Guía
de Recomendados
capital
federal
Melina
Bronfman: Eutonista - Doula (Capital Federal)
Laura Perriello
- Doula
Panza
y Crianza - Preparación para el
parto, doulas.(Capital Federal zona Congreso)
Mujer
Sabia - ediciones www.mujersabia.com.ar
Multifamilias - familias de embarazos
múltiples
Yoga
Crecer Yoga
en el embarazo (Capital Federal)
zona
sur
Sonia Martín - Educadora
de masaje infantil e instructora de yoga (Avellaneda zona Sur)
zona
oeste
El
Amuyo - Espacio
holístico - EMBARAZO Y TOQUE EUTÓNICO
- (Merlo zona oeste)
Nueve
Lunas Gym - Preparación para el parto (Padua
zona oeste)
Adriana
Freire Arbeleche - Yoga
en el embarazo (Ituzaingó zona oeste)
interior
Contener
- Multiespacio dedicado al familia - (Córdoba
Capital)
Nueve
Lunas® Atención, Investigación
y Docencia en maternidad - Bariloche
exterior
Mamá
Mundo:
Blog
en Barcelona, España
Melina
Bronfman: Eutonista - Doula
www.eutonista.
com.ar
www.materpater.
com.ar
http://www.youtube.
com/watch? v=GWjSWZUAYxY& feature=channel_ page
www.doulasdeargentina.com.ar
http://mater-
pater.blogspot. com/
volver
Laura Perriello
- Doula

volver

Panza y
Crianza: Compañeras
para la maternidad, Información para un parto respetado, recuperando
el poder de las mujeres para parir. Grupos de charlas gratuitas www.panazycrianza.com.ar
Mujer
Sabia - Ediciones
www.mujersabia.com.ar
Contener
- Multiespacio dedicado al familia - ver
info
Luis de Tejeda 4614 - Cerro de las Rosas
CP: X5009CEV - Córdoba - Argentina
Tel: (0351) 4824703 - www.contenerenlinea.com.ar
info@contenerenlinea.com.ar
Multifamilias
La misión de la Fundación Multifamilias
es la de prever y promover la salud y calidad de vida durante el embarazo,
el parto y la crianza de niños múltiples (mellizos,
trillizos y más).
www.multifamilias.org.ar
master@multifamilias.org.ar
Teléfono: 011-4792-1132 / 15-5-640-4792
El
Amuyo - Espacio holístico - EMBARAZO Y TOQUE EUTÓNICO
Taller corporal para el embarazo y el nacimiento.
Chacabuco 668 4º A (1722) Merlo. Bs. As. / Tel.: 0220 - 4838884
patriciasetien@elamuyo.com.ar www.elamuyo.com.ar
Nueve
Lunas Gym -
Chaco 320, entre Noguera y Directorio, San Antonio
de Padua,
0220 - 4860527 ó 15 4412 7725.
http://www.nuevelunasgym.com.ar
Sonia
Martín - Educadora de masaje infantil e instructora de yoga
Avellaneda - Zona Sur
te: 011-4201-1823 / 155-962-9668
soniamm72@hotmail.com
Mamá
Mundo:
Blog dedicado a la
salud perinatal - Por una Obstétrica Argentina
radicada en Galicia, España
http://www.mamamundo.blogspot.com/
Adriana Freire Arbeleche - Yoga en el
embarazo
Ituzaingó - Zona oeste
011-4661-3979
www.yogayembarazo.com.ar
volver

Yoga Crecer
Proponemos un espacio de práctica que acompañe en la
vivencia de cada momento, con intensidad y conexión. Podrán
encontrar una práctica especial para cada necesidad, para cada
etapa de la vida, siempre con el mismo objetivo: ampliar nuestra atención
hacia nosotros mismos y armonizarnos con nuestro entorno.
La práctica del yoga nos coloca en la posición, en
primer lugar, de conocernos mejor, de comprender nuestras facultades
e inclinaciones latentes, de descubrir y determinar la dirección
en que éstas deben ser desenvueltas; y en segundo lugar, de
despertar nuestras facultades latentes y de aprender a aplicarlas
en todos los aspectos de la vida.
Clases para embarazadas
Yoga para niños a partir de 3 años
Yoga para adultos
Clases para adultos mayores
Yoga terapia (para afecciones particulares)
Prof. Eugenia Danegger
www.yogaparacrecer.com.ar
www.yogabienestar.blogspot.com
volver
| Nueve
Lunas®
Atención, Investigación y Docencia
Consultorios, Actividades Psicofísicas, Talleres y Cursos
Calle 4 Nº 11.982 – Barrio Casa de Piedra|Bariloche|Patagonia
Argentina
Teléfono (02944) 524818 web: www.ennuevelunas.com.ar
|
|
| |
volver
LIBERTAD
DE ELECCION
Portarse bien, respirar adecuadamente, no descontrolarse, estar relajada...
Frases que circulan alrededor de la idea de un parto. Es como un examen,
y cumplir con estas condiciones quiere decir que la nota es alta.
¿Es realmente así? ¿Es eso lo importante? Por
supuesto que no, dirán, lo más importante es que la
mamá y el bebé están vivos y estan bien.
¿Esto es a todo lo que se puede aspirar en estos tiempos que
vivimos?
Peridural, monitoreos, aparatos...¿Cuál es la imagen
que se transmite a una mujer que planea un hijo, o a una embarazada?
El nacimiento de un hijo responde a una profunda necesidad vital.
Y el parto es un hecho absolutamente genital y sexual. Estos elementos
debieran hacernos pensar en que no es meramente una situación
médica, de enfermedad y riesgo, sino que tiene que ver con
la vida, el placer, la alegría, la esperanza, las emociones
intensas.
Da la impresión no solamente de que hay una sola manera de
parir, sino que además, es la única adecuada e implica
un sometimiento a estadísticas, vitaminas, instrumentos.
Y no es así. Si cada una se animara a preguntarse ¿cómo
quiero tener a mi niño? ¿Donde? ¿De qué
manera? Cada cual se animaría a buscar lo que necesita.
Si se tiene tan claro cómo es la ropa o el peinado, o la sábana
o la comida que uno elige, ¿Cómo no seguir un poquito
más allá y preguntarselo en relación a un momento
tan maravilloso y fundante cómo es el del momento de conocer
al bebé que ya está dentro de la panza?
Prepararse para ese momento es caminar por un camino diferente: Buscar
la gente que pueda acompañar conteniendo, buscar el lugar mejor
para uno: la casa propia o alguna otra donde el clima afectivo sea
cálido. O el sanatorio o el hospital, después de haber
preguntado de qué manera se plantean el nacimiento.
Prepararse es trabajar con el propio cuerpo. Y ésto es muy
diferente de hacer gimnasia, o aprender a jadear o a pujar (hecho
absolutamente fisiológico en el que sólo hay que responder
al reflejo, como en el caso del hambre, por ejemplo)
Trabajar con el propio cuerpo, es buscarse. Descubrir qué es
lo que cada cual puede y lo que no. Lo que cada una desearía
o no. A qué se anima. Qué cosas le producen miedo...
pero desde el cuerpo... y luego, también, desde la palabra.
Prepararse es compartir con otras futuras mamás que están
en la misma edad gestacional y entonces, sienten lo mismo.
Es tomar el dolor y el temor, que SI existen -y que tienen su razón
de ser- y aprender a utilizarlos a favor y no en contra, para favorecer
el proceso. Descubrir estrategias mucho más prácticas,
cotidianas, simples y cercanas que una anestesia peridural, que, como
bien dice el nombre "anestesia". No sólo el dolor,
también el placer.
¿El que se asusta tanto del dolor se asusta tanto del placer?
Algunas mujeres descubren que la posibilidad de elección es
infinitamente más amplia de lo que se habían imaginado.
Resulta que se puede tener al bebé en casa, después
de haber hecho todos los controles médicos, con un alto grado
de seguridad, con todo un equipo obstétrico, o mejor aún,
con un pequeño equipo obstétrico, dispuesto a tomarse
todo el tiempo necesario para que el bebé llegue cuando él
y su mamá lo decidan. Sin que se los apure con ninguna droga.Sin
que se rompa artificalmente la preciosa bolsa de las aguas que también
cumple una función vital al proteger la cabecita del bebé,
que se apoyaría si no, sobre el cuello uterino, haciendo el
proceso de verdad doloroso para él y la madre.
Que pueden sumergirse en el agua caliente, lo cual es verdadera y
naturalmente analgésico (y no anestésico) y si tienen
ganas, también pueden quedarse allí.
O bien sentirse seguras en el interior de una institución,
pero después de haber acordado qué es para ellas lo
más importante.
El parto es una instancia verdaderamente milagrosa. Del cuerpo de
una mujer va a emerger otro ser humano, pequeñito y funcionando
con autonomía. Que requiere un montón de cuidados, pero
cuidados amorosos: piel materna, brazos cálidos (la mejor temperatura
de una cuna térmica es la misma de la madre, pero carece del
afecto, del latido, los ruidos y el olor de la mamá).
Este bebé que necesita en principio no tomar frío y
poder respirar, se va a tomar su tiempo para encarar la vida. Démoselo.
No cortar el cordón de inmediato le permite oxigenarse mientras
él tose, estornuda y despide las secreciones que tiene en sus
vías respiratorias.
Las "maniobras de extracción" en un parto normal
debieran ser sólo tolerar la espera de que la naturaleza haga
su trabajo.
Participar de un nacimiento no intervenido, no perturbado, es una
experiencia única.
Mamás no preocupadas si "hacen bien" algo, sino entregadas
a este proceso fantástico. Con dolor, sí. Pero disfrutando
totalmente de este protagonismo absolutamente femenino.
Suelo decirles a las embarazadas que participan en mis grupos que
están atravesando una experiencia irrepetible en la cual ellas
son las estrellas. Que cada una lo va a hacer de acuerdo a su historia
y sus posibilidades.
Y de verdad lo hacen. Hay quienes se expresan con risa o con llanto.
Quienes caminan o se quedan quietas. Hay tantos caminos...!
Esa es la propuesta, a través del trabajo previo con el cuerpo,
descubrirlos y utilizarlos.
No hay un solo tipo de parto. No es necesario que todas las parturientas
sean tratadas como enfermas. Cada una es el centro de esta situación.
Los que estamos alrededor, profesionales de la obstetricia, debemos
tener un solo objetivo: acompañarlas y cuidarlas y fundamentalmente,
respetarlas en sus deseos y decisiones, siempre que éstos no
la dañen.
A animarse, pues, a recobrar este espacio propio, tal vez el más
importante y trascendente de la vida, eligiendo con libertad.
BIBLIOGRAFIA.
Nacimiento Renacido - Michel Odent
Por un nacimiento sin violencia - Frederick Leboyer
Brujas, comadronas y enfermeras - B. Ehrenreich - D. English
Embarazo y nacimiento gozosos -Integral - monográfico
nro. 4
Raquel Schallman
Obstétrica - Corporalista
http://www.partolibre.com.ar/propuesta.htm
volver
PLAN DE PARTO
Y NACIMIENTO:
¿QUÉ SIGNIFICA REALIZAR UN PLAN DE PARTO NACIMIENTO?
Realizar un plan significa trazar una estrategia que nos permita llegar
a un objetivo deseado. En el caso de parir y nacer, sabemos que el
objetivo superior consiste en una madre y un recién nacido
sanos.
Sin ir en perjuicio de este bien máximo, sabemos que también
hay otras circunstancias que pueden hacer que la experiencia sea intima,
familiar, propia y asistida en un marco de seguridad y respeto o lamentablemente
todo lo contrario.
Cuanto más en claro se tenga el objetivo, más fácil
será plantearse alternativas que permitan que éste se
cumpla a pesar de que muchas veces dentro del sistema actual se haga
difícil.
En ocasiones cuando una mujer le plantea al médico o la institución
cuales son sus deseos y necesidades puede generar más resistencia.
Frente a esto hay que buscar creativamente dentro de los recursos
disponibles para cada uno.
Sin duda esto constituye todo un desafío, pero consideramos
que merece la pena intentarlo a favor de una sociedad en donde se
hagan valer los derechos.
GUÍA PARA ELABORAR UN PLAN DE PARTO Y NACIMIENTO
Cuestiones a considerar y preguntas a formular antes de elaborarlo
Primero deberíamos pensar:
¿qué clase de parto queremos? y ¿qué recibimiento
queremos darle a nuestro hijo/a?
Y luego ver :
• Cuestiones a considerar con respecto a la institución
elegida (Maternidad u hospital público, sanatorio o clínica
privada)
• Cuestiones a considerar con respecto a los profesionales:
partera, obstetra y neonatólogo, incluyendo preguntas para
el parto en casa.
Cuestiones a considerar con respecto a la institución elegida
(Maternidad u hospital público, sanatorio o clínica
privada)
Por lo general las respuestas a estas preguntas las dan las mismas
personas que trabajan allí, pero también consideramos
adecuado el recabar información de otros usuarios que se atendieron
en el mismo lugar. Pueden existir diferencias entre lo que teóricamente
plantea una institución y el modo en como realmente se realizan
las prácticas.
Cabe plantearse lo siguiente respecto de la accesibilidad
y política de atención:
• ¿A qué institución tengo acceso por mi
zona o por mi obra social o prepaga?
• ¿Esta institución conoce la existencia de la
Ley 25929 de derechos en el nacimiento?
• ¿Además de tener conocimiento se cumple con
la Ley en esta Institución?
• ¿Estoy dispuesta a viajar para recibir atención
prenatal?
• ¿He recibido suficiente información y opiniones
de todas las fuentes que podía obtener acerca de la calidad
de atención que se brinda tanto técnica como humana?
• ¿Es “Hospital Amigo de la Madre y el Niño”?
(Iniciativa de UNICEF a favor de la lactancia) ¿Realmente la
cumplen?
• ¿Cuál es el punto de vista del personal acerca
del parto y el nacimiento?
• ¿Estoy yo de acuerdo?
• ¿Hay un médico obstetra de guardia permanente
para las urgencias?
• ¿Dispone de una unidad de cuidados especiales para
bebés?
• ¿Tiene sistema abierto para que pueda llevar a mi propio
equipo de profesionales (partera, médico, neonatólogo)
para que me asistan a mí y a mi hijo?
• ¿Puedo llevar a mi propia partera para que me acompañe
y atienda durante el parto?
• ¿Qué clase de comodidades tendré a mi
disposición?
• ¿Debo llevar mis propias sábanas, ropa de cama
u otros efectos personales?
• ¿Puedo utilizar mi propia ropa y demás efectos
personales?
• ¿Podré deambular todo lo que quiera durante
el trabajo de parto? ¿Podré trasladarme caminando a
sala de partos?
• ¿Me atenderán las mismas personas durante todo
el parto? (En el caso de un hospital público)
• ¿Puedo conocer con anterioridad la sala donde va a
transcurrir mi trabajo de parto y el parto?
• ¿De qué comodidades disponen?
• ¿Tienen baño?
• ¿Tendré que compartir el lugar con otra parturienta?
• ¿Cómo es la camilla o el sillón de partos?
• ¿Podré dar a luz en la posición que prefiera?
• ¿Podré estar acompañada por la persona
que yo designe durante el trabajo de parto y el instante mismo del
nacimiento?
• ¿Consideran que es adecuado separar al niño/a
recién nacido de su madre para realizarle controles de rutina
• ¿Cuáles son los horarios de visita?
• ¿Cuál es la disponibilidad de la institución
respecto de los calmantes, la analgesia peridural , el monitoreo electrónico?
• ¿Podré comer y beber cuando lo desee?
• ¿Cuál es la política del hospital o maternidad
públicos respecto de las inducciones, conducción del
trabajo de parto, episiotomías, cesáreas y partos con
fórceps?
• ¿Disponen de métodos para prevenir y tratar
hemorragias puerperales?
• En caso de que mi bebé requiera internación
¿permitirán la permanencia irrestricta mía y
de su padre? ¿Podrán visitarlo otros familiares?
• ¿Nos brindarán comodidades y facilidades para
nuestra estadía en la institución mientras dure la internación
de nuestro bebé?
• ¿Cuál es el índice de cesáreas,
de episiotomías, de inducciones y de partos por fórceps
y/o ventosas?
• Si tienen que realizarme una cesárea ¿podrán
acompañarme mi pareja o alguna persona amiga? ¿Podrá
estar también mi partera?
Cuestiones a considerar con respecto a los profesionales:
A todos sería bueno preguntarles si conocen la Ley 25929 de
derechos en el nacimiento, la Propuesta Normativa Perinatal del Ministerio
de Salud de la Nación y las Recomendaciones de la OMS respecto
de la atención perinatal.
La partera:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Da clases de preparación para el parto?
• ¿Con qué modalidad y contenido? ¿Cuánto
cuesta?
• ¿Para las parejas y acompañantes también?
• ¿Qué ideas tiene con respecto a la atención
que debe brindarse durante el parto y nacimiento?
• ¿Trabaja sola o con otras parteras?
• ¿Trabaja en colaboración con un médico?
¿Quién?
• ¿Qué cuidados prenatales me va suministrar?
• ¿Qué piensa de la utilización de prostaglandinas
y del desprendimiento de membranas para desencadenar el parto?
• Si evaluara que es necesario me informará previamente?
• ¿Cree usted que el rasurado y las enemas son útiles?
• ¿Qué piensa respecto de la inducción
del parto? ¿Y de la conducción del parto?
• ¿En que circunstancias consideraría romper las
membranas?
• ¿Cree que el monitoreo electrónico es una ayuda
necesaria en todos los partos?
• ¿Le preocuparía que el parto fuese prolongado?
• ¿Qué piensa acerca de la posibilidad de deambular
y de las técnicas de respiración como ayuda para disminuir
el dolor?
• ¿Cuántos tactos suele realizar?
• ¿Qué drogas suele suministrar para disminuir
el dolor durante el parto?
• ¿Qué opina acerca de que tenga a mi bebé
de pie o en cuclillas?
• Le molestaría utilizar luces tenues durante el parto?
• ¿Concurre a domicilio para los controles prenatales
o cuando comience el trabajo de parto?
• ¿Me acompañara desde el momento que yo necesite?
• ¿Cómo puedo ubicarla?
En el caso que la partera asista partos domiciliarios
• ¿Trabaja sola o con otras parteras?
• ¿Trabaja en colaboración con un médico?
¿Quién y qué especialidad tiene?
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna
complicación que requiera atención antes de realizar
el traslado a la institución?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el
trasladado?
• ¿Está autorizada a ingresar a la institución
a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuará acompañándome dentro
de la institución?
• ¿Está capacitada para reparar un desgarro o
realizar una episiotomía?
• ¿Está capacitada para reanimar a mi bebé
en el caso que lo necesite?
• ¿Está capacitada para controlar u/o detener
una hemorragia post parto
• ¿Está capacitada para realizar el examen físico
al recién nacido?
• ¿Cuáles son sus honorarios y qué incluye?
• ¿Qué otros gastos tendré?
Al obstetra:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Trabaja solo/a o con una partera?
• ¿Quién designa la partera? ¿Puedo llevar
a mi partera?
• ¿Puede acompañarme la persona que yo elija durante
el trabajo de parto, el parto y / o cesárea?
• ¿Qué piensa acerca de la posibilidad de deambular
y de las técnicas de respiración como ayuda para disminuir
el dolor?
• ¿Qué drogas suele suministrar para disminuir
el dolor durante el parto?
• ¿Le molestaría utilizar luces tenues durante
el parto?
• ¿Con cuanta frecuencia practica episiotomía?
• ¿Qué opina acerca de que tenga a mi bebé
de pie o en cuclillas?
• ¿En que situaciones consideraría usted que es
necesario practicar una operación cesárea?
• ¿Qué ideas tiene con respecto a la atención
que debe brindarse durante el parto y nacimiento?
• ¿Trabaja en colaboración con otro médico?
• ¿Qué cuidados prenatales me va suministrar?
• ¿Qué piensa de la utilización de prostaglandinas
y del desprendimiento de membranas para desencadenar el parto?
• ¿Si evaluara que es necesario me informará previamente?
• ¿Cree usted que el rasurado y las enemas son útiles?
• ¿Qué piensa respecto de la inducción
del parto? ¿Y de la conducción del parto?
• ¿En que circunstancias consideraría romper las
membranas?
• ¿Cree que el monitoreo electrónico es una ayuda
necesaria en todos los partos?
• ¿Le preocuparía que el parto se prolongase?
• ¿Cuántos tactos suele realizar?
• ¿Qué piensa de la episiotomía? ¿cuándo
la realiza?
• ¿Cuándo corta el cordón? ¿Puedo
hacerlo el padre?
• ¿Cuántas personas están presentes en
sala de partos? ¿Por qué y para qué?
• ¿Podemos quedarnos a solas unos momentos con el bebé
inmediatamente después de su nacimiento si lo deseamos?
• ¿Cuánto tiempo considera que es necesario permanecer
internada por parto normal? ¿Cuánto en caso de cesárea?
¿Por qué?
En el caso que el obstetra asista partos domiciliarios
• ¿Trabaja en colaboración con otro médico
o con partera?
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna
complicación que requiera atención antes de realizar
el traslado a la institución?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el
trasladado?
• ¿Está autorizado a ingresar a la institución
a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuara acompañándome dentro de la
institución?
• ¿Está capacitado/a para reanimar a mi bebé
en el caso que lo necesite?
• ¿Cuáles son sus honorarios? ¿Y que incluye?
• ¿Qué otros gastos debo tener en cuenta (por
ej. en caso de cesárea: anestesista, asistente, instrumentadora,
etc.)
Al neonatólogo:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Qué opina del contacto inmediato piel a piel
de la mamá y el bebé?
• ¿Realiza los primeros controles al bebé estando
sobre la mamá´?
• ¿Está a favor de la lactancia? ¿Estimula
su inicio dentro de la primera hora de vida?
• ¿Cuándo considera oportuno cortar el cordón?
• ¿Considera necesario la introducción de la sonda
oro-gástrica y anal?
• ¿Realiza prácticas alternativas a estos procedimientos?
• ¿Cuándo coloca las gotas en los ojos? ¿Y
qué gotas coloca?
• ¿Está de acuerdo en el suministro por vía
oral de vitamina K?
• ¿Solicita que la temperatura de la sala de partos sea
la adecuada para el bebé?
• ¿Esperará unas horas antes de medirlo y pesarlo?
• ¿Fomenta la internación conjunta? ¿Posibilitará
que no me separen de mi bebé?
• ¿Cuánto tiempo de internación tendrá
mi bebé? ¿Por qué?
• ¿Está dispuesto a explicarnos cuáles
son los estudios y controles necesarios para nuestro bebé y
respetar nuestro consentimiento?
En el caso que el neonatólogo asista nacimientos domiciliarios
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna
complicación que requiera atención antes de realizar
el traslado a la institución?
• ¿Está capacitada/o para reanimar a mi bebé
en el caso que lo necesite?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el
trasladado?
• ¿Está autorizado a ingresar a la institución
a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuara asistiendo a mi bebé dentro de la
institución o si presenta alguna patología?
• ¿Cuáles son sus honorarios? ¿Y qué
incluye?
Luego de esta larga lista de preguntas podremos pensar un plan de
parto y nacimiento que responda a nuestros deseos y necesidades, eligiendo
entre las diferentes alternativas. Si querés hacer una presentación
formal a la institución y/o profesionales te sugerimos que
redactes tu consentimiento informado de acuerdo a lo que elaboraste
en el plan.
Para más información te esperamos en Nuestros Encuentros
Mensuales de cada mes abiertos y gratuitos en Montañeses 1977
(y Sucre)-Ciudad de Buenos Aires, de los Segundos Lunes 9:30 a 11
hs. o los Segundos Miércoles de 17 a
http://www.dandoaluz.net/plandeparto.htm
volver
El parto natural
se presenta como una alternativa que privilegia, ante todo, la libertad
de elección de la mujer a la hora de parir.
Eligiendo el lugar, la forma, la posición, las personas y hasta
el ambiente del nacimiento.
Propongo aprender a escuchar al cuerpo, descubrir sus necesidades,
aceptar sus transformaciones y así obtener mayor seguridad,
disminuir la ansiedad y profundizar el vínculo madre-bebé.
La madre puede estar acompañada, sin restricciones de quiénes
quiera (pareja, padres, amigos u otros). Tiene toda la libertad de
caminar, moverse y elegir las posiciones que necesita durante la dilatación
y el período del parto.
La conexión más importante para la mujer es una preparación
de abordaje corporal para que pueda saber y descubrir cuáles
son y pueden llegar a ser sus propias y únicas necesidades.
Escuchar el cuerpo y sus emociones.
Sandra La Porta
Lic. en obstetricia
La mujer es libre para elegir en prioridad de sus necesidades
físicas y emocionales.
Ventajas del parto en cuclillas:
• La fuerza de gravedad ayuda el descenso del bebé.
• Aumenta la contractilidad uterina y la circulación.
• Mejora la respiración materna.
• Disminuye el sufrimiento fetal.
• Amplia el canal de parto.
• Disminuye la duración del período expulsivo.
• Evita la episiotomía y disminuye las cesáreas.
Ventajas del parto en el agua:
• Provee mayor confort y movilidad.
• La flotación reduce la presión en el abdomen
y la presión arterial.
• Mejora la circulación oxigenando mejor al bebé.
• Ayuda a la madre a conservar su energía.
• Facilita la relajación y la respiración.
• Estimula la dilatación del cuello uterino.
• Facilita el período expulsivo.
Ventajas del parto en casa:
• Intimidad y comodidad en entorno familiar.
• Son menores los riesgos de infecciones para la mamá
y el bebé, que en un hospital, mientras se den las condiciones
de higiene y temperatura ambiental.
... Porque propongo vivir el alumbramiento de tu hijo como un hecho
humano, social y relacionado con la salud, en lugar de tomarlo netamente
como una intervención médica.
... Porque los médicos no pueden hacerlo todo, es la mujer
quien debe parir. Considero que poner mucho énfasis en la medicina
y la tecnología es esperar todo del afuera sin conectarse uno
mismo.
... Porque cuanto mayor sea la intervención médica y
la mujer esté más desconectada con ella misma, mayores
serán las complicaciones y mayores terminan siendo las intervenciones.
Es un círculo.
... Porque sentir que otros hacen y deshacen sin tenernos en cuenta,
sin tener capacidad de decisión sobre uno mismo y sobre nuestro
bebé genera frustraciones posparto importantes.
http://www.tierradepartos.com.ar/acerca.html
volver
Las doulas:
Acompañantes en el nacimiento de una familia
Ser doula no es una profesión nueva, de hecho es tan antigua
como la maternidad misma. El término Doula se ha utilizado
desde la Antigua Grecia para nombrar a las mujeres que, teniendo experiencia
y conocimientos relacionados con la maternidad, acompañaban
y le ofrecían apoyo afectivo a las madres en la hermosa pero
difícil tarea de parir y criar hijos.
Las funciones de la doula son variadas. Proporciona diversas formas
de apoyo no médico durante todo el proceso de convertirse en
madres.
Si bien la experiencia propia de ser madre ayuda a acompañar
a otras en la similar circunstancia, la doula profesional debe tener
una formación sólida y variada en los temas relacionados
con el embarazo, parto, puerperio, lactancia materna, cuidados del
recién nacido y crianza, y la capacidad de poder ofrecer continuo
soporte emocional y confianza.
Durante el embarazo asiste a la mujer en la preparación prenatal
(acompañamiento emocional, información, preparación
física), acompañando su evolución.
Durante el trabajo de parto y parto la doula ayuda a la mujer a tener
confianza en su instinto mediante el apoyo emocional y recursos naturales
de alivio el dolor, pero no hace controles médicos, esa es
área de la partera o médico obstetra.
En el postparto la madre recién estrenada necesita mucho apoyo
y ayudas prácticas relacionadas con la recuperación
psicofísica del parto/cesárea, los cuidados del bebé
y , especialmente, la Lactancia Materna. La doula, asimismo, es un
buen aliado del padre que también necesita de apoyo, aliento
y guía en esta nueva experiencia.
La función de la doula está ampliamente difundida y
aceptada por equipos médicos en todo el mundo, a sabiendas
de los beneficios de contar con su presencia. Hay varios estudios
científicos serios que lo demuestran (Ver
artículo relacionado).
Es importante recalcar que además de la formación profesional,
la doula debe ser sensible, empática, debe saber escuchar para
poder leer entre líneas las necesidades de las mujeres que
recurren a ella en busca de ayuda. Estas características son
imprescindibles para poder ofrecer el estímulo y la confianza
que las mujeres necesitan en este momento de su vida.
Marisa Drexler
Doula profesional – Asesora en LM
www.ennuevelunas.com.ar
| www.doulasdelapatagonia.com.ar
| www.partoencasa.blogspot.com
volver
Parir
sindesgarrarse
Parir sin desgarrarse y conservar el periné integro es una
meta para todas las parturientas. Nos encanta conservar nuestros genitales
completos e intactos. Mucha gente cree que la integridad de la vagina
y del periné en el parto son una cuestión de suerte,
fortuna o un regalo que depende de las fuerzas que concurren en el
momento del parto. Hay bastante folklore en torno a preparar o masajear
el periné en el embarazo. Ninguna otra especie de mamíferos
hace algo así. Decirle a una mujer que se de masajes en el
periné durante el embarazo supone una falta de confianza en
sus tejidos, que están perfectamente diseñados para
parir al bebé.
El trabajo para conseguir un periné intacto hay que iniciarlo
mucho antes del parto. Se trata de explicar la sensaciones que se
notan conforme la cabeza del bebé estira los tejidos, y alertar
a la madre de los riesgos que tiene empujar, con el fin de ayudar
a la mujer a tener un expulsivo suave para el bebé y para ella.
Las mujeres tienen muchas ganas de escuchar durante las charlas prenatales
la realidad del parto.
En los siguientes puntos resumo la información que yo les doy
sobre la segunda fase del parto, lo que se conoce como "expulsivo".
Empezarás a tener ganas de empujar cuando sientas una sensación
como de tener que defecar, una presión en el culo. En esta
parte no tendremos ninguna prisa. Te conectarás con tu cuerpo
y procurarás no impacientarte. Esto permitirá que tu
cuerpo libere hormonas para tu periné que lo reblandecerán
al máximo para el momento en que la cabeza del bebé
lo estire. La presión en tu culo se hará más
fuerte, hasta que tengas la sensación de que te estás
partiendo en dos y de que no lo puedes soportar. Esto es normal y
ninguna mujer se ha roto en dos, así que tú no vas a
ser la primera que lo haga. Como ya habrás aprendido que esto
es lo normal te relajarás y verás que ésta es
una sensación interesante y extraña. Tal vez incluso
pienses "Vaya, Gloria me dijo que sentiría esto y tenía
razón. Supongo que esto ocurre desde los principios de la humanidad..."
. Lo siguiente que sentirás será como una quemazón
intensa y pinchazos justo alrededor de la entrada a la vagina. Esto
es lo que muchas mujeres describen como el "círculo de
fuego" porque rodea toda la abertura de la vagina. En este momento
te saldrá de manera instintiva el llevarte la mano a la vulva
que está prominente e intentar sujetar por donde sale la cabeza
del bebé. Este instinto lo debes seguir. Parece ser que realmente
es útil poner ahí tus propias manos. A veces a las mujeres
les gusta tener paños calientes en el periné en este
momento, así que si los quieres hazmelo saber. Si te gusta
el calor lo dices, y si no te gusta pues dilo también. Haremos
lo que a ti te apetezca.
La mayoría de las mujeres prefieren el expulsivo a la dilatación.
Cuando estás empujando sientes que por fin avanzas y que realmente
hay una meta al final de todo tu esfuerzo. Es un momento en el que
tienes concentrarte al máximo y centrarte en ti misma. No permiteremos
que nadie hable en la habitación. Todos permaneceremos en silencio
entre las contracciones y respetándote mientras tu aprovechas
para volver a concentrarte en ti misma. Cuando empiezas a sentir el
círculo de fuego, no hay ninguna prisa. Te animaré a
que empujes como te apetezca hasta que la cabeza esté coronando
(cuando la mayor parte de la cabeza ya es visible) .
Lo único que tocará tus partes será el paño
caliente y tus manos. Es muy importante que la matrona mantenga las
manos alejadas porque en ese momento tus tejidos están hinchados
y llenos de sangre, y sólo con apretarte con los dedos te puede
hacer un moratón o raspazo. Esto puede producirte un desgarro.
Utilizaremos un espejo de plástico y una linterna para ver
como vas y así poder orientarte. No os tocaremos ni a ti ni
al bebé.
El momento de la coronación (cuando sale la cabeza) es muy
intenso y requiere que te concentres exclusivamente en notar la sensación
de quemazón como una sensación segura y sana que no
se parece a nada que hayas sentido antes. Tal vez oigas una voz malvada
dentro de ti que te dice: "venga, empuja fuerte de una vez y
así acabarás ya, que más da si te desgarras,
lo que quieres es acabar de una vez por todas y que esa cabeza salga
ya de tu culo!". Esta voz malvada no te va a ayudar, así
que le das gracias y luego te dices a ti misma: "venga, aguanta
así. Vas muy bien. Si paso el tirón jadeando y me aguanto
las ganas de empujar seguiré fiel a mis propósitos,
no me desgarraré y a la larga estaré mucho mejor".
Tu matrona sólo te dará consejos positivos de la forma
más sencilla posible para que no te desconcentres. Típicamente
te dirá cosas como: " Muy bien, Linda, suave....suave...suave....aguanta
aguanta conmigo....has....hah....ha.......Muy bien, ya hemos acabado
con esta. Te estás abriendo divinamente, hay muchísimo
sitio para tu bebé, tu hija tiene el tamaño ideal para
pasar..."
Te ofreceremos agua y una pajita porque la hidratación es importante
en el expulsivo. Puedes beber o dejarlo, lo que te apetezca Cuando
la cabeza haya terminado de salir notarás un inmenso alivio.
Entonces tienes que seguir centrándote en la siguiente contracción,
que hará que salgan los hombros del bebe. Luego todo el cuerpo
del bebé saldrá rápidamente con muy poco esfuerzo
por tu parte. Te subiremos al bebé sobre tu piel desnuda en
ese momento y verás como es lo más alucinante del mundo
tener a ese pegajoso, resbaladizo, y maravilloso bebé contigo
fuera de tu cuerpo.
Tal vez notes tu periné muy reblandecido, y aunque te extrañe
lo que mejor va en ese momento es ponerte unos paños o compresas
húmedos con agua muy caliente. Esto coincide con una teoría
de la medicina china de que nunca hay que poner nada frío sobre
la madre o el bebé. Las mujeres dicen que se sienten mucho
mejor en cuando se les aplica el calor y la hinchazon disminuye en
seguida. Cuando salga la placenta notaras como si un tampón
muy grande y suave se escurriera. Es un sentimiento hermoso completar
todo el proceso del parto con la salida de la placenta.
Cuando una madre recién parida conserva el periné intacto
se recupera antes y mejor del parto. A mi me gusta enrollar una toalla
y hacer con ella un círculo sobre el cual la madre se siente
mientras da de mamar. Las relaciones sexuales se pueden reanudar cuando
la pareja se siente preparada, y a veces un poquito de aceite de oliva
o de almendras viene bien como lubricante al principio.
volver
Una vida trayendo
vidas, Ina May Gaskin por Luciana Peker
La partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX,
Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados
Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres
deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no
sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos
plenos. También incentivó a que las madres eviten la
culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse
con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en
los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir
en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia
de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.
Por Luciana Peker
Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un
lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono
de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más
allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años.
Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas
en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en
1968, después de su primer, y traumático parto, y él
le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente
a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse
para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también,
como partera profesional.
Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien
cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después
de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió
en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres
que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años,
sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como
una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises
Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz,
pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos
y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos
para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza
y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico
que también marca sus ganas de color y coraje– para que
el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su
sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más
revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras
Ina habla con Las 12.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una
de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo
de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva
a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su
dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino
amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su
flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los
varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las
mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan
su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si
bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada
al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier
momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras
de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica
que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar
a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio
y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de
parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para
resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del
nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina
por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida
de traer vidas. También realizó su Guía para
el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la
lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras
para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como
una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como
a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina
Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo.
Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el
Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan
la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con
otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose,
como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.
¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables
en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden
existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no
se anima o no puede tener a su bebé en su casa?
Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto
en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder
asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer
perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.
¿La atención de los sanatorios privados es más
cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal
o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?
Ina: –El resultado es el mismo: la madre es
disminuida. Es una falsa distinción entre lo público
y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos
sitios.
Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de
no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer
para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se
animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido
no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen
miedo, etc.– no se sientan culpables?
Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces,
provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado
o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por
ciento del total de los nacimientos que es una porción muy
pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder
contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir
una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en
buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo
en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine.
Es importante recordar esa energía intangible y que es muy
fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica
necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios.
En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia
de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede
generar un cambio.
Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo
se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza
de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?
–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo
lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron
las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.
La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque
trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes
al jardín de infantes o no pueden comprar una play station.
¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad
pero sentida por las mujeres?
–También es bueno practicar el perdón a una misma.
Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre
perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).
¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha
sentido culpa?
–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años,
de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil.
Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy
inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps
de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro
obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada.
Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo
de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero
cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no
era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en
una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos
separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande
en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber
dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre
con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María,
de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su
enfermedad –que le llevó un año entero–
luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija
pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después,
pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió
mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién
nacido.
¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos?
¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también
la marcó de una manera distinta como madre?
–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras
de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente.
Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y
se formó una hermandad entre las mujeres que asistían
tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.
¿Cómo nace su pasión por ser partera?
–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja
me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar
a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen
(que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado
por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que
habían decidido no ir más al hospital. Me pareció
muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que
cada nacimiento tiene que ser sagrado.
VIOLENCIA OBSTETRICA:
La nueva ley de género respalda los partos respetados
En la nueva Ley de Violencia de Género (aprobada en marzo de
este año) se incluyó la violencia obstétrica
como una de las formas de violencia contra las mujeres. ¿Creen
que se puede usar esta nueva norma para disminuir o erradicar los
maltratos y falta de escucha a las parturientas?
Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo,
en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia
de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento
del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente,
dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.
¿Cuánto les puede servir a las mujeres esta
nueva norma?
Sonia: –No lo sé, pero sí es
un reconocimiento político a la violación a los derechos
humanos que existe en los partos en la Argentina.
¿Se pueden presentar amparos previos a los nacimientos
para garantizar que en el hospital o sanatorio se cumplan con determinadas
condiciones (por ejemplo, el ingreso del padre a la sala de parto)
que pida la pareja o la mujer?
Sonia: –Es una herramienta legal más.
Un amparo refuerza el pedido de la pareja. Pero, en los hechos, es
muy complicado reclamar para una mujer embarazada, en el momento del
parto y del posparto.
© 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina
| Todos los Derechos Reservados
volver
Cuerpos,
cicatrices y poder: Una mirada antropológica sobre la violencia
de género en el parto
Valeria Lucía Fornes
Depto. de Antropología - Facultad de Filosofía y Letras
- UBA
Introducción:
La presente ponencia es un avance de la investigación iniciada
sobre representaciones y prácticas relativas a la mujer en
los modelos de parto. Este trabajo en particular sitúa la mirada
antropológica sobre la atención obstétrica en
el modelo hospitalario indagando en las prácticas cortantes
que desde hace décadas se intenta erradicar o disminuir por
obsoletas e inapropiadas tanto desde marcos médico-legales
internacionales como locales. La estrategia metodológica para
estructurar esta presentación parte recuperando antecedentes
legales y médicos sobre la problemática para incorporar
los aportes de la Antropología de la Reproducción. Para
esta comunicación exploraremos los aspectos recurrentes de
relatos y testimonios de las mujeres sobre sus partos, centrándonos
en aquellas con más de un hijo que atravesaron experiencias
dispares relacionadas con prácticas obstétricas y marcos
institucionales. Comprendiendo que las relaciones de
género sostienen saberes y haceres relativos al parto, indagaremos
el lugar que se le asigna mujer como sujeto-objeto en este proceso
y la dimensión de genérica de las prácticas quirúrgicas
a las que son sometidas.
