y no tenemos otra alternativa que la sumisión.
(2).
El estudio de Laborit fue un hallazgo pionero, pero se refiere
en general a las personas adultas, no habiendo investigado la etapa
de formación primal. Más recientemente, el pediatra neonatólogo
Nils Bergman que trabajó durante doce años en el Mowbray
Hospital de Cape Town, está ofreciendo una explicación
muy concreta
y precisa de cómo acontece este fenómeno en los bebés
recién
nacidos, explicación que se puede encontrar en su comunicación
en
el VI Symposium de la Liga de la Leche en Paris, en marzo del
2005(3), así como en sus documentales, en particular en Restoring
the original paradigm (4).
Hacer un resumen de lo que este autor nos aporta, es casi imposible
porque él mismo es un resumen de muchísimas cosas: empezando
por sus propias investigaciones en la práctica clínica
neonatal,
que ha cruzado entre otras, con la neuroendocrinología y con
la biología evolutiva (5). Su obra es imprescindible para cualquiera
que esté interesado/a en conocer los términos neurológicos
y fisiológicos
de la represión del deseo materno (la separación de la
criatura
de su madre) y el estado de sumisión de la criatura humana.
Porque efectivamente, la neurología ha comprobado:
1) En primer lugar, que la formación de las vías neurales
sólo
está pautada genéticamente hasta las 14/16 semanas de
gestación,
y por tanto, a partir de ese momento el tipo de desarrollo depende
de su hábitat, del estado de la madre y de su relación
con ella. Por
otra parte, también nacemos con millones de neuronas que iran
desapareciendo conforme se vayan fijando las sinapsis y las vias
neurales que definitivamente van a constituir el sistema neurológico.
En esta ‘poda’ y en esta formación de las vías
neurales estriba
la enorme plasticidad adaptativa del ser humano: entre otras, si ha
de vivir para la guerra o para la paz.
En este proceso de formación del sistema neurológico
incide otro
importante factor: somos una especie neoténica, que en lugar
de
nacer con el 80% del cerebro formado como sucede en otras especies,
nacemos con sólo formado un 25% del cerebro adulto, alcanzando
ese 80% sólo a los doce meses después de nacer. Es decir,
que desde el punto de vista neurológico, el primer año
después de
nacer es también una gestación externa.
2) En segundo lugar, se ha comprobado que hay un programa
neurológico que se pone en marcha en circunstancias de alerta
o de
defensa, y que automáticamente cierra el programa que regula
el
metabolismo basal en circunstancias normales; el programa de
defensa activa un sistema neuroendocrino y un sistema neuromuscular
específicos para que el organismo entero se disponga a huir o
a luchar contra la circunstancia desfavorable. Las criaturas separadas
de sus madres, se encogen, tiemblan de pánico, descienden la
temperatura corporal, sufren alteraciones del ritmo cardíaco
y respiratorio,
incluso padecen apneas, y, en fin, todo su pequeño cerebro
es invadido por descargas de glucocorticoides (cortisol, hormonas
del stress…) y de adrenalina (hormonas del miedo), creando
una toxicidad neuroquímica que va a ser determinante en la formación
de las vías neurales, es decir, en el sistema neurológico
y neuromuscular
que están en periodo de formación. En otras palabras,va
a determinar si la criatura tendrá una estructura caracteriológica
para vivir en armonía con sus semejantes o si va a tener una
estructura
para vivir en tensión y en competencia.
3) Todo depende del tiempo en que la criatura permanezca en
estado de stress, es decir, separada de la madre: si es un momento,
no pasa nada, porque se pone en marcha un sistema de alerta, que
está previsto para eso, para alertar. Pero no para permanecer
durante tiempo; porque si la separación se mantiene de forma
persistente,
y el sistema de alerta o de defensa permanece activado
durante mucho tiempo y con frecuencia, empieza a formarse la
patología específica. Muchos diagnósticos de llamadas
enfermedades
mentales (esquizofrenia, bipolares, autismos, etc.) (6) así
como el origen de la conducta violenta (7) han quedado ya relacionados
con un modelo patológico de desarrollo de la criatura humana,
en estado persistente de stress, es decir, separado de la madre,un modo
de vida que Bergman llama de supervivencia (survival
mode).
Por todo esto, Bergman afirma que la peor situación que se
puede encontrar una criatura al nacer es la separación de la
madre;
que esta separación es una violación de la criatura humana
cuyo
programa innato de crecimiento preve el contacto piel con piel con
su madre; y que esta violación que sufre la criatura tiene un
impacto
de por vida.
Asegura que la criatura, incluso la que nace prematura, no nace
enferma, pero enferma cuando se le separa de la madre. Y concluye
haciendo un llamamiento para que los sistemas de salud pública
den la prioridad absoluta a poner los medios para que las criaturas
no sean separadas de sus madres
al nacer salvo en las más extremas circunstancias.
Nils Bergman, desde mi punto de vista, ha pasado a formar parte
de los clásicos (Reich, Leboyer, Odent…) que desde distintos
campos
de las ciencias trabajan en pro de la recuperación de la madre
verdadera, la madre antigua, aquella que, según definición
de Lope
de Vega a cuanto vive aplace. A este proyecto, Bergman le ha
puesto un nombre muy preciso: RESTAURAR EL PARADIGMA
ORIGINAL DE LA MATERNIDAD. »
NOTAS:
2) Henri Laborit: algunos títulos de su obra son La Nouvelle
grille, Eloge de la fuite y
L’inhibition de l’action.(Masson 1980). También en
el libro de la UNESCO, La violence
et ses causes (1981) hay un capítulo suyo con el título
Mecanismos biológicos y
sociológicos de la agresividad.
(3) Nils Bergman, ‘Le portage kangaroo’, en Les dossiers
de l’allaitement, Leche League
France, especial nº 6, 18.03.2005.
(4) Nils y Jill Bergman, Documental Restoring the original paradigm,
www.kangaroomo
thercare.com
(5) En la exposición de los cursos de Verano de Jaca 2006: ‘El
matricidio y la represión
el deseo materno a la luz de la neurobiología y de la investigación
clínica neonatal’,
(publicado en Maternidad entrañable y gozosa, Prensas Universitarias
de Zaragoza,
julio 2006), y en ‘La maternidad: correlación entre libido
y fisiologia’, en la revista
Medicina Naturista num. 10 , junio 2006, hago un resumen más
detallado de las aportaciones
de Bergman. También están colgadas en: www.casildarodriganez.org
(6) Por si alguien quiere adentrarse en la literatura publicada al respecto,
ver en la revista
Acta Paediatr. suppl 1994, 397: Albert, JR (77-85) ; Hofer M.A. (9-18);
Fifer, WR.
(86-93); Rosenblatt, JS. (3-8); en la misma revista 1995, 84(5): Christensson
et al
(468-73), y de abril 1996: 85(4) Michelsson et al (471-5). En la revista
Journal of
Paediatr de 1977 91(1): Lozoff, B. et al. (1-12).
(7) Además de Henri Laborit ya mencionado en la nota (2), otros
autores han estudiado
la formación del carácter violento desde la neurología.
Menciono dos:
- A.N. Schore , en The effects of early relational trauma on right brain
develop
ment, affect regulation, and infant mental health (Infant Mental Health
Journal
2001; 22 (1-2): 201-69), quien entre otras cosas, asegura que
Las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad,
a la
capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento
a lo largo de
toda la vida. Si a ello se le añade el rechazo de la madre y
la ausencia de unión con la
madre ('bonding'), podemos constatar una fuerte correlación con
un comportamiento criminal
y violento.
- Lloyd de Mause, en : The neurobiology of Childhood and History, y
War as
righteous Rape and Purification (citado en 'El llanto infantil y el
cerebro'
www.dormirsinllorar.com y www.psychohistory.org), por su parte ha escrito
que:
Los traumas provocados por el desamparo pueden dañar severamente
el hipocampo,
matando neuronas y causando lesiones; y que este daño está
causado por la liberación de
una cascada de cortisol, adrenalina y otras hormonas segregadas durante
el periodo traumático,
que no sólo dañan a las células cerebrales sino
también la memoria y ponen en
marcha una desregulación duradera de la bioquímica cerebral.
Además, la abundancia
de repetidas oleadas de estas sustancias químicas y hormonas
en el cerebro es la causa de
la reducción de la producción normal de serotonina, siendo,
según este autor, un nivel
bajo de serotonina el indicador más importante de violencia,
relacionada con tasas altas
de homicidios, suicidios, piromanías, desórdenes antisociales,
automutilaciones y otros
desórdenes agresivos. Y también que:
Se ha demostrado que la falta de cuidados maternales tempranos es la
causa de que la
región que... permite al individuo reflexionar sobre sus propias
emociones y empatizar con
los sentimientos de otros individuos sea diminuta, desembocando en una
pobre autoestima
y en una tan baja capacidad para empatizar, que el bebé crece
literalmente incapaz de sentirse
culpable por lastimar a los demás.
http://www.tenemostetas.com/2009/08/que-no-os-separen.html
Más información sobre la Campaña ¡Que no
os separen! de la Asociación El Parto es Nuestro:
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Crianza con apego:
psicoanálisis, feminismo y neurobiología
Por Ileana Medina Hernández de www.tenemostetas.com
1.- Crianza con apego y psicoanálisis
El psicoanálisis es la producción teórica occidental
que más ha profundizado en las honduras de la psique humana,
y que más se ha aproximado a las verdades de la "filosofía
perenne", a las formas elevadas de misticismo y sabiduría
que están presentes en todas las culturas de la humanidad. Los
conceptos de 'inconsciente' (y de sombra), de 'represión' y de
'individuación', por solo citar tres de las categorías
psicoanalíticas fundamentales, son básicos para la concepción
de una psicología integral que abarque la personalidad humana
en toda su profundidad.
Como sus postulados se acercan más a la filosofía y al
humanismo -de los que la Psicología Científica del siglo
XX necesitaba desmarcarse- y no son fácilmente demostrables en
el laboratorio, el psicoanálisis no ha sido incluido en los planes
de estudio de la mayoría de las facultades de Psicología,
enmascarando sus aportaciones en medio de una disciplina que se llama
"Psicología Evolutiva", pero su impacto es innegable
para el desarrollo de las ciencias sociales en su conjunto, y para una
comprensión integral del pensamiento científico con el
pensamiento humanista.
Sin embargo, que el psicoanálisis freudiano es absolutamente
falocéntrico y patriarcal, y que ahí radican sus principales
limitaciones, no es noticia.
El psicoanálisis clásico ha sido acusado desde todos
los ángulos por los más variados enfoques feministas.
El "complejo de Edipo" y la "envidia del pene" son,
como explican insuperablemente Casilda Rodrígañez y Ana
Cachafeiro en el capítulo 2 de la primera parte de su libro La
represión del deseo materno y la génesis del estado de
sumisión inconsciente, la más sofisticada elaboración
del pensamiento patriarcal para ocultar el "crimen de la madre",
para ocultar la represión del amor maternal que es la verdadera
"carencia primaria" que da origen al Edipo:
"El reconocimiento de que la sexualidad primaria es una sexualidad
maternal, cóncava y no falocéntrica, no habría
permitido una interpretación del mito de Edipo en los términos
del Complejo de Edipo; habría conducido a la interpretación
más sensata de Eric Fromm de que es en la violación del
principio maternal donde se encuentra el origen y el meollo de casi
todas las neurosis: fue el crimen de Yocasta, al abandonar a su hijo
en el bosque para que encontrara la muerte, lo que desencadenó
la destrucción de todos, incluida la de ella misma. No nacemos
con complejos de Edipo, ni con castraciones; no nacemos con carencias,
sino con una enorme producción de deseos, de deseos maternos,
que bien pronto se estrellan contra las pautas y los límites
establecidos por las normas patriarcales.
(...)Asi el Complejo de Edipo del psicoanálisis viene a cumplir
el mismo papel que el pecado original de la religión judeo-cristiana:
ocultar el crimen de la madre, ocultar su cadáver y construir
la impostura, la madre patriarcal libidinalmente aséptica."
Visto así, el Complejo de Edipo fue el gran "truco"
freudiano, la última vuelta de tuerca del pensamiento patriarcal
para enmascarar, para disfrazar de "innato" lo que no era
más que la falta básica materna, la falta primaria de
cuidados, leche y cuerpo maternos. Y, de paso, convertir en "aberrante",
concebir como deseo coital, incluir en el tabú del incesto, lo
que no es más que el deseo primario natural de la criatura, de
cualquier criatura, de mamar y de permanecer junto al cuerpo materno.
Desenmascarando correctamente el mito del Edipo, el resto de las grandes
referencias teóricas de la crianza con apego provienen en buena
parte del psicoanálisis (o de estudiosos que un primer momento
siguieron el psicoanálisis y luego lo confrontaron pero cuya
obra deriva de él): , la teoría de la autorregulación,
de Wilhem Reich; los experimentos iniciales de Bowlby y Harlow; el concepto
de "hospitalismo" de René Spitz, la obra de Françoise
Dolto y su discípula Laura Gutman; la obra de Alice Miller...
y otras mujeres psicoanalistas de adscripción junguiana o reichiana
como Clarissa Pinkola o Jean Shinoda Bolen, recorren el camino, ya sea
en el sentido del bebé hacia la madre, o desde la "esencia
femenina" hacia el bebé, para revelar lo que desde mi punto
de vista es el principal y más contundente argumento que puede
esgrimirse contra el patriarcado: "el crimen de la madre",
la omisión de la importancia de la madre "entrañable",
de la primera e importante relación del bebé con su primer
entorno biológico.
2.- Crianza con apego y feminismo
Las
feministas "clásicas" defensoras de la igualdad
(esas que dicen que "da lo mismo una madre que un padre, una teta
que un biberón") arremetieron -y arremeten- contra el psicoanálisis,
porque consideran que sus teorías mantienen a la mujer "atada"
a una supuesta "esencia maternal", lo que conllevaría
a prolongar su dominación y su discriminación en el mundo
laboral y público.
Creo que, en un primer momento, esto pudo ser así. Quizás
al feminismo del siglo XX le correspondía demostrar que las mujeres
podíamos y éramos capaces de llevar adelante carreras
profesionales, políticas o públicas al mismo nivel que
los hombres, y la maternidad podía entenderse como un obstáculo
para ello (un obstáculo en el mundo laboral tal como está
entendido hoy, que no tiene por qué ser siempre así. Pero
en ese caso, es el mundo laboral el que habría que cambiar, y
no a la maternidad).
Pero reconocer que las mujeres somos -hasta día de hoy- las
únicas que podemos embarazarnos, parir y amamantar, y exigir
que esto deba ser protegido por la sociedad en su conjunto, creo que
ha de ser el siguiente paso de la lucha feminista, dado que la reproducción
y la crianza son lo más importante de la sociedad, fundamental
para la conservación y el desarrollo de la especie.
Mientras las mujeres seamos las únicas que podamos embarazarnos,
parir y amamantar, no somos iguales a los hombres. Somos IGUALMENTE
VALIOSAS, pero no iguales. Podemos partir de cualquier identidad sexual
previa, construir nuestra identidad sexual como queramos (nadie serio
puede negar hoy en día que la identidad sexual es una construcción
cultural), pero desde que tomamos la decisión de quedarnos embarazadas,
desde que nos convertimos en el PRIMER ENTORNO en que el que la nueva
vida humana se forja y se inicia, tenemos ya una responsabilidad única
con esa nueva vida humana, QUE NO TERMINA EN EL MOMENTO DEL PARTO.
El psicoanálisis lo demostró en su momento, y hoy lo
demuestra la neurobiología. La separación de la criatura
de ese primer entorno, no puede ser brusca. El vínculo de apego
que se establece entre el bebé y el ser humano que le ha dado
la vida debe continuar a través de la lactancia materna, que
no es solo una forma de alimentación, sino también tiene
importantes componentes afectivos, sensoriales y sexuales para la primera
fase de desarrollo del bebé.
En un interesante
debate que sostuve con otra bloguera y madre entrañable,
luchadora por el parto respetado y por la prolongación de la
baja maternal, que se autodefine como "ecofeminista", ella
me decía que pensar los temas de la lactancia materna y de la
maternidad desde el punto de vista del bebé nos "limitaba
a las mujeres como sujetos".
Yo creo precisamente lo contrario. Creo que no podemos pensar la maternidad,
la paternidad y la crianza sin PENSAR EN EL PRINCIPAL SUJETO IMPLICADO:
el bebé. Que además es el principio de todo cambio social,
el futuro mismo de la humanidad.
Si defender la idea de la "madre entrañable" nos arriesga
a ser oprimidas y reducidas solamente a la condición de "paridoras",
lo que hay que cambiar es la sociedad que nos oprime y nos reduce -y
esto me parece mucho más revolucionario que el feminismo de la
igualdad-, pero no negar el hecho obvio de que somos las únicas
que podemos parir, y eso nos da, no una limitación ni un pretexto
para la opresión, si no un inmenso PODER, una inmensa responsabilidad,
un inmenso privilegio, privilegio que tenemos que defender, no ya solo
por una cuestión "femenina", sino, y sobre todo, por
garantizar el mejor cuidado posible para nuestros hijos. (Esa responsabilidad
a menudo es entendida como "culpabilidad". Pero el problema
de la culpabilidad, que ya hemos tratado en otro post, como el de la
maternidad y la crianza, no es solo de las madres, es de la sociedad
en su conjunto que debe apoyar esa maternidad).
Un padre puede igualmente brindar amor y cuidados a nuestros hijos,
es más, debemos aparearnos y reproducirnos precisamente con esos
machos proclives a desarrollar su capacidad de cuidado y apoyo, su compromiso
con la vida doméstica y con la familia. Un niño que ha
sido abandonado por su madre biológica, puede desarrollarse como
una persona normal y sana al cuidado de una familia adoptiva amorosa,
ya sea heterosexual u homosexual, qué duda cabe. Pero el vínculo
que se establece a través de la lactancia materna, ayudado por
la oxitocina y la prolactina, manteniendo el continuum
con el mismo cuerpo en que fue gestado, el mismo que el bebé
reconoce por el olor, por los sonidos, por su experiencia prenatal...
es sin duda lo más óptimo para el bebé recién
nacido, hasta que por sí mismo es capaz de separarse del cuerpo
de la madre.
Independientemente de la discusión sobre una esencia "maternal",
sobre nuestros derechos a embarazarnos
con conciencia, a parir
en libertad y a amamantar con placer, me parece también muy
importante el DERECHO DEL BEBÉ a ser gestado en el mejor de los
entornos posibles, a nacer por sí mismo en un mundo que le recibe
con amor y respeto a su integridad, y a ser nutrido física y
psíquicamente con leche materna.
Quizás, precisamente abandonar el enfoque
adultocéntrico (el último
tabú que aún nos queda), y pensar el problema desde
el punto de vista de los bebés (que fuimos y somos todos) nos
ayude a obviar ciertas diferencias teóricas, a unificar posturas
en torno al problema. Nadie mejor que las propias mujeres, que fuimos
-y todavía en gran medida somos excluidas del discurso patriarcal-
para reivindicar la inclusión, no solo de las mujeres, sino también
de todos los excluidos, sobre todo, los bebés y los niños.
La lucha por la visibilidad de los derechos de la mujer debe ir acompañada
por -y ser compatible con- la lucha por la visibilidad de todos los
sujetos, especialmente de los derechos de nuestras propias crías,
de los niños y los bebés que han sido condenados al silencio
más absoluto:
"Sólo los hombres son válidos: las mujeres, los homosexuales
y los niños son inválidos o minusválidos (por eso
son llamados con otro nombre). Son los restos de la división.
Las mujeres son arrojadas al denominador: designadas como sexo sometido.
Los homosexuales son expulsados de la realidad: son el resto no reconocido.
Los niños son reducidos al limbo linfático -sin habla-
en espera del cielo apofántico: sometidos a un compás
de espera (que, para las niñas, será eterno)." [Ibañez,
Jesús: "Masculino/femenino-producción/seducción"
en Por una sociología de la vida cotidiana, Editorial Siglo XXI,
1994, pág. 65].
Solo haciendo compatibles los derechos de las mujeres con los derechos
de los niños pequeños, podremos construir una sociedad
donde madres y padres podamos contar con permisos remunerados más
extensos para cuidar de nuestros bebés, y donde ni la maternidad
ni la paternidad conscientes y entregadas, tengan un coste tan elevado
en los ingresos familiares, en la estabilidad laboral y en el desarrollo
de las carreras profesionales de las madres y los padres que deseemos
permanecer junto a nuestros hijos más o menos exclusivamente
durante una etapa de nuestras vidas.
El feminismo primario de la "igualdad" (que el sociólogo
español Jesús Ibañez en el artículo antes
citado llama "feminismo converso"); el que dice que la "realización"
de la mujer debe suponer incorporarnos al trabajo 5 días después
del parto (como hizo aquella ministra francesa) ó 16 semanas
que también es muy poco, con el cuerpo igual de perfecto y sin
huellas de la maternidad; el que dice que la realización personal
solo puede provenir del éxito profesional tal como lo entendemos
hoy; y que todos, hombres y mujeres debemos salir de casa a las 7 de
la mañana y volver a las 9 de la noche, mientras nuestros hijos
los cuidan otros; ESE PARA MÍ, SIGNIFICA LA GRAN VICTORIA DEL
SISTEMA PATRIARCAL. Así, el sistema patriarcal únicamente
enfocado a la producción, al consumo, al dominio de unos hombres
sobre otros, a la explotación de la fuerza de trabajo humana,
a la riqueza material, a la competitividad, a lo público, a la
velocidad, a la racionalidad, a la explotación de los recursos
naturales... obtiene su total hegemonía, con total complicidad
de los hegemonizados, como suele ocurrir.
Lo verdaderamente feminista, lo verdaderamente revolucionario y explosivo,
es luchar por que la sociedad occidental considere como IGUALMENTE VALIOSOS
los valores que hasta ahora han sido considerados "inferiores":
la reproducción, la maternidad, el parto, la lactancia materna,
la crianza, el apego, la seducción, las emociones, el placer,
el cuidado, los afectos, la lentitud, la vida privada, la libertad más
íntima y subjetiva de la familia como espacio nutricio y afectivo,
responsable primera y última de la educación y la nutrición
emocional de nuestros hijos.
3.- Crianza con apego y neurobiología
Por si todas estas ideas necesitaban el refrendo de la Ciencia, distintas
ramas de la neurología han demostrado hoy lo que ya muchos intuíamos:
la maduración del cerebro infantil necesita de una figura de
apego seguro, tanto para su desarrollo emocional óptimo, como
para el desarrollo fisiológico de las conexiones neuronales.
La psicóloga Rosa Jové, en su último libro, La
Crianza Feliz, dedica un capítulo completo a resumir los
últimos descubrimientos de la ciencia sobre el desarrollo del
cerebro infantil, y la importancia de que los bebés se sientan
satisfechos y atendidos para eliminar el estrés de su vida, y
cómo las sustancias bioquímicas del estrés perjudican
su desarrollo cerebral.
El psiquiatra Luis Rojas Marcos, en su libro Las
semillas de la violencia, premio Espasa-Calpe de Ensayo, comenta
la importancia del concepto de neuroplasticidad y de la satisfacción
de las necesidades de los niños en sus primeros 12 años
de vida -durante los cuales el cerebro está creciendo y forjando
sus conexiones neuronales- para que crezcan individuos realizados y
felices.
La psiquiatría biológica, como bien resume Jorge Forero
Vargas en este importante artículo, ha demostrado la importante
relación que existe entre los cuidados posnatales y la plasticidad
cerebral:
"Es necesario promover en los padres el contacto físico
y el prodigar caricias, estimular la lactancia materna, para desarrollar
en los recién nacidos y en los infantes la sinaptogénesis
y proteger a las futuras generaciones de los estragos del estrés
crónico."
La bióloga y escritora Casilda Rodrigáñez, cita
profusamente los estudios del neonatólogo Nils Bergman que demuestran
que existe un período de "gestación externa"
que debe respetarse para el desarrollo óptimo de criaturas libres
y saciadas, por tanto, a salvo tanto de la agresividad como de la sumisión.
Los trabajos del pediatra francés Michel Odent sobre salud primal
demuestran la importancia de esta etapa para el desarrollo emocional
y la capacidad de amar del individuo. Eduard Punset ha difundido también
en España muchos recientes estudios científicos sobre
la importancia de la etapa perinatal y el desarrollo de las emociones.
La periodista norteamericana Katherine Ellison, premio Pulitzer, recopiló
además en su libro "El cerebro de mamá", una
gran variedad de estudios científicos que demuestran que tener
-y cuidar- un hijo mejora el cerebro y las capacidades intelectuales
de las mujeres.
Las evidencias científicas sobre la importancia y la riqueza
de la relación madre-bebé son abrumadoras, si es que hacían
falta, para demostrar lo que ya sabíamos sobre la importancia
de la magia.
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El modo
de crianza de los ancestros propicia el desarrollo moral de los niños
Juego libre, familias extensas y contacto físico frecuente,
en las raíces de la empatía
El tipo de crianza que aplicaban nuestros ancestros lejanos propicia
el desarrollo moral de los niños pequeños. Esto es lo
que ha revelado una investigación en la que se constató
que los niños en edad preescolar son más empáticos,
compasivos y cooperativos, si a lo largo de su corta vida han recibido
cariño en forma de contacto físico frecuente, si han sido
amamantados durante bastante tiempo o si se les ha animado a que jueguen
libremente con otros niños. Por el contrario, ciertas costumbres
de crianza actuales pueden potenciar el efecto contrario, advierten
los expertos. Por Yaiza Martínez.
Los niños en edad preescolar son más empáticos,
compasivos y cooperativos si a lo largo de su corta vida han recibido
cariño en forma de contacto físico frecuente; si han sido
amamantados durante bastante tiempo, si han dormido con sus padres o
si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños.
Esto es lo que sugieren los resultados de tres estudios dirigidos por
la psicólogo de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos,
Darcia F. Narvaez, especializada en el desarrollo de la moral y del
carácter de los más pequeños.
Según explica Narvaez en un comunicado emitido por la Universidad
de Notre Dame, estos resultados demostrarían que: “las
raíces del funcionamiento moral se forman en los primeros años
de vida, durante la infancia, y dependen de la calidad afectiva de la
familia y del apoyo que reciban los niños por parte de su comunidad”.
Por otro lado, los estudios realizados han revelado que existe una
relación entre las prácticas educativas comunes en las
sociedades cazadoras-recolectoras (en las que los humanos se han desarrollado
durante el 99% de su historia) y una mejor salud mental, una mayor empatía
y una mayor inteligencia en los niños.
Mirando a los ancestros
Las tres investigaciones realizadas por Narvaez y sus colaboradores
fueron, en primer lugar, un estudio observacional (sin intervención
de los investigadores, que se limitaron a medir las variables definidas)
sobre las prácticas educativas de padres de niños de tres
años de edad.
En segundo lugar, los investigadores realizaron un estudio longitudinal
sobre la relación entre ciertas prácticas de educación
y el abuso infantil. Los datos analizados en esta parte de la investigación
fueron tomados de una investigación anterior, realizada por otro
psicólogo de la Universidad de Notre Dame, John G. Borkowski,
especializado en el impacto de los abusos infantiles y de la negligencia
en el desarrollo de los niños.
Por último, se hizo un estudio comparativo de las prácticas
educativas de madres estadounidenses y de madres chinas.
A partir de todas estas investigaciones, Narvaez identificó
seis características de la crianza comunes en los tiempos de
nuestros ancestros lejanos y que, en la actualidad, aún influyen
en el correcto desarrollo moral de los niños.
Una de estas características sería el hecho de mantener
mucho contacto positivo con los bebés y niños pequeños
(cogerlos, acurrucarlos, abrazarlos, etc.). La segunda de ellas es la
de responder rápidamente a las quejas y llantos de los bebés.
Evitar ciertos trastornos
Según Narvaez, esta prontitud en la atención hace que
el niño no se altere y, en consecuencia, a su cerebro no lleguen
las sustancias químicas tóxicas que produce el propio
organismo en situaciones de estrés: “La calidez, el cuidado
sensible hacia los niños, permite que sus cerebros estén
en calma durante los años en que su personalidad se está
formando”, afirma la psicólogo.
Otra característica de la crianza practicada por nuestros ancestros
y que tiene un efecto positivo en el desarrollo infantil incluso en
la actualidad es la de la lactancia materna durante un largo periodo
(entre los dos y los cinco años).
Según Narvaez, el sistema inmunológico de los niños
no está completamente formado hasta los seis años, y la
leche materna proporciona la base para dicha formación.
En cuarto lugar, el hecho de que los niños puedan crecer con
otros adultos que los cuiden y los quieran, más allá de
los padres, también resulta positivo para el desarrollo moral
de los niños, al igual que poder practicar el juego libre con
compañeros de juegos de edades diversas.
En este sentido, estudios anteriores ya habían demostrado que
los niños que no juegan lo suficiente durante su infancia son
más propensos a padecer trastorno por déficit de atención
con hiperactividad (TDAH) y otros desórdenes de la salud mental.
Una última característica que favorecería un óptimo
desarrollo de la moral infantil serían los partos naturales,
que estimulan en las madres la generación de las hormonas necesarias
para cuidar al recién nacido y establecer con él el vínculo
más apropiado.
Un tema preocupante
Tras constatar que la crianza con estas características favorece
un desarrollo moral óptimo en los niños, Narvaez alerta
del hecho de que, al menos en Estados Unidos, se está produciendo
un declive en la aplicación de todas estas condiciones a la crianza.
Así, en lugar de ser cogidos en brazos, los niños pasan
mucho más tiempo en carritos o asientos para coches que antes.
Además, sólo el 15% de las madres norteamericanas amamanta
a sus hijos durante meses, las familias extensas ya no existen y el
juego infantil libre se ha reducido drásticamente desde 1970.
En su lugar, se han extendido prácticas y creencias nocivas
sobre la crianza, como el aislamiento de los niños en sus propios
dormitorios o la idea de que atender al llanto del niño demasiado
rápidamente puede hacer que el niño “se malcríe”,
explica Narvaez.
Al mismo tiempo, por estas u otras razones, investigaciones diversas
demuestran que la salud y el bienestar de los niños y jóvenes
norteamericanos han empeorado en los últimos 50 años:
hay una epidemia de ansiedad y depresión entre los jóvenes;
los comportamientos agresivos y la tasa de delincuencia aumentan en
los niños; y la empatía, base de las actitudes morales
y compasivas, se ha reducido en el caso de los estudiantes universitarios.
Según Narvaez, éste es un tema preocupante: “Los
niños que no tienen sus necesidades emocionales cubiertas en
los primeros años de vida tienden a ser más egoístas.
No cuentan con el mismo grado de emociones relacionadas con la compasión
que niños que han crecido en familias cálidas, sensibles”.
Los resultados de la presente investigación serán presentados
en un simposio que se celebrará en octubre en la Universidad
de Notre Dame. La preocupación sobre el estado en que, actualmente,
llegan los niños a los colegios de Estados Unidos (con pobres
aptitudes sociales, escasa regulación emocional y hábitos
que no promueven los comportamientos sociales) ha inspirado el encuentro,
tal y como se explica en la página web oficial.
http://www.tendencias21.net/El-modo-de-crianza-de-los-ancestros-propicia-el-desarrollo-moral-de-los-ninos_a4880.html
http://ccf.nd.edu/symposium/objectives-and-need/
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La televisión
La televisión, ¿muestra lo que ocurre?
En nuestros países, la televisión muestra lo que ella
quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra.
La televisión, esa última luz que te salva de la soledad
y de la noche, es la realidad. Porque la vida es un espectáculo:
a los que se portan bien, el sistema les promete un cómodo asiento.
Eduardo Galeano
Quedóse un niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar
Antonio Machado.
Los niños en la actualidad, han abandonado el juego por ver la
televisión. Este medio es el “juguete” preferido
y marca las pautas del consumo infantil. La gente menuda ha dejado de
interesarse por los productos y le seduce sobre todo las marcas. Vale
cualquier cosa con tal de que sea de una marca determinada.
En la actualidad más del ochenta por ciento de la población
ve la televisión, por lo que a nuestra civilización se
le conoce por la “civilización de la imagen”.
Los niños actualmente se hallan sometidos a un bombardeo tal
de imágenes visuales que en el campo de la percepción,
bien podemos hablar de una verdadera dictadura ejercida por el sentido
de la vista sobre los demás sentidos.
La atracción que la televisión ejerce, no solo sobre niños
y adolescentes sino también sobre los adultos, es tan fuerte
que se puede decir que existe una teledicción generalizada.
En España, la oferta televisiva es muy amplia, teniendo en cuenta
sólo las televisiones de ámbito nacional, se programa
más de doscientas horas semanales de espacios denominados infantiles,
preferentemente dibujos animados y concursos.
Los programas infantiles de producción propia y que deberían
dar una oferta más cultural y educativa no existen prácticamente,
pues aquellos que pudieran parecerlos, sólo sirven para ofertar
el producto del patrocinador, o bien como enlaces entre las distintas
series de dibujos animados, que en algunos casos tienen componentes
elevados de violencia y competitividad.
La programación infantil y la publicidad que se asocia a esta
programación se vale de su gran poder persuasivo, de su sutil
mensaje “informativo” para hacer del niño un consumidor,
atrae su atención recurriendo a multitud de técnicas que
manejan el color, sonido, imagen, brevedad en los mensajes, ritmos rápido
y profesionales influyentes. Estos mensajes tienen tal fuerza a nivel
infantil que casi se convierten en normas.
Los niños a diferencia de los adultos, no han desarrollado aún
una capacidad crítica y valorativa para distinguir entre la realidad
y la fantasía que presenta la televisión, así una
parte del éxito de venta de los productos infantiles puede deberse
a esta causa.
Por otro lado, la televisión en general limita en cierta medida
lo que el juego debería ser para el niño: un medio de
aprendizaje y de desarrollo afectivo e intelectual. De este modo, la
actividad lúdica está mediatizada por la televisión
que absorbe la atención del niño y reduce el tiempo que
este dedica el juego.
Además, los mensajes publicitarios determinan en parte a qué
van a jugar, con qué y con quién. La información
transmitida en estos mensajes no repercute solamente en la venta, sino
también influye en el aprendizaje de conductas, actitudes, emociones
y más concretamente en pautas de interacción social. Pudiendo
limitar el desarrollo que como seres humanos tienen tantos hombres como
mujeres, al prefigurar sus ocupaciones, estilos de vida, etc., etc.;
en definitiva, su forma de afrontar el mundo.
La televisión como la luna, da lo que no tiene. Y se queda con
la otra mitad de lo que da. Ya lo dijo el poeta: “Mira que rara
verdad: / el que da lo que no tiene, / se queda con la mitad”.
