Embarazo

Parto

Semana Mundial
por un parto respetado

Cesárea

Puerperio

Doulas

Guía de
Recomendados

Foro Panza y Crianza

NOVEDADES KANGURITO


Embarazo y Parto:

El embarazo y posterior parto desencadena en madres y padres un sinnúmero de sentimientos y emociones encontrados: algunos de plenitud y ternura, otros de miedo y angustia. Dado que los seres humanos contamos con algo más que el mero cuerpo biológico que engendra y da frutos a la tierra y también tenemos una actividad psíquica y emocional que atraviesa singularmente nuestra cotidianeidad, experimentamos todo ese bagaje de sentimientos que pueden vivirse con mayor o menor intensidad: Cada familia y cada individuo recorrerá el proceso de devenir padre o madre de manera única e irrepetible y esto estará afectado por causas tanto naturales y biológicas así como culturales y personales.

Paula Bertrán

Embarazo
Los Derechos de la Embarazada Dr. Carlos Burgo
http://www.partohumanizado.com.ar
Todos los bebés necesitan comenzar la vida sin cigarrillos. Artículo enviado por Contener www.contenerenlinea.com.ar
Alcohol y embarazo Artículo enviado por Contener www.contenerenlinea.com.ar
Ejercicios durante el embarazo, recomendaciones de CONTENER - Multiespacio dedicado a la mamá www.contenerenlinea.com.ar
Acidos grasos OMEGA 3 - recomendaciones de CONTENER - Multiespacio dedicado a la mamá www.contenerenlinea.com.ar
Los ejercicios de Kegel
Panzas eran las de antes - Por Sonia Santoro | 8.1.2007 - Artemisa Noticias - www.artemisanoticias.com.ar

Parir sin desgarrarse
Libertad de Elección - Raquel Schallman Obstétrica - Corporalista
http://www.partolibre.com.ar/propuesta.htm


Parto
16 recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el parto
Video Callate y Pujá, por Sonia Cavia www.soniacavia.com.ar
Parto Natural -
por Sandra Laporta

MITOS Y VERDADES sobre embarazo y parto- fuente www.dandoaluz.net

El Poder Natural de la Mujer - por Vicki Noble
Qué es Parto Humanizado?
- Por Carlos Burgos http://www.partohumanizado.com.ar/
Maneras de traer al mundo - Luciana Peker - http://mujeresabordo.blogspot.com/
El revolcón - Luciana Peker - http://mujeresabordo.blogspot.com/
Unicef revaloriza a las comadronas - http://mujeresabordo.blogspot.com/
Hecha la ley, hecha la ausencia - Soledad Vallejos
Luna Roja: Textos y links para reflexionar sobre el embarazo, parto y puerperio ir al sitio
El dolor y el parto Y parirás con dolor... Dr. Carlos Burgo http://www.partohumanizado.com.ar/articulo5.html
"En un mundo donde la mujer está integrada en su entorno natural, nace el bebé como un orgasmo" Una escritora francesa culpa al machismo de que el parto sea doloroso
Posición acostada de la mujer para parir (Litotomía) Dr. Carlos Burgo http://www.partohumanizado.com.ar
Por qué NO parir acostada - extraído de www.panzaycrianza.com.ar
Parir como las diosas - Recuperando el parto vertical - por Analía Bernardo, extraído del libro digital de la Colección Mitología Femenina -
analiabernardo@yahoo.com
¿Por qué es tan difícil parir en una institución?
- por Por Leilah McCracken.
TENDER LA URDIMBRE - El parto es una cuestión de poder - por Casilda Rodrigáñez Bustos http://www.casildarodriganez.org/orales6.php
El nacimiento en el nuevo milenio, por Marsden Wagner de la OMS
Una vida trayendo vidas, Ina May Gaskin por Luciana Peker
El parto natural se presenta como una alternativa que privilegia, ante todo, la libertad de elección de la mujer a la hora de parir.
por Sandra Laporta
PLAN DE PARTO Y NACIMIENTO:
por Dando a Luz - http://www.dandoaluz.net







Semana Mundial por un parto respetado

Año 2009: Relacahupan - Campaña Urgente por una drástica reducción de las cesáreas innecesarias - Ver spot video 2009 -
Buscan concientizar sobre el rol de la mujer durante el embarazo y el parto
-
http://www.sinmordaza.com/noticia.php?id_noticia=69942
Ver video Podemos Parir
Año 2008: Que no os separen: Inutilidad de la separación del bebé de su madre y/o padre luego del nacimiento. Ver video de la campaña
Año 2007: Derecho a un entorno amoroso durante el parto. Ver spot
Año 2006: Respetar los tiempos para nacer. Ver spot Que no te apuren
Año 2005: Libre elección de la posición para parir. Ver spot En posición de elegir
Año 2004: No a la episiotomía


Doulas

¿Qué es una doula?
Las DOULAS en el Puerperio
Por Laura Gutman
Las doulas: Acompañantes en el nacimiento de una familia - por Marisa Drexler













Cesárea
Parto Por cesárea. Artículo enviado por CONTENER - Multiespacio dedicado a la mamá - www.contenerenlinea.com.ar
¿Cúando es necesaria una cesárea? Artículo extraído de la Red Latinoamericana y el Caribe para la Humanización del Parto y Nacimiento http://www.relacahupan.org/cesareas.htm
Cómo evitar la cesárea o lograr un parto vaginal - Compilado por: Debbie A. Díaz Ortiz CPM, MPH http://www.relacahupan.org/artdebbiecesarea09.htm

El aumento de las tasas de cesáreas es perjudical para la salud de la madre y del bebé - fuente: El Parto es Nuestro www.elpartoesnuestro.es
Los Riesgos del Nacimiento Por Cesárea Para La Madre y El Bebe - COALICION PARA MEJORAR LOS SERVICIOS DE MATERNIDAD http://www.relacahupan.org/riesgoscesareas.htm
SI TUVISTE UNA CESAREA...http://www.dandoaluz.net/cesarea.htm
Cuerpos, cicatrices y poder: Una mirada antropológica sobre la violencia de género en el parto Valeria Lucía Fornes


Puerperio

Guía de Recomendados

capital federal
Melina Bronfman: Eutonista - Doula (Capital Federal)
Laura Perriello - Doula
Panza y Crianza - Preparación para el parto, doulas.(Capital Federal zona Congreso)
Mujer Sabia - ediciones www.mujersabia.com.ar
Multifamilias
- familias de embarazos múltiples
Yoga Crecer Yoga en el embarazo (Capital Federal)

zona sur
Sonia Martín
-
Educadora de masaje infantil e instructora de yoga (Avellaneda zona Sur)

zona oeste
El Amuyo - Espacio holístico - EMBARAZO Y TOQUE EUTÓNICO - (Merlo zona oeste)
Nueve Lunas Gym - Preparación para el parto (Padua zona oeste)
Adriana Freire Arbeleche - Yoga en el embarazo (Ituzaingó zona oeste)

interior
Contener - Multiespacio dedicado al familia - (Córdoba Capital)
Nueve Lunas® Atención, Investigación y Docencia en maternidad - Bariloche

exterior
Mamá Mundo: Blog en Barcelona, España

Melina Bronfman: Eutonista - Doula
www.eutonista. com.ar
www.materpater. com.ar
http://www.youtube. com/watch? v=GWjSWZUAYxY& feature=channel_ page
www.doulasdeargentina.com.ar
http://mater- pater.blogspot. com/

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Laura Perriello - Doula

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Panza y Crianza:
Compañeras para la maternidad, Información para un parto respetado, recuperando el poder de las mujeres para parir. Grupos de charlas gratuitas www.panazycrianza.com.ar

Mujer Sabia - Ediciones www.mujersabia.com.ar

Contener - Multiespacio dedicado al familia - ver info
Luis de Tejeda 4614 - Cerro de las Rosas
CP: X5009CEV - Córdoba - Argentina
Tel: (0351) 4824703 - www.contenerenlinea.com.ar
info@contenerenlinea.com.ar

Multifamilias La misión de la Fundación Multifamilias es la de prever y promover la salud y calidad de vida durante el embarazo, el parto y la crianza de niños múltiples (mellizos, trillizos y más).
www.multifamilias.org.ar
master@multifamilias.org.ar
Teléfono: 011-4792-1132 / 15-5-640-4792

El Amuyo - Espacio holístico - EMBARAZO Y TOQUE EUTÓNICO
Taller corporal para el embarazo y el nacimiento.
Chacabuco 668 4º A (1722) Merlo. Bs. As. / Tel.: 0220 - 4838884
patriciasetien@elamuyo.com.ar www.elamuyo.com.ar

Nueve Lunas Gym -
Chaco 320, entre Noguera y Directorio, San Antonio de Padua,
0220 - 4860527 ó 15 4412 7725.
http://www.nuevelunasgym.com.ar

Sonia Martín - Educadora de masaje infantil e instructora de yoga
Avellaneda - Zona Sur
te: 011-4201-1823 / 155-962-9668
soniamm72@hotmail.com

Mamá Mundo: Blog dedicado a la
salud perinatal - Por una Obstétrica Argentina
radicada en Galicia, España
http://www.mamamundo.blogspot.com/

Adriana Freire Arbeleche - Yoga en el embarazo
Ituzaingó - Zona oeste
011-4661-3979
www.yogayembarazo.com.ar

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Yoga Crecer

Proponemos un espacio de práctica que acompañe en la vivencia de cada momento, con intensidad y conexión. Podrán encontrar una práctica especial para cada necesidad, para cada etapa de la vida, siempre con el mismo objetivo: ampliar nuestra atención hacia nosotros mismos y armonizarnos con nuestro entorno.

La práctica del yoga nos coloca en la posición, en primer lugar, de conocernos mejor, de comprender nuestras facultades e inclinaciones latentes, de descubrir y determinar la dirección en que éstas deben ser desenvueltas; y en segundo lugar, de despertar nuestras facultades latentes y de aprender a aplicarlas en todos los aspectos de la vida.

Clases para embarazadas
Yoga para niños a partir de 3 años
Yoga para adultos
Clases para adultos mayores
Yoga terapia (para afecciones particulares)

Prof. Eugenia Danegger

www.yogaparacrecer.com.ar
www.yogabienestar.blogspot.com

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Nueve Lunas®
Atención, Investigación y Docencia
Consultorios, Actividades Psicofísicas, Talleres y Cursos
Calle 4 Nº 11.982 – Barrio Casa de Piedra|Bariloche|Patagonia Argentina
Teléfono (02944) 524818 web: www.ennuevelunas.com.ar

 

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LIBERTAD DE ELECCION

Portarse bien, respirar adecuadamente, no descontrolarse, estar relajada... Frases que circulan alrededor de la idea de un parto. Es como un examen, y cumplir con estas condiciones quiere decir que la nota es alta. ¿Es realmente así? ¿Es eso lo importante? Por supuesto que no, dirán, lo más importante es que la mamá y el bebé están vivos y estan bien.
¿Esto es a todo lo que se puede aspirar en estos tiempos que vivimos?
Peridural, monitoreos, aparatos...¿Cuál es la imagen que se transmite a una mujer que planea un hijo, o a una embarazada?
El nacimiento de un hijo responde a una profunda necesidad vital. Y el parto es un hecho absolutamente genital y sexual. Estos elementos debieran hacernos pensar en que no es meramente una situación médica, de enfermedad y riesgo, sino que tiene que ver con la vida, el placer, la alegría, la esperanza, las emociones intensas.
Da la impresión no solamente de que hay una sola manera de parir, sino que además, es la única adecuada e implica un sometimiento a estadísticas, vitaminas, instrumentos.
Y no es así. Si cada una se animara a preguntarse ¿cómo quiero tener a mi niño? ¿Donde? ¿De qué manera? Cada cual se animaría a buscar lo que necesita.
Si se tiene tan claro cómo es la ropa o el peinado, o la sábana o la comida que uno elige, ¿Cómo no seguir un poquito más allá y preguntarselo en relación a un momento tan maravilloso y fundante cómo es el del momento de conocer al bebé que ya está dentro de la panza?
Prepararse para ese momento es caminar por un camino diferente: Buscar la gente que pueda acompañar conteniendo, buscar el lugar mejor para uno: la casa propia o alguna otra donde el clima afectivo sea cálido. O el sanatorio o el hospital, después de haber preguntado de qué manera se plantean el nacimiento.
Prepararse es trabajar con el propio cuerpo. Y ésto es muy diferente de hacer gimnasia, o aprender a jadear o a pujar (hecho absolutamente fisiológico en el que sólo hay que responder al reflejo, como en el caso del hambre, por ejemplo)
Trabajar con el propio cuerpo, es buscarse. Descubrir qué es lo que cada cual puede y lo que no. Lo que cada una desearía o no. A qué se anima. Qué cosas le producen miedo... pero desde el cuerpo... y luego, también, desde la palabra.
Prepararse es compartir con otras futuras mamás que están en la misma edad gestacional y entonces, sienten lo mismo.
Es tomar el dolor y el temor, que SI existen -y que tienen su razón de ser- y aprender a utilizarlos a favor y no en contra, para favorecer el proceso. Descubrir estrategias mucho más prácticas, cotidianas, simples y cercanas que una anestesia peridural, que, como bien dice el nombre "anestesia". No sólo el dolor, también el placer.
¿El que se asusta tanto del dolor se asusta tanto del placer?
Algunas mujeres descubren que la posibilidad de elección es infinitamente más amplia de lo que se habían imaginado. Resulta que se puede tener al bebé en casa, después de haber hecho todos los controles médicos, con un alto grado de seguridad, con todo un equipo obstétrico, o mejor aún, con un pequeño equipo obstétrico, dispuesto a tomarse todo el tiempo necesario para que el bebé llegue cuando él y su mamá lo decidan. Sin que se los apure con ninguna droga.Sin que se rompa artificalmente la preciosa bolsa de las aguas que también cumple una función vital al proteger la cabecita del bebé, que se apoyaría si no, sobre el cuello uterino, haciendo el proceso de verdad doloroso para él y la madre.
Que pueden sumergirse en el agua caliente, lo cual es verdadera y naturalmente analgésico (y no anestésico) y si tienen ganas, también pueden quedarse allí.
O bien sentirse seguras en el interior de una institución, pero después de haber acordado qué es para ellas lo más importante.
El parto es una instancia verdaderamente milagrosa. Del cuerpo de una mujer va a emerger otro ser humano, pequeñito y funcionando con autonomía. Que requiere un montón de cuidados, pero cuidados amorosos: piel materna, brazos cálidos (la mejor temperatura de una cuna térmica es la misma de la madre, pero carece del afecto, del latido, los ruidos y el olor de la mamá).
Este bebé que necesita en principio no tomar frío y poder respirar, se va a tomar su tiempo para encarar la vida. Démoselo. No cortar el cordón de inmediato le permite oxigenarse mientras él tose, estornuda y despide las secreciones que tiene en sus vías respiratorias.
Las "maniobras de extracción" en un parto normal debieran ser sólo tolerar la espera de que la naturaleza haga su trabajo.
Participar de un nacimiento no intervenido, no perturbado, es una experiencia única.
Mamás no preocupadas si "hacen bien" algo, sino entregadas a este proceso fantástico. Con dolor, sí. Pero disfrutando totalmente de este protagonismo absolutamente femenino.
Suelo decirles a las embarazadas que participan en mis grupos que están atravesando una experiencia irrepetible en la cual ellas son las estrellas. Que cada una lo va a hacer de acuerdo a su historia y sus posibilidades.
Y de verdad lo hacen. Hay quienes se expresan con risa o con llanto. Quienes caminan o se quedan quietas. Hay tantos caminos...!
Esa es la propuesta, a través del trabajo previo con el cuerpo, descubrirlos y utilizarlos.
No hay un solo tipo de parto. No es necesario que todas las parturientas sean tratadas como enfermas. Cada una es el centro de esta situación. Los que estamos alrededor, profesionales de la obstetricia, debemos tener un solo objetivo: acompañarlas y cuidarlas y fundamentalmente, respetarlas en sus deseos y decisiones, siempre que éstos no la dañen.
A animarse, pues, a recobrar este espacio propio, tal vez el más importante y trascendente de la vida, eligiendo con libertad.

BIBLIOGRAFIA.
Nacimiento Renacido - Michel Odent
Por un nacimiento sin violencia - Frederick Leboyer
Brujas, comadronas y enfermeras - B. Ehrenreich - D. English
Embarazo y nacimiento gozosos -Integral - monográfico nro. 4

Raquel Schallman
Obstétrica - Corporalista
http://www.partolibre.com.ar/propuesta.htm

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PLAN DE PARTO Y NACIMIENTO:
¿QUÉ SIGNIFICA REALIZAR UN PLAN DE PARTO NACIMIENTO?


Realizar un plan significa trazar una estrategia que nos permita llegar a un objetivo deseado. En el caso de parir y nacer, sabemos que el objetivo superior consiste en una madre y un recién nacido sanos.
Sin ir en perjuicio de este bien máximo, sabemos que también hay otras circunstancias que pueden hacer que la experiencia sea intima, familiar, propia y asistida en un marco de seguridad y respeto o lamentablemente todo lo contrario.
Cuanto más en claro se tenga el objetivo, más fácil será plantearse alternativas que permitan que éste se cumpla a pesar de que muchas veces dentro del sistema actual se haga difícil.
En ocasiones cuando una mujer le plantea al médico o la institución cuales son sus deseos y necesidades puede generar más resistencia.
Frente a esto hay que buscar creativamente dentro de los recursos disponibles para cada uno.
Sin duda esto constituye todo un desafío, pero consideramos que merece la pena intentarlo a favor de una sociedad en donde se hagan valer los derechos.