Derechos reproductivos y violencia de género
Los derechos reproductivos contemplan algunos derechos humanos como
la decisión libre y responsable respecto a salud reproductiva
y la no sujeción a coerción, discriminación y
violencia. Tanto el artículo Nº12 de CEDAW como el Nº24
de CDN mencionan la importancia de la atención prenatal, intranatal
y post natal como derechos fundamentales de mujeres y niños
(Linhares Barsted, 2003). Por otra parte estos derechos se relacionan
estrechamente con las recomendaciones internacionales sobre la atención
de parto y nacimiento. En 1985, la Organización Mundial de
la Salud (OMS) dio a conocer una serie de principios señalando
aquellas rutinas que debían abandonarse o regularse en su aplicación
por ser perjudiciales para la salud psico-física de la mujer.
Entre otras recomendaciones tendientes a la reducción de las
intervenciones tecnológicas y farmacológicas en embarazos
normales, mencionamos como relevantes para la presente comunicación:
la eliminación de la episiotomía de rutina (corte vaginal
realizado para acelerar el periodo expulsivo) y la disminución
del alarmante índice de cesáreas.
Hasta hace poco, en el concepto legal de reproducción no había
una distinción precisa entre las decisiones y herramientas
para el control de la natalidad, y las relativas a la atención
de partos y nacimientos en las instituciones sanitarias. Eran escasas
las herramientas jurídicas puntuales para hacer visible y punible
la violación a la integridad física y al trato respetuoso
que acontecían en las salas de parto, dificultando su encuadre
dentro de las violencias de género a erradicar. En 2003 el
trabajo interdisciplinario que llevó adelante el INSGENAR (Instituto
de Género, Derecho y Desarrollo) dio visibilidad a los abusos
cometidos contra las mujeres en situación de parto: la degradación
y crueldad en el trato hacia las parturientas, y el no cumplimiento
al derecho a la información y al consentimiento sobre las rutinas
que se realizan sobre su cuerpo, entre otros. El informe señalaba
que estas prácticas están basadas en el género,
ya que más allá de que estén en manos de personal
sanitario femenino, están arraigadas socialmente sobre valores
culturales relativos al lugar de la mujer y la maternidad (Chiarotti
et.al., 2003).
Este tipo de iniciativas, sumadas a las recomendaciones de la OMS,
revisiones médicas sobre prácticas locales y diferentes
acciones de ONGs que comparten el ideario de la humanización
del parto (Tornquist, 2001) dieron un marco para que en 2004 se promulgara
la ley Nacional 25.929. La misma establece los derechos de la mujer
a: ser informada sobre las intervenciones médicas de manera
que pueda optar libremente cuando existieran diferentes alternativas;
a ser tratada con respeto y consideración de sus pautas culturales;
a ser considerada como persona sana y a que se facilite su participación
en el parto; a un parto natural, respetuoso de los tiempos biológico
y psicológico y a estar acompañada por una persona de
su elección. Es importante señalar que aún con
este marco legal la formulación dista mucho de la efectivización
ya que no hay una política pública de difusión
de las leyes vigentes sobre derechos en el parto. (Merino y Fornes,
2008).
La producción de conocimiento acerca de los derechos reproductivos
de las mujeres, parte de una realidad en la que la existencia de legislación
internacional y local sobre el parto-nacimiento no convierte automáticamente
lo formulado en efectivamente adquirido. Partiendo de esta brecha
entre la ley teórica y las prácticas arraigadas, el
abordaje antropológico permite indagar críticamente
desnaturalizando aquello que se ha vuelto invisible por presentarse
tan normal y corriente. Retomaremos entonces algunos lineamientos
que se vienen realizando en la Antropología de la Reproducción
sobre obstetricia occidental recurriendo a las experiencias subjetivas
de las mujeres como uno de los caminos privilegiados para hacer visible
e inteligible la violencia de género y promover así
intervenciones tendientes a su erradicación.
Naturaleza y cultura en representaciones y prácticas obstétricas
Las investigaciones antropológicas sobre embarazo, parto y
puerperio tuvieron auge en el contexto de la segunda oleada de movimientos
feministas, en la búsqueda de la diversidad de roles, sentidos
y prácticas referentes a la maternidad. Desde los años
ochenta los estudios sobre reproducción se enfocaron directamente
a investigar la atención obstétrica en la sociedad occidental,
poniendo énfasis en las representaciones y prácticas
relacionadas al incremento de la tecnologización y medicalización
del parto. A través de la producción teórica
y la investigación empírica algunas antropólogas
vienen sosteniendo desde abordajes particulares que el parto-nacimiento
es un proceso cultural además de biológico, enmarcado
en tramas de significación y relaciones de poder específicas
a cada sociedad.
Para comprender entonces la disociación entre lo médico
legal y la práctica cotidiana al interior de hospitales y clínicas
es imperativo reconocer que en el parto convergen factores ideológicos
y materiales que dan sentido a cómo es y debe ser este proceso.
La forma en que se da lugar al nacimiento implica una forma de socialización
y reproducción de un modelo cultural y sus estructuras de poder
(Davis Floyd, 1993). La profesionalización de la medicina implicó
un incremento del control sobre el proceso de reproducción.
La medicalización y utilización de tecnología
propiciaron el desplazamiento de roles y espacios tradicionales donde
tenía lugar el nacimiento, a nuevas formas y normas del modelo
médico cuya nota distintiva es la imprescindible aplicación
de procesos y sustancias asociadas a un saber específico o
“conocimiento autorizado” (Jordan, 1993) ininteligible
para los sujetos sobre los cuales se practica.
De este modo, el proyecto moderno que conceptualizó al cuerpo
como máquina y erigió a la tecnología y a la
ideología del progreso con halos de sacralidad impuso una nueva
forma de ver a la reproducción como una producción más
en el sistema capitalista. El nacimiento entonces pasó a ser
el resultado de una cadena fabril donde debían respetarse rigurosamente
los procesos y procedimientos adecuados a los estándares de
calidad esperados. Este modelo tecnocrático de nacimiento (Davis-Floyd,
1993) es el que predomina en nuestra sociedad.
Heridas y cicatrices
Una de las prácticas obstétricas más polémicas
es la episiotomía. Su aplicación desde el siglo XVIII
hasta el día de hoy ha pasado de ser de casos de extrema necesidad
donde se requiere agrandar la apertura del periné para permitir
el nacimiento del bebé hasta la implementación fabril
de nuestros días. Las investigaciones médicas llevadas
adelante señalan que los argumentos esgrimidos para defender
esta práctica rutinaria no están basados en evidencias
científicas y se repiten a pesar de sus recomendaciones y las
de los organismos internacionales como la OMS y la OPS. Veamos cuáles
son algunos de los principales relatos con que se sostiene esta rutina
cortante y cuáles son las evidencias médicas en su contra:
Legitimación mítica de la práctica
Evidencia científica que la desmiente
Evita el dolor: No existen diferencias entre la episiotomía
selectiva respecto a la de rutina. El riesgo de sufrir dolor puede
ser mayor en esta última.
Previene desgarros: El riesgo de desgarros severos es mayor en la
episitomía de rutina que en la selectiva.
Acorta el parto y disminuye la morbilidad perinatal: Efecto contrario
o nulo respecto a la duración del parto. Más riesgo
para los recién nacidos de ingresar a cuidados especiales.
Fuente: Tomasso et. al., 2002.
La episiotomía de rutina, por su arbitrariedad, el peligro
de infecciones, dolor en la cicatrización y en las relaciones
sexuales, fue calificada incluso como la mutilación genital
de Occidente (Wagner, 2002). De este modo, tanto desde lo físico,
lo psicológico y lo social debemos encuadrar esta práctica
dentro de las violencias de género, ya que su uso indiscriminado
“configura una innecesaria agresión a la mujer”
(Tomasso, et. al., 2002:118).
La intervención en el proceso de nacimiento, más pronunciada
aún que la incisión perineal, es la cesárea.
Además de señalar los altos índices en toda Iberoamérica,
la OMS. y revisiones médicas sistemáticas que se desarrollan
regionalmente sostienen que hay un incremento en la práctica
de la cesárea electiva y deberían evaluarse sopesadamente
las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que esta
acarrea (Belizán et. al., 2007). Por otro lado se recomienda
tanto disminuir esta intervención médica en el proceso
de embarazos normales como así también promover un parto
vaginal luego de una cesárea. A pesar de ello y especialmente
en el ámbito de la salud privada, los índices de cesárea
continúan siendo elevados y es muy bajo el porcentaje de quienes
logran un parto habiendo tenido previamente esta intervención.
Desde la tradición antropológica podemos señalar
que las heridas deliberadas sobre el cuerpo conllevan una impronta
cultural ya que intervienen socialmente sobre la naturaleza reconstruyendo
formas biológicas según tramas constituidas socialmente.
Para el problema que abordamos en este trabajo, los fundamentos, modalidades
y consecuencias de esas intervenciones -aunque silenciosos- nunca
son neutros, están presentes en la vida de las mujeres y merecen
un análisis crítico que explore las relaciones de género
que los constituyen.
Mujeres como cuerpos, sujetos como objetos
¿Qué lugar cabe a las decisiones de las mujeres en esta
realidad en la que el marco legal y las recomendaciones sanitarias
señalan procedimientos que las prácticas habituales
desoyen insistentemente?. Desde un marco sociológico podemos
decir que las mujeres como sujetos sociales no escapan a estas relaciones
históricamente constituidas donde el saber-poder, en términos
foucaultianos, está en manos de los médicos y el no-saber
y no-poder les corresponde a los pacientes. Desde el análisis
institucional se cuestionaron los cursos de preparación para
el parto en su función de educar a la embarazada para disminuir
el miedo, postulando que la psicoprofilaxis obstétrica opera
como “conjunto tecnológico” donde la preparación
implica una aceptación de las prácticas que se le realizan
y no una capacitación que otorgue protagonismo a la mujer sobre
su proceso de parto (Videla y Grieco, 1993:258).
En este sentido, consideramos pertinente y necesario recuperar las
vivencias y reflexiones de las mujeres. El análisis de los
relatos de las experiencias de parto nos permite desentrañar
las representaciones y prácticas médicas relativas a
la mujer y la forma en que éstas la viven en carne propia.
El conocimiento sobre los derechos en la asistencia del parto y de
las prácticas recomendadas y desestimadas por la investigación
médica, marca un punto de inflexión en la experiencia
de las mujeres. Quienes paren a sus hijos sin conocimiento de sus
derechos, bajo prácticas intervencionistas, enfatizan su conformidad
y los factores de necesidad de una atención médica que
brinde seguridad y confianza, la colaboración de terceros que
“ayudan” a que el parto sea más “fácil
y rápido”, la valoración del “no sentir”
y todos los procedimientos que bajo discursos de “cuidado”
y “prevención” coadyuvan a que el proceso sea menos
experimentado como propio.
Delegar en otros la experiencia da lugar al “parto como acontecimiento
médico” (Sadler, 2001), expresión que lo entiende
como un proceso patológico que legitima la intervención
y el control médicos quitando de la esfera de la experiencia
subjetiva de la mujer la posibilidad de protagonizar el nacimiento
de su hijo. Desde este marco el cuerpo femenino comprende una realidad
biopolítica (Foucault, 1976) donde la medicina opera des-sensibilizando
y des-corporizando a la mujer en el proceso de parto como forma de
control social, siendo la misma mujer quien acepta esta condición
porque el conocimiento médico-tecnológico es un valor
de prestigio dentro de este orden social establecido (Sadler, 2001).
Por otro lado, las mujeres que tienen el conocimiento legal y médico
sobre esas prácticas y deciden tener a sus hijos en sus hogares,
expresan la confianza en el propio poder de parir sin intervenciones
que lo hagan por ellas y dan testimonio de una transformación
interior, de un renacimiento. El empoderamiento que experimenta la
mujer que no se somete a rutinas y prácticas obsoletas pone
en cuestión representaciones y prácticas cristalizadas
por la costumbre y legitimadas por el saber-poder médico vigente.
Se hace perceptible, en este sentido, la violencia moral (Segato,
2003) que permanecía invisible.
El siguiente cuadro contrapone los valores y conceptos recurrentes
que se sostienen desde los relatos de experiencias de parto según
el ámbito en el que se haya desarrollado el nacimiento:
Ámbito institucional (público o privado) Ámbito
doméstico
Seguridad y confort de las instalaciones Intimidad y libertad de movimiento
Confianza en los profesionales asignados Elección libre de
los profesionales que asisten el parto
Delegación de decisiones sobre el curso del parto Autonomía
y poder de parir
Valoración de la tecnología para acelerar procesos y
disminuir el dolor Valoración de lo natural respecto a lo tecnológico.
Glorificación del dolor.
Limpieza, asepsia y rutinas que garantizan la salud del bebé.
Fluidos y olores como símbolos del vínculo madre-hijo.
Prevención, temor, cuidado, contención Experiencia,
intuición, coraje, intensidad
El parto domiciliario, practicado mayormente por parteras pero también
por obstetras, se presentaría entonces como una alternativa
para las mujeres que deciden dar a luz al margen de las reglas institucionales
y las prácticas abusivas, en el marco de la contención
de sus vínculos más cercanos, con la seguridad del respeto
por los propios tiempos fisiológicos y emocionales. Sin embargo,
desde un análisis sociocultural, debemos señalar que
el parto-nacimiento domiciliario también reproduce relaciones
de género ya que restringe al ámbito doméstico
y privado los derechos de las mujeres que se contemplan como públicos,
amparados por el servicio de salud y legalmente sostenidos.
Al centrarnos en las mujeres con experiencias en diferentes ámbitos
de la salud, resulta relevante destacar que los partos que acontecen
fuera de las rutinas institucionales señaladas como perjudiciales,
son mayoritariamente encarados por mujeres que luego de haber sido
objeto de prácticas obstétricas que dejaron cicatrices
buscan otros caminos para un siguiente parto, corporizando y comparando
estos diferentes universos de sentidos y prácticas.
Estas mujeres que logran un parto vaginal luego de una cesárea
anterior, o un parto natural luego de una episiotomía, resignifican
sus experiencias expresando con contrariedad lo vivido y visualizando
las violencias implícitas o explícitas de las que habían
sido partícipes al desconocer sus derechos.
Por un lado se expresa el desengaño por haber sido objetos
en su experiencia anterior de:
Persuasión para adoptar aceptar prácticas siendo que
existían otras alternativas de las que no fueron informadas:
como la episiotomía de rutina y la posición litotómica.
Prácticas con fines ajenos a su propio bienestar: cesáreas
programadas para “pasar Navidad en casa”, episiotomías
para acelerar el periodo expulsivo, tactos realizados en tareas educativas
sin consentimiento de la mujer.
Discursos o prácticas intimidatorios que minaron sus derechos:
apelación al dolor como consecuencia del acto sexual en una
dinámica de culpa-castigo.
Por otro lado, el nuevo nacimiento se percibe como un empoderamiento
por haber sido sujetos partícipes de su experiencia:
Expresando libremente dolores, angustias, deseos, sin temor a ser
reprendidas física o verbalmente.
Adoptando posturas, movimientos, contextos en los cuales deseaban
recibir a sus hijos, especialmente al respetarse tiempos de dilatación
y permitiendo libertad en los pujos.
Concienciándose de su capacidad para ser protagonistas del
parto, con conocimiento sobre sus derechos y capitalizando la experiencia
anterior para superarla en esta oportunidad.
Este empoderamiento, pese a ser experimentado por un número
reducido de mujeres en relación a quienes vuelven a tener cesárea
e incluso episiotomía, es significativo para comprender cómo
la experiencia subjetiva puede abrirnos a un conocimiento cualitativo
de las representaciones y las prácticas perinatales en las
que las mujeres ponen literalmente el cuerpo. Sea en el hospital o
en el hogar, en la camilla o en el agua, las experiencias de parto
están sesgadas por relaciones de género que asignan
un lugar específico a la mujer, ya sea en la obediencia respecto
a las reglas/rutinas institucionales ya sea en la reclusión
doméstica como único reducto para poder ejercer el derecho
y el poder sobre su cuerpo. En este continuum que recorre de uno a
otro extremo la trama social, lo genérico atraviesa las formas
de comprender la reproducción ya que construye a la maternidad,
a la vez que asigna y tipifica roles y actitudes de la mujer en el
proceso
reproductivo (González de Chávez, 1999: 24).
Rituales y marcas de género
¿Por qué cortar? Las explicaciones sobre la racionalidad
tiempo/dinero de las prácticas quirúrgicas, aunque valederas,
no satisfacen el análisis sociocultural que encaramos y dejan
por fuera las relaciones de género.
La interpretación más significativa que podemos recuperar
para este interrogante es la de Robbie Davis-Floyd quien señaló
las prácticas obstétricas como “rituales”
que sirven a la aceptación por parte de la mujer de un orden
social establecido. Tomando como base el concepto de rito de pasaje
analizó las rutinas médicas que rodean y organizan el
parto desde la internación de la embarazada hasta su alta.
De este modo, todos los procesos por los cuales pasa la mujer poseen
una carga simbólica aunque hayan perdido su efectividad material
(Davis-Floyd, 1994). Aquí esbozamos sólo algunos:
Prácticas de rutina (ritos) Poder simbólico
relativo a la mujer
Rasurado pélvico: Infantilización
Inmovilización en silla de ruedas: Incapacidad
Reposo en camilla para el trabajo de parto: Enfermedad
Despojo de pertenencias y personas de su confianza: Aislamiento/Confinamiento
Posición de litotomía durante el parto: Sujeción/Sumisión
Incisiones (episiotomía o cesárea): Marcas que inscriben
las reglas socialmente establecidas.
Son estas mismas prácticas algunas de las señaladas
desde los organismos internacionales como la OMS y por investigaciones
locales, como ineficaces o perjudiciales para la salud física
y psicológica de la mujer. Por ello debemos comprenderlas en
su eficacia simbólica más que en lo obsoleto de su efectividad
clínica, en pos de reconocer que forman parte de mecanismos
a través de los cuales se propugna la aceptación de
una estructura de relaciones de poder entre médicos y pacientes
y entre hombres (significando el androcentrismo de la ciencia) y mujeres.
Esto se complejiza en los países en desarrollo como el nuestro,
donde el acento de la intervención tecnocrática está
fundamentado en la prevención de la mortalidad materna y por
otro lado donde el conocimiento médico no sólo es hegemónico
desde el poder sino que las mismas mujeres reclaman su control e intervención
por considerarlo “conocimiento autorizado” (Jordan, 1993,
Sadler,
2001).
Consideramos pertinente aclarar, que demonizar el saber médico
e idealizar los modelos alternativos a la atención sanitaria
institucional es simplificar una problemática que requiere
investigaciones que hagan inteligibles las relaciones sociales que
el proceso de parto implica. Lo que se presenta como dicotómico
entraña relaciones complejas de tensiones e interrelaciones
entre lo micro y lo macro social, entro lo cultural y lo natural y
entre lo público-institucional y lo privado-doméstico.
Trabajar con las experiencias subjetivas de las mujeres permite reconstruir
los derroteros por los que circulan como sujetos sociales problematizando
la trama que van tejiendo sus itinerarios, los significados que éstas
les atribuyen y haciendo visible lo genérico de este proceso.
Conclusiones y perspectivas
Intentamos esbozar hasta aquí algunos de los mecanismos que
operan en el modelo hospitalario de nacimiento. Las rutinas repetidas
ritualmente, cercenadas de la conciencia y el beneficio para la salud
de las mujeres, deliberadamente o por omisión, acaban socavando
su poder y capacidad de decisión. Teniendo en cuenta que la
mayoría de las mujeres primíparas, atraviesan la institución
sanitaria y se convierten en madres a través de algún
corte corporal, es plausible considerarlos en este sentido, marcas
de género.
Porque sólo pueden realizarse sobre cuerpos femeninos, porque
se sostienen y reproducen legitimados por la costumbre, y escindidos
de la evidencia científica y del marco legal vigente, son cicatrices
que expresan en lo físico y en lo simbólico relaciones
de poder. De esta forma garantizan el mantenimiento de los estatus
relativos entre los términos de género interviniendo
sobre las mujeres como cuerpos y no como sujetos de derecho.
Desde la Antropología señalamos que la sociedad occidental
por tecnologizada que esté, no se exime de rituales, mitos
y poderes simbólicos. Por eso consideramos necesario hacer
visible e inteligible la violencia de género en el parto para
problematizar y desnaturalizar las representaciones y prácticas
relativas al lugar que ocupa la mujer en el saber-poder obstétrico.
El modus operandi (nunca mejor aplicado) de cortar los cuerpos de
las mujeres debe reconocerse como continuidad y no como atomización
de hechos aislados, a efectos denunciar la distancia entre los derechos
formulados y los efectivamente protegidos.
La incorporación de la Antropología en la producción
de conocimiento interdisciplinario sobre la problemática de
parto-nacimiento, enriquece el abordaje científico sobre salud
perinatal y recupera el valor cognitivo de una experiencia tan natural
como cultural, coadyuvando al diseño e implementación
de estrategias para el empoderamiento femenino, con el propósito
de superar y erradicar la violencia física y moral que silenciosamente
se ejerce sobre las mujeres.
Bibliografía
Belizán, J., Althabe, F. y Cafferata, M. 2007. “Health
Consequences of the Increasing Caesarean Section Rates”.
Epidemiology, Volume 18, Number 4.
Davis-Floyd, Robbie. 1993. “The technocratic model of birth”.
En: Tower Hollis, Susan et. al. (ed.) Feminist Theory in the Study
of Folklore. U. of Illinois Press, pp. 297-326.
Davis-Floyd, Robbie. 1994. “The Rituals of American Hospital
Birth”. Conformity and Conflict: Readings in Cultural Anthropology,
8th ed., David McCurdy, ed., HarperCollins, New York.
Foucault, Michel. 1998 (1976). Historia de la Sexualidad I. Siglo
XXI Editores, México.
González de Chávez, M. Asunción. 1999. Hombre
y mujeres: subjetividad, salud y género. Universidad de
Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones, España.
Chiarotti, S., García Jurado, M., Aucía, A. y Arminchiardi,
S. 2003. Con todo al aire. Reporte de Derechos Humanos sobre Atención
en Salud Reproductiva en Hospitales Públicos. INSGENAR
y CLADEM.
Jordan, Brigitte. 1993. (1978) Birth in Four Cultures, a Crosscultural
Investigation of Childbirth in Yucatán, Holland, Sweden and
the United States. Fourth Ed. Prospect Heights, Waveland Press,
Illinois.
Linhares Barsted, Leila. 2003. “La CEDAW como Instrumento
de Empoderamiento de las Mujeres” en Derechos Universales
Realidades Particulares. UNICEF, Argentina.
Merino, L. y Fornes, V. 2008. “Gestar y parir espacios de
género. Un abordaje cultural sobre la palabra, la experiencia
y el poder en los modelos de parto”. Trabajo final del
curso de posgrado Construcción de proyectos en Ciencias Sociales.
Investigación cualitativa, Acción social y Gestión
cultural.
http://www.ecursos.caicyt.gov.ar, CAICYT-CONICET.
Kitzinger, Sheila. 2006. “Institucional power in a high-tech
birth culture: How an anthropologist sees birth”. En Birth
crisis , Routledge, London .
Sadler, Michelle. 2001. “El Nacimiento como Acontecimiento
Médico”. En: Werkén N°2, Universidad
de Chile – Departamento de Antropología, Lom Ediciones,
Santiago de Chile, pp. 113-124.
Segato, Rita. 2003. “La Argamasa Jerárquica: Violencia
moral, reproducción del mundo y la eficacia simbólica
del Derecho”, Serie Antropología 332, Brasilia.
Tomasso, G., Althabe, F., Cafferata, M. Alemán, A., Sosa, C.
y Belizán, J. 2002. “Debemos seguir haciendo la episiotomía
en forma rutinaria?”. Revista de Obstetricia y Ginecología,
62 (2): 115-121, Venezuela.
Tornquist, Carmen S. 2001. “Armadilhas da nova era: Naturaleza
e maternidad no ideário da humanizaÇao do parto”.
En: Estudos feministas Vol 10 N. 2/2002.
Videla, Mirta y Grieco, Alberto. 1993. Parir y nacer en el hospital.
Nueva Visión. Buenos Aires.
Wagner, Mardsen. 2002. El nacimiento en el próximo milenio.
Conferencia presentada en el I Congreso Internacional de Parto
y Nacimiento en Casa, 20-22 de octubre del 2000, Jerez de la
Frontera, Cádiz.
volver
En qué
mundo nacemos, nuestra dimensión individual y colectiva - Por
Casilda Rodrigáñez y Rebeca Madrazo
www.casildarodriganez.org- Manresa, mayo 2005.
PERSPECTIVA:
UN MUNDO SIN MADRE
Como dice Victoria Sau, nacemos en un mundo sin madre (1). Por lo
general se define el Patriarcado como la sociedad que funciona según
la Ley del Padre. Creemos que sería conveniente empezar a enfocar
el análisis desde la perspectiva de que ésta es una
sociedad sin madre. Es decir, en lugar de quedarnos en el análisis
crítico de lo que tenemos, pasar al análisis, esclarecedor
y luminoso, de lo que nos han quitado, de lo que nos falta; para reconocer
y recuperar la mujer perdida “en la sombra de la cultura”,
des-terrada en el Hades mitológico y en los infiernos judeocristianos;
así como todo aquello que nos permitiese reconocer los caminos
y los pasos posibles y necesarios para dejar este Valle de Lágrimas
y regresar al paraíso del bienestar perdido.
Sabemos que nuestra organización social actual es patológica
y produce sufrimiento, porque no esta organizada como correspondería
a nuestra condición humana, desde la madre. Como demostró
la antropóloga Martha Moia, la estructura humana original,
mantenida durante milenios, a partir de la cual derivaron todas las
demás que la historia ha conocido, fue la matrifocal (o‘ginecogrupo’
como ella lo llama) (2)
Por su parte Bachofen, que analiza el mundo ‘anterior a la aparición
de la paternidad’ en base a la mitología y literatura
antigua, habla de una organización social que se vertebraba
desde el ‘mutterlich’ que textualmente quiere decir maternal
(y no‘matriarcal’), y al ‘muttertum’, textualmente,
‘lo materno’ (y tampoco ‘matriarcal’, como
se ha venido traduciendo falsamente). Los grupos humanos y las relaciones
fraternales surgían del ‘muttertum’, del aliento
y del deseo de bienestar que mana del cuerpo materno. (3)
Bachofen constantemente se refiere a la armonía social de la
organización matrifocal por sus mecanismos ‘naturales’
de autorregulación. Los descubrimientos arqueológicos
están confirmando (Marija Gimbutas 1985 (4)) la ausencia de
‘archos’ en la sociedad neolítica europea (entre
10.000 y 2500 años a.c.), es decir, sin jefaturas, gobierno
o jerarquía alguna; ni desigualdad social.
La antropóloga Christine Mathieu (5), en el libro La Tierra
de las Mujeres, que recoge el relato autobiográfico de una
mujer Moso, pueblo chino en la frontera con el Tibet, también
rechaza el calificativo de ‘matriarcal’ para este pueblo
que ha conservado el modo de vida de la matria.
Así pues hay que dejar de asociar las relaciones grupales y
la formación social que se organiza a partir de lo maternal
(el muttertum) a un matriarcado (que viene de matri-‘archos’,
archos = el que manda), también llamado por Bachofen ginecocracia
(gineco= mujer, cratos = Poder), formación social que efectivamente,
según este autor, existió en un momento concreto de
la transición al Patriarcado, en el periodo final de las sociedades
basadas en el ‘derecho de madre’ (mutterrecht), antes
de la generalización del Patriarcado; en cualquier caso, de
ninguna manera puede extenderse el periodo ginecocrátiaco a
toda la Humanidad pre-patriarcal.
Lo maternal es la energía libidinal que mana de los cuerpos
femeninos. Bachofen da en el clavo cuando afirma la existencia de
una organización social que descansa en la energía libidinal,
pues la matrística fue una formación social basada en
la autorregulación natural. Lo maternal no es una producción
de un alma espiritual,ni ninguna religión de ninguna Diosa,
ni un ideario sacado de alguna mente iluminada, ni mucho menos una
voluntad racional y social de reprimir a las criaturas humanas y domesticarlas
para formar guerreros, esclavas y esclavos, adaptadas y adaptados
a las relaciones de Poder, y obedientes a las leyes u órdenes
de los padres. Y tampoco es una energía cósmica indiferenciada,
sino una energía sexual concreta con una función orgánica
y social concreta.
2
UN MUNDO SIN LIBIDO FEMENINA
* LA LIBIDO EN GENERAL – la líbido masculina, femenina,
de todas
las edades- ES LA ENERGIA REGULADORA DE LA VIDA HUMANA
- DE LOS CUERPOS INDIVIDUALES
- Y DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL.
** LA LIBIDO FEMENINA EN PARTICULAR TIENE UNA FUNCION BÁSICA:
- PARA EL CRECIMIENTO DE LA CRIATURA HUMANA
- Y PARA LA VERTEBRACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL.
La psicóloga francesa Luce Irigaray nos descubre la falta,
básica, emocional, que supone la falta de madre; incluso el
deseo olvidado e ignorado, por nosotras mismas y por la sociedad,
del cuerpo materno; una líbido nuestra reprimida en la etapa
primal, desaparecida de la cultura y en los hábitos sociales,
salvo fisuras y grietas que siempre las hay. Irigaray clama por la
falta de semántica y de símbolos que haga referencia
a ello, y que no nos permite ni tan siquiera nombrar o imaginar el
deseo del cuerpo materno (6).
Lo maternal es libidinoso; es deseo visceral de bienestar de las criaturas,
de hijos e hijas, de hermanos y hermanas, de madres, tíos,
abuelas y de amantes en general. Era la líbido, que operaba
de forma natural en la regulación de la vida humana, produciendo
la verdadera fraternidad humana, como decía Bachofen.
Michael Balint (1971) uno de los más reconocidos discípulos
de Freud, y también de los que más acertadamente, corrigieron
algunos de sus fallos, en su crucial obra La Falta Básica,
habla de la ignorada y reprimida líbido de la maternidad (7).
Esta ignorancia es la razón por la que antropólogos,
sociólogos, editores, traductores e investigadores en general,
no han entendido nada de la obra de Bachofen, traduciendo ‘mutterlich’
y ‘muttertum’ por ‘matriarcal’: esto, claro
está, guarda relación directa con el hecho de que en
nuestro mundo presente (semántica, hábitos, cultura
en general), la maternidad no se considera una etapa de la vida sexual
de la mujer, ni un proceso sexual, sino una enfermedad a tratar por
la medicina. Por eso, desde esta perspectiva, no se entiende nada
de lo que significaba para Bachofen el ‘mutterlich’ y
el ‘muttertum’: como dice Balint, el ‘muttertum’
es para cada ser humano la carga inicial de energía libidinal
y su falta le provocará una herida que afectará a todo
su estructura psicobiológica y permanecerá altamente
activa alentando ansiedad durante toda su vida...: por eso el grupo
humano organizado de forma natural, se vertebraba desde y en torno
al ‘muttertum’:
En la sociedad anterior al Patriarcado, hace 4000/6000 años
lo maternal funcionaba como una fuente de energía libidinal
benefactora, que sentaba las bases de unas relaciones grupales armónicas,
organizadas para producir y realizar el bienestar común del
grupo; el Patriarcado sin embargo se organiza para realizar empresas
de devastación, conquista y acaparación, o sea, el Poder
y el sufrimiento humano. La sociedad patriarcal no se levanta contra
una sociedad matriarcal, sino contra una sociedad autorregulada por
la energía libidinal desde lo maternal; una sociedad en la
que se reconocía la función y el papel de la madre.
Como decía Bachofen, la fraternidad o hermandad humana se deriva
de la madre.
Pero junto al muttertum se destierra también la sexualidad
primal e infantil; la energía libidinal de nuestros cuerpos
en la etapa crucial de nuestra formación y que tiene una importancia
clave en la vida de cualquier ser humano.
El Freud de los primeros tiempos reconocía esta importancia,
hasta el punto de considerar la amnesia que tenemos de esa etapa primal
de nuestras vidas relacionada con la represión sexual que se
ejerce sobre la misma.(8)
La autorregulación de la vida humana por la líbido es
una de las grandes contribuciones de W.Reich al esclarecimiento del
mundo en el que nacemos y vivimos; y puede estudiarse en sus obras
Psicología de masas del fascismo, y La función del Orgasmo.(9)
En estas obras, Reich hace referencia explícita a Bachofen,
Morgan (10), Malinowski(11) y otros antropólogos, para avalar
la existencia histórica de la autorregulación natural
y de una sexualidad espontánea en los tiempos anteriores al
patriarcado.
Para Reich la formación armónica se organiza según
la energía libidinal natural, que da lugar a una formación
sinérgica –no jerárquica- propia de la vida en
general. (12) Pero Bachofen, antes que Reich, formuló la relación
entre la organización social y la función de la líbido.
Puesto que para Bachofen, la fraternidad no es un ideal político
o religioso, sino el producto del mutterlich y del muttertum.
Sin líbido no hay sinergia social ni tejido social armónico.
La contención de la líbido, y en concreto de la líbido
femenina, se organizó para levantar la organización
humana jerarquizada y las relaciones de Poder.
Otra obra imprescindible es El Anti-edipo de Deleuze y Guattari (13):
porque nos hablan desde la perspectiva de lo que nos han quitado,
y de lo que nos falta: desde la perspectiva del estado de carencia
en el que nos desarrollamos, y recuerdan la inevitabilidad de las
neurosis en una sociedad donde el deseo y la líbido no pueden
fluir libre y espontáneamente.
.....
La líbido femenina evidentemente no es exclusiva del ciclo
maternal de la vida de la mujer. También se manifestaba en
todos los demás ámbitos y etapas de la vida de las mujeres.
Por ejemplo, tenemos referencias de la imagen de la sirena, que representaba
la voluptuosidad y sexualidad de las vírgenes, que no eran
mujeres castas, sino mujeres sexualmente activas pero sin relaciones
coitales con los hombres; las sirenas (el pez en el neolítico
europeo simbolizaba el útero (Marija Gimbutas) es la imagen
que representa la líbido femenina no materna y no falocéntrica:
la líbido y la sexualidad más específica de las
niñas y muchachas jóvenes.
Los arqueólogos se hacen dos preguntas que no tienen respuesta
desde la perspectiva de la sociedad nuestra actual: una es ¿por
qué en el paleolítico se representaban figuras de mujer
de manera generalizada y apenas de hombres?(Henri Delporte (14)) Y
la otra: ¿por qué en el neolítico la forma más
representada es el útero? (Gimbutas (4)) Sin embargo desde
la perspectiva de la matria, las preguntas no tienen ningún
misterio. Como dice Bachofen, el papel del mutterlich y del muttertum
en la organización grupal hace comprensible el realce de la
madre. Lo mismo que la proliferación de formas y de representaciones
del útero responde a la sexualidad espontánea de antes
del matricidio y de la represión específica de la sexualidad
de la mujer.
El útero es el centro del esqueleto erógeno de la mujer.
Según Masters y Johnsons en todo orgasmo femenino se producen
contracciones del útero.
Nosotras preferimos decir que el orgasmo es el latido del útero
(15).
El útero tiembla y palpita con la excitación sexual
de la mujer.
La sexualidad uterina o cérvico-uterina ha sido estudiada por
la sexóloga francesa Maryse de Choisy (16). No es este el lugar
para entrar en este tema, pese a su importancia, y pese a ser el correlato
del matricidio, y de toda la historia de la dominación del
hombre sobre la mujer. Las mujeres tenían y tenemos una capacidad
autoerótica no falocéntrica y no maternal; una capacidad
de hacer temblar y latir el útero entrando en procesos de excitación
sexual sin ninguna manipulación ni de la vagina ni del clítoris.
Hace unas semanas, en el programa de la televisión sobre sexo
‘Dos Rombos’, entró una llamada de una mujer para
hacer una consulta. Explicó que era deportista y que al hacer
abdominales se excitaba sexualmente y tenía orgasmos; quería
saber si era ‘normal’. La presentadora del programa, supuestamente
experta en sexología, le contestó que tenía mucha
suerte, pero que desde luego “no era nada normal”. Después
de colgar la presentadora debía de seguir dándole vueltas
a lo insólito que le resultaba aquella información,
y comentó que en otro programa había entrado una llamada
de una mujer diciendo que cruzando las piernas y haciendo fuerza también
se excitaba y obtenía placer sexual, sin ninguna de las manipulaciones
manuales consideradas ‘normales’ de la masturbación
femenina. Nos quedamos pensando en cuántas de estas consultas
o informaciones le tendrían que llegar a esta experta en sexología,
para empezar a atar cabos y a percatarse de la sexualidad uterina.
Esto es un ejemplo de hasta qué punto existe y es ignorada
la sexualidad uterina de la mujer.
Porque en cambio, estos testimonios de las oyentes del programa televisivo,
son perfectamente entendibles y coherentes con los resultados de las
investigaciones de la sexóloga Maryse de Choisy sobre el orgasmo
uterino o cérvico-uterino:
Un día, sin la ayuda de ninguna técnica, las chicas
descubren ellas solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas
un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado
en alguna parte profunda de su interior....
El orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris
ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero...
El orgasmo cérvico-uterino ... difiere radicalmente de todos
los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo
sobre todo, en extensión. Es más difuso. Termina por
abarcar el cuerpo entero.
Maryse de Choisy a lo largo de diez años hizo un trabajo de
recogida de información con un cuestionario a 194 mujeres,
y concluye asegurando que la sexología oficial confunde el
‘orgasmo vaginal’ con el uterino, a menudo metiendo al
segundo en el saco del primero. Como ejemplo de esta confusión
cita a Maria Bonaparte, que utiliza el término de ‘mujeres
‘ultravaginales’:
La mujer con posibilidades orgásmicas vaginales, supera con
frecuencia al hombre, ya que parece que estas mujeres ultra-vaginales
son precisamente aquellas que tienen orgasmos con mayor facilidad
e intensidad.
De Choisy se pregunta si esas mujeres ‘ultravaginales’
(con mayor facilidad para el orgasmo y con orgasmos de mayor intensidad)
no serían posiblmente ‘uterinas’... así
se explica lo de ‘ultra vaginales’ como una manera de
expresar la diferencia con las ‘vaginales’ a secas. (Esto
de adjetivar a las mujeres por el tipo de orgasmos que tienen, se
puso de moda en los 70 y los 80, y habría que acabar con ella.
Pero esta autora habla en estos términos y nosotras vamos siguiendo
su razonamiento...)
Otra prueba de esta confusión es la traducción que se
viene haciendo, en los tratados sobre el tantrismo de la palabra ‘yoni’,
que en sánscrito quiere decir literalmente ‘útero’;
pues bien, en la mayoría de estos tratados, ‘yoni’
se traduce por ‘vagina’ que se presenta como el ‘organo
sexual femenino’, y en paralelo al ‘lingam’, en
sánscrito, ‘pene’, órgano sexual masculino.
El lingam y el yoni, el pene y la vagina...
Termina diciendo de Choisy que en esta confusión no solo hay
una buena dosis de narcisismo masculino y de ignorancia femenina,
sino que lo que pasa es que ‘las cervico uterinas’ no
frecuentan las consultas de los sexólogos y psicoanalistas
que son los que fabrican la ‘ciencia’ de la sexología.
Todo esto viene a confirmar que la ‘sexualidad’ oficial
y ‘científica’ no sabe nada de la verdadera sexualidad
de la mujer. Como dice de Choisy, al menos Freud llegó a reconocer
esta ignorancia cuando habló del ‘continente negro’,
que no podía captar analíticamente por haber sufrido
una represión ‘particularmente inexorable’.
Volviendo a las sirenas... Si tratamos de nadar con las piernas juntas
y sin doblar las rodillas, comprobaremos que solo nos podemos impulsar
con un movimiento de la pelvis, como una danza del vientre dentro
del agua; el estilo de natación que resulta se asemeja a la
forma de nadar de los delfines. La danza del vientre que conocemos
hoy es un vestigio de las danzas sexuales de las mujeres de la matria;
por otro lado, esto explica por qué las paredes del palacio
cretense de Cnossos están decoradas con delfines y éstos
se han considerado como una representación de la femeneidad.
Comprender lo que es el útero, la caja de resonancia del placer,
una bolsa de tejido muscular que late como un corazón; entender
cómo funciona, extendiendo sus fibras en cada latido, abriendo
su boca rítmicamente, al tiempo que extiende el placer, hace
comprensibles los partos orgásmicos y placenteros que han estudiado
diversos investigadores como Juan Merelo Barberá, Serrano Vicens,
etc. (17); asi como los relatos de antropólogos y viajeros
como Bartolomé de las Casas que aseguraba que las mujeres indígenas
del Caribe parían ‘prácticamente sin dolor’.