- Francisco Arias Solís
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre. http://www.internautasporlapaz.org
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Ideas para Jugar
en Casa - http://www.elsemillerodelarte.com.ar
PLASTICA
Masa de sal (2 tazas harina+1 taza de sal+agua)
Pintar con esponjas
sobre cartón corrugado o cajas de zapatos
COCINA - Recetas fáciles
BUDIN - Utilice el pote de queso crema como medida.
1 pote de queso crema
2 huevos si se utiliza un pote de 240 g ó 3 si se utiliza uno
de 400 g
1 pote de azúcar
unas gotitas de esencia de vainilla
1 y ½ potes de harina leudante
MAS IDEAS
• Disfraces ropa , zapatos, maquillaje y accesorios de mama y
papa para el juego dramático
• Material Reciclado
• Botellas para Bowling
• Medias para títeres y pelotas
• Cajas vacías para jugar al supermercado
• Radiografías para armar móviles
• Rollos papel higiénico para collares
• Objetos que hay en las casas
• Cacerolas y cucharas para armar una orquesta
• Baldes para embocar pelotas
• buscar cosas de color azul o de color rojo o de color amarillo
• Grabarse cantando y luego escucharse
• Juegos de mesa.
• Armar álbum de fotos
• Escuchar más música
• La idea es Tomar materiales que la casa ya tiene, para no salir
a gastar.
• Usar la imaginación y la creatividad.
• Lograr que los chicos dejen un rato la computara y la tv
• Podemos acondicionar la casa para que no se ensucie cuando juegan
• Con plásticos en las mesas y/o en el piso.
• A lo chicos mas grandes, podemos incentivarlos a la lectura
y si tienen una cámara de foto o de video pueden armar una foto
novela de los integrantes de la casa o con las mascotas y luego mostrárselo
a los demás, hacer un día casero artesanal de cine en
familia
http://www.elsemillerodelarte.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=48&Itemid=63
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Mi hijo no puede
parar
"Los chicos nacen con la agenda bajo el brazo y no tienen un minuto
libre para ser chicos. Y esto tiene que ver con autoexigencias de los
padres, por la culpa en la creciente ausencia en las funciones paternas.
Creen que la ausencia se puede reemplazar si uno deja al chico en muchas
manos supuestamente expertas, como el profesor de inglés o el
de tenis o el terapeuta."
Sergio Sinay. La sociedad de los hijos huérfanos
Un reflejo de nuestra época
Realidad estresante
Nuestros hijos nos muestran en cada una de sus actitudes la época
que nos toca vivir. Por un lado evidencian en sus conductas hiperexitadas
los fuertes estímulos visuales y auditivos que recibimos por
los múltiples medios de comunicación con los que convivimos.
Hoy en día ellos experimentan una sobreexitación por el
exceso de estímulos provenientes de los medios de comunicación
como la TV, video, computadora, etc. que superan su capacidad de comprenderlos
por medio de sus experiencias y de vivenciarlos a través de su
cuerpo.
En las calles, tanto en las ciudades como en los pueblos, las posiblidades
de desarrollarse están muy reducidas.
Los niños no pueden lograr el dominio del medio ambiente con
su juego.
El tráfico ha aumentado y se ha complicado a tal grado que los
niños ya no pueden afrontarlo.
Por nuestras preocupaciones generamos lugares artificiales para su esparcimiento.
Por otro lado, está la contaminación del agua, aire, tierra
y substancias alimenticias que hacen más daño a los niños
de lo que se ha sospechado durante muchos años.
Todos estos factores se juntan llevándolos a un tremendo estrés
que se manifiesta en síntomas de
falta de adaptabilidad
dispersión
excitación
desconexión
trastornos físicos de toda índole
No hay duda que los niños de esta generación están
sometidos a más presiones que nosotros mismos en nuestra propia
infancia. Nuestros niños experimentan el estrés de:
La contaminación ambiental
El incremento de divorcios
La crisis económica
La inseguridad
El nuevo casamiento de sus padres
El exitismo
Los medios hermanos
La promiscuidad
Las drogas
La violencia
El bombardeo sensorial
La amenaza nuclear
La lista podría extenderse y ser muy larga.
Cada vez la inestabilidad social y familiar es más alta. Por
eso cada vez más los niños se sienten inseguros entre
la gente de su confianza.
...Podríamos decir que gran parte de los problemas de aprendizaje,
falta de atención e hiperactividad son simples reacciones infantiles
al mundo estresante que vivimos.
El acelere en que vivimos desvincula mucho, y muchos papás no
cubren ni el mínimo necesario. Los niños manifiestan fuertes
reacciones de angustia y tristeza.
Recordemos los signos de alerta. Los padres pueden sospechar que un
niño tiene estrés excesivo si éste ha tenido que
experimentar una situación potencialmente estresante y comienza
a mostrar síntomas físicos como los siguientes:
Dolor de cabeza.
Molestia estomacal.
Problemas para dormir.
Pesadillas.
Mojar la cama, por primera vez o de manera recurrente.
Disminución del apetito.
Cambios en los hábitos alimentarios.
También es posible detectar estrés si ocurren algunos
de los siguientes síntomas emocionales o de conducta:
Ansiedad.
Preocupaciones.
Incapacidad de relajarse.
Irritabilidad.
Miedos nuevos o recurrentes.
Aferrarse al adulto, incapaz de perderlo de vista.
Incapacidad para controlar sus emociones.
Comportamiento agresivo.
Comprotamiento terco.
Regresión a comportamientos típicos de etapas anteriores
del desarrollo.
¿Cuántas veces por semana compartimos la mesa en familia
sin el televisor encendido?
¿Qué tiempo diario le dedicamos a tareas recreativas?
¿Cuando llego a mi casa me conecto con mi familia o sigo pensando
en mi trabajo?
No es difícil coincidir en que vivimos una realidad estresante,
pero es impactante tomar conciencia que los niños también
están estresados y que su aceleración no hace sino entrar
en conrtocircuito con la nuestra, ya que todos somos protagonistas de
una misma realidad. ¿Estamos preparados para asumir nuestros
errores y buscar nuevos recursos para encontrar respuestas a sus necesidades?
Fuente: Tu hijo como espejo. Detrás de cada conducta
hay un mensaje para tí.
Sandra Aisenberg y Eduardo Melamud
Editorial Kier
http://www.yogabienestar.blogspot.com/
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La adopción
- Violación de los Derechos Humanos de l*s Intersexuales
Sr.Curtis E. Hinkle
Fundador de la Organización Internacional de los Intersexuales
- OII
www.intersexualite.org
Cada día mas especialistas se dan cuenta de que hay muchas personas
que son afectadas con condiciones intersexuales. Much*s de nosotr*s
tenemos problemas con la fecundidad y a menudo la condición no
se descubre hasta que busquemos ayuda en nuestro deseo para ser padres/madres.
Sabia que no sería capaz de engendrar a un* niñ*. Soy
XX con hiperplasia suprarrenal congénita. Sin embargo, deseaba
ser padre. El estado de Carolina del Sur, donde vivo, no me permite
adoptar a causa de mi transexualidad. Esto es injusto y una violación
de mis Derechos Humanos.
He sido padre sustituto de dos hijas: mi hijastra y su hija. Estas
dos chicas aprecian el tiempo, el dinero, sobre todo el amor y cariño
que les doy y me consideran completamente como su padre. No han tenido
problemas con el hecho que era anteriormente una mujer. Ellas me reconocen
como el hombre que soy y como su padre.
He demostrado que puedo ser un padre muy afectuoso y comprensivo. Una
condición congénita me condicionó a que jamás
podría tener a mi propi*s niñ*s o adoptar. ¡Qué
lástima para algún/* niñ* desesperado que necesita
de un padre!
No puedo vislumbrar ninguna razón que justifique la noción
que un transexual no puede ser un buen padre. Somos personas a menudo
muy productivas, generosas y seríamos perfectamente capaces de
responder al corazón de un niño, niña o joven que
está buscando a una madre o un padre. L*s transexuales deben
ser donados al acceso a la adopción, si reunimos todos los criterios
para ejercer un buen paternaje o maternaje, así como cualquier
otro hombre o mujer.
Para negar a l*s transexuales e intersexuales el derecho de adoptar,
los gobiernos nos niegan uno de los Derechos Fundamentales otorgados
a la mayoría de las personas, el derecho a conformar una familia.
Además, en nuestros propios casos, puede ser difícil obtener
la tenencia de nuestros propi*s niñ*s, porque muchos tribunales
han juzgado que nosotr*s no somos adecuad*os a ser padres/madres de
nuestros propios niñ*s. Esto es una injerencia e infracción
muy grave de nuestros Derechos Esenciales de Ser Persona.
Mi hijastra hizo un cuadro hermoso en punto cruz para mí, dice
allí: "Cualquier hombre puede tener un hij*, solo un hombre
muy especial puede ser papá." Ella me lo regaló para
el "Día del Padre". Se pasó muchas horas haciéndolo,
demostrando cuánto me amaba como hija. El hecho que yo no he
nacido varón, no ha afectado su apreciación y amor profundo
hacia mí como su papá, nunca me identificaría como
madre.
¿Cómo ha influenciado mi condición intersexual
aspectos y afectos en nuestra relación? Sí, me ha ayudado
a comprenderla mejor, a ser capaz de relacionarme con ella de una manera
que muchos padres/madres no entenderían. Estamos más cerca.
Tengo una comprensión de lo que quiere decir, ser una "chica."
Ella puede hablarme como su padre y al mismo tiempo no siente que tiene
que esconder ciertos detalles de su vida porque quizás no los
entienda. Nuestra cercanía fue aumentando por mi habilidad de
entender lo que ella tenia que enfrentar.
Las personas que han convivido con ambos sexos, a menudo tienen una
comprensión mas profunda en las luchas implicadas con la identidad,
con lo que es ser un chico o una chica y nos ayuda a ser mejores padres.
Las leyes actuales sugerirían que no somos no apt*s, lo contrario
es la verdad.
¿Cuántos padres pueden entender el dilema de una chica
con la menstruación? ¿Cuántos padres pueden entender
a su hija concerniente su cuerpo que esta cambiando? ¿Cuántos
padres pueden entender las necesidades de la hija, para un hombre que
simplemente le da un abrazo y la deja llorar? Sé que existen
padres que cumplen con la función, pero como un hombre intersexual
me siento más calificado para tratar con esta tarea Me siento
también capaz de hacer lo mismo con un hijo, porque entiendo
también lo que se espera de un hombre y soy un buen modelo a
seguir.
Para algunas estructuras estatales, asumir que soy un pervertido e
incapaz de criar, amar, educar a un/* niñ* es ofensivo, injusto
y no tiene relevancia empírica, no se basa en hechos reales,
se sostiene en la ignorancia y el fundamentalismo. Podemos juzgar una
sociedad en cómo trata sus minorías. ¿Cuán
justo son los Estados respecto a la gente intersexual y nuestro deseo
para ser padres/madres? Totalmente injustos. Nos son negados estos derechos
y a menudo somos l*s que más necesitamos el acceso al Derecho
de Adopción, porque much*s de nosotr*s no podemos engendrar.
Seria interesante releer los estudios de niñ*s de intersexuales
y padres/madres transexuales. "La evidencia disponible no sostiene
que el transexualismo de un padre directamente impresiona adversamente
a los niños" Otra variante válida es escuchar a nuestros
niñ*s, nuestros niñ*s nos aman, ell*s nos necesitan. ¿Porqué
no escuchan los gobiernos?
Much*s fanátic*s esparcen la idea que no somos ni masculinos
ni femeninos, que ello confundirá al l*s niñ*s, no hay
evidencia en sostener esto. ¿Y además, qué problema
existe si un niñ* hace preguntas acerca de su propio género?
¿No hacen la mayoría de los niñ*s esto? Tod*s nos
preguntamos cuánto somos de masculinos o femeninos, parte de
la naturaleza humana. Tod*s deducimos conclusiones y el hecho que mi
cerebro ha revelado claramente que soy un hombre a pesar de mi asignación
incorrecta de sexo en mi nacimiento, no tiene efecto sobre mi habilidad
de ser un buen padre.
No permitirme ser un padre, no sólo mutila mi identidad como
hombre, además lo que se tomó de mí en el nacimiento,
sin mi consentimiento. ¿De que manera sirve la justicia perpetuando
el error que se me hizo?
Espero ver el día cuando a las personas intersexuales se les
done los Derechos de expresarse como los hombres y las mujeres que somos
y tener acceso a todas las oportunidades que otras personas dan por
sentado. La adopción es uno de esos Derechos.
Curtis E. Hinkle,
Fundador de la Organización Internacional de los Intersexuales
OII
www.intersexualite.org
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Amar y despertar-
El título de esta entrada lo tomé de un libro maravilloso
acerca de las relaciones de pareja de John Wellwood que se llama "Amar
y despertar". Una joyita para aquellos que un buen día nos
embarcamos en esta aventura de formar una pareja, intentando amar verdadera
y profundamente a un otro sin morir en el intento.
Como ya casi todos sabemos, el nudo de nuestros dramas actuales comienza
en la primera infancia, cuando en mayor o menor medida nos vemos empujados
a cerrar gran parte de nuestro ser para establecer residencia en un
pequeño espacio, en una sola habitación. Nuestro ego o
personalidad condicionada no es otra cosa que una estrategia de adaptación
a un mundo que parece no apoyar lo que realmente somos.
Wellwood lo explica así:
“Como una manera de defendernos contra el miedo de no ser nadie,
por ejemplo, podríamos tratar de vernos grandes y duros. Decirnos
a nosotros mismos, 'Este es quien soy: alguien que no tiene miedo, alguien
que puede manejar cualquier cosa'. Si no somos capaces de manejar nuestro
dolor o nuestra tristeza, podríamos desarrollar la identidad
de 'una persona entusiasta y optimista', alguien que está por
encima de tales sentimientos. O si nuestra necesidad de amor ha sido
frustrada, podríamos construir una fachada que simule que no
tenemos ninguna necesidad. Finalmente empezamos a creer que realmente
no necesitamos amor. Y tales creencias crean una imagen distorsionada
de la realidad: que es como un soñar despiertos o caer en un
trance en el que llegamos a vivir.”
Así es como, en el mejor de los casos, llegamos a crear nuestro
capullo protector en el que a lo largo de los años nos sentimos
a salvo. Pero al mismo tiempo ese falso yo fabricado con imágenes
congeladas y distorsionadas de nosotros mismos se vuelve una prisión,
una jaula espiritual. Desde allí adentro se vuelve difícil
enterarnos de quiénes somos realmente, poder expandirnos y vivir
más libremente. Esa personalidad condicionada siempre oculta
una sensación de deficiencia, de pérdida de contacto con
nuestra totalidad y profundidad, con el sentido y la magia de la vida.
De modo que nos empeñamos en establecer nuestro valor a través
del tener y el hacer: “Tengo, luego soy. Hago, luego soy”.
Y así vamos por la vida...teniendo y haciendo. Y no importa cuánto
tengamos ni cuanto hagamos, esa vieja y conocida sensación de
vacío y frustración que logramos mantener a raya con tanta
actividad, tarda poco tiempo en reaparecer como manchas de humedad en
la pared. Finalmente muchos de nosotros imaginamos que si encontrásemos
a alguien a que nos ame y a quien amar, a esa persona única hecha
a nuestra medida naranja, ella ó él llenaría nuestro
vacío y todo estaría en su lugar.
Cuando ese ser tan anhelado aparece en escena, se produce el sacudón.
El alma se nos expande. Como dice Wellwood:
“Las puertas de nuestro piso de una sola habitación se
abren de pronto y nos sentimos excitados ante la posibilidad de volver
a habitar el gran palacio de nuestro ser. Sin embargo, algo nos detiene
en el umbral. No hay luces encendidas en las desatendidas habitaciones
y corredores del palacio. Hay telarañas en las esquinas ¿y
quién sabe qué mas?”
Entonces nos quedamos parados ahí frente a la puerta de esas
partes de nosotros mismos que desconocemos, frente a las que nos sentimos
totalmente inexpertos y vulnerables. Tememos convertirnos en pequeñ@s
dependientes y necesitados y esta contradictoria sensación de
querer avanzar, dar ese salto es tan excitante como amenzadora. Una
parte de nosotros quiere expandirse, abandonar viejas identidades limitantes
y la otra quiere retroceder y se encoje ante lo nuevo. Quién
sabe cuánto tiempo podemos permanecer ahí, en el límite
de lo desconocido, en la frontera de una manera completamente nueva
de ser, al filo de la navaja.
Analía Arrighi http://www.almaplena.com.ar/
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Apurar a los pequeños
no es educar
Agustina Lanusse Para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1163567
Ignacio tiene cuatro años y cursa el preescolar doble turno en
un jardín de infantes privado de Buenos Aires. Durante la primera
mitad del año, la ida al colegio se convirtió en una tortura
familiar. El chico se resistió a entrar en el establecimiento
cada mañana, y en medio del llanto le repetía a su madre:
"El cole es muy largo; yo te extraño. No me gusta almorzar
fuera de casa".
El jardín al que asiste Ignacio comienza cada mañana a
las 8.30 y termina a las 16.30. El chiquito, junto con sus 25 compañeros
de clase, almuerza en el colegio con una vianda. Por la mañana
tiene inglés y, por la tarde, castellano. Sus padres lo ven agotado.
Pero les aconsejan: "Dale tiempo; ya se va a acostumbrar".
Y sí. Los seres humanos nos acostumbramos a todo. Por suerte
y por desgracia. Porque, ante la dificultad de adaptación de
Ignacio, surge la inquietud: ¿es bueno que nuestros hijos se
acostumbren desde tan chiquitos a ausentarse de sus casas por ocho o
diez horas; que coman de un recipiente plástico en la escuela
en lugar de almorzar con su madre o hermanos? ¿Es necesario que
estén sentados durante horas haciendo "trabajitos"
mientras que sus piernas y brazos en pleno desarrollo les piden correr
y jugar?
Hoy, las familias de clase media-alta escolarizamos a nuestros hijos
cada vez más temprano; los preescolares de las escuelas privadas
se han convertido en auténticos primeros grados. Los chicos aprenden
a leer y a escribir a los cinco años. El ingreso a la primaria,
en los colegios privados, es cada día más complejo. Los
chicos rinden exámenes de inglés y castellano. Y como
en ciertos distritos escasean las vacantes, obviamente sobrevive el
más apto. Así de cruel. Pero lo peor no es esto. Es que
nosotros, los padres, ante esta realidad, agachamos la cabeza y, mudos,
la aceptamos. No buscamos maneras "más humanas" de
escolarizar y formar a nuestros niños. Les exigimos más;
pero los miramos menos.
Decididamente, algo está fallando. No es natural que los niños
de cuatro y cinco años estén ocho o diez horas fuera de
la casa, ni que la mayoría de los preescolares privados se haya
convertido en doble turno; ni que tengan que dar exámenes para
entrar a la primaria. Ya la vida se encargará de evaluarlos.
¿Qué necesidad de hacerlo cuando recién se asoman
al mundo? Además, ¡qué contraste viven estos chicos
de clase media-alta con los más necesitados, que ni siquiera
tienen vacante en los jardines de infantes para asistir a un turno de
clase! Mientras unos están sobreestimulados y sobreexigidos,
los otros están directamente ausentes. Marginados.
Da la sensación de que estamos acelerando el ritmo natural de
crecimiento de nuestros hijos. Y esto, de alguna manera, es abandonarlos.
No los observamos ni los escuchamos lo suficiente. No los acompañamos
a su paso. Estamos demasiado mecanizados en la manera de instruirlos
y educarlos. Como padres y educadores, nos falta creatividad, plasticidad.
Es probable que de tan ocupados que estamos los adultos, nos hagamos
los distraídos. Y así les pedimos a nuestros pequeños
que "encajen" en el sistema para poder nosotros encajar en
el nuestro. La cosa debe estar encarrilada. La premisa es funcionar
como lo hacen todos. No tenemos tiempo ni paciencia para que nuestros
hijos "no se adapten", para que precisen estar más
con nosotros, o aprender de forma más personalizada. Quizá
nos estén pidiendo a gritos maneras de vivir más lentas,
más tranquilas.
El trabajo de educar, de empatizar, de escuchar lleva tiempo. Pero ¿qué
puede ser más importante que "producir" excelentes
hijos, futuros ciudadanos? La autoestima, esa capacidad de crecer fuerte,
confiado, sabiéndose valioso y querible, es la "lección"
más importante que cada chico puede aprender en su vida y, sobre
todo, en su primera infancia. No compite con la instrucción.
Vale más. Porque si esa confianza básica está,
lo otra vendrá, inevitablemente.
Y además: ¿de qué vale tanta instrucción
si es cierto que, como se quejan los maestros de aula, los chicos vienen
cada vez más maleducados? No saludan, no piden "por favor",
no dicen "gracias". Son contestadores o groseros.
Entonces, quizá sea importante empezar de nuevo, y por lo primero.
Comenzar por educarlos mejor en la casa y no arrojarlos de prisa al
mundo. Empezar por mirarlos y escucharlos más, y por darle a
cada hijo, a cada alumno, su espacio y su tiempo, respetando su individualidad
y domesticando sus emociones.
Para que aprendan según sus intereses y tiempos personales; para
que explorar, probar y comprender sea toda una aventura, no sólo
un deber; para que el sistema se adapte al chico y no el niño
al sistema, necesitamos urgente escuelas y hogares donde esté
bien visto que los niños se levanten, se muevan, jueguen, discutan
e intercambien. Siempre con respeto y respetando un orden; donde las
risas y el movimiento no sean mala palabra; donde se permita al niño
ser lo que es: un ser humano único, vital, curioso y, por supuesto,
ruidoso.
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La vida del bebé
en un cochecito (o silla de paseo)
¿Podría influir de algún modo el uso habitual de
sillitas de paseo en el desarrollo del lenguaje en los niños?
En Gran Bretaña, los maestros vienen observando desde hace unos
años un declive en las capacidades lingüísticas de
muchos niños, hasta el punto de que han empezado a preguntarse
si el uso y orientación de los cochecitos podría influir
en este hecho.
Los bebés que van sentados mirando hacia delante no tienen contacto
visual con sus padres o cuidadores, y por tanto no pueden interactuar
con ellos. En el ruidoso entorno urbano, los bebés pueden tener
dificultades incluso para oír a sus padres cuando estos les hablan.
Por supuesto, esto no ha sido siempre así, ni en todas partes.
El uso de cochecitos para el transportes de bebés surgió
en el siglo XIX en la Inglaterra victoriana, pero esos primeros cochecitos
se diseñaban situando al bebé de cara a sus cuidadores.
No fue hasta finales de la década de 1960 cuando surgieron las
primeras sillitas plegables, adaptadas a las reducidas dimensiones de
las viviendas urbanas modernas. La necesidad de que se pudieran plegar
motivó que se diseñaran de forma que el niño queda
de espaldas al adulto que empuja el cochecito.
Si los bebés pasan un número considerable de horas durante
sus primeros años en sillitas que entorpecen la interacción
con los demás, ¿no podría dificultar esto su aprendizaje
del lenguaje? La neurociencia nos dice que el cerebro se desarrolla
sobre todo entre el nacimiento y los 3 años, período en
que la interacción social favorece el desarrollo neurológico
o, por el contrario, lo frena. Sue Gerhardt explica de forma contundente
en El amor maternal (Why love matters, 2005) cómo la interacción
con los demás, y sobre todo con los padres o cuidadores principales,
“modela” el cerebro del bebé y el desarrollo o limitación
de ciertas áreas cerebrales.
A partir de estas hipótesis, la ONG británica National
Literacy Trust, que desarrolla campañas en pro del desarrollo
de las capacidades lingüísticas de la infancia, encargó
en 2008 un estudio sobre el tema a un equipo de investigadores de la
Universidad de Dundee (Escocia). El equipo, dirigido por la Dra. Suzanne
Zeedyk, llevó a cabo un estudio de observación de 2.722
familias con bebés, por todo el país. Paralelamente, los
investigadores estudiaron el comportamiento de 20 bebés, a lo
largo de un recorrido por el centro de la ciudad de Dundee. Durante
la mitad del paseo, los bebés iban orientados hacia la ruta,
y la otra mitad orientados hacia la madre o cuidador.
El primer estudio permitió observar que las sillitas donde el
bebé va de cara a la ruta son, con diferencia, las más
comunes, pero que los bebés tenían muchas menos posibilidades
de interactuar socialmente en este tipo de sillas. Sólo en un
11% de casos se observó que los cuidadores les hablaban a los
niños. Por el contrario, en sillas que permiten llevar a los
bebés de cara a sus padres o cuidadores, se vio que estos les
hablaban en un 25% de los casos, y aún más cuando los
llevaban encima mediante portabebés o cuando caminaban con ellos.
¿Podría ser, simplemente, que los padres más habladores
tuvieran tendencia a comprar cochecitos que permiten el contacto visual
con el bebé? No parece probable, ya que en el segundo estudio
del equipo de Dundee 20 madres y bebés de entre 9 y 24 meses
probaron ambos tipos de cochecitos, y se pudo ver que durante el trayecto
cara a cara las madres les hablaban a sus bebés el doble, y tanto
ellas como los bebés se reían más. Y no sólo
esto. Además, y los patrones de sueño y ritmo cardíaco
de los bebés eran diferentes cuando iban orientados de cara a
la ruta o de cara a su madre o cuidador.
La Dra. Zeedyk reconoce que “como psicóloga del desarrollo,
nunca se me había ocurrido pensar en este tema, y me sorprendió
que ningún otro científico lo hubiera estudiado aún”.
“Nuestro estudio experimental mostró que, simplemente al
darle la vuelta a la orientación de la sillita, se duplicaba
el porcentaje de padres que le hablaban a su bebé. Tampoco había
previsto que un alto porcentaje de bebés se durmiera yendo de
cara a su portador: un 52% frente a un 27% de los que iban en sillitas
orientadas en el sentido de la marcha. Fue una sorpresa total. Resulta
significativo, ya que tenemos más tendencia a dormir cuando nos
sentimos relajados y seguros.” Según Suzanne Zeedyk, esto
indica que probablemente los niños se sienten más estresados
cuando van en sillitas orientadas hacia el exterior.
Por supuesto, los niños no pasan todo su tiempo en sillitas o
cochecitos, pero sí que pasan, por término medio, unas
dos horas diarias en ellos. El conocimiento científico actual
nos dice que el desarrollo del lenguaje del niño está
determinado casi totalmente por las conversaciones diarias que sus padres
tienen con ellos. Al llevar al bebé en un cochecito que entorpece
la interacción, los padres o cuidadores no pueden ver qué
cosas atraen su atención y pierden valiosas oportunidades para
hablar y comunicarse. La ciencia nos demuestra, asimismo, que el desarrollo
del bebé es mucho mejor si sus padres están disponibles,
desde el punto de vista emocional y cognitivo, para responder a sus
sutiles señales de necesidad de atención y seguridad.
Los cochecitos donde el bebé va orientado hacia la ruta no satisfacen
esta necesidad; más bien, afirma Suzanne Zeedyk, “es probable
que estos cochecitos interfieran en la capacidad de los padres de sintonizar
rápidamente con las necesidades e intereses de sus hijos”.
¿Por qué hasta ahora la ciencia no ha prestado atención
a cuestiones relacionadas con el modo en que transportamos a nuestros
bebés? Probablemente, porque la evidencia empírica disponible
en la comunidad científica sobre la importancia de la interacción
social para el desarrollo neurológico y fisiológico de
los niños apenas está empezando a infiltrarse en nuestra
conciencia social. Puede, también, que esta falta de atención
proceda de un cierto desprecio sobre el papel que desempeñan
los padres en la capacidad de los niños para procesar y dar sentido
a sus experiencias. Es cierto que a medida que crece el niño
se interesa más por su entorno, y desde ese punto de vista el
orientar al bebé hacia el mundo exterior puede verse como algo
que propicia ese interés por el mundo. Pero si los niños
no pueden apoyarse en los gestos y la expresión facial de sus
padres, no tienen ninguna ayuda para determinar qué cosas son
seguras o cuáles suponen una amenaza, cuáles son interesantes
y agradables y cuáles peligrosas. La respuesta parental desempeña
un papel clave para ayudar al niño a desarrollar y regular sus
propios sistemas fisiológicos, y aprender qué significado
debe atribuir a las cosas que observa en el mundo que le rodea. Los
cochecitos modernos interfieren sin duda en esta respuesta parental.
“Nuestros datos -concluye la Dra. Zeedyk– sugieren que,
para muchos bebés, la vida en un cochecito resulta pobre emocionalmente
y tal vez estresante. Los bebés estresados crecen y se convierten
en adultos con ansiedad. Parece, por nuestros resultados, que es hora
de que empecemos a desarrollar una investigación a mayor escala
sobre este tema. Los padres merecen poder tomar decisiones informadas
para favorecer mejor el desarrollo emocional, físico y neurológico
de sus hijos.”
Sobre Suzanne Zeedyk
Suzanne Zeedyk es profesora de Psicología del Desarrollo en la
Universidad de Dundee (Escocia). Suzanne ha dedicado los últimos
15 años a investigar las interacciones entre padres e hijos,
con el propósito de comprender las complejidades de la comunicación
infantil, incluso desde los primeros meses de vida.
Web:
http://www.dundee.ac.uk/psychology/people/academics/mszeedyk/index.htma
Sobre el estudio
El informe What’s life in a baby buggy like?: The impact of buggy
orientation on parent-infant interaction and infant stress (¿Cómo
es la vida en un cochecito? El impacto de la orientación del
cochecito en la interacción entre padres y bebés y el
estrés infantil) es un estudio de investigación dirigido
por la Dr. M. Suzanne Zeedyk en colaboración con la organización
National Literacy Trust. Puede descargarse (en inglés) en: http://www.literacytrust.org.uk/talktoyourbaby/Buggy_research.pdf
http://www.crianzanatural.com/art/art105.html
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La Ruptura de la Simbiosis
Primaria.
EXTRACTOS DE CASILDA RODRIGAÑEZ
Existe una extensa y a la vez poco conocida literatura científica
acerca del efecto de la ruptura de la simbiosis primaria entre madre
y bebé (por ejemplo, cuando se les separa tras el parto o cuando
se deja al bebé llorar solo en una cuna). La escritora Casilda
Rodrigáñez, en este ámbito, ha realizado un más
que excelente trabajo de documentación y correlación de
gran cantidad de datos procedentes de diferentes campos de investigación,
con el objetivo de demostrar que esta ruptura constituye un eslabón
fundamental en la ontogenia del hombre occidental moderno, competitivo,
individualista, y con un elevado grado de desconexión con respecto
a su ser interno (emociones, pulsiones básicas, miedos, etc...).
A continuación se exponen unos interesantes párrafos extraídos
de su artículo La maternidad y la correlación entre la
libido y la fisiología, para que el lector juzgue por sí
mismo el impacto, a nivel mundial, que tienen los hábitos de
crianza primal de nuestra sociedad:
Nils Bergman explica [Restoring the original paradigm (1)] que en nuestro
rombencéfalo (hindbrain) hay tres programas neurológicos,
el de defensa, el de nutrición y el de reproducción; cada
uno de estos programas está asociado a un paquete de hormonas
y también a nervios y músculos, de manera que la activación
de uno y otro programa afecta de diversos modos a todo lo que ocurre
en el organismo. Estos tres programas que regulan todo el metabolismo
basal de nuestros cuerpos, preveen el mantenimiento de la vida en diferentes
circunstancias.
Si se separa a la criatura de su madre, el programa de nutrición
se cierra y se abre el de defensa; la criatura entra en un estado de
alerta, y protesta mediante el llanto reclamando ser devuelta a su hábitat.
La criatura separada de la madre realiza una actividad intensa que cursa
con una bajada de la temperatura corporal, disminución del ritmo
cardíaco y respiratorio, taquicardias y apneas, inducidas por
el aumento masivo de glucocorticoides (hormonas del stress). Y si la
criatura es mantenida separada de la madre durante tiempo, llorará
cada vez con más desesperación, y pasará del estado
de alerta al de desesperación, hasta que el cansancio le rinda.
Bergman dice que llorar es nocivo para los recién nacidos; ello
restaura la circulación fetal y aumenta el riesgo de hemorragia
intraventricular y otros problemas. Hay estudios que explican que las
descargas masivas de las hormonas del stress crean una toxicidad bioquímica
que perjudica seriamente a la formación del sistema neurológico,
pues no sólo dañan a las células cerebrales sino
también la memoria y ponen en marcha una desregulación
duradera de la bioquímica cerebral (2).
Bergman hizo un estudio comparando criaturas recién nacidas
apegadas a la madre con criaturas separadas de la madre (3); se aseguró
de que ambos grupos recibían exactamente la misma atención
y cuidado y que la única diferencia era el estar o no con la
madre. La tasa de cortisol, que se medía tomando muestras de
saliva, era el doble en las criaturas separadas de la madre. De esta
manera se comprobaba que el solo hecho de la separación produce
una situación de stress en la criatura recién nacida.
El aumento de la tasa de cortisol -el aumento del stress- llegaba a
ser hasta de 10 veces más alta, cuando además de la separación
se sometía a luces intensas, ruidos, muestras de sangre, etc.
(como ha venido ocurriendo de forma rutinaria en el post-parto hospitalario
de la civilización contemporánea). Sin embargo, bastaba
una hora de contacto piel con piel con la madre para que la tasa de
cortisol bajara de 10 veces más a 2 veces más de lo normal.
Otro dato aportado por los estudios clínicos de Bergman es el
de la regulación de la temperatura corporal de las criaturas
recién nacidas. Los gráficos de temperatura de una criatura
en la incubadora, muestran por un lado una falta de estabilidad: la
temperatura corporal tiene subidas y bajadas; y por otro lado, que siempre
está por debajo de la temperatura ambiente dentro de la incubadora,
como si el cuerpo de la criatura no pudiera absorber el calor del ambiente.
En cambio, cuando la criatura está sobre el cuerpo materno, las
temperaturas de ambas se aparejan y son estables; la criatura absorbe
el calor del cuerpo materno. Entre madre y criatura hay una "sincronía
térmica". Además, la media de la temperatura no estable
en la incubadora es inferior a la temperatura media sobre el cuerpo
de la madre.
Otro estudio realizado con hombres y mujeres, madres y no madres, daba
el siguiente resultado: el torso de una madre tiene 1º de temperatura
más que el de cualquier otra mujer u hombre. Pero si la criatura
tiene la temperatura baja, la madre sube la suya hasta 2º.C. con
el fin de calentarla; y si por el contrario la temperatura de la criatura
es alta, la madre baja 1ºC la suya para enfriarla. Esto es una
prueba de regulación mutua y de la sincronía fisiológica
de la pareja madre-criatura.
La sincronización corporal se hace evidente de manera abrumadora
en la fisiología del amamantamiento. La composición de
la leche que la madre produce no es siempre la misma, siendo la criatura
apegada a la madre quien controla y determina las variaciones.