GUÍA PARA ELABORAR UN PLAN DE PARTO Y NACIMIENTO
Cuestiones a considerar y preguntas a formular antes de elaborarlo

Primero deberíamos pensar:
¿qué clase de parto queremos? y ¿qué recibimiento queremos darle a nuestro hijo/a?
Y luego ver :
• Cuestiones a considerar con respecto a la institución elegida (Maternidad u hospital público, sanatorio o clínica privada)
• Cuestiones a considerar con respecto a los profesionales: partera, obstetra y neonatólogo, incluyendo preguntas para el parto en casa.

Cuestiones a considerar con respecto a la institución elegida (Maternidad u hospital público, sanatorio o clínica privada)
Por lo general las respuestas a estas preguntas las dan las mismas personas que trabajan allí, pero también consideramos adecuado el recabar información de otros usuarios que se atendieron en el mismo lugar. Pueden existir diferencias entre lo que teóricamente plantea una institución y el modo en como realmente se realizan las prácticas.

Cabe plantearse lo siguiente respecto de la accesibilidad y política de atención:
• ¿A qué institución tengo acceso por mi zona o por mi obra social o prepaga?
• ¿Esta institución conoce la existencia de la Ley 25929 de derechos en el nacimiento?
• ¿Además de tener conocimiento se cumple con la Ley en esta Institución?
• ¿Estoy dispuesta a viajar para recibir atención prenatal?
• ¿He recibido suficiente información y opiniones de todas las fuentes que podía obtener acerca de la calidad de atención que se brinda tanto técnica como humana?
• ¿Es “Hospital Amigo de la Madre y el Niño”? (Iniciativa de UNICEF a favor de la lactancia) ¿Realmente la cumplen?
• ¿Cuál es el punto de vista del personal acerca del parto y el nacimiento?
• ¿Estoy yo de acuerdo?
• ¿Hay un médico obstetra de guardia permanente para las urgencias?
• ¿Dispone de una unidad de cuidados especiales para bebés?
• ¿Tiene sistema abierto para que pueda llevar a mi propio equipo de profesionales (partera, médico, neonatólogo) para que me asistan a mí y a mi hijo?
• ¿Puedo llevar a mi propia partera para que me acompañe y atienda durante el parto?
• ¿Qué clase de comodidades tendré a mi disposición?
• ¿Debo llevar mis propias sábanas, ropa de cama u otros efectos personales?
• ¿Puedo utilizar mi propia ropa y demás efectos personales?
• ¿Podré deambular todo lo que quiera durante el trabajo de parto? ¿Podré trasladarme caminando a sala de partos?
• ¿Me atenderán las mismas personas durante todo el parto? (En el caso de un hospital público)
• ¿Puedo conocer con anterioridad la sala donde va a transcurrir mi trabajo de parto y el parto?
• ¿De qué comodidades disponen?
• ¿Tienen baño?
• ¿Tendré que compartir el lugar con otra parturienta?
• ¿Cómo es la camilla o el sillón de partos?
• ¿Podré dar a luz en la posición que prefiera?
• ¿Podré estar acompañada por la persona que yo designe durante el trabajo de parto y el instante mismo del nacimiento?
• ¿Consideran que es adecuado separar al niño/a recién nacido de su madre para realizarle controles de rutina
• ¿Cuáles son los horarios de visita?
• ¿Cuál es la disponibilidad de la institución respecto de los calmantes, la analgesia peridural , el monitoreo electrónico?
• ¿Podré comer y beber cuando lo desee?
• ¿Cuál es la política del hospital o maternidad públicos respecto de las inducciones, conducción del trabajo de parto, episiotomías, cesáreas y partos con fórceps?
• ¿Disponen de métodos para prevenir y tratar hemorragias puerperales?
• En caso de que mi bebé requiera internación ¿permitirán la permanencia irrestricta mía y de su padre? ¿Podrán visitarlo otros familiares?
• ¿Nos brindarán comodidades y facilidades para nuestra estadía en la institución mientras dure la internación de nuestro bebé?
• ¿Cuál es el índice de cesáreas, de episiotomías, de inducciones y de partos por fórceps y/o ventosas?
• Si tienen que realizarme una cesárea ¿podrán acompañarme mi pareja o alguna persona amiga? ¿Podrá estar también mi partera?
Cuestiones a considerar con respecto a los profesionales:
A todos sería bueno preguntarles si conocen la Ley 25929 de derechos en el nacimiento, la Propuesta Normativa Perinatal del Ministerio de Salud de la Nación y las Recomendaciones de la OMS respecto de la atención perinatal.

La partera:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Da clases de preparación para el parto?
• ¿Con qué modalidad y contenido? ¿Cuánto cuesta?
• ¿Para las parejas y acompañantes también?
• ¿Qué ideas tiene con respecto a la atención que debe brindarse durante el parto y nacimiento?
• ¿Trabaja sola o con otras parteras?
• ¿Trabaja en colaboración con un médico? ¿Quién?
• ¿Qué cuidados prenatales me va suministrar?
• ¿Qué piensa de la utilización de prostaglandinas y del desprendimiento de membranas para desencadenar el parto?
• Si evaluara que es necesario me informará previamente?
• ¿Cree usted que el rasurado y las enemas son útiles?
• ¿Qué piensa respecto de la inducción del parto? ¿Y de la conducción del parto?
• ¿En que circunstancias consideraría romper las membranas?
• ¿Cree que el monitoreo electrónico es una ayuda necesaria en todos los partos?
• ¿Le preocuparía que el parto fuese prolongado?
• ¿Qué piensa acerca de la posibilidad de deambular y de las técnicas de respiración como ayuda para disminuir el dolor?
• ¿Cuántos tactos suele realizar?
• ¿Qué drogas suele suministrar para disminuir el dolor durante el parto?
• ¿Qué opina acerca de que tenga a mi bebé de pie o en cuclillas?
• Le molestaría utilizar luces tenues durante el parto?
• ¿Concurre a domicilio para los controles prenatales o cuando comience el trabajo de parto?
• ¿Me acompañara desde el momento que yo necesite?
• ¿Cómo puedo ubicarla?

En el caso que la partera asista partos domiciliarios
• ¿Trabaja sola o con otras parteras?
• ¿Trabaja en colaboración con un médico? ¿Quién y qué especialidad tiene?
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna complicación que requiera atención antes de realizar el traslado a la institución?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el trasladado?
• ¿Está autorizada a ingresar a la institución a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuará acompañándome dentro de la institución?
• ¿Está capacitada para reparar un desgarro o realizar una episiotomía?
• ¿Está capacitada para reanimar a mi bebé en el caso que lo necesite?
• ¿Está capacitada para controlar u/o detener una hemorragia post parto
• ¿Está capacitada para realizar el examen físico al recién nacido?
• ¿Cuáles son sus honorarios y qué incluye?
• ¿Qué otros gastos tendré?

Al obstetra:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Trabaja solo/a o con una partera?
• ¿Quién designa la partera? ¿Puedo llevar a mi partera?
• ¿Puede acompañarme la persona que yo elija durante el trabajo de parto, el parto y / o cesárea?
• ¿Qué piensa acerca de la posibilidad de deambular y de las técnicas de respiración como ayuda para disminuir el dolor?
• ¿Qué drogas suele suministrar para disminuir el dolor durante el parto?
• ¿Le molestaría utilizar luces tenues durante el parto?
• ¿Con cuanta frecuencia practica episiotomía?
• ¿Qué opina acerca de que tenga a mi bebé de pie o en cuclillas?
• ¿En que situaciones consideraría usted que es necesario practicar una operación cesárea?
• ¿Qué ideas tiene con respecto a la atención que debe brindarse durante el parto y nacimiento?
• ¿Trabaja en colaboración con otro médico?
• ¿Qué cuidados prenatales me va suministrar?
• ¿Qué piensa de la utilización de prostaglandinas y del desprendimiento de membranas para desencadenar el parto?
• ¿Si evaluara que es necesario me informará previamente?
• ¿Cree usted que el rasurado y las enemas son útiles?
• ¿Qué piensa respecto de la inducción del parto? ¿Y de la conducción del parto?
• ¿En que circunstancias consideraría romper las membranas?
• ¿Cree que el monitoreo electrónico es una ayuda necesaria en todos los partos?
• ¿Le preocuparía que el parto se prolongase?
• ¿Cuántos tactos suele realizar?
• ¿Qué piensa de la episiotomía? ¿cuándo la realiza?
• ¿Cuándo corta el cordón? ¿Puedo hacerlo el padre?
• ¿Cuántas personas están presentes en sala de partos? ¿Por qué y para qué?
• ¿Podemos quedarnos a solas unos momentos con el bebé inmediatamente después de su nacimiento si lo deseamos?
• ¿Cuánto tiempo considera que es necesario permanecer internada por parto normal? ¿Cuánto en caso de cesárea? ¿Por qué?
En el caso que el obstetra asista partos domiciliarios
• ¿Trabaja en colaboración con otro médico o con partera?
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna complicación que requiera atención antes de realizar el traslado a la institución?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el trasladado?
• ¿Está autorizado a ingresar a la institución a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuara acompañándome dentro de la institución?
• ¿Está capacitado/a para reanimar a mi bebé en el caso que lo necesite?
• ¿Cuáles son sus honorarios? ¿Y que incluye?
• ¿Qué otros gastos debo tener en cuenta (por ej. en caso de cesárea: anestesista, asistente, instrumentadora, etc.)
Al neonatólogo:
• ¿Cuál es su rol?
• ¿Qué formación y que experiencia tiene?
• ¿Qué opina del contacto inmediato piel a piel de la mamá y el bebé?
• ¿Realiza los primeros controles al bebé estando sobre la mamá´?
• ¿Está a favor de la lactancia? ¿Estimula su inicio dentro de la primera hora de vida?
• ¿Cuándo considera oportuno cortar el cordón?
• ¿Considera necesario la introducción de la sonda oro-gástrica y anal?
• ¿Realiza prácticas alternativas a estos procedimientos?
• ¿Cuándo coloca las gotas en los ojos? ¿Y qué gotas coloca?
• ¿Está de acuerdo en el suministro por vía oral de vitamina K?
• ¿Solicita que la temperatura de la sala de partos sea la adecuada para el bebé?
• ¿Esperará unas horas antes de medirlo y pesarlo?
• ¿Fomenta la internación conjunta? ¿Posibilitará que no me separen de mi bebé?
• ¿Cuánto tiempo de internación tendrá mi bebé? ¿Por qué?
• ¿Está dispuesto a explicarnos cuáles son los estudios y controles necesarios para nuestro bebé y respetar nuestro consentimiento?
En el caso que el neonatólogo asista nacimientos domiciliarios
• ¿De qué elementos dispone para resolver alguna complicación que requiera atención antes de realizar el traslado a la institución?
• ¿Está capacitada/o para reanimar a mi bebé en el caso que lo necesite?
• ¿En qué situaciones decidiría usted el trasladado?
• ¿Está autorizado a ingresar a la institución a la cual yo tengo acceso?
• ¿Continuara asistiendo a mi bebé dentro de la institución o si presenta alguna patología?
• ¿Cuáles son sus honorarios? ¿Y qué incluye?

Luego de esta larga lista de preguntas podremos pensar un plan de parto y nacimiento que responda a nuestros deseos y necesidades, eligiendo entre las diferentes alternativas. Si querés hacer una presentación formal a la institución y/o profesionales te sugerimos que redactes tu consentimiento informado de acuerdo a lo que elaboraste en el plan.
Para más información te esperamos en Nuestros Encuentros Mensuales de cada mes abiertos y gratuitos en Montañeses 1977 (y Sucre)-Ciudad de Buenos Aires, de los Segundos Lunes 9:30 a 11 hs. o los Segundos Miércoles de 17 a
http://www.dandoaluz.net/plandeparto.htm
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El parto natural se presenta como una alternativa que privilegia, ante todo, la libertad de elección de la mujer a la hora de parir.

Eligiendo el lugar, la forma, la posición, las personas y hasta el ambiente del nacimiento.
Propongo aprender a escuchar al cuerpo, descubrir sus necesidades, aceptar sus transformaciones y así obtener mayor seguridad, disminuir la ansiedad y profundizar el vínculo madre-bebé.
La madre puede estar acompañada, sin restricciones de quiénes quiera (pareja, padres, amigos u otros). Tiene toda la libertad de caminar, moverse y elegir las posiciones que necesita durante la dilatación y el período del parto.
La conexión más importante para la mujer es una preparación de abordaje corporal para que pueda saber y descubrir cuáles son y pueden llegar a ser sus propias y únicas necesidades. Escuchar el cuerpo y sus emociones.

Sandra La Porta
Lic. en obstetricia

La mujer es libre para elegir en prioridad de sus necesidades físicas y emocionales.
Ventajas del parto en cuclillas:
• La fuerza de gravedad ayuda el descenso del bebé.
• Aumenta la contractilidad uterina y la circulación.
• Mejora la respiración materna.
• Disminuye el sufrimiento fetal.
• Amplia el canal de parto.
• Disminuye la duración del período expulsivo.
• Evita la episiotomía y disminuye las cesáreas.
Ventajas del parto en el agua:
• Provee mayor confort y movilidad.
• La flotación reduce la presión en el abdomen y la presión arterial.
• Mejora la circulación oxigenando mejor al bebé.
• Ayuda a la madre a conservar su energía.
• Facilita la relajación y la respiración.
• Estimula la dilatación del cuello uterino.
• Facilita el período expulsivo.
Ventajas del parto en casa:
• Intimidad y comodidad en entorno familiar.
• Son menores los riesgos de infecciones para la mamá y el bebé, que en un hospital, mientras se den las condiciones de higiene y temperatura ambiental.

... Porque propongo vivir el alumbramiento de tu hijo como un hecho humano, social y relacionado con la salud, en lugar de tomarlo netamente como una intervención médica.

... Porque los médicos no pueden hacerlo todo, es la mujer quien debe parir. Considero que poner mucho énfasis en la medicina y la tecnología es esperar todo del afuera sin conectarse uno mismo.
... Porque cuanto mayor sea la intervención médica y la mujer esté más desconectada con ella misma, mayores serán las complicaciones y mayores terminan siendo las intervenciones. Es un círculo.
... Porque sentir que otros hacen y deshacen sin tenernos en cuenta, sin tener capacidad de decisión sobre uno mismo y sobre nuestro bebé genera frustraciones posparto importantes.
http://www.tierradepartos.com.ar/acerca.html
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Las doulas: Acompañantes en el nacimiento de una familia

Ser doula no es una profesión nueva, de hecho es tan antigua como la maternidad misma. El término Doula se ha utilizado desde la Antigua Grecia para nombrar a las mujeres que, teniendo experiencia y conocimientos relacionados con la maternidad, acompañaban y le ofrecían apoyo afectivo a las madres en la hermosa pero difícil tarea de parir y criar hijos.

Las funciones de la doula son variadas. Proporciona diversas formas de apoyo no médico durante todo el proceso de convertirse en madres.
Si bien la experiencia propia de ser madre ayuda a acompañar a otras en la similar circunstancia, la doula profesional debe tener una formación sólida y variada en los temas relacionados con el embarazo, parto, puerperio, lactancia materna, cuidados del recién nacido y crianza, y la capacidad de poder ofrecer continuo soporte emocional y confianza.
Durante el embarazo asiste a la mujer en la preparación prenatal (acompañamiento emocional, información, preparación física), acompañando su evolución.
Durante el trabajo de parto y parto la doula ayuda a la mujer a tener confianza en su instinto mediante el apoyo emocional y recursos naturales de alivio el dolor, pero no hace controles médicos, esa es área de la partera o médico obstetra.
En el postparto la madre recién estrenada necesita mucho apoyo y ayudas prácticas relacionadas con la recuperación psicofísica del parto/cesárea, los cuidados del bebé y , especialmente, la Lactancia Materna. La doula, asimismo, es un buen aliado del padre que también necesita de apoyo, aliento y guía en esta nueva experiencia.

La función de la doula está ampliamente difundida y aceptada por equipos médicos en todo el mundo, a sabiendas de los beneficios de contar con su presencia. Hay varios estudios científicos serios que lo demuestran (Ver artículo relacionado).
Es importante recalcar que además de la formación profesional, la doula debe ser sensible, empática, debe saber escuchar para poder leer entre líneas las necesidades de las mujeres que recurren a ella en busca de ayuda. Estas características son imprescindibles para poder ofrecer el estímulo y la confianza que las mujeres necesitan en este momento de su vida.