Reich también sitúa en el tiempo -concretamente dice
‘desde hace siglos’- el útero contraído
y espástico, que se contrae espasmódicamente produciendo
el conocido dolor del calambre (los dolores de la dilatación),
y no como algo perteneciente a la anatomía del cuerpo femenino.
Frederick Leboyer habla también del útero que se abre
suavemente casi con dulzura... poco a poco, a diferencia del útero
que se crispa y se contrae en bloque (18).
También tenemos las hetairas de las que, como explica Maryse
de Choisy, tenemos también referencias literarias e históricas;
que amaban a sus ‘próximos’ (luego el cristianismo
tendrá que espiritualizar aquella práctica con el ‘amor
al próximo’ no corporal, y en general, inventar el amor
no corporal), y que se abandonaban al primero que llegaba, para expiar
el mal de la monogamia, que empezó a hacer sus primeras apariciones
en la época ginecocrática de los comienzos del patriarcado.
Pues aunque pueda parecer raro, en aquella época de sexualidad
espontánea no sometida a reglamentación, el matrimonio
monogámico era considerado un pacto mercenario contra natura
y una aberración sexual.
El cambio de la sexualidad espontánea a su estricta normativización,
obliga a invertir lo que se considera bueno y beneficioso, y lo que
se considera malo y nocivo para la organización social. Como
dicen Bachofen y de Choisy, el tránsito de la matrística
al Patriarcado, no pudo producirse sin un fuerte cambio de moral.
Este cambio, de una sexualidad que se practicaba según el fluído
espontáneo de la líbido, a un orden sexual según
una reglamentación, presupone necesariamente la represión
de la líbido que promueve dicha sexualidad.
El cambio fue en paralelo con otro: el de los bienes del grupo, que
pasaron de estar ahí para su uso y disfrute por parte de los
miembros del grupo matrifocal, a la propiedad privada acumulada del
patriarca; los bienes del grupo matrifocal permanecían siempre
en el grupo y pasaban de una generación a otra en transmisión
horizontal; las cosas estaban en el lugar donde se vivía, no
eran poseídas por personas. El disfrute horizontal de los bienes
descansa en la fraternidad natural producida por el muttertum, y excluye
el concepto de ‘propiedad’, del mismo modo que la organización
social libidinalmente autorregulada excluye el concepto del ‘archos’
o de Autoridad que ordena lo que se debe y no se debe hacer. Lo primero
funciona por la energía interna que le es inherente; lo segundo
por las ordenes transmitidas verticalmente desde un Poder.
La propiedad patriarcal, supone la transmisión vertical de
los bienes, convertidos en patrimonio, y su disfrute queda sujeto
a la correlación de fuerzas de la relación de Poder;
implica el ‘filio’ o heredero del patriarca, que asume
la empresa de Poder y el patrimonio del padre.
Este es el origen de la paternidad, inexistente en la matristica,
para vertebrar las relaciones de Poder. Según la historia (19),
en los comienzos del patriarcado el padre era el jefe o el rey; sus
seguidores, sus siervos, eran sus hijos: este es el origen de la paternidad,
nada que ver con la líbido espontánea de los hombres
hacia las criaturas y mujeres del grupo (puesto que su origen fue
el ejercicio de la Autoridad y el Poder del Padre). Por eso, una de
las características que Bachofen explica de la estructura horizontal
de la sociedad matrifocal (además del hetairismo, etc.) es
que era una sociedad de ‘polipáteres’: o sea una
sociedad en la que cada criatura tenía muchos ‘padres’...
Bachofen y otros que hablan de la sociedad de ‘polipateres’
no pueden abandonar del todo la perspectiva patriarcal.
El disfrute horizontal de los bienes es el correlato de lo que la
antropología ha llamado ‘sistema de identidad grupal’,
en el que la percepción de uno o de una misma era ante todo
la de ser parte de un grupo; la propiedad privada va en cambio pareja
al ego y a su pulsión de acaparar y de afirmarse con la posesión;
va a unido a la percepción de sí mismo o de sí
misma ante todo como ser individual cuya supervivencia depende de
sus posibilidades (Poder) para el ejercicio de la apropiación.
La familia patriarcal, organizada en torno al matrimonio, presupone
la contención sistemática de la energía libidinal.
Freud aseguró que sólo hay una líbido, la masculina;
la líbido específica femenina ha sido silenciada, calumniada
y sometida a una represión ‘inexorable’. Pero esto
supone un desquiciamiento de la autorregulación líbidinal
y de la sexualidad, que necesariamente desquicia la propia líbido
y la propia sexualidad masculina; y que aunque menos silenciada e
ignorada, ha sido sometida a grandes dosis de perversión sado-masoquista
para sustentar las relaciones sociales de Poder.
.....
¿Qué es la líbido?
La líbido es el deseo de placer propio y ajeno, inducido por
otros u otras, o por el funcionamiento del propio organismo; este
deseo es un fenómeno que se produce en nuestro interior, se
irradia por nuestro cuerpo y se derrama hacia fuera; es el principio
inmanente de nuestra vida en el sentido de que ‘anima’
la vitalidad de nuestro cuerpo; es su ánimo o lo que le anima;
luego, esa ‘ánima’ se desliga de su condición
corporal y se espiritualiza y se convierte en el ‘alma’;
es el surgimiento artificioso y manipulador de todas las técnicas,
rituales y creencias encaminadas a propiciar la sublimación
del deseo y la contención de la líbido.
Para que pueda funcionar la sociedad patriarcal, la líbido
y el deseo tienen que estar sublimados (idealizados, codificados)
e inhibidos.
La sublimación y contención de la líbido es una
operación devastadora de la vida humana. Para empezar, nos
desconecta de nuestro propio cuerpo, perdemos la ‘conexión’
anímica cuerpo-mente. Una de las características de
la persona patriarcal es que tiene la mente desconectada del cuerpo,
porque nuestras mentes se han construido a contracorriente del cuerpo
y como si fueran algo ajeno y diferenciado del cuerpo; como si la
mente fuera un ente autónomo con respecto del cuerpo, y además
que le vigila y ordena en contra de su propia autorregulación;
y por eso, en general, la falta de conciencia de lo que pasa en nuestro
cuerpo: no sabemos qué somos y qué nos pasa; es nuestro
estado patológico, alterado, psíquica y fisiológicamente
anómalo, de sumisión inconsciente y de servidumbre voluntaria
al orden establecido.
La contención de la líbido tiene efectos devastadores
psíquica y somáticamente (Reich).
El ‘des-ánimo’, entonces, se produce cuando hay
falta de líbido o cuando la energía libidinal está
bajo mínimos.
La líbido presupondría una sexualidad desinhibida, por
eso a veces se confunden; pero aunque son inmediatas la una con respecto
a la otra, no son exactamente lo mismo: la líbido es el deseo,
el ánimo, el impulso o pulsión; la sexualidad es la
vivencia corporal del placer. Por ejemplo, en nuestro mundo se produce
líbido que se reprime y no se traduce en vivencia de sexualidad;
hay líbido sin sexualidad; lo que pasa es que, cuando a la
producción libidinal no le sigue la vivencia de la sexualidad,
la líbido también se estanca y deja de producirse. La
líbido es lo que promueve la sexualidad, y la sexualidad reactiva
la líbido; es un sistema que se retroalimenta, como todas o
casi todas las funciones orgánicas.
El placer siempre se produce dentro de los cuerpos y cumple una función
de revitalización psicosomática y de recarga de la energía
libidinal; es una corriente o temblor que pasa de una célula
a otra, recorre las células de los órganos interiores,
las células de la piel y de nuestro sistema nervioso.
El deseo de placer camina junto con el deseo de complacer, van casi
siempre juntos, siempre que el deseo haya sido estimulado por algún
‘próximo’ o ‘próxima’. Cuando
estamos ‘enamoradas’ desde la integridad de la criatura
que somos, deseamos que a nuestro alrededor todo el mundo se sienta
tan feliz como nosotras. Esto es un indicador de que los sentimientos
no están corrompidos por el sadomasoquismo inherente a las
relaciones de Poder, que corrompen las relaciones amorosas.
La líbido ha sido calumniada por nuestra cultura, y se la llamado
lascivia; las mujeres libidinosas, permanentemente produciendo líbido,
eran mujeres con una sexualidad desinhibida y por tanto pecadoras
y malas madres. Esta es la mayor mentira, porque la líbido
busca el complacer, y la líbido o pulsión sexual de
la maternidad produce el ‘ama’ (am en sánscrito
y en sumerio significa ‘juntar’, y la simbiosis o ayuntamiento
básico de la díada madre-criatura, por eso en las lenguas
pre-indoeuropeas, directamente entroncadas en la matrística,
‘ama’ significa ‘madre’: en euskera, etrusco,
minoico, ibero-tarteso, moso...).
En castellano ‘ama’, según el Diccionario Anaya,
etimológicamente viene del ‘ama’ euskera, pero
no significa lo mismo: Uno de sus significados es ‘dueña’
(el ama y el amo); otro, la mujer que por encargo cría a un
niño o niña. La semántica también es reveladora.
La líbido produce el amor maternal; es el deseo de complacer
y de bienestar de la criatura que se realiza con el propio placer
y bienestar de la madre. Como dice Bachofen esto nos hace comprender
‘el realce de la madre’ en la producción de imágenes
de la cultura pre-patriarcal, que se deben a ese ‘realce’
o importancia relevante que tenía el muttertum y el mutterlich
para todo el grupo, y no a cultos religiosos a supuestas diosas.
Como no se podía negar la condición bondadosa y benefactora
del ‘amor’, lo que se hace es espiritualizarlo, desligándolo
de la líbido, de las pulsiones sexuales; y vinculándolo
a un ‘ánima’ de condición supuestamente
no corpórea; lo cual es mentira porque esa ‘ánima’
o alma espiritual es un subproducto patológico de la represión
de la líbido y de su sublimación o idealización.
La idealización o sublimación es el proceso por el cual
se corta el impulso del deseo de placer que es consustancial a ‘la
carne’ humana.
Pero la sublimación y espiritualización de la líbido
no sólo anula el deseo de placer sino también el de
complacer. El deseo de complacer es visceral y se dirige al bienestar
inmediato de la criatura; en cambio el amor espiritual, una vez aceptado
el Orden represivo Establecido, como un Bien el, la reprime ‘por
su propio bien’. El amor espiritual puede pasar por alto el
bienestar inmediato del ser ‘querido’ y puede subordinarlo
a su adaptación al orden establecido, que se presenta camuflado
de un supuesto bienestar futuro. De esta manera se quiebra el mecanismo
natural de la líbido prevista para proteger y preservar el
bienestar de las criaturas humanas.
Las malas madres no son las madres sexualmente desinhibidas y ‘libidinosas’,
sino por el contrario las que subliman el deseo de placer de su cuerpo,
porque pierden la empatía y el deseo de complacer a sus criaturas.
Por eso decía San Agustín: ‘dadme otras madres
y os daré otro mundo’.
Por eso, en este ‘otro mundo’ de San Agustín y
de los santos padres de Occidente, nos socializamos y vivimos con
la líbido sublimada y como si la maternidad no fuera parte
de la vida sexual de las mujeres. Así nos convertimos en sucedáneos
de madres, capaces de reprimir los deseos de nuestras criaturas, y
de administrarles las más sutiles de las torturas, de forma
sistemática y cotidiana.
...
La líbido no es una energía cósmica abstracta
o indefinida; es una energía específica que se produce
en nuestro cuerpo y mana de él.
Es cierto que todo es materia y/o energía; pero no todas las
materias y las energías son iguales, ni producen fenómenos
iguales. No es lo mismo el agua de un río que la ventana de
mi casa, y ambas son materia. No es la misma energía la que
nos llega con los rayos solares que la energía sexual de nuestras
vísceras. Diluir la líbido femenina en la energía
general del cosmos, o indiferenciar la líbido femenina dentro
de la energía en general, es otra forma de sublimarla.
Esta estrategia tiene una apariencia científica porque se apoya
en una verdad: que la líbido femenina forma parte de toda la
energía del Universo; pero de la misma manera en que una célula
de mi mano forma parte también del Universo. Y de lo que se
trata en concreto es de la función específica de mi
mano con respecto a mi cuerpo y a mi entorno social; función
diseñada filogenéticamente para la conservación
y bienestar del género humano, pero que ahora, ¿pura
casualidad?, nadie quiere que realice; no la función de la
mano, sino la de la líbido. Por eso no creemos que sea casualidad,
ni cosa inocente alguna, la actual moda de diluir la líbido
femenina en la energía general del Universo definiéndola
como una ‘diosa’ que llevamos dentro, cuando hay voces
y conceptos para llamar al pan pan y al vino vino.
Lo que en algunos sitios se llama ‘energía femenina’,
‘fuerza femenina’ o ‘poder femenino’ no es
una energía cósmica general cualquiera que se ‘feminizase’
al penetrar, o que estuviera, en el cuerpo de una mujer; en realidad
creo que a lo que algunos se quieren referir, y lo que otros quieren
encubrir con esos términos, es la energía libidinal
femenina. La confusión puede estar también originada
por la traducción del ‘power’ inglés (esta
tendencia sublimatoria procede del mundo anglosajón) que puede
ser ‘energía’, ‘fuerza’ o ‘poder’.
Pero esta confusión debe deshacerse porque la líbido
tiene que reconocerse, diferenciarse, llamarse, decirse, conceptualizarse,
sin ningún tipo de enmascaramiento; es imprescindible para
el presente y futuro desarrollo de la humanidad. En este sentido,
Jung con su insistencia en la condición de la líbido
como parte de la energía cósmica general, nos ha hecho
un flaco servicio, facilitando las nuevas religiones y estrategias
de sublimación.
Hay que bajar de los cielos estelares a nuestros cuerpos y contemplar
la energía libidinal que se reconoce por su función
y la pasión visceral que produce. Esta pasión no puede
tolerar por ejemplo el sufrimiento del ser deseado; no puede ser engañada
y consentir, por ejemplo, el llanto de un bebé; en cambio la
líbido sublimada o espiritualizada, sí puede consentirlo
(‘por su propio bien’). Esta es la ‘prueba del algodón’
para saber si mi ‘amor’ hacia el bebé es de verdad
o está pervertido por la patología de la sublimación;
con esta ‘prueba’ no hay posibilidad de confusión.
El amor sublimado en cambio se reconoce porque en lugar de producir
el bienestar inmediato de la criatura produce la manipulación
adulta sobre las criaturas, y en general, el ejercicio del Poder adulto;
la madre y el padre que reafirman sus egos ordenando y mandando lo
que sus hijos e hijas tienen que hacer y dejar de hacer.
La líbido femenina es la líbido básica de la
vida humana en un doble sentido: en el sentido de que es la que permite
el crecimiento de la criatura humana con su gran carga o catexia libidinal
inicial; y en el sentido de que vertebra las relaciones sociales,
las estructuras de parentesco de los más próximos. Es
la energía humana más fuerte, como decían los
chamanes, la gran fuerza de las mujeres que se condensa en su matriz
o útero (Los Pases Mágicos de Carlos Castaneda).
3
NUESTRA DIMENSION INDIVIDUAL Y SOCIAL
Debemos contemplar los distintos aspectos o parámetros de nuestra
condición humana individual, masculina o femenina, desde la
perspectiva de lo anteriormente dicho.
Frente a la autorregulación----> reglamentación
la sinergia --> jerarquía
bienestar--> sufrimiento
fluir espontáneo--> obediencia sumisión ejercicio
del Poder
sexualidad indiferenciada y cíclica--> alineación
falocrática
sistema de ‘identidad grupal’--> ego individual
Disfrute horizontal de bienes-> propiedad privada=patrimonio
4
EL EGO MASCULINO Y FEMENINO
La sublimación de la líbido se inicia cuando a la criatura
recién nacida se le niega el cuerpo materno; luego se va afirmando
y llenando de contenidos específicos a lo largo de la infancia
hasta la adultez y de forma permanente a lo largo de nuestras vidas.
Porque la sublimación de la líbido no se hace en el
vacío: se hace en una cultura y en una sociedad determinada
que deforma y codifica nuestros deseos; más o menos, nos dice:
“ves a tu padre y a tu madre cuerpo a cuerpo, juntos, durmiendo
en la misma cama: ese es tu deseo, eso es lo que anhelas desde lo
más hondo de tu ser, no estar sola, estar ahí cuerpo
con cuerpo; pero tú no tienes que estar ahí ahora, no
te toca; tienes que aguantar veinte años por lo menos, hasta
ser adulta y encontrar alguien del otro sexo para hacer lo mismo que
‘mamá’ con ‘papá’; lo que deseas
y anhelas, es para cuando seas mayor, como mamá con papá”.
Y ahí están las relaciones de dominación entre
ellos, entonces: “así ha de ser tu amor de mayor, como
una buena esposa, como un buen marido...”. Este fenómeno
sublimatorio y codificador es lo que Deleuze y Guattari llaman ‘edipización’
del deseo y de la psique. La ‘edipización’ es la
formación de los géneros, que tienen sus raíces
en la falta básica, en los cimientos de los egos que se levantan
con la falta de madre.
La sublimación de la líbido tiene, pues, como complemento
el mito de la media naranja. El anhelo simbiótico primal se
proyecta idealmente a una simbiosis adulta (las dos mitades de la
naranja que se juntan).
Así se codifica o se define ese deseo primario como adulto
y falocéntrico (cuando originariamente no lo era, era un deseo
del otro sexo silenciado); durante la infancia nos dicen que toda
pulsión sexual es ´pecado´, porque eso sólo
corresponde a l@s adult@s cuando ‘se casan’. Entonces
crecemos pensando que nuestro anhelo es encontrar al príncipe
azul, al hombre de nuestra vida, y que toda nuestra energía
sexual será absorbida y colmada por la media naranja. Sólo
cuando se cumple puntualmente la Ley y se realiza el paradigma (encontramos
al principe azul, o la media naranja) nos veremos libres de ansiedad,
y también por eso el menor desajuste o crisis de inadaptación
a la norma provoca tanta ansiedad y depresiones. La sublimación
de la falta básica, claro está, es diferente en las
niñas y en los niños, y ahí arranca la construcción
de los géneros, y todo el sistema de identidad, que tienen
profundas raíces emocionales e inconscientes. En realidad,
cuando realizamos los paradigmas del género femenino y del
género masculino establecidos, además de afirmar las
instituciones que sostienen el orden social (el Matrimonio o la Pareja
estable heterosexual y mongámica), afirmamos también
nuestra existencia cuestionada; por eso los géneros están
tan arraigados socialmente y son tan difíciles de cuestionar.
Y sin embargo el cuestionamiento de los géneros es imparable
porque las cosas no funcionan como el mito de la media naranja; aunque
por el momento, el cuestionamiento es como un boomerang, que hagamos
lo que hagamos siempre parece que volvemos al punto de partida. Y
es imparable porque el mito de la media naranja en el que proyectamos
de niñas nuestros proyecto de vida y de felicidad es una imagen
engañosa.
En primer lugar se ofrece la imagen de la simbiosis de las dos mitades
de la naranja, como proyecto de vida adulta. Pero la simbiosis sólo
pertence a la etapa primal, cuando necesitamos estar en brazos, permanentemente
fusionados para comer, tener calor, estar protegid@s, movernos, etc.
La líbido adulta (excepto el estado de exterogestación
de la mujer) se produce para fusiones discontinuas, no para un estado
de fusión o simbiosis permanente. Entonces la trampa está
en que se ofrece la imagen de la naranja, que se sabe que no es cierta,
para atrapar y canalizar el anhelo simbiótico del cuerpo materno.
Por eso no existe principe azul que pueda colmar dicho anhelo. En
este camino emocional desaparece de nuestras vidas el cuerpo de la
madre y su significado.
En segundo lugar, nuestra sexualidad no se complementa unívocamente
con la del hombre. El mito de la media naranja ofrece la imagen de
una complementariedad recíproca, cuando la mujer tiene estados
sexuales y pasa por ciclos de su vida en los que su líbido
no se orienta hacia el hombre. El orden simbólico falocrático
proyecta la imagen de simetría entre los dos sexos, para así
dejar fuera de la imaginación y de la realidad toda la sexualidad
femenina no falocéntrica. ¿Cómo no va a haber
crisis de pareja? La pareja estable adulta, es un paradigma falocrático,
no pertenece a la sexualidad natural del género humano.
En tercer lugar, a lo largo de nuestras vidas el deseo no se queda
fijado siempre en la misma persona; nadie honestamente puede decir
que sólo ha querido a una sola persona en su vida. Por eso
cuando la ley cede terreno y reconoce el derecho a ser coherente con
los sentimientos (en apariencia al menos) el matrimonio y la familia
entra en crisis. En la familia tradicional, las relaciones entre los
cónyuges y entre los padres y l@s hij@s se mantenían
estables, haciendo cada cual lo que le tocaba, porque se asumía
la ley, no porque fuese el desarrollo natural de los sentimientos.
Ahora los padres se quejan que l@s hij@s no sienten respeto ni cuidan
de sus viej@s, las parejas se deshacen cada dos por tres, etc. etc.
Y así seguirá siendo mientras que no recuperemos las
relaciones armónicas entre los sexos (que presupone el reconocimiento
del sexo femenino y la asimetría de las funciones de cada sexo).
En cuarto lugar, las dos mitades de la naranja nos las presentan como
dos mitades homólogas, mismo volúmen, mismo peso, etc.
Esto esconde la relación de Poder del género masculino
sobre el femenino. Aunque no sea una ley escrita (hoy supu la ley
reconoce igualdad de derechos etc. etc.), el Poder del sexo masculino
está inscrito en el inconsciente colectivo, desde que el colectivo
hegemónico de varones inventó el sistema de otorgar
a cada hombre, por ser hombre, una cuota de la potestad de la patria
sobre la vida y la muerte de sus mujeres, de la descendencia de sus
mujeres y de sus sierv@s (y no es casualidad que la figura jurídica
de la patria potestas siga conservando este nombre en nuestros códigos
civiles), y esto lleva milenios de puesta en práctica, de elaboración
concreta y de rodaje, y por eso el machismo y la pre-potencia masculina
siguen estando plenamente vigentes. Y por eso cuando los hombres entran
en situaciones límites de dentidad ión pegan, violan
y matan a sus mujeres, para autoafirmar su ego con el que trata de
resarcir la existencia cuestionada: porque es mía y por eso
hago lo que quiero. El paradigma del género masculino, que
se resume en el nombre del ‘padre’, lleva incluído
la patria potestas, el poder sobre la mujer y l@s hij@s; el del género
femenino, la sumisión. Por mucho que de palabra digamos que
es apoyo mutuo, amor, protección y respeto, sabemos que ahí
está la relación de poder y sumisión.
En quinto lugar, el restablecimiento de la armonía entre los
sexos no tiene nada que ver con la complementaridad de ningún
‘ego’, sino con la recuperación de lo que la antropología
llama ‘sistema de identidad grupal’ (la percepción
de sí misma como parte de un grupo). Recuperar la mujer enviada
a los infiernos significa recuperar su función social, y ésta
no es una función individual, sino grupal, de los grupos de
mujeres. Y lo mismo se puede decir para la condición masculina
no patriarcal.
......
El ego es la reacción de supervivencia en un mundo sin madre
y sin líbido; es la estructura psíquica que se construye
para aguantar individualmente la falta de organización grupal,
y poder funcionar en un mundo competitivo y fratricida. Se construye
desde la contención de la líbido, al detenerse el modo
de vida espontáneo. Es la formación psíquica
para apuntalar individuos sin clan o sin tribu. Se va construyendo
como mecanismo de supervivencia, ante la falta del entorno humano
básico que nos correspondería a nuestra condición
de criaturas humanas, ante la falta del cuerpo materno, ante el bloqueo
de la sexualidad, ante la falta de seres humanos y de estructura horizontal
donde poder fluir; se construye a medida que se quiebra la confianza
y la inocencia, y se sustituyen por la desconfianza y el aprendizaje
de las reglas de juego del mundo fratricida. Se construye con la ansiedad
y la angustia del abandono; con el miedo, el hambre y la soledad que
se ciernen en la criatura que nace y crece sin madre. El deseo requiere
sensibilidad somática, percibir la caricia, la piel del otro.
La represión el endurecimiento y el acorazamiento: nos insensibilizamos
para sobrevivir. El mismo acorazamiento psicosomático que se
forma para soportar la crueldad que se ejerce contra la criatura humana,
servirá después para se capaces de ejercer esa misma
crueldad contra otros seres humanos. El hombre se convierte en un
lobo para el hombre. La fraternidad del mundo con madre se torna fratricidio.
El ego se construye desde la necesidad y no desde el deseo.
La realización del ego es la construcción de la persona
patriarcal masculina o femenina, según el arquetipo viril protagonista
de la historia (Amparo Moreno El arquetipo viril protagonista de la
historia).
Los géneros son portadores de las relaciones de Poder; el ego
masculino se afirma dominando la mujer, y el femenino siendo dominada
y salvada por el hombre. Ambos tienen la misión de reproducir
esas relaciones, mutilar emocionalmente a las criaturas que procrean,
y educarlas en las relaciones de Poder. Cuando al hombre le falla
la sumisión de la mujer, es decir, cuando considera que la
mujer no le es lo suficientemente sumisa, siente cuestionada su propia
existencia; porque su existencia se identifica con el ego masculino
que se hace con la relación de dominación sobre una
mujer: por eso la actual violencia machista contra las mujeres que
empiezan a dejar de hacer el juego al ego masculino.
A su vez, la mujer siente cuestionada su existencia (La mujer rota
de Simone de Beauvoir) cuando ‘su’ hombre la abandona:
el ego femenino necesita pertenecer y ser ‘salvada’ por
el hombre.
5
LA MATERNIDAD ES LA CLAVE DE TODO
Recuperar la maternidad es recuperar la organización social
de la matria y también es recuperar la criatura humana.
Todos los colectivos y asociaciones que luchan por humanizar la maternidad
y el nacimiento, están luchando contra el mundo entero patriarcal.
Nos enfrentamos a cinco milenios de Poder patriarcal acumulado. Pero
tenemos a nuestro favor algo que nadie puede destruir: Nuestros cuerpos
y su líbido.
Notas
(1) Victoria Sau. El vacío de la maternidad, ed. Icaria, 1995;
“La Maternidad: una impostura” Duoda, Revista d’estudis
feministes nº6 Barcelona 1994; Aportaciones para una lógica
del feminismo, laSal edicions de les dones, Barcelona 1986:
“En el Patriarcado, todo el mundo está huérfano
de madre”
El crimen organizado contra la madre -su deglución- es el matricidio
primitivo. Desde entonces la maternidad no se trasciende a sí
misma en valores sociales o culturales; no es portadora de tales valores
sino porteadora de los valores del Padre... la maternidad no es homologable
a la Paternidad. Al contrario, está al servicio de esta última.
Que las mujeres hagan mucho maternaje, no significa que haya Maternidad.
Incluso la parte más ‘natural’, a la que por otra
parte ha sido reducida, no le pertenece porque también esas
fuanciones en sensu strictu femeninas le han sido alienadas...¡La
Madre ha muerto!
¡Viva el Padre! (La Maternidad una impostura pag.99)
(2) Martha Moia El no de las niñas, laSal edicions deles Dones:
Las mujeres de varias generaciones se aúnan en la tarea común
de dar y conservar la vida, y establecen el ginecogrupo, estructura
más amplia que vincula a una pluralidad de personas. El ginecogrupo
–y no la pareja heterosexual- es la primera forma de organización
humana, original y universal... que se estructura a partir de exigencias
específicamente humanas, es decir culturales y no instintivas...
El vínculo original diádico mujer/criatura se expande
al agregarse otras mujeres en estado de gestación-crianza,
y las que habían pasado por esas etapas... para ayudarse en
la tarea común de dar y conservar la vida. Una misma circunstancia
las aúna, y el conocimiento compartido permite que cristalice
la solidaridad entre ellas... los lazos que establece la cópulaen
la época arcaica son momentáneos e inestables, y no
parecen haber sido un elemento fundacional del grupo... Pags.65-66
(...)
Causará, sin duda sorpresa enterarse de que durante milenios
las hijas de un hombre hayan sido las dadas a luz por sus hermanas,
y no las engendradas por él. Sin embargo, esta noción
es muy coherente en un sistema de identidad grupal en el que, además,
existe una sexualidad libre (aunque controlada) tanto para la mujer
como para el hombre. La paternidad, concepto social y no biológico,
alude a una relación absolutamente diferente de la maternidad.
La evolución de esta relaci´n es la historia de la opresión
de la mujer... Pag. 77
(...)
La palabra ‘familia’ nombra a un conjunto de personas
(parientes, criados y esclavos) reunidas en una relación de
posesión/opresión con respecto a un hombre. Como realidad
sociales muy reciente ya que cuenta con unos mil quinientos años.
El ’matrimonio’ es un vínculo legal que se establece
cuando un hombre entrega a un mujer (su posesión) a otro hombre
(su posesión). Por ello ninguno de los dos términos
sirve para caracterizar las relaciones grupales ni las individuales
que enlazan a las mujeres y hombres del ginecogrupo... Pag.83
(3) J.J.Bachofen Mitología Arcaica y Derecho Materno (Das Mutterrech)
Ed. Anthropos
El amor procedente del entorno materno (muttertum) no sólo
es más tierno sino también más general, más
universal. Tácito, que menciona esta idea restringida a la
relación de hermanas entre los germanos, no se percata de su
pleno significado, ni tampoco del amplio despliegue que ha obtenido
en la historia. Si en el principio paterno (väterlichen Prinzip)
impera el límite, en lo maternal (mutterlich) rige la universalidad;
si el primero conlleva siempre la reducción a pequeños
círculos, el segundo no conoce limitaciones, tan pocas como
la naturaleza. La fraternidad universal de todos los hombres procede
de lo materno (muttertum) procreador, y su realidad y reconocimiento
sucumbirán con el desarrollo de la paternidad (Paternität)...
La familia fundada sobre el derecho paterno (Väterrecht) se encierra
en un organismo individual. La familia basada en el derecho materno
por el contrario, posee el carácter universal típico
que caracteriza a los comienzos de toda evolución y que distingue
a la vida corporal de la espiritual.... Cada seno de mujer traerá
al mundo niños que serán entre ellos hermanas y hermanos,
hasta que el desarrollo de la paternidad (Paternität) disuelva
esa unidad y la indiferenciación quede superada por el principio
de la diferenciación y la división. (Aclaración
: indiferenciación = igualdad; diferenciación y división
= segregación y jerarquía, por sexo, orden de nacimiento,
reconocimiento paterno y de la familia patriarcal, etc. )
En los estadios de la matrística ese aspecto del principio
materno (mutterprinzips) alcanzó multitud de expresiones variadas
.... En el se funda el principio de libertad e igualdad universales,
que a menudo encontramos como rasgos esenciales de la vida de los
pueblos ginecocráticos (gynaikokratischer), y a él se
debe también la Philoxenia u hospitalidad (sub nuestro)...
el significado abarcante de ciertos términos... ya que todos
los miembros del estado eran considerados familiares debido a su procedencia
común de una misma madre, la tierra... Sobre todo se ha alabado
en los estados ginecocráticos la ausencia de disensiones internas
y su rechazo de la discordia. Aquellas solemnes asambleas comunales
(s.n) o ‘panegirios’ que todo el pueblo celebraba compartiendo
un sentimiento de fraternidad ...
El tejido de costumbres del mundo ginecocrático está
rodeado de un halo de benévola humanidad, ... y le otorga un
carácter que permite reconocer de nuevo todo lo que el universo
materno conlleva de benéfico. Estas generaciones humanas primitivas,
que subordinadas en todo su ser a la ley de la madre proporcionaron
a la posteridad los rasgos esenciales de la imagen de la edad de plata
de la humanidad, aparecen bajo el aspecto de una ingenuidad saturna.
Qué comprensible resulta ahora el realce de la madre y de sus
continuos y esmerados cuidados, tal y como lo describe Hesíodo,
así como la eterna minoría de edad de los hijos que
siguiendo una evolución más corporal que espiritual,
disfrutan hasta una edad avanzada de la paz y la plenitud que la vida
agrícola ofrece al amparo de la madre; estas imágenes
corresponden a la de una felicidad perdida (s.n), sustentada siempre
por el dominio de lo maternal (muttertum), y remiten a aquellas ‘archeia
phyla gynaikon (generaciones primitivas de mujeres) con las que desapareció
la paz sobre la tierra. La historicidad del mito encuentra aquí
una sorprendente confirmación. Ni... la fantasía, ni...
la poesía... deben desfigurar el núcleo histórico
de la tradición, ni ensombrecer el carácter esencial
de la existencia humana arcaica y su significación para la
vida.
Y también:
Aquella relación, a cuya sombra entra la humanidad en contacto
con la cultura, y que constituye el origen del desarrollo de toda
virtud, del cultivo de lo más noble en el hombre, es la magia
de la maternidad... En el cuidado de los frutos de su cuerpo, aprende
la mujer, antes que el hombre, a desplegar su amor y cuidados más
allá de los límites de su propia persona... al sustento
y embellecimiento de otros seres. Estos cuidados son la base del desarrollo
de la cultura... Esta idea... es expresada por los cretenses cuando
vuelcan el máximo amor a su tierra natal en la palabra matria,
y a esta idea se hace referencia cuando se ensalza la comunalidad
del regazo materno como... la única verdadera y originaria
unión fraterna...
(4) Marija Gimbutas, Gods and Goddesses of Ancient Europe (1992)
(5) Yang Erche Namu y Christine Mathieu La Tierra de las Mujeres Lumen,
Barcelona 2003:
Los moso son el único pueblo del mundo que consideran el matrimonio
como un ataque a la familia... En un hogar moso solo las mujeres cuentan
con habitación propia... se supone que los hombres adultos
pasan la noche con sus amantes... Si bien tanto la mujer como el hombre
son libres de elegir a sus amantes y mantener relaciones sexuales
el tiempo que deseen, lo que una mujer y su ‘amigo’ (azhu)
hagan en la intimidad del cuarto de ella pertenece siempre al terreno
de la discreción individual. Si los miembros de una pareja
deciden hacer pública su relación, podrán pasar
tiempo juntos con los parientes respectivos... (pero) en ningún
caso supone el intercambio de votos ni de propiedad, el cuidado de
los hijos ni las expectativas de fidelidad... Cuando en los años
cincuenta los funcionarios chinos toparon por primera vez con los
moso, quedaron atónitos ante sus relaciones, tanto por el número
de mujeres y hombres que afirmaban haberlas mantenido como por la
absoluta falta de inhibición que mostraba la gente... Pags
314-316
El protocolo social moso pone el énfasis en la importancia
de la edad sobre el sexo y exige, por tanto, la deferencia de todos
los miembros de la comunidad hacia las personas mayores sin distinción
una anciana que sea ‘dabu’ (‘cabeza de familia)
ejerce una autoridad excesiva sobre sus familiares. En términos
ideales las familias moso constituyen unidades democráticas
donde se supone que todos los parientes participan en la toma de decisiones...
la división del trabajo y la religión se ajustan a la
norma general de segregación entre las mujeres y sus hermanos
y pueden verse como papeles complementarios más que jerárquicos...
En cualquier caso, lo que no tiene discusión es que sociedad
moso no está gobernada por mujeres como divulgan siempre los
medios de comunicación... Está claro que en la familia
moso el vículo maternal determina los lazos de sangre, pero
esto no hace de ésta una sociedad matriarcal sino matrilineal.(negrita
nuestra) Pags.317-318
(6) Luce Irigaray El cuerpo a cuerpo con la madre, laSal ediciones
des Dones:
¿Dónde quedan para nosotras, lo imaginario y lo simbólico
dela vida intrauterina y del primer cuerpo a cuerpo con la madre?
¿En qué noche, en qué locura quedan abandonados?...
Deseo loco esta relación con la madre, ya que constituye el
‘continente negro’ por excelencia. Permanece en la sombra
de nuestra cultura, es su sombra y sus infiernos... Pags 11 y 7
(7) Michael Balint La Falta Básica Ed.Paidós
Atendiendo a los hechos biológicos, sabemos que la dependencia
del feto respecto de su ambiente es extrema, ciertamente más
intensa que la dependencia de un infante o de un adulto... Llegamos
a la hipótesis de que la catexia del ambiente por el feto debe
ser muy intensa, más intensa que la de un niño o la
de un adulto. El ambiente, sin embargo, probablemente esté
indiferenciado... apenas debe tener alguna estructura y menos aun
claras fronteras con el individuo; ambiente e individuo penetran el
uno en el otro, existen juntos en una 'interpenetración armoniosa'.
Un importante ejemplo de esta interpenetración armoniosa es
el pez en el agua (uno de los símbolos más arcaicos
y más ampliamente empleados). Sería tonto preguntar
si el agua que está en las agallas o en la boca del animal
es parte del mar o del pez...
...Conviene recordar que nuestra relación con el aire que nos
rodea presenta exactamente el mismo esquema. Usamos el aire y, en
realidad, no podemos vivir sin él; lo aspiramos para tomar
partes del aire y usarlas como nos conviene; luego... lo exhalamos
sin prestarle la menor atención. Lo cierto es que el aire debe
estar presente... y sin embargo no lo advertimos. Este tipo de ambiente
sencillamente debe estar presente y mientras lo esté damos
por descontada su existencia, no lo consideramos como un objeto, como
algo separado de nosotros... La situación cambia radicalmente
si el ambiente se altera... entonces ese ambiente aparentemente no
catectizado asume una importancia inmensa y se hace manifiesta su
verdadera catexia latente.
Lo mismo que en el caso de la relación del pez y el agua tampoco
en nuestra relación con el aire hay límites bien marcados.
No tiene sentido preguntar si el aire que está en nuestros
pulmones o en nuestros intestinos es nuestro o no lo es... vivimos
con el aire en una armoniosa interpenetración o embolismo.
(...)
De conformidad con mi teoría, el individuo nace en un estado
de intensa relación con su ambiente, tanto biológicamente
como libidinalmente... En ese mundo... no hay todavía objetos,
sólo hay sustancias o espacios sin límites. (Pags. 83-85)
A Balint le cuesta hablar de la madre, y habla de la catexia del ‘ambiente’...
pero también en otros párrafos habla de la interdependencia
libidinal madre-criatura:
La relación que trata de designar la expresión 'dependencia
oral', no es una dependencia unilateral, sino que es una 'interdependencia';
libidinalmente, la madre depende en la misma medida de su bebé
en que éste depende de ella; aquí no se da una determinada
satisfacción independientemente de la otra parte. (pag. 194)
Y luego explica muy claramente ‘la falta básica’
de la criatura humana cuando le quitan la madre:
¿Por qué 'falta'? Primero, porque ésta es exactamente
la palabra usada por muchos pacientes para designarla. El paciente
dice que le falta algo en su interior, una falta que debe ser reparada.
Y se la siente como una falta, no como un complejo, no como un conflicto,
no como una situación. Segundo, los pacientes tienen una sensación
de que la causa de la falta está en que alguien les falló
o los descuidó; y tercero, una gran ansiedad invariablemente
alienta en este nivel, ansiedad habitualmente expresada como una desesperada
demanda de que esta vez el analista no habrá de fallarles.(sub.míos)
El término equivalente 'falla' se emplea en algunas ciencias
para denotar deficiencias que recuerdan el punto que estamos discutiendo.
Por ejemplo, en geología y en cristalografía la palabra
designa una súbita irregularidad en la estructura general,
una irregularidad que en circunstancias normales podría pasar
inadvertida pero que, mediando ciertas tensiones o presiones, puede
determinar una rotura que afecte profundamente la estructura general.
Estamos acostumbrados a concebir toda fuerza dinámica que opera
en la psique como algo que asume la forma de una pulsión biológica,
o bien la forma de un conflicto. Aunque altamente dinámica
(sub.mío), la fuerza que tiene su origen en la falta básica
no asume la forma de un instinto ni la de un conflicto. Se trata de
una falta, algo que falla en la psique, una especie de deficiencia
que es menester reparar. No es algo contenido como por un dique que
necesite una válvula de escape, sino que es algo que el paciente
echa de menos ahora, o quizá haya echado de menos durante toda
su vida.