Bergman dice que la criatura en la cuna o en la incubadora está
en un "modo de supervivencia" (survival mode), a la espera
de volver a su hábitat, sobre el cuerpo de la madre; el descenso
de la temperatura corporal posiblemente sea un medio de defensa para
ahorrar energía en espera de volver al percho de su madre. Por
eso llora: para llamar la atención y que su madre le vuelva a
poner en su sitio, poder cerrar el programa de defensa y abrir el de
nutrición y recuperar el "modo de desarrollo" (grow
mode).
Según estas investigaciones, los valores de referencia considerados
"normales" actualmente en pediatría (temperatura, ritmo
cardíaco y respiratorio, etc.) están equivocados, puesto
que se han tomado como tales los valores de las criaturas recién
nacidas fuera de su hábitat normal, en un estado de alerta y
de stress. Bergman asegura que deben ser re-evaluados (3). Estamos pues
ante la misma situación que refería Michel Odent sobre
el parto hospitalario, tomando como "normales" las mediciones
fisiológicas en una situación irregular.
Hay muchos estudios que muestran que la falta de madre origina diferentes
trastornos psicológicos así como violencia criminal. Bergman
se refiere a otro estudio publicado también por A.N. Schore (4)
y asegura que las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan
a la personalidad, a la capacidad relacional, a la autoestima, y a los
esquemas de comportamiento a lo largo de toda la vida. Si a ello se
le añade el rechazo de la madre y la ausencia de unión
con la madre o vínculo ("bonding"), podemos constatar
una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento.
La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia
de las separaciones precoces de la madre son correlativos a los problemas
de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y al aumento
de comportamientos adictivos (necesidades orales del bebé no
satisfechas).
Esto puede ayudar a entender la afirmación de Michel Odent (5)
de que la mejor estrategia para obtener una persona agresiva es separarla
de la madre en su más tierna infancia; en otros estudios realizados
sobre la correlación entre separación de la madre y desarrollo
de una persona violenta, destaca el muy importante trabajo de JW Prescott
que deja patente la relación entre la falta de placer corporal
en las criaturas pequeñas y los orígenes de la violencia
(6). Margaret Mead también realizó un estudio similar
en diferentes tribus, que cita Carlos Fresneda (7). No olvidemos tampoco
lo que hacían los espartanos de la Grecia post-micénica
de tirar a los bebés al suelo para obtener buenos guerreros de
los que sobrevivieran al trauma.
Allan Schore y sus colaboradoras (4) han comprobado que la criatura
separada de la madre puede pasar del stress (hipervigilancia) a la desesperación
y de la desesperación a un estado de desconexión (disociación)
para dejar de sufrir.
En la hipervigilancia, el sistema nervioso simpático se activa
fuertemente y de forma brusca, con un aumento del ritmo cardíaco,
de la presión sanguínea, del tono y de la vigilancia;
la angustia de la criatura se manifiesta con llanto y alaridos... este
estado frenético de angustia, que Perry llama "miedo-pánico"
se conoce como una estimulación ergotrópica con secreción
de tasas excesivas de las principales hormonas del stress... que se
producen en un estado hipermetabólico del cerebro. La disociación
es el estado de reacción subsiguiente a la respuesta al terror,
con embotamiento y retraimiento; es un estado de conservación
y de repliegue, una respuesta del parasimpático que sobreviene
en situaciones en las que la persona no tiene ni ayuda ni esperanza,
una respuesta utilizada a lo largo de la vida, por la cual el individuo
se desconecta para "conservar su energía", una conducta
peligrosa de supervivencia en la que el individuo finge estar muerto;
en este estado pasivo de profunda desconexión, la tasa de opiáceos
endógenos es alta, lo que produce ausencia de dolor, inmovilidad
e inhibición de gritos de angustia. El tono vagal aumenta considerablemente
con una bajada de la tensión sanguínea y del ritmo cardíaco
(...) en este estado, desde el cerebro de la criatura, tanto los componentes
del sistema simpático que consumen energía, como los del
sistema parasimpático economizador de energía se activan
(...) provocando alteraciones bioquímicas caóticas, un
estado de toxicidad neuroquímica para el cerebro de la criatura
en pleno crecimiento. Es preciso, pues, informar sobre lo que puede
significar el dejar llorar a una criatura "hasta que se calle",
"para que aprenda", etc. Porque quizá al principio
se calle por cansancio físico y se duerma (una primera reacción
de supervivencia); pero si se repite a menudo, lo que se hace es empujar
a la criatura del estado de desesperación a estados de desconexión
que se manifestarán en una amplia gama de síntomas autistas
u otros, más o menos graves. Si el amor mantiene la salud, el
desamor enferma. Dejar llorar a una criatura es un gran acto de desamor.
(...) La separación madre y criatura produce, con palabras de
Bergman, un impacto de por vida (a lifelong impact). Pues bien, este
impacto fisiológico y neurológico que ahora se está
poniendo en evidencia, fue observado y descrito hace ya más de
30 años por Michael Balint en el análisis psíquico;
lo llamó "Falta básica" (8).
Aquí también el paralelismo de lo psíquico y lo
somático es un chorro de luz que alumbra la integridad y la unidad
psicosomática de las criaturas humanas. No puede haber impacto
fisiológico sin impacto psíquico y viceversa.
Como decía, tras cincuenta años de práctica tarapéutica,
Balint encontró de modo generalizado en sus pacientes, en la
parte más primaria de la psique, una herida, falta, o falla,
producida por la ruptura del primary love. Sobre esta herida, dice:
su influencia se extiende ampliamente, y es probable que se extienda
a toda la estructura psicobiológica del individuo y abarque en
varios grados tanto su psique como su cuerpo. Ahora la descripción
fisiológica del survival mode y el programa de defensa regulado
por las hormonas del stress, así como los recientes hallazgos
de la neurobiología mencionados, ratifican la descripción
de las características de la herida primaria.
Balint asegura que la herida psíquica de este impacto alienta
una gran ansiedad y se mantiene altamente activa toda la vida. Por eso,
a lo largo de nuestras vidas, cuando se produce una alteración
o cuestionamiento del equilibrio emocional, con el que hemos arropado
la herida y sobre el que hemos construido nuestro "ego" (el
ejemplo más común es la ruptura de una pareja estable),
se nos queda la herida al descubierto y aflora la ansiedad que mana
de la Falta Básica. La ruptura de la pareja adulta no cuestiona
nuestra existencia, ni tendría por tanto que provocar un sentimiento
de angustia tan fuerte; pero la ruptura de la pareja con la madre sí
significó un cuestionamiento de nuestra existencia. Esto quiere
decir que el miedo y la ansiedad que afloran en la edad adulta provienen
de la herida primal (que aunque enterrada se seguía manteniendo
"altamente activa") que ha quedado al descubierto, provocando
alteraciones graves en el comportamiento, violencia criminal, etc.
Referencias:
1: Bergman, N. Restoring the original paradigm es un documental que
contiene una información muy completa sobre el paradigma maternal.
Existe otro documental más corto: Rediscover the natural way,
que está traducido al castellano y que se puede conseguir pidiéndolo
a: http://e1.f569. mail.yahoo. com/ym/Compose? To=encargos. libros@laligadel
aleche.org En http://www.kangaroo
mothercare. com/ se puede pedir el Restoring the original paradigm
y descolgar varios textos, los estudios clínicos de Bergman en
Mowbray Hospital de Cape Town, etc.
2: Lloyd de Mause. The neurobiology of Childhood and History y War
as righteus Rape and Purification, citados en "El llanto infantil
y el cerebro".
http://www.dormirsi nllorar.com/ y http://www.psycohistory.org/
.
3: Bergman, N. Le portage kangaroo. VI éme Journée Internationale
de l`Alaitment. Paris, marzo 2005.
4: Schore, AN. The effects of early relational trauma on right brain
development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental
Health Journal 2001; 22 (1-2): 201-269.5: Odent, M. Boletín del
Primal Health Research Centre (http://www.primalhe
alth.org/). También desarrollado por Odent en I Congreso
Internacional sobre Parto y Nacimiento en Casa, en Jerez de la Frontera,
oct. 2000, y recogido en el libro La cientificación del amor.
Ed. Creavida, Argentina, 1999.
6: Prescott, JW. Body Pleasure and the Origins of Violence. Bulletion
of the Atomic Scientist 1975. Está disponible la traducción
del artículo al castellano en internet en esta dirección:
http://www.violence .de/prescott/ bulletin/ article-es.html Es de
notar que existe un importante error de traducción en la tabla
1 del artículo: Donde dice "bajo bienestar" en el original
pone "low display of wealth", algo así como "escasa
exhibición u ostentación de riquezas".
7: Citado por Carlos Fresneda en Las raíces afectivas de la inteligencia.
El Mundo, 22.09.2003.
8: Balint, M. La Falta Básica. Paidós, Barcelona 1993.
1€ ¦ª publicación: Londres y Nueva York 1979.
www.casildarodriganez.org
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Comprar en lugar de vincularse
- Laura Gutman
No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con
los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos
de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido.
No es fácil vincularnos y permanecer muchas horas a solas con
los niños pequeños. Por eso solemos convertir los momentos
de “estar juntos” en momentos de “consumo” compartido.
La “compra” del producto que sea opera como mediador en
la relación entre los niños y nosotros. El objeto mediador
puede ser la televisión, el ordenador, los jueguitos electrónicos,
salir de compras a la juguetería, al pelotero, al centro comercial
o a lo sumo ir a ver un espectáculo (que pueden ser maravillosos
y necesarios en sí mismos). Pero conviene reflexionar sobre cómo
los adultos utilizamos los elementos de consumo social para paliar la
dificultad que supone la relación con el niño, es decir
la permanencia, la mirada, el juego y la disponibilidad emocional.
Cuando un niño nos pide tiempo para jugar, o mirada para que
nos extasiemos por un descubrimiento en su exploración cotidiana,
cuando nos solicita presencia para permanecer a su lado o que nos detengamos
un instante para que pueda recoger una piedra del suelo; solemos responder
ofreciendo una golosina, una promesa o un juguete porque estamos apurados.
El niño poco a poco va aprendiendo a satisfacer sus necesidades
de contacto a través de objetos, y muchas veces a través
de alimentos con azúcar. Todos los adultos sabemos que mientras
un niño come algo dulce, no molesta. Y también sabemos
que en la medida en que esté hechizado por la televisión,
tampoco molesta. Si aprende a jugar con el ordenador, molesta menos
aún. Y si necesitamos salir a la calle en su compañía,
en la medida que le compremos algo, lo que sea, estará tranquilo
y nos permitirá terminar con nuestros trámites personales
mientras dura la fugaz alegría por el juguete nuevo.
Los niños aprenden que es más fácil obtener un
objeto o algo para comer (generalmente muy dulce o muy salado) y de
ese modo desplazan sus necesidades de contacto y diálogo hacia
la incorporación de sustancias que “llenan” al instante.
Tienen la falsa sensación de quedar satisfechos, aunque esa satisfacción
dura lo que dura un chocolate. Es decir, muy poco tiempo. Por eso los
niños volverán a pedir –o a molestar a ojos de los
adultos- y en el mejor de los casos volverán a recibir algo que
se compra, con la debida descalificación de sus padres por ser
demasiado pedigüeños o faltos de límites. Es un modelo
que repiten hasta el hartazgo, porque funciona: creen que necesitan
estímulo permanente, consumo permanente y rápida satisfacción.
A esta altura, los niños han olvidado qué era lo que estaban
necesitando verdaderamente de sus padres. Ya no recuerdan que querían
cariño, ni atención, ni mimos, ni palabras amorosas. Ya
no registran que era “eso” lo que estaban necesitando.
Nosotros los padres también consumimos para calmar nuestra ansiedad
y nuestra perplejidad al no saber qué hacer con un niño
pequeño en casa. La cuestión es que nos vinculamos con
el niño sólo en la medida en que hay algo para hacer,
y si es posible, algo para comprar o comer. Y si el niño puede
hacer “eso” solo, sin necesidad de nuestra presencia, mejor
aún. Sólo basta mirarnos unos a otros un domingo en un
centro comercial cualquiera, en cualquier ciudad globalizada.
Esta dinámica de satisfacción inmediata a falta de presencia
afectiva, somete a los niños a una vorágine de actividades,
corridas, horarios superpuestos y estrés, que nos deja a todos
aún más solos. No nos damos la oportunidad de aprender
a dialogar, nos olvidamos de los tiempos internos y pasamos por alto
nuestro sutil compás biológico.
¿Qué podemos hacer? Pues bien, podemos buscar buena compañía
para permanecer con los niños en casa, sin tanto ruido ni tanto
estímulo. Amparadas por otros adultos, es posible permanecer
más tiempo en el cuarto de los niños, simplemente observándolos.
No es imprescindible jugar con ellos, si no sabemos hacerlo o si nos
resulta aburrido. Pero si no logran ser creativos aprovechando nuestra
presencia, basta con acercarles una propuesta, unos lápices de
colores, una invitación a cocinar juntos, o a revolver las fotos
del pasado. En fin, siempre hay algo sencillo para proponer, ya que
“eso” que haremos será la herramienta para alimentar
el vínculo. Y los niños generalmente aceptan gustosos.
Cuando estamos en la calle con los niños, podemos “desacelerar”
y darnos cuenta que no pasa nada si tardamos más tiempo en realizar
las compras o los trámites. Porque de ese modo cada salida puede
convertirse en un paseo para los niños y en un momento pleno
y feliz para nosotros. Si somos capaces de detenernos ante una vidriera
que les llama la atención, si una persona los saluda y nos otorgamos
el tiempo de sonreírle o bien si nos sentamos un ratito en la
vereda porque sí, porque pasó una hormiga, algo habrá
cambiado en la vivencia interna de los niños. Esos cinco minutos
de atención significan para nuestros hijos que ellos nos importan,
que el tiempo está a favor nuestro y que la vida es bella desde
el lugar donde ellos la miran. Estamos diciéndoles que nada nos
importa más en este mundo que mirarlos, que deleitarnos con la
vitalidad y la alegría que despliegan y que los amamos con todo
nuestro corazón.
Toda la dedicación y el tiempo disponible que no reciban de nosotros,
los obligará a llenarse de sustitutos, y luego creerán
que sin esas sustancias o esos objetos no pueden vivir. La realidad
es que no podemos vivir sin amor. Todo lo demás, importa poco.
Laura Gutman
FUENTE: www.lauragutman.com.ar
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Francesco Tonucci y la
escuela
Agustina Lanusse, para LA NACION
"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas.
Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada
a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano
Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar,
¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde
los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías,
donde se transmita un método de trabajo e investigación
científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda
a cooperar y trabajar en equipo", responde.
Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma,
el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos.
Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar.
"Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios",
explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador,
dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad
de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre
otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó
a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe,
Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante".
Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora
de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que
muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir
del próximo ciclo escolar.
Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que
dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen
de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay
que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian
desde una tarima", explicó.
Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas
donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes
y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva
para niños sobreexigidos".
Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que
escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes
para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet,
de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes!
Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de
los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho",
es parte de su decálogo.
De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen
de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida
desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo
a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los
más pequeños.
-¿Cómo concibe usted una buena escuela?
-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos.
Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse
a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio
placentero donde se escuche música en los recreos, que esté
inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos
libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura.
Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar"
porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la
historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo.
-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?
-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros:
en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar
utilizando un método científico. No creo en la postura
dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite
desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que
no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño
aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud
crítica.
-¿Qué recomienda?
-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se
sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el
centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas
y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única
ni inamovible.
-¿Cuál es rol del maestro?
-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos
y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños
no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo
que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de
curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría
a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro
del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos,
todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar
el afuera.
-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona
con la vida. ¿Por qué?
-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver
con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos
se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados,
sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su
microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico
al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver
con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego
por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.
-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a
los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono
celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?
-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos
y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto
lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se
aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita
un método de trabajo e investigación científica,
se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y
trabajar en equipo.
-¿Es positiva la doble escolaridad?
- En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo
pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué?
Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel
demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir
todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún
valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar
conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención
de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a
instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego
hasta considerarlo un deber.
http://jaio-la-espia.blogalia.com/documentos/Ojosdeninhio/tonucci08.html
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METODO MADRE CANGURO
El proceso de evolución en los niños es muy complicado
y complejo. Desde la gestación y el nacimiento el niño
esta en constante desarrollo de sus capacidades físicas y emocionales.
En el momento de la gestación el niño comienza a desarrollarse
para llegar al mundo exterior con la mayoría de sus sentidos
aptos, para soportar lo que le espera por fuera de la matriz. Es por
esto necesario un lapso de tiempo de 9 meses para que el desarrollo
físico este completo a la hora de nacer. Pero ¿qué
ocurre cuando el tiempo de gestación es interrumpido y los bebes
nacen a los 6, 7 o 8 meses? por lo general estos bebes viene todavía
inmaduros y sus condiciones no son las mejores para poder adaptarse
a las condiciones ambiental afuera de la matriz , sus pulmones no son
fuertes así que su respiración no es muy buena, su cuerpo
no puede adaptarse al clima así que la temperatura del neonato
esta por debajo de lo normal y pueden llagar a sufrir de hipotermia,
esto por nombrar algunas de las situaciones que se pueden presentar
en los niños prematuros. Pero estos chiquitos no son los únicos
que sufren , aquellos que nacen a los nueve meses pero con un peso por
debajo de lo normal 2500gramos, también sufren de alteraciones
a la hora de acoplarse al vida extrauterina.
En este trabajo nos centramos cuales son las técnicas que utilizan
los centros de maternidad para ayudar a estos niños, a lograr
que se adapten al medio ambiente y que su desarrollo físico y
emocional no se vea afectado, para esto nos tomamos le atrevimiento
de realizar una investigación documentalizada, dado que el acercamiento
a estos niños es limitado por sus condiciones de salud, ellos
están propensos a adquirir infecciones y en enfermedades por
causa de su estado de salud.
La investigación esta centrada en el Programa Madre canguro,
una técnica que surgió de la casualidad y recursividad
de un pediatra del Instituto Materno Infantil en Bogotá al ver
que en la unidad de cuidado intensivo estaba en constante hacinamiento.y
Este programa es conocido como el método de humanización
para el cuidado de niños nacidos con bajo peso y/o prematuros,
este método le da una visión al psicólogo de los
lazos emocionales que desarrollan los bebes canguros al estar en contacto
constante con su madre, padre y familiares cercanos.
OBJETIVOS DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
• Mejorar el pronostico y los resultados de los niños con
bajo peso cuando la capacidad y la tecnología disponible son
limitadas.
• Estimular una estrecha relaciones entre el niño y su
madre tan pronto como sea posible, después del nacimiento.
• Humanizar el cuidado hospitalario y ambulatorio de los niños
prematuros.
• Animar y educar a la madre para que ofrezca a su hijo los mejores
cuidados posibles en el hogar.
• Hacer un uso más racional de los recursos tecnólogos,
especialmente cuando estos limitados.
• Reducir los costos de la hospitalización.
OBJETIVO PSICOLOGICO.
Observar y evaluar el desarrollo psicosocial del niño prematuro
en sistema convencional en las áreas perceptivo, motriz, habla
y lenguaje, adaptación social. Capacitar en contenidos y técnicas
de estimulación a madres de niños de bajo peso.
ELEMENTOS BÁSICOS DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
EGRESO TEMPRANO: al hogar para niños en buenas condiciones clínicas
sin importar su peso.
LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA como única fuente de nutrición
y protección en los primeros meses de vida.
POSICIÓN CANGURO para proveer calor, amor y estimulación,
facilidad y seguridad en la alimentación materna.
CONSULTA AMBULATORIA con el fin de controlar el crecimiento y desarrollo
del niño y continuar la educación de la madre.
MISIÓN DEL PROGRAMA MADRE CANGURO
La meta más importante perseguida por la Fundación es
la humanización de la Neonatología, lo cual se puede conseguir
gracias a la técnica Madre-Canguro. Para esto se busca facilitar
la transferencia y la replicación del conocimiento asociado con
el método Madre _ canguro, y promocionar un manejo de alta calidad
para el recién nacido de alto riesgo, de manera humana, científica,
eficiente y con racionalización de costos y recursos.
Este propósito se realiza por medio de investigaciones que permiten
evaluar y mejorar la intervención Madre Canguro, dando a conocer
los resultados obtenidos y entrenando profesionales de la salud interesados
en replicar y adaptar el programa. Y
RECUENTO HISTÓRICO
En septiembre de 1979, los doctores Héctor Martínez Gómez
y Edgar Rey Sanabria, en el Instituto Materno Infantil (IMI) de Bogotá,
Colombia, iniciaron un cambio en el manejo tradicional del prematuro
y del niño de bajo peso al nacer, consistente en una salida temprana
del hospital para seguir su control ambulatoriamente. El nuevo manejo
se denomino ” programa canguro”, cuyo nombre se deriva de
la similitud que existe entre la forma como la cangura carga a su cría
después del nacimiento y la forma como las madres del programa
después del nacimiento y la forma como las madres del programa
cargan a sus recién nacidos prematuros, después de ser
dados de alta.
Desde 1979 hasta septiembre 1990 se ha manejado 2612 niños con
peso inferior a 2000gramos. En el programa un niño con bajo peso
se deja ir del hospital para ir con su madre tan pronto como sea posible
después del nacimiento, previa confirmación de que su
estado clínico es notable. Antes de salir del hospital , se lleva
a cabo un proceso de adaptación y educación de la madre
con respecto a la metodología del programa. Una vez en el hogar
la madre mantiene continuamente a si hijo en posición canguro
(explicada mas adelante), debajo de la ropa y directamente entre sus
senos en contacto con su piel. Uno de los aspectos sobre los cuales
se hace énfasis en este periodo de adaptación esta relacionado
con la alimentación, la cual debe ser exclusivamente con leche
materna. La educación de la madre y vigilancia de la salud del
niño continua después de la salida a través de
la consulta ambulatoria.
El programa madre canguro surgió como respuesta pragmática
a una situación critica de nacimiento, infecciones cruzadas,
pobre pronostico, ausencia de recursos de alta tecnología y una
mortalidad extremadamente alta para los niños con bajo peso en
la unidad de neonatología, durante los años 70.
El programa no fue concebido como un experimento controlado, sino que
surge como una alternativa a la carencia de alta tecnología,
para países en vía de desarrollo, en donde la madre, más
que el hospital, es el elemento primordial en el cuidado de la salud
de su hijo de bajo peso, el cual se encuentra en buenas condiciones
clínicas. Para algunos observadores el programa no parece ser
una alternativa para todos los niños de bajo peso, pero si una
opción mas para aquellos niños con bajo peso quienes sobreviven
los peligros de los primeros días de vida.
Dado que esta Técnica estaba siendo utilizada sistemáticamente
en el Instituto Materno Infantil y que los médicos de la Institución
no se sentían capaces de regresar al pasado ya que no se podía
ofrecer cuidados adecuados en técnica “tradicional “(incubadoras
y personal), se decidió que no era posible empezar la evaluación
de la técnica Canguro original con un diseño experimental
como primera etapa.
En 1989, el World Laboratory (laboratorio internacional), ONG con sede
en Suiza, con el apoyo de los directivos del IMI, financia bajo la coordinación
de la Dra. N. Charpaky , un estudio prospectivo, observacional, con
seguimiento durante dos años, de 2 entidades, de niños
de bajo peso al nacer, una manejada por la técnica Canguro en
el IMI y otra manejada por cuidados “tradicionales” en la
Clínica San Pedro Claver (CSPC) del Instituto de Seguro Social
(ISS) de Colombia ( Dra. N. Charpak, Dr. J.G. Ruízy , Dr. G.
Charpak). Los resultados mostraron que la Técnica Canguro no
ponía en peligro la vida de los prematuros (mortalidad igual
a 1 año de seguimiento) pero quedaron unas dudas frente a la
calidad de la nutrición, la morbilidad y las secuelas que no
se sabía si atribuirlas a la técnica canguro, al diferente
manejo nutricional de los dos hospitales o al medio socioeconómico
diferentes en las dos instituciones.
A raíz de este estudio, la CSPC abrió sus puertas al programa
Madre Canguro y en colaboración con el World Laboratory propuso
realizar el estudio randomizado sobre la técnica Canguro, que
todos los pediatras tantos colombianos como de otros países solicitaban,
y montar al mismo tiempo un centro de entrenamiento en dicha Técnicay
; a este nuevo reto se asocio una neonatóloga del ISS, la Dra
Zita de Calume y el nuevo estudio comenzó en septiembre de 1993
( Dra N. Charpak, Dra Zita de Calume, Dr. J.G. Ruíz, Dr G. Charpak).
El Centro de entrenamiento se montó a partir de 1994 con unas
pautas estrictas, modificando de manera definitiva las reglas empíricas
del programa Madre Canguro original, especialmente en el campo de la
posición, nutrición, periodicidad de las consultas, suplementos
y complementos, drogas sistemáticas al bebé canguro, al
fin de poder difundir de manera rigurosa esta Técnica.
Los resultados preliminares del estudio randomizado de la técnica
(1995) fueron aceptados y presentados al congreso anual de “American
Society for pediatric”, al Congreso de perinatología colombiano
y al Congreso anual de los “pediatras de maternidad de París
y su región” por ser tan prometedores. ( 384 niños
en el grupo canguro y 369 niños en el grupo control con un seguimiento
previsto hasta 1 año de edad corregida para la parte médica
y 15 meses corregida para la parte sicológica). Mostraron que
bajo las nuevas pautas canguro, la mortalidad del programa Madre Canguro
original que estaba de 5% en el Instituto Materno Infantil (IMI) podía
bajar a 1,5% (mortalidad desde la elegibilidad hasta 40-41 semanas de
edad gestacional en posición canguro ambulatoria versus engorde
intrahospitalario y en casa durante la misma fecha) y confirmaron los
datos del primer estudio a saber que la técnica canguro no ponía
en peligro la vida de los niños canguro y que no había
desventajas en la nutrición y la morbilidad precoz.
Para tratar de unificar el concepto de técnica Madre Canguro
en el mundo, se esta haciendo actualmente una revisión exhaustiva
sobre todas las revisiones y estudios de la técnica.
DESARROLLO DEL PROGRAMA
Aunque ahora el IMI es una institución autónoma, antes
de 1980 el IMI funcionaba como rama materna y pediátrica del
Hospital San Juan de Dios siendo una de las mas grandes unidades de
atención de maternidad de la capital.
El IMI y el Hospital San Juan de Dios están localizados en un
sector de bajos recursos de Santa fe de Bogotá donde la incidencia
del bajo peso está ligada alas característica propias
de la población atendida. Las madres que acuden al Hospital tienen
el más bajo nivel socio económico el cual se asocia con
un mínimo de control prenatal y desnutrición.
No obstante durante el inicio de los 80 el IMI cambio su categoría
y pasó de ser un Hospital General de Maternidad a una Maternidad
de tercer nively para la atención de alto riesgo obstétrico.
El cambio de categoría produjo una reducción en el numero
de nacimientos, de cerca de 21.000 en 1979 a 8.600 en 1987. sin embargo
la proporción de neonatos con bajo peso permaneció igual,
siendo alrededor de 15% del total de niños nacidos vivos
debido a irregularidades en los registro del hospital, las tasas de
mortalidad neonatal no pueden ser calculadas para el (IMI), en el período
precedente a la iniciación del programa. Se ha estimado que la
tasa media de mortalidad neonatal para todos los niños fue de
52 por mil nacidos vivos durante el periodo 1977-1984.
A finales de los años 70, estos resultados para los niños
con bajo peso fueron considerados inapectables. La falta de recursos
tecnológicos condujo a tener que colocar a mas de un niño
en una incubadora afrontar el problema de infecciones cruzadas y el
abandono materno, situaciones que determinaban un mal pronostico para
los niños de bajo peso. Estas condiciones previas a la iniciación
del programa fueron descritas por los miembros del personal del IMI
de la siguiente manera:
” inmediatamente después del nacimiento, el recién
nacido de bajo peso era colocado en una incubadora donde podía
estar compartiendo con uno o mas niños… En la sala de cuidados
intensivos, del IMI no se permitía el acceso a personas extrañas,
categoría en la que estaba incluida la madre. Ella solo podía
ver al bebe cuando era dado de lata en la unidad. La alimentación,
la iniciábamos son dextrosa. La cual se continuaba con formula
en la patología inicial mandadas de acuerdo al peso del niño.
Una vez la patología inicia había sido tratada y el peso
alcanzado era satisfactorio, el prematuro era entonces sacado de la
incubadora y colocado en cunas especiales.
El tiempo de permanencia en el hospital era muy variable llegando a
alcanzar periodos hasta de 3 meses, siempre y cuando la madre aún
recordara a su hijo y se acercara a reclamarlo. La proporción
de los niños abandonados era muy alta debido a la ausencia total
de efectos. Sin embargo, la facilidad de contagio, los pobres mecanismos
de defensa de estos niños y el gran volumen de pacientes, producía
un alto porcentaje d4 enfermedades infecciosas especialmente gastrointestinales
que conducían a la septicemia y la muerte.” DR. Héctor
Martínezy , Edgar Reyy
La gravedad de la situación y la falta de recursos económicos,
por demás inalcanzables, condujeron al personal del IMI a buscar
una rápida solución. El primer paso consistió en
reemplazar la alimentación artificial por la alimentación
materna después del nacimiento. A las madres que estuviesen en
capacidad de alimentar sus hijos se les permitía entrar a las
unidades de cuidado neonatal con el fin de que pudieran alimentarlos
directamente. Cuando no era posible la alimentación directa del
seño, se les administraba a los niños leche extraída
de sus propias madres o de otras madres que estuviesen en el hospital.
La disminución de las infecciones gracias a las propiedades antiinfecciosas
de la leche materna así como el fortalecimiento de la relación
efectiva de la madre con su hijo fueron unos de los principales beneficios
que se obtuvieron con este procedimiento.
Estos esfuerzos fueron asociados por el personal del programa como la
causa fundamental, en la caída inmediata de las infecciones gastrointestinales
de los niños con bajo peso en las unidades de cuidado neonatal
.y con la implantación de la alimentación al seno en las
unidades neonatal, al idea central del programa se afianzo. Otras medidas
como la posición canguro y el control ambulatorio hicieron que
la madre llegara a ser la responsable directa del cuidado de su pequeño
hijo, para lo cual había sido previamente educada.
El cambio más importante consistió en manejar a los niños
prematuros no por su peso sino por sus condiciones clínicas,
procurándose el alta precoz lo más pronto posible después
del nacimiento. Así se evitaba el riesgo de infecciones cruzadas.
La posición canguro y el control inmediato al egreso en la consulta
de manejo ambulatorio complementaron el desarrollo de la nueva metodología.
El niño es colocado junto al seno de la madre, en contacto piel
a piel y en posición vertical para evitar el reflujo y la broncoaspiración.
Allí, bajo la ropa de la madre debe permanecer las 24 horas del
día, inclusive durante el tiempo de sueño. La madre debe
dormir en posición semisentada. En caso de requerir un tiempo
para su aseo personal u otra circunstancias, cualquier otro miembro
de la familia puede tomar el lugar de la madre. La proximidad con la
madre, sus caricias, su voz, su latido cardiaco son considerados como
elementos importantes en la estimulación de la respiración
del niño, evitándose así las apneas. El contacto
piel a piel provoca el desarrollo del un lazo emocional estrecho entre
la madre y el hijo.
EL AMOR, EL CALOR Y LA LACTANCIA MATERNA constituyen
la esencia del programa Madre Canguro.
En 1980 un año después de haber iniciado el PMC, el IMI
atravesó situaciones adversas que fueron ampliamente publicadas,
lo cual origino una remodelación completa entre 1980 y 1984.
Durante este periodo el programa fue trasladado al hospital San Juan
de Dios, en donde las facilidades de espacio fueron menores, aunque
algo mas modernas. El programa prosiguió con las pautas trazadas
inicialmente, con la cooperación del UNICEF se construyo en los
jardines del IMI una sede propia del programa conocida con el nombre
” La Casita”, en donde se realizan los controles ambulatorios
de los niños del programa, evitándose el riesgo de infección,
frecuente en el área común de los consultorios.
Simultáneamente hubo una mejoría en la dotación
de equipos para el manejo adecuado de los niños hospitalizados
en las unidades de cuidado neonatal de IMI.
RECOMENDACIONES PARA UNA SALIDA EXITOSA
1. Tener mínimo una ecografía cerebral
2. No olvidar formular Teofilina si el niño es menor de 34 semanas
al momento de salir o si lo venía recibiendo. ( sugerimos Teolixir:
4 gotas = 1 mg, 1-2 mg/kg , 3 a 4 tomas por día).
3. Formular metoclopramide o cisapride sistemáticamente.
4. Formular un polivitamínico que supla las necesidades del prematuro.
5. Si el niño permanece en el hospital más de 4 sem, debe
tener valoración oftalmológica.
6. Si la salida es < 12 horas, verificar el grupo sanguíneo
madre hijo.
De la maternidad, la madre canguro, su hijo y ojalá el papá
se dirijan al Programa Madre Canguro.
LA CONSULTA CANGURO AMBULATORIA DEL BEBÉ CANGURO
Una fecha clave es la semana 41 de edad gestacional ya que se calcula
con la evaluación del Ballard o Capurro que se hizo al nacer
y/o con los datos de la última regla que dá la madre.
Porqué el término? Se considera que se debe actuar eficazmente
para llevar este niño hasta su término en las mejores
condiciones físicas y psicológicas. La Técnica
canguro con todas sus obligaciones y trabajo se acaba usualmente a las
37 semanas de edad gestacional cuando el niño empieza a regular
su temperatura y no soporta más estar en posición canguro.
El niño mismo pide su salida, saca los pies y las manos y llora
cada vez que la madre lo pone en el pecho después de cambiarlo.
Después del término, se considera que se esta realizando
una consulta para niño de alto riesgo biológico y se comienza
a controlar el niño por edad corregida, considerando el término
como fecha cero.
REQUISITOS PARA SER MADRE CANGURO.
Las madres de los niños del plan canguro son el elemento fundamental
para desarrollar a cabalidad el plan canguro, para esto ellas deben
cumplir con las siguientes requisitos teniendo en cuenta que no todas
la mamá de niños con bajo peso están aptas para
ser madres canguro:
Aceptación de la madre a la experiencia, la mamá debe
ser consciente de todos los componentes del programa ya que el tiempo
de ella va estar limitado, tendrá que dedicar un tiempo extra
al cuidado de su bebe, en tanto que no deberá separarse de el
ni de día ni de noche. Debe contar a demás con la colaboración
de otra persona para que cumpla su papel en algunos momentos como el
de aseo personal.Y
No debe presentar problemas de retardo mental ya que esta condición
seria inadecuada para el correcto cuidado de su bebe.