Marisa Drexler
Doula profesional – Asesora en LM
www.ennuevelunas.com.ar | www.doulasdelapatagonia.com.ar | www.partoencasa.blogspot.com

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Parir sindesgarrarse

Parir sin desgarrarse y conservar el periné integro es una meta para todas las parturientas. Nos encanta conservar nuestros genitales completos e intactos. Mucha gente cree que la integridad de la vagina y del periné en el parto son una cuestión de suerte, fortuna o un regalo que depende de las fuerzas que concurren en el momento del parto. Hay bastante folklore en torno a preparar o masajear el periné en el embarazo. Ninguna otra especie de mamíferos hace algo así. Decirle a una mujer que se de masajes en el periné durante el embarazo supone una falta de confianza en sus tejidos, que están perfectamente diseñados para parir al bebé.
El trabajo para conseguir un periné intacto hay que iniciarlo mucho antes del parto. Se trata de explicar la sensaciones que se notan conforme la cabeza del bebé estira los tejidos, y alertar a la madre de los riesgos que tiene empujar, con el fin de ayudar a la mujer a tener un expulsivo suave para el bebé y para ella. Las mujeres tienen muchas ganas de escuchar durante las charlas prenatales la realidad del parto.
En los siguientes puntos resumo la información que yo les doy sobre la segunda fase del parto, lo que se conoce como "expulsivo". Empezarás a tener ganas de empujar cuando sientas una sensación como de tener que defecar, una presión en el culo. En esta parte no tendremos ninguna prisa. Te conectarás con tu cuerpo y procurarás no impacientarte. Esto permitirá que tu cuerpo libere hormonas para tu periné que lo reblandecerán al máximo para el momento en que la cabeza del bebé lo estire. La presión en tu culo se hará más fuerte, hasta que tengas la sensación de que te estás partiendo en dos y de que no lo puedes soportar. Esto es normal y ninguna mujer se ha roto en dos, así que tú no vas a ser la primera que lo haga. Como ya habrás aprendido que esto es lo normal te relajarás y verás que ésta es una sensación interesante y extraña. Tal vez incluso pienses "Vaya, Gloria me dijo que sentiría esto y tenía razón. Supongo que esto ocurre desde los principios de la humanidad..." . Lo siguiente que sentirás será como una quemazón intensa y pinchazos justo alrededor de la entrada a la vagina. Esto es lo que muchas mujeres describen como el "círculo de fuego" porque rodea toda la abertura de la vagina. En este momento te saldrá de manera instintiva el llevarte la mano a la vulva que está prominente e intentar sujetar por donde sale la cabeza del bebé. Este instinto lo debes seguir. Parece ser que realmente es útil poner ahí tus propias manos. A veces a las mujeres les gusta tener paños calientes en el periné en este momento, así que si los quieres hazmelo saber. Si te gusta el calor lo dices, y si no te gusta pues dilo también. Haremos lo que a ti te apetezca.
La mayoría de las mujeres prefieren el expulsivo a la dilatación. Cuando estás empujando sientes que por fin avanzas y que realmente hay una meta al final de todo tu esfuerzo. Es un momento en el que tienes concentrarte al máximo y centrarte en ti misma. No permiteremos que nadie hable en la habitación. Todos permaneceremos en silencio entre las contracciones y respetándote mientras tu aprovechas para volver a concentrarte en ti misma. Cuando empiezas a sentir el círculo de fuego, no hay ninguna prisa. Te animaré a que empujes como te apetezca hasta que la cabeza esté coronando (cuando la mayor parte de la cabeza ya es visible) .
Lo único que tocará tus partes será el paño caliente y tus manos. Es muy importante que la matrona mantenga las manos alejadas porque en ese momento tus tejidos están hinchados y llenos de sangre, y sólo con apretarte con los dedos te puede hacer un moratón o raspazo. Esto puede producirte un desgarro. Utilizaremos un espejo de plástico y una linterna para ver como vas y así poder orientarte. No os tocaremos ni a ti ni al bebé.
El momento de la coronación (cuando sale la cabeza) es muy intenso y requiere que te concentres exclusivamente en notar la sensación de quemazón como una sensación segura y sana que no se parece a nada que hayas sentido antes. Tal vez oigas una voz malvada dentro de ti que te dice: "venga, empuja fuerte de una vez y así acabarás ya, que más da si te desgarras, lo que quieres es acabar de una vez por todas y que esa cabeza salga ya de tu culo!". Esta voz malvada no te va a ayudar, así que le das gracias y luego te dices a ti misma: "venga, aguanta así. Vas muy bien. Si paso el tirón jadeando y me aguanto las ganas de empujar seguiré fiel a mis propósitos, no me desgarraré y a la larga estaré mucho mejor". Tu matrona sólo te dará consejos positivos de la forma más sencilla posible para que no te desconcentres. Típicamente te dirá cosas como: " Muy bien, Linda, suave....suave...suave....aguanta aguanta conmigo....has....hah....ha.......Muy bien, ya hemos acabado con esta. Te estás abriendo divinamente, hay muchísimo sitio para tu bebé, tu hija tiene el tamaño ideal para pasar..."
Te ofreceremos agua y una pajita porque la hidratación es importante en el expulsivo. Puedes beber o dejarlo, lo que te apetezca Cuando la cabeza haya terminado de salir notarás un inmenso alivio. Entonces tienes que seguir centrándote en la siguiente contracción, que hará que salgan los hombros del bebe. Luego todo el cuerpo del bebé saldrá rápidamente con muy poco esfuerzo por tu parte. Te subiremos al bebé sobre tu piel desnuda en ese momento y verás como es lo más alucinante del mundo tener a ese pegajoso, resbaladizo, y maravilloso bebé contigo fuera de tu cuerpo.
Tal vez notes tu periné muy reblandecido, y aunque te extrañe lo que mejor va en ese momento es ponerte unos paños o compresas húmedos con agua muy caliente. Esto coincide con una teoría de la medicina china de que nunca hay que poner nada frío sobre la madre o el bebé. Las mujeres dicen que se sienten mucho mejor en cuando se les aplica el calor y la hinchazon disminuye en seguida. Cuando salga la placenta notaras como si un tampón muy grande y suave se escurriera. Es un sentimiento hermoso completar todo el proceso del parto con la salida de la placenta.
Cuando una madre recién parida conserva el periné intacto se recupera antes y mejor del parto. A mi me gusta enrollar una toalla y hacer con ella un círculo sobre el cual la madre se siente mientras da de mamar. Las relaciones sexuales se pueden reanudar cuando la pareja se siente preparada, y a veces un poquito de aceite de oliva o de almendras viene bien como lubricante al principio.

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Una vida trayendo vidas, Ina May Gaskin por Luciana Peker
La partera que revolucionó los nacimientos en el siglo XX, Ina May Gaskin, en la comunidad de La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, visitó la Argentina y resaltó que las mujeres deben ser tratadas como diosas en el momento de parir, pero que no sólo en los partos en el hogar se puede llegar a nacimientos plenos. También incentivó a que las madres eviten la culpa y que la maternidad ofrece muchas oportunidades para conectarse con los hijos. Tiene 69 años, atendió 1200 partos en los que no murió ninguna mujer y sólo tuvo que recurrir en el 1 por ciento de los casos a cesáreas. Una historia de vida de una mujer que se dedicó a traer vidas.

Por Luciana Peker
Ina May Gaskin es la pionera en realizar partos en el hogar, en un lugar conocido como La Granja, en Tennessee, Estados Unidos, un icono de una comunidad sesentista que no pasó de moda y fue más allá del símbolo de la paz, pisoteado por los años. Ella se convirtió en esa década de nuevas búsquedas en partera (cuando conoció a Stephen, su actual marido, en 1968, después de su primer, y traumático parto, y él le enseñó cómo no tener miedo y ayudar a la gente a relajarse). Después, ella quiso aprender con Stephen a amarse para toda la vida y perduró no sólo en el amor: también, como partera profesional.
Pero ella no es una neohippie reivindicada, es, genuinamente, quien cambió el mundo de los nacimientos. Por eso, después de atender 1200 partos domiciliarios, a los 69 años, se convirtió en una experta en cómo ayudar, alentar y animar a las mujeres que dan a luz. Ella dice que, a pesar de sus arrugas y sus años, sigue ayudando a alumbrar porque la adrenalina es tan fuerte como una droga ilegal. Lo dice y se ríe. Lo dice y acaricia a Ulises Uriel, que tan sólo tiene 18 días y nació precoz, pero se acurruca entre sus brazos y se enlaza con los dedos amorosos y marcados por el tiempo y la vida de Ina. Ella contiene sus brazos para que Ulises sepa que sigue abrazado y abrigado como en la panza y desliza sus dedos –adornados con un anillo azul eléctrico que también marca sus ganas de color y coraje– para que el recién llegado sienta que hay aires de amor que acunan su sueño. Y, sienta o no la cuna de una de las parteras más revolucionarias del siglo XX, él concilia el sueño mientras Ina habla con Las 12.
Pero la sabiduría de Ina no se muestra sólo en ser una de las primeras mujeres que pusieron el cuerpo en hacer que el cuerpo de las mujeres (y no la palabra de los/las médicos) vuelva a ser protagonista de los nacimientos. La experiencia volcada en su dulzura y reflexión serena (que no suena radicalizada, sino amparadora de quien la escucha) también se demuestran en su flexibilidad, que aleja prejuicios y culpas: ella apunta a que los varones participen del nacimiento, a no hacer sentir en falta a las mujeres que no se animan a un parto domiciliario aunque compartan su filosofía y a que la actitud frente a la maternidad –si bien cree que está marcada por el momento inicial de la llegada al mundo– puede afrontarse con una mejor energía en cualquier momento de la vida.
Ina May Gaskin fue la presidenta de la Asociación de Parteras de Norteamérica y su apellido es el emblema de una técnica que descubrió en su trabajo –casi artesanal de alentar a las mujeres a resoplar sus fuerzas cuando la debilidad, el cansancio y el dolor fatigan la autoestima para continuar con el trabajo de parto– que se conoce como la “maniobra Gaskin” para resolver una mala posición en los hombros de los bebés.
Es la autora del libro Partería Espiritual (la naturaleza del nacimiento, entre el amor y la ciencia (publicado en la Argentina por Mujer Sabias Editoras) que recopila toda su experiencia de vida de traer vidas. También realizó su Guía para el parto. Y sigue escribiendo –ahora, por ejemplo, sobre la lactancia– y sigue acariciando, callando y pujando sus palabras para alentar a las mujeres a parir y a criar con amor y fuerza, como una antigua hechizera y una moderna experta que sabe acariciar –como a Ulises, el bebé que acaba de parir la partera argentina Marina Lembo– y que de eso enseña y de eso sigue aprendiendo. Ina visitó, por primera vez, la Argentina, invitada por el Proyecto Escuela de Parteras Comunitarias del siglo XXI (que motorizan la doula y comunicadora Sonia Cavia y la partera Marina Lembo con otras 32 mujeres más) y contó su historia de vida, brindándose, como en sus partos y como en su vida, a dar vidas.
¿Sólo puede haber partos plenos y disfrutables en las casas, granjas o lugares alternativos o también pueden existir partos dignos y lindos en un hospital porque una mujer no se anima o no puede tener a su bebé en su casa?
Ina May Gaskin: –Es posible tener un buen parto en un hospital, pero tiene que haber gente muy sensible para poder asistir a las mujeres. El más mínimo detalle puede hacer perder toda la energía que se mueve en el nacimiento.
¿La atención de los sanatorios privados es más cuidada y la de los hospitales públicos es más brutal o no hay diferencias entre la atención sanitaria paga y gratuita?
Ina: –El resultado es el mismo: la madre es disminuida. Es una falsa distinción entre lo público y lo privado. Las mujeres son disminuidas de la misma manera en ambos sitios.
Se está empezando a escuchar a mujeres que sienten culpa de no tener a sus bebés en sus casas. ¿Cómo hacer para promover los partos humanizados sin que las mujeres que no se animan o no pueden –por riesgos en su salud, porque su marido no las apoya, porque no tienen medios económicos, porque tienen miedo, etc.– no se sientan culpables?
Ina: –Es verdad que estos discursos, a veces, provocan una división en las mujeres que se sienten de un lado o del otro. Pero los partos domiciliarios pueden llegar a un 5 por ciento del total de los nacimientos que es una porción muy pequeña del total de alumbramientos. Pero es importante poder contar lo que sucede en estos partos: que las mujeres pueden vivir una experiencia linda y gozosa y que el bebé puede nacer en buenas condiciones. Es muy precioso eso que ocurre aunque sea sólo en el 5 por ciento de los casos. Y lo ideal es que eso se disemine. Es importante recordar esa energía intangible y que es muy fácil que sea ignorada. Sin embargo, no es una característica necesaria que se produzca sólo en los partos domiciliarios. En realidad, en el hospital se podría tener partos con conciencia de esa energía. Pero sólo con esa conciencia se puede generar un cambio.
Hoy se habla mucho del embarazo y el parto. ¿Pero cómo se aplica esta filosofía de maternidad a lo largo de la crianza de los hijos e incluso cuando crecen y son jóvenes o adultos/as?
–Mi hijo Pablo tiene 35 años y vive en Nueva York y yo lo sigo cuidando. Una cree que cuando cumplen 18 años se terminaron las responsabilidades, pero la maternidad sigue toda la vida.
La mayoría de las madres modernas sienten culpa: porque trabajan, porque no dieron la teta, porque no van todas las tardes al jardín de infantes o no pueden comprar una play station. ¿Qué se hace con esa culpa impuesta por la sociedad pero sentida por las mujeres?
–También es bueno practicar el perdón a una misma. Hay que ser compasiva con una como madre. Nunca se habla del padre perfecto, pero sí de la madre perfecta (risas).
¿Cuál fue su experiencia como madre? ¿Ha sentido culpa?
–Con mi primera hija, Sidney, que se murió a los 20 años, de cáncer de cerebro, viví una experiencia difícil. Cuando nació ella, yo tenía 26 años y era muy inocente e ignorante. En ese momento, se hacían fórceps de rutina. Y yo ni siquiera sabía que podía buscar otro obstetra. Tuve mi primer parto con fórceps y fui muy abusada. Mi estrategia fue quedarme callada para pasar inadvertida. El trabajo de parto fue lindo y me pude convertir en un animal pariendo. Pero cuando sentí necesidad de pujar me dieron anestesia que no era peridural y sí muy peligrosa. Ahí entré en una situación de tortura medieval y cuando nace mi hija nos separan por un día entero. Eso dejó una herida muy grande en mi relación con esta hija. Pero yo me podría haber dejado quebrar por esta herida y porque no pude ser una buena madre con ella. Reparé con mis otros tres hijos: Eva María, de 37 años; Pablo, de 35, y Samuel, de 34. Pero durante su enfermedad –que le llevó un año entero– luché por Sidney: fui una fiera luchando por ella y mi hija pudo ver una madre diferente y recién, 19 años después, pude reparar ese proceso. Pude estar en el momento cuando murió mi hija y tenía la cara exactamente igual a la de un recién nacido.
¿Cómo fueron los partos de sus otros hijos? ¿Siente que la diferencia en el momento del nacimiento también la marcó de una manera distinta como madre?
–Mis otros hijos fueron directo a las manos de las parteras de la comunidad y seguro que me marcaron de una manera diferente. Cuando en La Granja decidimos hacernos cargos de los nacimientos y se formó una hermandad entre las mujeres que asistían tu parto te trataban como una diosa en el acto pleno de parir.
¿Cómo nace su pasión por ser partera?
–Cuando Sidney tenía un año y medio, mi ex pareja me dijo “Vamos a ser hippies y vamos a California a escuchar a un hombre llamado Stephen”. Ahí conocí a Stephen (que es mi actual marido) y a otras mujeres que habían pasado por la misma experiencia que yo del parto con fórceps y que habían decidido no ir más al hospital. Me pareció muy valiente y me propuse volver a recuperar la conciencia de que cada nacimiento tiene que ser sagrado.
VIOLENCIA OBSTETRICA:
La nueva ley de género respalda los partos respetados
En la nueva Ley de Violencia de Género (aprobada en marzo de este año) se incluyó la violencia obstétrica como una de las formas de violencia contra las mujeres. ¿Creen que se puede usar esta nueva norma para disminuir o erradicar los maltratos y falta de escucha a las parturientas?
Ina May Gaskin: –Por lo menos es un comienzo, en Estados Unidos no existe este tipo de ley.
Sonia Cavia: –Que hayan incluido la violencia de género entre la violencia obstétrica es un reconocimiento del movimiento feminista a la violencia en el parto y, políticamente, dentro de lo que es el movimiento de mujeres, representa un gran paso.
¿Cuánto les puede servir a las mujeres esta nueva norma?
Sonia: –No lo sé, pero sí es un reconocimiento político a la violación a los derechos humanos que existe en los partos en la Argentina.
¿Se pueden presentar amparos previos a los nacimientos para garantizar que en el hospital o sanatorio se cumplan con determinadas condiciones (por ejemplo, el ingreso del padre a la sala de parto) que pida la pareja o la mujer?
Sonia: –Es una herramienta legal más. Un amparo refuerza el pedido de la pareja. Pero, en los hechos, es muy complicado reclamar para una mujer embarazada, en el momento del parto y del posparto.
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Cuerpos, cicatrices y poder: Una mirada antropológica sobre la violencia de género en el parto
Valeria Lucía Fornes
Depto. de Antropología - Facultad de Filosofía y Letras - UBA

Introducción:
La presente ponencia es un avance de la investigación iniciada sobre representaciones y prácticas relativas a la mujer en los modelos de parto. Este trabajo en particular sitúa la mirada antropológica sobre la atención obstétrica en el modelo hospitalario indagando en las prácticas cortantes que desde hace décadas se intenta erradicar o disminuir por obsoletas e inapropiadas tanto desde marcos médico-legales internacionales como locales. La estrategia metodológica para estructurar esta presentación parte recuperando antecedentes legales y médicos sobre la problemática para incorporar los aportes de la Antropología de la Reproducción. Para esta comunicación exploraremos los aspectos recurrentes de relatos y testimonios de las mujeres sobre sus partos, centrándonos en aquellas con más de un hijo que atravesaron experiencias dispares relacionadas con prácticas obstétricas y marcos institucionales. Comprendiendo que las relaciones de
género sostienen saberes y haceres relativos al parto, indagaremos el lugar que se le asigna mujer como sujeto-objeto en este proceso y la dimensión de genérica de las prácticas quirúrgicas a las que son sometidas.

Derechos reproductivos y violencia de género
Los derechos reproductivos contemplan algunos derechos humanos como la decisión libre y responsable respecto a salud reproductiva y la no sujeción a coerción, discriminación y violencia. Tanto el artículo Nº12 de CEDAW como el Nº24 de CDN mencionan la importancia de la atención prenatal, intranatal y post natal como derechos fundamentales de mujeres y niños (Linhares Barsted, 2003). Por otra parte estos derechos se relacionan estrechamente con las recomendaciones internacionales sobre la atención de parto y nacimiento. En 1985, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer una serie de principios señalando aquellas rutinas que debían abandonarse o regularse en su aplicación por ser perjudiciales para la salud psico-física de la mujer. Entre otras recomendaciones tendientes a la reducción de las intervenciones tecnológicas y farmacológicas en embarazos normales, mencionamos como relevantes para la presente comunicación: la eliminación de la episiotomía de rutina (corte vaginal realizado para acelerar el periodo expulsivo) y la disminución del alarmante índice de cesáreas.