(...)
Todos estos hechos pertenecen esencialmente al campo de la psicología
de dos personas y son más elementales que los correspondientes
al nivel edípico de tres personas. Además les falta
la estructura de un conflicto. Esta es una de las razones por las
cuales propuse llamarlos 'básicos'.
(...)
El adjetivo 'básico'... significa no sólo que se refiere
a condiciones más simples que las que caracterizan el complejo
de Edipo, sino también que su influencia se extiende ampliamente,
y es probable que se extienda a toda la estructura psicobiológica
del individuo y que abarque en varios grados tanto su psique como
su cuerpo. (subrayado mío) (pag. 110)
(8) S. Freud, Trois essais sur la théorie de la sexualité.
Ed.NRF,
Paris 1924 (16ª edición) Pag. 77.
(9) Wilhem Reich La Función del Orgasmo Paidos
En los comienzos de la historia, la vida sexual humana seguía
leyes naturales que ponían los fundamentos de una sociabilidad
natural. Desde entonces, el período del patriarcado autoritario
de los 4 mil a 6 mil últimos años, ha creado, con la
energía de la sexualidad natural reprimida, la sexualidad secundaria,
perversa, del hombre de hoy.
Ninguna otra parte de mi teoría ha hecho peligrar más
mi existencia y mi trabajo que la afirmación de que la autorregulación
es posible, existe naturalmente y es susceptible de una expansión
universal. (...)
La estructura caracterológica del hombre actual (que está
perpetuando una cultura patriarcal y autoritaria de hace 4 a 6 mil
años atrás) se caracteriza por un acorazamiento contra
la naturaleza dentro de sí mismo y contra la miseria social
que le rodea. Este acorazamiento del carácter es la base de
la soledad, el desamparo, el insaciable deseo de autoridad, del miedo,
de la angustia mística, de la miseria sexual, de la rebelión
impotente así como de una resignación artificial y patológica.
Los seres humanos han adoptado una actitud hostil a lo que está
vivo dentro de sí mismos, de lo cual se han alejado. Esta enajenación
no tiene un orígen biológico, sino social y económico.
No se encuentra en la historia humana antes del desarrollo del orden
social patriarcal. (...)
El proceso sexual, o sea, el proceso de expansión del placer,
es el proceso vital productivo per se. (...)
La Psicología de masas del fascismo:
El mutterrecht (sociedad basada en el derecho de madre), cuya existencia
histórica ha sido probada, no representa solamente la organización
de la democracia natural del trabajo, sino también la organización
natural de la sociedad que obedece a los imperativos de la economía
sexual. (pag 119)
La Iglesia ha extendido... la tesis de la ‘naturaleza metafísicamente
moral del hombre, de su esencia monógama, etc. Por este motivo,
los descubrimientos de Bachofen amenazaban con trastornarlo todo.
No sólo resulta desconcertante la organización sexual
del mutterrecht, por una organización diferente de la consaguineidad,
sino también por el efecto autorregulador natural que imprimía
a la vida sexual. Hasta Morgan, y después de él, Engels,
nadie había reconocido su auténtico fundamento que era
la ausencia de propiedad privada de los medios de producción
social. (Pag. 120)
(10) Morgan L.H. La sociedad primitiva Ed. Endymon
(11) Malinowski, B. The sexual life of savages in North Western Melanesia,
Beacon Press
(12) Para entender lo que es una formación sinérgica
basta con pensar en cada uno de nuestros cuerpos, en el que cada molécula,
célula, sistema de tejidos y órganos se agrupan para
realizar cada cual su función, sin relacióden jerárquica
ni órdenes exteriores, por su proceso ontogenético y
filogenético, en beneficio propio y del conjunto del cuerpo).
(13)Deleuze y Guattari El Antiedipo Piados, 1985.
(14) Henri Delporte La imagen de la mujer en el arte paleolítico
Ed.Itsmo
(15) Sobre el útero: ver Casilda Rodrigáñez
El Asalto al Hades, capítulo 3 y 4 Ed. Traficantes de Sueños,
2002.
(16) Maryse de Choisy, La guerre des sexes, Publications Premiers
(17) Juan Merelo Barberá Parirás con Placer
El orgasmo en el parto es un hecho corriente y no es insólito
ni raro en la naturaleza de la mujer, que puede ser fácilmente
inducida a obtenerlo si se despejan de su mente culturizada todos
los obstáculos que la sociedad machista ha interpuesto para
que no lo consiga, y si no interrumpen el proceso los médicos
formados para impedir la expansión erótica femenina
-origen de la ginecología o ciencia de la mujer-.
(18) Frederick Leboyer: El Parto: crónica de un viaje Ed. Altafulla:
¿Qué hace sufrir a la mujer que da a luz?...
La mujer sufre debido a las contracciones...
Unas contracciones que no acaban nunca y que hacen un daño
atroz
¡pero eso son calambres!
Todo lo contrario de las ’contracciones adecuadas’....
Lo que hasta ahora se había tomado por ‘contracciones
adecuadas’
eran contracciones altamente patológicas
y de la peor calidad,
¡Qué sorpresa!
¡Qué revelación!
¡Qué revolución en ciernes!
....
En vez de contraerse ‘en bloque y brutalmente’,
el útero lo hace lenta, progresivamente y casi con dulzura
cuando la contracción llega a su punto límite
observamos cómo, después de una pausa que, aun siendo
breve,
no deja de ser muy nítida, el útero se relaja,
y lo hace con la misma lentitud extrema, la misma progresividad.
con una nueva pausa en total reposo.
Esta lentitud, que sólo tiene parangón en los movimientos
voluntariamente lentos del tai-chi-chuan, determina
que las contracciones, vistas en conjunto, se asemejen a la respiración
lenta, profunda y completamente sosegada de un niño
cuando duerme y disfruta de un reposo sin par.
....
Los primeros planos que muestran el vientre de la mujer
no dejan lugar a dudas en cuanto a la realidad de estas contracciones.
A su vez, los primeros planos de su cara
mientras sigue avanzando en ‘su trabajo’
expresan con elocuencia que,
esa joven mujer, en lugar de ‘retorcerse de dolor’
avanza lentamente hacia el ‘éxtasis’.
(19) Tellenbach , Assman et al. L’Image du père dans
le mythe et l’Histoire, PUF, 1
http://www.casildarodriganez.org/varios2.php
volver
TENDER LA URDIMBRE
- El parto es una cuestión de poder
- por Casilda Rodrigáñez Bustos http://www.casildarodriganez.org/orales6.php
Esta ponencia fue leída en el I Congreso Internacional de Parto
y Nacimiento en Casa, organizado por la Asociación ‘Nacer
en Casa’, en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 20 de octubre
del 2000.
El 'parirás con dolor' bíblico, en tiempo futuro, y
la afirmación de Bartolomé de las Casas de que las mujeres
del Caribe de hace 500 años parían sin dolor, corroboran
nuestra certidumbre de que efectivamente, nacer y parir sin sufrimiento
es posible. Esto abre dos grandes interrogantes: el cómo y
el por qué. El cómo fisiológicamente puede haber
esa diferencia abismal en los partos, y el por qué se produjo
el cambio.
Hay que pedir a los hombres que no duden, como Arturo, y que no se
quiten las serpientes de las muñecas, ni quiten el dragón
de los estandartes. Hay que dejarse de rivalidades. Ni envidia del
pene ni envidia del útero. La envidia es el correlato de la
jerarquía. En la vida no hay jerarquía, hay fenómenos
y funciones diversas.
INTRODUCCION
La primera duda sobre el parto, es decir, sobre todo lo que normalmente
se asocia a un parto: dolor, dificultades y riesgos diversos, médicos,
controles de embarazo, salas de parto, epidurales, llanto y reanimación
de bebés, etc., nos alcanzó al darnos cuenta de que
la Biblia dice a la mujer 'parirás con dolor', en tiempo futuro;
es decir, que de algún modo también se dice que no había
sido así en el pasado ni lo era, al menos de forma generalizada,
en aquel presente, hacia el 2000-2500 a.c.
Podemos ya datar el comienzo del parto con dolor y del nacer sufriendo,
porque desde hace unas décadas estamos presenciando los efectos
de la llamada 'revolución arqueológica' (1) que comienza
después de la II Guerra Mundial. Se trata del desenterramiento
físico de la sociedad pre-patriarcal, que los padres de nuestra
civilización habían conseguido mantener oculta para
la gran mayoría. Este desenterramiento físico nos está
desvelando la verdad histórica que yace oculta en los mitos
sobre nuestros orígenes divulgados por las diferentes culturas
y religiones. Mitos que en general han manipulado y cambiado el sentido
de los grandes cambios sociales, guerras y acontecimientos que tuvieron
lugar a lo largo de 3000 años de transición y consolidación
de la sociedad patriarcal, con el objetivo de borrar de la memoria
y de la imaginación el modo de vida anterior.
La duda suscitada por el 'parirás con dolor' se convirtió
en legítima sospecha cuando leímos a Bartolomé
de las Casas (2) quien, entre otras cosas interesantes, dice que las
mujeres del Caribe de hace 500 años parían sin dolor
-la generalización del patriarcado no alcanzó aquellas
islas hasta la llegada de la expedición de Colón-.
Voy a tratar de explicar brevemente las dos grandes interrogantes
que esto, el que se pueda parir y nacer sin sufrimiento, nos plantea:
el cómo y el por qué. El cómo fisiológicamente
puede haber esa diferencia abismal en los partos, y el por qué
se produjo el cambio.
1.- PARIR Y NACER SIN DOLOR ES POSIBLE (3)
La diferencia entre un parto y un nacimiento con dolor o con placer
creemos que reside en la sexualidad y en el deseo sexual de la mujer.
Si se trata de una mujer que ha desarrollado su sexualidad desde la
infancia, y su cervix se abre en un proceso de excitación sexual,
o si se abre sin ese proceso. Esta afirmación requiere entender
lo que es el útero:
El útero es una bolsa de tejido muscular de fibra lisa y de
fibra estriada, con una puerta de salida que puede cerrarse herméticamente
y abrirse hasta los famosos diez cm. para que salga el bebé.
La bolsa uterina integrada en el cuerpo de la madre fué un
gran invento evolutivo que resolvió de forma prodigiosa la
contradicción entre la consistencia del envoltorio protector
para que crezca el embrión, y su salida al llegar a término.
Pues el tejido muscular es fuerte y al mismo tiempo elástico
y flexible; elástico para albergar a la criatura según
va creciendo, fuerte para apretar las fibras musculares del cuello
y aguantar 10 ó 12 kgs. de peso contra la fuerza de la gravedad
(somos mamíferas que adquirimos la posición erecta,
dejando el orificio de salida a merced de la gravedad), y flexible
para la total relajación y apertura de la salida. Y todo esto
con un dispositivo de cierre y apertura que se activa mediante las
conexiones neuromusculares y la sexualidad de la mujer. Este dispositivo
de apertura no es otra cosa que el orgasmo y el proceso de excitación
previa, pues no es el dolor, sino el placer, como decía Ola
Raknes (4), lo que hace rodar la rueda de la vida. El Poder ha creado
el Valle de Lágrimas, pero la vida es el Jardín del
Edén.
Veamos cómo van encajando las piezas del puzzle: sabemos que
la oxitocina que se inyecta en vena para provocar o acelerar un parto,
es la misma hormona que segregamos durante la excitación sexual.
Sabemos (Masters y Johnsons (5)) que en todo orgasmo femenino se producen
contracciones uterinas. También, según, la sexóloga
y psicoanalista Maryse de Choisy (6), que el verdadero orgasmo femenino
es cérvico-uterino, al menos en su origen. Quizá no
lo hayan relacionado con el parto, pero en zonas remotas de Arabia
Saudí, la mujer que está de parto se ve rodeada de mujeres
que bailan la danza del vientre, "hipnotizándola con sus
movimientos rítmicos ondulantes para que también ella
se mueva a favor del cuerpo en lugar de moverse contra él"
(7). Y las mujeres de la India visualizan e imaginan pétalos
de loto desplegándose para favorecer la apertura del cérvix.
(7)
Detrás de la famosa 'danza del vientre', está, aunque
nos la hayan ocultado, la danza del útero.
Hay diferentes testimonios escritos de la Antigüedad, que hablan
de úteros que se movían. Platón decía
que el útero era un animal que vagaba por el cuerpo de la mujer
y que se enojaba cuando estaba insatisfecho; en el Corpus hipocrático
del siglo IV a.c. se menciona varias veces el 'vientre errante' de
las mujeres. Areteo de Capadocia en el siglo II escribió que
el vientre de la mujer 'es un animal dentro de un animal' porque vaga
por su cuerpo (8).
En la Grecia clásica se asociaba el desplazamiento hacia arriba
del útero con los trastornos nerviosos o 'histéricos'
(ya sabemos que histeria viene de hysteron, útero), y trataban
de curar la enfermedad y de mover el útero aplicando olores
tóxicos en la boca y la nariz (9).
El útero se representaba con un pez en el expresivo arte neolítico
de la Vieja Europa (1), dedicado no a la manipulación sino
a la recreación de la vida; y hay imágenes de mujeres
con un pez dibujado en el vientre; el mismo útero se representaba
por todas partes, en las cenefas y frisos; su repetición rítmica,
en serie, entre huevos y espirales, etc. representaban la evolución
y la generación periódica de la vida. Y el movimiento
erótico de la mujer con ondas serpenteantes sobre sus cuerpos
o que salían de los pechos y del útero. Durante al menos
5 milenios fué el útero y no el corazón el símbolo
del amor y de la vida, representado en todo tipo de objetos; al igual
que la serpiente, símbolo aún más generalizado
de ese movimiento erótico, de la sexualidad de la mujer, durante
varios milenios de civilización no patriarcal. Han habido muchas
otras representaciones simbólicas del útero y de la
sexualidad de la mujer desconocida en nuestro mundo, que no podemos
detallar aquí.
Sabemos que cuando la mujer se excita sexualmente, el útero
empieza a latir, como un corazón, pero un poco más lentamente;
como una ameba que se contrae y se expande, como el latido del cuerpo
de una rana (los Taironas representaban el útero con una rana
(10). En cada latido, el útero también se extiende y
desciende, con un movimiento ameboide, hasta hacerse incluso visible
desde el exterior en estado de excitación fuerte. Por eso en
la Grecia clásica la mujer frígida era la mujer que
tenía el útero arrinconado arriba. Este palpitar del
útero no es sino los movimientos rítmicos de su tejido
muscular impulsado por la emoción erótica; lo que desde
nuestra perspectiva patriarcal que ha eliminado el deseo de la función
reproductora, llamamos 'contracciones’. La emoción erótica
es la que hace palpitar el útero de modo placentero; y cuando
la mujer recupera la sensibilidad y se restablece la unidad psicosomática
útero-conciencia, como dice Merelo Barberá, (3) puede
consciente o semi-inconscientemente acompañar ese movimiento,
pues el útero también tiene conexiones neuromusculares
con el sistema nervioso voluntario y el neocortex. Dejándonos
llevar por la emoción erótica, las mujeres podemos,
al igual que otras hembras mamíferas, 'empujar' los músculos
uterinos, en el momento de la diástole de su latido, ampliando
su onda expansiva, meciéndonos en la ola de placer, al mismo
tiempo que mecemos a la criatura. Y sabemos que cuando el latido se
convierte en las contracciones violentas de nuestros partos dolorosos,
no solo las sufrimos nosotras, también la criatura las sufre
(11).
El nacimiento es un acto sexual que se realizaría con la máxima
gratificación del placer si la sexualidad de la mujer que pare
no estuviese destruída. Incluso en nuestra sociedad, los que
han investigado un poco el tema han censado una tasa de partos orgásmicos,
mucho más elevada de lo que nos podemos imaginar (12), muchos
de ellos dolorosos y orgásmicos al mismo tiempo.
Hay unos versos mesopotámicos, de los tiempos anteriores a
la esclavitud de la mujer que dicen: Ninsurga, la gran madre, contrae
la matriz y desencadena el parto (13). Esto nos da a entender que,
con una sexualidad recuperada, la mujer podría incluso inducir,
o contribuir voluntariamente a la inducción del parto. Por
cierto que Ninsurga, también llamada 'Nintur' era conocida
como 'la señora de la cabaña del nacimiento -o paridera'
y como 'la señora del útero'.
(14
En su último libro Frederik Leboyer (15) afirma:
¿Que hace sufrir a la mujer que da a luz? ... la mujer sufre
debido a las contracciones... unas contracciones que no acaban nunca
y que hacen un daño atroz, ?pero son calambres! todo lo contrario
de las 'contracciones adecuadas'. ¿Qué es un calambre?
Una contracción que no cesa, que se crispa y se niega a soltar
su presa y, por lo tanto, no 'afloja su garra' para transformarse
en su contrario: la relajación en la que normalmente desemboca.
En otras palabras, lo que hasta ahora se había tomado por contracciones
'adecuadas' eran contracciones altamente patológicas y de la
peor calidad.¡Qué sorpresa! ¡Qué revelación!
¡Qué revolución en ciernes!.
Efectivamente, es una revolución, una revolución calostral
como dice Michel Odent (16) porque la recuperación del parto
y de la extero gestación son una misma revolución contra
las bases mismas del Poder.
El parto duele porque los músculos que no se usan se atrofian
y se agarrotan, y porque duele extender un músculo rígido,
semiatrofiado. Sabemos que cuando los músculos quedan inmovilizados
durante un tiempo por una escayola, necesitan ejercicios de rehabilitación
para recuperar su elasticidad y su funcionalidad. Imaginemos lo que
sería recuperar la elasticidad de un brazo de una persona adulta
que ha permanecido inmovilizado toda su vida; imaginémoslo
y desaparecerá la perplejidad que nos produce hoy el hecho
de que se pueda parir con placer y de que pueda haber tanta diferencia
entre una y otra clase de partos. Y si además tenemos en cuenta
la conjunción de la inmovilización del útero
con los factores del miedo y de la ignorancia, tendremos la explicación
de por qué el 'parirás con dolor' es una ley que ha
quedado 'atada y bien atada' por el Poder. Pues en cambio sí
que se cuidan muy bien de que ignoremos todo sobre nuestra sexualidad
y de que estemos bien informadas del dolor de los calambres del parto.
Porque el miedo que se añade a la situación descrita,
nos hace contraer los músculos en lugar de relajarlos y extenderlos,
actúando en contra de la fisiología del parto; así
nadamos en contra de las olas en lugar de a favor de ellas.
Tan rígido y contraído está el útero de
una niña cuando llega a la adolescencia, que hasta la mínima
apertura del cérvix para la menstruación produce fuerte
dolor. Pero el útero es recuperable y sabemos de jóvenes
que tenían reglas muy dolorosas, que han dejado de tenerlas
después de adquirir conciencia de su útero, visualizándolo,
sintiéndolo y relajándolo.
El útero es el centro del esqueleto erógeno de la mujer.
Filogenéticamente está preparado para funcionar produciendo
placer y no dolor, lo mismo que está filogenéticamente
previsto que el coito sea placentero. Lo que no está filogenéticamente
previsto son las violaciones, es decir, las relaciones de Poder de
nuestra sociedad que obliga a hacer funcionar el aparato reproductor
de la mujer sin deseo y sin proceso de excitación sexual. Como
tampoco está previsto filogenéticamente, en el continuum
de la especie humana, que una mujer se haga adulta sin desarrollar
su sexualidad.
En resumidas cuentas, desde nuestro punto de vista, el 'parirás
con dolor' [el 'no usarás tu útero'] es el correlato
de la destrucción de la sexualidad de la mujer, hecho histórico
que comienza con la nueva era de jerarquización y de relaciones
de Poder de un sexo sobre otro, y que se consolida paralelamente a
la consolidación y generalización de la sociedad patriarcal.
Este hecho histórico ha sido en cierto modo reconocido incluso
por el mismo Freud cuando afirma que 'el continente negro', la sexualidad
desconocida de la mujer, tenía que haber sido objeto de una
represión específica, remota y particularmente inexorable
(17).
2.- ?POR QUE NECESITA EL PODER QUE EL PARTO Y EL NACIMIENTO SEAN DOLOROSOS?
Estamos con la segunda pregunta: ¿por qué le estorba
al Poder la sexualidad femenina? ¿Por qué necesita que
el parto y el nacimiento sean dolorosos, y cómo consiguieron
que fueran así?
La respuesta es: por la cualidad específica de la líbido
materna y su función en la vida humana autorregulada, tanto
en el desarrollo individual de cada criatura humana, como en las relaciones
sociales, en la formación social.
Vamos a tratar de verlo más despacio:
Las producciones libidinales se producen en general para la autorregulación
de la vida y para su conservación. La sensación de bienestar
que producen sus derramamientos y acoplamientos es la guía
-como antiguamente lo era la estrella polar para los navegantes- de
que todo está funcionando armónicamente, que todo va
bien. La líbido femenino-materna se sitúa precisamente
en el principio, para acompañar la aparición de cada
ser humano, y es imprescindible para que el desarrollo de cada criatura
sea conforme a su condición y al continuum humano; para producir
el bienestar y la autorregulación de la vida.
En todos los mamíferos hay un 'imprinting' o atracción
mutua entre la madre y el cachorro, pero en la especie humana, que
somos una especie neoténica con un prolongado periodo de exterogestación
y no sólo de crianza, este 'imprinting' se produce con una
enorme producción libidinal para sustentar todo ese periodo
de inter-dependencia. M.Balint (18) afirma que se trata de un estado
de simbiosis (y no una serie de acoplamientos puntuales) entre madre-criatura
que necesariamente implica la mayor catexia libidinal de toda nuestras
vidas.
Esta especialmente fuerte catexia libidinal, para contrarrestar el
fenómeno neoténico y asegurar la supervivencia, explica
el que las mujeres fueran las primeras artesanas y agricultoras, y
el origen de la civilización humana, según informa ya
la antropología académica. (19)
Porque la cualidad específica de la líbido materna es
el devenir pasión irrefrenable por cuidar de la pequeña
criatura (que es, por otro lado, quien la ha inducido); pasión
por alimentarla, protegerla de la intemperie, del frío y de
la sequías, para darla bienestar; esta pasión desarrolló
la imaginación y la creatividad de las mujeres para recolectar,
hilar, tejer, hacer abrigos, conservar y condimentar alimentos, hacer
cacharros con barro, etc.etc. El cuidado de la criatura se convierte
en la prioridad absoluta de la madre y a su lado, el interés
por las demás cosas se desvanece. Es la condición misma,
la cualidad del deseo y de la emoción materna, que para ese
cuidado de la vida mana de los cuerpos maternos. Cualquier invento
de amor espiritual no es sino una mala copia, un pálido reflejo
de la intensidad, de la pasión y de la identificación
absoluta del cuerpo a cuerpo madre-criatura. Y esta cualidad específica
de la líbido materna, no es una casualidad ni una arbitraridad.
El cuerpo materno durante la exterogestación es nuestro nexo
de unión con el resto del mundo durante la etapa primal, porque
desde ese estado de simbiosis se pueden reconocer nuestros deseos
y necesidades; a la vez que ese estado potencia las facultades y energías
necesarias para satisfacerlas.
Ahora bien, nuestra sociedad actual no tiene nada que ver con la vida
humana autorregulada; desde hace 5000 años vivimos en una sociedad
que no está constituida para realizar el bienestar de sus componentes
sino para realizar el Poder de unos cuantos. Y por eso al Poder le
estorba la sexualidad de la mujer, los cuerpos de mujeres que secretan
líbido maternal.
Porque una sociedad con cuerpos femeninos productores de líbido
materna es incompatible con todo el proceso cotidiano de represión
que implica la educación de niños y niñas en
esta sociedad. La socialización patriarcal exige que la criatura
se críe en un estado de necesidad y de miedo; que haya conocido
el hambre, el dolor, y sobre todo el miedo a la muerte, durante el
parto por asfixia y luego por abandono, miedo este último que
psicosomáticamente siente cualquier cachorro de mamífero
cuando se rompe la simbiosis. Por eso la sociedad patriarcal se ha
ocupado a lo largo de estos milenios de romper la simbiosis madre-criatura
(Michel Odent) (16), para que nada más nacer la criatura se
encuentre en medio de un desierto afectivo, de la asepsia libidinal,
y de las carencias físicas que acompañan a la ruptura
de la simbiosis, para las que su cuerpo no estaba preparado. Desde
este estado, que es el opuesto al de la simbiosis, se organiza su
supervivencia a cambio de su sumisión a las normativas previstas
por la sociedad adulta, a cambio de ser 'un niñ@ buen@', es
decir, que no llora aunque este sól@ en la cuna, que come lo
que decide la autoridad competente y no lo que la sabiduría
de su organismo requiere; que duerme cuando conviene a nuestra autoridad
y no cuando viene el sueño; que se traga en fin los propios
deseos para, ante todo, obtener una aceptación de la propia
existencia que ha sido cuestionada con la destrucción de la
simbiosis; complaciendo a l@s adult@s y a nuestras descabelladas conductas,
sometiéndose inocentemente a nuestro Poder fáctico,
se acorazan, automatizan y asumen las conductas convenientes a esta
sociedad de realización del Poder -llámese dinero etc.-
Así comienza la pérdida de la sabiduría filogenética
de 3600 millones de años y el acorazamiento psicosomático.
Es decir, que a la espiral de la carencia->miedo-a-carecer->miedo
al-abandono->miedo-a-la-muerte, reaccionamos con la espiral del
llanto->resignación->acorazamiento->sumisión.
El acorazamiento tiene dos aspectos básicos: 1) la resignación
ante el propio sufrimiento (condición emocional para la sumisión)
y 2) la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno (condición
emocional para ejercer el Poder). Es decir, que para sobrevivir en
este mundo hay que congelar la sensibilidad emocional específica
de las relaciones de ayuda mutua en la vida humana autorregulada:
pérdida de la inocencia, pérdida de la confianza puesto
que no hay reciprocidad: una congelación y un acorazamiento
necesarios para luchar, competir e imponerse sobre el de al lado,
en la guerra de conquista de posiciones, de escalada de peldaños,
de expoliación y de acaparación; porque aunque sólo
pretendamos sobrevivir, en este mundo para no carecer hay que poseer,
y para poseer hay que de algún modo robar y devastar, y para
devastar y robar hay que ser capaces ejercer la violencia contra nuestr@s
herman@s.
Para lograr este acorazamiento psicosomático en cada criatura
humana individual, hombre o mujer, y el aprendizaje de las conductas
y de las estrategias fratricidas y jerárquico-expansivas de
realización del Poder -lo que eufemísticamente se llama
educación-, se necesitan cuerpos de mujeres que engendren y
paran sin desarrollo sexual y libidinal.
La represión del imprinting y la prohibición de mimar
y complacer a las criaturas está por ejemplo muy claramente
expuesta en diversos textos bíblicos: mima a tu hijo y verás
lo que te espera, doblégale cuando aún es tierno, etc.
etc.; y la rebelión contra el padre se castiga con la pena
de muerte.
Véamos la función de la líbido materna desde
la perspectiva de las relaciones sociales:
En 1861 Bachofen (20),basándose directamente en autores de
la Grecia y de la Roma antigua, escribió un libro en el que
explica la cualidad y la función social y civilizadora de la
líbido maternal en las primeras sociedades humanas; lo que
ahora ya la antropología con la nueva aportación de
la 'revolución arqueologica' están confirmado; Bachofen
dijo que la fraternidad, la paz, la armonía y el bienestar
de aquellas sociedades del llamado Neolítico en la Vieja Europa,
procedían de los cuerpos maternos, de lo maternal, del mundo
de las madres. No de una religión de las Diosas ni de una organización
política o social matriarcal, sino de los cuerpos maternos
(21).
Es decir que aquella sociedad no provenía de las ideas o del
mundo espiritual, sino de la sustancia emocional que fluía
de los cuerpos físicos y que organizaba las relaciones humanas
en función del bienestar; y de donde salían las energías
que vertebraban los esfuerzos por cuidar de la vida humana.
Esta vertebración de las relaciones humanas desde lo maternal,
lo explica así la antropóloga Martha Moia (22): el primer
vínculo social estable de la especie humana... fue el conjunto
de lazos que unen a la mujer con la criatura que da a luz... El vínculo
original diádico madre/criatura se expande al agregarse otras
mujeres... para ayudarse en la tarea común de dar y conservar
la vida...unidas por una misma experiencia, formando lo que esta autora
llama el 'ginecogrupo'. En el ginecogrupo el vínculo más
importante era el uterino, el haber compartido el mismo útero
y los mismos pechos. Este es el origen del concepto de la fraternidad
humana, que se ha sacado de sus raíces físicas y se
ha elevado a lo sobrenatural, para corromperlo y prostituirlo. El
vínculo uterino entre un hombre y una mujer era algo fundamental
para la reproducción de las generaciones en un sociedad con
sistema de identidad grupal, horizontal y no jerarquizada, sin concepto
de propiedad ni de linaje individual-vertical; es decir, con conciencia
de reproducción grupal. Por cierto, que todavía exiten
aldeas en rincones perdidos del mundo que continúan funcionando
de este modo (23).
La díada madre-criatura y el despliegue de la líbido
materna en los ginecogrupos creaba lo que Moia llama la urdimbre del
tejido social, sobre la cual se entrecruzaba la actividad del hombre,
la trama. Este encaje de urdimbre y trama daba como resultado ese
tejido social de relaciones armónicas, por el que puede transcurrir
la líbido autorreguladora sin bloqueos ni trabas; un campo
social recorrido por el deseo productor de la abundancia y no de la
carencia (24). La arqueología ha confirmado las relaciones
armónicas entre los sexos y entre las generaciones de aquellas
sociedades. (25)
Pues no estamos hablando de teorías abstractas: nos referimos
a civilizaciones humanas que se han descubierto que existieron desde
el 10.000 a.c., geográficamente ubicadas entre el sur de Polonia
y el norte de Africa, y desde los Urales hasta la península
Ibérica, que se sepa.
En cambio el tipo de sociedad esclavista que consiguieron imponer
las oleadas de pastores seminómadas indoeuropeos que empezaron
a asolar las antiguas aldeas y ciudades matrifocales, a partir del
4000 a.c., al principio esporádicamente, (26) no buscaban el
bienestar y la armonía, sino la dominación para extraer,
acaparar y acumular las producciones de la vida; es decir, crear Poder,
a cualquier precio, con toda la violencia necesaria y con los quebrantamientos
de la autorregulación de la vida que sus objetivos requisieran,
con tal de sedimentar su Poder contra esta vida humana autorregulada.
Para ésto, para devastar, luchar, conquistar, matar, expoliar
y acaparar se requiere un tejido social distinto del que se crea para
el bienestar y conservación de la vida, partiendo de lo maternal.
Un tejido de guerreros, de jefes de guerreros, de linajes de guerreros,
de esclavos, de jefes de esclavos, de líneas de mandos, de
mujeres disciplinadas y dispuestas a acorazar y adiestrar criaturas,
es decir, de cambiar la maternidad por la construcción de los
linajes verticales, y organizar la crianza de esos futuros guerreros
dispuestos a matar y esclavos dispuestos a dedicar sus vidas a trabajar
para los amos; mujeres enseñadas para enseñar a sus
hijas a negar sus deseos, a paralizar sus úteros y a hacer
lo mismo que ellas.
Es decir, una sociedad con madres patriarcales, que no son verdaderas
madres sino un sucedáneo de madres, que no crían a su
prole para el bienestar y para su integración en un tejido
social de relaciones armónicas que ya no existen, sino para
el de la guerra y la esclavitud. (27) Como dice Amparo Moreno sin
una madre patriarcal que inculque a las criaturas 'lo que no debe
ser' desde su más tierna infancia, que bloquee su capacidad
erótico-vital y la canalice hacia 'lo que debe ser', no podría
operar la ley del Padre que simboliza y desarrolla de una forma ya
más minuciosa 'lo que debe ser'.(28)
Entonces tenemos que la destrucción de lo maternal no sólo
destruye algo básico en el desarrollo físico y psíquico
de cada criatura, sino también y correlativamente, lo básico
de nuestra condición social y de nuestra sociedad.
Aquí no tenemos tiempo, pero esto se puede ver en el proceso
histórico.
A lo largo de 3000 años tuvieron lugar guerras de devastación
de las pacíficas ciudades y aldeas matrifocales, durante las
que se exterminaron generaciones enteras de hombres que las protegieron
con sus vidas; guerras durante la cuales se esclavizaron generaciones
de mujeres que vivían plenamente su sexualidad y parían
con placer; generaciones con las que 'desapareció la paz sobre
la tierra' según expresión de Bachofen porque con ellas
desapareció el tejido social, el espacio y el tiempo en el
que la maternidad es posible.
Según Gerda Lerner (29), l@s niñ@s fueron la primera
mano de obra esclavizada, por la facilidad de manejarlos y de explotarlos.
A las mujeres de las aldeas conquistadas, se las mantenía vivas
para la producción de mano de obra, montándolas y preñándolas
como al ganado. Y así empezó la maternidad sin deseo,
por la fuerza bruta.
La consolidación y generalización del patriarcado fue
un proceso discontinuo y largo, que fueron no décadas, ni siglos,
sino varios milenios. Tras las guerras venían las treguas,
las fronteras, el rearme, la vida bajo la amenaza y la presión
del enemigo, es decir, los periodos de guerra 'fría', durante
los que se crean las formas de sumisión voluntaria de la mujer,
producto de diferentes pactos, basadas en las incentivaciones sociales
y en el chantaje emocional, pero también en la búsqueda
de situaciones que fueran el menor mal posible para ellas y para las
criaturas.
Además, la agresividad del guerrero o la docilidad del esclavo
o de la esclava reside, desde luego, en que lo sea desde su más
tierna infancia; pero también depende del arte de combinar
el látigo y el hambre con incentivaciones, mitos engañosos
y chantajes emocionales, de los que tenemos abundantes pruebas, no
sólo arqueológicas, sino escritas, como el famoso Código
de Hammurabi (30), rey de Mesopotamia en el 1800 a.c., en un estadio
ya avanzado de la transición.
En los orígenes del patriarcado la paternidad era adoptiva,
esto es, los primeros patriarcas adoptaban (31) a sus seguidores o
filios entre los niños mejor educados y preparados para las
guerras y el gobierno de los incipientes Estados, y las mujeres adquirían
un rango en función del que adquirían sus hijos e hijas
(esposas, concubinas, esclavas), de manera que incluso su supervivencia
y la de sus criaturas dependían a menudo de su firmeza en el
adiestramiento de éstas. Esto es un ejemplo de un tipo de incentivación
que va conformando la madre patriarcal; la mujer que subordina el
bienestar inmediato de sus hij@s a su preparación para el futuro
éxito social, en una sociedad jerarquizada y competitiva; y
además que tiene su cuerpo disciplinado para limitar su líbido
sexual a la complacencia falocrática.
Según se va desapareciendo la sexualidad específica
de la mujer y se va consolidando la maternidad sin deseo y la madre
patriarcal, se van institucionalizando formas de matrimonio, porque
ya se puede predecir a priori que una muchacha será, como se
suele decir, 'una buena madre y una buena esposa' y que criará
a su prole de forma adecuada. En realidad, el matrimonio y la paternidad
tal cual la conocemos hoy data del Imperio romano.
Entre los engaños míticos está la satanización
de la sexualidad de la mujer. Como dice la Biblia: la maldad es por
definición lo que mana del cuerpo de la mujer. De los vestidos
sale la polilla y del cuerpo de la mujer la maldad femenil, dice la
Biblia; y también que ninguna maldad es comparable a la maldad
de la mujer. La mujer tiene que sentir vergüenza de su cuerpo
incluso ante su marido, que debe cubrirse de velos, considerarse impura.
Esto es una percepción efectivamente paralizante de los cuerpos.
La mujer seductora y seducible, voluptuosa, sólo puede ser
una puta y una zorra, absolutamente incompatible con una buena madre,
cuyo paradigma es una virgen que engendra sin conocer varón
y que tolera resignadamente la tortura y la muerte de su hijo en sacrificio
al Padre.
Con las generaciones se va perdiendo la memoria sobre la otra manera
de vivir y de parir, la otra percepción del cuerpo de la mujer,
cuyo rastro, retrospectivamente, podemos encontrarlo en tres lugares:
en el Hades (a donde enviaron lo que no debe ser y debe permanecer
oculto), en el infierno (a donde va todo lo que es maligno), y también
en lo más hondo de nuestro ser psicosomático.
La milenaria represión sexual de la mujer, acompañada
de toda clase de torturas físicas y psíquicas, es algo
relativamente bien conocido. Pero quizá no es igualmente sabido
que esa represión ha tenido por objeto impedir que irrumpa
nuestra sexualidad. Porque para que una mujer se preste voluntariamente
a hacer de madre patriarcal, hay que eliminar la líbido materna,
para lo cual hay que impedir el desarrollo de su sexualidad desde
su infancia.
Así se consuma el matricidio histórico, somatizándose
en el cuerpo de cada mujer generación tras generación.
Como dice Amparo Moreno, cada vez que parimos, afirmamos la vida que
no debe ser, bloqueamos la capacidad erótico-vital de la criatura,
para a continuación adiestrarla de acuerdo con el orden establecido.
(28).
Esta es la maldición de Yavé: paralizar los úteros
para paralizar la producción libidinal de la mujer, y cambiar
el tejido social de la realización del bienestar por el tejido
social de la dominación y de la jerarquía.
Tras la devastación de la sexualidad y la paralización
del útero, se construye 'el amor materno' espiritual, destinado
ante todo a neutralizar y reconducir las pulsiones y los deseos que
puedan impedir la represión y el adiestramiento de las criaturas;
y junto a ese 'amor', se construye la imagen de la madre abnegada
y sacrificada, dedicada a la guerra doméstica de vencer la
resistencia de las criaturas a formar parte de este tejido social.
La 'cualidad' del 'amor' espiritual es la de neutralizar la com-pasión
y el con-sentimiento que puedan irrumpir y agrietar las corazas, y
que pueden llegar a hacer imposible la represión y el sacrificio
de l@s hij@s al Padre, al Espiritu Santo, al Capital, al Estado, al
sistema de enseñanza obligatorio, etc. etc.
Porque, en cambio, el amor que nos sale de las vísceras, a
diferencia del que dicen que sale del alma escondida tras los cuerpos
acorazados, sólo sabe complacer y aplacer a los hij@s y es
incompatible con el sufrimiento y con la angustia que presiden su
socialización en este mundo.
3.- ... Y QUE SEA INIMAGINABLE (LA DESAPARICIÓN DE
LA SERPIENTE)
Después de las guerras de devastación, ya constituida
la sociedad patriarcal, siguió habiendo una dura y larga resistencia,
durante la cual se siguieron exterminando a las mujeres que guardaban
el rescoldo del antiguo modo de vida y de la otra sexualidad. Para
justificar este holocausto, se creó la imagen de la 'bruja'
que tiene trato con el demonio, que todavía perdura en nuestros
días.
Pero la vida es como es, y no deja de serlo, a pesar y en contra del
Poder. Y para impedir que nuestra sexualidad se desarrolle, además
de silenciarla había que hacerla inimaginable, eliminando todo
aquello que pudiera delatarla o aludir a su eventual existencia.
Por ello tuvieron que cambiar el significado de los símbolos
de las culturas neolíticas, que habían estado durante
milenios vinculados a nuestra sexualidad. Símbolos presentes
en costumbres y objetos materiales de la vida cotidiana. Para conseguirlo
se escribieron las historias y los mitos que cambiaron el significado
y el sentido de aquellos símbolos (las grandes obras míticas,
como la Biblia o la Iliada se escribieron en el siglo VIII a.c). El
nuevo orden simbólico correlativo al nuevo orden social, proyecta
en nuestra imaginación y en nuestro inconsciente el modelo
de mujer patriarcal: una falsa percepción de nuestros cuerpos,
con una
orientación exclusivamente falocéntrica de nuestro anhelo
emocional, que debe acompañar la relación de sumisión
al hombre.
Este proceso de construcción del nuevo orden simbólico,
se puede verificar siguiendo el rastro del que fue símbolo
de nuestra sexualidad en casi todas las culturas: la serpiente.
La importancia y la omnipresencia de la imagen de la serpiente había
sido correlativa a la importancia del despliegue de la líbido
femenina. Hacer que la serpiente desapareciera era imposible. Por
eso lo que hicieron fue eliminar su fuerza simbólica, que mantenía
viva la memoria, el recuerdo y la posibilidad de imaginar otra forma
de ser mujer.