No debe presentar enfermedades infecto contagiosa ya que ponen en peligro
el bienestar de bebe y no es conveniente.
No debe presentar síntomas de fármacodependencia ni alcoholismo.
No debe presentar alteración neurológica severa.
MANEJO AMBULATORIO
Por lo general los niños no sondados de alta los viernes o sábados,
ya que no hay servicio de consulta ambulatoria los fines de semana.
Después del periodo de adaptación en las unidades de cuidado
neonatal, las madres y los niños que cumplan con los requisitos
ya antes mencionados son dados de alta y acuden a la consulta externa
ya expuesta. La información disponible sobre la fecha de la primera
visita indica que la mayoría delos niños son vistos en
la consulta externa en las dos primeras semanas después del egreso.
La consulta externa tiene lugar en “la casita” Y , la cual
fue diseñada para facilitar que todas las madres esperen juntas
diariamente entre las 8.00 y las 11.00 horas, para que allí sus
hijos sean examinados y controlados ambulatoriamente.
El personal que atiende los niños en las consultas ambulatorias
está compuesto por dos médicos pediatras, una enfermera
graduada, una enfermera auxiliar, así como médicos y enfermeras
en entrenamiento. El personal del programa estimula y facilita que las
madres asistan a los controles cuantas veces sean necesarios durante
las primeras semanas y meses de vida. Sin embargo, es frecuente observar
en un día cualquiera, niños muy pequeños. Todos
comparten el hecho de haber nacido prematuramente o con bajo peso.
Durante el tiempo de consulta las madres de los prematuros más
pequeños permanecen con sus niños en posición canguro,
allí el niño recibe el calor y estimulo que necesita.
No es raro que algún otro familiar y en especial los padres sean
quienes mantengan al niño en posición canguro, mientras
asisten a las charlas de educativas o esperan el turno para el examen
del niño.
El hecho de estar reunidas en grupo permite que las madres establezcan
lazos de familiaridad entre ellas y fomenten mediante su conversación
el intercambio de experiencias en le manejo de los niños, esto
permite que se cree una atmósfera cordial muy positiva y solidaria
entre las madres del programa y el personal que las atiende.
Antes de iniciar la consulta y con la ventaja de tener a las madres
reunidas, el personal del grupo a cargo del programa. Dan breves charlas
educativas, las cuales cubren temas relacionados con la importancia
de la lactancia materna, el valor nutritivo de los alimentos, la vacunación,
la toma de temperatura corporal, el desarrollo infantil, la detección
de signos de alarma y la preparación de los suplementos alimenticios;
esto poyado con complementos audiovisuales para hacer mas fácil
el entendimiento de los temas por los padres del bebe canguro.
El programa ha desarrollado la preparación de dos alimentos suplementarios:
una sopa especial y el jugo de guayaba. Estos alimentos se preparan
fácil e higiénicamente, son poco costosos y pueden ser
introducidos en la dieta tan pronto sea necesario. El personal del programa
enfatizan que estos alimentos son suplementarios y no sustitutos de
la leche materna, especialmente durante los primeros meses de vida.
Las madres son instruidas en que deben administrarlos con cucharitas
y no con biberón, el cual puede contaminarse fácilmente
y ser vehículo de infecciones.
En los consultorios anexos los niños del programa son evaluados
y controlados por especialistas de otras ramas de la medicina. Es así
como existen consultas de oftalmología, psicología, las
diferentes terapias, trabajo social, las cuales en horarios rotativos,
acuden en diferentes días a la semana para completar multidisplinariamente
el cuidado y seguimiento de estos niños nacidos prematuramente
o con bajo peso.
Las terapistas y psicólogas presentan especialmente atención
al desarrollo psico-motor utilizando varias escalas de medición
evaluativa, ( INFANIB Y DENVER). Igualmente se trabaja con las madres
sobre el comportamiento del desarrollo de niño, se les da instrucción
sobre estimulación adecuada, además de enseñarles
a fabricar en el hogar juguetes de diferentes colores y de bajo costo
que sirvan en el proceso de estimulación de sus hijos. La madre
es instruida para que estimule los 5 sentidos de sus hijos.
Los niños muy pequeños pueden o deben venir cada día
y a mediad que va creciendo se van expandiendo los controles hasta alcanzar
un control por mes.
POSICIÓN CANGURO
El bebé canguro debe estar en posición vertical estricta,
de “rana”, la mejilla contra el pecho de su madre. Se cambia
la posición de la cabeza en cada amamantada esto evitara que
el niño bronco aspire..
Se ayuda a la madre con una faja de lycra para mantener la posición
del bebé, para las madres de mejor estado económico, existe
también los “bodies” de lycra. El cargador debe ser
una ayuda para que la madre se siente así más segura,
pero no debe remplazar la vigilancia que ella dá a su niño.
LA CONSULTA CANGURO
La consulta es diaria hasta que el niño empieza a ganar mínimo
20g por día., después se controla 1 vez por semana hasta
que cumple 40 semanas de edad gestacional (termino).
Después del término, el niño se controla a 1 mes
y medio, 3 meses, 4 meses y medio, 6 meses, 9 meses y 12 meses de edad
corregida.
Se practica un screening neurológico (Test INFANIB) a 3, 6, 9
y 12 meses de edad corregida.
Se practica un test de desarrollo psicomotor ( Test de GRIFFITHS) a
6 y 12 meses de edad corregida.
Si no la tiene, se hace una ecografía cerebral.
A los niños de riesgo especifico, se les practica un examen oftalmológico
(a partir de las 4 semanas de vida) y de audio logia.
Según los países y las preferencias, se utilizarán
diferentes tests. En la consulta nuestra, escogimos unos tests en cuya
practica nos entrenamos, los aplicamos sistemáticamente a unas
fechas determinadas lo que nos ha permitido detectar con bastante fidelidad
las desviaciones anormales.
ESTÍMULOS DEL VINCULO MADRE-HIJO
La posibilidad de desarrollar un contacto precoz intimo y altamente
emotivo con su hijo estimula el apego y la interacción madre-hijo
pero fundamentalmente estimula la confianza de los padres en el niño,
al no “verlo” tan frágil y la confianza en sí
mismos para cuidarlo. Ya no se sienten tan dependientes de los monitores
como ellos mismo plantean. Y
Existe un verdadero lenguaje de los sentimientos que madre e hijo son
capaces de decodificar si tiene la oportunidad, pero no es el lenguaje
habitual que solemos reconocer, pero es de una profunda y riqueza notable,
capas de permitirles alcanzar estos increíbles logros de Amor.
Es una experiencia estimulante para las ser las protagonistas que darán
vida a sus bebes, este experiencia es fácil de verificar al ver
los rostros de las madres, en la brillantez de sus miradas, en sus entusiasmos
comentarios con respecto a sus hijos.
El ingreso de los padres a los servicios de Neonatología fue
uno de los grandes avances en la especialidad, este nuevo rol que la
madre puede desempeñar creando un reencuentro con su hijo inicia
un campo fascinante de estimulación bioquímica hormonales
emocionales de gran trascendencia para una MODERADA asistencia neonatal.
Es irónico pero la estimulación más antigua del
ser humano ha sido redescubierto: ” el contacto con su madre”
y tiene en la actualidad fundamentos científicos para ingresar
a la unidades de asistencia neonatal con toda la “fuerza”
que le dan los argumentos que permiten creer en sus admirables resultados.
PAUTAS DE MANEJO DENTRO DEL PROGRAMA CANGURO
(SEGUIMIENTO HASTA 1 AÑO DE EDAD CORREGIDA).
Por norma internacional, el seguimiento de todo niño de alto
riesgo debe ser mínimo hasta 1 año La detección
precoz de secuelas ( oftalmólogo y neurológicas) permite
la intervención oportuna dando como resultado menos niños
discapacitados.
El seguimiento ideal de estos niños debe ser hasta la edad escolar
para detectar discapacidades menores y entregar a la sociedad niños
sanos física y mentalmente.
Las habilidades finas de los niños se verán afectadas,
pero solo podrán ser evaluadas hasta después del primer
año de edad. Por esto es necesario seguir el desarrollo de los
niños hasta los 5 o 8 años como mínimo.
LECHE MATERNA
La cultura de la lactancia materna e suna practica de amor y armonía
que contribuye a construir una cultura de paz… sus beneficios
van más allá de la supervivencia infantil y probablemente
no existía ningún otro factor protector de la salud que
tenga tantas ventajas para la población. Si la humanidad conociera
sus múltiples y profundos beneficios, no habría ningún
otro factor protector de la salud que tenga tantas ventajas para la
población. Si la humanidad conociera sus múltiples y profundos
beneficios, no habría ningún niño o niña
que no fuese amantado, los casos en que no se recomienda la lactancia
o ésta no es posible son escasos y están dados por condiciones
particulares de la madres y del niño un ejemplo de esto esta
dado por el SIDA y el cáncer de Seno.
Para la salud de la mujer, la practica de la lactancia materna mejora
su autoestima y su seguridad para dar respuesta efectiva a las demandas
de las necesidades de sus hijos; reduce el riesgo de adquirir cáncer
de mama y de útero; ayuda a la expulsión de la placenta
y disminuye el riesgo de hemorragia postparto. La correcta posición
del niño al seno evita la congestión mamaria y la mastitis,.
La duración y la intensidad de la lactancia cuando exclusa, a
libres demandas, sin restricción de horarios y la mujer se encuentra
en periodo de amenorrea post parto aumenta al periodo intergenésico
reduciendo para medres e hijos el riesgo de enfermar o morir, beneficios
que deberían interesar a los responsables de las políticas
de población y desarrollo sostenible
NUTRICIÓN Y DROGAS
La meta nutricional, se encuentra por encima de cualquier otra consideración,
es lograr una nutrición adecuada del paciente.
- Siempre se intentara lograr una alimentación exitosa con leche
materna.
- Independiente del peso del niño, de su E.G. o de la duración
de su hospitalización previa, a la entrada al Programa, se intenta
una alimentación materna exclusiva, en promedio cada hora y media
de día y cada 2 horas de noche.
Si el niño tiene más de 10 días de vida , no sube
de peso y se cansa comiendo, se alterna las comidas seno / gotero o
vaso con la propia leche de la madre.
Si esta medida no tiene éxito, se intenta la Técnica de
la leche final cada 2 comidas.
Si no logramos una subida de 20g por día, se complementa con
30% de la ración diaria ( calculada a 180cc/kg/día) con
leche para pretermito. Este complemento está repartido en la
24 horas y se administra con gotero para no interferir con la lactancia
materna.
Por fin, si no se tiene éxito en la ganancia de peso, si el CH
y el Parcial de orina no muestran una patología evidente, se
hospitaliza el niño para exploración sin dejarlo desnutrirse.
Si el niño tiene menos de 34 semanas de EG a la entrada en el
Programa, recibirá Teofilina.
Todos los niños reciben metoclopramide y un suplemento en Vit
E (25mg), Vit D (800UI) y Vit A (2000UI) hasta su término.
El sulfato ferroso se comienza a los 2 meses de vida. La técnica
de la leche final consiste en mostrar a la madre durante la consulta
como vaciarse una parte del seno en un frasco limpio, después
se coloca el niño al seno para ver si alcanza a vaciar el seno
y entonces come la parte final de la leche que contiene mas grasas.
Si el niño parece tener más hambre, se muestra a la madre
como complementarlo con la leche que ella se sacó al comienzo
de la amamantada. Por ultimo se recomienda a la madre aplicar esta técnica
una vez cada 2 comidas, es aconsejable practicar esta técnica
una vez cada 2 comidas.
– Como medida principal de lucha contra el RGE, se coloca en primer
plano la posición. La experiencia en el estudio piloto que se
realizo antes de empezar el estudio randomizado en curso mostró
que las bronco aspiraciones más frecuentes eran cuando el niño
salía de la posición canguro y su madre lo acostaba. A
partir de esta fecha, se solicita a las madres que pongan la cuna en
posición ortostática con el niño boca arriba o
de medio lado pero nunca acostado horizontal.
Las consultas especializadas a parte de la consulta de oftalmología,
de ecografía cerebral y audiologia, tratando de actuar muy rigurosamente
en relación con el screening neurológico:
– Cuando el examen neuromotor no esta normal, se implementan diferentes
instrumentos para actuar y diagnosticar en los cuales están:
– plan casero de terapia ocupacional y física
– programa intensivo de estimulación polimotor especializado
– consulta de neurología
– TAC cerebral.
EFECTOS A LARGO PLAZO
Muchos recién nacidos que están por debajo del peso normal
2500 gramos tiene dificultades que no superan. Algunos de esos problemas
son enfermedades frecuentes, distracción, hiperactividad, déficit
en la coordinación motora, pueden mostrar daños a nivel
cerebral. En la niñez media, muestran puntuaciones bajas en los
test de inteligencia y retrazo escolar, debido a la carencia nutritiva.
LA TÉCNICA CANGURO EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS
Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, la Técnica Canguro,
puede aportar mucho a los países desarrollados, especialmente
en la recuperación de la responsabilidad maternal, paternal y
familiar frente al cuidado del niño previamente estabilizado,
y la creación temprana de un real vínculo madre, hijo
prematuro, que favorece la unión familiar. Existen ya en algunos
centros, experiencia de contacto piel a piel, en posición canguro,
en periodos de PRE-elegibilidad
Este es, el primer acercamiento a un componente de la Técnica
Canguro original. La parte ética y legal de algunos países,
dificulta ó impide el establecimiento de un PMC ambulatorio,
por lo cual esto se puede obviar con la creación de Programas
Canguro Intra hospitalarios, donde se quedaría el binomio madre-hijo,
el tiempo necesario para cumplir con los criterios de salida de cada
centro.
En estas unidades todo el personal médico y paramédico
deberá tener conciencia que la madre es la persona ideal para
alimentar y cuidar a su hijo una vez esté estabilizado, favoreciendo
así la humanización de la neonatología. con la
aparente desmedicalización del cuidado de la salud del niño.
La Técnica Canguro, que puede parecer simple, es en realidad
una tecnología de tercer nivel, manejada como “hospitalización
neonatal a domicilio”.
LAS EXPERIENCIAS EN LA ARGENTINA DE RESIDENCIAS PARA MADRES
buscar el contacto piel a piel
“Sí, me tengo que bancar la incubadora pero mi mamá
me acompaña mucho”, fue el testimonio que se reconstruyó
de bebés prematuros en los hospitales que disponen de residencias
para madres: allí las mamás pueden cuidar a sus hijos,
incluso alimentarlos con su propia leche y establecer con ellos el contacto
“piel a piel” que los hace crecer más pronto. Pero
el principal resultado es que el vínculo se fortalece, disminuyendo
el riesgo de maltratos y abandonos posteriores. La posibilidad de que
las madres acompañen a sus bebés en incubadora forma parte
de las normas del Ministerio de Salud, pero sólo en algunos hospitales
se practica.
“No se trata de suprimir la incubadora sino de complementarla
con el contacto piel a piel”,y destaca Jorge Martínez,.
La presencia de la mamá “hace que los bebés aumenten
de peso más pronto y les permite salir antes de la incubadora”.
“En este momento tenemos un recién nacido que pesa 650
gramos: para sobrevivir tendrá que pasar dos meses en incubadora,
pero la mamá ya está con él”, cuenta Eduardo
Duro, jefe del servicio de neonatología del Hospital de San Miguel,
donde este año se puso a punto la salita de residencia para mamás:
“Antes eran unas reposeerás, no más, pero este año
conseguimos una salita especial: la mamá puede dormir aquí
y a la mañana ir a trabajar o a cuidar a sus otros hijos. La
enfermera la entrena para abrir la puertita de la incubadora, cambiarle
los pañales: hasta llega a alimentarlo con gotitas de su leche,
lo cual activa el aparato digestivo del bebé”.
“Incluso a los que necesitan suero y asistencia respiratoria,
una vez por día los sacamos de la incubadora y los ponemos en
contacto piel a piel, para que reconozcan los latidos del corazón,
el temblor, el olor de la madre”, dice Duro.
Jorge Tavosnanska es jefe de neonatología del Hospital Fernández:
“En los hospitales públicos, la madre muchas veces vive
lejos y no puede pagar el colectivo para visitar todos los días
a su hijo en incubadora: cuando a los dos meses el chico se va de alta,
el vínculo ya está alterado y hay alta incidencia de maltratos
y abandonos”. Todo esto cambió gracias a la residencia
para madres, cuya colaboración, además, “mitiga
el déficit de personal de enfermería que hay en el hospital”.
Si bien la residencia para madres está incluida en las normas
de atención materno infantil del Ministerio de Salud y Acción
Social, sólo en algunos servicios se puso en práctica.
En la ciudad de Buenos Aires, además de la Sardá y el
Fernández, el Hospital Garrahan dispone de un lugar para que
las madres puedan permanecer, y el Argerich está por incorporar
una residencia para mamás y papás.
CONCLUSIONES
“El Programa madre canguro, le dio a los niños con bajo
peso la oportunidad de estar cerca de sus madres y lejos de la muerte
y el desamparo.”
Esta técnica que ya no le pertenece solamente a Colombia si que
esta siendo avalada por varios países del mundo incluido Estados
Unidos presenta las siguientes ventajas:
1. Disminuye la estancia hospitalaria en 10 días,
lo que reduce los costos y disminuye riesgos innecesarios de infecciones
y evita la separación entre la madre y su hijo, este fue en el
pasado una de las cusas mas frecuentes de abandono, puesto que las madres
no desarrollaban un vinculo con sus hijos así que sus obligaciones
como madres se reducían a ser fuente alimentadora en algunos
casos en otros siquiera tenían la oportunidad de dar de comer
a sus hijos, dado esto por la falta de acceso a las salas de cuidado
neonatal, de las grandes maternidades. Esto sin contar que los costos
de la estadía en los centros hospitalarios era excesivamente
cara y muchas familias no podían darse el lujo de pagarlas a
si que preferían dejar abandonados a su suerte a los pequeños.
Con esta técnica este factor se abolió y las madres no
tiene excusa para abandonar a sus bebes, ya que esta técnica
es el tratamiento mas económico inventado por el hombre.
2. El apego es otra de las ventajas que esta técnica
acarrea ya que permite a las familias participar activamente y pueden
involucrar a todos los miembros de la familia.
3. La solidaridad, el apoyo y la enseñanza entre
las madres canguro es invaluable ya que comporten conocimientos y técnicas
desarrolladas por ellas mismas dándole a las nuevas madres canguro
seguridad para ayudar a su hijo a salir adelante.
En general el PMC es una buena opción tanto para los padres como
para los niños con bajo peso a nivel salud, pero esta técnica
debe ir de la mano de una terapia psicológica dirigida a los
padres y a los niños después del primer año de
viva en particular en la etapa escolar para que así se llegue
el adecuado desarrollo sea físico, mental y emocional que debería
ser en primera instancia el logro general de este programa.
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Frustración
innecesaria en niños y niñas – por Yolanda
González
Vivimos en una Sociedad, donde desde la más tierna infancia,
se nos enseña a soportar la frustración.
Existe la creencia generalizada, de que si no hay frustración
marcada por los adultos, los bebés y los niños-as, no
logran tener ningún límite a su demanda (“perversos
polimorfos”) y como consecuencia, devienen en sujetos anti-sociales
y no adaptados.
Hemos aceptado, que la vida es dura y cruel. Y nuestros hijos deben
prepararse para afrontarla cuanto antes. Es por ésto, que desde
que son bebés, recibimos consejos permanentes sobre cómo
evitar que nuestros hijos se malcrien:
“No lo cojas en brazos”.
“No atiendas a su llanto, que primero te piden la mano y luego
te toman el brazo”.
“No transijas, pues se subirán a las barbas”.
Tantos y tantos tópicos, con el único objetivo de que
esos bebés, ávidos de contacto epidérmico, de mirada
amorosa, de empatía profunda, vayan aprendiendo a través
de la frialdad, a ser “Duros”, que no fuertes.
Poco a poco, la sociedad nos transmite que debemos acorazarnos. Con
una coraza rígida e insensible ante el dolor de los otros “porque
la vida es así”. Poco a poco, nos distanciamos de nuestro
instinto protector, y de nuestro sentido común, para ser máquinas
que responden al sistema, con sumisión. Aceptamos las normas,
aunque sean irracionales, y formamos parte del engranaje.
¿Qué hemos olvidado? ¿Qué confundimos cuando
hablamos de límites, educación, autoridad, frustración…?.
Olvidamos que ese bebé y ese niño, tiene una innata capacidad,
para SENTIR mejor que nosotros-as cuáles son sus necesidades
más imperiosas. Olvidamos que, siguiendo a manuales o recomendaciones
que dinamitan el sentido común (el más escaso de los sentidos),
violentamos el proceso natural de autonomía y auto-estima, que
se forma tan sólo desde el respeto a sus necesidades básicas.
Tan sólo una respuesta sensible y empática a sus necesidades
primarias, garantiza un desarrollo psicoafectivo saludable.
JAMÁS, debemos de frustrar las necesidades afectivas. ¿A
quién le ha hecho daño un abrazo, una mirada cálida
o una presencia en los momentos de mayor necesidad? ¿A quién
le hace daño el amor?
Confundimos la frustración de necesidades culturales, con la
frustración de las necesidades afectivas. La única frustración
saludable, es la que frena el sinsentido del consumismo.
Consumismo de la TV no constructiva. De los dulces excesivos. Sabemos
que comprar y comprar, tapona en pequeños y mayores, grandes
lagunas y ausencias afectivas. Y la sociedad no limita, sino fomenta
estas necesidades vacías.
Estas y no las otras, son las necesidades secundarias o culturales que
debemos aprender con inteligencia y amor, a limitar.
Muchos pediatras, autores, vecinos, cuestionan la lactancia natural
prolongada. Y la justifican desde psicologizaciones y teorizaciones,
sin ningún fundamento. Sin ningún seguimiento práctico
y directo de bebés, que de forma sólida, permita realizar
dichas afirmaciones. Y en los casos que se acompañan de observación,
lo observado responde generalmente a lo “normal” y estadístico
para la sociedad actual, ignorando y desconociendo lo que pudiera ser
“lo sano”. Intentan imponer con sus criterios, lo que hace
la mayoría, sin cuestionar, si esos criterios generan felicidad
o infelicidad, salud o normalidad.
Frustrar la necesidad del pecho a demanda y la necesidad de la lactancia
prolongada (en los casos que así se decida, o en su defecto un
biberón dado con contacto y amor), es negarnos una experiencia
esencial en la vida:
Porque, conocer el placer y el amor, es la mejor prevención de
trastornos psicosomáticos posteriores. Permitir que el bebé,
explore cuáles son sus necesidades y que el medio se las posibilite,
es lo que crea confianza y seguridad en la vida. Es lo que posibilita
el vínculo. El apego seguro. Los padres, y el profesorado están
a veces muy desorientados con tanto bombardeo informativo y contradictorio
Es por ello muy importante, desarrollar la capacidad de empatizar con
nuestros bebés ya desde el embarazo, para que el continuum de
relación, ese ” hilo mágico” como me gusta
llamarlo y que algunos padres y madres percibimos desde el nacimiento
hasta la autonomía de nuestros hijos, sea el mejor antídoto
ante tantas influencias nefastas en el desarrollo saludable de la primera
infancia.-
Ese “hilo mágico”, se llama VÍNCULO, y su
base es la confianza, la seguridad y sobre todo el AMOR, del bueno.
Contacto y llanto
Existe una profunda laguna en la percepción adulta, en relación
a los procesos vitales esenciales que intervienen en el desarrollo de
la salud humana y social.
Los seres humanos, se indignan desde su sillón televisivo, ante
los genocidios, guerras y desastres ecológicos que día
a día nos llegan desde los medios de comunicación (ejerciendo
por otro lado un efecto narcotizante para la acción). Pero pocos
se estremecen, ante el llanto desgarrador de un bebé o niño,
respondiendo con el impulso irrefrenable de nutrirlo afectivamente.
Aparentemente no existe relación entre una situación y
otra. Sin embargo, no debemos olvidar, que nuestra vida adulta es reflejo
de la experiencia infantil acaecida en el medio familiar, siendo este
modo de relación básico, el que se encuentra en el origen
de los comportamientos individuales y sociales posteriores.
El COMO gestionamos nuestras emociones marca nuestra existencia con
un sello único y diferenciador: el carácter. Y la gestión
de la emoción guarda una estrecha relación con la respuesta
que desde el exterior recibimos desde el mismo momento de nuestro nacimiento
e incluso antes.
Como sabemos, la sonrisa aparece hacia el tercer mes de vida y, progresivamente
da lugar a la risa, ya descrita ampliamente en manuales de psicología
evolutiva y fácilmente aplaudidos por el adulto por la alegría
que transmite su esplendor, transparencia y expansión vital,
¿pero qué pasa con la otra manifestación vital,
el LLANTO?
Siendo una de las primeras expresiones emocionales que acontece en un
ser humano, ¿cuántos adultos se permiten vibrar ante el
llanto de un niño? Se nos ha inculcado que es “normal”
que un bebé llore y se desespere ante la “aparente indiferencia”
y frialdad del adulto “educado para no malcriar a ese bebé”.
Y sin embargo no existe mayor herida emocional que la frialdad e indiferencia,
como única respuesta a un llanto demandante de un niño
desconsolado.
Señalo “indiferencia aparente”, por considerar que
los adultos que así responden, en realidad sienten irritabilidad
y rechazo, cuando no ira, ante el llanto vivido como molesto, ignorando
la función que cumple en la vida de un bebé.
Los matices de esta comunicación primitiva inicial, que algunos
adultos tienen la fortuna de poder mantener a lo largo de su vida como
intensa descarga emocional, van perdiendo su intensidad y variedad a
lo largo de la vida, para dejar paso a la contención de la emoción
y a la rigidez caracteromuscular.
Observamos una y otra vez, tanto en las consultas preventivas como en
la vida cotidiana, como el primer mecanismo de control de la emoción
en los niños, al igual que en los adultos se centra en la respiración.
La respiración, como función vital, se ve comprometida
en un intento de inhibir el llanto: el niño se ve obligado a
contener su respiración/expiración para evitar sentir.
Mecanismo que casi todos, consciente o inconscientemente hemos vivido,
y que representa el primer freno que imponemos a la emoción,
para evitar un castigo o humillación mayor.
El segundo mecanismo que junto al primero, va generando ya una tensión
o bloqueo en el funcionamiento energético y por tanto observable
con la emergencia de síntomas psicosomáticos o desórdenes
emocionales, es el recurso de “apretar las mandibulas”.
El correlato psíquico es el de “aguantar” sin enseñar
los dientes, función que F. Navarro señala como ejercicio
de expresión de la agresividad, es decir de respuesta al medio
frustrante en defensa del propio espacio. Este mecanismo neuromuscular
que genera ya un acorazamiento de este segmento (en términos
de la coraza caracteromuscular descrita por W. Reich), tiene como objetivo
mitigar la angustia que le genera el contacto con el exterior. Porque
no sólo nos frustran, sino que además se nos impide expresar
la protesta y la defensa. Sólo hay que observar el segundo cachete
que recibe un niño por su atrevimiento a cuestionar la autoridad
o el abuso de autoridad del adulto.
Y de esta manera y progresivamente, se va instalando una actitud de
sometimiento o de contención emocional, según los casos
que generan a su vez, otras emociones de índole secundaria (por
razones de espacio, sólo mencionadas), como son las actitudes
violentas, impulsivas, causa directa de los desencuentros destructivos
comentados.
Son éstas emociones secundarias, fruto de la represión
emocional durante la primera infancia, las que ejemplifican desde la
perspectiva de la salud, la psicopatología social en la que estamos
inmersos. La violencia de género, la violencia hacia los niños
pequeños y ancianos, etc., tienen sus raices (además de
otros factores sociales), en la miopía cultural imperante ante
las necesidades afectivas infantiles y la respuesta sensitiva adecuada
a las mismas.
Nuestra sociedad, necesita una reflexión urgente sobre los modelos
de crianza actuales. No se trata de ofrecer consumismo a la primera
infancia (TV. ordenador, juguetes, etc), sino la adecuada atención
psicoafectiva, para favorecer un desarrollo sólido y saludable.
Y los padres y profesores, además de los políticos, son
los responsables.
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Colecho e instinto
de protección - fuente:
http://asociacioncriarte.blogspot.es
El hecho de que los bebes prefieran dormir junto a su madre es algo
totalmente natural. Teniendo en cuenta que los corderitos buscan el
calor de su madre para descansar o que los gatitos vuelven al regazo
de su madre después de sus excursiones, no es de extrañar
que los bebes humanos también necesiten dormir como los demás
mamíferos. Hasta hace pocos años, desde el inicio de la
humanidad hace 10 millones de años, las familias compartían
una misma cama.
El instinto de protección por parte de la madre, y el instinto
de supervivencia desarrollado en los bebes, hace que ambos tengan el
impulso de dormir en la misma cama. Los bebes no tienen aun desarrollado
el concepto de espacio-tiempo, por lo que la separación de una
pared puede significar para ellos lo que para nosotros un océano
de distancia. Lo mismo ocurre con la percepción temporal, únicamente
saben lo que ocurre aquí y ahora, y un solo minuto puede parecerles
una eternidad. Cuando los padres no están presentes en la habitación,
para el bebe supone una tremenda sensación de total soledad y
causa en ellos un originario y profundo terror.
A nadie le gusta dormir solo ni estar a oscuras a solas. Incluso siendo
adultos preferimos estar acompañados o mantener alguna luz encendida.
El conjunto soledad-oscuridad nos devuelve a nuestros miedos más
ocultos y primigenios.
La idea de que los niños están más seguros en su
propia cama no tiene ningún fundamento. No hay pruebas sobre
las ventajas de la separación física, pero si existen
estudios que avalan los beneficios del colecho. Entre ellos se destacan:
despertares sincronizados entre el bebé y la madre, una mayor
estabilidad cardiorrespiratoria y mayor oxigenación de los niños,
disminución de los episodios de llanto, mejor termorregulación
y mayor prevalencia de la lactancia materna. Los bebés que duermen
con su madre son amamantados hasta 3 veces más tiempo que aquellos
que duermen solos en su habitación.
También cabe mencionar los beneficios emocionales para toda la
familia y la incidencia positiva sobre el desarrollo afectivo. Un bebe
que duerme junto a sus padres no solo comparte la cama, sino que recibe
mas atención y mayor contacto físico. El vínculo
que se crea entre padres e hijos mediante el colecho es muy intenso
y duradero, lo que contribuye a un mayor entendimiento y un fuerte sentimiento
de seguridad en los hijos. No se puede comparar con nada la sensación
de despertar juntos y compartir esos primeros minutos del día,
la primera sonrisa de la mañana, las cosquillas en la cama…
Creencias populares dicen que para que un bebe deje de quejarse por
la noche y los padres puedan dormir sin interrupción hay que
dejarle llorar. Efectivamente, en general dejan de quejarse después
de un tiempo, pero además ocurre algo terrible: pierden la esperanza
y la confianza de que sus padres están pendientes de ellos cuando
lo necesitan. Se resignan. Y creemos que la resignación no forma
parte precisamente de un crecimiento feliz ni de un desarrollo afectivo
sano. Tampoco facilita una relación paterno-filial basada en
la confianza mutua y la empatía. Pensamos que entregarles nuestro
cariño en vez de indeferencia, o nuestro afecto en lugar de distanciamiento,
hace felices a nuestros bebés, y por tanto a todos nosotros.
fuente:
http://asociacioncriarte.blogspot.es
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La Haptonomía
- información tomada del sitio Web de la Fundación
de la Haptonomía www.haptonomia.es
La Haptonomía, Ciencia de la Afectividad, estudia y describe
los aspectos de la vida íntima, de los sentimientos, del reencuentro
psicotáctil, de las interacciones y de las relaciones afectivas
humanas.
La Haptonomía es una ciencia fenómeno-empírica
(pone en práctica fenómenos típicos de la persona
humana, cuyos efectos son reproducibles, verificables y predictibles)
fundada hace más de cincuenta años por el profesor Frans
Veldman como fruto de las investigaciones que emprendió tras
las dramáticas experiencias que vivió durante la Segunda
Guerra Mundial. Este investigador descubrió, reconoció
y analizó las causas de los déficit, carencias, frustraciones
o traumatismos que traban, inhiben o impiden el desarrollo de la salud
psíquica.
Las cuestiones de la felicidad humana, de la tolerancia de las diferencias
y de la facultad de desarrollar plenamente la matriz de su ser con todo
su potencial creativo, de las condiciones de la responsabilidad y del
placer en los encuentros interhumanos se sitúan en el centro
de sus preocupaciones.
La palabra Haptonomía procede del griego hapsis que significa
el sentimiento, el tacto, el contacto táctil. El término
hapsis ya fue utilizado por el filósofo griego Aristóteles
(384-322 a. C.) en el sentido de curar, sanar, restablecer la integridad.
“hApto” es una raíz griega que significa: yo entro
en contacto táctil, yo reúno, yo establezco una relación,
yo (me )uno a; yo establezco (de forma táctil) una relación,
un contacto, para devolver la salud, para curar, restituir la integridad,
para confirmar al otro en su existencia.
Es una Ciencia que concierne al fundamento mismo de la existencia a
partir del que cada ser humano se expande y desarrolla para seguir su
trayectoria personal. Comprende la vida afectiva humana, con sus interacciones,
sus relaciones y sus problemas, con el propósito de establecer
un estado de seguridad de base interno y un discernimiento estético,
a través de contactos de proximidad tranquilizadora y de confirmación
afectiva táctil.
La Haptonomía forma parte de las ciencias humanas: se preocupa
de la forma en que la persona percibe el mundo y se integra en su relación
afectiva con sus semejantes. La Haptonomía es la ciencia que
estudia las relaciones humanas, basada en el contacto psicotáctil
afectivo-confirmante. Ésta reconoce como derecho incontestable,
fundamental del humano: “el derecho a su reconocimiento por la
consolidación racional de su existencia y por la confirmación
afectiva de su ser, desde la concepción”.
En nuestra sociedad contemporánea, el humano se ve cada vez
más privado del reconocimiento esencial que implica la confirmación
afectiva.
La Haptonomía nos abre a una forma de estar en el mundo que
recurre a facultades afectivas específicamente humanas. Se trata
de facultades originales que regulan los contenidos y cualidades de
las relaciones entre los humanos y determinan la naturaleza y la esencia
de sus encuentros.
El acompañamiento haptonómico permite a la persona utilizar
sus facultades afectivas. Éstas se desarrollan y tienden hacia
su maduración.