Hasta hace poco, en el concepto legal de reproducción no había una distinción precisa entre las decisiones y herramientas para el control de la natalidad, y las relativas a la atención de partos y nacimientos en las instituciones sanitarias. Eran escasas las herramientas jurídicas puntuales para hacer visible y punible la violación a la integridad física y al trato respetuoso que acontecían en las salas de parto, dificultando su encuadre dentro de las violencias de género a erradicar. En 2003 el trabajo interdisciplinario que llevó adelante el INSGENAR (Instituto de Género, Derecho y Desarrollo) dio visibilidad a los abusos cometidos contra las mujeres en situación de parto: la degradación y crueldad en el trato hacia las parturientas, y el no cumplimiento al derecho a la información y al consentimiento sobre las rutinas que se realizan sobre su cuerpo, entre otros. El informe señalaba que estas prácticas están basadas en el género, ya que más allá de que estén en manos de personal sanitario femenino, están arraigadas socialmente sobre valores culturales relativos al lugar de la mujer y la maternidad (Chiarotti et.al., 2003).
Este tipo de iniciativas, sumadas a las recomendaciones de la OMS, revisiones médicas sobre prácticas locales y diferentes acciones de ONGs que comparten el ideario de la humanización del parto (Tornquist, 2001) dieron un marco para que en 2004 se promulgara la ley Nacional 25.929. La misma establece los derechos de la mujer a: ser informada sobre las intervenciones médicas de manera que pueda optar libremente cuando existieran diferentes alternativas; a ser tratada con respeto y consideración de sus pautas culturales; a ser considerada como persona sana y a que se facilite su participación en el parto; a un parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico y a estar acompañada por una persona de su elección. Es importante señalar que aún con este marco legal la formulación dista mucho de la efectivización ya que no hay una política pública de difusión de las leyes vigentes sobre derechos en el parto. (Merino y Fornes,
2008).
La producción de conocimiento acerca de los derechos reproductivos de las mujeres, parte de una realidad en la que la existencia de legislación internacional y local sobre el parto-nacimiento no convierte automáticamente lo formulado en efectivamente adquirido. Partiendo de esta brecha entre la ley teórica y las prácticas arraigadas, el abordaje antropológico permite indagar críticamente desnaturalizando aquello que se ha vuelto invisible por presentarse tan normal y corriente. Retomaremos entonces algunos lineamientos que se vienen realizando en la Antropología de la Reproducción sobre obstetricia occidental recurriendo a las experiencias subjetivas de las mujeres como uno de los caminos privilegiados para hacer visible e inteligible la violencia de género y promover así intervenciones tendientes a su erradicación.
Naturaleza y cultura en representaciones y prácticas obstétricas
Las investigaciones antropológicas sobre embarazo, parto y puerperio tuvieron auge en el contexto de la segunda oleada de movimientos feministas, en la búsqueda de la diversidad de roles, sentidos y prácticas referentes a la maternidad. Desde los años ochenta los estudios sobre reproducción se enfocaron directamente a investigar la atención obstétrica en la sociedad occidental, poniendo énfasis en las representaciones y prácticas relacionadas al incremento de la tecnologización y medicalización del parto. A través de la producción teórica y la investigación empírica algunas antropólogas vienen sosteniendo desde abordajes particulares que el parto-nacimiento es un proceso cultural además de biológico, enmarcado en tramas de significación y relaciones de poder específicas a cada sociedad.
Para comprender entonces la disociación entre lo médico legal y la práctica cotidiana al interior de hospitales y clínicas es imperativo reconocer que en el parto convergen factores ideológicos y materiales que dan sentido a cómo es y debe ser este proceso. La forma en que se da lugar al nacimiento implica una forma de socialización y reproducción de un modelo cultural y sus estructuras de poder (Davis Floyd, 1993). La profesionalización de la medicina implicó un incremento del control sobre el proceso de reproducción. La medicalización y utilización de tecnología propiciaron el desplazamiento de roles y espacios tradicionales donde tenía lugar el nacimiento, a nuevas formas y normas del modelo médico cuya nota distintiva es la imprescindible aplicación de procesos y sustancias asociadas a un saber específico o “conocimiento autorizado” (Jordan, 1993) ininteligible para los sujetos sobre los cuales se practica.
De este modo, el proyecto moderno que conceptualizó al cuerpo como máquina y erigió a la tecnología y a la ideología del progreso con halos de sacralidad impuso una nueva forma de ver a la reproducción como una producción más en el sistema capitalista. El nacimiento entonces pasó a ser el resultado de una cadena fabril donde debían respetarse rigurosamente los procesos y procedimientos adecuados a los estándares de calidad esperados. Este modelo tecnocrático de nacimiento (Davis-Floyd, 1993) es el que predomina en nuestra sociedad.
Heridas y cicatrices
Una de las prácticas obstétricas más polémicas es la episiotomía. Su aplicación desde el siglo XVIII hasta el día de hoy ha pasado de ser de casos de extrema necesidad donde se requiere agrandar la apertura del periné para permitir el nacimiento del bebé hasta la implementación fabril de nuestros días. Las investigaciones médicas llevadas adelante señalan que los argumentos esgrimidos para defender esta práctica rutinaria no están basados en evidencias científicas y se repiten a pesar de sus recomendaciones y las de los organismos internacionales como la OMS y la OPS. Veamos cuáles son algunos de los principales relatos con que se sostiene esta rutina cortante y cuáles son las evidencias médicas en su contra:

Legitimación mítica de la práctica Evidencia científica que la desmiente
Evita el dolor: No existen diferencias entre la episiotomía selectiva respecto a la de rutina. El riesgo de sufrir dolor puede ser mayor en esta última.
Previene desgarros: El riesgo de desgarros severos es mayor en la episitomía de rutina que en la selectiva.
Acorta el parto y disminuye la morbilidad perinatal: Efecto contrario o nulo respecto a la duración del parto. Más riesgo para los recién nacidos de ingresar a cuidados especiales.
Fuente: Tomasso et. al., 2002.

La episiotomía de rutina, por su arbitrariedad, el peligro de infecciones, dolor en la cicatrización y en las relaciones sexuales, fue calificada incluso como la mutilación genital de Occidente (Wagner, 2002). De este modo, tanto desde lo físico, lo psicológico y lo social debemos encuadrar esta práctica dentro de las violencias de género, ya que su uso indiscriminado “configura una innecesaria agresión a la mujer” (Tomasso, et. al., 2002:118).
La intervención en el proceso de nacimiento, más pronunciada aún que la incisión perineal, es la cesárea. Además de señalar los altos índices en toda Iberoamérica, la OMS. y revisiones médicas sistemáticas que se desarrollan regionalmente sostienen que hay un incremento en la práctica de la cesárea electiva y deberían evaluarse sopesadamente las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que esta acarrea (Belizán et. al., 2007). Por otro lado se recomienda tanto disminuir esta intervención médica en el proceso de embarazos normales como así también promover un parto vaginal luego de una cesárea. A pesar de ello y especialmente en el ámbito de la salud privada, los índices de cesárea continúan siendo elevados y es muy bajo el porcentaje de quienes logran un parto habiendo tenido previamente esta intervención.
Desde la tradición antropológica podemos señalar que las heridas deliberadas sobre el cuerpo conllevan una impronta cultural ya que intervienen socialmente sobre la naturaleza reconstruyendo formas biológicas según tramas constituidas socialmente. Para el problema que abordamos en este trabajo, los fundamentos, modalidades y consecuencias de esas intervenciones -aunque silenciosos- nunca son neutros, están presentes en la vida de las mujeres y merecen un análisis crítico que explore las relaciones de género que los constituyen.

Mujeres como cuerpos, sujetos como objetos
¿Qué lugar cabe a las decisiones de las mujeres en esta realidad en la que el marco legal y las recomendaciones sanitarias señalan procedimientos que las prácticas habituales desoyen insistentemente?. Desde un marco sociológico podemos decir que las mujeres como sujetos sociales no escapan a estas relaciones históricamente constituidas donde el saber-poder, en términos foucaultianos, está en manos de los médicos y el no-saber y no-poder les corresponde a los pacientes. Desde el análisis institucional se cuestionaron los cursos de preparación para el parto en su función de educar a la embarazada para disminuir el miedo, postulando que la psicoprofilaxis obstétrica opera como “conjunto tecnológico” donde la preparación implica una aceptación de las prácticas que se le realizan y no una capacitación que otorgue protagonismo a la mujer sobre su proceso de parto (Videla y Grieco, 1993:258).
En este sentido, consideramos pertinente y necesario recuperar las vivencias y reflexiones de las mujeres. El análisis de los relatos de las experiencias de parto nos permite desentrañar las representaciones y prácticas médicas relativas a la mujer y la forma en que éstas la viven en carne propia.

El conocimiento sobre los derechos en la asistencia del parto y de las prácticas recomendadas y desestimadas por la investigación médica, marca un punto de inflexión en la experiencia de las mujeres. Quienes paren a sus hijos sin conocimiento de sus derechos, bajo prácticas intervencionistas, enfatizan su conformidad y los factores de necesidad de una atención médica que brinde seguridad y confianza, la colaboración de terceros que “ayudan” a que el parto sea más “fácil y rápido”, la valoración del “no sentir” y todos los procedimientos que bajo discursos de “cuidado” y “prevención” coadyuvan a que el proceso sea menos experimentado como propio.
Delegar en otros la experiencia da lugar al “parto como acontecimiento médico” (Sadler, 2001), expresión que lo entiende como un proceso patológico que legitima la intervención y el control médicos quitando de la esfera de la experiencia subjetiva de la mujer la posibilidad de protagonizar el nacimiento de su hijo. Desde este marco el cuerpo femenino comprende una realidad biopolítica (Foucault, 1976) donde la medicina opera des-sensibilizando y des-corporizando a la mujer en el proceso de parto como forma de control social, siendo la misma mujer quien acepta esta condición porque el conocimiento médico-tecnológico es un valor de prestigio dentro de este orden social establecido (Sadler, 2001).
Por otro lado, las mujeres que tienen el conocimiento legal y médico sobre esas prácticas y deciden tener a sus hijos en sus hogares, expresan la confianza en el propio poder de parir sin intervenciones que lo hagan por ellas y dan testimonio de una transformación interior, de un renacimiento. El empoderamiento que experimenta la mujer que no se somete a rutinas y prácticas obsoletas pone en cuestión representaciones y prácticas cristalizadas por la costumbre y legitimadas por el saber-poder médico vigente. Se hace perceptible, en este sentido, la violencia moral (Segato, 2003) que permanecía invisible.

El siguiente cuadro contrapone los valores y conceptos recurrentes que se sostienen desde los relatos de experiencias de parto según el ámbito en el que se haya desarrollado el nacimiento:

Ámbito institucional (público o privado) Ámbito doméstico
Seguridad y confort de las instalaciones Intimidad y libertad de movimiento
Confianza en los profesionales asignados Elección libre de los profesionales que asisten el parto
Delegación de decisiones sobre el curso del parto Autonomía y poder de parir
Valoración de la tecnología para acelerar procesos y disminuir el dolor Valoración de lo natural respecto a lo tecnológico. Glorificación del dolor.
Limpieza, asepsia y rutinas que garantizan la salud del bebé. Fluidos y olores como símbolos del vínculo madre-hijo.
Prevención, temor, cuidado, contención Experiencia, intuición, coraje, intensidad

El parto domiciliario, practicado mayormente por parteras pero también por obstetras, se presentaría entonces como una alternativa para las mujeres que deciden dar a luz al margen de las reglas institucionales y las prácticas abusivas, en el marco de la contención de sus vínculos más cercanos, con la seguridad del respeto por los propios tiempos fisiológicos y emocionales. Sin embargo, desde un análisis sociocultural, debemos señalar que el parto-nacimiento domiciliario también reproduce relaciones de género ya que restringe al ámbito doméstico y privado los derechos de las mujeres que se contemplan como públicos, amparados por el servicio de salud y legalmente sostenidos.
Al centrarnos en las mujeres con experiencias en diferentes ámbitos de la salud, resulta relevante destacar que los partos que acontecen fuera de las rutinas institucionales señaladas como perjudiciales, son mayoritariamente encarados por mujeres que luego de haber sido objeto de prácticas obstétricas que dejaron cicatrices buscan otros caminos para un siguiente parto, corporizando y comparando estos diferentes universos de sentidos y prácticas.
Estas mujeres que logran un parto vaginal luego de una cesárea anterior, o un parto natural luego de una episiotomía, resignifican sus experiencias expresando con contrariedad lo vivido y visualizando las violencias implícitas o explícitas de las que habían sido partícipes al desconocer sus derechos.
Por un lado se expresa el desengaño por haber sido objetos en su experiencia anterior de:
Persuasión para adoptar aceptar prácticas siendo que existían otras alternativas de las que no fueron informadas: como la episiotomía de rutina y la posición litotómica.
Prácticas con fines ajenos a su propio bienestar: cesáreas programadas para “pasar Navidad en casa”, episiotomías para acelerar el periodo expulsivo, tactos realizados en tareas educativas sin consentimiento de la mujer.
Discursos o prácticas intimidatorios que minaron sus derechos: apelación al dolor como consecuencia del acto sexual en una dinámica de culpa-castigo.

Por otro lado, el nuevo nacimiento se percibe como un empoderamiento por haber sido sujetos partícipes de su experiencia:
Expresando libremente dolores, angustias, deseos, sin temor a ser reprendidas física o verbalmente.
Adoptando posturas, movimientos, contextos en los cuales deseaban recibir a sus hijos, especialmente al respetarse tiempos de dilatación y permitiendo libertad en los pujos.
Concienciándose de su capacidad para ser protagonistas del parto, con conocimiento sobre sus derechos y capitalizando la experiencia anterior para superarla en esta oportunidad.
Este empoderamiento, pese a ser experimentado por un número reducido de mujeres en relación a quienes vuelven a tener cesárea e incluso episiotomía, es significativo para comprender cómo la experiencia subjetiva puede abrirnos a un conocimiento cualitativo de las representaciones y las prácticas perinatales en las que las mujeres ponen literalmente el cuerpo. Sea en el hospital o en el hogar, en la camilla o en el agua, las experiencias de parto están sesgadas por relaciones de género que asignan un lugar específico a la mujer, ya sea en la obediencia respecto a las reglas/rutinas institucionales ya sea en la reclusión doméstica como único reducto para poder ejercer el derecho y el poder sobre su cuerpo. En este continuum que recorre de uno a otro extremo la trama social, lo genérico atraviesa las formas de comprender la reproducción ya que construye a la maternidad, a la vez que asigna y tipifica roles y actitudes de la mujer en el proceso
reproductivo (González de Chávez, 1999: 24).

Rituales y marcas de género
¿Por qué cortar? Las explicaciones sobre la racionalidad tiempo/dinero de las prácticas quirúrgicas, aunque valederas, no satisfacen el análisis sociocultural que encaramos y dejan por fuera las relaciones de género.
La interpretación más significativa que podemos recuperar para este interrogante es la de Robbie Davis-Floyd quien señaló las prácticas obstétricas como “rituales” que sirven a la aceptación por parte de la mujer de un orden social establecido. Tomando como base el concepto de rito de pasaje analizó las rutinas médicas que rodean y organizan el parto desde la internación de la embarazada hasta su alta. De este modo, todos los procesos por los cuales pasa la mujer poseen una carga simbólica aunque hayan perdido su efectividad material (Davis-Floyd, 1994). Aquí esbozamos sólo algunos:

Prácticas de rutina (ritos) Poder simbólico relativo a la mujer

Rasurado pélvico: Infantilización
Inmovilización en silla de ruedas: Incapacidad
Reposo en camilla para el trabajo de parto: Enfermedad
Despojo de pertenencias y personas de su confianza: Aislamiento/Confinamiento
Posición de litotomía durante el parto: Sujeción/Sumisión
Incisiones (episiotomía o cesárea): Marcas que inscriben las reglas socialmente establecidas.

Son estas mismas prácticas algunas de las señaladas desde los organismos internacionales como la OMS y por investigaciones locales, como ineficaces o perjudiciales para la salud física y psicológica de la mujer. Por ello debemos comprenderlas en su eficacia simbólica más que en lo obsoleto de su efectividad clínica, en pos de reconocer que forman parte de mecanismos a través de los cuales se propugna la aceptación de una estructura de relaciones de poder entre médicos y pacientes y entre hombres (significando el androcentrismo de la ciencia) y mujeres. Esto se complejiza en los países en desarrollo como el nuestro, donde el acento de la intervención tecnocrática está fundamentado en la prevención de la mortalidad materna y por otro lado donde el conocimiento médico no sólo es hegemónico desde el poder sino que las mismas mujeres reclaman su control e intervención por considerarlo “conocimiento autorizado” (Jordan, 1993, Sadler,
2001).
Consideramos pertinente aclarar, que demonizar el saber médico e idealizar los modelos alternativos a la atención sanitaria institucional es simplificar una problemática que requiere investigaciones que hagan inteligibles las relaciones sociales que el proceso de parto implica. Lo que se presenta como dicotómico entraña relaciones complejas de tensiones e interrelaciones entre lo micro y lo macro social, entro lo cultural y lo natural y entre lo público-institucional y lo privado-doméstico. Trabajar con las experiencias subjetivas de las mujeres permite reconstruir los derroteros por los que circulan como sujetos sociales problematizando la trama que van tejiendo sus itinerarios, los significados que éstas les atribuyen y haciendo visible lo genérico de este proceso.