Cambiaron su significado simbólico cambiando las historias
míticas, y convirtiendo el movimiento ondulante de la serpiente
en un símbolo de todos los males y de todos los demonios. También
el asco que nos producen los reptiles, sus mucosas y sus pieles húmedas,
es una construcción cultural paralela al asco y al pudor que
sentimos hacia nuestros cuerpos y sus fluidos, y que tiene por objeto
sacar de nuestra imaginación su sentido maternal y simbiótico.
El orden simbólico tiene que hacer a lo bueno, malo, y a lo
malo, bueno.
Así, junto a la satanización de la sexualidad de la
mujer, se sataniza también a la serpiente que pasa a ser el
demonio del infierno judeo-cristiano; y el infierno y el Hades pasaron
a ser los lugares a donde va todo lo que no debe ser, por contraste
de los cielos donde habitan los paradigmas de lo que debe ser; y el
guardián del Hades en la mitología griega, fue el can
Cerbero, hermano de la amazona Medusa, la de la cabellera de serpientes,
que lleva también el lomo lleno de serpientes y su cola es
una serpiente. Las sirenas y las Nereidas que representaban la asociación
de lo femenino con el agua, se convirtieron en monstruos marinos que
atacaban a los héroes, como Escila que no deja a Ulises pasar
por el estrecho de Mesina. Atenea, en un tiempo representada con serpientes,
pasa a ser la diosa de la guerra, y las serpientes pasan simbólicamente
a manos de Esculapio, dios, como no, de la Medicina, y de Hermes,
dios de la fertilidad, de manera que la sexualidad femenina en vez
de ser una emanación de la mujer para la autorregulación
de la vida, pasa a ser algo administrado y gobernado por los dioses.
En todas las culturas aparece el héroe o el dios que desafía
y mata la serpiente: Zeus mata a Tifón, Apolo a la Pitón,
Hércules a la Hidra, Perseo a Medusa y Jasón vence al
dragón que guardaba al vellocino; el dios mesopotámico
Marduk mata a las serpientes de la diosa Tiamet, y el hindú
Krisna a la serpiente-demonio Kaliya. En las culturas cristianas,
después del famoso y explícito mito del Génesis
(pondré enemistad entre tí y la serpiente), la virgen
María vuelve a aplastar a la serpiente, San Jorge al dragón
de Inglaterra, San Patricio a la serpiente de Irlanda, San Miguel
a diversos dragones...
Ante el cuadro del Museo del Prado de Cornelio de Vos que representa
Apolo matando a Pitón, un profesor de instituto les decía
a sus alumnos y alumnas que simbolizaba el origen de nuestra civilización.
Siempre nos sorprendemos cuando descubrimos que ellos ya sabían
estas cosas. Es la complicidad transgeneracional de los señores
del Poder y de la Guerra.
Fijaos que la resistencia al orden patriarcal a lo largo de los siglos
la delatan los mitos: porque la Virgen María tiene que volver
a aplastar a la serpiente que ya había sido enviada por Jehova
al Infierno 2500 años antes. Y en la Edad Media, para hacer
las naciones modernas y acabar con el relativo descontrol de las aldeas
desperdigadas por la tierra, siguen haciendo falta mitologías
con santos que matan a las serpientes locales: San Jorge en Inglaterra,
San Patricio en Irlanda, pueblos en donde los campesinos celtas animados
por los druidas conservaron durante mucho tiempo reductos de antiguos
modos de vida.
Arturo es otro mito, en plena Edad Media que representa, al igual
que Edipo, la tragedia de la transición. Arturo, no mata al
dragón, sino que lo salva, era conocido como Arturo de Pendragón,
y al principio llevaba su imagen en su estandarte porque era un caballero
que defendía el antiguo modo de vida. Llevaba sendas serpientes
tatuadas en ambas muñecas.
Junto al cambio de significado simbólico de la serpiente, está
la inversión de lo que vale, del bien y del mal, y también,
la significación de los que la matan: el héroe o el
santo. Matando a la serpiente, el santo salva nuestras almas y el
caballero o el príncipe azul, nuestros cuerpos.
Dice Robert Graves que muchas de estas historias son versiones falseadas
de las originales; y asegura que las fábulas de las doncellas
salvadas por héroes, que matan a los dragones o a los monstruos,
sólo puede deberse a un error 'iconotrópico': porque
la doncella o la princesa no es la futura víctima de la serpiente,
sino que ella es quien ha sido encadenada por Bel, Marduk, Perseo
o Hércules depués de haber vencido éstos al monstruo
que era una emanación de ellas.
Este cambio en los mitos corresponde al paso de la dominación
de la mujer por la fuerza bruta (se captura a la mujer tras destruir
por la fuerza lo que emana de ella), a la sumisión voluntaria
de la misma (la mujer se considera 'salvada' cuando se destruyen las
monstruosas emanaciones de su cuerpo).
4.- TENDER LA URDIMBRE...
He intentado explicar por qué el parto es una cuestión
de Poder.
Parir con dolor no es una cuestión médica, ni una cuestión
de la salud de nuestros cuerpos individuales. Recuperar el potencial
sexual femenino y revitalizar nuestros úteros es una revolución
social contra 5 milenios de cultura patriarcal, porque es una sociedad
que no puede funcionar con cuerpos de mujeres que secreten líbido
materna.
El malestar de nuestra cultura se debe a todo lo que desencadena la
robotización de la función materna, al desquiciamiento
de la sexualidad, las relaciones patológicas y el desierto
afectivo que este desquiciamiento produce. Lo malo del chupete, por
ejemplo, no es que el pezón sea de plástico, lo peor
es el cuerpo que falta detrás del chupete. Lo peor es la orfandad,
la falta de calidez (32). Este mundo es inhóspito, porque han
matado a la madre y todos y todas somos huérfan@s (27), y por
eso no nos podemos reconocer como herman@s. La verdadera fraternidad
es la que sale de los cuerpos físicos.
No debe extrañarnos que la lucha contra los hábitos
y costumbres de la maternidad patriarcal encuentre tanta dificultad.
Creo que para ir abriendo camino hay que poner en marcha la ayuda
mutua práctica y cotidiana entre las mujeres; así como
un nuevo tipo de relación entre hombres y mujeres que recupere
el espacio y el tiempo de la maternidad. Pues nuestros cuerpos vivos
sólo necesitan un poco de conciencia para desatar toda su potencia
sexual, un caudal infinito latente de energía y pasión
por el bienestar de los demás. Sabemos que es destino de todos
los cuerpos femeninos y masculinos, hacerse regazo y no coraza. Además
están ahí nuestros hijos e hijas, nuestras criaturas,
reclamando su derecho a tener madre, a nacer gozosamente y a encontrar
un mundo donde vivir con calidez y armonía.
Hay que recuperar la transmisión por vía oral de la
verdadera sabiduría de lo que es bueno y de lo que es malo;
esta es una vía que es mucho más difícil de controlar
y manipular para cambiar el significado de las cosas. Hay que correr
la voz. Se acabó el acceso prohibido a la ciencia del bien
y del mal. Se acabó el Hades y todo lo que allí ocultaron.
Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas. De mujer a mujer,
de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.
Porque lo que se plantea no es una preparación al parto distinta,
que comenzase con cada gestación. Es la recuperación
de una sexualidad que debe impregnar todas nuestras vidas y las de
nuestras hijas, desde pequeñas. Para parir con placer, hemos
de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero,
que cuando se llenan de emoción y de amor, palpita con placer;
recuperar las verdaderas danzas del vientre, para que cuando lleguen
a la adolescencia no tengan reglas dolorosas, sino que se sientan
en ese estado especial de bienestar similar al de la gravidez. Hemos
de hacer hogueras para quemar los informes médicos del tipo
del recientemente aparecido que afirma que la menstruación
es una enfermedad y que hay que eliminarla tomando píldoras
ininterrumpidamente (33).
Hemos de re-conquistar nuestros cuerpos y re-aprender a mecer nuestro
útero, a conectar sus inervaciones voluntarias con las involuntarias;
sentir su latido y acompasarlo con todo nuestro cuerpo. Que la exuberancia
de nuestra plena sexualidad acabe con las contracciones dolorosas
y sólo haya el movimiento palpitante de nuestros músculos
relajados y vivos.
También tenemos que pedir a los hombres que no duden, como
Arturo, y que no se quiten las serpientes de las muñecas, ni
quiten el dragón de los estandartes. Hay que dejarse de rivalidades.
Ni envidia del pene ni envidia del útero. La envidia es el
correlato de la jerarquía. En la vida no hay jerarquía,
hay fenómenos y funciones diversas. Ni el corazón tiene
envidia del hígado, ni el sistema circulatorio es superior
al digestivo, por decir algún ejemplo. La diversidad tiene
que funcionar para que haya armonía, que no es ningún
estado místico, sino la sensación de bienestar que produce
la vida autorregulada. Para restablecer la armonía entre los
sexos tiene que haber sexo femenino; para que haya encaje armónico
entre la urdimbre y la trama, hay que tender primero la urdimbre.
Hay que recuperar la maternidad, el espacio y el tiempo de la simbiosis
primaria.
BIBLIOGRAFIA
(1) Expresión acuñada por el arqueólogo James
Mellaart (Cathal Huyuk, Nueva York, McGraw Hill, 1967, y Excavations
at Hacilar Edinburgh, University Press, 1970) que ha trabajado en
los sitios arqueológicos de Turquía. La excavación
de Hacilar fue prohibida y paralizada definitivamente por el Gobierno
inglés, "uno de los capítulos más trágicos
en la historia de la arqueología" según Mellaart.
Ver también la obra de Marija Gimbutas, que ha hecho un estudio
al respecto en base a varios miles de piezas decoradas y talladas
en la llamada 'Vieja Europa': Diosas y dioses de la Vieja Europa,
Madrid, Istmo 1991, y El lenguaje de la diosa Oviedo, Dove 1996.
(2) De las Casas, Bartolomé. Historia de las Indias. Fondo
de Cultura Económica, México, 1986 (1? publicación
1552)
(3) Según Merelo-Barberá, J. Parirás con placer.
Kairós, Barcelona, 1980.
(4) Ola Raknes "Educación económica sexual"
International Journal of Sex Economy and Orgone research, vol 2, 1943.
(5) Masters,W. y Johnsons,V. Human Sexual Response.Intermédica,
México 1978.
(6) Choisy, M. La guerre des sexes Publications Premièrs. Paris
1970. Pg 45-47
(7) V.V.A.A. Mamatoto: la celebración del nacimiento. Plural
ediciones, Barcelona 1992.
(8) Citados en: Anderson, B.S. y Zinsser,J.P. Historia de las Mujeres:
una historia propia. Crítica, Barcelona 1991.
(9) Sagan, D. Por qué las mujeres no son hombres, El País
02.08.1998
(10) Ver Museo del Oro en Santa Fé de Bogotá.
(11) El sufrimiento fetal durante el parto ha sido detectado por varios
autores; por ejemplo, Konrad Stettbacher Pour quoi la souffrance?
Aubier, Paris 1991.
(12) Véase estudios del Dr.Serrano Vicens y del Dr. Schebat
del Hospital Universitario de París citados en Pariras con
placer, asi como los del propio Juan Merelo Barberá.
(13) Jacobsen, Thorkild. The Treasures of Darkness Yale Un. Press,
1976 Pg 108.
(14) Pepe Rodríguez Dios nació mujer Ediciones B.,S.A.,
Barcelona, 1999 Pag.314.
(15) Leboyer, F. El parto: crónica de un viaje, Pags. 244-246
Subrayados nuestros.
(16) Odent, M. El bebé es un mamífero. Mandala, Madrid,
1990.
(17) Freud llega textualmente a decir: El conocimiento de una época
pre-edípica en la mujer ha provocado en nosotros una sorpresa
similar a la que, en otro campo, suscitó el descubrimiento
de la civilización minoico-micénica anterior a la civilización
griega. Todo, en el ámbito de la primiera vinculación
con la madre, me parece difícil de captar analíticamente,
oscuro, remoto, sombrío, difícil de devolver a la vida,
como si hubiera caído bajo una represión particularmente
inexorable. Sobre la sexualidad femenina (1931), Obras completas,
tomo III pag. 518. Madrid, Biblioteca Nueva, 1968. Citado por Silvia
Tubert en Figuras de la Madre.
(18) Balint, M. La Falta Básica Paidós, Barcelona 1993
(1? publicación: Londres y Nueva York 1979)
(19) Pepe Rodríguez, obra citada. Ver por ejemplo también,
la obra del paleontólogo norteamericano Stephen Jay Gould.
(20) Bachofen, J.J. Mitología arcaica y derecho materno. Anthropos,
Barcelona, 1988. (1ª publicación, Stuttgart, 1861).
(21) Subrayamos este aspecto, porque en las versiones castellanas
de Bachofen, se viene traduciendo 'mutterlich' (maternal), 'muttertum'
(entorno de la madre) y 'mutterrecht' (derecho de la madre) por 'matriarcado'.
Sin embargo cuando Bachofen se quiere referir al 'archos' femenino
de la transición, utiliza el término de 'gynecocratie'.
(22) Moia, M. El no de la niñas laSal edicions de les dones,
Barcelona, 1981
(23) Ver artículo de Paka Díaz en El Semanal del Diario
La Verdad de Murcia, del 16-22 de Julio 2000, Los Musuo, el último
matriarcado.
(24) Deleuze, G. y Guattari, F. El anti-edipo, capitalismo y esquizofrenia
Paidós, Barcelona, 1985.
(25) En esto ya no hay discusión, empezando por la misma Gimbutas.
(26) Gimbutas, Mellaart, Eisler, Rodríguez etc.
(27) Sobre el matricidio, ver particularmente la obra de Victoria
Sau: La maternidad: una impostura Revista Duoda, nº6 Barcelona,
1994; El vacío de la maternidad Icaria, Barcelona 1995, entre
otros.
(28) Carta de Amparo Moreno a la Asociación Antipatriarcal,
Boletín nº 4, Madrid, diciembre 1989.
(29) Lerner, G. La creación del Patriarcado Crítica,
Barcelona, 1990.
(30) El código de Hammurabi son 282 leyes (con un prólogo
y un epílogo) grabadas sobre un falo de basalto de 2,05 m.,
que se encuentra en el Museo del Louvre; esta leyes regulan ya un
sistema de propiedad y de adopción pormenorizado. Edición
de Federico Lara Peinado en Tecnos, Madrid, 1986.
(31) Sobre el orígen adoptivo de la paternidad, véase
por ejemplo el estudio de Assmann en el Antiguo Egipto: en Tellenbach,
H. et al. L'image du père dans le mythe et l'histoire. PUF,
Paris 1983
(32) Moreno A. Pensar la historia a ras de piel Ed. Tempestad, Barcelona,
1991.
(33) Ver artículo en el diario El Mundo del 1 de julio 2000
de
Myriam Lopez Blanco: ¿Debería ser opcional la menstruación?
http://www.casildarodriganez.org/orales6.php
volver
SI TUVISTE UNA
CESAREA...http://www.dandoaluz.net/cesarea.htm
La Operación Cesárea es una operación de cirugía
mayor que conlleva una serie de cuidados físicos y emocionales
especiales, y cuestiones relevantes a tener en cuenta.
Aquí te brindamos información sobre: cuidados de la
herida, aspectos emocionales, cuestiones a considerar antes de una
cesárea, indicaciones correctas, relativas y falsas de cesáreas,
entre otros temas. Si querés aportar alguna información
que consideres de interés para esta página enviala a:info@dandoaluz.net
Cuidados de la herida:
La herida hay que limpiarla con alcohol y ponerse una gasa estéril.
Podés bañarte cuando te sientas con fuerzas de estar
parada en la ducha, es aconsejable que la primera vez te acompañe
alguien. Luego de bañarte a la herida hay que pasarle alcohol
y poner una gasa estéril. Esto es cada vez que te bañás.
Más allá del cuidado diario que te indicó el/la
obstetra.
Hay que prestar atención a: las secreciones, a la hinchazón,
y el enrojecimiento, por cualquiera de estas causas es aconsejable
consultar al médico/a.
Podés empezar a dar paseos caminando generalmente a partir
de la semana, tu estado de ánimo y físico te dará
la señal de cuando es tu momento.
Los puntos: Depende que tipo de sutura (hilo) utilizaron el tiempo
en que deben ser sacados. Si es de lino a los 7 días, si es
de nylon se puede esperar 15 días. Y si utilizaron reabsorbibles
pues su palabra lo indica, se reabsorben solos.
Aspectos emocionales:
Cuando a las mujeres les toca atravesar una operación cesárea
en el momento del nacimiento de su hija/o aparacen un sentimientos
ambivalentes. La felicidad de conocer al bebé junto con la
tristeza, angustia, o bronca de no haber parido (dependerá
de cada historia en particular).
Es aconsejable dejar que el dolor emocional te guíe, no silenciarlo,
poder hablar con personas que no te juzguen o con mujeres que hayan
atravesado una cesárea. Poder compartir los sentimientos ,
escribirlos, incluso tratar de hacer una lista de cosas buenas que
te aporto la cesárea y fundamentalmente no juzgarte. Puede
suceder que el 1º cumpleaños sea ambivalente que estés
triste y contenta, igual que en el nacimiento.
ASPECTOS A CONSIDERAR PARA UNA OPERACIÓN CESÁREA:
Si no es de urgencia, tomarnos las horas que necesitemos antes de
la intervención, ya sea para arreglar las cosas de ultimo momento,
hablar con otros hijos si los tenemos y dejar las cosas arregladas
para estar tranquila como por ejemplo con quien dejamos a los otros
hijos.
También es necesario ese tiempo para procesar emocionalmente
la operación. Si no es una urgencia pueden pensar y decidir
a que hora quieren la intervención. Una idea es que a la tardecita
ya estarán solas con su pareja, en seguida viene la noche que
físicamente es más reparadora que el día, pero
cada una elige según sus pro / contras, tal vez si sus otros
hijos van a la escuela a la mañana sientan que es mejor que
una vez que salen puedan conocer a su hermana/o recién nacido.
Estar acompañadas: Es fundamental la presencia de un acompañante,
no solo el marido o quien elijan, sino también es importante
que la partera esté con ustedes, conteniéndolas desde
lo emocional, y es importante que durante el embarazo hablen esto
con la partera, en el caso de que fuera una cesarea, si está
dispuesta a estar atenta a lo que convinimos con respecto a la anestesia,
por ejemplo que no nos duerman, que la nurse o el pediatra no se lleven
al bebé inmediatamente si no es nuestro deseo, una buena contensión
es la diferencia entre la angustia y la desesperación por no
saber qué le están haciendo a nuestro cuerpo anestesiado,
y la calma, serenidad para aceptar y entender porque nos están
explicando (y la fantasía puede ser más terrible que
la realidad).
El atravesar la operación cesárea contenidas emocionalmente
ayuda a hacer un proceso de recuperación más sano y
rápido.
Puede resultar positivo que la mujer medite sobre el hijo / hija que
está por nacer, meditar sobre esta persona que está
por cambiar de estado y unirse a ella en pensamiento y respiración,
ampliando los espacios interiores para ofrecerle "aire"
como una preparación. Y meditar también sobre esta fecha,
que será motivo de celebración de cumpleaños
o aniversario del nacimiento en los años por venir. Es importante
pedir que no les aten las manos.
Que el suero se lo pongan fuera del pliegue del codo ( es el mejor
lugar donde hay una vena pero el peor para amamantar luego)
Que el anestesista no les de nada para dormirlas, es importante que
estén lucidas para recibir al bebé, a veces , con la
mejor de las intenciones , para que la "mamá descanse"
suelen dar por el suero, calmantes que nos duermen.
Que no te pongan la sonda vesical.
Que no le corten el cordón al bebé hasta que deje de
latir
Que los profesionales no hablen cosas triviales mientras te operan.
Que al bebé lo pongan sobre tu pecho apenas nace, con la ayuda
de tu acompañante y partera para sostenerlo, si querés
que le hagan todos o algunos controles al bebé, pueden hacerlo
media hora después de su nacimiento.
Que no te dejen desnuda sobre la camilla mientras los profesionales
se preparan.
Podes pedir que te guarden la placenta si querés llevartela.
(para lo cual tenes que llevar previamente un envase).
¿Qué es una operación cesárea?
Es una operación de cirugía mayor donde se cortan 7
planos, equivalente a una operación de vesícula o de
apendicitis.
¿Cuál es un porcentaje aceptable de cesáreas?
Según la Organización Mundial de la Salud no debería
sobrepasar el 15 %: En Argentina está muy por encima, en algunas
clínicas privadas llega al 80 %. Y es notorio el incremento
en vísperas de feriado, fin de semana largo, y fiestas naviedeñas.
Debido al aumento indiscriminado de cesáreas “innecesarias”
nos parece importante desde Dando a Luz informar a las mujeres sobre
cuáles son motivos verdaderos de cesáreas y cuales son
falsas indicaciones .
Indicaciones correctas de Operación Cesárea:
• Placenta Previa: la placenta previa se diagnostica hacia el
final del embarazo, porque la placenta va subiendo conforme se estira
el útero, por eso no puede valorarse al comienzo o mediando
el embarazo, solo al final y a veces la placenta se ubica baja pero
no obstruye el canal de parto, con lo cual el parto sigue siendo posible,
solo cuando la placenta es obstructiva total la cesárea puede
programarse.
• Bebés mal posicionados: A veces los bebé suelen
ponerse en “transversa”, esto significa que se acuestan
en la panza, la cabeza a un costado y los pies al otro. A veces se
sientan. En ambas situaciones asesorate porque hay muchos recursos
para intentar que un bebé se voltee y se ponga cabeza abajo:
homeopatía, visualizaciones, masajes, determinadas posiciones,
rebirhing, terapia, natación, cromoterapia, acupuntura, moxibustión,
osteopatía, versión externa. Si después de todo
esto el bebé sigue mal posicionado, es bueno esperar el trabajo
de parto, a veces las mismas contracciones lo ayudan a colocarse bien
y si no es así, el sano para tu bebé haber pasado por
un trabajo de parto antes de nacer por cesárea, es un mito
esto de “pasé un trabajo de parto sin sentido porque
al final me operaron..” deberíamos decir “ que
bueno que a pesar de que necesite una operación mi hijo vivenció
las contracciones porque éstas lo ayudan a eliminar el agua
en sus pulmones y lo llenan de hormonas para estar más preparado
para la vida aérea” muchos bebés son llevados
a neonatologia después de una cesárea por “quejido”
esto es por un ruidito cuando respiran y tiene que ver con que aún
hay liquido amniótico en sus pulmones.
Si tu bebé permanece sentado, aún así puede nacer
vaginalmente, desde hace varios años es indicación de
cesárea, esto significa que un medico joven no tendrá
experiencia en acompañarte en este tipo de nacimiento como
se hacia antes, tendrás que hablarlo con tu médico.
• Desprendimiento de placenta: Esto significa que la placenta
se desprendió parcialmente del útero, aparecen hemorragias
como de menstruación y se siento un dolor abdominal profundo,
esto es motivo de consulta inmediata y la cesárea se hace lo
más rápido posible.
• Cardiopatías graves , otras enfermedades graves, eclampsia
(función renal muy alterada, con aumento de presión
arterial, proteínas en la orina, edemas generalizados, valores
alterados de laboratorio)
• Prolapso de cordón: si el cordón umbilical sale
por la vagina antes que el bebé y como la cabeza presionaría
el cordón obturando el paso de sangre y por ende de oxigeno,
esto es una situación muy aislada y es más probable
que suceda en bebés en pelviana (sentados) y cuando se rompe
la bolsa artificialmente, por esto es muy peligroso que te rompan
la bolsa sin motivo, solo por apuro de los profesionales.
Motivos relativos de cesárea
• Pelvis estrecha: la única manera de valorar que la
pelvis es estrecha o que el bebé es muy grande para la pelvis
de una mamá pequeña es mediante el trabajo de parto
y la comprobación que el bebe no desciende, trabajo de parto
verticalizada porque acostada se dificulta el correcto posicionamiento
del bebé. ( la verticalidad permite que la pelvis, articulación
móvil se ensanche más que estando acostada, entre otras
ventajas)
• Tumores que obstaculizan el paso del bebé: Se debe
evaluar luego del trabajo de parto, si obtura la salida del bebé,
siempre es mejor para él haber pasado por un trabajo de parto.
• Sufrimiento fetal : esto es lo que comúnmente se dice
“bajaron los latidos”, éste descenso para ser un
motivo de cesárea tiene que ser sostenido y no recuperarse,
y debes saber que , muchas veces lo produce un mal manejo del parto,
estimulación con oxitocina para apurar el parto, posición
acostada.
• Cesárea anterior: No se debe hacer cesárea por
el solo motivo de haber tenido una anterior, se debe intentar siempre
el parto vaginal, el 70% de las mujeres que intentaron el parto después
de la cesárea (PVDC) lo lograron, a veces el motivo de otra
cesárea es la fuerte impronta que tuvo la primer cesárea
....”mi cuerpo no puede”, por eso es bueno hablar de la
cesárea anterior y darte cuenta que la mayoría de las
veces es porque no te esperaron lo suficiente o si la cesárea
fue necesaria no tiene porque repetirse el motivo que la generó.
• Infección por herpes vaginal: solo si se presenta un
brote activo en el momento del parto.
• Infección por HIV : si te hacés el análisis
de carga viral y este es bajo no hay motivo para programar una cesárea,
con cargas virales altas la cesárea minimiza el contagio maternofetal.
Si tenes miedo al parto, podés solucionarlo con terapia y no
con una cirugía. Casi siempre éste miedo está
relacionado con falsas informaciones, con alguna herida profunda en
la sexualidad. Un parto es más seguro para vos y para tu bebé.
Falsas indicaciones de Cesárea
• Miopía
• Tu edad
• Tamaño del bebé
• Evitar el daño del suelo pélvico
• El cordón umbilical alrededor del cuello del bebé
volver
Buscan
concientizar sobre el rol de la mujer durante el embarazo y el parto
- http://www.sinmordaza.com/noticia.php?id_noticia=69942
Con
motivo de celebrarse la Semana Mundial por un Parto Respetado desde
el 11 al 17 de mayo, este año, bajo el lema "Por la urgente
disminución de las cesáreas innecesarias", la diputada
Alicia Gutiérrez (SI) presentó a la Cámara de
Diputados un proyecto de declaración.
La Semana Mundial del Parto Respetado (SMAR) se viene celebrando desde
el año 2004 durante el mes de mayo en diferentes países
a partir de la iniciativa de la AFAR, Asociación Francesa por
el Parto Respetado.
Cada año el acento está puesto sobre un diferente tema.
Así se fueron sucediendo el rechazo a la episiotomía
(2004), las posiciones para parir (2005), el tiempo para nacer (2006),
el entorno amoroso durante el parto (2007), y la inutilidad de la
separación del bebé de su madre y/o padre luego del
nacimiento (2008).
La diputada Gutiérrez señala al respecto que este año
el tema es la cesárea y el incremento de su porcentaje en varios
países. Como lema propuesto por nuestro país será
"Por la urgente disminución de las cesáreas innecesarias".
Diferentes organizaciones del país reunidas a través
de la RELACAHUPAN, Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización
del Parto y el Nacimiento, ofrecerán charlas, debates y talleres
abiertos a profesionales y a toda la comunidad. Desde Relacahupan
además se presentará un afiche que será trabajado
en todos los países de la red y también un spot publicitario
que se filmará en Argentina con la actriz Soledad Villamil.
En nuestro país el 25 de agosto del 2004 se sancionó
la Ley 25.929, ley que establece taxativamente los derechos de todas
las mujeres en relación al embarazo, el trabajo de parto, el
parto y el post-parto.
La legisladora por el SI rescata que el 14 de abril de este año,
Argentina sancionó la Ley de Protección Integral para
Prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra las Mujeres, en
su artículo 6, inciso d) define a la Violencia Obstétrica
como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los
procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado,
un abuso de la medicalización y patologización de los
procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929.
Por último, Alicia Gutiérrez considera que la difusión
del marco legal que brinda protección a las mujeres durante
el proceso de parto y nacimiento es fundamental para la toma de conciencia
en la ciudadanía sobre el rol protagónico de la mujer
durante el embarazo y el parto, a fin de potenciar su autonomía
y libre determinación. Promover el debate público sobre
el derecho a un embarazo y parto digno, erradicando prácticas
innecesarias. Las recomendaciones anteriores surgen de la declaración
de la OMS, denominada "el nacimiento no es una enfermedad"
y su objetivo fundamental es impedir que el uso inadecuado de tecnología,
lleve a un alejamiento del parto natural y a un incremento innecesario
del parto por cesárea, sin que esto implique una mejora sustancial
en los resultados obstétricos o neonatales.
http://www.sinmordaza.com/noticia.php?id_noticia=69942
volver
Los Riesgos del Nacimiento
Por Cesárea Para La Madre y El Bebe
- COALICION PARA MEJORAR LOS SERVICIOS DE MATERNIDAD
http://www.relacahupan.org/riesgoscesareas.htm
La coalición para mejorar los servicios de maternidad (CIMS)
se encuentra en relación al dramático incremento y al
sobre uso de la cesárea. Cada año desde 1983 no menos
de una por cada cinco mujeres americanas han dado a luz por cirugía
abdominal.
Actualmente una de cada cuatro equivalente al 25% tiene una cesárea
para el nacimiento de sus bebes
y la incidencia para las madres primerizas puede convertirse hasta
en una de cada tres.
Los estudios muestran que la incidencia de cesárea pueden ser
reducido a la mitad. la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)
recomienda no mas de 15% de incidencia de cesárea.
Con un millón de mujeres teniendo cesárea cada año,
esto representa que 400,000 a
500,000 de estas fueron innecesarias.
Ninguna evidencia sostiene la idea de que las cesáreas son
tan seguras como el parto vaginal tanto para la madre como para el
bebe. Por lo tanto existe un incremento en el riesgo del nacimiento
por cesárea, la salud y el bienestar de la madre en el posparto
y de su bebe.
En lo referente a la cesárea electiva, el consenso de docenas
de estudios evidencian que esas cesáreas electivas tienen un
mayor riesgo para la madre y no es mas seguro para el bebe.
Han aparecido últimamente estudios en oposición, pero
tienen defectos graves y también han sido mal representados
en la prensa.
La cesárea cuenta con eventos inesperados, el riesgo de ciertas
complicaciones incrementa con las cirugías acumulativas..
Los estudios también muestran que con una historia de cesáreas
previas, de siete a diez mujeres o más que se les permite tener
labor de parto sin restricciones darán a luz por vía
vaginal, tal evento permite que no sean expuestas al peligro de la
cesárea.
Peligros de la Cesárea para la Madre
Las mujeres corren un riesgo de 5-7 veces mayor con una cesárea
en comparación con un parto vaginal.
Las complicaciones durante y después de la cirugía incluyen:
lesión a la vejiga, útero y vasos sanguíneos
(2 por 100), hemorragia (de una a seis mujeres requieren transfusión
sanguínea), accidentes anestésicos, coágulos
en miembros inferiores(6-20 por mil), embolismo pulmonar(1-2 por mil),
intestino paralizado(10 a 20/100 ligero,1/100 severo), infecciones
(arriba de 50 veces mas común).
Una de diez mujeres reportan dificultades con actividades normales
dos meses después del nacimiento
y una de cuatro reportan dolor en el sitio de la indicción
como un problema mayor.Una de cada catorce aun reportan dolor en la
incisión seis meses o mas después de nacimiento de sus
bebes.
Hay el doble de posibilidad de ser re-hospitalizado después
de una cesárea que de un parto vaginal .
Especialmente con cesáreas no planeadas, es mas fácil
que las mujeres experimenten emociones negativas.
Incluyendo baja de autoestima, sensación de haber fallado,
perdida de control y desconcierto. Pueden desarrollar
depresión posparto o síndrome de estrés postraumático.
Algunas madres expresan sentimientos dominantes de temor o ansiedad
acerca de su cesárea hasta durante los cinco años posteriores.
Las mujeres con cesáreas están menos dispuestas para
tomar la decisión de un nuevo embarazo.
Como es de esperarse en todas las cirugías abdominales, las
zonas de cicatrización interna pueden causar dolor pélvíco,
dolor a las relaciones sexuales y problemas intestinales. .Las consecuencias
reproductivas comparadas con el nacimiento vaginal incluyen incremento
de la infertilidad, perdidas fetales, placenta previa (placenta que
cubre el orificio interno del cervix) desprendimiento de placenta
y partos prematuros.
Aun en mujeres que planean una segunda cesárea, la ruptura
uterina ocurre con una frecuencia de 1 por 500 a
razón de 1 por 10,000 en mujeres sin cicatriz previa.
Riesgos de la Cesárea Para el Bebe
Especialmente con las cesáreas programadas, algunos bebes serán
extraídos inadvertidamente en forma prematura.
De cualquier manera los bebes nacen impropiamente antes del momento
de estar listos y pueden presentar problemas respiratorios o alimenticios.
Uno o dos bebes por cien podrán ser lesionados por el bisturí
durante la cirugía.
Estudios comparativos entre cesáreas programadas y cesáreas
por motivos no inherentes al bebe con nacimientos por vía vaginal
han encontrado que un 50% de los valores de Apgar son mas bajos, requieren
cinco veces mas frecuentemente asistencia respiratoria, y cinco veces
mas frecuente son admitidos a cuidados intermedios o ntensivos.
Los niños que han nacido de una cesárea programada pueden
desarrollar cuatro veces mas hipertensión pulmonar
persistente, comparados con bebes nacidos vaginalmente. La hipertensión
pulmonar persistente es una amenaza para la vida.
Es mas difícil para las madres formar vinculo con el bebe.
Puede ser que las madres son menos propensas de abrazar o amamantar
al bebe o de tener habitación compartida debido a las dificultades
del cuidado para el infante por el proceso de recuperación
de una cirugía mayor.
Los bebes tienen menos probabilidades de ser amamantados. Las consecuencias
adversas para la salud por la alimentación con formula son
numerosas y pueden ser severas. (Ver los datos de CIMS “Breastfeeding;
It's Priceless /Lactación Materna…Sin Precio)
Riesgos de las Cesáreas Repetidas
La cesárea electiva acarrea dos veces más el riesgo
de muerte materna comparado con el parto vaginal.
El tejido cicatrizal antiguo incrementa la posibilidad de lesión
quirúrgica.
Una mujer por cada cien con historia de mas de una cesárea,
podría presentar un embarazo ectopico (el implante del embrión
fuera del útero).
La Hemorragia asociada al embarazo ectopico es una de las causas mas
frecuentes de la muerte materna en los EU.
Comparando con mujeres sin cicatriz en el útero, las mujeres
van a presentar el riesgo 4 veces mayor de desarrollar una placenta
previa con una cesárea anterior, siete veces el riesgo con
dos o tres cesáreas previas y 45 veces mayor con el antecedente
de cuatro o mas cesáreas previas.
La placenta previa incrementa mas del doble las posibilidades de que
el bebe fallezca e incremente la incidencia de parto pretermimo a
mas de seis veces.
Comparado con mujeres con partos previos y sin cesáreas previas,
las mujeres con una cesárea previa o mas tienen tres veces
mas riesgo de desarrollar desprendimiento de placenta.
Con desprendimiento de placenta, 6 de cada cien bebes podrían
morir y tres de cada diez podrían nacer tempranamente.
La diferencia de una placenta acreta (placenta que crece dentro del
músculo del útero) es que brinque de una en 1,000 con
una cesárea previa a 1 por 100 con mas de una cesárea
previa.5 Casi todas las mujeres con esta complicación requerirán
una histerectomía, cerca de la mitad presentaran una hemorragia
masiva, y cerca de 1 a 11 bebes tienen el riesgo de morir lo mismo
que las madres en proporción del 1 por 14.26 La incidencia
de placenta acreta se ha incrementado 10 veces en los últimos
50 años y ahora ocurre en uno de cada 2500 nacimientos
Es mas fácil que las mujeres que tienen cesáreas electivas
repetidas presenten infección y hemorragia requiriendo
transfusión.
La recuperación posparto después de las cesáreas
repetidas es aun mas difícil cuando se encuentran el cuidado
de otro u otro hijos mayores.
Para una copia complementaria de estos datos y sus referencias u otras
publicaciones de la Coalición par Mejorar los Servicios de
Maternidad, por favor visite el sitio de CIMS www.motherfriendly.org
o llame al:
1-888-282-CIMS
References
1. ACOG. Evaluation of Cesaraan Delivery. Washington, DC: ACOG, 2000.
2. ACOG. Placenta accreta. Committee Opinion No. 266, Jan 2002.
3. Ananth CV, Smulian JC, and Vintzileos AM. The association of placenta
previa with history of cesarean delivery
and abortion: a meta-analysis. Am J Obstet Gynecol 1997;177(5):1071-8.
4. Annibale DJ et al. Comparative neonatal morbidity of abdominal
and vaginal deliveries after uncomplicated
pregnancies. Arch Pediatr Adolesc Med 1995;149(8):862-7.
5. Asakura H and Myers SA More than one previous cesarean delivery:
a 5-year experience with 435 patients.
Obstet Gynecol 1995;85(6):924-9.
6. Centers for Disease Control. Achievements in public health, 1900-1999:
healthier mothers and babies. MMWR
1999: 48(38);849-58.
7. Centers for Disease Control. National Hospital Discharge Survey
of the National Center for Health Statistics,
Table 1, 1990.
8. Crane JM, van den Hof MC, Dodds L, Armson SA, Liston R. Neonatal
outcomes with placenta previa. Obstet
Gynecol 1999; 93(4):541-4.
9. Declercq ER, Sakala C. Carry MP. Listening to Mothers: Report of
the First National U.S. Survey of Women's
Childbearing Experiences. New York: Matemity Center Association, Oct
2002.
10. Enkin M et al. A Guide to Effective Care in Pregnancy and Childbirth.
3d ed. Oxford: Oxford University Press, 2000.
11. Goer H. Cesareans: Everything you need to know.
http://www.parentsplace.com/expert/birthguru/articles/O,10335,243386-241096,00.html
12. Goer H. "Spin-doctoring" the research. Birth 2003;30(2):124-9.
13. Goer H. The Thinking Woman's Guide To a Better Birth. New York:
Perigee Books, 1999. P 169.
14. Hall MH. Commentary: confidential enquiry into maternal death.
Br J ObstEt Gynaecol 1990;97:752-3.
15. Hemminki E and Marilainen J. Long-term effects of cesarean sections:
ectopic pregnancies and placental
problems. Am J Obstet Gynecol 1996;174(5):1569-74.
16. Jolly J, Walker J, and Bhabra K. Subsequent obstetric performance
related to primary mode of delivery. Br J
Obstet Gynaecol 1999; 1 06(3):227-32.
17. Levine EM et al. Mode of delivery and risk of respiratory diseases
in newborns. Obstet Gynecol 2001 ;97(3):439-42.
18. Lydon-RocheIle M et al. Association between method of delivery
and maternal rehospitalization. JAMA
2000;283:2411-6.
19. Lydon-Rochelle M et al.. First-birth cesarean and placental abruption
or previa at second birth. Obstet Gynecol
2001;97(5 pt 1):765-9.
20. Lydon-RocheIle MT, Holt VL, and Martin DP. Delivery method and
self-reported postpartum general health status
among primiparous women. Paediatric Perinatal Epidemiology 2001 ;15:232-40.
21. March of Dimes. MedicaJ references: preterm birth.
http://www.marchofdimes.com/printableArticles/681_1157.asp?printable--true
22. Martin JA et al. Births: preliminary data for 2001. Nat Vital
Stat Rep 2002;50(10):1-20.
23. Miovich SM et al. Major concerns of women after cesarean delivery.
J Obstet Gynecol Neonatal Nurs
1994;23(1):53-9.
24. Mozurkewich EL and Hutton EK. Elective repeat cesarean delivery
versus trlal of labor: a meta-analysis of the
literature from 1989 to 1999. Am J Obstet Gynecol 2000:183:1187-97.
25. Mutryn C. Psychosocial impact of cesarean section on the family:
a literature review. Soc Sci Med
1993;37(10):1271-81.
26. O'Brien JM, Barton JR, and Donaldson ES. The management of placenta
percreta: conservative and operative
strategies. Am J Obstet Gynecol 1996;175(6):1632-8.