En el sentimiento de seguridad que ella instaura, la haptonomía
recurre al deseo de vivir (libido vitalis). ¡El contacto psicotáctil,
específico de la fenomenología haptonómica, no
es en absoluto reducible a un « tocar »!. Recurre a la intencionalidad
vital de la persona. Ésta, consolidada existencialmente, o mejor,
confirmada en su afectividad, toma la iniciativa de poner en ejecución
sus propias facultades, aptitudes y dones, en su relación con
los demás. En definitiva la persona alcanza o recupera la autonomía.
La Haptonomía no es una profesión, sino una filosofía
y una ética de la existencia como una cierta forma de concebir
la relación de ayuda y de los cuidados de los humanos afectados
tanto por enfermedades físicas o psíquicas como por un
sufrimiento existencial.
La formación en Haptonomía exige un cambio brusco, una
“revolución tranquila”, como dice Catherine DOLTO,
en nuestra profesión y en la forma en que dispensamos los cuidados
a nuestros pacientes. Todo ello sometido a una ética y deontología
profesional altamente exigente que no entra en contradicción
con los códigos éticos de las diferentes profesiones de
la salud, sino que los complementa.
Como escribe Frans VELDMAN : " El acercamiento humano haptonómico
que se ha desarrollado sobre este fondo y que se manifiesta mediante
una comunicación táctil característica, muy especifica,
genera un movimiento del alma benéfico. La confirmación
afectiva existencial se realiza; la vida afectiva, que tan frecuentemente
ha sido asfixiada precozmente, o desechada por una relación negadora
antes de su despliegue, puede por fin eclosionar y prosperar, (re) florecer”.
En este sentido la Haptonomía no es un método, ni una
técnica, ni puede ser clasificada entre las medicinas dulces,
ni concebida como una paramedicina. Es simple y llanamente una aplicación
de la fenomenalidad haptonómica a cada una de las profesiones
de la salud que se orienta a mejorar la relación entre el sanitario
y el paciente en la busca de su curación, mejoría o aceptación
de las limitaciones inherentes a su enfermedad, traumatismo o carencia
que acompañan al paciente en su sufrimiento hasta los últimos
momentos de su vida proporcionándole una seguridad de base, una
autonomía y una confianza en sí mismo que alivian de forma
indudable su dolor o colaboran activamente en el restablecimiento de
su salud. Por lo tanto, la Haptonomía no se opone a los avances
de la medicina actual, ni pretende sustituirla, sino más bien
enriquecer el contenido de la práctica clínica. La integración
de su f enomenalidad en la práctica sanitaria habitual permite
mejorar la calidad de la asistencia dotándola a través
de la afectividad de una mayor efectividad, a la vez que humaniza la
asistencia haciendo que ésta sea mejor vivida por los pacientes,
que de esta forma se integran en el proceso de su curación o
tratamiento.
Las aplicaciones de la Haptonomía conciernen la vida entera
del ser humano, desde la concepción hasta la muerte, mediante
acompañamientos específicos adaptados a la vida prenatal,
a la infancia, al adulto así como a los ancianos, incluyendo
el acompañamiento de los moribundos.
Su interés sanitario y en el campo de la Salud Pública
va creciendo día a día, sobre todo en un mundo médico
en el que la especialización, la parcelación de competencias
y la tecnología, impuestas por criterios de eficacia dificultan
la necesaria relación entre el sanitario y el paciente, importantísima
en la mejoría o curación de este último. Por ello
la Haptonomía no se opone a la actual evolución científica
de la medicina, y su objetivo es humanizar la asistencia para obtener
el máximo provecho de esta evolución. Esta relación
afectiva entre sanitarios y pacientes fructifica en una asistencia de
mayor calidad, mejores resultados y satisfacción tanto para los
profesionales como para los propios profesionales, que en términos
generales se encuentran muy desmotivados en el ejercicio de su profesión.
Destacamos aquí el papel preventivo de la Haptonomía en
el “síndrome del quemado”, que tantos estragos realiza
en los profesionales de la salud pública.
“… una sociedad puede ser considerada como humana en
la medida en que sus miembros se afirman los unos a los otros, …una
humanidad real no existe más que allí dónde esta
capacidad puede expandirse.”
Martin Buber
“El derecho incontestable, fundamental y primordial del
ser humano es el de la confirmación afectiva de su ser desde
su concepción”
Frans Veldman.
Esta información fue tomada del sitio Web de la Fundación
de la Haptonomía www.haptonomia.es
http://www.tallerlunamadre.com.ar/index_archivos/lacienciadelamor.htm
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En lugar de tribu hay
sólo un padre - por Laura Gutman
Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén,
acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de
otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental
-especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu.
Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos
más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que
en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del
niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía,
el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu
entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola
persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es
la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación,
la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde
el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo
puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.
Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que
las cosas se solucionarían si el varón regresara más
temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si
ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo
dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los
padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros
hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa,
conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos
una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños.
Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos
nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos
con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción
de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá
la virilidad que estábamos reclamando.”
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COLECHO
- Artículo extraído de www.criaryamar.com
A la práctica de dormir con los hijos se le conoce como colecho.
Lo primero que hay que decir al hablar sobre colecho es que no tiene
consecuencias negativas para la familia ni mucho menos para el bebé,
quien generalmente se siente muy a gusto durmiendo en medio de la seguridad
y el calor de las personas que más lo aman.
Una de las ventajas del colecho es que favorece mucho la lactancia nocturna
del bebé y al no tener que pasear al bebé por los pasillos
o algo similar también es muy probable que tanto mami como hijo
duerman mejor, además de que regula y acompasa los patrones de
sueño de la díada madre-hijo.
Como siempre, hago énfasis en lo socialmente aceptado que no
es otra cosa que las imposiciones culturales. En Japón por ejemplo
es norma y regla que los hijos compartan la cama con los padres, no
se concibe de otra manera el hábito de dormir; sin embargo en
culturas occidentales como Estados Unidos se muestra un gran afán
por “independizar” al bebé cuanto antes y llevarlo
a su propio cuarto, es “de buen gusto” decir “mi hijo
duerme solo en su habitación desde que tenía X meses”
y no es socialmente aceptable decir “nuestro hijo duerme con nosotros”.
¿Y qué hay de la independencia?
El tema de la independencia es muy polémico. Vamos a ver: se
teme que el niño se amañe tanto durmiendo con sus padres
que jamás se hará independiente, pero como dice Carlos
González en su libro Bésame mucho: “… Si no
se hiciera el más mínimo esfuerzo por sacar a los niños
de la cama de sus padres, ellos mismos se irían tarde o temprano.
No sé a qué edad, porque no conozco a nadie que haya hecho
la prueba; sin duda la edad será distinta en cada familia, y
dependerá del temperamento y de los deseos del niño y
de sus padres. Pero estoy razonablemente seguro de que ninguno de mis
lectores siente, en estos momentos, el menor deseo de volver a dormir
cada noche entre su padre y su madre. Los japoneses suelen dormir con
sus padres hasta los cinco años…” Yo saco mis propias
conclusiones de estas palabras del doctor González: la independencia
no se enseña, la independencia es algo hacia lo cual se avanza
si se permite al niño vivir plenamente todas sus etapas.
Voy a hacer una pausa aquí porque estoy más que segura
de que alguna persona que lee y no es partidaria del colecho estará
negando con la cabeza cada línea y pensando: “mi hijo duerme
feliz en su propio cuarto desde los tres meses”; honestamente
me parece bien; este artúculo, si bien es una apología
completa al colecho no es en ningún momento una crítica
a los padres que duermen separados de sus hijos.
La clave es: si la situación es armoniosa para todos, principalmente
para el niño eso quiere decir que estamos haciendo las cosas
bien; nótese que digo “armoniosa para todos, principalmente
para el bebé” esto quiere decir que el bebé duerme
feliz en su habitación y siempre lo ha hecho, mejor dicho para
hablar claro: si nunca se ha dejado llorar al bebé sin acudir
a consolarlo inmediatamente.
William Sears (profesor de pediatría de la Universidad del Sur
de Carolina y padre de seis hijos) , de quien hacemos referencia en
esta página con frecuencia escribió un libro llamado “Nightime
parenting” en el cual habla extensamente sobre el colecho y hace
una exposición muy elocuente de sus beneficios; el libro está
en inglés y es una excelente fuente de información sobre
el tema del colecho.
Normas de seguridad para el colecho
Los padres fumadores, consumidores de drogas o de alcohol no deben dormir
con sus hijos. (si fuma, el bebé puede dormir en la misma habitación
pero no en la misma cama).
La ropa de cama debe ser de la misma medida del colchón.
El colchón debe ser de la misma medida que estructura de la cama,
especialmente de la cabecera.
No debe haber almohadas, cobijas o sábanas sueltas cerca de la
cara del bebé.
No debe haber espacios entre el borde de la cama y la pared en la que
se apoya ya que el bebé podría quedar atrapado.
El bebé no debe dormir bocabajo.
No se debe practicar colecho en sofás o superficies similares
que puedan tener irregularidades.
Criar y amar
Artículo extraído de www.criaryamar.com
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Tinelli
y la violencia simbólica contra las niñas y niños
Por Susana Velleggia*
En el programa "Showmatch" de Marcelo Tinelli se practican
de manera cotidiana reiteradas violaciones a la Convención Internacional
de los Derechos del Niño, que tiene en nuestro país rango
constitucional. Esta degradación de los niños y las niñas
los ofrece como objeto para el consumo y la diversión de los
adultos, a la vez que los usa de anzuelo del rating. Esta práctica
televisiva implica un ejercicio de la violencia simbólica hacia
el sector más vulnerable de la sociedad que facilita el pasaje
a las formas más perversas de violencia física contra
ellos. El programa está pleno de incitaciones a la pedofilia,
cuyos casos consumados son después difundidos bajo la forma del
"escándalo mediático".
La hipocresía de Tinelli al buscar terceros culpables de actos
delictivos (que son incitados o fomentados de manera explícita
y/o implícita por él mismo) presentándolos como
mero pasatiempo es aberrante. Manipular a los niños/as y exponerlos
como objeto de diversión en el espacio público significa
violar su dignidad.
Esta insólita situación -que no se ha producido en la
televisión de ningún país civilizado del mundo-
además de dar cuenta de la degradación de la cultura argentina
y de quienes la promueven exige la intervención inmediata del
Comfer para poner coto a la agresión contra los niños.
De no producirse de inmediato esta intervención o no surtir el
efecto necesario, ello obligaría a apelar a la Justicia. En el
caso de no intervenir, el Comfer estaría incurriendo en la figura
de complicidad o encubrimiento de hechos delictivos.
Argentina ratificó la Convención Internacional sobre los
Derechos del Niño en 1990 y la incorporó a la Constitución
Nacional en la reforma de 1994. Este documento le concede una especial
relevancia a una institución que tiene un papel fundamental en
la vida de niños y niñas: los medios de comunicación.
El artículo 13 señala: "Los niños tienen derecho
a la libertad de expresión. Este derecho incluye la libertad
de buscar, recibir y expandir información e ideas de todo tipo,
más allá de las fronteras, de forma oral, escrita, impresa
o artística, o a través de cualquier otro medio escogido
por el niño".
Mientras que el artículo 17 indica: "Los Estados Partes
reconocen la importante función que desempeñan los medios
de comunicación y celarán para que los niños tengan
acceso a información y a materiales procedentes de diversas fuentes
nacionales e internacionales, especialmente a aquellos que tengan el
objetivo de promover su bienestar social, espiritual y moral, así
como su salud física y mental".
Esta Convención reconoce claramente el importante papel que ejerce
la comunicación de masas en el desarrollo integral de los más
jóvenes. Sin embargo, al contrario de lo que muchos podrían
imaginar, dicho documento no desea un mundo en el que los niños
y adolescentes se libren del contacto con la televisión, sino
que pretende que la actuación de este agente fundamental sea
regulada por las instancias nacionales que correspondan.
El papel del Estado debería ser el de asegurar el acceso de los
niños y niñas a la información y estimular características
positivas, como la diseminación de contenidos que valoren la
comprensión, la paz, la tolerancia, la igualdad entre los sexos
y la amistad entre los pueblos.
* Presidenta Asociación Civil Nueva Mirada, miembro de la Alianza
Global para la Diversidad Cultural de Unesco.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4948-2009-05-30.html
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Los niños
en y frente a los medios de comunicación
La SAP ha manifestado de manera sistemática su preocupación
por la
exposición de niños y adolescentes a situaciones que no
contribuyen a su
saludable crecimiento y desarrollo.
Casos extremos como los "niños bandera" sometidos
a la acción de
agroquímicos en áreas rurales o a otras formas de trabajo
infantil, niños
expuestos en sitios de la red informática no protegidos y en
espacios
mediáticos o aquellos involucrados en el tránsito comercial
como objetos de
consumo, parecen "estructurarse" en una sociedad que los despoja
de su
condición de sujetos de derecho y de su identidad.
Frente a estas situaciones, los pediatras han reclamado en reiteradas
oportunidades el cumplimiento de la Constitución Nacional en
lo concerniente
a los Derechos de niños, niñas y adolescentes.
En la actualidad estamos asistiendo a una veloz reorientación
de la imagen
de los niños dentro de los medios. Su intervención erosiona
cada vez más la
línea divisoria entre la infancia y la adultez. Somos testigos
de su
creciente intervención en la televisión, dentro de una
amplia gama de
producciones que oscilan desde las denominadas "ficción"
como telenovelas,
series o avisos publicitarios, hasta reales y crudas notas policiales
que
"por descuido" exponen su identidad, o en programas televisivos,
donde son
retratados como adultos en miniatura y no difieren en sus intereses,
lenguaje, ropa o sexualidad, de los adultos que los acompañan.
Estos procesos de expropiación de la identidad del niño
y de la niña, se
realizan en la mayor parte de los casos, en función de la mercantilización
de la imagen y de la vida de aquellos.
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño
nos lleva a revisar
valores, prejuicios y prácticas cotidianas.
Una sociedad cada vez más mediatizada, en la cual los hechos
adquieren una
dimensión significativa porque se ven, se escuchan o se leen,
nos obliga a
reflexionar sobre el rol de los medios en la construcción del
concepto de
infancia y en la propia definición de la identidad infantil.
Y en este
sentido, la responsabilidad por el pleno cumplimiento de la Convención
Internacional sobre los Derechos del Niño compromete también
a los medios de
comunicación.
En los últimos años se incrementó la tendencia
de incluir a los niños como
objeto de diversión en los programas para adultos, siendo sometidos
a
situaciones de violencia simbólica que suponen una cruda violación
de sus
derechos.
La sexualización temprana de los niños estimulada por
algunos conductores
televisivos sumada a las reacciones inocentes de éstos, suelen
conformar el
principal atractivo del programa. La compulsión a la competencia
entre
quienes exhiben sus habilidades artísticas, los arroja sin defensas
al mundo
del espectáculo y a los valores mercantiles que lo rigen: individualismo,
consumismo, fama, popularidad mediática y dinero, todos ellos
falsos y
lamentables sinónimos de éxito y a veces, única
vía de reconocimiento social
al que están expuestos no solo los niños participantes,
sino también los
miles de niños que son espectadores desde sus hogares.
En el año 2006 la SAP, abogando por un saludable crecimiento
y desarrollo
frente a una desprotegida exposición infantil en los medios,
integró junto
con otras organizaciones un grupo asesor para la presentación
de un
documento ante el CONFER a través de la Defensoría del
Pueblo sobre la
situación de los niños en y frente a los medios de comunicación.
(Ver
documento en
http://www.sap.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=747&Itemid=437)
Una vez más, la SAP reitera la vigencia del reclamo y los conceptos
que lo
acompañaron para que este organismo del estado ejerza su rol
para el
cumplimiento de la ley. Creemos imprescindible, junto a nuestro accionar
como profesionales, la reflexión de los padres y la sociedad
en general,
sobre el sentido y la identidad de la infancia, para adoptar criterios
y
proyectar líneas de pensamiento que orienten las acciones futuras.
(Ver
documento en
http://www.sap.org.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=1066&Itemid=437)
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Colaborar en casa. por
Laura Gutman
Las tareas del hogar, es decir, esos pequeños actos cotidianos
que nos procuran confort, higiene, bienestar físico y orden en
el entorno inmediato; han perdido todo prestigio y valor social. Desde
que las mujeres hemos logrado circular en el mundo externo, todo lo
referente a “la casa” quedó desprovisto de visibilidad.
Por lo tanto, pretendemos huir de ese lugar inexistente. Quien queda
atrapado, es simplemente porque no ha logrado escaparse a tiempo.
Las mujeres cargamos con siglos de historia donde el encierro en el
hogar y la responsabilidad del funcionamiento confortable constituían
nuestra identidad. Vivíamos dentro de una cárcel emocional
sin la movilidad ni la autonomía que ofrecían el “estar
afuera”. Es comprensible que una vez que las mujeres hemos logrado
cierto acceso a la libertad respecto al dinero y a la sexualidad, el
hogar como terreno de obligaciones domésticas invisibles, sea
vivido como un lugar donde nuestra estima queda lastimada.
Sin embargo, todos necesitamos un mínimo de orden y confort
para satisfacer necesidades básicas de higiene y alimento. Alguien
se tiene que ocupar.
Lo interesante es que todas las tareas domésticas son sencillas
y hasta placenteras en sí mismas, pero el verdadero problema
pasa por el valor que les otorgamos. Para las mujeres, es obvio que
están teñidas de sometimiento y oscurantismo. Por lo tanto,
raramente vamos a vivirlas como liberadoras -aunque despojadas de interpretaciones
históricas- sean positivas y estén al servicio de las
personas, incluidas nosotras mismas.
También tenemos que admitir que los varones no terminan de asumir
que las tareas del hogar son dominio de todos nosotros y nos competen
a todos los adultos por igual.
Por lo tanto, desde el hastío y la sensación de injusticia,
transmitimos a nuestros hijos que las tareas del hogar son una obligación
nefasta y que ya no encontramos allí identidad ni beneficio alguno.
Frecuentemente “ordenar el cuarto” es una orden dirigida
a los niños como castigo. Raramente “ordenamos juntos como
parte del juego compartido”. Cuando pedimos colaboración
a los niños, solemos estar ya enfadas, cansadas, sin paciencia
y pretendiendo que ellos se hagan cargo de esa tarea “tan horrible”
que nadie más quiere asumir.
También sucede que estamos ahondando la brecha entre “el
adentro” y “el afuera”.
“Afuera” las madres y los padres trabajamos. “Afuera”
los niños estudian y luego hacen múltiples actividades.
En cambio “adentro” los niños permanecen pasivos
(miran televisión) y los padres también estamos pasivos
(miramos televisión). La actividad sucede afuera. La pasividad
sucede adentro.
Quiero decir que no hemos incluido la actividad hogareña como
parte de las relaciones inter-familiares. Tenemos la sensación
que ser buenos padres es hacer algo “para ellos”. Acompañarlos
a sus actividades, llevarlos de paseo, compartir viajes o vacaciones,
ayudarlos con la tarea de la escuela, regañarlos para que tomen
su baño. En fin, todo eso está muy bien y da cuenta de
padres presentes que se ocupan de que sus hijos crezcan saludables y
desplieguen su inteligencia. Pero fuera de eso, nadie siente ni cree
que las tareas hogareñas pueden convertirse en algo íntimo
y sencillo que podemos compartir, que nos atañe a todos por igual,
que nos organiza y nos ayuda a madurar.
No es fácil ordenar los estantes, hacer las compras, llenar
las alacenas, barrer, lavar o planchar la ropa con los niños
dando vueltas alrededor, si creemos que esas tareas nos conducen nuevamente
a un pasado aterrador y si lo hacemos velozmente y con hastío
tratando en vano que los niños no nos molesten demasiado. Pero
si pudiéramos detenernos y pensar qué tareas hogareñas
podemos hacer con los niños, juntos, mientras conversamos o jugamos,
veremos que algunas de ellas –no todas- son posibles. Va a depender
de la edad de los niños, por supuesto. Y del tiempo que tengamos
disponible, que ya sabemos, es muy escaso.
Posiblemente sea útil empezar por el hecho de cocinar juntos.
A algunas mujeres nos gusta la cocina. No lavar la vajilla, claro. Pero
cocinar tiene ese costado creativo muy cercano a los sentidos. Hasta
un niño muy pequeño puede cortar algún alimento
con sus manos, otros pueden lavar unas verduras, otros aprender a encender
el fuego con cuidado. Hacer pasteles es algo que todo niño adora,
sobre todo si es el primero en comerlo cuando esté horneado.
Y eso puede llevarlo a que lave algunos utensilios utilizados, subido
a una silla alta, aunque desperdiciemos algo más de detergente
que el necesario. Lo hará tan maravillosamente bien, que lo nombraremos
sub director de la cocina. Luego, no siempre serán pasteles,
algunas veces será la sopa, que por primera vez será deliciosa
para el niño si participó en su elaboración.
Limpiar no es tan atractivo. Sin embargo en lugar de pretender ordenar
los juguetes de ellos, podemos tener ambos una escoba para el salón
de la casa y barrer juntos, mientras alabamos las dotes de gran limpiador
del niño en cuestión. Posiblemente quede tanto polvo como
antes de empezar, pero mientras tanto hemos estado juntos. Y todos nos
apropiamos de la casa como un lugar que nos invita a la actividad. Si
se trata del cuarto de ellos, cada tanto nos sentaremos con ellos a
ordenar, y a los pocos minutos van a descubrir algún juguete
que no habían visto en mucho tiempo, perdido entre tantos objetos.
Muy bien, que juegue. El niño sabe que estamos de todas maneras
ordenando juntos. No es lo mismo que mirar televisión mientras
la madre ordena sola y enfadada.
Es verdad que no será fácil sostener una colaboración
permanente. Y también tendremos que abordar los acuerdos que
hayamos podido alcanzar con el padre de los niños, si es que
hay uno en casa. Básicamente, si los adultos encontramos la manera
de compartir el orden y la higiene que necesitamos, será más
sencillo incluir a los niños desde pequeños. Cuando sean
mayores, podrán tener alguna responsabilidad específica,
y será posible implementarlo si la colaboración en alguna
tarea a favor de todos estuvo siempre presente en la familia.
Las mujeres y los varones hemos dado vuelta unas cuantas páginas
de la historia. Ahora los acuerdos tácitos que perduraron durante
generaciones respecto al poder, a la mujer como sirvienta y al hombre
como amo, quedaron obsoletos. Sin embargo no estamos logrando aún
verdaderos acuerdos para cohabitar. Ahí también tenemos
un desafío, que puede suceder dentro de la invisibilidad del
hogar, pero que es fundamental para la evolución de las relaciones
humanas.
Laura Gutman
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Ventajas
de llevar a tu bebé en un portabebé
• La intimidad entre madre e hijo es mucho mayor. El instinto
maternal se basa en una serie de hormonas (como la prolactina y oxitocina)
que deben ser estimuladas bastante a menudo (aproximadamente cada 20
minutos). La presencia continua del bebé hace que el sistema
biológico permanezca alerta y activo. Cuanto mas alto y estable
sea el nivel hormonal, más fácil será la crianza,
y más segura se sentirá la madre porque conocerá
mejor a su hij@.
• Ayuda a que la comunicación entre los dos sea mejor y
a que la madre se dé cuenta más fácilmente de las
necesidades del bebé. Así, puede anticiparse a las peticiones
del bebé antes de que él las solicite.
• Al recordar al bebé la sensación de cuando estaba
en la panza, reduce su nivel de estrés y se siente sostenido
y contenido.
• Los bebés se angustian mucho menos.
• Duermen con más facilidad y durante más tiempo.
• Tienen un índice de cólicos y de vómitos
menor.
• Los niños cargados en brazos acostumbran a ser más
independientes y tener mayor autoestima más tarde en la vida,
ya que sus necesidades se han cubierto sin demora.
• Los bebés prematuros que se pasean en brazos, tienen
un índice de mortalidad y enfermedad menor.
• Es más cómodo para los padres a la hora de realizar
sus tareas habituales, tanto en casa como fuera de ella
• El balanceo y la estimulación del movimiento incrementa
el desarrollo neuronal del bebé.
• El bebé se siente querido y seguro.
• El bebé esta más involucrado en el mundo que le
rodea. La proximidad con su mamá o papá aumenta la interacción
con ellos y con los demás porque participa en aquello que están
haciendo sus padres.
• Amamantar es sencillo y natural.
• Como la vida del bebé es mucho más rica si es
llevado por sus padres, sus conexiones neuronales serán más
precisas y adaptadas al entorno que experimenta. Situaciones que podrían
parecerle peligrosas si estuviera solo en su cuna, dejan de serlo si
nota que su mamá o papá está tranquilo o si éste
le calma inmediatamente.
• La depresión postparto se detecta mucho menos en madres
que llevan a sus hijos. La frecuente estimulación hormonal que
llevar al bebé causa, permite que la madre tenga un nivel alto
y constante de hormonas que la tranquilizan.
• El llevar a tu bebé hace que tu manera de pensar este
más centrada en el que no en ti misma. Al conocer mejor a tu
hijo estás más segura de tus decisiones. Sabes que no
necesitas del último modelo de cochecito ni del aparato más
sofisticado para conocer o calmar a tu bebé. Necesitas pocos
juguetes que lo estimulen porque su vida a tu lado ya le ofrece muchas
y variadas experiencias.
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NACER
CON-TACTO por Josefa Aguayo Maldonado
Es conocido científicamente que la especie humana nace más
inmadura y dependiente que
otra especie animal. El recién nacido humano nace con un cerebro
inmaduro lo que le
permite seguir creciendo posteriormente. Su programación y neurodesarrollo
ha de
hacerse en su habitat natural (el cuerpo de su madre). Desde el punto
de vista biológico, y
durante el inmediato post-parto, el contacto piel con piel representa
el hábitat normal para
el ser humano, y la lactancia representa el ‘nicho’, o el
comportamiento pre-programado
para este hábitat. Por ello es tan importante la no separación.
El bebé que ha estado en
contacto con el olor del líquido amniótico materno durante
el embarazo, es capaz de
reconocer desde muy temprano el olor de la madre, siendo muy importante
para el
establecimiento del vínculo y la adaptación al ambiente
postnatal.
El nacer con-tacto, implica la no separación, el respeto al habitat
natural del ser humano.
Cuando son arrancadas de su hábitat normal, las crías
mamíferas tienen un
comportamiento idéntico y pre-programado, que se ha denominado
‘respuesta de protestarespuesta
de angustia’. La respuesta de protesta es una actividad intensa
que tiene como
objetivo permitir al bebé recuperar su hábitat; la respuesta
de la desesperación es una
respuesta de supervivencia ante la situación de privación:
cursa con una bajada de la
temperatura del cuerpo y del ritmo cardíaco, inducidas por un
aumento masivo de las
tasas de las hormonas de estrés. Llorar es nocivo para los recién
nacidos y la restricción
de la interacción madre-hijo inmediatamente al nacimiento no
está basada en ninguna
evidencia científica, lo que implica una mala práctica
clínica cuando se hace de forma
rutinaria y sin una justificación médica clara.
Las ventajas del contacto piel a piel está reflejada en multitud
de artículos: el cuerpo de la
madre mantiene la temperatura, la respiración y frecuencia cardiaca
se mantienen
constante, el bebé es expuesto a las bacterias materna, menos
nocivas y sobre las que la
leche materna aporta defensas, el RN normaliza antes su control metabólic,
el bebé
recibe como primera toma el calostro materno y aumenta el vínculo
afectivo madre-hijo/a,
el contacto y la succión provocan la liberación de oxitocina,
lo que estimula a su vez la
liberación de la cascada hormonal que producen el enamoramiento
de ambos.
Existe un periodo sensitivo inmediatamente al nacimiento donde concurren
dos factores
uno es el estado de sensibilidad materna con un fuerte deseo de ver
y tocar a su hijo y por
otra parte un estado de alerta del RN. Si los dejamos tranquilos, si
no interferimos el niño
colocado encima de su madre muestran capacidades extraordinarias y estando
ambos
alertas, el bebé es capaz de reptar guiado por el instinto, el
olor y el color de la areola, y
llegar al pecho de su madre donde se enganchará espontáneamente
y sin necesidad de
ayuda; es el bebé el que sabe como hacerlo 15. La interacción
madre-hijo/a es una
respuesta al unísono y compenetrada que se pone en marcha en
la primera hora de vida, si
no existen interferencias de por medio.
Los recién nacidos deben estar con sus madres desde el momento
del nacimiento y
conviene iniciar la lactancia materna en la primera hora después
del parto. En las
situaciones que irremediablemente hayan de ser separados, por motivos
de la madre o del
niño, el contacto piel-piel así como la lactancia materna
se han de reanudar lo antes
posible.
La mejor atención al proceso de nacer implica trabajar con evidencias
científicas y con el
respeto a los derechos de la madre y del recién nacido, procurando
el mejor de los
vínculos entre ambos con especial hincapié en la garantía
de elección, libre e informada,
de la mujer en relación con la vivencia de su maternidad, su
parto y la crianza de su bebé.
Para hacer que el nacimiento sea con-tacto, lo único que tenemos
que hacer, es saber estar
si así se nos solicita, pues el resto del mundo en la interacción
madre-hijo estamos de más.
Bibliografía
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2 Informe UNICEF 2007
3 Gary L Darmstadt GL, Bhutta ZA, Cousens S, Adam T, Walker N, Bernis
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4 Edmond KM, Zandoh C, Quigley MA, Amenga-Etego S et als. Delayed Breastfeeding
InitiationIncreases Risk of Neonatal Mortality. Pediatrics 2006;117;380-6
5 Instituto Nacional de estadística. Movimiento Nacional de la
Población. Disponible en www.ine.es
6 Blázquez García MªJ. Maternidad entrañable
y gozosa. Prensa Universitaria de Zaragoza. Universidad
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7 Anderson GC, Moore E, Hepworth J, Bergman N. Early skin-to-skin contact
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2003, Issue 2. Art. No.:
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8 Bergman N. Kangarro Mother care: The Original Paradigm. La leche League
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9 Porter RH: The biological significance of skin-to-skin contact and
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11 Fransson A, Karlsson H, Nilsson K. Temperature variation in newborn
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contact with the mother. Arch Dis Child Fetal Neonatal Ed 2005; 90:
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12 Kroeger M, Smith L (2004). Impact of birthing practices on breastfeeding:
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baby continuum. Boston: Jones and Bartlett.
13 Christensson K, Siles O, Moreno L, Belaustequi A, De La Fuente P
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adaptation and crying in healthy full-term newborns cared for skin-to-skin
or in a cot. Acta Paediatr 1992;
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14 Matthiesen A, Ranjo A, Nissen E, Uvnas-Moberg K. Post-partum maternal
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newborns: Effects of infant hand massage and sucking. Birth 2001; 28:
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15 Richard L, Alade M. Effect of delivery room routines on succes of
first breastfeed. Lancet
1990;336:1105-7
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La
hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre - por Michel Odent
La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más
críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad
que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos
fisiológicos durante este corto período de tiempo a través
de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados
en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién
nacido.
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud
de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas
para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.
Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada.
Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento
el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto
implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente
la sangre para la circulación pulmonar. La condición es
que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través
del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus
y foramen oval).
Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar
este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar
que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera
y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente
al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción
madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban
los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada
en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos
mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las
contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión
de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales
del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina
por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones:
una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las
hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento
sentó la base para una nueva generación de estudios. Los
resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases:
la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está
presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar.
Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que,
según los estudios suecos, es justo después del nacimiento
del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando
las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos
de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo,
relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina
es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil
si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia
de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También
resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer
que
mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin
ninguna distracción.
Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación
de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que
ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más
eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera
aislada; siempre
forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo
por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la
hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel
máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de
prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona
de la maternidad. Ésta es la situación más típica
de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se
complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan
los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar
en términos de equilibrio hormonal.
En el mismo año 1979 también se demostró la liberación
maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas
a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora
muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos
de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante
el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto
tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual,
están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos
de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que
resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio
de una ´dependenciaª o vinculación.
Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas
como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción
madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante
las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas
hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo
por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el
reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas,
llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo
o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como
un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos
de esta liberación de adrenalina es que la madre está
alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos
en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán
ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad,
para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La
agresividad es un aspecto del amor maternal.
También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios
mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales
del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina.
Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica
de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto
visible de esta liberación hormonal es que el bebé está
alerta al nacer, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas.
Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada
de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando
una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano
es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé
entre los humanos.
El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de
la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé
no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren
el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que
no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina
dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser
que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando
dan a luz.
Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve
a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual
se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por
ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y
hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo
afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé
durante la hora después del parto.
Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las
distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar
el concepto de un período sensible introducido por los etólogos.
Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el
bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente.
También es evidente que todas ellas juegan un papel específico
en la ulterior interacción madre-bebé.
Perspectiva 3: Perspectiva etológica
Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales
y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto
dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron
los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista
del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros
y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente
después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow
estudió concretamente el proceso de vinculación entre
los primates. La importancia del enfoque etológico está
surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento
de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso
del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después
del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos
se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería
posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz
en su propio baño mientras su marido está de compras.
Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente
observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de
la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de
la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias
como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado.
Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre
sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las
puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y
quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría
de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.
Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia
Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora
posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza
la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace
un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé
se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes
de ponerlo en una cuna.
Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de
lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre
Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté
un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión.
Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten
al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después
del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella
sesión podían creer que un bebé humano sería
capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior
al nacimiento.
Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé
humano está programado de forma natural para encontrar el pecho
por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede
entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé
recién nacido está listo para encontrar el pezón,
la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está
todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger
a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente
instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después
hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.
Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica
Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes
y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados
a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente
después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro
discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para
responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada
en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy
y Suzanne Colson en el Reino Unido (Del útero al mundo, (Suzanne
Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)
Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico
Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora
más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del
recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios.
La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los
primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos
saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del
territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar
y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé
comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un
punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano
necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona,
su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro
va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de
que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período
crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal
se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va
a ser fácilmente modificable más tarde en la vida.
Perspectiva 7: Comienzo del proceso de termorregulación
Mientras que en el útero el bebé nunca tuvo la oportunidad
de experimentar diferencias de temperatura (exceptuando posibles episodios
de fiebre materna), una vez más, los primeros minutos posteriores
al parto aparecen como una interrupción de la continuidad. Como
los mecanismos de termorregulación no están todavía
maduros al nacer, hay razones teóricas para estar preocupados
por los casos de hipertermia materna durante el trabajo de parto que
inducido por anestesia epidural o baño demasiado caliente. Estas
situaciones podrían suponer un peligroso desafío para
la termorregulación del bebé al existir diferencias exageradas
de temperatura entre los entornos intra- y extrauterinos.