Conclusiones y perspectivas
Intentamos esbozar hasta aquí algunos de los mecanismos que operan en el modelo hospitalario de nacimiento. Las rutinas repetidas ritualmente, cercenadas de la conciencia y el beneficio para la salud de las mujeres, deliberadamente o por omisión, acaban socavando su poder y capacidad de decisión. Teniendo en cuenta que la mayoría de las mujeres primíparas, atraviesan la institución sanitaria y se convierten en madres a través de algún corte corporal, es plausible considerarlos en este sentido, marcas de género.
Porque sólo pueden realizarse sobre cuerpos femeninos, porque se sostienen y reproducen legitimados por la costumbre, y escindidos de la evidencia científica y del marco legal vigente, son cicatrices que expresan en lo físico y en lo simbólico relaciones de poder. De esta forma garantizan el mantenimiento de los estatus relativos entre los términos de género interviniendo sobre las mujeres como cuerpos y no como sujetos de derecho.
Desde la Antropología señalamos que la sociedad occidental por tecnologizada que esté, no se exime de rituales, mitos y poderes simbólicos. Por eso consideramos necesario hacer visible e inteligible la violencia de género en el parto para problematizar y desnaturalizar las representaciones y prácticas relativas al lugar que ocupa la mujer en el saber-poder obstétrico. El modus operandi (nunca mejor aplicado) de cortar los cuerpos de las mujeres debe reconocerse como continuidad y no como atomización de hechos aislados, a efectos denunciar la distancia entre los derechos formulados y los efectivamente protegidos.

La incorporación de la Antropología en la producción de conocimiento interdisciplinario sobre la problemática de parto-nacimiento, enriquece el abordaje científico sobre salud perinatal y recupera el valor cognitivo de una experiencia tan natural como cultural, coadyuvando al diseño e implementación de estrategias para el empoderamiento femenino, con el propósito de superar y erradicar la violencia física y moral que silenciosamente se ejerce sobre las mujeres.

Bibliografía
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Davis-Floyd, Robbie. 1994. “The Rituals of American Hospital Birth”. Conformity and Conflict: Readings in Cultural Anthropology, 8th ed., David McCurdy, ed., HarperCollins, New York.
Foucault, Michel. 1998 (1976). Historia de la Sexualidad I. Siglo XXI Editores, México.
González de Chávez, M. Asunción. 1999. Hombre y mujeres: subjetividad, salud y género. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Servicio de Publicaciones, España.
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Wagner, Mardsen. 2002. El nacimiento en el próximo milenio. Conferencia presentada en el I Congreso Internacional de Parto y Nacimiento en Casa, 20-22 de octubre del 2000, Jerez de la Frontera, Cádiz.
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En qué mundo nacemos, nuestra dimensión individual y colectiva - Por Casilda Rodrigáñez y Rebeca Madrazo www.casildarodriganez.org- Manresa, mayo 2005.

PERSPECTIVA:
UN MUNDO SIN MADRE
Como dice Victoria Sau, nacemos en un mundo sin madre (1). Por lo general se define el Patriarcado como la sociedad que funciona según la Ley del Padre. Creemos que sería conveniente empezar a enfocar el análisis desde la perspectiva de que ésta es una sociedad sin madre. Es decir, en lugar de quedarnos en el análisis crítico de lo que tenemos, pasar al análisis, esclarecedor y luminoso, de lo que nos han quitado, de lo que nos falta; para reconocer y recuperar la mujer perdida “en la sombra de la cultura”, des-terrada en el Hades mitológico y en los infiernos judeocristianos; así como todo aquello que nos permitiese reconocer los caminos y los pasos posibles y necesarios para dejar este Valle de Lágrimas y regresar al paraíso del bienestar perdido.
Sabemos que nuestra organización social actual es patológica y produce sufrimiento, porque no esta organizada como correspondería a nuestra condición humana, desde la madre. Como demostró la antropóloga Martha Moia, la estructura humana original, mantenida durante milenios, a partir de la cual derivaron todas las demás que la historia ha conocido, fue la matrifocal (o‘ginecogrupo’ como ella lo llama) (2)
Por su parte Bachofen, que analiza el mundo ‘anterior a la aparición de la paternidad’ en base a la mitología y literatura antigua, habla de una organización social que se vertebraba desde el ‘mutterlich’ que textualmente quiere decir maternal (y no‘matriarcal’), y al ‘muttertum’, textualmente, ‘lo materno’ (y tampoco ‘matriarcal’, como se ha venido traduciendo falsamente). Los grupos humanos y las relaciones fraternales surgían del ‘muttertum’, del aliento y del deseo de bienestar que mana del cuerpo materno. (3)
Bachofen constantemente se refiere a la armonía social de la organización matrifocal por sus mecanismos ‘naturales’ de autorregulación. Los descubrimientos arqueológicos están confirmando (Marija Gimbutas 1985 (4)) la ausencia de ‘archos’ en la sociedad neolítica europea (entre 10.000 y 2500 años a.c.), es decir, sin jefaturas, gobierno o jerarquía alguna; ni desigualdad social.
La antropóloga Christine Mathieu (5), en el libro La Tierra de las Mujeres, que recoge el relato autobiográfico de una mujer Moso, pueblo chino en la frontera con el Tibet, también rechaza el calificativo de ‘matriarcal’ para este pueblo que ha conservado el modo de vida de la matria.
Así pues hay que dejar de asociar las relaciones grupales y la formación social que se organiza a partir de lo maternal (el muttertum) a un matriarcado (que viene de matri-‘archos’, archos = el que manda), también llamado por Bachofen ginecocracia (gineco= mujer, cratos = Poder), formación social que efectivamente, según este autor, existió en un momento concreto de la transición al Patriarcado, en el periodo final de las sociedades basadas en el ‘derecho de madre’ (mutterrecht), antes de la generalización del Patriarcado; en cualquier caso, de ninguna manera puede extenderse el periodo ginecocrátiaco a toda la Humanidad pre-patriarcal.
Lo maternal es la energía libidinal que mana de los cuerpos femeninos. Bachofen da en el clavo cuando afirma la existencia de una organización social que descansa en la energía libidinal, pues la matrística fue una formación social basada en la autorregulación natural. Lo maternal no es una producción de un alma espiritual,ni ninguna religión de ninguna Diosa, ni un ideario sacado de alguna mente iluminada, ni mucho menos una voluntad racional y social de reprimir a las criaturas humanas y domesticarlas para formar guerreros, esclavas y esclavos, adaptadas y adaptados a las relaciones de Poder, y obedientes a las leyes u órdenes de los padres. Y tampoco es una energía cósmica indiferenciada, sino una energía sexual concreta con una función orgánica y social concreta.