27. Rageth JC, Juzj C, and Grossenbacher H. Delivery after previous
cesarean: a risk evaluation. Swiss Working
Group of Obstetric and Gynecologic Institutions. Obstet Gynecol 1999;93(3):332-7.
28. Roberts RG, Bell HS, Wall EM, et al. Trial of labor or repeated
cesarean section: The woman's choice. Arch Fam
Med 1997;6:120-125.
29. Schuitemaker N et al. Maternal mortality after cesarean in The
Netherlands. Acta Obstet Gynecol Scand
1997;76(4):332-4. 30. Shearer EL. Cesaran section: medical benefrts
and costs. Soc Sci Med 1993;37(10):1223-31.
30. Shearer EL. Cesarean secion: medical benefits and costs. Soc Sci
Med 1993;37(10):1223-31
31. Soet JE, Brack GA, and Dilorio C. Prevalence and predictors of
women's experience of psychological trauma
during childbirth. Birth 2003;30(1):36-46.
32. U.S. Department of Health and Human Services. Rates of cesarean
delivery-United States, 1991. MMWR
Page 4
1993;42(15):285-300.
33. van Ham MA, van Dongen PW, Mulder J. Maternal consequences of
caesarean section. A retrospective study of intra-
operative and postoperative maternal compications of cesarean section
during a 10 year period. Eur J Obset Gynecol
Reprod Bio 1997;74(1):1-6.
34. WorId Health Organization. Appropriate technology for birth. Lancet
1985;2(8452):436-437.
CIMS
P.O. Box 2346, Ponte Vedra, FL, 32004 USA
(888) 282-CIMS
www.motherfriendly.org
volver
El aumento de las
tasas de cesáreas es perjudical para la salud de la madre y
del bebé - fuente: El Parto es Nuestro www.elpartoesnuestro.es
ICAN ( www.ican-online.org
) destaca los quince estudios científicos del 2006 que deberían
servir para mantener a las madres lejos de los quirófanos
Los 15 Estudios Principales del 2006
1. Mortalidad infantil y neonatal en cesáreas y partos
vaginales en mujeres primíparas sin indicadores de riesgo.
Realizado en Estados Unidos, estudio de cohortes de partos entre 1998
y 2001. (Infant and Neonatal Mortality for Primary Cesarean and Vaginal
Births to Women with "No Indicated Risk," United States,
1998–2001 Birth Cohorts .MacDorman, et al., Birth: Issues in
Perinatal Care; Volume 33; Page 175; September 2006)
* Diseño del estudio: Los investigadores compararon los resultados
de las cesareas frente a los partos vaginales en las mujeres que no
tenían ningún factor de riesgo previo de complicaciones
médicas.
* Conclusión: El riesgo de la muerte para los bebés
nacidos por cesárea fue casi tres veces mayor que el de los
bebés nacidos vaginalmente.
2. Complicaciones maternas asociadas a las cesáreas
múltiples (Maternal Complications Associated With
Multiple Cesarean Deliveries. Nisenblat, et al., Obstetrics and Gynecology;
Volume 108; Page 21; 2006)
* Diseño del estudio: Los autores examinaron las consecuencias
para la salud materna de tener múltiples cesáreas.
* Conclusión: Las cesáreas múltiples se asocian
a una cirugía más difícil y con una mayor pérdida
de sangre comparadas con una segunda cesárea programada. El
riesgo de complicaciones importantes aumenta con el número
de cesáreas.
3. Cesárea anterior y riesgo de placenta previa y
desprendimiento de placenta (Previous Cesarean Delivery and
Risks of Placenta Previa and Placental Abruption. Getahun, et al.,
Obstetrics and Gynecology; Volume 107, No. 4, April 2006)
* Diseño del estudio: Los autores examinaron el riesgo de
placenta previa y de la abrupción (desprendimiento) placentaria
en mujeres con antecedents de cesárea. Tanto la cesarean previa
como el desprendimiento son causas importantes de lesiones y muertes
en el parto.
* Conclusión: Tener antecedentes de cesarea incrementa las
posibilidades de que una mujer tenga placenta previa y desprendimiento
de placenta, y cada cesarea adicional incrementa el riesgo aún
más. Las mujeres que sólo han tenido partos vaginales
o que sólo tienen una cesarean casi no tienen ese riesgo.
4. Tasas de cesáreas y resultados de los embarazos:
el estudio global de la OMS sobre la salud materna y perinatal
en América Latina (Caesarean delivery rates and pregnancy outcomes:
the 2005 WHO global survey on maternal and perinatal health in Latin
America. Villar, et al., The Lancet, June 3 2006; 367(9525):1819-29)
* Diseño del estudio: los autores analizaron 97,095 partos
en ocho países de Latinoamérica buscando las asociaciones
entre el parto por cesárea y el resultado del embarazo.
* Conclusiones: las tasas de cesáreas se asociaron positivamente
con lesiones graves y muerte de las madres, incluso después
de corregir los factores de riesgo, y de muerte para los bebés.
5. Riesgo de rotura uterina durante la prueba de parto en
mujeres con una o varias cesáreas anteriores. (Risk
of uterine rupture with a trial of labor in women with multiple and
single prior cesarean delivery. Landon, et al., Obstetrics and Gynecology
July 2006; 108:2-3,12-20)
* Diseño del estudio: los autores analizaron si el riesgo
de rotura uterina es mayor en mujeres con varias cesáreas.
* Conclusión: el tener múltiples cesáreas no
incrementa el riesgo de rotura uterina y los autores señalan
que el parto vaginal después de cesárea debería
ser una opción para estas mujeres.
6. PVDC versus cesárea programada electiva: evaluación
de la salud materna global (Vaginal birth after caesarean
section versus elective repeat caesarean section: assessment of maternal
downstream health outcomes. Pare, et al., British Journal of Obstetrics
and Gynecology; Volume 113; Page 75; Jan 2006)
* Diseño: los investigadores compararon las tasas de histerectomía
en las mujeres que tenían un parto después de una cesárea
anterior y estaban planeando tener más hijos.
* Conclusiones: una política de cesáreas electivas repetidas
se asoció con una tasa acumulada mayor de histerectomías,
casi el doble.
7. Prueba de parto o cesárea electiva en mujeres
con obesidad mórbida y cesárea anterior (Trial
of Labor or Repeat Cesarean Delivery in Women With Morbid Obesity
and Previous Cesarean Delivery. Hibbard, et al., Obstetrics and Gynecology;
Volume 108, Page 125, July 2006.)
* Diseño del estudio: los investigadores compararon los partos
de de mujeres con una cesárea anterior en relación con
el índice de masa corporal materno.
* Conclusión: Las mujeres con obesidad mórbida y sus
bebés tenían un riesgo mayor de lesiones cuando su hijo
nace por cesárea repetida.
8. PVDC en California. Antes y después del cambio
de los protocolos clínicos. (Vaginal Birth After Cesarean
in California: Before and After a Change in Guidelines Zweifler, et
al., Annals of Family Medicine, May/June 2006;4(3):228-234)
* Diseño del estudio: los investigadores analizaron si los
protocolos más restrictivos con el PVDC elaborados por la ACOG
y implementado por los profesionales y los hospitales han mejorado
la salud de madres y ebbeés
* Conclusión: los investigadores encontraron que los protocolos
más estrictos impuestos en las mujeres con una cesárea
anterior y en aquellas que buscaban un PVDC no se han traducido en
una mejora de salud de madres o de niños.
9. Rotura uterina y parto con una cesárea anterior
inferior transversa (Uterine rupture and labor after a previous
low transverse caesarean section. Turner, et al., British
Journal of Obstetrics and Gynecology June 2006; 113:729–732)
* Diseño del estudio: los autores revisaron los partos de
4,021 mujeres que tenían una cesárea anterior previa
y los 9 casos de rotura uterina completa que sucedieron en el parto.
* Conclusión: la prueba de parto en mujeres con una cesárea
anterior transversal inferior se asocia con una alta tasa de partos
vaginales (78%) y una tasa baja de rotura uterina (0,22%)
10. Variaciones geográficas en el uso adecuado del
parto por cesárea (Geographic Variation in the Appropriate
Use of Cesarean Delivery. Baicker, et al., Health Affairs 25 (2006):
w355–w367; August 2006)
* Diseño del estudo: los autores examinan si el incremento
del uso de cesáreas refleja un uso médico inadecuado
de esta cirugía.
* Conclusión: los autores hallaron que las tasas de cesáreas
variaban amplamente y que las tasas altas de cesáreas solo
eran parcialmente debidas a necesidad médica y estaban muy
influidas por facotres no médicos como el miedo a las demandas.
Las tasas altas de cesáreas se correlacioan con un detrimento
del valor médico para los pacientes y no significan una mejoría
en absoluto de la salud de madres y niños.
11. Perfiles de riesgo materno y la tasa de cesáreas
primarias en los Estados Unidos. (Maternal Risk Profiles
and the Primary Cesarean Rate in the United States, 1991-2002. Declerq,
et al., American Journal of Public Health; May 2006)
* Diseño del estudipo: los investigadores examinaron los factores
de riesgo médico de las madres y los compararon con las tasas
de cesáreas.
* Conclusión: la creciente tasa de cesáreas no está
siendo debida a un incremento en los factores de riesgo de las madres.
12. Fisiología del liquido fetal pulmonar: limpieza
y efecto del parto. Physiology of Fetal Lung Fluid: Clearance
and the Effect of Labor (Jain, et al., Seminars in Perinatology 2006)
* Diseño del estudio: Este artículo examina cómo
el trabajo de parto o la carencia del mismo puede afectar la capacidad
del bebé de respirar tras el parto.
* Conclusión: El trabajo de parto y el parto vaginal preparan
los pulmones de un bebé para la respiración. Incluso
para los bebés maduros, nacer por cesárea priva al bebé
de los cambios hormonales importantes que ocurren antes de y durante
el parto, y aumentan el riesgo del tener dificultades respiratorias
y de muerte para el bebé.
13. Factores que influencian la composición microbiotica
intestinal en la infancia temprana (Factors Influencing the
Composition of the Intestinal Microbiota in Early Infancy Penders,
et al., Pediatrics, Volume 118, Number 2, August 2006)
* Diseño del estudio: Los investigadores examinaron la cantidad
de bacterias sanas y patológicas en los intestinos de recién
nacidos y lo compararon con el tipo de parto.
* Conclusión: Las bacterias en el intestino afectan la salud
total y el sistema inmune de los bebés. Los bebés nacidos
por cesárea tenían recuentos mayores de bacterias patógenas
y recuentos más bajos de bacterias beneficiosas, y los bebés
nacidos vaginalmente en casa tenían los recuentos más
altos de bacterias sanas y recuentos más bajos de bacterias
patógenas
14. Cinco años desde el ensayo de nalgas a término:
la subida y la caída de un ensayo controlado seleccionado al
azar. (Five years to the term breech trial: The rise and
fall of a randomized controlled trial Glezerman, Obstetrics and Gynecology;
Volume 194; Page 20; January 2006).
* Diseño del estudio: El autor examina la metodología
del ensayo bien conocido de nalgas a término de Hannah y cita
las inconsistencias.
* Conclusión: La mayoría de los casos de la muerte y
de morbilidad neonatal en el ensayo del nalgas a término no
se pueden atribuir al modo de parto. Por otra parte, el análisis
del resultado después de 2 años no ha demostrado ninguna
diferencia entre las partos vaginales y abdominales de los bebés
de nalgas. El autor concluye que la “sabiduría convencional”
de cesárea para los partos de nalgas debe ser retirada.
15. ¿El parto vaginal sigue siendo una opción
en los partos de nalgas a término? Resultado de un
estudio observacional prospectivo en Francia y Bélgica. (Is
planned vaginal delivery for breech presentation at term still an
option? Results of an observational prospective survey in France and
Belgium Goffinet, et al.,Obstetrics and Gynecology Volume 194, Issue
4 , April 2006, Pages 1002-1011)
* Diseño del estudio: Los investigadores compararon resultados
entre las cesáreas programadas y los partos vaginales planeados
por nalgas en 8.105 mujeres en Francia y Bélgica.
* Conclusión: De las que planearon un partos vaginal, un 71%
tuvieron éxito y no hubo diferencias significativas en los
resultados entre los partos vaginales y las cesáreas.
volver
Cómo evitar
la cesárea o lograr un parto vaginal - Compilado por:
Debbie A. Díaz Ortiz CPM, MPH - Puerto Rico http://www.relacahupan.org/artdebbiecesarea09.htm
Parir vaginal incurre en una serie de beneficios muy importantes,
la mujer siente satisfacción por su trabajo, se reduce de 2
a 4 veces la muerte materna, se reduce en la madre la pérdida
de sangre, facilita la lactancia, minimiza las infecciones, baja la
posibilidad de lesiones en ambos y los costos de hospital. Por ello,
la Organización mundial de la salud sostiene que cada país
debería tener no más de un 10 a un 15 % de cesáreas
al año. Así, la Coalición para mejorar los servicios
para la maternidad (CIMS, del inglés) establece una tasa de
60% o más de partos vaginales después de cesárea
(PVDC). Por su parte, El Centro de control de enfermedades de Estados
Unidos ( CDC, por sus siglas en inglés) reconoce y demuestra
que de un 60 a 80% de los PVDC son exitosos. El CDC sugiere que para
el año 2010 se llegue a la meta de 37% en PVDC . Según
el Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras se puede intentar
el PVDC hasta con dos incisiones horizontales realizadas en el útero.
En el libro Ob/Gyn Secrets, y otras investigaciones mencionan que
la ruptura uterina por cesárea anterior es menor (sucede de
un .5 a un 1%) que la ruptura en un útero no cicatrizado. Si
se observa un aumento de rupturas al utilizarse, número uno,
prostaglandina para inducir y de acuerdo a lo gradual que se use le
sigue la oxitocina. Según todo lo leído el PVDC espontáneo
- no inducido- incurre en menos muertes y es más saludabe que
otra cesárea. El útero hace más que sanar, se
regenera*. No existe razón para que en Puerto Rico se practique
la cesárea con tanta frecuencia. Nosotras tenemos la herencia
genética y la salud de las que bien paren.
Las cesáreas salvan vidas y evitan enfermedades. Las condiciones
mandatorias para realizar cesáreas son: placenta justo en la
salida del bebé, que el cordón umbilical salga antes
que el bebé, herpes genital activo, placenta que se separa
antes de tiempo (raro) y deformidad pélvica por alguna condición
previa de salud. Indicaciones probables, donde la decisión
de realizar la cesárea depende de cada situación son,
las condiciones de salud, operaciones uterinas, placenta sobre cicatriz,
desproporción entre el tamaño de la pelvis y la cabeza
del bebé (una desproporción real es rara), estrés
fetal (si los latidos del corazón fetal disminuyen trate primero
moverse de posición), un "parto lento", posición
del bebé que no sea de cabeza, y otras razones muy poco usuales
en mujeres con un historial de salud bueno.
Según la Red Internacional de Prevención Consciente
de la Cesárea , información de lecturas de diversas
fuentes y un tanto de mis años de experiencia, antes del parto
la madre y su familia o campañía de preferencia pueden
seguir los siguientes pasos para evitar la cesárea:
* Educarse respecto a la fisiología del parto. Estudiar sobre
los partos vaginales despues de cesárea (PVDC). Sobre los riesgos,
las alternativas y las justas razones de las cesáseas y de
otras intervenciones que pueden conducir a una cesárea. La
información es accesible a través de clases, "internet",
libros, otras madres, educadoras prenatales y servidores y profesionales
de la salud.
* Conocer la Ley Núm. 194 del año 2000 , Puerto Rico
"Carta de Derechos y Responsabilidades del Paciente. En "internet"
ir a LexJuris, Puerto Rico. Art. 9 y 10 mencionan sobre tomar en consideración
su opinión, etc.
* Crear un plan de parto el cual puede discutir con su profesional
de la salud y con el personal de las facilidades donde va a parir,
darle copia del mismo a ambas partes (al leer este artículo
tendrá ideas para crear su plan).
* Entrevistar a varios profesionales de la salud y personal administrativo
de los hospitales sobre sus razones para hacer cesáreas y los
porcientos de cesáreas y de partos vaginales practicados después
de una cesárea.
* Importante, comer una dieta rica en nutrientes, minerales y vitaminas.
Las proteínas, carbohidratos, frutas y vegetales evitan condiciones
y complicaciones durante el embarazo, parto y nacimiento. Las vitaminas
no sustituyen el alimento nutricional. En salud, la restricción
de la sal no se recomienda durante la gestación. Tome agua
a necesidad y en abundancia. Realice ejercicios moderados como el
yoga, caminar, nadar,etc.
* Solicite los servicos de una acompañante al parto, monitriz
o una doula. Ellas ofrecen apoyo para tolerar la intensidad del parto
sin el uso de drogas. Los estudios demuestran que el personal mencionado
ayuda a reducir las cesáreas en un 51%, a disminuir 98 minutos
el tiempo del parto y aumenta la satisfacción de la madre por
su labor.
* Investigue cuántas semanas de gestación considera
normal su servidor de la salud para el comienzo del parto. La inducción
del parto antes de las 42 semanas aumenta el doble el número
de cesáreas . Según Williams Obstetrics, uno de los
libros más importantes entre obstetras de Puerto Rico y EEUU,
se verifica y se considera saludable las 42 semanas de gestación.
* En la primera entrevista pregunte sobre los protocolos que se siguen
para bebés que cerca de la fecha de parto están de nalgas.
Indague si conoce sobre posiciones que la madre puede asumir para
que su bebé pueda voltear y presentar la cabeza, si consideraría
realizar una versión manual externa, y si asiste partos vaginales
cuando los bebés presentan las nalgas.
* Pregunte en la primera entrevista si practica romper fuente artificialmente
al comienzo del parto. Además, cuanto tiempo espera para el
parto activo cuando las membranas rompen así o en forma espontánea.
É sto limita el tiempo que tendrá para parir (luego
más información).
* Preguntar al profesional de la salud sus límites de tiempo
para la segunda etapa del parto, el expulsivo. También si espera
al reflejo de expulsión del feto o pujo involuntario. Este
pujo no dirigido es efectivo por naturaleza y mantiene con suma frecuencia
los vitales de la madre y su bebé dentro de los límites
de la salud. Si le dicen cuando pujar porque no siente deseos respire
profundo entre pujos.
Durante el parto si va a una institución hospitalaria:
* Quédese en la casa el mayor tiempo posible, hasta que comience
a ser trabajoso hablar entre contracciones o cuando por dos horas
tenga 2 contracciones en 10 minutos (coteje que el bebé se
mueva mínimo 10 veces en doce horas). Si llega al hospital
con tres contracciones dentro de un lapso de diez minutos es alta
la posibilidad de evitar la oxitocina por vena. Usarla lleva otras
intervenciones como el uso del monitor fetal, lo que aumenta el riesgo
a cesárea. Y, la posibilidad de haber logrado dilatar los primeros
y más lentos centímetros.
* Si por alguna razón le dan una fecha para la inducción,
considere estimular la secreción de su oxitocina (hormona)
cada día desde tres días antes, de ser posible, a la
fecha dada por su médico. Las inducciones muchas veces terminan
en cesáreas. Pero, en el libro Williams Obstetrics, se menciona
de inducciones exitosas cuando se ensayan una vez y de no progresar
se suspenden, entonces se intentan en los próximos tres días
nuevamente. No obstante, es raro ver esta práctica. Por ello,
le sugiero comience usted la secreción de su oxitocina para
madurar la molécula que le permite a la oxitocina trabajar
en el útero. El éxito del ensayo estriba en eso, la
oxitocina sintética logra aumentar en número y a madurar
las moléculas que reciben la hormona y facilitan la contracción
del útero. Para segregar oxitocina de forma natural puede estimular
por 15 minutos los pezones y la areola (puede ordeñarse manualmente
o usar una bomba de lactancia,si es doble mejor), tome 15 minutos
de descanso y vuelva a estimular por 15 minutos. Realice ésto
por una hora, hágalo tres veces al día varios días
corridos.
* De romper fuente (líquido amniótico -tiene un olor
suave a menstruación, no huele a orín) coteje con su
profesional de la salud el que todo esté bien. Si no ha comenzado
las contracciones de parto o si llega muy temprano en el parto al
hospital camine por lo predios de la institución o vuelva a
su casa. La Organización Mundial de la Salud , de sus investigaciones
deduce que una mujer sana luego de ruptura de membranas y sin cotejos
vaginales se evita el riesgo de infección y se puede esperar
hasta 48 horas para el comienzo de un parto espontáneo. En
la Isla yo he visto que 24 horas es el plazo máximo concedido
para lograr parto activo ( 4 centímetros , contracciones cada
cinco minutos) para evitar practicar una cesárea. Muy rara
la vez, he notado que se permitan 36 horas.
* Muy importante, en la primera entrevista pregunte si va a poder
ambular en su parto. Es vital que en el parto busque una posición
cómoda para usted, esto ayuda a que el bebé asuma una
posición correcta. Su cuerpo le da las señales de lo
que necesitan usted y su bebé para hacer un trabajo eficiente
y exije ciertas posturas o movimientos para su mejor funcionamiento.
Usualmente estas posturas espontáneas la hacen sentir más
aliviada. Los huesos de la cabeza del bebé abren camino, rotan
y bajan de forma lenta por los huesos de su pelvis. Evite disminuir
el espacio pélvico estando acostada sobre su espalda todo el
tiempo -mejor de lado-. Eso si, en el momento de sueño profundo
que da antes del pujo duerma en la posición que quiera (durante
el pujo le aumenta la adrenalina y el cuerpo le dará la energía
que necesita para terminar el parto - el cuerpo siempre trabaja a
su favor-).
*** Su trabajo en el parto es respirar a de forma consciente en la
contracción y hacer lo que el cuerpo le pida, y lo va a hacer
bien***.
* Numerosos estudios demuestran que el uso continuo del monitor fetal
externo o interno aumenta en demasía el número de cesáreas
sin mejorar en forma alguna los desenlaces de un parto saludable.
Además, la confinan a la cama. Desde la primera entrevista
convérselo, pida descanso del monitor fetal por intérvalos
o telemetría (auscultación a distancia que no requiere
atarla a una máquina grande e inamovible).
* Coma o tome líquidos durante el parto. Los estudios reflejan
que la mujer tiene mayor vitalidad y el parto transcurre mejor. De
vomitar con algo en el estómago (lo cual está bien,
la relaja más) es menos peligroso ya que los ácidos
estomacales solos pueden ocasionar mayor irritación. Las investigaciones
reflejan que un estómago lleno no causa problemas en cirugías.
Se recomiendan las bebidas para atletas, la miel, teses, agua (ésta
se absorbe en menos de 5 minutos), entre otros sustentos ligeros.
Orine cada 60 a 90 minutos.
* Considere los masajes, la reflexología, los paños
fríos o calientes, la bola de parto, afirmaciones como "cada
contracción nos fortalece, me abre y hará que tengamos
un nacimiento saludable". El uso de fármacos es efectivo
en pocas situaciones, como en un cansancio extremo donde la dilatación
se descontinua. La madre descansa, se recupera y es preferible a una
cesárea. Recuerde que estos fármacos llegan al bebé.
* La anestesia epidural hace el parto más lento, tiene efectos
en el bebé y dificulta la lactancia. Usualmente la mujer la
pide en transición, al final de la dilatación que es
una fase que dura relativamente poco y que sucede antes del pujo.
Permítase varias contracciones para acoplarse a la intensidad
del parto antes de solicitarla. Esta es la fase donde usted tiembla
(señal de adelanto), tiene sueño y las más intensas
sensaciones en la contracción. El sueño es para que
descanse y duerma entre contracciones así recupere para cuando
llegue el tiempo de sentirse naturalmente despierta y con pujo. Este
es un momento donde su acompañante pudiera darle ánimo
ayudándola a respirar o sólo hablándole palabras
de fortaleza y con ternura. De todas formas, si utiliza la epidural
puede descontinuar su uso en el expulsivo para lograr un pujo efectivo.
* Parir acostada comprime vasos sanguíneos que alteran los
signos vitales suyos y los de su bebé, razón por la
cual se efectúan algunas cesáreas innecesarias. Y, es
realizar un trabajo contra la fuerza de gravedad. A menos que el acostarse
le surja espontánea y cómodamente adopte otras posiciones,
de cuclillas o semisentada, etc.
* Busque información sobre los riesgos y beneficios de los
procedimientos de rutina en caso de emergencia y antes de la posibilidad
de enfrentarse a ellos. El por qué se utilizan, efectos a largo
o corto plazo en usted o su bebé, que otras opciones existen,
y si su compañía de preferencia puede estar con usted.
* Acuérdese, nada es ley. Confíe en sus instintos y
en su cuerpo, que a su ritmo y compás sabe muy bien parir desde
la primera vez que lo tenga que hacer. No persiga en su mente los
residuos emocionales de una cesárea anterior, aclare sus dudas
y deje ir. Busque gente que le de ánimo positivo, que crea
en su potencial y le sea de apoyo. Evite el tema con personas con
argumentos no deseados por usted. Lea sobre el asunto. Seleccione
con calma quien le va a asistir en su trabajo de parto. Tome al menos
un mes de entrevistas. Deje entrar a su vida sólo profesionales
de tratos claros que busquen un balance envés de tratar de
dominarle, y, que cumplan con los acuerdos que se estipulen. Busque
referencias de otras madres. Por último, todos los días
dedique 5 minutos para visualizar una buena experiencia, nútrase
toda, escriba afirmaciones y póngalas donde las vea. Acepte
que la vida sólo trabaja en amor y a nuestro favor.
volver
¿Cúando
es necesaria una cesárea?
Artículo extraído de la Red Latinoamericana y
del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento http://www.relacahupan.org/cesareas.htm
La Operación Cesárea es un Acto Quirúrgico de
Cirugía Mayor, reservada sólo para serias complicaciones
que podrían estar ocurriéndole a la madre ó al
bebé.
Es importante saber que:
• Conlleva más riesgos y complicaciones que un parto
fisiológico (ver artículo sobre riesgos):
lesión a la vejiga, útero y vasos sanguíneos
(2 por 100), hemorragia (de una a seis mujeres requieren transfusión
sanguínea), accidentes anestésicos, coágulos
en miembros inferiores(6-20 por mil), embolismo pulmonar(1-2 por mil),
intestino paralizado(10 a 20/100 ligero,1/100 severo) y lesiones en
el bebé por bisturí (en dedos, orejas, ojos, cabeza,
entre otros)
• Mayores posibilidades de infección
• Problemas respiratorios en el bebé al nacer antes de
tiempo ó de la fecha probable de parto.
• Dificulta o impide el apego y el amamantamiento
• El Post parto y la recuperación pueden resultar más
dolorosas y prolongadas.
• Mayor pérdida de sangre.
• Aumenta la posibilidad de depresión posparto.
• Si el médico obstetra o la Institución que te
atiende tiene más de un 15% de cesáreas en el total
de mujeres que asistió, esto indica que excede el índice
recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud).
Tenés una altísima probabilidad de ser operada para
que nazca tu bebé.
Indicaciones correctas de Operación Cesárea:
o Bebés intraútero con su salud muy comprometida (que
no están en condiciones de atravesar un trabajo de parto)
o Necesidad de finalizar el embarazo por enfermedad materna que no
responde al tratamiento (por ejemplo diabetes o hipertensión)
cuando la inducción "bien realizada" no fue exitosa.
o Placenta Previa OCLUSIVA TOTAL
o Desprendimiento de placenta normo inserta
o Eclampsia
o Procidencia de cordón irreducible
o Bebés atravesados en el útero que no se ubican de
cabeza luego de intentar que gire mediante una o varias versiones
externas
o Tumores que obstaculizan el paso del bebé
Motivos relativos de cesárea:
• Pelvis "estrecha"
• Sufrimiento fetal
• Infección por herpes vaginal
• Infección por HIV (depende del recuento/cantidad de
linfocitos CD4)
Falsas indicaciones de Cesárea
• Bebé grande sin intentar un trabajo de parto previamente
• Bolsa rota de muchos días sin intentar una "buena"
inducción
• Evitar el daño del suelo pélvico (periné)
• Bebé de cola o sentado
• Cesárea anterior
• Mellizos
• Cuando el cordón umbilical está enroscado en
el cuerpo del bebé
• Bebés concebidos por fertilización o inseminación
asistida
• La edad de la madre (muy joven o mayor a 35 años)
• Falla de inducción (inducción de menos de 12
horas de duración) *
• Falta de dilatación *
• Falta de descenso del bebé en el canal de parto *
*Estos tres falsos motivos de cesárea comparten un denominador
común que es el poco tiempo que los profesioanales esperan
para que estos procesos se completen. Si a las mujeres y los bebé
se les da el espacio y el tiempo necesario y que cada uno necesita,
la estadística indica quelas mujeres dilatan y los niños
atraviesan el canal de parto salvo contadas excepciones (1,5 %)
http://www.relacahupan.org/cesareas.htm
volver
¿Por qué
es tan difícil parir en una institución? -
por Por Leilah McCracken.
Aunque no lo creas, la visión que la medicina moderna tiene
del nacimiento está basada en un modelo obstétrico masculino;
y esto se explica porque, incluso en la actualidad, la mayoría
de los médicos son hombres. Paso a paso y de una forma planificada
y hasta disciplinada, se supone que las mujeres deben dilatar y borrar
el cuello del útero según un modelo ideal de regularidad
preestablecido.
Las contracciones tienen que aumentar en intensidad y el cuello del
útero se tiene que abrir de manera metódica y oportuna,
y que luego hay que expulsar los contenidos del útero de manera
predecible, sin molestar a nadie, excepto, probablemente, a la madre.
¡EMPUJA! ¡EMPUJA! ¡EMPUJA! A una mujer se le grita
si no se corre, perdón, si no saca al bebé lo suficientemente
rápido. Esta idea de “rapidez” proviene del ideal
masculino del parto –y todas sabemos que “masculino”
y “rápido” suelen ser sinónimos–.
La mayoría de las veces y para la mayoría de los hombres,
el orgasmo masculino es, con perdón, muy predecible. Pum, pum,
pum, pum, más y más rápido: hasta que ¡Pop!,
termina. En cambio el orgasmo femenino es mucho más rico: girando
cíclicamente y en espiral hasta llegar al éxtasis, las
sensaciones de la mujer disminuyen o se intensifican por lo que siente
en su interior. Algunas veces, es rápido e intenso; otras,
serpentea sonoramente. Los ritmos orgásmicos de cada mujer
son intrínsecos, y diferentes a los de las demás mujeres,
e incluso la misma mujer jamás tendrá dos orgasmos iguales.
Y es que hay demasiadas variables implicadas: ¿se siente sexy?
¿Puede pensar en una fantasía detalladamente erótica
o lo suficientemente simple para brindar estimulación intelectual
hasta lograr la satisfacción? ¿Le agradan los olores
a su alrededor? ¿Desea escuchar música? ¿Se siente
bien, o tiene hambre? ¿Tiene ganas de ir al baño? ¿Están
sus uñas muy afiladas? ¿Entrará alguien sorpresivamente
a la habitación? Para los hombres, los orgasmos tienden a ser
mucho más sencillo (hay que meterla, meterla) de conseguir
en la vida.
El problema está en que los hombres tienden a culpar a las
mujeres por no alcanzar el orgasmo tan rápido como ellos, se
apresuran a etiquetarlas de sexualmente “disfuncionales”
y a decir que necesitan estimulantes artificiales o terapia. Peor
aún, si no pueden llevar el mismo ritmo que sus amantes masculinos,
muchas mujeres terminan creyendo que eso es cierto.
Esta situación es comparable al parto: cada nacimiento, cada
ocasión, cada mujer, es siempre algo único. Algunas
veces rápido e intenso; otras veces, lento y sosegado. Cada
nacimiento sigue su propio programa intrínseco. Sin embargo,
si en un hospital una mujer no da a luz lo suficientemente rápido,
su trabajo de parto es considerado errático y se piensan que
necesita fármacos o manipulación. Le hacen sentir que
no sabe parir, que es “disfuncional”, pues no puede seguir
el ritmo que se espera. Nuevamente, existen muchas variables involucradas:
¿Le pareció a la mujer que la enfermera que le hizo
el examen pélvico estaba disgustada con ella? ¿Fue muy
brusco su médico, estaba muy apresurado? ¿Conoce ella
a este médico? ¿Su compañero sale a fumar a cada
rato? ¿Está incómoda? ¿Está inmovilizada
por estar atada a un monitor fetal electrónico o a un gotero
intravenoso? ¿Está cansada? ¿Tiene hambre? ¿Es
la habitación muy pequeña? ¿Huele mucho a hospital?.
Todo esto interfiere con su parto distanciándolo de la esperada
manera prefijada y metódica.
En vez de reconsiderar lo apropiado o conveniente de la institución
en la cual está tratando de dar a luz, la mujer tiende a sentirse
culpable por su arrítmico trabajo de parto, y acepta toda la
parafernalia del personal hospitalario para el parto: gel de prostaglandinas,
oxitocina sintética, drogas que alteran la conciencia, epidural,
nacimiento quirúrgico –fórceps, cesárea–.Si
el compañero está acostumbrado a pensar que el cuerpo
de su mujer no funciona como sería de esperar, tolerará
y consentirá cualquier intervención que se realice para
que el parto sea más predecible; incluso presionará
a su amada con el fin de convencerle de la habilidad del hospital
para salvarla de su defectuoso cuerpo femenino.
Las similitudes continúan. Si mientras hace el amor alguien
molesta repetidamente a una mujer, mirándola fijamente su rostro
y su cuerpo e instándola impacientemente a que tenga un orgasmo,
seguro que no lo tendrá. Lo más probable es que se cierre
y se sienta desolada e incompetente. Si una mujer no se siente sexy,
no puede tener un orgasmo. Ni siquiera el hombre mejor dotado ni el
mayor vibrador zumbando implacablemente en su clítoris harán
que una mujer llegue al clímax, a menos que la mujer se olvide
de su ser exterior y “sueñe” que llega. Si una
mujer siente que su pareja se quedará viendo su papada o sus
brazos rechonchos mientras está en medio del éxtasis,
no se abrirá al éxtasis. Si una mujer se siente físicamente
insegura (por ejemplo, el hombre que la acompaña la amenaza
o se muestra hostil hacia su sexualidad femenina), no dejará
a su compañero ver su yo íntimo, aunque podría
fingir. Y es que es muy arriesgado ponerse en una posición
tan vulnerable.
Volviendo al parto: si una mujer no se siente lo suficientemente
segura físicamente para dar a luz, si le observan y le tocan
continuamente, si ve mesas llenas de tijeras, agujas y fórceps,
si le dicen que no puede tener un parto sin intervenciones doloras
y peligrosas, no hay manera de que dé a luz; está más
allá de su control consciente. Sabe que el ambiente donde está
no es seguro para parir: no puede dejar que su bebé salga si
ella está muy estresada o herida para cuidarlo. No puede dejarle
salir si no tiene la certeza de que estará a salvo en el mundo
externo: ve “el carrito de torturas” esperándole;
sabe que hay gotas para los ojos esperándolo; un equipo de
resucitación que pinchará sus pulmones ; sabe que su
hijo será examinado con frialdad y que será alejado
de ella, y que los mantendrán separados siguiendo el protocolo
del hospital. Sabe que hay extraños esperando para incomodarlo
y observarlo. Es un sitio donde cortan los penes de muchos bebés.
En su interior sabe que no le puede dejar salir. Por eso detiene su
trabajo de parto, pero el hospital sí que sabe cómo
sacar al niño a la fuerza, y robarle su parto. Seguramente
luego le dirán que el hospital es el sitio más seguro
para dar a luz.
Las similitudes continúan. La oxitocina, liberada por la glándula
pituitaria en la base del cerebro, y que se libera más fácilmente
en la oscuridad, es la hormona con mayor responsabilidad en el parto;
también es la hormona encargada del orgasmo. Cada mujer tiene
la capacidad secreta de abandonarse, dejarse llevar: en su interior,
tiene la sabiduría que le llevará libremente a su sensualidad
más dulce, y que le hará flotar exquisitamente en sensaciones
orgásmicas. Puede sentir con sus manos cuán bello y
cuán sexy intrínsecamente es su cuerpo, y explorar sus
curvas secretas con un espejo o su mente. He descubierto que la mejor
parte de mis partos llega cuando estoy llena de sensaciones, y estas
maravillosas sensaciones provienen directamente de la oxitocina. Dulce
oxitocina: amor a tu hijo, sexo, parto, risa, alegría, cálida
compañía, amamantar; todos el mismo amor, todos la misma
oxitocina…dejarnos llevar por este río hormonal asegura
los mejores orgasmos y los mejores partos.
Nuestros mecanismos de supervivencia son sumamente inteligentes;
hemos creado, o desarrollado, tal belleza y complejidad alrededor
de algo tan sencillo como el parto porque –estoy convencida–
tenemos una gran inversión en el futuro de nuestros hijos,
tanto en tiempo como en recursos. Tenemos que dar tanto a nuestros
hijos, tan infinitamente, día tras día, que debemos
“amarlos” tanto como nos sea posible: debemos sentir el
ímpetu familiar de la oxitocina; debemos obtener tanto placer
de nuestros hijos como sea posible (no erótico, aunque parezca
confuso, el amor maternal y el amor de pareja son muy similares químicamente).
Es lógico que el mayor ímpetu de hormonas suceda en
los primeros días, durante nuestros partos, y cuando los bebés
nos necesitan más que nunca. Por eso es criminal destrozar
médicamente el parto y separar a una madre de su bebé:
se pone en peligro la relación madre e hijo para siempre. En
este aspecto, somos bastante únicos, muchos otros animales
simplemente excretan a sus crías y siguen con su vida, cuanto
antes mejor.
Necesitamos ese rico flujo de hormonas; son una prueba de amor en
la sangre. Las muestras tomadas en los humanos en diversos estados
de éxtasis revelan niveles sumamente elevados de oxitocina
en relación directa con la profundidad de las sensaciones de
éxtasis. Necesitamos un éxtasis explosivo de amor animal
para apegarnos a nuestra cría, y sentirnos obligadas a cuidar
de ella.
Sin embargo, en nuestra cultura tecnológica occidental, se
nos dice que hagamos caso omiso a la intensidad de nuestra propia
fisiología. Somos animales sociales, y nos vemos obligados
a creer lo que nos dicen los “expertos”. Nosotras, como
mujeres, le preguntamos a nuestra sociedad qué se espera de
nosotras (principalmente reprimir explosiones extasiadas de amor animal),
y accedemos para calmar a todos los que nos rodean. Se espera que
seamos “buenas chicas” y que no nos quejemos mucho, especialmente
sobre el sexo chapucero y los partos terribles. Se nos convence de
que las mujeres que tienen orgasmos múltiples y partos sensuales
son auténticos “bichos raros”.
Somos inmaculadas y patéticas en nuestra ignorancia. Nos dan
biberones de este saber popular cultural tóxico, y transponemos
nuestro idealismo infantil en los individuos y las instituciones a
quienes confiamos nuestro cuidado pre, peri y posnatal. La mujer,
cuando tiene a su primer bebé, corre al hospital, y confía
que sus médicos le cuidarán, y le tratarán tan
gentil y compasivamente como sea posible; su parto idealizado es como
una postal de una tarjeta de felicitaciones. Sin embargo, obtiene
lo que la mayoría de las mujeres modernas que tienen a su primer
bebé en un hospital: inducción, fórceps, epidural;
y se convierte en otra víctima de la ignorancia y la mentira
que termina por perpetuar las historias de partos de horror donde
“se ha hecho daño”. El resto de las mujeres que
van a tener a su primer bebé piensan que nunca les pasará
a ellas.
Lo mismo sucede con su primer amante, con la famosa frase: “¿eso
es todo?”. Ella esperaba que él conociera automáticamente
todos sus puntos secretos, pero al final descubrió que el éxtasis
se alcanza mejor sola.
¡Sola! Los orgasmos de las mujeres florecen más libremente
cuando se logran lejos de interferencias y espectadores no bienvenidos.
¿No tiene lógica que suceda lo mismo con nuestros partos?
El parto es fácil y digno de confianza. Es tan fácil
como empujar a nuestros bebés para que salgan y luego irnos
a dormir. Y aunque sea lógico pensar mucho en él y dedicar
mucha energía para obtener los mejores partos para nosotras,
no es lógico pensar que nuestros partos requieren de muchos
equipos médicos incisivos yuxtapuestos desesperadamente, y
de un ansioso personal de asistencia al parto mal equipado. La parafernalia
hospitalaria distrae del parto mismo.