Perspectiva 8: Adaptación a la gravedad
Durante la primera hora se establece una nueva relación con la
gravedad. De repente, el nervio vestibular que sirve al equilibrio lleva
al cerebro un torrente sin precedentes de impulsos de los canales semicirculares,
utrículas y sáculos.
Perspectiva 9: Enfoque etnológico
La etnología se ha consolidado como ciencia a través de
publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material
sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al
parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de
las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé
durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal
e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que
el calostro está contaminado o es dañino para el bebé;
incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y
desechar. Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después
de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo
que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en
seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser
perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño,
masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, ´ahumarª
al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las
puertas en los países fríos, etc. Necesitaríamos
libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características
de un gran número de culturas en relación a cómo
desafían el instinto maternal protector durante el sensible período
posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo
rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición
podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad
social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más
intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período
siguiente al parto. Si perturbar el primer contacto entre la madre y
el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el
calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa
que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después
de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la
importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a
los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición
de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante
la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la
primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades
modernas.
Perspectiva 10: Enfoque obstétrico
Todas estas consideraciones eran necesarias antes de analizar la hora
posterior al parto en el contexto de nuestras sociedades modernas, en
las que el control cultural de los nacimientos está en manos
del control médico.
Analizando la literatura médica, parece que en los círculos
obstétricos la pregunta es: ¿Cómo controlas la
tal llamada tercera etapa?. Las revistas médicas publican periódicamente
estudios aleatorios y controlados comparando los distintos modos de
´controlarª la tercera fase. El único objetivo es
evaluar los riesgos de la hemorragia post-parto. Estos estudios están
realizados en el contexto de grandes unidades obstétricas.
Todos los protocolos de investigación utilizan una definición
negativa del ´control expectanteª (por ejemplo, la no utilización
de sustancias uterotónicas y no pinzar el cordón umbilical).
Los factores que pueden facilitar positivamente la liberación
de la oxitocina no están incluidos en los protocolos médicos.
Los resultados de tales pruebas han llevado a la práctica de
inyectar rutinariamente sustancias oxitócicas a todas las madres
justo en el momento del nacimiento, las cuales bloquean la liberación
de las hormonas naturales sin presentar consecuencias. Los efectos de
estas rutinas obstétricas se deben considerar en términos
de civilización.
Perspectiva 11: Enfoque de las comadronas
Algunas comadronas pueden todavía practicar la auténtica
partería, lo que no significa que no sean prisioneras de pautas
y protocolos estrictos. Pueden desempeñar su papel de protectoras
de los procesos fisiológicos. Inmediatamente después del
nacimiento, la preocupación principal de estas matronas es la
liberación por parte de la madre de una gran cantidad de oxitocina,
porque es necesaria para la expulsión segura de la placenta y
porque es la hormona del amor.
Primero se aseguran de que la habitación se encuentre suficientemente
caliente. Durante la tercera etapa, las mujeres nunca se quejan de tener
demasiado calor. Si están temblando esto significa que el sitio
no tiene la temperatura adecuada. En el caso de un parto en casa, la
única herramienta importante para preparar de antemano es una
estufa portátil que se pueda enchufar en cualquier sitio y a
cualquier hora y se pueda utilizar para calentar mantas y toallas. Su
otro objetivo es asegurarse de que la madre no esté distraída
de ninguna forma mientras está mirando los ojos del bebé
y sintiendo el contacto con su piel.
Hay muchas formas de evitar que la madre se distraiga del bebé
en esta fase. La madre se puede despistar porque se sienta observada
o controlada, porque alguien esté hablando, porque el que atiende
el parto quiera cortar el cordón antes de expulsar la placenta,
porque el teléfono suene, porque se encienda de repente una luz,
etc.
En esta fase, después de un parto en condiciones fisiológicas,
la madre está todavía en un estado particular de consciencia,
como en otro planeta. Su neocortex está todavía más
o menos descansando. La contraseña debería ser: ¡No
despierten a la madre!
Perspectiva 12: Matiz político
Tiene sentido y es normal el hecho de que el estudio de la tercera etapa
del parto, desde perspectivas no médicas, haga a mucha gente
–especialmente a los médicos– sentirse
incómoda. Cualquier acercamiento que pudiera conducirnos a reconsiderar
nuestras actitudes durante este corto período de tiempo está
quebrantando las mismas bases de nuestras culturas.
La investigación puede resultar políticamente incorrecta.
Ésta incluye ciertos aspectos de la Investigación sobre
Salud Primal, en especial estudios que exploran las consecuencias a
largo plazo de cómo nacemos. Los resultados de tan importantes
investigaciones sobre temas típicos (criminalidad juvenil, suicidio
adolescente, drogadicción, anorexia nerviosa, autismo, etc.)
son evitados por la comunidad médica y los medios de comunicación
a pesar de su publicación en reconocidas revistas médicas
o científicas. La investigación políticamente incorrecta
conduce a la epidemiología a un callejón sin salida.
Dr. Michel Odent
www.birthworks.org/primalhealth
Artículo publicado en español por la Revista Obstare nº
9
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¿Reciben
los bebés suficientes abrazos? por Natalia
Suárez Acero
Los estudios demuestran que toda cría mamífera necesita
un contacto físico constante. La cría humana, por nacer
más inmadura, aún más. ¿Reciben los bebés
todo el contacto que necesitan?
Los científicos saben bien que todas las crías de mamíferos
necesitan un mínimo de contacto para lograr un desarrollo normal.
Los cachorros necesitan ser lamidos, o tocados en el caso de los primates,
para alcanzar una madurez adecuada. Se han hecho experimentos con roedores
y con monos a los que se les privaba de contacto físico, únicamente
recibían alimento, y al crecer se convertían invariablemente
en adultos anómalos, incapaces de socializarse de manera adecuada
ni de cuidar de forma eficiente a sus propias crías. (De hecho,
en francés existe la expresión `un oso mal lamido´
para referirse a alguien insociable o de trato difícil.)
Por desgracia este experimento se hizo también con humanos: el
emperador Federico II ordenó que varios bebés fuesen aislados
y recibiesen tan sólo alimento y cobijo de sus cuidadoras, prohibiendo
que les dirigiesen la palabra o cualquier muestra afectiva, con el fin
de averiguar en qué idioma hablarían primero. Todos murieron.
También a comienzos del siglo veinte, el pediatra americano Fritz
Talbot, alarmado por la elevada mortalidad de los menores de 2 años
en clínicas y orfanatos, donde teóricamente los bebés
disponían de cobijo y alimento, viajó a una clínica
alemana donde los niños diagnosticados con marasmo ( enfermedad
de origen desconocido que se caracterizaba por pérdida de peso,
abatimiento y desgana entre otros síntomas, y que acababa con
la vida de un alto porcentaje de ellos) lograban sobrevivir. Allí
halló a una mujer, Anna, corpulenta y ya mayor, que acarreaba
permanentemente unos cuantos pequeñuelos. Cuando los niños
perdían las ganas de vivir y comenzaba este proceso, Anna los
llevaba en contacto con ella a todas horas, contraviniendo las normas
que imperaban en la época que decían que a los niños
debían cogerles lo mínimo necesario para su higiene y
alimentación para que no se echaran a perder.
Los niños de Anna sobrevivían siempre, y Fritz talbot
quedó tan impactado que a partir de entonces se dedicó
a difundir la idea de `atención amorosa´.
Más recientemente, el New York Times ha publicado un artículo
sobre el papel crítico del contacto en el desarrollo infantil
en el que se menciona `el estancamiento psicológico y físico
de niños privados de contacto físico aunque por lo demás
bien alimentados y cuidados´ (Goleman, 1988).
La cuestión es ¿reciben los niños occidentales
el suficiente contacto físico para completar su desarrollo de
forma satisfactoria? ¿Cuánto contacto exactamente se necesita
para crecer sano emocional y afectivamente?. No lo sabemos, lo que sí
sabemos es que en nuestra civilización desde hace unos cien años
se hacen las cosas de manera muy diferente con los bebés a como
se ha hecho siempre. Pertenecemos a una de las pocas culturas del mundo
donde en la actualidad lo general es que los niños duerman solos,
incluso en habitaciones separadas desde la más temprana edad.
Donde muchos bebés van de la cuna al carrito y del carrito a
la hamaca durante meses con el fin de que no se acostumbren a ser cogidos.
Cuando damos un paseo de tres horas llevando al bebé en un carro,
aunque nos parezca que hemos pasado la tarde con él, podemos
tener por seguro que la sensación del bebé ha sido de
no-mamá durante todo ese tiempo. Algunos además, pasan
más de ocho horas al día en guarderías donde existe
una cuidadora por cada ocho niños.
En España, los índices de lactancia, un modo de alimentación
que asegura un saludable contacto `piel a piel´, son todavía
muy inferiores a los de otros países, y algunos `expertos´
de gran difusión aseguran que lo mejor es ignorar sus llantos
cuando los bebés, como inteligentes mamíferos cuyo instinto
les dice lo que necesitan, luchan para cambiar eso. Parece que se está
haciendo con los niños un gran experimento de resultados inciertos.
Cuando una mamá humana tiene un hijo, montones de expertos, familiares
bienintencionados, y fabricantes de artilugios para bebés tratan
de influir sobre ella utilizando todo tipo de argumentos. La mamá
humana quiere a su pequeño con locura y quiere darle lo mejor,
pero duda entre tanta información contradictoria, así
que puede que se decida por una determinada tendencia o puede que varíe
su forma de hacer las cosas en su búsqueda de la crianza óptima,
y sufre mucho pensando si lo estará haciendo bien o no. Un día
se fija en los animales: las gallinas, las vacas, las musarañas
y las leonas, que siguen su instinto ancestral y son madres perfectas.
Jamás dudan, jamás actúan de manera arbitraria
o incoherente y desde luego, nunca malcrían a sus hijos consintiéndoles
demasiado o alejándolos antes de que estén preparados.
Su aportación de contacto físico es continua, tal y como
les dicta su instinto. También del mismo modo siguen su instinto
otras madres humanas en algunos sitios del planeta, donde los bebés
son llevados a la espalda, duermen siempre en compañía
hasta que son los suficientemente mayores para arreglárselas
solos, las lactancias son prolongadas y sus llantos siempre son atendidos,
tal es el caso de los ¡kung en África o de algunas tribus
inuits del Norte de Canadá. En estas tribus, por cierto, los
casos de cólicos son casi inexistentes y la salud emocional de
sus individuos es notablemente superior a la de la media occidental.
Como conclusión parece ser que tocar, coger y abrazar a los bebés
es una de las mejores cosas que se pueden hacer para garantizar su correcto
desarrollo emocional y afectivo y toda una inversión para el
futuro: está escrito en el instinto de cualquier mamífero
saludable. Así que, como alguien decía una vez `cree en
el llanto de tu hijo, abrázalo, consuélalo, tenlo cerca
de ti y no le niegues ni un solo abrazo, ni una sola vez le escatimes
tu contacto, porque para un bebé pequeñito el ansia de
ser cogido puede ser tan acuciante como la necesidad de comer ´.
Natalia Suárez Acero
Farmacéutica. Especialista en nutrición infantil.
Instructora de Masaje infantil de Asociación Española
de Masaje Infantil
www.centrotea.com
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Las
raíces afectivas de la inteligencia - Por
Carlos Fresneda
NUEVA YORK.- Ser padres ya no es lo que era. La sociedad
aséptica en la que vivimos, con esa fe ciega en la tecnología
y en los "expertos", ha construido una burbuja alrededor de
los recién nacidos. Los niños crecen casi siempre privados
del contacto instintivo con sus progenitores: enganchados al biberón,
encajonados en carritos, confinados en guarderías.
La ciencia, que tanto ha contribuido a ensanchar esas distancias, ha
dado un volantazo en estos últimos años y está
descubriendo los beneficios de la proximidad entre padres e hijos, rebautizada
ahora como attachment parenting.
Según la psicóloga A. N. Schore, en un estudio publicado
en el Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, el "vínculo"
o "apego" maternal afecta directamente a la parte derecha
del cerebro, que regula todos los mecanismos relacionados con el control
de las emociones y con el desarrollo de la memoria.
A. N. Shore sostiene que el trauma y el estrés en los niños,
provocado muchas veces por la separación prematura, puede impedir
el "desarrollo óptimo" del cerebro en esa etapa crucial
que va de los cero a los tres años.
La proximidad padres-hijos, en cambio, redunda directamente en la inteligencia,
en la capacidad motriz y en el equilibrio emocional.
Necesidades biológicas
La ciencia y la práctica caminan juntas desde hace algo más
de una década, cuando decenas de padres aunaron fuerzas en Estados
Unidos y crearon la asociación Attachment Parenting International,
que está empezando a echar raíces en Europa (www.attachmentparenting.org).
El padrino de la paternidad con "vínculo" fue el psiquiatra
británico John Bowlby, que formuló su teoría del
apego como una "necesidad biológica", allá por
los años 50. La antropóloga Margaret Mead realizó
por su parte un estudio comparativo de varias tribus del mundo y demostró
que las más violentas eran las que privaban a los niños
del contacto físico a edad temprana.
En 1958, la doctora Marcelle Geber estudió de cerca en Uganda
a 308 niños criados a la vieja usanza (amamantados a discreción,
transportados en proximidad constante con la madre, compartiendo la
misma cama) y los comparó con un grupo de niños europeos:
alimentados en biberón, empujados en carritos, alejados de sus
padres por la noche... ¿Su conclusión? Los niños
africanos desarrollaban sus capacidades motrices e intelectuales con
mayor precocidad durante el primer año.
Al mismo puerto llegaron la doctora Sylvia Bell y la psicóloga
Mary Ainsworth, de la Universidad John Hopkins, unas de las primeras
en levantar la voz contra la pediatría oficial que incitaba a
las madres a no "malcriar" a los hijos cogiéndoles
en brazos más de la cuenta, respondiendo automáticamente
a sus llantos o dándoles de comer fuera de sus horas.
Bell y Ainsworth concluyeron que la relación armónica
madre-hijo puede tener un impacto no ya sólo en el desarrollo
del niño sino en su capacidad intelectual. Y las claves para
esa armonía son las respuestas "sensibles" a las necesidades
de los pequeños, la frecuencia de las interacciones físicas
y verbales y la libertad de exploración de los niños (bajo
la supervisión, que no bajo el control, del adulto).
"Los padres son siempre los mejores expertos en sus propios hijos",
nos advierten a dos voces William y Martha Sears, curtidos como pediatras
y padres (ocho hijos). Su libro, The Attachment Parenting Book,
es desde hace dos años la Biblia de esta nueva escuela de paternidad.
"Nosotros llevábamos más de dos décadas practicando
la paternidad con apego sin saber siquiera que tenía un nombre"ª,
confiesan los populares Sears & Sears. "Digamos que nos dejamos
guiar por el instinto, que para nosotros fue la manera más natural
de ser padres".
Los Sears nos remiten a los estudios de Marshall Klaus y John Kennell,
que ya en 1976 descubrieron que para los humanos, igual que para otros
mamíferos, existe un "periodo sensitivo", justo en
el instante del nacimiento, en el que madres e hijos están programados
para beneficiarse mutuamente del contacto.
Otro pilar del attachment parenting es cargar con los niños,
en brazos o colgados, pero manteniendo lo más posible la proximidad
física.
Carlos Fresneda
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Plano
místico y energético: El llanto del bebé puede
cambiar el futuro Extracto del libro 101 Maneras de Calmar
a un Bebé -Por Marcela Osa
Los estudiosos de la vida prenatal afirman que en las ecografías
es posible advertir gestos de disgusto que, en un recién nacido,
significarían llanto. Esto quiere decir que los seres humanos
lloramos, inclusive, dentro de la acolchada perfección del útero.
El llanto está en nuestra naturaleza. De bebés, lloramos
ante cualquier tipo de incomodidad - gases, hambre, mosquitos o angustias
de vidas pasadas- porque el llanto es un reflejo neurológico.
Pero pronto nos damos cuenta de que, si nos hacemos oír, alguien
nos responde, mamá o la persona que cumple su función.
Así, el reflejo neurológico se transforma en la varita
mágica que hace aparecer cualquier objeto de deseo o, al menos,
el objeto que resume todos los deseos, la teta. Cuando la varita mágica
falla, la frustración detona en una tormenta de truenos y lágrimas.
En las respuestas que los adultos ofrecemos a las demandas y frustraciones
del bebé, se pueden rastrear los mecanismos que sostienen a las
sociedades que habitamos.
La primera diferencia entre una sociedad pacífica y solidaria,
y otra caníbal y guerrera, se observa en su comportamiento hacia
los recién nacidos.
En este sentido, continúan vigentes las investigaciones antropólógicas
de Margareth Mead, quien en la década de 1920 se internó
en los rincones salvajes de Nueva Guinea, y convivió con dos
grupos étnicos primitivos, casi vecinos, cuyas costumbres no
pueden ser más disímiles.
Los “arapesh” mantienen una cultura que la investigadora
considera humanista e igualitaria. Tanto hombres como mujeres tienen
una personalidad maternal. Los bebés son criados cuerpo a cuerpo
por ambos. Aunque se los estimula a comer alimentos sólidos desde
muy temprana edad, reciben el pecho hasta los cuatro años, “para
mitigar su angustia y dolor.” Durante los primeros meses de su
vida, el niño está siempre cerca de alguien que lo atiende.
Si es irritable, lo llevan de manera que pueda tomar el pecho constantemente,
lo cual lo calma con toda rapidez. Los bebés arapesh están
siempre a upa. Cuando la madre camina, lleva al niño suspendido
de su frente en un pequeño saco especial de red, o bajo uno de
sus pechos en un cabestrillo de corteza. Un niño que llora es
una tragedia que se debe evitar a toda costa. Los niños arapesh
son estimulados constantemente en una dirección positiva. Según
Mead, “es fácil encontrar en el extremo de una aldea a
un niño que grita furioso, y a su padre que dice con orgullo
`vean, mi hijo grita continuamente… ¡es vigoroso y fuerte
como yo!` Y en el otro extremo, a un pequeño de dos años
sufriendo estoicamente la dolorosa extracción de una astilla
en su frente, mientras su padre, igualmente orgulloso, dice: `vean,
mi hijo nunca llora, es fuerte como yo`. “
A pocos kilómetros de este polo de paz, pero en el extremo de
la experiencia humana, habitan los mundugumur, una tribu salvaje y asesina.
Cada bebé, desde que nace, es sometido a un entrenamiento intensivo
que lo convertirá en un caníbal guerrero. “Parecen
una sociedad que no buscara reproducirse - afirma Mead-. El niño
mundugumur ve la luz en un mundo abrumador, constantemente dispuesto
para la hostilidad y el conflicto. Casi desde el nacimiento comienza
su preparación para una vida desprovista de amor. Los niños
muy pequeños se colocan en una canasta portátil de un
tejido muy apretado, y áspero, que las mujeres llevan suspendidas
en su frente, tal como las mujeres arapesh. Pero mientras la bolsa de
red arapesh es sensible y adaptable al cuerpo de los bebés, ésta
es áspera, tiesa y opaca. El cuerpo del niño debe acomodarse
a la rígidas líneas de la cesta, y yacer acostado con
los brazos prácticamente maniatados a sus costados. La cesta
es demasiado gruesa para permitir que pase el calor del cuerpo de la
madre, el niño no divisa sino un delgado hilo de luz que se filtra
con ambos extremos. Las mujeres llevan los bebés únicamente
cuando van de un lado al otro. La mayoría de sus paseos son cortos,
y cuando llegan prefieren dejarlos en la casa, colgados en la habitación.
Cuando el niño llora, no se los alimenta enseguida. Por el contrario,
alguno de los presentes acude al método común de calmar
a los niños intranquilos. Sin mirarlo ni tocarlo, la madre u
otra mujer, o la muchacha que lo cuida, comienza a raspar con las uñas
el exterior de la canasta, haciendo un ruido áspero y rechinante.
Si el llanto no cesa, entonces se le da de mamar(…) Las mujeres
alimentan a sus hijos de pie, sosteniéndolos en una mano en una
posición en que se estira con esfuerzo el brazo de la madre y
se maniatan los del niño.” Aquellos que no son capaces
de aprovechar los minutos permitidos para beber la leche con la cual
resistirán las próximas horas, fallecen, y esto es una
causa común de mortandad entre los mundugumur. Los fuertes, los
que sobreviven a todos los maltratos, pasan a formar parte de una sociedad
donde el odio y el resentimiento son la regla.
El hombre primitivo late en nuestras sociedades de hoy, muchas veces
sin conciencia de que acto o gesto hacia el recién nacido programa
el futuro de su propio mundo y el del planeta.
Las estadísticas confirman que los bebés que lloran tienen
más posibilidades de ser maltratados por los adultos, lo cual
tiene incidencia negativa en sus posibilidades de desarrollo como persona
integral y como sujeto social. De ahí la importancia de relacionarnos
con los recién llegados de una manera amorosa, positiva y facilitadora
del encuentro.
Desde la crianza, los adultos tenemos la posibilidad de dirigir el timón
evolutivo hacia nuevas, cálidas y pacíficas costas. Sin
prejuicios, sin tabúes, dejando que las manos más pequeñas
queden a cargo del rumbo. ¡Hacia el arco iris!
http://www.101maneras.com.ar/
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Plano
psicológico y emocional: Quién es el que llora?
Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé
-Por Marcela Osa
Bien visto, el nacimiento parece ciencia ficción: después
de un viaje alucinante en su nave útero, el pasajero llega a
destino y es desconectado de la unidad nodriza por unas insensibles
y metálicas tijeras. Pero ese instrumento despiadado no es capaz
de cortar los cordones más sutiles de la mente y los campos emocional,
psicológico y energético de ambos. Al nacer, el bebé
no se siente separado de la madre. Y ella, por más conciencia
que tenga de que la criatura ya no está en su vientre, mantiene
una conexión telepática y simbiótica las veinticuatro
horas.
Ambos dependen del otro para sentirse completos.
Al principio, la fusión madre-hijo es del cien por ciento: es
indistinto quién piense o sienta algo, ya que será vivenciado
por los dos al mismo tiempo. Por lo tanto, para indagar en las razones
del llanto del bebé, es preciso observar de cerca a su media
naranja, la mamá.
Durante el nacimiento, la madre ingresa en un proceso personal trascendente.
Dar a luz es una experiencia ancestral, salvaje y primitiva, la gran
oportunidad que tiene una mujer para estar en contacto con lo más
animal e instintivo de sí misma. Esta vivencia es muy concreta,
porque ocurre en su cuerpo: toda su estructura orgánica es sacudida
con una intensidad sísmica incontrolable. Aunque se haya utilizado
anestesia o el nacimiento haya sido por cesárea, ella lo siente
al menos unos instantes, y con eso basta para que, desde el cuerpo,
comience a recuperar memorias bloqueadas.
Por otro lado, si el nacimiento tuvo excesiva intervención médica
y la mujer no pudo transitar la experiencia con conciencia plena, esta
energía de fuego, de iniciación, queda atrapada en su
interior, como un volcán que no pudo estallar.
Parir es la puerta de acceso a un proceso interno inevitable que deja
al descubierto, uno a uno, los velos que separan a la mujer de la versión
primordial de sí misma. A partir de este momento ya nada puede
ser igual. Las acciones cotidianas, que funcionaban casi con piloto
automático, pierden sentido y es casi imposible retomar la vida
normal. La madre puede hacerlo y, de hecho, en nuestras sociedades,
la mayoría lo hace, pero a un costo muy grande en lo físico,
emocional y espiritual.
De una u otra manera, a sus procesos internos se suman una serie de
crisis existenciales. La vida de la reciente madre del siglo XXI, a
quien tanto trabajo le costó combinar en dosis exactas los mandatos
de ser esposa y madre, tomar parte en la vida pública, ganar
su sueldo, vivir creativamente y tener un cuerpo diez, entra en caos.
Queda aislada del funcionamiento social que hasta ayer conformaba su
realidad más próxima. Por más ayuda con la que
cuente, la responsabilidad última sobre ese ser totalmente frágil
queda a su cargo. Es posible que se le remuevan memorias y angustias
relacionadas con su propio nacimiento, le surjan dudas sobre su capacidad
para ser madre, y salgan a la luz culpas, culpas y más culpas.
Su cuerpo queda antiestético y lo más probable es que
haya sido herida por rutina en el epicentro de su poder femenino: la
vagina.
En el caso de las cesáreas, a la culpa por no haber dado a luz
de la manera ideal, se suma la cicatriz punzante en el otro representante
por excelencia del ser mujer, el útero.
Todo este torbellino interno pertenece a la mamá, pero su bebé
lo vive al mismo tiempo, debido a la fusión madre-hijo. La pregunta
que surge es: ¿cuánto de la mamá está llorando
el bebé?
El enigma solo puede responderlo cada madre, al encontrar un espacio
de trabajo interno (por ejemplo, sesiones de psicoanálisis o
grupos de maternidad). Al relajar sus propias inquietudes, podrá
observar si hay cambios de actitudes en su hijo, y en qué medida
se producen.
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Plano
psicológico y emocional: Aterrizaje en un planeta sin sentido
Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé
-Por Marcela Osa
Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, afirmó que
la primera angustia del ser humano es la del nacimiento, un episodio
que, por si fuera poco, se transforma en el molde para toda angustia
posterior.
Siguiendo sus pisadas a través del laberinto de la mente humana,
el pediatra y psicoanalista Donald Winnicot logró convertirse
en un clásico en el estudio de la psicología de los bebés.
Durante cuarenta años, Winnicot se abocó a la observación
de bebés y madres en un hospital público de Londres, y
sus textos ponen de relieve una cuestión fundamental y aterradora:
los bebés se angustian porque están todo el tiempo al
borde de la muerte.
Y no es una metáfora. A diferencia de otros seres vivos, el ser
humano no nace preparado para sobrevivir por sí mismo. La distancia
entre lo que necesitamos al nacer, y las herramientas que tenemos para
conseguirlo, es gigante. Winnicott no se refiere sólo a una muerte
física (por inanición, accidentes, o congelamiento), sino
también a la posibilidad de una muerte psíquica: la desaparición
del sujeto, de un “Yo” en formación. El recién
nacido necesita que alguien le suministre las herramientas vitales y,
a la vez, funcione como pantalla protectora ante el desborde de estímulos
que lo bombardean. Está invadido por una cantidad de angustia
excesiva, y su aparato psíquico todavía no puede procesarla.
Este pánico es llamado “la angustia inconcebible”.
El bebé no sabe qué es. De esta vivencia sólo puede
rescatarlo la madre, o la persona que cumpla la función materna.
Otra forma en que se manifiesta la angustia inconcebible es la experimentación
de una caída sin fin, de un hundirse en un pozo interminable,
sin ningún punto de apoyo. Esta es la sensación del bebé
cuando no está sostenido, y es una impresión que perdura
en la vida adulta, apareciendo esporádicamente en los sueños.
Esta vivencia angustiante ante la falta de sostén se observa
cuando los pediatras controlan el “reflejo de Moro” o “reflejo
de pánico”, chequeo pos natal que les indica el normal
funcionamiento del sistema nervioso central. Consiste en sostener al
bebé y soltarlo en un movimiento súbito. El pequeño
se asusta con todo su cuerpo: abre los brazos con las palmas hacia arriba
y los pulgares flexionados, y presenta una mirada de sobresalto. A medida
que el reflejo termina, retrae los brazos hacia el cuerpo con los codos
flexionados y se relaja. Otro ejemplo de esta necesidad de contención
se aprecia cuando el recién nacido repta en su moisés
hasta que la cabeza toca las paredes: es su manera de ponerle un borde
a la realidad. Sostener al bebé en los brazos, o armarle un huequito
contenedor para dormir, hace que la vivencia de caer para siempre se
acote, y pueda tolerarla.
Otro disparador de la angustia inconcebible es haber nacido en un mundo
sin sentido. Los adultos damos por sentado el significado de las cosas,
pero para quien no comparte un código de comunicación,
las formas de este mundo no tienen una definición por sí
mismas. La única manera de que el bebé tenga algo que
ver con este mundo es que la mamá, o quien cumpla la función
materna, se lo presente y traduzca. La manera en que se manipula a un
bebé, se lo viste, se le habla, se lo acaricia, se lo baña,
se lo toca, le enseña todo acerca del universo que lo rodea,
y le permite integrar su psiquis con su cuerpo.
Winnicott define como “madre suficientemente buena” a la
que es capaz de hacer de pantalla filtradora de estímulos, acompañar
al bebé con el sostén, manipularlo y presentarle el mundo.
Por estas vías la angustia del bebé se amortigua, y le
permite sobrellevar algo que sino lo arrasaría: estar todo el
tiempo al borde de la muerte.
http://www.101maneras.com.ar/
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Plano
psicológico y emocional: Vuelta al llanto primitivo -
Extracto del libro 101 Maneras de Calmar a un Bebé -Por
Marcela Osa
La terapia primal, surgida en la década del ´60, combina
herramientas de la psicología, la neurología y la biología.
Su hipótesis principal es que todos los padecimientos de orden
emocional, psíquico o físico tienen origen en un dolor
reprimido durante la gestación, el nacimiento o la infancia temprana.
Debido a que el llanto se reprime, el dolor permanece enterrado, y aprovecha
cualquier ocasión para salir a la luz. En el caso de los niños
más grandes que son calificados como caprichosos o malcriados,
habría que considerar qué circunstancias traumáticas
atravesó desde su gestación, y aún necesita llorarlas
con cualquier pretexto.
Siguiendo esta línea de pensamiento, nuestro llanto de adultos
también tiene su origen en esta causa primaria. Casi siempre
que lloramos por un suceso presente, conectamos con dolores del pasado
que todavía requieren ser examinados y llorados en toda su magnitud.
Los terapeutas primales advierten sobre la represión sistemática
del llanto: decirle al bebé que se calle, castigarlo, amenazarlo,
quitarle el amor o la atención, distraerlo de lo que le ocurre,
darle de comer, colocarle el chupete, burlarse, negar o minimizar su
dolor, recompensarlo si deja de llorar, intentar que hable o se ría
cuando quiere llorar.
La terapia primal enfatiza en la necesidad de acompañar el llanto
del bebé con sostén y contacto físico.
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Los
niños como enemigos - Por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar
Somos grandes, por lo tanto podemos hacer lo que queramos. ¿Dejar
que el niño se calme solo y se duerma? Es posible ¿Permitir
que llore cerrando la puerta para no escucharlo? Es posible. ¿Abandonarlo
solo en su cuarto y no enterarnos de lo que le sucede? Es posible. Podemos
hacer algo más: creer y auto-convencernos de que el hecho que
un niño se duerma solo es un “logro”. Obviamente
que todo esto lo podemos hacer, incluso sintiendo que “hemos ganado
una batalla” contra el capricho del niño que tiene que
aprender a no molestar.
Pero la realidad es un poco más compleja. Porque lo único
que aprende un niño que está solo, es que el mundo es
hostil, peligroso, árido y que viene cargado de dolor. No hay
ningún logro cuando el niño efectivamente se duerme. Al
contrario, el pequeño conoce en esa instancia el dolor de la
resignación, al constatar que aunque llore, grite, o se desespere,
nadie va a acudir en su ayuda y que le conviene detener su llanto para
sobrevivir. Aprenderá que no vale la pena pedir ayuda, sabrá
que no cuenta con nadie, aunque sólo tenga pocos días
de vida.
Es preciso comprender que la necesidad básica de todo niño
humano de estar en contacto corporal y emocional permanente con otro
ser humano, la necesidad de calor, cobijo, ritmo, movimiento, cercanía
y mirada; no desaparece al no obtenerla. El niño simplemente
sabe por experiencia que el llanto no le procurará una solución,
y que hasta el momento el llanto sólo le devolvió soledad,
oscuridad y quietud. Entonces, con cuidadosa inteligencia, el niño
desplaza su necesidad, hacia una manifestación “escuchable”
para el adulto. Generalmente se enferma.
Los adultos somos tan necios, que no reconocemos en la enfermedad,
la necesidad desplazada del niño. Creemos que se enfermó,
y que esto no tiene nada que ver con “el logro del buen dormir”
o más precisamente, con la soledad y el sufrimiento que soporta.
Ahora bien, si cada uno de nosotros tuviésemos la valentía
de recordar y sentir el dolor sufrido a causa de los métodos
de crianza y educación que hemos vivenciado, y si pudiésemos
posar las manos sobre el corazón y recordar las vejaciones, humillaciones
y desamparos que hemos sufrido siendo niños, comprenderemos que
todo esto se trata de una guerra emocional. Aceptemos que ahora somos
grandes y estamos en condiciones de vengarnos. Ahora vomitamos la impaciencia,
la incomprensión, la desdicha y el odio del que fuimos víctimas.
Ahora pretendemos salvarnos y dormir en paz. Como si dormir una noche
entera fuese tan importante para un adulto, frente a la inmensidad de
la noche desde el punto de vista de un recién nacido.
Laura Gutman
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Por qué usar
un portabebé tipo kepina o aguayo.
El origen de este tipo de portabebés está en las culturas
aborígenes del norte argentino, sur de Bolivia y Paraguay. Las
mamás Kollias y Wichí lo usan desde tiempos ancestrales.
El ejemplo de amor y de trabajo de nuestras madres indígenas
nos llega en forma de pañuelo o tela portabebé. Puede
tener formas simples, más complejas, las telas pueden ser abrigadas
o frescas, pero el objetivo es el mismo: acunar y proteger al recién
nacido de una manera natural y anatómica que permita continuar
con el trabajo en la tierra, en la casa o atender a los niños
más grandes.
Desde su nacimiento el bebé centra su atención en su
mamá y la reconoce por el olfato, por la voz y el ritmo de su
corazón. La pérdida de la experiencia de estar dentro
del vientre materno se elabora con el contacto físico con la
mamá. Por este motivo, este sistema está recomendado para
recién nacidos y especialmente para bebés prematuros,
ya que maximiza el contacto con la mamá al permitirle a ella
moverse con su niño a cuesta sin descuidar sus quehaceres. Una
experiencia satisfactoria de este contacto es lo que garantizará
el buen desarrollo motriz y psíquico del niño en sus primeros
meses de vida. Bien cerca de mamá, el bebé está
abrigado y tiene el pecho a disposición. La mamá, por
su parte, puede usar sus manos para las tareas habituales y llevar a
su hijo consigo a donde quiera que vaya sin temor a que se caiga, sin
esforzar los brazos ni la columna y protegiéndolo en todo momento
con su calor.
Aún se siguen viendo las sillitas porta-bebé que no sólo
lastiman la espalda de la mamá sino que son perjudiciales para
la columna en desarrollo del bebé! Estas sillitas lo obligan
a adoptar la posición vertical cuando aún no está
preparado para ello. Además, cuando el chiquito duerme su cabeza
queda colgando hacia un lado, siendo esta una posición muy incómoda
y antinatural para dormir. ¡Qué distinto se ve un bebé
dormido en una kepina, envuelto en una tela suave y recostado sobre
el pecho de su mamá!