2
UN MUNDO SIN LIBIDO FEMENINA

* LA LIBIDO EN GENERAL – la líbido masculina, femenina, de todas
las edades- ES LA ENERGIA REGULADORA DE LA VIDA HUMANA
- DE LOS CUERPOS INDIVIDUALES
- Y DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL.
** LA LIBIDO FEMENINA EN PARTICULAR TIENE UNA FUNCION BÁSICA:
- PARA EL CRECIMIENTO DE LA CRIATURA HUMANA
- Y PARA LA VERTEBRACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL.
La psicóloga francesa Luce Irigaray nos descubre la falta, básica, emocional, que supone la falta de madre; incluso el deseo olvidado e ignorado, por nosotras mismas y por la sociedad, del cuerpo materno; una líbido nuestra reprimida en la etapa primal, desaparecida de la cultura y en los hábitos sociales, salvo fisuras y grietas que siempre las hay. Irigaray clama por la falta de semántica y de símbolos que haga referencia a ello, y que no nos permite ni tan siquiera nombrar o imaginar el deseo del cuerpo materno (6).
Lo maternal es libidinoso; es deseo visceral de bienestar de las criaturas, de hijos e hijas, de hermanos y hermanas, de madres, tíos, abuelas y de amantes en general. Era la líbido, que operaba de forma natural en la regulación de la vida humana, produciendo la verdadera fraternidad humana, como decía Bachofen.
Michael Balint (1971) uno de los más reconocidos discípulos de Freud, y también de los que más acertadamente, corrigieron algunos de sus fallos, en su crucial obra La Falta Básica, habla de la ignorada y reprimida líbido de la maternidad (7). Esta ignorancia es la razón por la que antropólogos, sociólogos, editores, traductores e investigadores en general, no han entendido nada de la obra de Bachofen, traduciendo ‘mutterlich’ y ‘muttertum’ por ‘matriarcal’: esto, claro está, guarda relación directa con el hecho de que en nuestro mundo presente (semántica, hábitos, cultura en general), la maternidad no se considera una etapa de la vida sexual de la mujer, ni un proceso sexual, sino una enfermedad a tratar por la medicina. Por eso, desde esta perspectiva, no se entiende nada de lo que significaba para Bachofen el ‘mutterlich’ y el ‘muttertum’: como dice Balint, el ‘muttertum’ es para cada ser humano la carga inicial de energía libidinal y su falta le provocará una herida que afectará a todo su estructura psicobiológica y permanecerá altamente activa alentando ansiedad durante toda su vida...: por eso el grupo humano organizado de forma natural, se vertebraba desde y en torno al ‘muttertum’:
En la sociedad anterior al Patriarcado, hace 4000/6000 años lo maternal funcionaba como una fuente de energía libidinal benefactora, que sentaba las bases de unas relaciones grupales armónicas, organizadas para producir y realizar el bienestar común del grupo; el Patriarcado sin embargo se organiza para realizar empresas de devastación, conquista y acaparación, o sea, el Poder y el sufrimiento humano. La sociedad patriarcal no se levanta contra una sociedad matriarcal, sino contra una sociedad autorregulada por la energía libidinal desde lo maternal; una sociedad en la que se reconocía la función y el papel de la madre. Como decía Bachofen, la fraternidad o hermandad humana se deriva de la madre.
Pero junto al muttertum se destierra también la sexualidad primal e infantil; la energía libidinal de nuestros cuerpos en la etapa crucial de nuestra formación y que tiene una importancia clave en la vida de cualquier ser humano.
El Freud de los primeros tiempos reconocía esta importancia, hasta el punto de considerar la amnesia que tenemos de esa etapa primal de nuestras vidas relacionada con la represión sexual que se ejerce sobre la misma.(8)
La autorregulación de la vida humana por la líbido es una de las grandes contribuciones de W.Reich al esclarecimiento del mundo en el que nacemos y vivimos; y puede estudiarse en sus obras Psicología de masas del fascismo, y La función del Orgasmo.(9) En estas obras, Reich hace referencia explícita a Bachofen, Morgan (10), Malinowski(11) y otros antropólogos, para avalar la existencia histórica de la autorregulación natural y de una sexualidad espontánea en los tiempos anteriores al patriarcado.
Para Reich la formación armónica se organiza según la energía libidinal natural, que da lugar a una formación sinérgica –no jerárquica- propia de la vida en general. (12) Pero Bachofen, antes que Reich, formuló la relación entre la organización social y la función de la líbido. Puesto que para Bachofen, la fraternidad no es un ideal político o religioso, sino el producto del mutterlich y del muttertum.
Sin líbido no hay sinergia social ni tejido social armónico. La contención de la líbido, y en concreto de la líbido femenina, se organizó para levantar la organización humana jerarquizada y las relaciones de Poder.
Otra obra imprescindible es El Anti-edipo de Deleuze y Guattari (13): porque nos hablan desde la perspectiva de lo que nos han quitado, y de lo que nos falta: desde la perspectiva del estado de carencia en el que nos desarrollamos, y recuerdan la inevitabilidad de las neurosis en una sociedad donde el deseo y la líbido no pueden fluir libre y espontáneamente.
.....
La líbido femenina evidentemente no es exclusiva del ciclo maternal de la vida de la mujer. También se manifestaba en todos los demás ámbitos y etapas de la vida de las mujeres.
Por ejemplo, tenemos referencias de la imagen de la sirena, que representaba la voluptuosidad y sexualidad de las vírgenes, que no eran mujeres castas, sino mujeres sexualmente activas pero sin relaciones coitales con los hombres; las sirenas (el pez en el neolítico europeo simbolizaba el útero (Marija Gimbutas) es la imagen que representa la líbido femenina no materna y no falocéntrica: la líbido y la sexualidad más específica de las niñas y muchachas jóvenes.
Los arqueólogos se hacen dos preguntas que no tienen respuesta desde la perspectiva de la sociedad nuestra actual: una es ¿por qué en el paleolítico se representaban figuras de mujer de manera generalizada y apenas de hombres?(Henri Delporte (14)) Y la otra: ¿por qué en el neolítico la forma más representada es el útero? (Gimbutas (4)) Sin embargo desde la perspectiva de la matria, las preguntas no tienen ningún misterio. Como dice Bachofen, el papel del mutterlich y del muttertum en la organización grupal hace comprensible el realce de la madre. Lo mismo que la proliferación de formas y de representaciones del útero responde a la sexualidad espontánea de antes del matricidio y de la represión específica de la sexualidad de la mujer.
El útero es el centro del esqueleto erógeno de la mujer. Según Masters y Johnsons en todo orgasmo femenino se producen contracciones del útero.
Nosotras preferimos decir que el orgasmo es el latido del útero (15).
El útero tiembla y palpita con la excitación sexual de la mujer.
La sexualidad uterina o cérvico-uterina ha sido estudiada por la sexóloga francesa Maryse de Choisy (16). No es este el lugar para entrar en este tema, pese a su importancia, y pese a ser el correlato del matricidio, y de toda la historia de la dominación del hombre sobre la mujer. Las mujeres tenían y tenemos una capacidad autoerótica no falocéntrica y no maternal; una capacidad de hacer temblar y latir el útero entrando en procesos de excitación sexual sin ninguna manipulación ni de la vagina ni del clítoris.
Hace unas semanas, en el programa de la televisión sobre sexo ‘Dos Rombos’, entró una llamada de una mujer para hacer una consulta. Explicó que era deportista y que al hacer abdominales se excitaba sexualmente y tenía orgasmos; quería saber si era ‘normal’. La presentadora del programa, supuestamente experta en sexología, le contestó que tenía mucha suerte, pero que desde luego “no era nada normal”. Después de colgar la presentadora debía de seguir dándole vueltas a lo insólito que le resultaba aquella información, y comentó que en otro programa había entrado una llamada de una mujer diciendo que cruzando las piernas y haciendo fuerza también se excitaba y obtenía placer sexual, sin ninguna de las manipulaciones manuales consideradas ‘normales’ de la masturbación femenina. Nos quedamos pensando en cuántas de estas consultas o informaciones le tendrían que llegar a esta experta en sexología, para empezar a atar cabos y a percatarse de la sexualidad uterina.
Esto es un ejemplo de hasta qué punto existe y es ignorada la sexualidad uterina de la mujer.
Porque en cambio, estos testimonios de las oyentes del programa televisivo, son perfectamente entendibles y coherentes con los resultados de las investigaciones de la sexóloga Maryse de Choisy sobre el orgasmo uterino o cérvico-uterino:
Un día, sin la ayuda de ninguna técnica, las chicas descubren ellas solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior....
El orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero... El orgasmo cérvico-uterino ... difiere radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo sobre todo, en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero.
Maryse de Choisy a lo largo de diez años hizo un trabajo de recogida de información con un cuestionario a 194 mujeres, y concluye asegurando que la sexología oficial confunde el ‘orgasmo vaginal’ con el uterino, a menudo metiendo al segundo en el saco del primero. Como ejemplo de esta confusión cita a Maria Bonaparte, que utiliza el término de ‘mujeres ‘ultravaginales’:
La mujer con posibilidades orgásmicas vaginales, supera con frecuencia al hombre, ya que parece que estas mujeres ultra-vaginales son precisamente aquellas que tienen orgasmos con mayor facilidad e intensidad.
De Choisy se pregunta si esas mujeres ‘ultravaginales’ (con mayor facilidad para el orgasmo y con orgasmos de mayor intensidad) no serían posiblmente ‘uterinas’... así se explica lo de ‘ultra vaginales’ como una manera de expresar la diferencia con las ‘vaginales’ a secas. (Esto de adjetivar a las mujeres por el tipo de orgasmos que tienen, se puso de moda en los 70 y los 80, y habría que acabar con ella. Pero esta autora habla en estos términos y nosotras vamos siguiendo su razonamiento...)
Otra prueba de esta confusión es la traducción que se viene haciendo, en los tratados sobre el tantrismo de la palabra ‘yoni’, que en sánscrito quiere decir literalmente ‘útero’; pues bien, en la mayoría de estos tratados, ‘yoni’ se traduce por ‘vagina’ que se presenta como el ‘organo sexual femenino’, y en paralelo al ‘lingam’, en sánscrito, ‘pene’, órgano sexual masculino. El lingam y el yoni, el pene y la vagina...
Termina diciendo de Choisy que en esta confusión no solo hay una buena dosis de narcisismo masculino y de ignorancia femenina, sino que lo que pasa es que ‘las cervico uterinas’ no frecuentan las consultas de los sexólogos y psicoanalistas que son los que fabrican la ‘ciencia’ de la sexología.
Todo esto viene a confirmar que la ‘sexualidad’ oficial y ‘científica’ no sabe nada de la verdadera sexualidad de la mujer. Como dice de Choisy, al menos Freud llegó a reconocer esta ignorancia cuando habló del ‘continente negro’, que no podía captar analíticamente por haber sufrido una represión ‘particularmente inexorable’.
Volviendo a las sirenas... Si tratamos de nadar con las piernas juntas y sin doblar las rodillas, comprobaremos que solo nos podemos impulsar con un movimiento de la pelvis, como una danza del vientre dentro del agua; el estilo de natación que resulta se asemeja a la forma de nadar de los delfines. La danza del vientre que conocemos hoy es un vestigio de las danzas sexuales de las mujeres de la matria; por otro lado, esto explica por qué las paredes del palacio cretense de Cnossos están decoradas con delfines y éstos se han considerado como una representación de la femeneidad.
Comprender lo que es el útero, la caja de resonancia del placer, una bolsa de tejido muscular que late como un corazón; entender cómo funciona, extendiendo sus fibras en cada latido, abriendo su boca rítmicamente, al tiempo que extiende el placer, hace comprensibles los partos orgásmicos y placenteros que han estudiado diversos investigadores como Juan Merelo Barberá, Serrano Vicens, etc. (17); asi como los relatos de antropólogos y viajeros como Bartolomé de las Casas que aseguraba que las mujeres indígenas del Caribe parían ‘prácticamente sin dolor’. Reich también sitúa en el tiempo -concretamente dice ‘desde hace siglos’- el útero contraído y espástico, que se contrae espasmódicamente produciendo el conocido dolor del calambre (los dolores de la dilatación), y no como algo perteneciente a la anatomía del cuerpo femenino. Frederick Leboyer habla también del útero que se abre suavemente casi con dulzura... poco a poco, a diferencia del útero que se crispa y se contrae en bloque (18).
También tenemos las hetairas de las que, como explica Maryse de Choisy, tenemos también referencias literarias e históricas; que amaban a sus ‘próximos’ (luego el cristianismo tendrá que espiritualizar aquella práctica con el ‘amor al próximo’ no corporal, y en general, inventar el amor no corporal), y que se abandonaban al primero que llegaba, para expiar el mal de la monogamia, que empezó a hacer sus primeras apariciones en la época ginecocrática de los comienzos del patriarcado. Pues aunque pueda parecer raro, en aquella época de sexualidad espontánea no sometida a reglamentación, el matrimonio monogámico era considerado un pacto mercenario contra natura y una aberración sexual.
El cambio de la sexualidad espontánea a su estricta normativización, obliga a invertir lo que se considera bueno y beneficioso, y lo que se considera malo y nocivo para la organización social. Como dicen Bachofen y de Choisy, el tránsito de la matrística al Patriarcado, no pudo producirse sin un fuerte cambio de moral.
Este cambio, de una sexualidad que se practicaba según el fluído espontáneo de la líbido, a un orden sexual según una reglamentación, presupone necesariamente la represión de la líbido que promueve dicha sexualidad.
El cambio fue en paralelo con otro: el de los bienes del grupo, que pasaron de estar ahí para su uso y disfrute por parte de los miembros del grupo matrifocal, a la propiedad privada acumulada del patriarca; los bienes del grupo matrifocal permanecían siempre en el grupo y pasaban de una generación a otra en transmisión horizontal; las cosas estaban en el lugar donde se vivía, no eran poseídas por personas. El disfrute horizontal de los bienes descansa en la fraternidad natural producida por el muttertum, y excluye el concepto de ‘propiedad’, del mismo modo que la organización social libidinalmente autorregulada excluye el concepto del ‘archos’ o de Autoridad que ordena lo que se debe y no se debe hacer. Lo primero funciona por la energía interna que le es inherente; lo segundo por las ordenes transmitidas verticalmente desde un Poder.
La propiedad patriarcal, supone la transmisión vertical de los bienes, convertidos en patrimonio, y su disfrute queda sujeto a la correlación de fuerzas de la relación de Poder; implica el ‘filio’ o heredero del patriarca, que asume la empresa de Poder y el patrimonio del padre.
Este es el origen de la paternidad, inexistente en la matristica, para vertebrar las relaciones de Poder. Según la historia (19), en los comienzos del patriarcado el padre era el jefe o el rey; sus seguidores, sus siervos, eran sus hijos: este es el origen de la paternidad, nada que ver con la líbido espontánea de los hombres hacia las criaturas y mujeres del grupo (puesto que su origen fue el ejercicio de la Autoridad y el Poder del Padre). Por eso, una de las características que Bachofen explica de la estructura horizontal de la sociedad matrifocal (además del hetairismo, etc.) es que era una sociedad de ‘polipáteres’: o sea una sociedad en la que cada criatura tenía muchos ‘padres’... Bachofen y otros que hablan de la sociedad de ‘polipateres’ no pueden abandonar del todo la perspectiva patriarcal.
El disfrute horizontal de los bienes es el correlato de lo que la antropología ha llamado ‘sistema de identidad grupal’, en el que la percepción de uno o de una misma era ante todo la de ser parte de un grupo; la propiedad privada va en cambio pareja al ego y a su pulsión de acaparar y de afirmarse con la posesión; va a unido a la percepción de sí mismo o de sí misma ante todo como ser individual cuya supervivencia depende de sus posibilidades (Poder) para el ejercicio de la apropiación.
La familia patriarcal, organizada en torno al matrimonio, presupone la contención sistemática de la energía libidinal.
Freud aseguró que sólo hay una líbido, la masculina; la líbido específica femenina ha sido silenciada, calumniada y sometida a una represión ‘inexorable’. Pero esto supone un desquiciamiento de la autorregulación líbidinal y de la sexualidad, que necesariamente desquicia la propia líbido y la propia sexualidad masculina; y que aunque menos silenciada e ignorada, ha sido sometida a grandes dosis de perversión sado-masoquista para sustentar las relaciones sociales de Poder.
.....
¿Qué es la líbido?
La líbido es el deseo de placer propio y ajeno, inducido por otros u otras, o por el funcionamiento del propio organismo; este deseo es un fenómeno que se produce en nuestro interior, se irradia por nuestro cuerpo y se derrama hacia fuera; es el principio inmanente de nuestra vida en el sentido de que ‘anima’ la vitalidad de nuestro cuerpo; es su ánimo o lo que le anima; luego, esa ‘ánima’ se desliga de su condición corporal y se espiritualiza y se convierte en el ‘alma’; es el surgimiento artificioso y manipulador de todas las técnicas, rituales y creencias encaminadas a propiciar la sublimación del deseo y la contención de la líbido.
Para que pueda funcionar la sociedad patriarcal, la líbido y el deseo tienen que estar sublimados (idealizados, codificados) e inhibidos.
La sublimación y contención de la líbido es una operación devastadora de la vida humana. Para empezar, nos desconecta de nuestro propio cuerpo, perdemos la ‘conexión’ anímica cuerpo-mente. Una de las características de la persona patriarcal es que tiene la mente desconectada del cuerpo, porque nuestras mentes se han construido a contracorriente del cuerpo y como si fueran algo ajeno y diferenciado del cuerpo; como si la mente fuera un ente autónomo con respecto del cuerpo, y además que le vigila y ordena en contra de su propia autorregulación; y por eso, en general, la falta de conciencia de lo que pasa en nuestro cuerpo: no sabemos qué somos y qué nos pasa; es nuestro estado patológico, alterado, psíquica y fisiológicamente anómalo, de sumisión inconsciente y de servidumbre voluntaria al orden establecido.
La contención de la líbido tiene efectos devastadores psíquica y somáticamente (Reich).
El ‘des-ánimo’, entonces, se produce cuando hay falta de líbido o cuando la energía libidinal está bajo mínimos.
La líbido presupondría una sexualidad desinhibida, por eso a veces se confunden; pero aunque son inmediatas la una con respecto a la otra, no son exactamente lo mismo: la líbido es el deseo, el ánimo, el impulso o pulsión; la sexualidad es la vivencia corporal del placer. Por ejemplo, en nuestro mundo se produce líbido que se reprime y no se traduce en vivencia de sexualidad; hay líbido sin sexualidad; lo que pasa es que, cuando a la producción libidinal no le sigue la vivencia de la sexualidad, la líbido también se estanca y deja de producirse. La líbido es lo que promueve la sexualidad, y la sexualidad reactiva la líbido; es un sistema que se retroalimenta, como todas o casi todas las funciones orgánicas.
El placer siempre se produce dentro de los cuerpos y cumple una función de revitalización psicosomática y de recarga de la energía libidinal; es una corriente o temblor que pasa de una célula a otra, recorre las células de los órganos interiores, las células de la piel y de nuestro sistema nervioso.
El deseo de placer camina junto con el deseo de complacer, van casi siempre juntos, siempre que el deseo haya sido estimulado por algún ‘próximo’ o ‘próxima’. Cuando estamos ‘enamoradas’ desde la integridad de la criatura que somos, deseamos que a nuestro alrededor todo el mundo se sienta tan feliz como nosotras. Esto es un indicador de que los sentimientos no están corrompidos por el sadomasoquismo inherente a las relaciones de Poder, que corrompen las relaciones amorosas.
La líbido ha sido calumniada por nuestra cultura, y se la llamado lascivia; las mujeres libidinosas, permanentemente produciendo líbido, eran mujeres con una sexualidad desinhibida y por tanto pecadoras y malas madres. Esta es la mayor mentira, porque la líbido busca el complacer, y la líbido o pulsión sexual de la maternidad produce el ‘ama’ (am en sánscrito y en sumerio significa ‘juntar’, y la simbiosis o ayuntamiento básico de la díada madre-criatura, por eso en las lenguas pre-indoeuropeas, directamente entroncadas en la matrística, ‘ama’ significa ‘madre’: en euskera, etrusco, minoico, ibero-tarteso, moso...).
En castellano ‘ama’, según el Diccionario Anaya, etimológicamente viene del ‘ama’ euskera, pero no significa lo mismo: Uno de sus significados es ‘dueña’ (el ama y el amo); otro, la mujer que por encargo cría a un niño o niña. La semántica también es reveladora.
La líbido produce el amor maternal; es el deseo de complacer y de bienestar de la criatura que se realiza con el propio placer y bienestar de la madre. Como dice Bachofen esto nos hace comprender ‘el realce de la madre’ en la producción de imágenes de la cultura pre-patriarcal, que se deben a ese ‘realce’ o importancia relevante que tenía el muttertum y el mutterlich para todo el grupo, y no a cultos religiosos a supuestas diosas.
Como no se podía negar la condición bondadosa y benefactora del ‘amor’, lo que se hace es espiritualizarlo, desligándolo de la líbido, de las pulsiones sexuales; y vinculándolo a un ‘ánima’ de condición supuestamente no corpórea; lo cual es mentira porque esa ‘ánima’ o alma espiritual es un subproducto patológico de la represión de la líbido y de su sublimación o idealización. La idealización o sublimación es el proceso por el cual se corta el impulso del deseo de placer que es consustancial a ‘la carne’ humana.
Pero la sublimación y espiritualización de la líbido no sólo anula el deseo de placer sino también el de complacer. El deseo de complacer es visceral y se dirige al bienestar inmediato de la criatura; en cambio el amor espiritual, una vez aceptado el Orden represivo Establecido, como un Bien el, la reprime ‘por su propio bien’. El amor espiritual puede pasar por alto el bienestar inmediato del ser ‘querido’ y puede subordinarlo a su adaptación al orden establecido, que se presenta camuflado de un supuesto bienestar futuro. De esta manera se quiebra el mecanismo natural de la líbido prevista para proteger y preservar el bienestar de las criaturas humanas.
Las malas madres no son las madres sexualmente desinhibidas y ‘libidinosas’, sino por el contrario las que subliman el deseo de placer de su cuerpo, porque pierden la empatía y el deseo de complacer a sus criaturas. Por eso decía San Agustín: ‘dadme otras madres y os daré otro mundo’.
Por eso, en este ‘otro mundo’ de San Agustín y de los santos padres de Occidente, nos socializamos y vivimos con la líbido sublimada y como si la maternidad no fuera parte de la vida sexual de las mujeres. Así nos convertimos en sucedáneos de madres, capaces de reprimir los deseos de nuestras criaturas, y de administrarles las más sutiles de las torturas, de forma sistemática y cotidiana.
...
La líbido no es una energía cósmica abstracta o indefinida; es una energía específica que se produce en nuestro cuerpo y mana de él.
Es cierto que todo es materia y/o energía; pero no todas las materias y las energías son iguales, ni producen fenómenos iguales. No es lo mismo el agua de un río que la ventana de mi casa, y ambas son materia. No es la misma energía la que nos llega con los rayos solares que la energía sexual de nuestras vísceras. Diluir la líbido femenina en la energía general del cosmos, o indiferenciar la líbido femenina dentro de la energía en general, es otra forma de sublimarla.
Esta estrategia tiene una apariencia científica porque se apoya en una verdad: que la líbido femenina forma parte de toda la energía del Universo; pero de la misma manera en que una célula de mi mano forma parte también del Universo. Y de lo que se trata en concreto es de la función específica de mi mano con respecto a mi cuerpo y a mi entorno social; función diseñada filogenéticamente para la conservación y bienestar del género humano, pero que ahora, ¿pura casualidad?, nadie quiere que realice; no la función de la mano, sino la de la líbido. Por eso no creemos que sea casualidad, ni cosa inocente alguna, la actual moda de diluir la líbido femenina en la energía general del Universo definiéndola como una ‘diosa’ que llevamos dentro, cuando hay voces y conceptos para llamar al pan pan y al vino vino.
Lo que en algunos sitios se llama ‘energía femenina’, ‘fuerza femenina’ o ‘poder femenino’ no es una energía cósmica general cualquiera que se ‘feminizase’ al penetrar, o que estuviera, en el cuerpo de una mujer; en realidad creo que a lo que algunos se quieren referir, y lo que otros quieren encubrir con esos términos, es la energía libidinal femenina. La confusión puede estar también originada por la traducción del ‘power’ inglés (esta tendencia sublimatoria procede del mundo anglosajón) que puede ser ‘energía’, ‘fuerza’ o ‘poder’. Pero esta confusión debe deshacerse porque la líbido tiene que reconocerse, diferenciarse, llamarse, decirse, conceptualizarse, sin ningún tipo de enmascaramiento; es imprescindible para el presente y futuro desarrollo de la humanidad. En este sentido, Jung con su insistencia en la condición de la líbido como parte de la energía cósmica general, nos ha hecho un flaco servicio, facilitando las nuevas religiones y estrategias de sublimación.
Hay que bajar de los cielos estelares a nuestros cuerpos y contemplar la energía libidinal que se reconoce por su función y la pasión visceral que produce. Esta pasión no puede tolerar por ejemplo el sufrimiento del ser deseado; no puede ser engañada y consentir, por ejemplo, el llanto de un bebé; en cambio la líbido sublimada o espiritualizada, sí puede consentirlo (‘por su propio bien’). Esta es la ‘prueba del algodón’ para saber si mi ‘amor’ hacia el bebé es de verdad o está pervertido por la patología de la sublimación; con esta ‘prueba’ no hay posibilidad de confusión. El amor sublimado en cambio se reconoce porque en lugar de producir el bienestar inmediato de la criatura produce la manipulación adulta sobre las criaturas, y en general, el ejercicio del Poder adulto; la madre y el padre que reafirman sus egos ordenando y mandando lo que sus hijos e hijas tienen que hacer y dejar de hacer.
La líbido femenina es la líbido básica de la vida humana en un doble sentido: en el sentido de que es la que permite el crecimiento de la criatura humana con su gran carga o catexia libidinal inicial; y en el sentido de que vertebra las relaciones sociales, las estructuras de parentesco de los más próximos. Es la energía humana más fuerte, como decían los chamanes, la gran fuerza de las mujeres que se condensa en su matriz o útero (Los Pases Mágicos de Carlos Castaneda).