Los cuerpos de las mujeres no necesitan todas estas intromisiones.
Creer lo contrario es como pensar que no se puede lograr un orgasmo
sin tener el mayor vibrador, el consolador artificial más grueso,
la más pervertida revista porno, y el hombre más caliente
para ligar. En realidad, para la mayoría de las mujeres, la
mayoría de las veces, cuanto más sencillo, mejor. Los
artilugios exagerados distraen del sexo mismo.
¿Conclusión? Todos los que se excitan con los partos
hospitalarios son unos pervertidos. Porque el equipo hospitalario
que interfiere con el parto realmente puede ser tan incongruente,
escandaloso y erróneo como los juguetes sexuales; y los médicos
que se empeñan en complicar el parto con sus equipos de alta
tecnología agresiva e implacable no son más que pervertidos
egocéntricos y patéticos. Las mujeres simplemente no
los necesitan. El parto es increíblemente sencillo: una apertura
privada, oscura y secreta de nuestro ser sexual ancestral. El parto
no necesita manipulaciones perversas.
Los bebés sí salen –lo queramos o no-, simplemente
salen porque necesitan hacerlo. Es mucho más sencillo y más
placentero dejar que nuestros bebés nazcan en la intimidad
y con alegría, que con inseguridad mecanizada y dolorosa.
Por Leilah McCracken.
Traducción al español: Andrea Anguera, elpartoesnuestro.org
volver
"En un
mundo donde la mujer está integrada en su entorno natural,
nace el bebé como un orgasmo" Una
escritora francesa culpa al machismo de que el parto sea doloroso
Muriel Bonnet es la autora de "El nacimiento, un viaje.
El parto a través de los pueblos".
*El dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo"
impuesta por el sexo masculino.
*Durante 25 años recorrió el mundo para observar cómo
se da a luz en las distintas culturas.
*"El parto en verdad está ligado al corazón, dar
a luz es algo sagrado, como hacer el amor".
El parto es un acto violento, pero no tiene por qué ser doloroso,
aseguró la escritora francesa Muriel Bonnet, quien opinó
que el dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo"
impuesta por el hombre.
La autora de "El nacimiento, un viaje. El parto a través
de los pueblos" explicó que el miedo produce adrenalina,
que pone en tensión a las mujeres, por lo que se endurece el
músculo del útero y eso genera el dolor.
Acusó a los hombres de imponer el mundo masculino de fuerza
sobre el femenino y dijo que esta dominación está causada,
a su vez, por el miedo "al poder de la diosa de la creación".
"Es una lucha de poder. Los hombres quitaron a la partera su
poder natural de ayudar a sus hermanitas, a sus hijas, a dar a luz
y ahora las mujeres tienen que luchar para retomar su derecho natural
de apoyar a las otras mujeres para dar a luz", sostuvo.
Cuando el mundo femenino recupere su lugar habrá equilibrio
entre hombres y mujeres, aseguró Bonnet, quien durante 25 años
recorrió el mundo para observar cómo se da a luz en
las distintas culturas.
No hay que dominar al hombre
Aclaró, sin embargo, que no se trata de dominar al hombre,
sino de que este ocupe su rol de compañero de la mujer y que
la apoye, y que ambos se den la libertad que les corresponde.
Bonnet recordó su primer parto, cuando tenía 23 años,
como algo envuelto en una nube de temor e ignorancia, durante el cual
usó la epidural, los fórceps y el parto común
en el hospital, porque no conocía otras opciones.
Relató que su segundo alumbramiento fue de mellizos y a "cuatro
patas", lo que rememoró como una experiencia más
sencilla, natural y agradable.
"En otras culturas, el parto no cuesta tanto trabajo, es algo
simple", señaló.
Por ello buscó a parteras basadas en la trasmisión familiar
ancestral de conocimientos en México, la Amazonía, Canadá,
Europa, África o la India.
Dar a luz es algo sagrado
"El parto en verdad está ligado al corazón, dar
a luz es algo sagrado, como hacer el amor, pero en la sociedad actual
nos olvidamos", explicó.
"En un mundo donde la mujer está integrada en su entorno
natural, nace el bebé como un orgasmo", indicó,
tras señalar que a través de las mujeres "pasa
toda la energía de la vida".
Las mujeres jóvenes sienten esa fuerza que les causa "envidia
y miedo", y de ahí nace la enemistad entre suegras y nueras,
cuando, según explicó, no debería ser así,
ya que "si tienen buenos hombres es porque su mamá ha
hecho un buen trabajo".
"Hay que reflexionar sobre cómo queremos que nazcan nuestros
hijos y cómo queremos que los reciba el mundo", concluyó
le escritora.
volver
Las DOULAS
en el Puerperio
Por Laura Gutman
Decidí desarrollar institucionalmente la profesión
de la “doula” para asistir a las mujeres durante el puerperio
(según mi punto de vista, los dos primeros años después
del nacimiento del bebé), a domicilio.
Lo que intento es integrar al inconsciente colectivo femenino la
necesidad de contar con un apoyo maternante exclusivo para el primer
período de la aparición del niño. Para ello,
organicé un “Equipo de Doulas”, todas profesionales
egresadas de la Escuela de Capacitación de Crianza que realizan
visitas a domicilio, asistiendo a las madres puérperas en todo
lo relativo a la desestructuración emocional acaecida después
del parto.
¿Qué cosas tienen que pasar para que una mujer se anime
a solicitar una “doula” a domicilio?
Cosas bastantes comunes: por ejemplo, que sea el segundo día
en la clínica después del nacimiento del bebé.
O cuando regresa a casa después del parto. Cuando cuatro días
más tarde el varón retoma su trabajo. Si se siente indefensa
o temerosa por nada en especial. Si el bebé llora mucho y no
lo puede calmar. Si tiene cualquier tipo de inconvenientes con los
pechos. Si tiene ganas de llorar. Si se siente desconectada e irritable
con el bebé. Si se siente sola. Si no sabe a quién hacerle
preguntas. Si se angustia. Si no encuentra recursos para sentarse
a jugar con sus hijos mayores. Si se culpa por no estar haciéndolo
bien. Si está desbordada. Obviamente, si tiene mellizos o trillizos
(incluso si cuenta con una nurse, o varias). Si el día es muy
largo estando sola. Si no tiene interlocutores que den crédito
a sus percepciones. Si los hijos mayores la reclaman desmedidamente
cuando se ocupa del bebé. Si las noches se parecen al infierno.
Si le diagnosticaron una depresión puerperal. Si las personas
que la quieren le recomiendan que retome rápidamente su trabajo
para “ponerse bien”. Si el marido llega cada vez más
tarde a casa. Si sencillamente está deprimida.
Ahora bien, desde que el mundo es mundo, las mujeres han parido y
criado hijos sin “doulas”, y casi todas sobrevivieron.
¿Acaso hay mujeres tan ineptas que sin “doulas”
no son capaces de hacer las cosas correctamente? ¿Por qué
serían acreedoras de tanto lujo?
En los umbrales del siglo XXI, las mujeres exitosas o simplemente
inteligentes creemos disponer de recursos suficientes para atender
a un bebé. Cuanto más vivamos en el mundo “yang”,
más desértico nos resulta el mundo “yin”.
Por eso, una “doula” a domicilio no es un lujo, es una
prioridad que todas las mujeres merecemos, ya que un niño pequeño
depende del equilibrio emocional de su madre. A lo largo de la historia,
las mujeres hemos construido sostenes posibles que nos garantizan
suficiente sostén para la crianza de los niños. Ingresar
con comodidad en el mundo externo no nos facilita la fusión
ni la comprensión de los mundo sutiles. En realidad, estamos
más huérfanas que nuestras abuelas en muchos casos.
Si bien cada mujer reacciona en forma diferente durante el puerperio,
una mujer bien sostenida está en mejores condiciones de sostener
a su bebé.
La “doula” interpreta la experiencia interior de cada
madre, avalando todos los cambios invisibles y traduciendo al lenguaje
corriente la experiencia del puerperio. No se trata de ayudar con
el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar
la zambullida en el universo “yin”.
Desde ya, también espero que el oficio de “doula”
ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos”
después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar
una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas
de los Misterios de la Maternidad y despierte en nosotras la intuición
ancestral, la sabiduría y el regocijo de la transformación.
La “doula” representa de esta manera al arquetipo de
“La Gran Madre”. Su principal función es la de
maternar a la madre para que, entonces, pueda maternar a su hijo.
Creo que las “doulas” como institución, pueden
convertirse en un sostén fundamental para las mujeres del siglo
XXI.
Extraído del libro PUERPERIOS Y OTRAS EXPLORACIONES DEL
ALMA FEMENINA, pág. 113, Capítulo 5 - Las "Doulas"
volver
El Poder Natural
de la Mujer
Por Vicki Noble
http://doulaamorosamente.blogspot.com
“El ejemplo mas obvio de cuánto nos hemos apartado de
nuestras raíces orgánicas como comunidad femenina lo
constituyen, en nuestra cultura actual, las prácticas relacionadas
con los nacimientos.
Las mujeres hemos llegado a creer que no sabemos cómo tener
bebés. El hecho nos inspira temor, nos aterroriza, y buscamos
la ayuda de los “expertos” para hacerlo bien. Ingresamos
en ambientes esterilizados, inhóspitos, alejados de nuestro
hogar y nuestra familia, a fin de yacer con los pies levantados para
que un técnico extraiga el bebé de nuestro cuerpo. Nos
hemos convencido de que, si lo hacemos de otra manera, pondremos en
peligro a los niños que traermos al mundo, que los perjudicaremos
y apareceremos como unas irresponsables ante nuestros hijos. De modo
que, sumisamente, aceptamos los consejos del Médico Todopoderoso
y su personal de guardapolvo blanco y, consecuentemente, sobrellevamos
en nuestro parto un alto “grado de complicaciones”. Vamos
al hospital para hallarnos “seguras”, para ingerir drogas
que nos “ayudarán” a hacerlo mejor; seguimos las
indicaciones y nos rasuran las partes pudendas, para que al “desgarrarnos”
no contaminemos a nuestro hijo.
¿Dónde está el animal que hay en nosotras? ¿Qué
se ha hecho de nuestro instinto natural? ¿Cómo imaginamos
que han nacido bebés durante todos estos milenios, antes de
que inventáramos los hospitales y que los hombres se ocuparan
de los partos? Es como si sufriéramos de amnesia; simplemente,
no recordamos”.
volver
¿Qué
es una doula?
Cuando los partos ocurrían en la comunidad, y no en hospitales,
las mujeres eran constantemente acompañadas por otras mujeres
durante el trabajo de parto, parto y postparto.
Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente
fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener
sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del
equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha
ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta
aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las
mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que
le ofrece apoyo emocional continuo.
Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores
recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional
de otra mujer durante el parto (Klaus MH, Kennell JH, Klaus, PH, 2002).
La palabra Doula es en griego una mujer que sirve a otra, pero hoy
se utiliza para referirse a una mujer experimentada en parto, que
acompaña a la futura madre durante el trabajo de parto y parto,
ofreciéndole información, y apoyo continuo, en aspecto
físico y emocional, sin la responsabilidad del quehacer clínico.
Ella observa, evalúa el estado emocional y responde a éste
con palabras delicadas, elogia, destaca progresos, sugiere cambios
de posición o movimientos, masajea las partes tensas, ofrece
sugerencias a la pareja o familiar, ofreciendo un ambiente de intimidad,
seguridad y tranquilidad.
volver
Sitios
Recomendados
Argentina:
www.parirconparteras.com.ar
Sitio de las parteras Marina Lembo, Karina Antunez y Silvina Cirrincione
www.escueladeparteras.com.ar
Escuela de Parteras Comunitarias del Siglo XXI
www.dandoaluz.net
Asociación Civil Dando a Luz
www.serparteras.com.ar
Asociación Civil Parteras
www.doulasdeargentina.com.ar
Doulas de Argentina
usuarios.advance.com.ar/colegio
obstetricas d1
Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires. Distrito
I La Plata
www.tierradepartos.com.ar
Sitio de la Partera Sandra La Porta
www.partolibre.com.ar
Sitio de la partera Raquel Schallman
Latinoamérica:
www.relacahupan.org
Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto
y el Nacimiento
www.parteras.org
Parteras de México Grupo Ticime
www.lunamaya.org
Casa de Partos y Escuela de Parteras – Chiapas - México
www.sanmiguel-casa.org
Casa de Partos y Escuela de Parteras - Guanajuato – México
Resto del Mundo :
www.internationalmidwives.org
ICM- Confederación Internacional de Parteras.
www.midirs.org
Servicio de información científica actualizada para
parteras – Reino Unido
www.midwife.org
Colegio Norteamericano de Parteras Enfermeras
www.thefarm.org/midwives
Parteras de la Granja - Norteamérica.
www.thematrona.com
Escuela de Partería Holística
www.mana.org
Alianza de Parteras de Norteamérica
www.womenwithwomen.org
Parteras que brindan atención a poblaciones de bajos recursos.
Norteamérica
www.ancientartmidwifery.com
Escuela de Partería Arte Ancestral - Norteamérica
www.birthcenters.org
Asociación Nacional de Centros de Nacimientos. Norteamérica
www.midwiferytoday.com
Sitio de la revista Midwifery Today. Información sobre parteras,
parto domiciliario, en agua. Eventos, productos, artículos
disponibles.
www.knov.nl
Asociación de Parteras de Holanda
www.marsupioscuola.it
Escuela Elemental de Arte Obstétrica - Italia
www.midwiferytoday.com/international
Link con sitios de partería de todo el mundo
volver
16
recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
para el parto
Estas 16
recomendaciones tienen por base el principio de que cada mujer tiene
el derecho fundamental de recibir atención prenatal apropiada;
que la mujer tiene un papel central en todos los aspectos de esta
atención, incluso participar en la planificación, realización
y evaluación de la atención; y que los factores sociales,
emocionales y psicológicos son decisivos en la compresión
e instrumentación de la atención prenatal apropiada.
1. Toda la comunidad debe ser informada sobre los
diversos procedimientos que constituyen la atención del parto,
a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que
prefiera.
2. Debe fomentarse la capacitación de obstétricas
o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse
de la atención durante los embarazos y partos normales, así
como del puerperio.
3. Debe darse a conocer entre el público
servido por los hospitales información sobre las prácticas
de los mismos en materia de partos (porcentajes de cesáreas,
etc.)
4. No existe justificación en ninguna región
geográfica para que más de un 10 al 15% sean por cesárea.
5. No existen pruebas de que se requiera cesárea
después de una cesárea anterior transversa del segmento
inferior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después
de cesáreas, donde quiera que se cuente con un servicio quirúrgico
de urgencia.
6. No existen pruebas de que la vigilancia electrónica
del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos
en el resultado del embarazo.
7. No está indicado el afeitado de la región
púbica ni las enemas preparto.
8. Las embarazadas no deben ser colocadas en posición
de litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto
ni el parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto
y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiere
asumir durante el parto.
9. No se justifica el uso rutinario de la episiotomía
(incisión para ampliar la abertura vaginal)
10. No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales)
los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse
a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región
geográfica debe tener un índice de trabajos de parto
inducidos mayor al 10%.
11. Debe evitarse durante el parto la administración
por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos
que no se requieran específicamente para corregir o evitar
una complicación en el parto.
12. No se justifica científicamente la ruptura
artificial de membranas por rutina.
13. El neonato sano debe permanecer con la madre
cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento
de observación del recién nacido justifica la separación
de la madre.
14. Debe fomentarse el inicio inmediato del amamantamiento,
inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.
15. Deben identificarse las unidades de atención
obstétricas que no aceptan ciegamente toda tecnología
y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales
del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos
que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de
que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros
e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.
16. Los gobiernos deben considerar la elaboración
de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto
sólo después de una evaluación adecuada.
Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías
de Parto Apropiadas" publicado por la OMS en abril de 1985. leer
texto completo (pdf.)
volver
MITOS Y VERDADES
sobre embarazo y parto- fuente www.dandoaluz.net
Siempre están circulando una serie de mitos en torno al embarazo,
el parto, el nacimiento, la lactancia y crianza. Aquí compartimos
algunos de ellos, si querés aportar nuevos son bienvenidos
y si tenés alguna duda o mito resolver también. Escribinos
a info@dandoaluz.net
• Cuando se rompe la bolsa empieza el trabajo de parto:
Esto no siempre es así, a veces la bolsa se rompe durante el
trabajo de parto, otras veces unas horas antes. En la gran mayoría
de los casos el parto se desencadena espontáneamente antes
de las cuarenta y ocho horas
Hay que evitar infecciones que puedan ascender desde la vagina hacia
el bebé en ese período. Evaluar con el médico
la necesidad de antibióticos, no realizar tactos vaginales)
• “Si no te hacen una episiotomía te desgarrás”
Está científicamente demostrado que la episiotomía
no evita los desgarros graves y que no deberían hacerse nunca
episiotomías rutinarias.
• No podés comer ni tomar durante el trabajo
de parto porque te podés aspirar el vómito en caso de
que te hagan una cesárea.
Beber jugos o ingerir cómodas livianas y energéticas
previene la fatiga materna .La Organización mundial de la salud
recomienda no restringir la ingesta de alimentos durante el parto.
• Hay que cortar el cordón rápido porque
le va sangre al bebé y eso es malo.
El corte oportuno o tardío del cordón previene la anemia
durante los primeros meses del bebé.
• Una cesárea es más segura que un parto
vaginal.
Una cesárea tiene mayores riesgos de hemorragia e infecciones
maternas, a la vez que aumenta el riesgo de dificultad respiratoria
para el recién nacido.
• La peridural no tiene riesgos
Es una intervención médica y como tal conlleva riesgos
que deben ser debidamente informados a cada mujer.
• Sin peridural no podés disfrutar del parto.
Cada mujer es diferente y tiene derecho a transitar el parto según
sus convicciones y debidamente informada.
• Si no te rasuran los genitales te podés infectar.
No aporta ningún beneficio, además de ser incómodo
y potencialmente riesgoso por favorecer infecciones en la piel debido
a micro traumatismos.
• Si te hacen enema no te hacés caca en el parto
El intestino se evacua espontáneamente durante el inicio de
trabajo de parto .La OMS desaconseja las enemas por producir malestar
materno y distensión abdominal,
• No hay que gritar porque perdés fuerza
Las mujeres somos libres de expresar nuestras emociones .El grito,
como en cualquier situación apasionada refuerza nuestras intenciones.
• Durante el Trabajo de Parto tenés que estar acostada
y con monitor para cuidar la salud del bebe.
Solo en los casos de embarazo de alto riesgo el monitoreo puede aportar
datos beneficiosos. Para el resto de los embarazos el monitoreo ha
demostrado ser perjudicial, debido a que aumentan las cesáreas
por errores diagnósticos.
• Hay que romper la bolsa antes de que nazca porque
ya no cumple ninguna función.
La bolsa protege al bebé de infecciones, y amortigua el impacto
de su cabeza contra la pelvis ósea. Hace que el parto sea menos
doloroso ya que la cabeza del bebé no impacta directamente
sobre el cuello uterino.
• Tuve cesárea porque no dilato.
Seguramente tuviste una cesárea porque no supieron esperarte.
• Voy a cesárea programada porque no voy a dilatar.
La única manera de saber que un parto es posible es permitiendo
que el parto transcurra, bajo una supervisión idónea.
• Tengo una cesárea anterior y me dijeron que
si intento un parto vaginal se me puede romper el útero.
La probabilidad de rotura uterina es menor al 0.5% y depende mucho
del antecedente infecciones post quirúrgicas en la cesárea
anterior o del uso indebido de oxitocina para acelerar el parto.
• Todos los partos requieren goteo.
Falso. La mayoría de los partos sólo requieren paciencia.
• Hay que colocar la vía por si hay una emergencia.
Solo si se prevé que pueda haber alguna complicación.
• Las cesáreas previenen los prolapsos y la incontinencia
urinaria.
Hay una tendencia hereditaria a los prolapsos con o sin incontinencia
urinaria. Estos trastornos pueden ocurrir independientemente de la
vía del parto. Por el peso de la gestación sobre un
periné poco elástico, por ejercicios inapropiados (correr,
saltar, levantar pesas, etc.)
Esto puede prevenirse o mejorarse mediante ejercicios específicos
para el periné.
• Si tengo relaciones sexuales embarazada ¿el
pene puede lastimar al bebé?
Durante el embarazo la cabeza del bebé esta muy alejada de
la porción de la vagina que puede alcanzar el pene.
http://www.dandoaluz.net/mitos.htm
volver
Parto Natural
- Por Sandra Laporta
El parto natural se presenta como una alternativa que privilegia,
ante todo, la libertad de elección de la mujer a la hora de
parir.
Eligiendo el lugar, la forma, la posición, las personas y hasta
el ambiente del nacimiento.
Propongo aprender a escuchar al cuerpo, descubrir sus necesidades,
aceptar sus transformaciones y así obtener mayor seguridad,
disminuir la ansiedad y profundizar el vínculo madre-bebé.
La madre puede estar acompañada, sin restricciones de quiénes
quiera (pareja, padres, amigos u otros). Tiene toda la libertad de
caminar, moverse y elegir las posiciones que necesita durante la dilatación
y el período del parto.
La conexión más importante para la mujer es una preparación
de abordaje corporal para que pueda saber y descubrir cuáles
son y pueden llegar a ser sus propias y únicas necesidades.
Escuchar el cuerpo y sus emociones.
Sandra La Porta
Lic. en obstetricia
La mujer es libre para elegir en prioridad de sus necesidades físicas
y emocionales.
Ventajas del parto en cuclillas:
• La fuerza de gravedad ayuda el descenso del bebé.
• Aumenta la contractilidad uterina y la circulación.
• Mejora la respiración materna.
• Disminuye el sufrimiento fetal.
• Amplia el canal de parto.
• Disminuye la duración del período expulsivo.
• Evita la episiotomía y disminuye las cesáreas.
Ventajas del parto en el agua:
• Provee mayor confort y movilidad.
• La flotación reduce la presión en el abdomen
y la presión arterial.
• Mejora la circulación oxigenando mejor al bebé.
• Ayuda a la madre a conservar su energía.
• Facilita la relajación y la respiración.
• Estimula la dilatación del cuello uterino.
• Facilita el período expulsivo.
Ventajas del parto en casa:
• Intimidad y comodidad en entorno familiar.
• Son menores los riesgos de infecciones para la mamá
y el bebé, que en un hospital, mientras se den las condiciones
de higiene y temperatura ambiental.
... Porque propongo vivir el alumbramiento de tu hijo como un hecho
humano, social y relacionado con la salud, en lugar de tomarlo netamente
como una intervención médica.
... Porque los médicos no pueden hacerlo todo, es la mujer
quien debe parir. Considero que poner mucho énfasis en la medicina
y la tecnología es esperar todo del afuera sin conectarse uno
mismo.
... Porque cuanto mayor sea la intervención médica y
la mujer esté más desconectada con ella misma, mayores
serán las complicaciones y mayores terminan siendo las intervenciones.
Es un círculo.
... Porque sentir que otros hacen y deshacen sin tenernos en cuenta,
sin tener capacidad de decisión sobre uno mismo y sobre nuestro
bebé genera frustraciones posparto importantes.
http://www.tierradepartos.com.ar/acerca.html
volver
Panzas eran las
de antes - Por Sonia Santoro | 8.1.2007 - Artemisa
Noticias -
www.artemisanoticias.com.ar
Cuando estás embarazada todo el mundo se siente con derecho
a opinar de tu cuerpo. Dejemos de lado la predisposición personal
a escuchar en menor o mayor medida lo que el otro dice e incluso el
hecho de incentivar de alguna forma inconsciente este tipo de comentarios.
El hecho es que se han sentido y concedido con derecho a opinar despectiva,
injuriosa y groseramente sobre mi cuerpo.
En los cinco meses de embarazo, desde la ignota empleada de un negocio
del barrio al que nunca voy -y ahora menos- hasta una destacada ejecutiva
dedicada a asuntos vinculados con los derechos humanos y de las mujeres,
con todos los matices imaginables en el medio, se han sentido con
ese derecho sobre mí.
No hablo ya de los sabidos y reiterados comentarios acerca de la panza
redonda o puntuda según el sexo, la cara linda o fea atribuida
-¡qué raro!-, a una futura beba o bebe respectivamente
y afines, sino del peso y el tamaño de mi cuerpo.
Hay que decir que este es un tema que a mi particularmente me preocupa,
como a tantas otras mujeres, por no decir todas, que haciendo dietas
o no, expresando u ocultando sus temores frente a la balanza, viven
el aumento de peso con cuasi pavor. Y sobre todo me preocupa en estos
días que mi habitual relativo control sobre el asunto se fue
por el barranco del olvido. Pareciera que mi cuerpo ya no es mío,
y tiende a la desmesura, hay que decirlo. La psicoterapeuta familiar
Laura Gutman dice que cuando las mujeres estamos embarazadas y cuando
parimos aparece nuestra sombra, esto es lo que habitualmente no vemos
de nosotras mismas, lo más oscuro, ancestral, inconsciente
que en nuestra vida ordinaria no aparece y que en estos tiempos se
manifiesta a fuerza de emociones virulentas, llantos, torpezas, desmezuras
varias y poca racionalidad. Empiezo a creer que esto que me persigue
es mi sombra, pero no dejo de ver que la sociedad, digamoslo, ayuda
bastante.
En fin, el punto, como decía, es que cuando una esta embarazada
el cuerpo ya no es el mismo, pareciera que dejamos de ser mujeres
para ser solo, apenas, o sobre todo, madres. Y por qué no,
un poco infantiles, por lo menos eso es lo que nos hacen sentir desde
los médicos hasta las profesoras de gimnasia que olvidan sistemáticamente
nuestros nombres para llamarnos mami, mamita o, como no, gordi y derivados.
La imagen que tengo sobre las mujeres embarazadas de cuando era niña,
me muestra mujeres grandotas con acordes vestidos que caían
con amplitud desde el pecho hasta abajo de las rodillas. Las mujeres
embarazadas podían ser mujeres grandes, o mejor, debían.
Hace un tiempo creo que las cosas están cambiando bastante
en este punto. Los obstetras cada vez exigen que las embarazadas aumenten
menos. He llegado a escuchar que 7 kilos sería lo más
razonable. Claro, razonable para ellos que no sienten como su estómago
languidece, su sueño sufre interrupciones de lo más
arbitrarias, sus tetas se convierten en globos y demás cambios,
por hablar solo de los concretos. Es decir, de razonable, lo del embarazo
para quien lo porta no tiene nada. Y ellos, con sus tablitas, siguen
exigiendo raciocinio en la medida de las porciones, las emociones
y afines.
Lo cierto es que en las calles de la ciudad de Buenos Aires abundan
embarazadas con cuerpos gráciles y esbeltos. Mujeres con pantalones
y remeras al cuerpo. Agiles, elegantes, delgadas, sobre todo delgadas.
A ellas preferentemente se las ve lindas. “¡Qué
bien que estás! – dicen-, no parece que estás
embarazada”, como si la belleza estuviera justamente en no parecer
de cinco, siete u ocho meses. ¿Será que no se acepta
el desborde del cuerpo ni siquiera durante el embarazo? ¿O
que esas mujeres son simplemente mujeres que siguen con sus vidas
como si tal cosa, sin que la alimentación varíe sus
vidas, la piel estirada sus formas y el cansancio sus rutinas?.
Por supuesto que siempre hubo, hay y habrá mujeres delgadas.
Pero me llama la atención que cada vez sea menos frecuente
ver a las otras. ¿Dónde estarán? ¿Escondidas
detrás de joggins inmensos, ocultas de una sociedad que las
mira controlando lo que comen?.
Hace un tiempo, la madre de un compañerito del jardin de mi
hijo, le decía a otra que estaba embarazada y vomitando a raudales
en los primeros meses: '¡Qué bueno, asi no engordas!'.
Del otro lado no hubo comentarios, solo una sonrisa cómplice.
Tengo cinco meses de embarazo y hoy me dijeron si estaba por parir.
Ante mi negativa, la vendedora dijo: 'cuidate, mira que después
para bajarlos cómo hacés'. 'Se bajan rápido',
dije yo, por propia experiencia previa pero para contrarrestar con
algo tanta intromisión.
Hace un par de días, una alta ejecutiva me había dicho,
como corolario de una reunión en la que ella tuvo el control
absoluto todo el tiempo: “¿cuánto te falta? estas
gorda, eh.” “Gorda no se le dice a ninguna mujer”,
me gustaria haberle dicho, pero se me ocurrió más tarde,
después de digerir el maltrato de aquellas palabras.
Creo que a ninguna mujer en estado “normal” se atreverían
a decirle algo así perfectas desconocidas. Ni hablar de que
alguien haga comentario semejante frente a un hombre con panza, de
esos que muchas veces parecen estar en estado.
¿Qué pasa con las embarazadas, entonces? ¿Y qué
pasa que los comentarios más entrometidos vienen de otras mujeres?
¿Por qué las mismas embarazadas habilitamos este tipo
de comentarios? ¿Y por qué para las mujeres estar en
peso es tan importante como tener un hijo?
Me escudaré en mi excesiva sensibilidad para justificar mi
subjetivísimo punto de vista sobre este asunto. Sin embargo,
tengo la sensación de que unas cuantas mujeres, embarazadas,
puérperas o ex de estos estados, se sentirán identificadas
con lo que digo y estarían dispuestas a votar un manifiesto
en este sentido. ¡Que así sea!
volver
Parir como las diosas
- Recuperando el parto vertical - por Analía
Bernardo, extraído del libro digital de la Colección
Mitología Femenina - Solicitá la obra completa
a la autora: analiabernardo@yahoo.com
Cristianismo y la medicina le quitaron
a las mujeres el conocimiento sobre sus partos
Para la medicina es el médico
el que trae al niño al mundo, no la madre
Triple Jornada, mayo 2004
Mujeres urbanas están comenzando a reclamar el parto vertical,
sentadas o en cuclillas, que aún practican de manera satisfactoria
las indígenas y campesinas en distintas partes del planeta.
Figuras arqueológicas muestran a diosas y a mujeres pariendo
desnudas en estas posiciones. Una de ellas, con seis mil años
de antigüedad, muestra a la Gran Diosa de Catal Hüyük
(Anatolia, hoy Turquía) pariendo desnuda sentada en un trono,
flanqueada por dos leopardos sobre los que apoya sus manos mientras
su vagina comienza a coronar. El trono de gobierno de esta primigenia
Diosa de la Vida es la silla de parto de la mujer prehistórica
del neolítico agrícola.
En Australia, la Serpiente Arco Iris fue pintada en una cueva como
una parturienta desnuda y con las piernas abiertas y flexionadas -en
forma de m- luego de haber parido a las madres de los ancestros australianos
que aparecen en la pintura rupestre debajo de la diosa creadora.
En Mesoamérica, los aztecas esculpieron una hermosa escultura
de Tlazolteotl (la diosa luna de la fértil tierra, patrona
del erotismo, del parto y del destino) pariendo desnuda en cuclillas,
las manos sobre sus nalgas y la boca abierta mostrando los dientes
y gritando mientras emerge un bebé hacia abajo y mirando hacia
adelante de entre sus piernas. Tlazolteotl apoya sus pies sobre unos
tacos de pocos centímetros elevando los talones para así
estabilizar la postura.
Una Pachamama pariendo en cuclillas, con la luna, el sol y las estrellas
pintados sobre el rostro, fue desenterrada en Villa Las Rosas, ciudad
de Salta, Argentina. Una de las tantas imágenes que representan
el conocido parto vertical precolombino como así también
el poder sagrado de la Diosa Tierra (1). Los gestos y actitudes de
estas y otras diosas son un reflejo de las prácticas y tradiciones
de las mujeres respecto del parto, a la vez que el parto vertical
y en cuclillas de las diosas es un arquetipo femenino creador de la
vida y de la cultura.
Estas prácticas persistieron en las primeras sociedades patriarcales
de Occidente como eran la griega y la romana. La diosa Ilitia, patrona
de las parturientas y las parteras griegas, suele aparecer arrodillada
representando tanto a la partera como a la parturienta en una variante
de la posición en cuclillas. Y durante el Imperio Romano se
tallaron frisos que muestran la forma en que parían las mujeres:
sentadas en un sillón mientras que la partera espera arrodillada
y otra mujer sostiene a la parturienta por debajo de los brazos (2).
En las crónicas sobre el Buda, que se remontan al siglo V A.C.,
encontramos a la reina Maya pariendo parada. Ella viajaba con su cortejo
y a medio camino comenzó el trabajo de parto. El cortejo se
detuvo y la reina se adentró en el bosque junto con sus doncellas,
que formaron un círculo en torno a ella. Maya tomó con
sus dos manos la rama flexible de un árbol y comenzó
a parir en forma vertical al pequeño príncipe. Una estatuilla
procedente de la India del siglo XVI sigue mostrando esta forma de
dar a luz: una mujer parada junto a dos mujeres, una a cada lado,
a las que abraza apoyando sus brazos en los hombros de sus compañeras
pudiendo de esta manera poner los pies sobre la tierra y flexionar
las rodillas; bajando y subiendo el cuerpo con cada contracción.
Las dos compañeras llevan frascos con preparados de hierbas
que aplican masajeando el vientre de la parturienta. Las tres figuras
se completan con la partera arrodillada recibiendo al niño
o niña que emerge cabeza abajo.
En la Europa cristianizada el parto seguía estando en manos
de las mujeres y de las parteras, que heredaron estas prácticas
ancestrales. Sin embargo, la persecución de las brujas -muchas
de las cuales eran parteras experimentadas- y la naciente medicina
moderna durante el Renacimiento transformaron progresivamente el parto
natural vertical en una enfermedad y a la parturienta en una paciente
débil y sin conciencia que debía permanecer en posición
horizontal en la cama, y más tarde en el hospital. Esta inmovilidad
y debilitamiento psicofísico estaba sustentado por otras posiciones
sexuales, sociales, religiosas y económicas de opresión.
El parto horizontal en la cama matrimonial es consecuente con la postura
de la mujer durante el acto sexual y está asociado con estar
enferma en la cama y con entregar el cuerpo al accionar del médico.
En Argentina, el gobierno de Néstor Kirchner ha presentado
un proyecto para "humanizar el parto". Este reconoce el
derecho de la parturienta a estar acompañada por una persona
de su confianza durante el parto. Hay países donde en clínicas
privadas también se permite esta compañía, pero
es apenas un primer paso, insuficiente para cambiar las prácticas
médicas del parto horizontal. Esta presencia podría
aminorar el maltrato psicofísico que sufren las parturientas
en hospitales y clínicas, públicas y privadas, siempre
y cuando el/la acompañante no termine aliándose con
el médico y reforzando el sometimiento de la mujer o desmayándose
y generando culpas en la parturienta. Parecería más
conveniente que la mujer vaya acompañada por una mujer (familiar
o una amiga) que ya haya pasado por la experiencia del parto y tenga
una conciencia formada de respeto y dignidad hacia la mujer que está
dando a luz.
La compañía durante el parto no toca ni modifica las
prácticas médicas del parto horizontal en sí
mismas, entre las cuales, según la nota "Parir" del
suplemento Las 12 (3), están atar a las parturientas a las
camillas, silenciarlas, no dejarlas deambular ni ponerse en cuclillas.
Una práctica patriarcal en la que, según especialistas
consultados, la corporación médica se apropia del parto,
maltratando con expresiones desvalorizantes a las parturientas, tratándolas
como niñas tontas y culpabilizándolas si el parto se
alarga o se complica, cuando en realidad es la misma posición
horizontal la que alarga y complica el parto, aumentando el sufrimiento
de la mujer y del feto que debe transitar por un canal que se ha estrechado
e ir en contra de la ley de la gravedad mientras que la madre, inmovilizada,
no dispone de todo su cuerpo para parir.
Esta evidencia ampliamente certificada por médicos especialistas
en parto vertical es constantemente ignorada en las facultades de
medicina de nuestro continente. Al enseñar e imponer aquella
posición antinatural que anula la energía corporal y
la conciencia de la parturienta para moverse y dirigir el parto, la
corporación médica le da la espalda a milenios de experiencia
femenina. Las hembras sapiens han parido a la humanidad en cuclillas
y en posición vertical desde la prehistoria y aún lo
siguen haciendo en grandes áreas del planeta con éxito
y eficacia, pariendo más rápido y con menos dolor.
El parto horizontal rompe con esta experiencia milenaria presentándose
desde hace apenas unos pocos siglos como la única forma aceptable
y exitosa de parir, lo cual es parcial y cuestionable. Una nota de
la revista argentina Clarín daba cuenta tiempo atrás
del éxito del parto en cuclillas entre mujeres indígenas
del sur del Brasil, con menos complicaciones que las mujeres occidentalizadas.
Sin embargo, pocas veces las corporaciones médicas toman en
cuenta la experiencia de las mujeres, menos aún la de los pueblos
originarios, y desacreditan ese saber desde el más puro androcentrismo.
Una imagen sintetiza esta negación. En libros de obstetricia
y enciclopedias de divulgación médica se suele mostrar
el perfil de una embarazada parada con el bebé saliendo por
el canal de parto, arqueándose a través del mismo, emergiendo
hacia abajo y adelante. Esta imagen del parto natural-vertical luego
es negada en la práctica médica con el parto horizontal.
Con todo, en estos últimos años han surgido agrupaciones
de mujeres, médicos y parteras que vuelven a estas ancestrales
prácticas integrándolas a los conocimientos modernos.
La cuestión de fondo es saber si el Estado modificará
el parto horizontal en la enseñanza y práctica médica
para que los beneficios del parto vertical lleguen a las mujeres de
todos los sectores a través de una política de género
que humanice el parto de manera integral y en consonancia con los
derechos de las mujeres.
Como en muchos otros temas de la problemática femenina, los
símbolos y creencias religiosas pueden jugar a favor o en contra.
Tener un dios masculino que crea sólo con la palabra y saca
a la mujer de la costilla de Adán, por ejemplo, cuando en el
mundo natural ninguna mujer nace de un varón y ninguna hembra
(o varón) de un macho, es un modelo simbólico muy distinto
a tener primigenias diosas que crean con sus cuerpos desplegados,
dinámicos y concientes; accionando durante el propio parto
y sobre la creación que están llevando a cabo.
La influencia del modelo religioso cristiano puede verse en la práctica
del parto horizontal donde el médico aparece como creador.
Es él quien “saca el bebé del cuerpo de la mujer",
el que "lo trae al mundo". El médico controla y dirige
el parto mientras que la parturienta es una participante pasiva y
asustada que sólo puede mirar al techo de la sala de partos
y acatar órdenes sin demasiada conciencia de lo que sucede
en su cuerpo ni lo que otros hacen con él.
En posición horizontal la mujer no ve nacer a su hijo o hija,
el médico sí. La parturienta asume una posición
incómoda, limitada y dolorosa para que el médico se
mueva cómoda y libremente.
Por otra parte, haber pasado de aquellas diosas creadoras con cuerpos
desnudos y activos a la figura de María como modelo femenino
ejemplar, ha tenido consecuencias directas sobre la experiencia del
parto como así también sobre el cuerpo, la sexualidad,
la anticoncepción y la conciencia autónoma de las mujeres.
A María nunca se la representó pariendo y pocas veces
embarazada o dando de mamar. "La Madonna del Parto" de Piero
della Francesca (1460) es uno de los pocos frescos donde la Virgen
aparece con un prominente vientre de nueve meses, parada y con un
vestido medieval color verde mientras dos ángeles abren las
cortinas de la cueva-tienda para dejar a la vista a la que va a parir
(4).
Muchas veces se ha comparado la vida de Buda con la de Jesús.
Sin embargo, el parto de María ha sido ocultado, reforzando
la pasividad e ignorancia de las mujeres occidentales sobre el cuerpo
y la sexualidad femenina. O bien ridiculizado, como cuando las monjas
de mi escuela primaria nos decían que Jesús había
nacido de la rodilla derecha de María y que ella no había
sentido nada. De la misma manera las madres tuvieron que mentir a
sus hijas sobre el proceso natural del parto con aquello de "salir
de un repollo" o “venir de Paris”.