La kepina significa el amor de la madre hacia el hijo, la salud y el
bienestar de ambos, el trabajo en la tierra y en la casa; es la simpleza
de una tela que abraza y protege a nuestro pequeño. Una manera
natural de acompañar el crecimiento de nuestros hijos.
KANGURITO es una réplica de los portabebés
originarios de la etnia Wichí del norte Argentino.
Representa en su simplicidad bienestar físico y emocional para
la mamá y el bebé así como practicidad y comodidad.
Está confeccionado con telas de algodón de primera calidad
que resultan tanto abrigadas en invierno como frescas y livianas en
verano.
Las anillas son de metal y resisten más de 30 kilos de peso.
Con el sistema de anillas en la espalda, es mucho más regulable.
KANGURITO es la manera más cómoda, sana
y natural de llevar a tu bebé.
Recomendado por la Dra. Viviana Giumelli, Ortopedista y Traumatóloga
Pediátrica.
CEPEM: Machado 729 - Morón, Pcia. de Buenos Aires.
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El
recién nacido -
extracto sacado del libro Haptonomía pre- y postnatal, por una
ética de la seguridad afectiva, escrito por Catherine Dolto,
Ed. CREAVIDA, cedido por www.contenerenlinea.com.ar
El recién nacido es alguien que viene de pasar de un estado
a otro con todo lo que eso puede traer de emociones y de sensaciones
fuertes. Todo lo afecta y todo es potencialmente amenazante. Viene de
un mundo líquido, caliente, oscuro, cerrado en el que se movía
libremente, bailaba, se chupaba el dedo y se libraba a todo un juego
de fantasías con las manos y los pies. Estaba en una co-vivencia
casi simbiótica y se reencuentra separado, pero no autónomo
ni independiente. Como todo ser humano, está a la búsqueda
de seguridad ante todo. Ahí está ahora, sometido a la
gravedad, privado de la libertad de desplazarse, víctima de una
repentina incoordinación motriz que lo frustra en relación
con sus seguridades habituales. No puede ni siquiera chuparse el dedo,
ni agarrar el cordón, ni acariciar su placenta: actividades que
lo tuvieron ocupado durante muchos meses.
El recién nacido es alguien que ha perdido la libertad. En su
mundo cerrado, era libre de moverse, acercarse a lo que lo atraía
y no tenía representación imaginaria de un mundo no cerrado
o de otro tipo de libertad. El recién nacido es alguien que ha
perdido su sentimiento de seguridad.
Antes, él vivía en el registro de lo sutil: los intercambios
con el mundo que lo rodeaban eran su única preocupación
además de sus juegos solitarios. Y ahí está ahora,
ante la gravedad y el vacío. Además, le llega una sensación
brutal y nueva: el hambre, tan amenazante. Rápidamente, llegan
también el dolor de panza, el calor o el frío excesivos,
la necesidad de ser cambiado de posición y de ser lavado. Ahí
lo tenemos: sujeto al mundo sustancial donde reinan las necesidades.
Cada dos horas, más o menos, alguna cosa inquietante (por nueva
y potencialmente peligrosa) se le presenta procedente de su interior
o del exterior…
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Carencia de maternaje y organización
de dinámicas violentas -Laura Gutman - www.lauragutman.com.ar
Personalmente creo que todas las formas de violencia, pasivas o activas,
concretas o sutiles, se generan a partir de la falta de maternaje, es
decir, a partir de la falta en la calidad de atención, calidez,
amor, brazos, altruismo, generosidad, paciencia, comprensión,
leche, cuerpo, mirada y sostén....recibidos –o no- desde
el nacimiento y durante toda la infancia.
Desde el punto de vista del bebé, toda experiencia sin suficiente
apoyo y sostén, es violenta. Porque actúa en detrimento
de las necesidades básicas.
Sencillamente, un bebé pequeñito llega al mundo sin ninguna
autonomía. Recién adquiere la capacidad de desplazarse
por sus propios medios alrededor de los nueves meses, gracias al gateo.
Y necesita alrededor de dos años para tener conciencia de su
ser separado. Y luego precisará varios años para que pueda
salir solo a la selva urbana. Necesita del adulto para sobrevivir. Por
supuesto que requiere que se le procure alimento, higiene, calma y silencio
para dormir. También sabemos que el niño necesita contención,
calor, cercanía de otro cuerpo, leche, mirada, palabras y sobre
todo alguien que haga de mediador entre él y el mundo externo.
Si no recibe una calidad de atención acorde con sus necesidades
básicas, esa falta la vive como violenta. Es la violencia del
desamparo.
La realidad es que la mayoría de los bebés llegan al
mundo sin una mamá o persona maternante capaces de sostener y
fundirse en la inmensa necesidad de ser sostenidos y acariciados en
forma permanente. En la actualidad, los bebes no reciben incondicionalmente
lo que piden, porque siempre hay un adulto cerca para no estar de acuerdo
y para tener una opinión al respecto.
Generalmente se trata de las mismas madres amorosas que entramos en
contradicción con nuestros propios pensamientos. El asunto es
que no es un período para pensar. Es un período para entrar
en fusión emocional. No hay que buscar razones, ni elegir concienzudamente
la mejor opción. No hay reglas a seguir ni consejos aplicables.
En estos casos los niños quedan prisioneros de lógicas
incomprensibles, alejados de los brazos de sus madres y solos.
Los bebés unánimemente explican una y otra vez a través
de sus interminables y prístinos llantos, dónde está
su lugar. El bebé que no está en contacto con el cuerpo
de su madre, experimenta un inhóspito universo vacío que
lo va alejando de su anhelo de bienestar que traía consigo desde
el período en que vivía dentro del vientre amoroso de
su madre. El bebé recién nacido no está preparado
para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido,
sin sensación de vida. Esta violenta separación de la
díada causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar
y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. Cuando
las expectativas naturales que traía el pequeño son traicionadas,
aparece el desencanto, junto al miedo de ser nuevamente herido. Y después
de muchas experiencias similares, brota algo tan doloroso para el alma
como es el enojo, el miedo y la resignación.
Cuando ese ser tan pequeñito no se siente valioso ni bienvenido,
se convertirá necesariamente en un ser humano sin confianza,
sin espontaneidad y sin arraigo emocional. Todos los bebés son
valiosos, pero sólo pueden saberlo por el modo en que son tratados.
En los países “desarrollados”, las madres compramos
libros con indicaciones sobre cómo atender a nuestros hijos,
sobre cómo dejarlos llorar hasta que se duerman y cómo
abandonarlos en el vacío emocional sin siquiera tocarlos. Las
madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad innata de criar
a nuestros hijos, y desoímos los “motivos” que tienen
los bebés para transmitir señales que son inconfundiblemente
claras.
La noche en particular puede ser terrorífica para los niños
al no percibir ningún movimiento. El “tiempo” aparece
como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia
de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha
instantáneamente. Ahora la espera, duele. De hecho, los niños
lloran hasta dormirse. Al despertar, finalmente encuentran confort en
brazos de sus madres. Pero ya no confían, están atentos
y se aferran con vigor a los pechos calientes. Los muerden, los lastiman.
Tienen miedo. Y así, una y otra vez hasta que abandonan. El miedo
los acompañará siempre, incluso en esos momentos en que
están reconfortados. Porque saben que el silencio volverá
en cualquier momento a devorarlos. Nunca más dejarán de
estar alertas. No cuentan con nadie y el mundo es hostil.
Cuando nuestros hijos lloran o reclaman “más de lo normal”,
creemos que se han constituido en enemigos que las madres debemos vencer.
La idea básica alrededor de esta moda estima que satisfacer las
necesidades de un bebé o niño pequeño los convierte
en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos
una y otra vez el resultado opuesto al esperado. De hecho, los bebés
siguen siendo “demandantes”, se enferman, se accidentan
y nos traen muchos dolores de cabeza.
En la medida que van creciendo, la psique se organiza adquiriendo ciertos
mecanismos de supervivencia, para sufrir lo menos posible. Algunos de
esos mecanismos son visibles, como los niños que pegna o muerden
para sentirse valiosos; otros son invisibles, como los niños
que suelen ser víctimas de otros niños, o los que se deprimen
o pasan desapercibidos, o bien los que se enferman con demasiada frecuencia,
logrando de ese modo obtener la mirada y la atención que siempre
necesitaron.
En la medida que no estemos dispuestos a atender y satisfacer las necesidades
naturales y legítimas de los niños pequeños, estamos
induciendo a perpetuar las dinámicas violentas. Porque un niño
no satisfecho, es un niño que insistirá por diferentes
medios conquistar lo que necesitó genuinamente. Así crecerá,
se convertirá en adolescente, en joven y en adulto: como un ser
necesitado. Entonces golpeará a otros, robará, manipulará
situaciones, se convertirá en víctima de otros, luchará
por obtener lo que creerá imprescindible para su supervivencia
emocional. Aunque habrá olvidado lo que siempre quiso pero no
podrá conseguir, por más fuerte y poderoso que devenga:
no podrá obtener más mamá.
Todas las formas de violencia que tanto nos preocupan, tienen un común
denominador: la necesidad primaria no satisfecha. Cuando algo vital
para la supervivencia emocional, no lo podemos incorporar, nos desesperamos.
Y la desesperación por vivir, nos obliga a buscar modos de apropiarnos
de lo que sea. Puede ser el deseo del otro, el cuerpo del otro, el prestigio
del otro, o lo que sea que la conciencia perciba como alimento espiritual.
Por eso, si reconocemos nuestras propias limitaciones afectivas, nuestras
incapacidades para reconocer el deseo del niño que es diferente
al nuestro (y justamente por eso no lo toleramos); veremos que la dedicación,
el altruismo y el tiempo de dedicación exclusiva hacia los niños
pequeños, constituye la verdadera prevención contra todo
tipo de violencias.
Los niños sostenidos, acariciados y respetados están
en paz consigo mismos. No necesitan luchar por un territorio emocional,
porque les sobra. No hay guerra interna o externa para librar. No les
incumben las peleas. Los niños amparados y fusionados saben que
obtendrán lo que necesitan. Esa es la experiencia cotidiana que
repiten a cada instante y que conforman una rutina sin sobresaltos.
Así se establece la seguridad interior y posiblemente ya no se
mueva nunca más de las entrañas de esos seres. Sentirse
seguros, amados, tenidos en cuenta, estables y con total confianza en
ellos mismos y en los demás...será obviamente el tesoro
más preciado para el despliegue de sus vidas.
Laura Gutman
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El nacimiento
de nuestro “ser madre” – Lura Gutman
- www.lauragutman.com.ar
Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a
mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos
y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra
vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común
entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los
momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo
comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz,
necesitado al extremo, malhumorado y demandante.
Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el
que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno
de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester
darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida
por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también
existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos
o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra
vida consciente.
En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente
enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como
dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites
precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan
sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.
“Fusión emocional” entre mamá y bebé,
significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente
de “dónde se origine” la sensación, ni si
el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el
mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás
“sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido
demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor
o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé
se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá”
cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades,
un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia
por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas,
obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de
la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.
Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión
emocional” el niño vive como propias las experiencias de
nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre
todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han
pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad
del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé,
sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos
podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de
verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores
recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las
elecciones que hemos llevado a cabo.
Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos
calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo,
ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna
situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa
al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia
alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño
con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza
que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle
al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente
con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo,
o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia
sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño,
que dentro de la “fusión emocional” vive como propias
todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales-
se calmará. Porque sabrá de qué se trata.
Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué
importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos
sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos
o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son
espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar
en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras
mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros
hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman
de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.
Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que
seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños.
Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través
del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo
mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que
el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas,
nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas
y profundamente femeninas.
En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al
niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación,
locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando
la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos
transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito
y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro
yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha
nacido.
Laura Gutman
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¡Las princesas
a la hoguera! Barbara Ehrenreich*
"The Nation", reproducido por Gazeta Wyborcza el 25 de diciembre
de 2007
Traducción del polaco para RIMA de Bárbara Gill
A Disney le gusta presentar a las princesas como modelos a imitar,
¡pero qué
lamentable banda de huérfanas!. Por lo general, la mayor parte
del tiempo
duermen o están prisioneras y se despiertan sólo cuando
llega el príncipe y
las besa.
En contra de los chismes que hace un tiempo propalo sin mayor éxito,
los
productos de Disney -las Princesas- en absoluto están contaminadas
con
plomo. Un análisis más minucioso indica que toda la línea
de productos -los
libros, DVD, los vestidos de gala, los collares, los teléfonos
celulares de
juguete, los sujetadores de cepillos de dientes, las remeras, la cajas
para
meriendas, las mochilas, los cubrecamas, las sábanas, los autoadhesivos,
etc- están fuertemente impregnados por una droga excepcionalmente
intensa y
de efecto prolongado. Es la droga que se utiliza para la "píldora
de la
ciolación".
Esta vez no podemos culpar a la China, dado que la droga se oculta
en la
concepción que tuvo lugar en los estudios Disney. Antes del año
2000 las
Princesas eran heroínas escasa y particulares de las películas
de animación
de Disney -Blancanieves, Cenicienta, la sirenita Ariel, la Bella Durmiente
Aurora, Pocahontas, Jasmine de la Lámpara de Aladino, la Bella
y la china
Mulan. Luego, Andy Mooney, de los estudios Disney, pensó en juntar
a todas
las chicas en un solo paquete. Un solo movimiento de la varita mágica
(a
sólo 10,99 dólares, tiara incluida) y fueron elevadas
al rango de la
realeza, soltadas al mundo como un grupo compacto, un lobby imperialista,
que desde ese momento trata de conquistar el dominio global. Hoy en
día no
hay niña en el mundo industrializado y saturado por los mass
media que no
quiera rendir tributo a la dinastía Disney, dinastía vestida
de rosa y
violeta.
A Disney le gusta presentar a las princesas como modelos a imitar,
pero no es
más que una banda de lastimosas huérfanas. La mayor parte
del tiempo s lo
pasan prisioneras o durmiendo, y despertándose sólo cuando
llega el príncipe
y las besa. La excepción más chocante es Mulan, que se
viste de varón para
luchar en el ejército, pero -como otra Princesa de piel "coloreada",
Pocahontas- no goza del status principesco y no asegura la línea
de tiaras y
trajes de gala. Además de eso, las Princesas no tienen ambiciones
y les
faltan habilidades preciadas en el mercado, aunque Blancanieves y la
Cenicienta se las apañan con la limpieza.
¿Qué aspiraciones podrían tener, además
de pescar a un príncipe? En
Princesalandia la carrera lleva sólo desde la carita de nena
a la posición
de bruja detestable, madrastra o hechicera. A la perversa madrastra
de la
Princesa Blancanieves la consume la envidia por la belleza de su hijastra,
la bruja del mar, Úrsula, exigirá la voz de Arielita,
y la madrastra de
Cenicienta la explota como mano de obra barata que trabaja sin una queja.
En
Princesalandia no hacen falta técnicas complicadas para cazar
a las brujas,
sólo hace falta buscarles las arrugas.
L@s progenitor@s feministas aprietan los dientes. ¿Por algo
así sus hijas
abandonaron a Dora, la que corre por la jungla para salvar jaguarcitos
["Dora The Explorer" es la protagonista de una serie de dibujos
animados y
en cada uno de los episodios aprende o descubre algo, ayuda a alguien.
Se
emite en varias decenas de países], a Dora, cuya mamá
era arqueóloga y sus
aventuras no necesitaban escenas edulcoradas y que las viniera a salvar
Diego...? La vida de Dora también tenía sus dramas, ya
que cada tanto
aparecía el villano bajo la apariencia del zorro Swiper. ¡Incluso
Barbie
parece una sufragista en comparación con la Bella de Disney!
¿Qué hay de
atractivo en el culto a las Princesas de tules rosados?
Desde el punto de vista de la bruja -presente en el último ciclo
de vida de
una mujer- el encanto de las Princesas radica en su innegable y tenebroso
erotismo. Son, simplemente, chicas sexy. Con el correr de los años
Blancanieves adelgazó y aumentó su busto; Ariel usa sólo
la parte superior
de la bikini (aunque, hay que reconocerlo, es medio pez). Imitándolas
fielmente, la triañera de mi vida anda por la casa con la tiara
a medio caer
y con un vestido de Princesa que se le cae de los hombros, por lo cual
para
todo el mundo parece una persona de la buena sociedad londinense después
de
una noche de merca y chupi. ¡Por favor, un margarita con barbitúrico
por
acá!
Puede que sea anticuado, pero el lugar del sexo -sobre todo del sexo
según
la versión adulterada de algunos caballeros de mediana edad-
no está en la
cuna. L@s niñ@s lo descubrirán, bastante temprano por
cierto, pero deben
hacerlo por sí mism@s.
Finalmente, hay motivos por los cuales las personas que abusan sexualmente
de l@s niñ@s inspiran más repulsión que los que
usan violencia contra ell@s:
presentinos que los abusos sexuales implican mayores problemas para
el
desarrollo intelectual del/la niñ@. Las inclinaciones sexuales
-corrientes o
perversas, activas o pasivas, hétero u homosexuales- deberían
desarrollarse
libremente sin la intervención o manipulación de los adultos.
De ahí nuestra
severidad respecto a los criminales sexuales que acosan a l@s niñ@s
y
l@s cazan repartiendo caramelos. Pero Disney, dueño de ABC Television,
Lifetime,
ESPN A&E y los estudios Miramax embolsa 4 mil millones de dólares
al año por
la venta del culto a las Princesas masoquistas y sus accesorios que
se
multiplican hasta el infinito.
No nos engañemos, ningún progenitor puede oponerse solo.
Intenten prohibir
la entrada a su hogar a alguna de las Princesas. Es como entregarse
a la
policía cuando las niñitas encuentren sus celulares de
princesa. No, la
única manera para derribar la monarquía es una insurrección
masiva de los
oprimidos por tanto tiempo. ¡Júntense con sus vecinos y
enciendan una
hoguera con todo ese plástico y todos esos tules! ¡Comiencen
una marcha
contra Disney World!
Copyright (c) 2007 Barbara Ehrenreich/ Agence Global
*Barbara Ehrenreich -periodista estdounidense. Escribió un par
de decenas de
libros sobre la pobreza y la situación de las mujeres, entre
otros, "Por
unas monedas. Trabajar y (no) sobrevivir".
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El
cuarto trimestre y la enseñanaza de los !Kung San-
fuente: Contener
Multiespacio
Extracto tomado del libro “El bebé más
feliz del barrio”, del Dr. Harvey Karp.
…Los nueve meses, o tres trimestres, que tu bebé pasa
dentro de ti son una época de desarrollo de increíble
complejidad. No obstante, a la mayoría de los bebés les
lleva otros tres meses adicionales “despertar” y convertirse
en un parte activa de la relación. Este lapso entre el nacimiento
y el final de los tres meses de tu bebé es lo que llamo el cuarto
trimestre.
¿Crees que tu bebé estaba preparado para nacer después
de nueve meses de embarazo? Dios sabe que la que estaba preparada ¡eras
tú! Pero en muchos aspectos, tu bebé no. Los recién
nacidos no saben sonreír, ni susurrar, ni tan siquiera chuparse
un dedo. Al nacer, en realidad, son todavía fetos y durante los
siguientes tres meses sus deseos apenas irán más allá
del de ser transportados, mimados y que se les haga sentir como si aún
estuvieran en el seno materno.
Durante cientos, cuando no miles de años, los !Kung San (o bosquimanos
africanos) han vivido aislados en las llanuras del desierto del Kalahari.
Los bebés !Kung apenas lloran. No es que no lloren nunca…
es que jamás ¡BERREAN! (sé que entienden la distinción).
Aunque los bebés !Kung se molestan con tanta frecuencia como
los nuestros, sus padres son tan hábiles calmándolos que
los accesos de nerviosismo duran, por término medio, sólo
dieciséis segundos y más del 90% de los ataques de llanto
terminan antes de un minuto.
¿Cuál es su secreto? ¿Qué antiguo saber
permite a los !Kung saber lo que nuestra cultura ha olvidado? Creo que
hay tres hechos que explican en gran medida los asombrosos resultados
de esta tribu:
Las madres !Kung cargan a sus bebés casi veinticuatro horas al
día.
Las madres !Kung dan el pecho a sus bebés día y noche.
Por lo general, los progenitores !Kung atienden el llanto de sus bebés
antes de que pasen diez segundos.
Las madres !Kung transportan a sus bebés durante todo el día
en un cabestrillo de piel y duermen junto a ellos toda la noche. Esta
proximidad facilita la tranquilización de cualquier inquietud
en cuanto empieza.
Además de sostenerlos y mimarlos, los !Kung calman a sus bebés
dándoles de mamar… ¡hasta cien veces al día!
En Occidente, podríamos pensar que tanto refrigerio malcriaría
a un bebé, pero no es el caso. A pesar de la generosa e inmediata
atención prestada a sus gritos, los niños !Kung se crían
para ser felices, independientes y autosuficientes. Bueno, no te preocupes.
No estoy sugiriendo que adoptemos todos los hábitos !Kung; sin
duda, no se adaptarían a nuestras ocupadas vidas. Sin embargo,
propongo que estudiemos a estos padres tan eficaces para aprender cuáles
de sus soluciones podrían adoptarse con facilidad por los papás
occidentales.
Creo que el mayor secreto de los !Kung es saber que todos los métodos
de sosiego que aplican a sus bebés comparten un mismo hilo conductor:
imitan el útero y proporcionan a los bebés el consuelo
del desaparecido cuarto trimestre. Comparados con nuestros bebés,
es posible que los !Kung carezcan de muchas propiedades materiales,
pero, comparados con ellos, nuestros bebés han sido privados
de una importante posesión “materna”: las largas
horas de estar en sus brazos…
Durante los primeros meses de vida, tenemos que tratar a nuestros bebés
igual que nuestros antepasados cuidaban a los suyos hace miles de años,
con los ritmos tranquilizadores del desaparecido cuarto trimestre. En
otras palabras, deberíamos tratar a nuestros recién nacidos
como si fueran ¡canguritos!. Los canguros “saben”
que sus bebés necesitan unos meses más de tiernos y amorosos
cuidados antes de que estén preparados para brincar, así
que los acogen en su bolsa desde el mismo momento de nacer. De igual
manera, necesitamos ofrecer a nuestros recién nacidos sus “bolsas”,
sujetándolos, acunándolos, susurrándoles y dándoles
calor. Una vez que hayas aprendido a imitar el seno materno, podrás
hacer exactamente lo que hacen las mamás !Kung: ¡calmar
el llanto de tu bebé en minutos!
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La
piel materna: La mejor incubadora. fuente www.aeped.es
El método canguro favorece la maduración de los prematuros…Oye
su voz, siente su corazón, le arrulla un continuo movimiento,
no está en el útero, de donde salió demasiado pronto,
pero sí en la mejor alternativa posible: desnudo sobre el pecho
de su madre, el cobijo perfecto del bebé prematuro.
Sara vino al mundo el 16 de septiembre, aunque no la esperaban hasta
dos meses más tarde. Con apenas un kilo de peso, la trasladaron
en seguida a la unidad de cuidados intensivos, donde la intubaron para
que pudiera respirar.
Doce días después, su madre ya la pudo coger en brazos,
“la primera vez sólo media hora, pero fui la mamá
más feliz del mundo”, cuenta todavía emocionada
Mari Carmen, quien a partir de ese momento empezó a turnarse
con su marido para practicar a diario, los dos meses y medio que Sara
estuvo en el hospital, el Método Madre Canguro (MMC), que consiste
en colocar al bebé prematuro encima del pecho de sus progenitores,
en contacto directo con su piel, el máximo tiempo posible, y
alimentarle con leche materna. Una manera sencilla y barata de estimular
su desarrollo y crear vínculos afectivos, según tiene
más que comprobado la doctora Carmen Pallás, jefa de Neonatología
del hospital 12 de Octubre de Madrid, que lleva ya diez años,
desde 1997, aplicando este método en su unidad. “Empezamos
con casos seleccionados, pero el personal ha ido viendo lo bien que
estaban las madres y lo bien que estaban los niños, y ahora estamos
deseando que estén estables para que puedan cogerlos. El balance
no puede ser más positivo”, cuenta satisfecha.
Origen colombiano
El Método Madre Canguro proviene de Colombia, de los pediatras
Edgar Rey y Héctor Martínez, quienes en 1979, y ante la
falta de medios en su país, idearon esta alternativa a las incubadoras.
Se inspiraron para ello en las crías de los canguros, de apenas
tres centímetros al nacer, que terminan su gestación dentro
de la bolsa materna, el marsupio. Allí encuentran alimento, calor,
descanso, seguridad… justo el efecto que perseguían.
Desde entonces, su idea se ha difundido por todo el mundo y ha sido
apoyada tanto por UNICEF como por la Organización Mundial de
la Salud (OMS), que ha editado una guía práctica. Aplicable
en cualquier país con independencia de su grado de desarrollo,
en general en los más avanzados no se practica las 24 horas,
como propugnan sus creadores, sino que se emplea como complemento de
las incubadoras y demás cuidados médicos. El método
empieza a extenderse, incluso a pesar de que, en los países mediterráneos,
“parece que los padres tienen que pedir permiso para estar con
sus hijos, cuando el contacto padre-hijo lo único que aporta
es beneficio”, expone la doctora Pallás.
En primer lugar, beneficios físicos. Durante el método
canguro, la temperatura del prematuro es estable, su frecuencia cardiaca
se estabiliza y se reducen los episodios de apnea, muy frecuentes en
estos bebés, que, en general, respiran mejor, lloran menos y
logran relajarse por completo cuando están siendo cangureados.
“Cuatro días después de haber iniciado el programa,
se notaron grandes avances en Fabián (28 semanas y 1.200 gramos
al nacer), su respiración mejoraba notablemente, cada vez necesitaba
menos oxígeno, aumentó de peso y pude empezar a amamantarlo”,
narra orgullosa Olga, su madre.
Y es que otro de los efectos positivos del método canguro es
que favorece y facilita la lactancia materna. Aunque al principio los
bebés no son capaces de chupar gran cosa, sí estimulan
con su presencia la subida de leche, que empieza siendo administrada
por sonda nasogástrica, hasta que, poco a poco, los bebés
desarrollan, hacia la semana 34, el reflejo de búsqueda y el
instinto de succión. La leche materna es el alimento que mejor
toleran y digieren los bebés prematuros, la que mejor les nutre
y protege. Más efectiva que las leches de fórmula, también
presenta una composición diferente a la de la madre de un recién
nacido a término, con mayor cantidad de nutrientes y sustancias
inmunológicas que reducen, por ejemplo, la incidencia de las
infecciones nosocomiales —consecuencia de la adquisición
de bacterias y gérmenes patógenos en el hospital—
y de la enterolocitis necrotizante (ECN), una enfermedad intestinal
grave a la que son propensos los bebés pretérmino. Los
bebés ganan peso más rápido y se van una media
de diez días antes a casa. Además, a la larga, mejora
su coeficiente intelectual y desarrollo psicomotor y les previene contra
las posibles alergias, la hipertensión y el exceso de colesterol.
Un momento inolvidable
Esta manera de activar el recuerdo de la vida intrauterina tiene, además,
otra vertiente igual de importante. Permite a unos progenitores traumatizados
y angustiados hacerse cargo de una situación —la prematuridad—
que no se esperaban y que les tiene aturdidos y desorientados. Tanto,
que ni siquiera tienen la sensación de haberse convertido en
padres hasta que no cogen a su hijo por primera vez, una experiencia
mágica e inolvidable, según relatan todos, y que marca
un antes y un después en su relación con el pequeño.
“La primera vez que la cogí, lloré de la emoción,
era increíble poderla tener entre mis brazos y abrazarla, darle
todo mi amor y ternura, sentirla”, relata Inés, madre de
Lucía, una prematura extrema, que nació con 24 semanas
y 540 gramos y a la que durante casi dos meses sólo vio a través
del cristal de la incubadora. Lo mismo le ocurrió a Eloísa,
que después de que su hijo (25 semanas de gestación, un
kilo de peso) pasara 35 días en la UCI y sobreviviera a una operación
a vida o muerte, pudo tener a su niño unos minutos en brazos.
“Eso hizo que empezara a sentir a Jon como hijo. Hasta entonces,
tenía miedo de encariñarme. Me costó aceptar que
igual no salía adelante”.
Trasmitir a sus desvalidos retoños amor y seguridad es lo que
pretenden todas las madres canguro. O padres, porque, aunque ellos no
pueden darle el pecho, sí pueden, y deben, dar refugio a sus
retoños. “Para ellos, es una experiencia muy gratificante,
logran una vinculación muy especial con sus hijos, muchos te
cuentan que se han sentido “madres”, que logran entender
qué se siente estando embarazada”, relata la doctora Pallás.
Así, padres, madres y bebés aprenden poco a poco a conocerse,
un conocimiento que permite a los progenitores ir ganando confianza
y destreza en el cuidado de su hijo, primero en el hospital y después
en casa, donde se manejan con mayor seguridad.
Muchas pegas y poca ayuda
“Una vez que hemos conseguido avances tecnológicos para
sacar a los niños adelante, se trata de buscar la mejor calidad
de vida posible. Y nos hemos dado cuenta de que hay cantidad de pequeños
detalles que a la larga influyen en el desarrollo del niño, por
eso ahora nos preocupamos de la luz, del ruido, del control absoluto
del dolor, del contacto con los padres, de la posición; el cerebro
de los prematuros está muy desorganizado y todos estos cuidados
ayudan a que se organicen mejor”, según la prestigiosa
neonatóloga.
El método canguro humaniza, sin duda, el cuidado de los neonatos,
hasta hace poco aislados en sus incubadoras y a cargo en exclusiva del
personal sanitario. Sin embargo, todavía existen barreras que
dificultan su aplicación. La principal, los horarios restrictivos,
que limitan las visitas de los padres a determinados momentos del día,
no siempre los más propicios para ellos. Lo ideal, como ocurre
en el 12 de Octubre, es que el acceso sea libre, sistema que sólo
se ha instaurado en el diez por ciento de los hospitales, tanto de día
como de noche, porque, insiste la doctora Pallás, “no hay
ningún momento, por más extrema que sea la enfermedad,
en que un padre no pueda acariciar a su hijo, los hijos son siempre
de los padres, y ellos deben ser sus principales cuidadores”.
Además, hace falta un personal concienciado, motivado y entrenado,
lo que tampoco es siempre el caso. “El método canguro en
la UCI fue genial”, rememora Eva, la mamá de Emma (28 semanas
y 770 gramos), “las enfermeras preparaban a la pequeña
de tal manera que los cables no nos molestaran y podíamos estar
mas tiempo del que había establecido. El problema vino cuando
pasamos a (cuidados) intermedios, ya que tenían más niños
y parecía que les molestara tener que preparar a los bebés
para que las mamás los cogiéramos; aparte de eso, muchas
de ellas no estaban de acuerdo con el método canguro, preferían
que ni si quiera los padres pudiéramos entrar a estar con nuestros
niños; decían cosas como “antes los padres miraban
a los niños desde el cristal y no habían tantas infecciones”
o “cuando os vais se nota que niño hace el método
canguro porque está siempre llorando”, yo más de
un día me fui a casa llorando porque no me habían dejado
coger a mi niña”.
Ejemplo sueco
Lo de las infecciones es un temor completamente infundado, explica la
neonatóloga, así como las reticencias sobre las bondades
del método basadas en que proviene de un país pobre. “En
los países desarrollados nos creemos que con las madres vean
a sus hijos un tiempo ya es suficiente, sin embargo, en países
como Suecia, los padres de prematuros tienen las posibilidad de elegir,
una vez que su hijo se estabiliza, si quieren que continúe en
la incubadora o practicar canguro 24 horas en una sala acondicionada
para ello y a la que también pueden acceder otros familiares”.
Los padres españoles se conforman, de momento, con tener salas
para poder descansar ellos. “Todo sería menos traumático.
Las diez sillas de los pasillos no favorecen que las madres y padres
de treinta bebés estén todo el día esperando a
que lleguen las horas de las tomas”, reclama Adelina, madre de
Nur (34 semanas y 1,480 kilos).
A pesar de todo, la doctora Pallás se muestra optimista sobre
el futuro. Un claro ejemplo de que está cambiando la mentalidad
a pasos agigantados, explica, es que el aforo previsto para la charla
impartida el pasado noviembre por Natalie Charpak, pediatra de la Fundación
Canguro y autora del libro Bebés Canguro (Ed. Gedisa), se les
quedó pequeño y tuvieron que trasladarla al salón
de actos principal. Su próximo reto es introducir el método
madre canguro en el programa de alta precoz del hospital, aunque antes
tiene que esperar a que le lleguen las fajitas especiales para cargar
bebés que le ha prometido la doctora Charpak (en España
no se comercializan). Al esfuerzo de muchos hospitales y sus profesionales,
también hay que sumar el de las asociaciones de padres de niños
prematuros y algunas consejerías de sanidad, conscientes de la
necesidad de humanizar la estancia hospitalaria de los prematuros y
sus padres.
¿Y hasta cuando hay que cargar con el pequeño? Pues al
igual que los canguros, que abandonan la bolsa cuando ya están
listos para enfrentarse al mundo exterior, el bebé prematuro
pide libertad de movimiento cuando ya está acabado, más
o menos en la fecha en la que le habría tocado nacer. Con una
ventaja: él y sus padres han ganado el primer pulso que les ha
echado la vida.
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Ancient Wisdom - Biological
necessity
by Suzanne Shahar
In our culture, there is currently a resurgence of an ancient practice
called attachment parenting. Still widely practiced, mostly in non-western
countries, attachment style parenting is an instinctive way of raising
an infant where the baby is carried close to the parent in a sling or
pouch for a substantial period of the day, fed when hungry and comforted
when distressed. This method of parenting allows a busy parent the freedom
to continue their normal daily routine while still able to meet their
infant’s essential needs for food, warmth and security.
Baby wearing is hailed as the single most important factor in the healthy
physical, intellectual and social development of infant by baby health
researchers and physicians. Doctor William Sears devotes one whole chapter
to the benefits of ‘babywearing’ in his book "The Baby
Book". He said in his book ‘if we were stranded on a deserted
island without the advice of baby books, doctors psychologists of in-laws…
you would care for your child instinctively – breastfeeding, holding
and carrying your baby during the day and sleeping with your day at
night.’
Social conditioning has led parents to believe that if a baby is held
or carried too much they will be ‘spoilt’, ‘clingy’
or ‘demanding. Modern Research reveals quite the opposite. Physical
and physiological benefits associated with babywearing encourage children
to feel secure and content with a solid state of self-esteem.