3
NUESTRA DIMENSION INDIVIDUAL Y SOCIAL
Debemos contemplar los distintos aspectos o parámetros de nuestra condición humana individual, masculina o femenina, desde la perspectiva de lo anteriormente dicho.
Frente a la autorregulación----> reglamentación
la sinergia --> jerarquía
bienestar--> sufrimiento
fluir espontáneo--> obediencia sumisión ejercicio del Poder
sexualidad indiferenciada y cíclica--> alineación falocrática
sistema de ‘identidad grupal’--> ego individual
Disfrute horizontal de bienes-> propiedad privada=patrimonio

4
EL EGO MASCULINO Y FEMENINO
La sublimación de la líbido se inicia cuando a la criatura recién nacida se le niega el cuerpo materno; luego se va afirmando y llenando de contenidos específicos a lo largo de la infancia hasta la adultez y de forma permanente a lo largo de nuestras vidas.
Porque la sublimación de la líbido no se hace en el vacío: se hace en una cultura y en una sociedad determinada que deforma y codifica nuestros deseos; más o menos, nos dice: “ves a tu padre y a tu madre cuerpo a cuerpo, juntos, durmiendo en la misma cama: ese es tu deseo, eso es lo que anhelas desde lo más hondo de tu ser, no estar sola, estar ahí cuerpo con cuerpo; pero tú no tienes que estar ahí ahora, no te toca; tienes que aguantar veinte años por lo menos, hasta ser adulta y encontrar alguien del otro sexo para hacer lo mismo que ‘mamá’ con ‘papá’; lo que deseas y anhelas, es para cuando seas mayor, como mamá con papá”. Y ahí están las relaciones de dominación entre ellos, entonces: “así ha de ser tu amor de mayor, como una buena esposa, como un buen marido...”. Este fenómeno sublimatorio y codificador es lo que Deleuze y Guattari llaman ‘edipización’ del deseo y de la psique. La ‘edipización’ es la formación de los géneros, que tienen sus raíces en la falta básica, en los cimientos de los egos que se levantan con la falta de madre.
La sublimación de la líbido tiene, pues, como complemento el mito de la media naranja. El anhelo simbiótico primal se proyecta idealmente a una simbiosis adulta (las dos mitades de la naranja que se juntan).
Así se codifica o se define ese deseo primario como adulto y falocéntrico (cuando originariamente no lo era, era un deseo del otro sexo silenciado); durante la infancia nos dicen que toda pulsión sexual es ´pecado´, porque eso sólo corresponde a l@s adult@s cuando ‘se casan’. Entonces crecemos pensando que nuestro anhelo es encontrar al príncipe azul, al hombre de nuestra vida, y que toda nuestra energía sexual será absorbida y colmada por la media naranja. Sólo cuando se cumple puntualmente la Ley y se realiza el paradigma (encontramos al principe azul, o la media naranja) nos veremos libres de ansiedad, y también por eso el menor desajuste o crisis de inadaptación a la norma provoca tanta ansiedad y depresiones. La sublimación de la falta básica, claro está, es diferente en las niñas y en los niños, y ahí arranca la construcción de los géneros, y todo el sistema de identidad, que tienen profundas raíces emocionales e inconscientes. En realidad, cuando realizamos los paradigmas del género femenino y del género masculino establecidos, además de afirmar las instituciones que sostienen el orden social (el Matrimonio o la Pareja estable heterosexual y mongámica), afirmamos también nuestra existencia cuestionada; por eso los géneros están tan arraigados socialmente y son tan difíciles de cuestionar.
Y sin embargo el cuestionamiento de los géneros es imparable porque las cosas no funcionan como el mito de la media naranja; aunque por el momento, el cuestionamiento es como un boomerang, que hagamos lo que hagamos siempre parece que volvemos al punto de partida. Y es imparable porque el mito de la media naranja en el que proyectamos de niñas nuestros proyecto de vida y de felicidad es una imagen engañosa.
En primer lugar se ofrece la imagen de la simbiosis de las dos mitades de la naranja, como proyecto de vida adulta. Pero la simbiosis sólo pertence a la etapa primal, cuando necesitamos estar en brazos, permanentemente fusionados para comer, tener calor, estar protegid@s, movernos, etc. La líbido adulta (excepto el estado de exterogestación de la mujer) se produce para fusiones discontinuas, no para un estado de fusión o simbiosis permanente. Entonces la trampa está en que se ofrece la imagen de la naranja, que se sabe que no es cierta, para atrapar y canalizar el anhelo simbiótico del cuerpo materno. Por eso no existe principe azul que pueda colmar dicho anhelo. En este camino emocional desaparece de nuestras vidas el cuerpo de la madre y su significado.
En segundo lugar, nuestra sexualidad no se complementa unívocamente con la del hombre. El mito de la media naranja ofrece la imagen de una complementariedad recíproca, cuando la mujer tiene estados sexuales y pasa por ciclos de su vida en los que su líbido no se orienta hacia el hombre. El orden simbólico falocrático proyecta la imagen de simetría entre los dos sexos, para así dejar fuera de la imaginación y de la realidad toda la sexualidad femenina no falocéntrica. ¿Cómo no va a haber crisis de pareja? La pareja estable adulta, es un paradigma falocrático, no pertenece a la sexualidad natural del género humano.
En tercer lugar, a lo largo de nuestras vidas el deseo no se queda fijado siempre en la misma persona; nadie honestamente puede decir que sólo ha querido a una sola persona en su vida. Por eso cuando la ley cede terreno y reconoce el derecho a ser coherente con los sentimientos (en apariencia al menos) el matrimonio y la familia entra en crisis. En la familia tradicional, las relaciones entre los cónyuges y entre los padres y l@s hij@s se mantenían estables, haciendo cada cual lo que le tocaba, porque se asumía la ley, no porque fuese el desarrollo natural de los sentimientos. Ahora los padres se quejan que l@s hij@s no sienten respeto ni cuidan de sus viej@s, las parejas se deshacen cada dos por tres, etc. etc. Y así seguirá siendo mientras que no recuperemos las relaciones armónicas entre los sexos (que presupone el reconocimiento del sexo femenino y la asimetría de las funciones de cada sexo).
En cuarto lugar, las dos mitades de la naranja nos las presentan como dos mitades homólogas, mismo volúmen, mismo peso, etc. Esto esconde la relación de Poder del género masculino sobre el femenino. Aunque no sea una ley escrita (hoy supu la ley reconoce igualdad de derechos etc. etc.), el Poder del sexo masculino está inscrito en el inconsciente colectivo, desde que el colectivo hegemónico de varones inventó el sistema de otorgar a cada hombre, por ser hombre, una cuota de la potestad de la patria sobre la vida y la muerte de sus mujeres, de la descendencia de sus mujeres y de sus sierv@s (y no es casualidad que la figura jurídica de la patria potestas siga conservando este nombre en nuestros códigos civiles), y esto lleva milenios de puesta en práctica, de elaboración concreta y de rodaje, y por eso el machismo y la pre-potencia masculina siguen estando plenamente vigentes. Y por eso cuando los hombres entran en situaciones límites de dentidad ión pegan, violan y matan a sus mujeres, para autoafirmar su ego con el que trata de resarcir la existencia cuestionada: porque es mía y por eso hago lo que quiero. El paradigma del género masculino, que se resume en el nombre del ‘padre’, lleva incluído la patria potestas, el poder sobre la mujer y l@s hij@s; el del género femenino, la sumisión. Por mucho que de palabra digamos que es apoyo mutuo, amor, protección y respeto, sabemos que ahí está la relación de poder y sumisión.
En quinto lugar, el restablecimiento de la armonía entre los sexos no tiene nada que ver con la complementaridad de ningún ‘ego’, sino con la recuperación de lo que la antropología llama ‘sistema de identidad grupal’ (la percepción de sí misma como parte de un grupo). Recuperar la mujer enviada a los infiernos significa recuperar su función social, y ésta no es una función individual, sino grupal, de los grupos de mujeres. Y lo mismo se puede decir para la condición masculina no patriarcal.
......
El ego es la reacción de supervivencia en un mundo sin madre y sin líbido; es la estructura psíquica que se construye para aguantar individualmente la falta de organización grupal, y poder funcionar en un mundo competitivo y fratricida. Se construye desde la contención de la líbido, al detenerse el modo de vida espontáneo. Es la formación psíquica para apuntalar individuos sin clan o sin tribu. Se va construyendo como mecanismo de supervivencia, ante la falta del entorno humano básico que nos correspondería a nuestra condición de criaturas humanas, ante la falta del cuerpo materno, ante el bloqueo de la sexualidad, ante la falta de seres humanos y de estructura horizontal donde poder fluir; se construye a medida que se quiebra la confianza y la inocencia, y se sustituyen por la desconfianza y el aprendizaje de las reglas de juego del mundo fratricida. Se construye con la ansiedad y la angustia del abandono; con el miedo, el hambre y la soledad que se ciernen en la criatura que nace y crece sin madre. El deseo requiere sensibilidad somática, percibir la caricia, la piel del otro. La represión el endurecimiento y el acorazamiento: nos insensibilizamos para sobrevivir. El mismo acorazamiento psicosomático que se forma para soportar la crueldad que se ejerce contra la criatura humana, servirá después para se capaces de ejercer esa misma crueldad contra otros seres humanos. El hombre se convierte en un lobo para el hombre. La fraternidad del mundo con madre se torna fratricidio.
El ego se construye desde la necesidad y no desde el deseo.
La realización del ego es la construcción de la persona patriarcal masculina o femenina, según el arquetipo viril protagonista de la historia (Amparo Moreno El arquetipo viril protagonista de la historia).
Los géneros son portadores de las relaciones de Poder; el ego masculino se afirma dominando la mujer, y el femenino siendo dominada y salvada por el hombre. Ambos tienen la misión de reproducir esas relaciones, mutilar emocionalmente a las criaturas que procrean, y educarlas en las relaciones de Poder. Cuando al hombre le falla la sumisión de la mujer, es decir, cuando considera que la mujer no le es lo suficientemente sumisa, siente cuestionada su propia existencia; porque su existencia se identifica con el ego masculino que se hace con la relación de dominación sobre una mujer: por eso la actual violencia machista contra las mujeres que empiezan a dejar de hacer el juego al ego masculino.
A su vez, la mujer siente cuestionada su existencia (La mujer rota de Simone de Beauvoir) cuando ‘su’ hombre la abandona: el ego femenino necesita pertenecer y ser ‘salvada’ por el hombre.

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LA MATERNIDAD ES LA CLAVE DE TODO
Recuperar la maternidad es recuperar la organización social de la matria y también es recuperar la criatura humana.
Todos los colectivos y asociaciones que luchan por humanizar la maternidad y el nacimiento, están luchando contra el mundo entero patriarcal. Nos enfrentamos a cinco milenios de Poder patriarcal acumulado. Pero tenemos a nuestro favor algo que nadie puede destruir: Nuestros cuerpos y su líbido.

Notas
(1) Victoria Sau. El vacío de la maternidad, ed. Icaria, 1995; “La Maternidad: una impostura” Duoda, Revista d’estudis feministes nº6 Barcelona 1994; Aportaciones para una lógica del feminismo, laSal edicions de les dones, Barcelona 1986:
“En el Patriarcado, todo el mundo está huérfano de madre”
El crimen organizado contra la madre -su deglución- es el matricidio primitivo. Desde entonces la maternidad no se trasciende a sí misma en valores sociales o culturales; no es portadora de tales valores sino porteadora de los valores del Padre... la maternidad no es homologable a la Paternidad. Al contrario, está al servicio de esta última. Que las mujeres hagan mucho maternaje, no significa que haya Maternidad. Incluso la parte más ‘natural’, a la que por otra parte ha sido reducida, no le pertenece porque también esas fuanciones en sensu strictu femeninas le han sido alienadas...¡La Madre ha muerto!
¡Viva el Padre! (La Maternidad una impostura pag.99)

(2) Martha Moia El no de las niñas, laSal edicions deles Dones:
Las mujeres de varias generaciones se aúnan en la tarea común de dar y conservar la vida, y establecen el ginecogrupo, estructura más amplia que vincula a una pluralidad de personas. El ginecogrupo –y no la pareja heterosexual- es la primera forma de organización humana, original y universal... que se estructura a partir de exigencias específicamente humanas, es decir culturales y no instintivas... El vínculo original diádico mujer/criatura se expande al agregarse otras mujeres en estado de gestación-crianza, y las que habían pasado por esas etapas... para ayudarse en la tarea común de dar y conservar la vida. Una misma circunstancia las aúna, y el conocimiento compartido permite que cristalice la solidaridad entre ellas... los lazos que establece la cópulaen la época arcaica son momentáneos e inestables, y no parecen haber sido un elemento fundacional del grupo... Pags.65-66
(...)
Causará, sin duda sorpresa enterarse de que durante milenios las hijas de un hombre hayan sido las dadas a luz por sus hermanas, y no las engendradas por él. Sin embargo, esta noción es muy coherente en un sistema de identidad grupal en el que, además, existe una sexualidad libre (aunque controlada) tanto para la mujer como para el hombre. La paternidad, concepto social y no biológico, alude a una relación absolutamente diferente de la maternidad. La evolución de esta relaci´n es la historia de la opresión de la mujer... Pag. 77
(...)
La palabra ‘familia’ nombra a un conjunto de personas (parientes, criados y esclavos) reunidas en una relación de posesión/opresión con respecto a un hombre. Como realidad sociales muy reciente ya que cuenta con unos mil quinientos años. El ’matrimonio’ es un vínculo legal que se establece cuando un hombre entrega a un mujer (su posesión) a otro hombre (su posesión). Por ello ninguno de los dos términos sirve para caracterizar las relaciones grupales ni las individuales que enlazan a las mujeres y hombres del ginecogrupo... Pag.83