Aún en las películas, María suele aparecer pariendo
acostada convenientemente tapada, cosa que ninguna mujer de su época
haría, más aún si iba a tener que asistirse a
sí misma, ya que los relatos bíblicos no mencionan partera
alguna. Entonces su posición habría sido permanecer
sentada o en cuclillas, pariendo sobre unas mantas. Además,
el arte cristiano persiste en presentar a María con un cuerpo
femenino preadolescente, sin pechos desarrollados y sin curvas, pronunciadamente
delgado. Hasta hubo épocas, como la colonial en América
Latina, en la que la iglesia católica prohibió a los
artesanos modelar el cuerpo de la madre de Jesús exceptuando
el rostro y las manos montadas sobre un soporte, oculto debajo de
los amplios vestidos de la Virgen.
El mandato aceptado por María de "hágase en mí
según su voluntad", es decir la del dios masculino, ha
sido otro elemento simbólico para subordinar el cuerpo y la
conciencia de la mujer durante el parto horizontal al poder del médico
patriarcal.
Para las mujeres de culturas precristianas, parir verticalmente asistidas
por parteras experimentadas y acompañadas por parientas que
ya han pasado por esa experiencia iniciática, era un importante
ritual femenino que expresaba la dignidad y el poder de la mujer dentro
de la comunidad. Y allí estaban las diosas y las Pachamamas
para guiar a las mujeres con actitudes y posturas que liberaban las
energías del cuerpo y del alma en el momento de parir y en
otras situaciones.
Los movimientos y contorsiones de la que está dando a luz en
posición vertical dieron origen a muchas danzas del vientre
y, el lugar del parto a un espacio sagrado, cálido y protegido
que los templos reprodujeron con capillas, arcos y formas vaginales
y uterinas. Los gemidos y gritos de la parturienta, sus instintos
liberados, sus sensaciones orgásmicas y la técnica de
parto vertical en sí misma servían de instrucción
para las novatas que eventualmente presenciaban el parto. Y en un
caso de emergencia podían parir solas.
Indígenas latinoamericanas suelen hacerlo, dando a luz en cuclillas
sobre la tierra depositando al bebé con su vagina sobre una
manta o un colchón de hojas y recibiéndolo con sus propias
manos. En medios urbanos esto también suele suceder cuando
una joven da a luz sobre el piso del baño siendo ella misma,
partera y parturienta.
¿Por qué en nuestra sociedad las mujeres no presenciamos
el parto de otras mujeres y sólo comenzamos a tener una vaga
idea cuando ya estamos en la camilla de parto horizontal sin poder
ver y decidir? Ver anticipadamente la práctica del parto horizontal
-y del vertical- brindaría a las mujeres una mayor conciencia
sobre lo que ocurre con sus cuerpos y sobre cuáles son las
posibilidades para parir de otra manera más satisfactoria.
Imagino que la corporación médica, tarde o temprano,
tendrá que asumir su propio "complejo de útero"
y dejar de proyectarlo como sombra sobre las parturientas, oscureciendo
sus conciencias, cuerpos, instintos, biología e intuición.
Si ellos no están dispuestos a arrodillarse -casi reverencialmente-
ante la mujer que está dando a luz, a escuchar sus gritos,
a esperar mientras ella camina y deambula, sin ser rasurada ni tajeada,
será muy conveniente que se corran a un costado y dejen a médicas/os,
obstetras y parteras que sí están dispuestos a una nueva,
y ancestral, cultura del parto donde la parturienta pueda reencontrarse
con su cuerpo y con su poder creador, posicionándose como la
protagonista del mismo.
La mayoría de las mujeres aceptan el parto horizontal-patriarcal
porque no conocen otra cosa que hospitalizarse como enfermas. Modificar
esta situación no sólo corresponde al Estado, las facultades
de medicina y a la práctica médica sino a las mismas
mujeres que tendremos que cambiar física y mentalmente las
actitudes hacia el parto.* escritora y periodista, experta en tradiciones
de las diosas
1.Las figuras de diosas y mujeres pariendo que se mencionan en la
nota, se pueden encontrar en el libro La Diosa, de Adele Getty, Editorial
Debate, con excepción de la figura de Pachamama en "Argentina
Indígena" de Ibarra Grasso, ed. Tea.
2. Historia de las Grandes Civilizaciones, Tomo II. Viscontea.
3. Diario Página 12, 17-10-03
4. La Diosa, de Adele Getty
por Analía Bernardo, extraído del libro digital de la
Colección Mitología Femenina -
analiabernardo@yahoo.com
volver
Los ejercicios de Kegel
-Ana Ferruggia - Doula Venir al Mundo
http://www.veniralmundo.com.ar/contenidosVer.php?contenidoID=41
Son aquellos que permiten fortalecer el piso pelvico
o perine, conjunto de músculos utilizados para orinar, defecar,
tener relaciones sexuales y parir. Es el area romboidal entre el pubis
el coxis y los dos izquiones.
La práctica de estos dan grandes beneficios:
*Aumentan la intensidad en los orgasmos.
*Previenen los desgarros.
*Previenen el prolapso.
*Ayudan a tomar conciencia del canal de parto.
1. El lento
Aprieta los músculos como cuando intentas detener la orina,
tirándolos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así
mientras cuentas hasta 5 respirando suavemente.
Después, relájalos durante 5 segundos más, y
repite la serie 10 veces.
Intenta aumentar progresivamente el tiempo de contracción y
relajación. Empeza por 5 segundos en cada caso hasta llegar
a los 20. Cuanto más tiempo consigas aguantar la contracción
de los músculos, más fuertes se harán.
2. El rápido
Aprieta y relaja los músculos tan rápidamente como puedas
hasta que te canses o transcurran unos 2 ó 3 minutos (lo que
suceda primero). Empieza con 10 repeticiones cuatro veces al día
hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.
3. El ascensor
Este ejercicio requiere cierta concentración, pero sus resultados
son muy buenos. Tu vagina es un tubo muscular con secciones en forma
de anillo dispuestas una sobre otra. Imaginate que cada sección
es una planta diferente de un edificio, y que subis y bajas un ascensor
tensionando cada sección. Empieza subiendo el ascensor suavemente
hasta la primera planta, aguántalo durante un segundo, y sube
hasta la segunda planta. Sigue subiendo tantas plantas como puedas
(normalmente no más de cinco). Para bajar, aguanta también
un segundo en cada planta. Cuando llegues abajo, intenta ir al sótano,
empujando los músculos pélvicos hacia abajo durante
unos segundos (tal y como si estuvieras pariendo). Finalmente, intenta
relajar por completo la musculatura durante unos segundos. Sobre todo,
no te olvides de respirar pausadamente y de no realizar el ejercicio
con ayuda de los músculos abdominales.
4. La onda
Algunos músculos del suelo pélvico están dispuestos
en forma de un ocho, pero con tres anillos. Un anillo se sitúa
alrededor de la uretra, otro alrededor de la vulva, y el último
alrededor del ano. Contrae éstos músculos de delante
a atrás y relájalos de atrás a delante.
Hace estos ejercicios tantas veces como puedas al día. El objetivo
es conseguir realizarlos sin que se noten. Cuando empieces a realizarlos,
pueden parecerte incómodos y raros, pero pronto podrás
llevarlos a cabo sin que los demás se den cuenta.
Al principio, al practicar el ejercicio lento, puedes notar que los
músculos no quieren mantenerse contraídos. También
es posible que te canses enseguida con el rápido. Pero si perseveras,
verás que en pocos días no te supondrán ningún
esfuerzo.
Son tambien recomendables para realizar en pareja.
Que los disfruten.
Ana Ferruggia
Doula Venir al Mundo
http://www.veniralmundo.com.ar/contenidosVer.php?contenidoID=41
volver
Redes
de apoyo entre mujeres:
No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados
para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las
grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares,
prefiriendo aún más a las familias constituidas por
una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos,
al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido
terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo,
en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos-
nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres
es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga,
nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier
necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando
los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos
decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos
pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad
no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta
empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar
que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real”
para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión
mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en
forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en
que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener
al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos
casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear
apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar
en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni
fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos
de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las
madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos,
comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación
de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”.
Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas
y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal.
La “doula” interpreta la “experiencia interior”
de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo
al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar
con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar
la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido.
Su principal función es la de maternar a la madre para que
entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando
cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible
de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula”
ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos”
durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar
y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra
las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada
madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo
entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera,
se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra
de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las
“doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones,
decidiendo según nuestras más íntimas creencias.
Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque
de ello depende el futuro.
Laura Gutman
volver
Maneras de traer
al mundo
Las/12|Viernes, 18 de Mayo de 2007
http://mujeresabordo.blogspot.com/
Relegada y subestimada por instituciones que entienden al cuerpo como
una máquina y al nacimiento como un evento necesitado de prolijidad
e
intervenciones, la figura de la partera está recuperando, poco
a poco, algo del prestigio y la importancia que supo tener socialmente.
La revalorización de su rol, de la mano de una comprensión
más humana del parir, vuelve a descubrir los tiempos y las
necesidades del cuerpo como un saber de mujeres, una ciencia con poco
de exacto y mucho de intuitiva, hecha de cuidados, alimentada por
la cercanía y la idea de que cada embarazo, cada parto, son
únicos.
Por Luciana Peker
¿Te podés dejar de pajear?" La pregunta no era
una pregunta, la mala palabra era más que una mala palabra,
el reto era por perder tiempo y la referencia onanística era,
en realidad, su antítesis. Si hacer el amor es una frase hecha
para definir a una relación sexual en donde hay más
que sexo, tal vez hacer el amor también pueda ser ayudar a
nacer, en donde la sexualidad femenina está más abierta,
pujante y vulnerable que nunca y esa mujer -la partera- que da la
mano e irrumpe o impulsa su cuerpo puede ser clave para hacerla sentir
valiente -empoderada dirían los manuales- o más, más,
más vulnerada. Una partera que no quería ver sólo
su reloj, su tiempo, su comodidad, sino que esperaba los tiempos de
las mujeres que estaban por parir partidas por el rayo de la urgencia,
pero, también, de la necesidad de sentirse poderosas para poder
parir. "¿Te podés dejar de pajear?", le impetaron
en el Hospital Santojanni a Marina Lembo por esperar el tiempo de
las mujeres que querían parir sin ser apuradas, vapuleadas,
insultadas o
tratadas como vallas a saltear en el parto a parto hospitalario.
Ella, licenciada en Obstetricia que -a diferencia del "dígame
licenciado" que se hizo chiste y muletilla política- prefiere
nombrarse partera en homenaje al conocimiento de las parteras ancestrales
que todavía suben y bajan los cerros y los pueblos argentinos,
creó junto a Sonia Cavia (técnica en comunicación
y doula, otro tipo de acompañante femenina pre y post parto)
Mujer Sabia Editoras. Allí, ya publicaron Partería espiritual
(La naturaleza
del nacimiento entre el amor y la ciencia), de Ina May Gaskin -fundadora
del Centro de Partería de "La Granja", en Estados
Unidos- y los cuadernillos Ser parteras en el Siglo XXI, Posiciones
en el parto y Periné: episiotomía y desgarro. También
están por iniciar una Escuela de Parteras del Sigo XXI, en
Villa General Belgrano, Córdoba. Mientras que, por otra parte,
en Mar del Plata, del 10 al 13 de marzo de este año, se realizó
el II Congreso Regional de las Américas de la Confederación
Internacional de Parteras "Fortalezas y Desafíos de la
Partería de las Américas". Pero no son emprendimientos
aislados, sino parte de la revalorización mundial del rol de
las parteras, que celebran su día cada 5 de mayo a partir de
1992, y que también en la
Argentina vienen empujado por un movimiento cada vez más importante
a favor del mayor protagonismo de las mujeres en su propio parto.
Jaqui Zieler, presidenta de la Fundación Creavida, define ese
oficio hecho aliento, abrazo, palabra, calma o empuje: "La partera
representa esa figura femenina, símbolo de la madre, del abrigo
y la comprensión, eso que necesitamos para sentirnos seguras
en el momento del parto".
La partera Sandra Laporta empieza la entrevista agotada. No importa
la agenda porque ella no tiene, no puede tener, según su manera
de ponerle el cuerpo al oficio, una agenda pautada. Las pautas las
dan las mamás y los bebés. Son las doce del mediodía
y ella empezó a la una de la madrugada y terminó a las
nueve y media de la mañana el parto de Máximo, en la
casa -y con la colaboración conjunta- de Raquel Schallman,
una partera autónoma e histórica en la Argentina. "La
mamá tenía dilatación completa a las tres de
la mañana pero nosotras esperamos", explica. La espera
en este tiempo sin tiempo parece ser la mayor diferencia entre una
partera y el despacho en el que se han convertido los sanatorios y
hospitales. "La virtud más grande para atender partos
es saber esperar y saber intuitivamente cuándo intervenir.
A veces me siento como un timonel. El barco anda solo, pero necesita
pequeñas ayudas para navegar", define Sandra. Suena poético,
pero la mayoría de las palabras que dice la mayoría
de las parteras durante los partos no tienen nada de poesía.
"El parto es una escena incontrolable -resalta- y hay que tener
paciencia y amor para hablarle bien a una mujer." Todo lo contrario
a lo que sucede en la mayoría de los nacimientos.
"Tuve a mi bebé en una clínica muy top y fue todo
muy express. La partera me atendió como un delivery. Yo me
partía del dolor y ella me decía 'por favor no te quejes'
y hablaba por celular cuando la llegada de mi hija ya era inminente.
También me chocaba que entre contracciones hablaban de cualquier
otra cosa entre el anestesista, el obstetra y ella. Y eso que mi hija
nació en un solo pujo y fue bárbaro. La felicidad fue
tan enorme que al otro día hasta le agradecí",
cuenta Lucila, una publicista de 32 años.
En el actual sistema de salud las condiciones de hotelería
y tecnología pueden cambiar -el ingreso del padre a la sala
de partos también- pero muchas veces un hospital público
y un sanatorio privado se parecen en el apuro, la despersonalización
de la atención y el avasallamiento de los deseos de las mujeres.
La Maternidad Sardá es emblemática de la sobredosis
laboral con la que trabajan médicos/as y licenciadas en obstetricia.
Elsa Andina, jefa de Tocoginecología de la Sardá, revaloriza,
igualmente, el crecimiento del rol de las parteras: "La obstétrica
en nuestra maternidad está integrada a la atención de
la mujer que va a tener su niño pero además tiene otras
funciones como la de desarrollar los cursos del parto sin temor, dar
pautas de cuidado previo, durante y luego del parto, y consejería
en salud reproductiva. Su formación la capacita para cuidar
de la madre y el niño durante el trabajo de parto y contener
a las madres y a sus parejas".
¿Las parteras de una maternidad pública pueden atender
con la suficiente dedicación y paciencia a las mujeres que
van a parir?
-Nuestras parteras, efectivamente, tienen la capacidad humana y laboral
necesaria para acompañar a las parturientas, aunque en esto
interfiera el exceso de la demanda de una maternidad como la nuestra,
que alcanza picos de 35 nacimientos diarios -enumera Andina.
Muchas veces parece que las demandas a favor del parto humanizado
son una opción new age o un capricho neo hippie. Pero, en realidad
-igual que la intimidad- los partos son una escena íntima,
pero también una decisión pública. "Esto
es una cuestión política y económica -enmarca
Sandra Laporta-. Para los médicos la espera es perder tiempo
porque el tiempo es oro según la ideología de productividad.
En cambio, para nosotras, acá se juega una cuestión
social y de salud pública", subraya.
¿Qué alternativas hay? Por un lado, son cada vez más
las mujeres que eligen parir en su casa (aunque no llegan a ser el
uno por ciento de los partos) o en casas de parteras. Por otro lado,
resurgen las casas de partos. Otras, hacen un trabajo de parto acompañadas
por una profesional con afinidad y llegan al hospital a último
momento. Pero, también, son cada vez más las que exigen
los derechos que tienen -por ley- de poder elegir con quién
estar acompañadas, la posición para parir o dar la teta
apenas nace el bebé. Por eso, el parto natural no es un solo
parto, sino que lo natural es que las mujeres puedan expresar y elegir
según sus deseos cómo vivenciar el nacimiento de su
hijo o hija.
Por eso, la elección no puede ser sólo entre un parto
100 por ciento natural o callarse y pujar. Jaqui Zieler apunta a modo
de ejemplo: "Los partos humanizados se llaman así por
la calidad de presencia y contacto y no por el ámbito donde
sucedan. Yo estuve en una 'cesárea humanizada' en la maternidad
más tecnológica de la ciudad, donde estábamos
abrazados, cantando, riendo, escuchando una música hermosa.
La mamá logró que le dejaran al bebé no bien
nació y lo que allí sucedió entre ellos fue asombroso,
aun para el equipo médico, que nunca había visto algo
igual".
Laura Gutman, autora de los libros La maternidad y la propia sombra
y
Puerperios y otras exploraciones del alma femenina también
enmarca la posibilidad de la compañía de una partera
amorosa en una clínica u hospital.
"Las parteras que ejercen la función de 'estar al lado'
de la parturienta, en las instituciones médicas, tienen que
ocuparse de defender a la parturienta de las depredaciones en lugar
de ocuparse del progreso del parto. Sin embargo, siempre es mejor
que sea la partera y no la mujer en trabajo de parto quien defienda
las fronteras. Toda contención, palabra de apoyo, acompañamiento
amoroso, respeto por los tiempos personales, calidez, cuidado, compañía
y servicio altruista que una verdadera partera esté en condiciones
de prodigar a una parturienta va a redundar en beneficio del parto."
Gutman también subraya, y subraya con esperanza: "La sistematización
de los partos nos ha dejado a las mujeres completamente alejadas del
acto de parir.
Hemos pasado a ser parte de una maquinaria industrializada de nacimientos
rápidos y quirúrgicos. La figura de la partera -de la
verdadera y antigua acompañante de la mujer- va a regresar
indefectiblemente porque las mujeres estamos empezando -muy lentamente-
a recuperar nuestra identidad y nuestra fortaleza en la escena del
parto".
volver
El
revolcón
- Por Luciana Peker
http://mujeresabordo.blogspot.com/
Creo que ser mujer, periodista mujer, ser mujer y escribir, pensar,
indagar sobre la igualdad de la mujer es un oficio que atraviesa el
cuerpo y que habla a partir del cuerpo. A veces, es una ventaja sentir
el latido de las palabras y las sensaciones. A veces, en cambio, la
escritura desdibuja la propia imprenta personal. Creo tanto en el
periodismo que pone en primera persona la virtud y virulencia con
la que las mujeres todavía tenemos -o queremos, según
las situaciones- que poner el cuerpo como en poner el cuerpo -a través
de la palabra- para decir verdades. En la democracia plural de la
palabra verdades (que no es la singularidad autoritaria de LA verdad).
Siento que hay verdades que fui descubriendo sobre el parto. No tengo
duda de que la medicina moderna, que sincroniza pacientes como si
contabilizara tantos, no tiene -ni quiere tener- el asombro, la paciencia
y la amorosidad para envolver a las mujeres que quieren dar a luz
sin que iluminar sea una metáfora. Pero, también, es
cierto que no es tan sencillo, fácil, accesible, económico,
plural, tener hijos de manera radicalmente distinta (en partos caseros,
sin anestesia, sin relojes... casi sin medicina). Creo, claro, en
la libertad y valentía de las que se atreven a resguardar su
cuerpo de la trinchera hospitalaria. Pero, en tren de verdades, no
todas -no yo- podemos ponerle el cuerpo a sacar el cuerpo de las salas
de partos. "Yo no quiero que maten ballenas y no por eso soy
activista de Greenpeace", me dijo la obstetra e integrante de
la ONG Dando a luz, Claudia Alonso. Como buena obstetra -de las que
no abundan- me calmó. No se trata, volví a pensar, de
elegir un parto natural o de no elegir nada. Se puede -se tiene que
poder- elegir, al menos, qué elegir.
Yo elegí dar vueltas hasta que Uma ya flameara como un barrilete
que no necesitara más ovillo. Yo elegí el ritual de
los damascos de verano como último bocado entre ella y yo.
Yo elegí caminar para danzarle el camino.
Después, hubo otras cosas que eligieron los médicos
y yo acepté. Yo elegí pedirles paz, buen trato y respeto.
Y no elegí, porque a esa altura ya elegía ella, que
Uma me revolcara por una oleada que parecía no tener fondo
en donde la arena y la espuma se volvían huracán de
deseo, dolor, desesperación. Me dijeron los médicos
-Lucas Minig, joven y calmo, en el
Hospital Italiano- que Uma pujaba por salir. Ella eligió el
deseo. Y yo elegí mirarla. Ella eligió no llorar. Y
yo llorar de amor por el revolcón de angustia y amor. Ella
eligió ser valiente y yo elegí admirarla. Yo elegí
abrazarla y ella comerme a besos.
Creo, con el cuerpo y con la palabra, y sin tinte ni tinta de valiente,
que en el parto se puede elegir. Por lo menos, refugiarse en el aroma
de los damascos para dejar salir.
De como abandonar lógicas masculinas de parir
"La experiencia del parto será recordada siempre por la
mujer. Impacta sobre la percepción y sentimiento acerca de
ella misma, sobre su bebé y el resto de su familia. Las mujeres
con un nivel educativo, cultural y económico que supera las
necesidades básicas suelen tener en la actualidad uno o dos
niños. Si la experiencia del parto es devastadora, esto afectará,
aunque ellas puedan no tener conciencia, la mayoría de sus
vidas. Dar a luz puede ser una experiencia de éxtasis, milagro
y poder para la mujer, pero también puede ser una pesadilla;
la partera tiene en esto un rol central pues con sus recursos, habilidades
y ánimo puede hacer de un trabajo de parto largo y displacentero
una experiencia diferente y única", enlazan Marina
Lembo -licenciada en Obstetricia- y Sonia Cavia -técnica en
comunicación y doula- en el libro Posiciones en el parto, de
Mujeres Sabias Editoras, el sello que acaban de crear.
¿Por qué en una generación de mujeres independientes
los deseos, dolores y tiempos de las mujeres en el parto parecen tener
que ser silenciados?
Marina Lembo: -Por más que ahora trabajemos ocho horas, salgamos
de casa y manejemos nuestro dinero, en el nacimiento sigue existiendo
una actitud de sumisión. Las mujeres se animan a cuestionar
hasta donde les da el cuero. El mundo del nacimiento siempre fue femenino,
pero ahora está manejado por una forma de pensar masculina,
incluso entre las médicas mujeres y las parteras que han sido
corrompidas y están al servicio de la corporación médica
y no de la mujer.
Ahora estamos frente a una revalorización de las parteras.
Pero en muchos sanatorios y hospitales ellas son las que gritan, maltratan
o desvalorizan a las parturientas...
M.L.: -Cuando las parteras somos nuestras propias jefas los resultados
perinatales son mucho mejores que cuando somos la mano derecha de
la institución médica.
Sonia Cavia: -Por eso, muchas licenciadas en Obstetricia empezaron
a llamarse parteras como una manera de diferenciarse de este modelo
intervencionista y revalorizar un rol ancestral, pero que ahora suma
conocimientos científicos.
¿Cuál es la propuesta de la Escuela Autónoma
de Parteras?
S.C.: -La escuela va a ser semipresencial (va a funcionar una vez
por mes) y la idea es poder formar parteras comunitarias que acompañen
a la mujer desde la concepción en una continuidad de cuidado
hasta las seis semanas después del nacimiento.
La vuelta a los partos humanizados se está dando entre personas
que pueden costearse una atención personalizada y que pertenecen
a clases medias o altas...
S.C.: -La idea es justamente la contrario. Ojalá consigamos
financiamiento para que sea una escuela pública y gratuita.
Anhelamos que los nacimientos sean en hospitales sólo cuando
hay una patología y que se abran casas de partos al alcance
de todos en distintos lugares del país. Este modelo funciona
en un país como Holanda. ¿No puede ser peligroso en
Argentina, donde una ambulancia puede tardar mucho en llegar?
M.L.: -Yo estuve trabajando en Tucumán y fuera de los centros
urbanos los nacimientos se dan en las casas de las mujeres o en las
unidades sanitarias. En los cerros conocí a una partera tradicional
que estaba altamente preparada y no sabía ni leer ni escribir.
Por eso, los partos en casa ya existen. La idea es que las parteras
puedan formarse y ser proveedoras de salud.
S.C.: -Las parteras tienen que poder detectar embarazos de alto riesgo
y derivarlos a hospitales. Por eso, la formación de parteras
bajaría los índices de mortalidad infantil y mortalidad
materna.
volver
Unicef revaloriza
a las comadronas
http://mujeresabordo.blogspot.com/
"Llegado el momento del parto se prepara un catre o una cama
con trapos limpios. La nogotolec loo le dice palabras suaves y cariñosas
al oído y le dice que haga fuerza sin tocarla para nada hasta
que le sale la cabeza del bebé. En ese momento se va masajeando
y empujando la panza hacia abajo hasta que sale el bebé. Si
se demora se le hacen caricias en la cabecita al niño pero
nunca tratando de sacarlo", contó una anciana partera
toba de Miraflores sobre el rito de las palabras dulces como anestesia
para el dolor de parir. Pero ese conocimiento ancestral no sólo
fue despreciado, también fue condenado a la exclusión
social. Por eso, en Juan José Castelli, en el
Chaco, el 62,3 por ciento de la población tenía las
necesidades básicas insatisfechas, la mortalidad infantil era
del 48,6 por ciento y la mortalidad materna eran del 3 por ciento
cuando Unicef decidió capacitar, en los '90, a las comadronas
ancestrales de la zona.
"Unicef ha procurado impulsar un proceso de cambio y no un mal
comprendido
'respeto hacia las prácticas tradicionales' que se traduzca
en un aval a la miseria y a la postergación de aquellos que
fueron conquistados. Pero esto es muy distinto a los que niegan en
bloque los saberes previos de las comunidades y procuran, lisa y llanamente,
implantar un programa de adiestramiento de comadronas como meros apéndices,
sin identidad propia, del sistema de salud. No hay que despojar a
estas poblaciones de lo mejor de su herencia, de lo que tiene de valioso,
para que puedan afirmar su identidad y crecer luego, como los árboles,
recibiendo nuevos alimentos y nuevos estímulos", escribió
el antropólogo Marcelino Fontan en el libro De comadronas y
de médicos... las cosas del nacer (trabajos interculturales
en salud en El Impenetrable chaqueño), editado por Unicef.
volver
Hecha la ley, hecha
la ausencia
http://mujeresabordo.blogspot.com/
Por Soledad Vallejos Las/12|Viernes, 18 de Mayo de 2007
Es nuestra tradición que el texto cree, o intente modelar,
los hechos. Como si hecha la ley, imaginado el mundo, la palabra en
la legislación argentina tiene un dejo de esa omnipotencia
bíblica (ese "y entonces dijo y creó"), ese
será lo que se diga que deba ser o no será nada, y así.
En la realidad, claro, eso podría traducirse como el divorcio
más o menos acentuado entre lo que se dicta como normativa
y lo que efectivamente termina sucediendo. Y como no podía
ser de otra manera, ya que de alumbramientos hablamos, el gestar,
el hacer nacer y el nacer mismo no se escapan a las generales de esta
regla informal nuestra. A saber: desde 2004, Argentina cuenta con
la
"ley sobre parto humanizado" (Nº25.929); desde dos
años antes, en la ciudad de Buenos Aires rige la "ley
de acompañamiento en el trabajo de parto, nacimiento e internación"
(Nº1040) y en algunas provincias existen disposiciones similares.
En todos los casos, el objetivo es el mismo: que parir y nacer no
se conviertan en episodios hipermedicalizados, que la mujer que va
a parir no reciba atenciones dignas de una persona enferma, que el
embarazo no se aborde como patología. ¿Sencillo? No
tanto.
"La globalización, ¿cómo se ve lo que la
medicina hace con los partos? En el poco acompañamiento que
hay de la paciente. La paciente va un día a la maternidad,
la atiende un médico, otro día la atiende otro y un
tercer día un tercero. No hay responsabilidad personal, no
está personalizada la relación con la paciente. Cuando
llega el momento del parto, a la mujer la atiende el profesional que
está en la guardia, que en general son tipos que están
en otra cosa. ¿Por qué? Porque acompañar a una
embarazada tiene que ver con el afecto, la empatía, con el
conocimiento que va ganando el obstetra de su paciente a lo largo
del seguimiento. Pero en lugar de eso, ella llega y se encuentra con
que es todo una cuestión de desconocimiento, una situación
en la que es difícil para ella abrirse. Y entonces todos los
partos que podrían ser normales terminan siendo difíciles."
Eso plantea el neonatólogo y pediatra Alberto Grieco, un médico
que tuvo por maestro al mítico Florencio Escardó, y
que -amén de ser miembro "vitalicio" de la Sociedad
Argentina de Pediatría y de la Asociación Americana
de Pediatría- dice lo que dice al amparo no sólo de
la experiencia de años de ejercicio profesional, sino también
por lo que observa en campo. Vale decir que Grieco reviste en la Auditoría
General de la Ciudad de Buenos Aires, en donde se especializa precisamente
en supervisar el área materno-infantil de la salud pública
porteña.
Las últimas estadísticas disponibles corresponden a
2005 (las de 2006 están siendo elaboradas) y son de lo más
claras. En todo el sistema de salud, el promedio de cesáreas
duplica al 15% recomendado por la OMS, cuando no lo supera por más:
rondan el 40% en el hospital Rivadavia (que, por otro lado, no es
el que mayor cantidad de partos atiende) en el extremo más
elevado, el 30% en el Santojanni y la maternidad Sardá (donde
se produce, por lejos, la mayor cantidad de nacimientos), caen al
17% en el Piñero. La ley garantiza un tratamiento "individual
y personalizado" para lograr "intimidad durante todo el
proceso asistencial"; también promueve el respeto de los
"tiempos biológico y psicológico", la no realización
de "prácticas invasivas" y la compañía
de la persona que la parturienta elija durante "el trabajo de
parto, parto y posparto". La disociación entre la buena
voluntad legal y los resultados prácticos pareciera irreconciliable.
¿Dónde están los obstáculos, qué
nombres ponerles?
Grieco explica que hay, en primer lugar, un problema estructural,
y que es notable. La normativa del Ministerio de Salud, por ejemplo,
impulsa la existencia de salas donde se desarrolle todo el ciclo completo
(trabajo de parto, parto y puerperio) y que no implique desplazamiento
de la mujer ni fragmentación de la atención médica.
Pero a tres años de sancionada la ley, "estas salas sólo
las tiene un hospital, el Fernández". Aún más:
"En el Santojanni, las salas de parto están divididas
por una cortina, por lo cual las mujeres no tienen privacidad, ni
la que está pariendo ni la que está esperando parir,
y por eso mismo no dejan entrar acompañantes. En el hospital
Alvarez también sucede algo parecido". El diagnóstico,
entonces, señala las falencias en el proceso mismo de creación
y aplicación: "Se hicieron leyes correctas, pero no los
relevamientos necesarios para poner los servicios en condiciones,
para hacer las cosas que se tienen que hacer en estos casos... Y en
el sistema privado no andamos distinto".
Otro escollo nada despreciable, y seguramente más complicado
de transformar, tiene que ver pura y exclusivamente con los recursos
humanos, con la generación de una mirada diferente sobre lo
tradicional. Digamos: otra concepción del poder, de las mujeres
y del ejercicio profesional mismo.
"Actualmente es un mundo frío, en el que predominan prácticas
violentas, aun cuando no son necesarias. A la vez, la partera es como
una sirvienta del obstetra: hace todo el sostenimiento del parto y
la paciente ella sola, el obstetra sólo aparece cuando el chico
está saliendo, a pesar de que el obstetra en los hospitales
está las 24 horas. A eso se suma que, en el sistema público,
ningún servicio de salud mental trabaja en tándem con
obstetricia, a pesar de que se promueve el trabajo interdisciplinario.
Quiero decir: no se trabaja en prevención".
El círculo se cierra cuando los problemas acaban donde han
comenzado: si las falencias de una ley impecable están en un
funcionamiento que no se previó ni evaluó (como si el
sistema acabara de nacer, como si nada, ni una historia, ni una estructura,
lo precediera), la solución también, o al menos su posibilidad.
Hay que sentarse -reflexiona Grieco-, y diagramar la salud va a costar
pero va a tener que llegar algún día.
las12@pagina12.com.ar
volver
Parto y Nacimiento
Humanizado - por Carlos Burgos - http://www.partohumanizado.com.ar/
El parto y el nacimiento humanizado se fundamenta en la valoración
del mundo afectivo-emocional de las personas, la consideración
de los deseos y necesidades de sus protagonistas: madre, padre, hija
o hijo y la libertad de las mujeres o las parejas para tomar decisiones
sobre dónde, cómo y con quién parir, en uno de
los momentos más conmovedores de su historia.
Lo opuesto es el proceso de medicalización habitual en el que
el destino de la mujer y su hijo está sujeto a procedimientos
de intervención rutinarios que no consideran las diferencias
y especificidades individuales, transformando en violentas las actitudes
asistenciales.
¿QUÉ SIGNIFICA PARTO HUMANIZADO?
Reconocer en padres e hijos a los verdaderos protagonistas.
No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso natural,
no habiendo una situación de riesgo evidente.
Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer/pareja
y el modo en que desean transcurrir esta experiencia ( en una institución
o en su domicilio).
Respetar la intimidad del entorno durante el parto y el nacimiento.
Favorecer la libertad de posición y movimiento de la mujer
durante todo el trabajo de parto (parto en cuclillas, en el agua,
semisentada, o como desee).
Promover el vínculo personalizado entre la pareja y el equipo
de asistencia profesional.
Respetar la necesidad de elección de la mujer de las personas
que la acompañarán en el parto (familia, amigos).
Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién
nacido, evitando someter al niño a cualquier maniobra de resucitación
o exámenes innecesarios.
volver
Los Derechos de
la Embarazada Dr. Carlos Burgo http://www.partohumanizado.com.ar
Sumidos en la vorágine mediática de información,
violencia, preocupaciones domésticas y económicas, falta
de proyectos, etc., poco tiempo hay para reflexionar sobre el parto
y el nacimiento, sobre el carácter fundacional en la aparición
de un nuevo ser y en las implicancias emocionales y físicas
para la madre y su nuevo hijo.
La técnica y la tecnología han sido y son utilizadas
en muchas oportunidades como argumentos de intervención profesional,
provocando una alteración en la trama vincular. Se transforma
así, la instancia de embarazo y parto, en episodios en los
que la pérdida de individualidad, intimidad, sostén,
escucha, dan lugar a una sucesión de rutinas e intervenciones
médicas innecesarias y escasas veces decididas desde la reflexión
y el respeto por el mundo afectivo de la embarazada. Estas instancias
esenciales en la vida de toda persona, que conllevan transformaciones
profundas en la subjetividad, sobre todo en la subjetividad femenina,
no suelen ser acompañadas con una estructura de asistencia
y atención que valorice especialmente los aspectos afectivos,
vinculares, familiares y de compromiso de la sexualidad que envuelven
al parto y al nacimiento. El cuerpo de la mujer, caja de resonancia
y ámbito de expresión de cambios y emociones suele ser
sometido, maltratado, inmovilizado, domesticado en función
de un parto conducido que exigirá quietud, silencio y obediencia.
Pensando en la violencia que comporta para la mujer algunas prácticas
asistenciales, desde el sentimiento de indiferencia que se instala
en los encuentros con los profesionales hasta la percepción
del abuso de algunas prácticas; y considerando los ideales
sociales sobre lo que "debe y no debe hacerse" , es que
elaboramos un decálogo de derechos de la embarazada. Dentro
de ese consenso de habitual aceptación del maltrato como parte
del proceso de tener un hijo, se destacan algunas mujeres que reconocen
en su intimidad el abuso al que se someten y son sometidas. Este malestar
ha generado en nuestro país y en otros lugares dei mundo, alternativas
y procedimientos que han sido definidos de múltiples maneras
y que posibilitan eludir los condicionamientos que impiden a cada
mujer asumir el rol protagónico y favorecen la reflexión
acerca de como quieren parir y recibir al hijo. El cuidado no está
solamente vinculado a la atención tecnológica, sino
que lo esencial pasa por ese "cuerpo a cuerpo" de la relación
entre la futura madre, el padre, y el equipo profesional que les brinda
asistencia. Este decálogo de derechos intenta restablecer los
conceptos de dignidad, respeto, continencia, placer, permisos, tolerancia.
Decálogo de los derechos de la embarazada :
Derecho a que no la consideren una enferma
Derecho a pedir la participación de su pareja
Derecho a tener miedo
Derecho a elegir
Derecho a sentirse dueña de su cuerpo
Derecho a no someterse a rutinas médicas innecesarias
Derecho a sentir placer y a sentir dolor
Derecho a expresarse según su necesidad
Derecho al vínculo inmediato con su hijo
Derecho al buen trato
1- Derecho a que no la consideren una enferma
Ella llega a casa de sus padres y dice alegremente: "Estoy embarazada!".
Y la respuesta a este alborozo es similar en ellos. Pero, de inmediato,
surgen las recomendaciones: "Ahora tenés que cuidarte",
"no hagas tanta gimnasia", "no subas escaleras",
y muchas más. Y las preguntas: "Has tenido vómitos,
mareos, etc.?".
En los días siguientes en todos los medios donde se mueva encontrará
parecidas respuestas: alegría, pero también limitaciones
a sus actividades cotidianas. No solo sus familiares y amigos imaginan
y crean una situación de riesgo, sino que un gran porcentaje
de médicos comparte este sentimiento: prohibiciones, estudios
excesivos, medicamentos innecesarios.
En realidad, no solo no está enferma, sino que ésta
es la etapa más plena de su vida, y no tiene por que variar
su ritmo de todos los días.
¿De dónde proviene esta idea de tomar el embarazo como
una enfermedad? Desde el comienzo de la gestación empiezan
a cambiar cosas. Se siente distinta. Dentro de sí, algo ocurre
en su cuerpo y en sus emociones. Y afuera, también, algo se
modifica en la relación con los demás.
Y es que estos cambios suyos provocan en la gente la sensación
de "no habitualidad", y se tiende a considerar lo no habitual
como "no normal", o "no sano", por lo tanto el
embarazo resulta ser una situación de "enfermedad".
Por otra parte, las mujeres de su alrededor proyectan sobre ella sus
propias historias. El recuerdo de como fueron tratadas, sus experiencias
personales, sus sensaciones, sufrimientos, etc., son depositados en
la embarazada como si el suyo fuera un "mal estado". Y aparecen
las advertencias que presuponen un cuidado. Muchos de estos cuidados
están enfocados a limitar fundamentalmente su actividad física:
ejercicios, desplazamientos cotidianos, actividad sexual, etc.: un
organismo enfermo se supone que debe estar en reposo.
Lo cierto es que es simplemente una etapa importantísima en
la vida de una mujer, que no le impedirá casi nada y que debe
ser vivida con placer y permisos.
Seguir con todo lo que venía haciendo: trabajo, estudio, deportes
(exceptuando situaciones muy violentas). Pasear y bailar, ir a la
peluquería y comer como siempre. Dejarse invadir por estos
cambios y no por sugerencias externas, la conducirán seguramente
a disfrutar con menos ansiedad y más salud.
Y si sus ganas son las de vivir con intensidad esta etapa que cambiará
su vida, es importante que pueda defender el derecho de estar sana
y sentirse bien. Y para ello, reconocer los mensajes de su propio
cuerpo, que le impondrá la libertad y los límites naturales.
2- Derecho a pedir la participación de su pareja
Él llega a la oficina y cuenta: "¡... y voy a estar
en el parto!", y sus compañeros aterrados le contestan:
"pero, y si te desmayas?, te van a tener que atender a vos en
lugar de ella", "yo no podría verla sufrir",
"esto es cosa de mujeres". Cuando ambos se acercan a la
consulta, ambos buscan ser oídos. Ella y él quieren
y desean encontrarle un lugar a él en esta nueva situación.
Estos dos seres humanos, varón y mujer, que un día se
encontraron y decidieron compartir la vida, también decidieron
juntos incluir al hijo y transformarse en una familia.Y si bien el
embarazo está instalado en el cuerpo de la mujer, en realidad
les pertenece a los dos.
¿Por qué entonces la reacción de los demás
frente al deseo de participación? El desconcierto que despierta
un planteo tan simple y elemental como el de incluir al varón
se expresa con advertencias llenas de temor. El hombre está
bastante propenso a participar, pero frecuentemente no es acompañando