With mdern living, the invention of the telephone and faster transportation,
families spread out and nuclear families replaced the extended one,
leaving the task of raising children generally to one person- the mother.
Of course the sooner babies could sleep alone, feed themselves and soothe
themselves the easier… and so was the beginning of denial of infancy
as a time of deep dependency.
The famous ’behaviourist’ John Watson led the movement
toward ‘detached’ parenting. Mothers were told, "hold
your babies too much and later they will hold on. – Let them cry
it out and they will become self reliant, hardy" - the qualities
necessary to survive in a competitive world. The following excerpt form
his 1938 book ‘ the psychological Care of the newborn" reveals
the severity of his views which shaped our parent s and grandparents
upbringing. " Never hug and kiss them, never let them sit on your
lap. If your must, kiss them once on the forehead when they say goodnight"
In one foul swipe, these anti –touch ‘experts’ denounced
the womb comforts that have served babies for eons. Deprived of necessary
holding, warmth, rocking and sucking, babies spent long periods hungry
and frustrated, and parents turned form being a source of loving comfort
to one of frequent frustration.
Anyone, who has ever been to Indonesia, South America, Africa where
these traditional styles of parenting are still practiced, would have
noted something very unusual. They rarely cry and they are usually attached
to a busy working parent. By age 3 or 4 these children take an active
roll `in the family chores and the caring of other babies. Responsibilities
we would rarely leave to our children.
Attachment parenting works because it respects the individual temperament
of the child. All babies come hardwired for survival with certain needs,
and the ability to give cues about what these needs are. The parents,
by first being open to the child's’
Cues learn how to read them and respond appropriately. The response
helps the child feel right. He learns to cue better and parents learn
to respond better. A cue giving child and a responsive parent bring
out the best in each other. On the other hand, detachment parenting
with its restrained responses brings out the worst in both. The child’s
cries become more disturbing and parents become angrier. Baby and parent
learn not to trust each other and eventually become insensitive to each
other.
There is a wonderful website called the Marni co. collection which
has an article called ’43 Reasons to Carry a Baby". In it
she lists benefit after benefit for babies who are carried and touched
frequently. From lowering stress hormones, enhancing motor development,
balance, co-ordination, reduced crying and colic, strengthened immune
system, aides digestion, sleep deeper and learn better – these
are just a fraction of the benefits for the baby not to mention the
benefits for the mother.
As humans we are all born premature. We are completely reliant on our
parents to provide us with life giving nourishment for many months.
Providing our infants with the richest environment to grow and learn
is simple matter of holding them as you go about your day. As their
parent we are the only experts worth trusting when it comes to knowing
what is best for our child. All we need to do is listen to our heart.
There is no place more wonderful for a baby to thrive than in his parent’s
loving arms.
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Crítica
al libro "Duermete niño" DEL DR. STIVILL. fuente:
www.dormirssinllorar.com
"Mantener un contacto íntimo y cálido con el cuerpo
de otra persona mientras se concilia el sueño es una necesidad
primigenia y connatural a todo niño... La necesidad biológica
del lactante de la presencia constante del adulto que lo cuida ha sido
completamente ignorada en la cultura occidental, donde se expone a los
bebés a largas horas de soledad, debido a la idea errónea
de que es más saludable que los pequeños duerman ... solos.
"
Anna Freud
El Dr. Estivill ha logrado convencer a muchos padres de que la aplicación
de su
método es “por el bien del niñ@”, algo que
tranquiliza a los padres, los ayuda a
dormir, y los hace más insensibles a las necesidades de su bebé.
El autor da a entender que el niñ@ “necesita” que
los padres se comporten así
con él (por su propio bien, por supuesto), y parte de la premisa
de que los
bebés necesitan "aprender" a dormir, como si los bebés
no supieran dormir. Lo
que no saben es dormir cuando sus padres “necesitan” que
duerman o cuando están
luchando para que se atiendan sus necesidades primarias.
Con el método Estivill (que es una copia más o menos
sofisticada de los
métodos de crianza conductistas tipo Feber - métodos inspirados
en dicho autor),
el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir
la
catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres
tan poco sensibles
a sus necesidades básicas; y se adormece también para
intentar evitar "perder el
sueño” y perder la esperanza de que algún día
sus necesidades primarias vayan a
ser satisfechas.
La aplicación del método del Dr. Estivill es seguramente
efectiva en muchos
casos, pero ¿a cambio de qué? A cambio de producir serios
trastornos emocionales
al niñ@-bebé y, en algunos casos, a cambio de hacer también
peligrar su
integridad física.
Sin embargo, esta alarmante posibilidad no es sino la dramática
punta de un
iceberg que esconde una represión sutil y sistemática
de las necesidades
primarias del niñ@-bebé, en un intento por conseguir que
el niñ@-bebé "aprenda"
a dormir solo desde muy pequeñ@.
Muchos de los padres que siguen el método como si fuera su nueva
religión no
tardarán mucho tiempo en comprobar los daños psicológicos
causados por este
método de "adoctrinamiento" conductista que, entre
otras cosas, parece dar a
entender que el niñ@-bebé es un ser manipulador por naturaleza.
En el libro, el autor afirma cosas evidentes y aporta datos interesantes,
pero
los consejos mas importantes son verdaderamente perjudiciales, y están
adornados
de una aparente sabiduría científica que enmascara con
éxito su ignorancia.
El libro del Dr. Estivill debería de titularse más bien
"Cómo criar a un bebé
neurótico y pensar que lo estás haciendo bien".
La incomprensión del autor de las necesidades primarias de los
bebés es
alarmante (especialmente el capítulo IV), y algunos comentarios
podrían resultar
entretenidos y chistosos si el método no fuera tan dramáticamente
perjudicial
para el niñ@-bebé.
En cualquier caso, los "chistosos" comentarios para intentar
hacer la lectura
del libro amena deberían de sonar ridículos y patéticos
a cualquier madre/padre
mínimamente sensible.
El método del Dr. Estivill no sólo no ayuda a los padres
a satisfacer la
necesidad del bebé de compañía, contacto físico
y seguridad (durante el día y la
noche), sino que las convierte en carencias crónicas. El bebé
deja de quejarse
(llorar, patalear, gritar,...) porque deja de sentir esas necesidades
primarias,
o más bien decide bloquear la sensación de su necesidad
e intenta sustituirla
con alguna necesidad simbólica.
Pero el bebé no puede hacer desaparecer una necesidad primaria
(ya que estamos
hablando de necesidades esenciales, vitales o básicas), tan solo
puede
"adormecer" una parte de su ser (una especie de muerte parcial
invisible que
pasa desapercibida a la mayoría de los adultos).
Este "adormecimiento" es una maniobra instintiva del organismo
para sobrevivir.
De lo contrario, podría llevar al bebé incluso a su propia
muerte "física".
El Dr. Estivill muestra claramente su “miopía emocional”
con frases como estas,
extraídas del capítulo 4º de su libro:
“...no dudéis que vuestro “corazoncito” flaqueará
cuando oigáis llorar a vuestro
hijo...”
“...lo más probable es que en ese momento esté
llorando a moco tendido... Ni
caso. Seguid hablando como si nada...”
“...Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar
su verdadera fortaleza. No
deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de
morirse de pena...”
“...lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga
“sed”, “hambre”,
“pupa”, “no te quiero”... lo que sea con tal
de conseguir que os dobleguéis,
pero ni os inmutéis ... Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis
haciendo por
su salud y la de toda la familia...”
”...porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no
vosotros a él...”
Con estas líneas sacadas de contexto, no pretendo cuestionar
las buenas
intenciones del autor, sino reflejar fielmente su obsesión por
dominar al bebé
hasta que se acostumbre a dormir solo.
Uno de los argumentos más frecuentes utilizados por quienes
apoyan los métodos
tipo Estivill tiene que ver con el riesgo de aplastamiento o asfixia
del bebé al
dormir con sus padres, lo cual ha sido relacionado de forma incorrecta
con lo
que se conoce como "muerte súbita".
Para acallar una parte de esos argumentos, incluimos el siguiente recuadro
explicativo:
La Muerte Súbita
Los casos de "muerte súbita", que suceden a bebés
médicamente sanos, casi
siempre se producen cuando el bebé duerme solo en su cuna (y
generalmente en su
propia habitación), y los científicos aún no han
encontrado ninguna explicación
razonable.
Según "The Foundation for the Study of Infant Deaths"
(la fundación para el
estudio de la muerte súbita), la mayoría de los fallecimientos
se producen en la
cuna y durante el invierno. Aunque casi siempre se achaca la muerte
a la
asfixia, se sabe que la asfixia no es la causa más frecuente.
En los casos de "muerte súbita" de bebés que
duermen con sus padres, estos
suelen producirse en hogares cuyos padres tienen problemas de alcoholismo,
drogodependencia o son excesivamente obesos.
Por lo tanto, en un hogar cuyos padres no sufran ninguno de estos problemas
es
más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres
que dormir solo.
Se sabe también que el nivel de mortandad "sin causa aparente"
de los bebés en
los hospicios ha sido siempre muy superior al de los bebés que
viven con sus
padres. Esto no es una coincidencia, sino que es un reflejo directo
de la falta
de contacto físico (durante el día y la noche), la soledad
y la inseguridad
emocional.
Los trastornos del sueño, al igual que otros problemas del niñ@-bebé,
no pueden
ser tratados como procesos independientes, sino como parte integral
de toda una
forma de sentir; y esto no se puede comprender sin una visión
global de las
necesidades primarias del niñ@-bebé y la satisfacción
de las mismas.
Las experiencias de los bebés durante sus primeros meses y años
de vida son
fundamentales para su felicidad futura. Si no conseguimos que nuestros
hij@s se
sientan amados durante la temprana infancia, pasarán el resto
de su infancia en
una agonía invisible, y el resto de sus vidas buscando, sin saberlo,
el amor y
la comprensión que nunca tuvieron cuando eran más pequeñ@s.
Ángel Álvarez (Fundador de la Asociación Primal)
Extraído de la web: http://www.primal.es
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Importancia de la "fase en brazos"-
fuente: www.crianzanatural.com
Durante los dos años y medio en los que estuve viviendo con
los indios de la edad de piedra en la jungla de Sudamérica (no
todos seguidos, sino en cinco expediciones separadas con mucho tiempo
entre ellas para reflexionar), pude darme cuenta de que la naturaleza
humana no es lo que se nos ha hecho creer que somos. Los bebés
de la tribu de los Yecuana, más que necesitar paz y sosiego para
dormir, dormitaban embelesadamente cuando se sentían cansados,
mientras que los hombres, mujeres o niños que los acarreaban,
bailaban, corrían, andaban, gritaban o impulsaban las canoas.
Los niños jugaban juntos sin pelearse o discutir, y obedecían
a los mayores instantánea y diligentemente.
La idea de castigar a un niño aparentemente nunca se les ocurrió
a esa gente, ni su comportamiento mostró nada que pudiera llamarse
verdaderamente permisividad. Ningún niño habría
soñado en interrumpir, incomodar o ser mimado por un adulto.
Y, sobre los cuatro años, los niños contribuían
más en las tareas de la familia que lo que precisaban de ella.
Los bebés en brazos casi nunca lloraban y, de una manera fascinante,
no movían sus brazos, protestaban, arqueaban su espalda ni flexionaban
sus brazos o piernas. Se sentaban tranquilamente en sus bandoleras o
dormían en la cadera de alguien, desmintiendo el mito que los
niños deben “hacer ejercicio”. Además, nunca
sufrían de vómitos, excepto si estaban muy enfermos, y
no tenían cólicos. Cuando se asustaban durante los primeros
meses de gatear o andar, no esperaban que nadie fuera hacia ellos, sino
que iban por sí mismos hacia su madre u otros cuidadores para
confirmar la necesidad de sentirse seguros antes de continuar sus exploraciones.
Sin supervisión, incluso los más chiquitines casi nunca
se hirieron.
¿Es su “naturaleza humana” distinta a la nuestra?
Algunos piensan que así es, pero, por supuesto, sólo hay
una especie humana. ¿Qué podemos aprender nosotros de
la tribu de los Yequana?
Nuestras Expectativas Innatas
Inicialmente, podemos intentar comprender completamente el poder de
formación de lo que yo llamo la fase de “en brazos”.
Empieza en el nacimiento y acaba con el inicio del arrastre, cuando
el bebé puede alejarse de su cuidador y volver a voluntad. Esta
fase consiste, simplemente, en que el bebé tenga contacto físico
durante las 24 horas del día con un adulto u otro niño
mayor.
Al principio, meramente observé que la experiencia de ir en brazos
tenía un impresionante efecto saludable en los bebés y
que no había ningún “problema” que arreglar.
Sus cuerpos eran suaves y se adaptaban a cualquier posición que
fuera adecuada para sus porteadores; incluso algunos de ellos se colgaban
en la espalda mientras los agarraban por la muñeca. No pretendo
recomendar esta posición, pero el hecho de que es posible demuestra
la extensión de lo que constituye el confort para un bebé.
En contraste a este ejemplo, tenemos el desesperado desconfort de los
niños acostados cuidadosamente en un moisés o cochecito,
suavemente arropados, y dejados ir, rígidos, con el deseo de
asirse a un cuerpo vivo que, por naturaleza, es el lugar correcto. Es
el cuerpo de alguien que “creerá” en sus lloros y
consolará sus ansias con brazos amorosos.
¿Por qué la incompetencia en nuestra sociedad? Desde la
infancia, se nos enseña en no confiar en nuestro instinto. Se
nos dice que los padres y los profesores saben más y que cuando
nuestras sensaciones no coinciden con sus ideas. Nosotros debemos estar
equivocados. Condicionados para no confiar o amargamente ignorar nuestros
propios sentimientos, resulta fácil convencernos para no creer
en el bebé que llora diciendo: “¡Deberías
tomarme en brazos!” “¡Yo tendría que estar
cerca de tu cuerpo!” “¡No me dejes!” En su lugar,
denegamos nuestra respuesta natural y seguimos la moda instaurada, dictada
por los “expertos” en cuidados infantiles. La pérdida
de confianza en nuestra experiencia innata nos deja leyendo un libro
detrás de otro viendo como cada nueva idea falla.
Es importante entender quiénes son los expertos en realidad.
El segundo mayor experto en cuidado infantil que existe está
dentro nuestro, tan seguro como que reside en cada especie superviviente
que, por definición, debe saber cuidar a su prole. El mayor experto
de todos es, por supuesto, el bebé, programado durante millones
de años de evolución para mostrar su propio temperamento
mediante sonidos y acciones cuando el cuidado no es correcto. La evolución
es un proceso de refinamiento que ha afinado nuestro comportamiento
innato con magnífica precisión. La señal del bebé,
la comprensión de esta señal por la gente que lo rodea,
el impulso a obedecerla, son todo partes del carácter de nuestra
especie.
El presuntuoso intelecto ha mostrado estar pobremente equipado para
adivinar los auténticos requerimientos de los bebés humanos.
La pregunta a menudo es: ¿Debería tomar al bebé
cuando llora? ¿O debería dejarle llorar durante un rato?
¿O debería dejarle llorar para que así el niño
sepa quien es el jefe y no se convierta en un “tirano”?
Ningún bebé estará de acuerdo con ninguna de estas
imposiciones. Unánimemente, nos dejan bien claro que no deben
ser dejados para nada. Como esta opción no ha sido ampliamente
defendida en la civilización occidental contemporánea,
las relaciones entre padres e hijos han permanecido firmemente como
si fueran adversarios. El juego se ha centrado en conseguir que el bebé
duerma en la cuna, pero no se ha considerado la oposición sobre
los lloros del bebé. A pesar de que Tine Thevenin, en su libro
The Family Bed (La cama familiar), y otros han abierto el tema de que
los niños duerman con sus padres, el principio más importante
no se ha tratado claramente: comportarse contra nuestra naturaleza como
especies conduce inevitablemente a la pérdida de bienestar.
Una vez hemos comprendido y aceptado el principio de respetar nuestras
expectativas innatas, seremos entonces capaces de descubrir precisamente
cuáles son; en otras palabras, qué es lo que la evolución
nos ha acostumbrado a experimentar.
El Papel Formativo de la Fase de en Brazos
¿Cómo llegué a ver en la fase de ir en brazos aquella
etapa crucial para el desarrollo de una persona? Primero, vi la gente
feliz y relajada en la jungla de Sudamérica, cargando siempre
a sus bebés sin dejarlos nunca. Poco a poco, fui capaz de ver
una conexión entre ese hecho tan sencillo y la calidad de sus
vidas. Incluso, más tarde, llegué a ciertas conclusiones
sobre cómo y por qué el estar en contacto constante con
un cuidador activo es esencial en el estadio inicial del desarrollo
tras el nacimiento.
Por un lado, parece que la persona que carga el bebé (normalmente
la madre durante los primeros meses, y luego un niño de cuatro
a doce años que devuelve el bebé a la madre para alimentarlo)
está formando los cimientos para las experiencias posteriores.
El bebé participa pasivamente en las carreras, paseos, risas,
charlas, tareas y juegos del porteador. Las actividades particulares,
el ritmo, las inflexiones del lenguaje, la variedad de vistas, noche
y día, el rango de temperaturas, sequedad y humedad, y los sonidos
de la vida en comunidad forman una base para la participación
activa que empezará a los seis u ocho meses de vida con el arrastre,
gateo y luego andar. Un bebé que ha pasado ese tiempo tumbado
en una tranquila cuna o mirando el interior de una sillita, o al cielo,
habrá perdido la mayor parte de esta experiencia tan esencial.
Debido a la necesidad del niño de participar, es también
muy importante que los cuidadores no se queden sentados mirando al bebé
ni que continuamente le pregunten lo que quiere, sino que lleven vidas
activas ellos mismos. Ocasionalmente, uno no puede resistir darle al
bebé un chorro de besos, pero, de todos modos, un bebé
que está programado para observar la ajetreada vida que llevas
se confunde y frustra cuando dedicas tu tiempo mirando como él
vive la suya. Un bebé dedicado a absorber lo que es la vida,
siendo vivida por ti, se sumerge en la confusión si le preguntas
que sea él quien la dirija.
La segunda función esencial de la experiencia de la fase en brazos
parece no haber sido percibida por nadie (incluyéndome a mí,
hasta mediados de la década de los 1960). Se refiere a proveer
a los bebés de un mecanismo de descarga de su exceso de energía
hasta que no son capaces de hacerlo por sí mismos. En los meses
anteriores a ser capaces de moverse por sí mismos, los bebés
acumulan energía por la absorción de comida y de luz solar.
Es entonces cuando el bebé necesita contacto constante con el
campo de energía de una persona activa que pueda descargar el
exceso no usado de ambos. Esto explica porque los bebés Yequana
estaban tan extrañamente relajados y porque no se ponían
rígidos, daban patadas o arqueaban la espalda para relajarse
ante una incómoda acumulación de energía.
Para poder proveer una óptima experiencia de la fase en brazos
tenemos que descargar nuestra propia energía de manera efectiva.
Se puede calmar muy rápidamente a un bebé corriendo o
saltando con él, o bailando o haciendo lo que sea para eliminar
el exceso de energía propio. Una madre o padre que deben marchar
de repente a buscar algo no necesitan decir “oye, toma el bebé
que voy corriendo a la tienda”. El que tenga que correr que se
lleve al bebé. ¡Cuanta más acción mejor!
Los bebés y los adultos experimentan tensiones cuando la circulación
de energía en sus músculos está impedida. Un bebé
repleto de energía no descargada está pidiendo acción:
una carrera a galope alrededor del salón o un baile movido con
el niño de la mano. El campo de energía del bebé
se aprovechará inmediatamente del del adulto, descargándose.
Los bebés no son las cositas frágiles que hemos tomado
con guantes. De hecho, un bebé tratado como frágil en
este estado de formación puede ser persuadido de que es frágil.
Como padres, podéis llegar a comprender fácilmente el
flujo de energía de vuestro hijo. En el proceso, descubriréis
muchas maneras de ayudar a vuestro bebé a mantener el suave tono
muscular del bienestar ancestral, y de proporcionarle la calma y confort
que necesita para sentirse como en casa en este mundo.
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Esfínteres:
Control y autoritarismo por Laura Gutman www.lauragutman.com.ar
Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños,
y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad
con la que observamos a los animales, constataríamos que el control
de esfínteres real se produce mucho más tardíamente
de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente,
en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos
teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.
Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor
de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido
en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso
natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños
humanos la realizan después de los tres años, algunos
después de los tres años y medio, o incluso después
de los cuatro años. ¡Qué importa!
Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les
sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos
el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el
olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual
no están aún maduros. Que el niño nombre “pis”
o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica
para controlar dicha función.
Sacar los pañales porque “llegó el verano”,
decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde
a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño
y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos
porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la
adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el
desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo,
es decir cuando el niño esté maduro.
Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como
leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo,
como la marcha o el lenguaje verbal.
Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría
del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos
contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados,
las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables
para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en
la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber
ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz,
después de los tres años, o cerca de los cuatro años,
(sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día
estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño,
sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar
con autonomía los esfínteres.
A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas
de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría
de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente
les han sacado los pañales alrededor de los dos años.
Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos
enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia.
He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver
a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan
el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en
que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres
naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les
fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”.
Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un
pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”.
En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario
y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo
para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué.
Te voy a poner el pañal para que estés cómodo,
y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para
lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las
tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.
Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes
esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier
dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo
desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me
tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”,
“él sabe controlar pero no quiere”.
Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay
jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años
con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales
de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados
que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito
de imaginación: los pañales son descartables, baratos
y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar,
ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por
la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren
ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros
se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta
alfombra encuentran a su paso.
Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse
de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente
el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les
ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no
necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?
Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de
violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias
que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas
(angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta
de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.
Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de
maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémonos
qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales
y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos
crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán
sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron
reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus
manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.
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Sueño Infantil:
Declaración sobre el llanto de los bebés.
fuente: :www.suenoinfantil.org
Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil
gritar...
está sufriendo su primera experiencia de sumisión. (Michel
Odent)
Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos
en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados
por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído
necesario hacer la siguiente declaración:
Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad
Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés
lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo,
hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores,
la falta del contacto físico con su madre u otras personas del
entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para
hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón
del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético
no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen
otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí
mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado
para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir
y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón
no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que
le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé
criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación
de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca.
Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum
Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el
cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año
de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la
antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los
regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos
ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo
simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé
empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo
y a deshacerse el estado simbiótico.
La verdad es obvia, sencilla y evidente.
El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema
digestivo y además puede regular su composición con la
duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en
el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.
Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y
más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos
que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé
más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad
de la criatura, así como la confianza en su entorno.
Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que
'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar
para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas
para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo.
Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento
y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas
y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas.
Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para
cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo.
Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración
de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los
bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras
mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.
Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos,
neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa,
realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación
a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con
piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados,
produce unos moduladores químicos necesarios para la formación
de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia
de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas.
Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas,
lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.
En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura
y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector,
que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza
la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana
por la leche artificial, se separa más y más a la criatura
de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales
para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya.
El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio
de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización
de las funciones maternas a extremos insospechados.
Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés,
se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que
tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte
en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos,
las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos,
y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación,
del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente
las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino,
hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la
maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha
quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin
embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades
con sus criaturas col gadas de sus cuerpos, como todavía sucede
en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su
criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales
y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.
A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino,
que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos
como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose
en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación
directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades
que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente
en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como
han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice
Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott
(1975), por citar sólo dos nombres, también procede del
mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la
vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación
entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales , con
agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés
lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan,
lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.
Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia
el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque
sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan
lo que estamos haciendo mal.
También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras
entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir
la mente, pero es más difícil confundir la percepción
visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión,
el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y
ambos tienen sus razones.
No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés
duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno
conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation
for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos
por ‘muerte súbita' se producen en la cuna. Estadísticamente,
p or lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la
cama con su madre y su padre que dormir solo, excepto si éstos
son alcohólicos o drogadictos o excesivamente obesos. ( Angel
Alvarez, primal.es) .
Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación
ante la difusión del método propuesto por el neurólogo
E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez
en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar
y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus
bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente
nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún
en una etapa de formación. No es un método para tratar
los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para
someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas
consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.
Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra
naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos
y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros
mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de
sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé,
hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está
pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita,
el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.
Lista completa de firmas de apoyo a la declaración: www.suenoinfantil.org
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Llevar a tu bebé
-Fuente: www.crianzanatural.com
En muchas culturas, lo habitual es que el bebé esté siempre
pegado a su madre. Desde el rebozo en Méjico hasta el amauti
utilizado por la tribu inuit en Alaska, las madres de todo el mundo
llevan a sus bebés a cuestas a todas partes. Las ventajas son
muchas y variadas.
Al nacer, el bebé todavía no tiene sus capacidades cerebrales
desarrolladas. Según los antropólogos, debido a la limitación
de espacio del canal pélvico, su desarrollo debe proseguir en
el espacio exterior. Al igual que los canguros, que nacen muy diminutos,
trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera
de su madre, muchos científicos consideran que los humanos tenemos
un comportamiento similar y que el embarazo dura en realidad 18 meses:
9 dentro y 9 fuera. Así, lo más natural es que la madre
continué con su bebe cerca del corazón siempre que pueda.
Si, además, esto es lo mejor para el bebé y facilita la
vida a la madre, no se puede pedir más.
Sabemos que nuestra sociedad relaciona con frecuencia el llevar al hijo
en brazos con malcriarlo. Intentaremos darte la información necesaria
para dar la vuelta a este tópico y que tu hijo, en lugar de llorar
para que lo tomes en brazos, te pida que lo dejes en el suelo. Es muy
importante también que los niños pasen largos periodos
de tiempo en el suelo, pero siempre que tengas que desplazarte o simplemente
cuando notes que el bebé esté cansado de estar en el suelo,
ponlo en la bandolera y continúa haciendo tus tareas. A medida
que la niña crezca deseará estar más tiempo fuera
de tus brazos, lo cual es una suerte, ¡porque también pesará
más!
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Amamantamiento, colecho
y SMS (Síndrome de Muerte Súbita)
El siguiente artículo fue proporcionado a Kangurito por Violeta
de Panza y Crianza (www.panzaycrianza.com.ar)
– escrito por: Tali madretierra3@gmail.com
Sentí la urgencia de escribir este mail porque me preocupa la
cantidad de información errónea e incompleta que esta
apareciendo por todos lados con respecto al síndrome de muerte
súbita a raíz del hecho tremendo que esta sufriendo Maru
Botana. Digo incompleta y lo digo con certeza. Hay un paradigma que
lamentablemente prevalece mucho en salud en nuestro país, y es
el de no investigar y aprender constantemente sobre temas de salud cuando
se tienen hijos, sino directamente poner todo en mano de los médicos,
cuando la realidad seria y científica demuestra que la mayor
parte de los programas de estudios para la carrera de pediatría
en argentina (así como en otros países) hoy en día
están completísimos en términos de patologías
pero no de fisiología natural, ni siquiera con las recomendaciones
de la Organización Mundial de la Salud. Un ejemplo claro seria
la lactancia materna: la mayoría de los pediatras no saben nada
sobre amamantamiento, dan consejos que la entorpecen y muchas veces
directamente indican no continuarla, cuando la OMS indica amamantar
como mínimo dos años. Conozco varias medicas pediatras
que me han contado como su formación sobre esos temas en la carrera
de medicina es casi nula.
En ese sentido- y no creo que sea mala intención, sino simplemente
un paradigma de salud que está obsoleto- me preocupa ver como
en todas las notas que están saliendo en todos lados falta énfasis
sobre lo que varias organizaciones internacionales que investigan sobre
el síndrome de muerte súbita están dejando claro
hace años que son dos factores fundamentales que tienen que ver
con índices casi nulos de SMS: el amamantamiento prolongado,
y el colecho (dormir con los bebés). Sobre la relación
entre el amamantamiento y la baja incidencia de sms la información
se encuentra fácil. Sobre el colecho no tanto, y en las notas
no lo están diciendo, porque aun hoy las familias, por indicación
de pediatras que mucha idea no tienen, condenan una práctica
que es natural y necesaria para los bebés pequeños. para
no extenderme más agrego información disponible sobre
el tema que indica cómo en países donde el colecho es
práctica normal el nivel de sms es prácticamente inexistente
(la explicación simple vendría a ser que el bebé
regula sus ritmos respiratorios al de la mamá, y no solo no se
producen apneas-cortes en la respiración- sino que la mamá
lo detectaría. se sabe que el sms no ocurre de golpe sino que
suele ser un evento que sucede tras algunos episodios de apneas repetidas,
que al dormir los bebés solos en otra habitación no obtienen
el beneficio de la regulación ni del control).
Agrego links con información sobre el colecho y cuales son
las condiciones para practicar un colecho seguro (que las hay y son
importantes). Y siendo madres y padres pensantes, cuando leamos artículos
o escuchemos a pediatras hablar en contra del colecho, nos damos cuenta
escuchando un poco nomás que hablan desde el prejuicio arrastrado
por generaciones en nuestro país, no con información seria
, concreta y científica .- Es mi granito de arena para desmitificar
el prejuicio hacia una práctica que no solo no es perjudicial
para nuestros bebés sino que por el contrario, es sinónimo
de salud y de una necesidad básica natural de nuestra especie:
los bebés necesitan tomar teta y dormir con sus mamás.-
Siento que es necesario decir todo esto.
Algunos puntos para tener en cuenta:
***el contacto cercano durante el sueño entre el bebe y sus padres
tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos,
una mejor estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación de los
niños, menores episodios de llanto, mejor termorregulación
y la mayor prevalencia y duración de la lactancia como así
también un aumento en la producción de la leche materna.
(Anderson GC.Current knowledge about skin to skin (Kangaroo) care for
preterm infants. J Perinatol 1991; 11: 216-26) y (Ludingt. -Hoe. Physiological
responses to skin-to-skin contact in hospitalised premature infants
J Perinatol 1991;1119-24).
***En países como en Japón, donde el colecho es la norma,
el índice de muerte súbita del lactante es uno de los
más bajos del mundo.
*** en este informe se incluye una tabla que muestra como en países
donde se practica el colecho el índice de sms baja, y donde está
extendida la practica de que los bebés pasen a su cuarto en los
primeros meses de vida es alta. buenos aires es uno de ellos: http://www.babyreference.com/
en este mismo link hay mas artículos sobre el tema en el índice
sobre la izquierda que dice sueño infantil /colecho
http://www.crianzanatural.com
***http://www.sids.org.ar
Hay varios libros sobre el tema también pero están en
inglés, si a algun@ le interesan avísenme y se los paso.
Besos a todos, y a no asustarse: la información empodera, y es
salud.
Mabe / Tali madretierra3@gmail.com
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La importancia del tacto:
por María Fernanda Martínez,
staff de Contener www.contenerenlinea.com.ar
Instintivamente, al segundo de conocer que vamos a ser mamás,
lo primero que
hacemos es acariciar nuestra barriga con una sonrisa llena de dulzura
dibujando nuestro rostro. Y esto, no es un hecho casual y momentáneo;
a lo
largo del embarazo no podremos evitar acariciar a nuestro/a bebé
a cada
instante, a través de nuestro propio cuerpo.
Ni siquiera sabemos si nuestro bebé puede sentirnos, pero seguimos
haciéndolo. en la 17º semana de gestación todas las
zonas de la piel del
bebé están desarrolladas. siente totalmente.
Y cuando, por fin, lo/a tenemos posado/a en nuestro pecho después
del parto,
no podemos dejar de seguir acariciándolo/a, ahora piel con piel,
intentando
hacerle saber, sin palabras, que todo fue bien y que estaremos siempre
a su
lado ayudándole, escuchándole, comprendiéndole,
respetándole y amándole. y
todo esto a través de nuestras caricias. ¿Es esto casual?
No, no lo es. Y es
que esto mismo podemos verlo, si nos fijamos un poco, a nuestro alrededor.
Millones de madres/padres a lo largo de la historia han sabido de forma
instintiva que sus hijos/as deben ser acariciados, mimados, mecidos,
abrazados. sabemos, sin que nadie nos informe que ésta es una
manera natural
de comunicarnos con el/la bebito/a que acaba de llegar a nuestras vidas.
Fijémonos, también, en la naturaleza.
". Desde un punto de vista físico, el masaje (empezamos
con las caricias)
actúa en los seres humanos como lo hace el lamer en los animales.
Los
animales lamen frecuentemente a sus pequeños y mantienen un estrecho
contacto cutáneo con ellos. Los animales que no han sido lamidos,
acariciados o que no se han agarrado a sus padres durante su infancia,
crecen más flacos y son más vulnerables al estrés.
Tienden a luchar entre sí, a abusar y descuidar a sus propios
pequeños. El
acto de lamer sirve para estimular los sistemas fisiológicos
y para unir a
la cría con la madre.. Ascendiendo por la escala animal nos encontramos
con
perros, caballos, vacas, delfines y muchos otros animales que también
muestran diferencias notables por el hecho de haber sido tratados
amorosamente durante la infancia. Las caricias suaves y los contactos
cutáneos mejoraron el funcionamiento de casi todos los sistemas
importantes
(respiratorio, circulatorio, digestivo, excretor, nervioso y endocrino),
cambiando drásticamente los patrones de comportamiento, reduciendo
los
umbrales de miedo y excitación, y aumentando la mansedumbre,
amigabilidad y
audacia." (Vimala Schneider. "Masaje infantil, guía
práctica para el padre y
la madre").
Y es la misma naturaleza, además, la que inicia el masaje en
nuestro/a
niño/a mucho antes de su nacimiento. Al principio, el feto se
balancea y
flota; más tarde, el mundo que lo rodea va acercándose
y comprimiendo cada
vez más. El suave contacto del vientre materno se va haciendo
más intenso,
hasta que llega el momento de las contracciones que comprimen y empujan
al
niño/a con una forma rítmica, provocando una estimulación
muy grande en la
piel y sistemas orgánicos. Y es que el/la bebé progresa
con los estímulos.
Una gran cantidad de investigaciones confirman ahora, las ventajas de
mantener, no menos, sino más contacto físico con el/la
recién nacido/a.
Incluso pequeñas cantidades de atención adicional durante
la etapa que sigue
al nacimiento potencia la salud, el crecimiento y el aprendizaje del
recién
nacido.
María Fernanda Martínez
Staff CONTENER.
Estimuladora temprana.
Instructora en masaje infantil.
Certificada por la asociación internacional de masaje infantil.
CONTENER - Multiespacio dedicado a la mamá
Av. Luis de Tejeda 4614
Cerro de las Rosas (5009)
Córdoba - Argentina
TE: 0351-4824703
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