(3) J.J.Bachofen Mitología Arcaica y Derecho Materno (Das Mutterrech) Ed. Anthropos
El amor procedente del entorno materno (muttertum) no sólo es más tierno sino también más general, más universal. Tácito, que menciona esta idea restringida a la relación de hermanas entre los germanos, no se percata de su pleno significado, ni tampoco del amplio despliegue que ha obtenido en la historia. Si en el principio paterno (väterlichen Prinzip) impera el límite, en lo maternal (mutterlich) rige la universalidad; si el primero conlleva siempre la reducción a pequeños círculos, el segundo no conoce limitaciones, tan pocas como la naturaleza. La fraternidad universal de todos los hombres procede de lo materno (muttertum) procreador, y su realidad y reconocimiento sucumbirán con el desarrollo de la paternidad (Paternität)... La familia fundada sobre el derecho paterno (Väterrecht) se encierra en un organismo individual. La familia basada en el derecho materno por el contrario, posee el carácter universal típico que caracteriza a los comienzos de toda evolución y que distingue a la vida corporal de la espiritual.... Cada seno de mujer traerá al mundo niños que serán entre ellos hermanas y hermanos, hasta que el desarrollo de la paternidad (Paternität) disuelva esa unidad y la indiferenciación quede superada por el principio de la diferenciación y la división. (Aclaración : indiferenciación = igualdad; diferenciación y división = segregación y jerarquía, por sexo, orden de nacimiento, reconocimiento paterno y de la familia patriarcal, etc. )
En los estadios de la matrística ese aspecto del principio materno (mutterprinzips) alcanzó multitud de expresiones variadas .... En el se funda el principio de libertad e igualdad universales, que a menudo encontramos como rasgos esenciales de la vida de los pueblos ginecocráticos (gynaikokratischer), y a él se debe también la Philoxenia u hospitalidad (sub nuestro)... el significado abarcante de ciertos términos... ya que todos los miembros del estado eran considerados familiares debido a su procedencia común de una misma madre, la tierra... Sobre todo se ha alabado en los estados ginecocráticos la ausencia de disensiones internas y su rechazo de la discordia. Aquellas solemnes asambleas comunales (s.n) o ‘panegirios’ que todo el pueblo celebraba compartiendo un sentimiento de fraternidad ...
El tejido de costumbres del mundo ginecocrático está rodeado de un halo de benévola humanidad, ... y le otorga un carácter que permite reconocer de nuevo todo lo que el universo materno conlleva de benéfico. Estas generaciones humanas primitivas, que subordinadas en todo su ser a la ley de la madre proporcionaron a la posteridad los rasgos esenciales de la imagen de la edad de plata de la humanidad, aparecen bajo el aspecto de una ingenuidad saturna. Qué comprensible resulta ahora el realce de la madre y de sus continuos y esmerados cuidados, tal y como lo describe Hesíodo, así como la eterna minoría de edad de los hijos que siguiendo una evolución más corporal que espiritual, disfrutan hasta una edad avanzada de la paz y la plenitud que la vida agrícola ofrece al amparo de la madre; estas imágenes corresponden a la de una felicidad perdida (s.n), sustentada siempre por el dominio de lo maternal (muttertum), y remiten a aquellas ‘archeia phyla gynaikon (generaciones primitivas de mujeres) con las que desapareció la paz sobre la tierra. La historicidad del mito encuentra aquí una sorprendente confirmación. Ni... la fantasía, ni... la poesía... deben desfigurar el núcleo histórico de la tradición, ni ensombrecer el carácter esencial de la existencia humana arcaica y su significación para la vida.
Y también:
Aquella relación, a cuya sombra entra la humanidad en contacto con la cultura, y que constituye el origen del desarrollo de toda virtud, del cultivo de lo más noble en el hombre, es la magia de la maternidad... En el cuidado de los frutos de su cuerpo, aprende la mujer, antes que el hombre, a desplegar su amor y cuidados más allá de los límites de su propia persona... al sustento y embellecimiento de otros seres. Estos cuidados son la base del desarrollo de la cultura... Esta idea... es expresada por los cretenses cuando vuelcan el máximo amor a su tierra natal en la palabra matria, y a esta idea se hace referencia cuando se ensalza la comunalidad del regazo materno como... la única verdadera y originaria unión fraterna...
(4) Marija Gimbutas, Gods and Goddesses of Ancient Europe (1992)
(5) Yang Erche Namu y Christine Mathieu La Tierra de las Mujeres Lumen, Barcelona 2003:
Los moso son el único pueblo del mundo que consideran el matrimonio como un ataque a la familia... En un hogar moso solo las mujeres cuentan con habitación propia... se supone que los hombres adultos pasan la noche con sus amantes... Si bien tanto la mujer como el hombre son libres de elegir a sus amantes y mantener relaciones sexuales el tiempo que deseen, lo que una mujer y su ‘amigo’ (azhu) hagan en la intimidad del cuarto de ella pertenece siempre al terreno de la discreción individual. Si los miembros de una pareja deciden hacer pública su relación, podrán pasar tiempo juntos con los parientes respectivos... (pero) en ningún caso supone el intercambio de votos ni de propiedad, el cuidado de los hijos ni las expectativas de fidelidad... Cuando en los años cincuenta los funcionarios chinos toparon por primera vez con los moso, quedaron atónitos ante sus relaciones, tanto por el número de mujeres y hombres que afirmaban haberlas mantenido como por la absoluta falta de inhibición que mostraba la gente... Pags 314-316
El protocolo social moso pone el énfasis en la importancia de la edad sobre el sexo y exige, por tanto, la deferencia de todos los miembros de la comunidad hacia las personas mayores sin distinción una anciana que sea ‘dabu’ (‘cabeza de familia) ejerce una autoridad excesiva sobre sus familiares. En términos ideales las familias moso constituyen unidades democráticas donde se supone que todos los parientes participan en la toma de decisiones... la división del trabajo y la religión se ajustan a la norma general de segregación entre las mujeres y sus hermanos y pueden verse como papeles complementarios más que jerárquicos... En cualquier caso, lo que no tiene discusión es que sociedad moso no está gobernada por mujeres como divulgan siempre los medios de comunicación... Está claro que en la familia moso el vículo maternal determina los lazos de sangre, pero esto no hace de ésta una sociedad matriarcal sino matrilineal.(negrita nuestra) Pags.317-318
(6) Luce Irigaray El cuerpo a cuerpo con la madre, laSal ediciones des Dones:
¿Dónde quedan para nosotras, lo imaginario y lo simbólico dela vida intrauterina y del primer cuerpo a cuerpo con la madre? ¿En qué noche, en qué locura quedan abandonados?... Deseo loco esta relación con la madre, ya que constituye el ‘continente negro’ por excelencia. Permanece en la sombra de nuestra cultura, es su sombra y sus infiernos... Pags 11 y 7
(7) Michael Balint La Falta Básica Ed.Paidós
Atendiendo a los hechos biológicos, sabemos que la dependencia del feto respecto de su ambiente es extrema, ciertamente más intensa que la dependencia de un infante o de un adulto... Llegamos a la hipótesis de que la catexia del ambiente por el feto debe ser muy intensa, más intensa que la de un niño o la de un adulto. El ambiente, sin embargo, probablemente esté indiferenciado... apenas debe tener alguna estructura y menos aun claras fronteras con el individuo; ambiente e individuo penetran el uno en el otro, existen juntos en una 'interpenetración armoniosa'. Un importante ejemplo de esta interpenetración armoniosa es el pez en el agua (uno de los símbolos más arcaicos y más ampliamente empleados). Sería tonto preguntar si el agua que está en las agallas o en la boca del animal es parte del mar o del pez...
...Conviene recordar que nuestra relación con el aire que nos rodea presenta exactamente el mismo esquema. Usamos el aire y, en realidad, no podemos vivir sin él; lo aspiramos para tomar partes del aire y usarlas como nos conviene; luego... lo exhalamos sin prestarle la menor atención. Lo cierto es que el aire debe estar presente... y sin embargo no lo advertimos. Este tipo de ambiente sencillamente debe estar presente y mientras lo esté damos por descontada su existencia, no lo consideramos como un objeto, como algo separado de nosotros... La situación cambia radicalmente si el ambiente se altera... entonces ese ambiente aparentemente no catectizado asume una importancia inmensa y se hace manifiesta su verdadera catexia latente.
Lo mismo que en el caso de la relación del pez y el agua tampoco en nuestra relación con el aire hay límites bien marcados. No tiene sentido preguntar si el aire que está en nuestros pulmones o en nuestros intestinos es nuestro o no lo es... vivimos con el aire en una armoniosa interpenetración o embolismo. (...)
De conformidad con mi teoría, el individuo nace en un estado de intensa relación con su ambiente, tanto biológicamente como libidinalmente... En ese mundo... no hay todavía objetos, sólo hay sustancias o espacios sin límites. (Pags. 83-85)
A Balint le cuesta hablar de la madre, y habla de la catexia del ‘ambiente’... pero también en otros párrafos habla de la interdependencia libidinal madre-criatura:
La relación que trata de designar la expresión 'dependencia oral', no es una dependencia unilateral, sino que es una 'interdependencia'; libidinalmente, la madre depende en la misma medida de su bebé en que éste depende de ella; aquí no se da una determinada satisfacción independientemente de la otra parte. (pag. 194)
Y luego explica muy claramente ‘la falta básica’ de la criatura humana cuando le quitan la madre:
¿Por qué 'falta'? Primero, porque ésta es exactamente la palabra usada por muchos pacientes para designarla. El paciente dice que le falta algo en su interior, una falta que debe ser reparada. Y se la siente como una falta, no como un complejo, no como un conflicto, no como una situación. Segundo, los pacientes tienen una sensación de que la causa de la falta está en que alguien les falló o los descuidó; y tercero, una gran ansiedad invariablemente alienta en este nivel, ansiedad habitualmente expresada como una desesperada demanda de que esta vez el analista no habrá de fallarles.(sub.míos)
El término equivalente 'falla' se emplea en algunas ciencias para denotar deficiencias que recuerdan el punto que estamos discutiendo. Por ejemplo, en geología y en cristalografía la palabra designa una súbita irregularidad en la estructura general, una irregularidad que en circunstancias normales podría pasar inadvertida pero que, mediando ciertas tensiones o presiones, puede determinar una rotura que afecte profundamente la estructura general.
Estamos acostumbrados a concebir toda fuerza dinámica que opera en la psique como algo que asume la forma de una pulsión biológica, o bien la forma de un conflicto. Aunque altamente dinámica (sub.mío), la fuerza que tiene su origen en la falta básica no asume la forma de un instinto ni la de un conflicto. Se trata de una falta, algo que falla en la psique, una especie de deficiencia que es menester reparar. No es algo contenido como por un dique que necesite una válvula de escape, sino que es algo que el paciente echa de menos ahora, o quizá haya echado de menos durante toda su vida.
(...)
Todos estos hechos pertenecen esencialmente al campo de la psicología de dos personas y son más elementales que los correspondientes al nivel edípico de tres personas. Además les falta la estructura de un conflicto. Esta es una de las razones por las cuales propuse llamarlos 'básicos'.
(...)
El adjetivo 'básico'... significa no sólo que se refiere a condiciones más simples que las que caracterizan el complejo de Edipo, sino también que su influencia se extiende ampliamente, y es probable que se extienda a toda la estructura psicobiológica del individuo y que abarque en varios grados tanto su psique como su cuerpo. (subrayado mío) (pag. 110)
(8) S. Freud, Trois essais sur la théorie de la sexualité. Ed.NRF,
Paris 1924 (16ª edición) Pag. 77.
(9) Wilhem Reich La Función del Orgasmo Paidos
En los comienzos de la historia, la vida sexual humana seguía leyes naturales que ponían los fundamentos de una sociabilidad natural. Desde entonces, el período del patriarcado autoritario de los 4 mil a 6 mil últimos años, ha creado, con la energía de la sexualidad natural reprimida, la sexualidad secundaria, perversa, del hombre de hoy.
Ninguna otra parte de mi teoría ha hecho peligrar más mi existencia y mi trabajo que la afirmación de que la autorregulación es posible, existe naturalmente y es susceptible de una expansión universal. (...)
La estructura caracterológica del hombre actual (que está perpetuando una cultura patriarcal y autoritaria de hace 4 a 6 mil años atrás) se caracteriza por un acorazamiento contra la naturaleza dentro de sí mismo y contra la miseria social que le rodea. Este acorazamiento del carácter es la base de la soledad, el desamparo, el insaciable deseo de autoridad, del miedo, de la angustia mística, de la miseria sexual, de la rebelión impotente así como de una resignación artificial y patológica. Los seres humanos han adoptado una actitud hostil a lo que está vivo dentro de sí mismos, de lo cual se han alejado. Esta enajenación no tiene un orígen biológico, sino social y económico. No se encuentra en la historia humana antes del desarrollo del orden social patriarcal. (...)
El proceso sexual, o sea, el proceso de expansión del placer, es el proceso vital productivo per se. (...)
La Psicología de masas del fascismo:
El mutterrecht (sociedad basada en el derecho de madre), cuya existencia histórica ha sido probada, no representa solamente la organización de la democracia natural del trabajo, sino también la organización natural de la sociedad que obedece a los imperativos de la economía sexual. (pag 119)
La Iglesia ha extendido... la tesis de la ‘naturaleza metafísicamente moral del hombre, de su esencia monógama, etc. Por este motivo, los descubrimientos de Bachofen amenazaban con trastornarlo todo. No sólo resulta desconcertante la organización sexual del mutterrecht, por una organización diferente de la consaguineidad, sino también por el efecto autorregulador natural que imprimía a la vida sexual. Hasta Morgan, y después de él, Engels, nadie había reconocido su auténtico fundamento que era la ausencia de propiedad privada de los medios de producción social. (Pag. 120)
(10) Morgan L.H. La sociedad primitiva Ed. Endymon
(11) Malinowski, B. The sexual life of savages in North Western Melanesia, Beacon Press
(12) Para entender lo que es una formación sinérgica basta con pensar en cada uno de nuestros cuerpos, en el que cada molécula, célula, sistema de tejidos y órganos se agrupan para realizar cada cual su función, sin relacióden jerárquica ni órdenes exteriores, por su proceso ontogenético y filogenético, en beneficio propio y del conjunto del cuerpo).
(13)Deleuze y Guattari El Antiedipo Piados, 1985.
(14) Henri Delporte La imagen de la mujer en el arte paleolítico
Ed.Itsmo

(15) Sobre el útero: ver Casilda Rodrigáñez El Asalto al Hades, capítulo 3 y 4 Ed. Traficantes de Sueños, 2002.
(16) Maryse de Choisy, La guerre des sexes, Publications Premiers
(17) Juan Merelo Barberá Parirás con Placer
El orgasmo en el parto es un hecho corriente y no es insólito ni raro en la naturaleza de la mujer, que puede ser fácilmente inducida a obtenerlo si se despejan de su mente culturizada todos los obstáculos que la sociedad machista ha interpuesto para que no lo consiga, y si no interrumpen el proceso los médicos formados para impedir la expansión erótica femenina -origen de la ginecología o ciencia de la mujer-.
(18) Frederick Leboyer: El Parto: crónica de un viaje Ed. Altafulla:
¿Qué hace sufrir a la mujer que da a luz?...
La mujer sufre debido a las contracciones...
Unas contracciones que no acaban nunca y que hacen un daño atroz
¡pero eso son calambres!
Todo lo contrario de las ’contracciones adecuadas’....
Lo que hasta ahora se había tomado por ‘contracciones adecuadas’
eran contracciones altamente patológicas
y de la peor calidad,
¡Qué sorpresa!
¡Qué revelación!
¡Qué revolución en ciernes!
....
En vez de contraerse ‘en bloque y brutalmente’,
el útero lo hace lenta, progresivamente y casi con dulzura
cuando la contracción llega a su punto límite
observamos cómo, después de una pausa que, aun siendo breve,
no deja de ser muy nítida, el útero se relaja,
y lo hace con la misma lentitud extrema, la misma progresividad.
con una nueva pausa en total reposo.
Esta lentitud, que sólo tiene parangón en los movimientos
voluntariamente lentos del tai-chi-chuan, determina
que las contracciones, vistas en conjunto, se asemejen a la respiración
lenta, profunda y completamente sosegada de un niño
cuando duerme y disfruta de un reposo sin par.
....
Los primeros planos que muestran el vientre de la mujer
no dejan lugar a dudas en cuanto a la realidad de estas contracciones.
A su vez, los primeros planos de su cara
mientras sigue avanzando en ‘su trabajo’
expresan con elocuencia que,
esa joven mujer, en lugar de ‘retorcerse de dolor’
avanza lentamente hacia el ‘éxtasis’.
(19) Tellenbach , Assman et al. L’Image du père dans le mythe et l’Histoire, PUF, 1
http://www.casildarodriganez.org/varios2.php
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TENDER LA URDIMBRE - El parto es una cuestión de poder - por Casilda Rodrigáñez Bustos http://www.casildarodriganez.org/orales6.php
Esta ponencia fue leída en el I Congreso Internacional de Parto y Nacimiento en Casa, organizado por la Asociación ‘Nacer en Casa’, en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 20 de octubre del 2000.

El 'parirás con dolor' bíblico, en tiempo futuro, y la afirmación de Bartolomé de las Casas de que las mujeres del Caribe de hace 500 años parían sin dolor, corroboran nuestra certidumbre de que efectivamente, nacer y parir sin sufrimiento es posible. Esto abre dos grandes interrogantes: el cómo y el por qué. El cómo fisiológicamente puede haber esa diferencia abismal en los partos, y el por qué se produjo el cambio.
Hay que pedir a los hombres que no duden, como Arturo, y que no se quiten las serpientes de las muñecas, ni quiten el dragón de los estandartes. Hay que dejarse de rivalidades. Ni envidia del pene ni envidia del útero. La envidia es el correlato de la jerarquía. En la vida no hay jerarquía, hay fenómenos y funciones diversas.

INTRODUCCION
La primera duda sobre el parto, es decir, sobre todo lo que normalmente se asocia a un parto: dolor, dificultades y riesgos diversos, médicos, controles de embarazo, salas de parto, epidurales, llanto y reanimación de bebés, etc., nos alcanzó al darnos cuenta de que la Biblia dice a la mujer 'parirás con dolor', en tiempo futuro; es decir, que de algún modo también se dice que no había sido así en el pasado ni lo era, al menos de forma generalizada, en aquel presente, hacia el 2000-2500 a.c.
Podemos ya datar el comienzo del parto con dolor y del nacer sufriendo, porque desde hace unas décadas estamos presenciando los efectos de la llamada 'revolución arqueológica' (1) que comienza después de la II Guerra Mundial. Se trata del desenterramiento físico de la sociedad pre-patriarcal, que los padres de nuestra civilización habían conseguido mantener oculta para la gran mayoría. Este desenterramiento físico nos está desvelando la verdad histórica que yace oculta en los mitos sobre nuestros orígenes divulgados por las diferentes culturas y religiones. Mitos que en general han manipulado y cambiado el sentido de los grandes cambios sociales, guerras y acontecimientos que tuvieron lugar a lo largo de 3000 años de transición y consolidación de la sociedad patriarcal, con el objetivo de borrar de la memoria y de la imaginación el modo de vida anterior.
La duda suscitada por el 'parirás con dolor' se convirtió en legítima sospecha cuando leímos a Bartolomé de las Casas (2) quien, entre otras cosas interesantes, dice que las mujeres del Caribe de hace 500 años parían sin dolor -la generalización del patriarcado no alcanzó aquellas islas hasta la llegada de la expedición de Colón-.
Voy a tratar de explicar brevemente las dos grandes interrogantes que esto, el que se pueda parir y nacer sin sufrimiento, nos plantea: el cómo y el por qué. El cómo fisiológicamente puede haber esa diferencia abismal en los partos, y el por qué se produjo el cambio.

1.- PARIR Y NACER SIN DOLOR ES POSIBLE (3)
La diferencia entre un parto y un nacimiento con dolor o con placer creemos que reside en la sexualidad y en el deseo sexual de la mujer. Si se trata de una mujer que ha desarrollado su sexualidad desde la infancia, y su cervix se abre en un proceso de excitación sexual, o si se abre sin ese proceso. Esta afirmación requiere entender lo que es el útero:
El útero es una bolsa de tejido muscular de fibra lisa y de fibra estriada, con una puerta de salida que puede cerrarse herméticamente y abrirse hasta los famosos diez cm. para que salga el bebé. La bolsa uterina integrada en el cuerpo de la madre fué un gran invento evolutivo que resolvió de forma prodigiosa la contradicción entre la consistencia del envoltorio protector para que crezca el embrión, y su salida al llegar a término. Pues el tejido muscular es fuerte y al mismo tiempo elástico y flexible; elástico para albergar a la criatura según va creciendo, fuerte para apretar las fibras musculares del cuello y aguantar 10 ó 12 kgs. de peso contra la fuerza de la gravedad (somos mamíferas que adquirimos la posición erecta, dejando el orificio de salida a merced de la gravedad), y flexible para la total relajación y apertura de la salida. Y todo esto con un dispositivo de cierre y apertura que se activa mediante las conexiones neuromusculares y la sexualidad de la mujer. Este dispositivo de apertura no es otra cosa que el orgasmo y el proceso de excitación previa, pues no es el dolor, sino el placer, como decía Ola Raknes (4), lo que hace rodar la rueda de la vida. El Poder ha creado el Valle de Lágrimas, pero la vida es el Jardín del Edén.

Veamos cómo van encajando las piezas del puzzle: sabemos que la oxitocina que se inyecta en vena para provocar o acelerar un parto, es la misma hormona que segregamos durante la excitación sexual. Sabemos (Masters y Johnsons (5)) que en todo orgasmo femenino se producen contracciones uterinas. También, según, la sexóloga y psicoanalista Maryse de Choisy (6), que el verdadero orgasmo femenino es cérvico-uterino, al menos en su origen. Quizá no lo hayan relacionado con el parto, pero en zonas remotas de Arabia Saudí, la mujer que está de parto se ve rodeada de mujeres que bailan la danza del vientre, "hipnotizándola con sus movimientos rítmicos ondulantes para que también ella se mueva a favor del cuerpo en lugar de moverse contra él" (7). Y las mujeres de la India visualizan e imaginan pétalos de loto desplegándose para favorecer la apertura del cérvix. (7)
Detrás de la famosa 'danza del vientre', está, aunque nos la hayan ocultado, la danza del útero.
Hay diferentes testimonios escritos de la Antigüedad, que hablan de úteros que se movían. Platón decía que el útero era un animal que vagaba por el cuerpo de la mujer y que se enojaba cuando estaba insatisfecho; en el Corpus hipocrático del siglo IV a.c. se menciona varias veces el 'vientre errante' de las mujeres. Areteo de Capadocia en el siglo II escribió que el vientre de la mujer 'es un animal dentro de un animal' porque vaga por su cuerpo (8).
En la Grecia clásica se asociaba el desplazamiento hacia arriba del útero con los trastornos nerviosos o 'histéricos' (ya sabemos que histeria viene de hysteron, útero), y trataban de curar la enfermedad y de mover el útero aplicando olores tóxicos en la boca y la nariz (9).
El útero se representaba con un pez en el expresivo arte neolítico de la Vieja Europa (1), dedicado no a la manipulación sino a la recreación de la vida; y hay imágenes de mujeres con un pez dibujado en el vientre; el mismo útero se representaba por todas partes, en las cenefas y frisos; su repetición rítmica, en serie, entre huevos y espirales, etc. representaban la evolución y la generación periódica de la vida. Y el movimiento erótico de la mujer con ondas serpenteantes sobre sus cuerpos o que salían de los pechos y del útero. Durante al menos 5 milenios fué el útero y no el corazón el símbolo del amor y de la vida, representado en todo tipo de objetos; al igual que la serpiente, símbolo aún más generalizado de ese movimiento erótico, de la sexualidad de la mujer, durante varios milenios de civilización no patriarcal. Han habido muchas otras representaciones simbólicas del útero y de la sexualidad de la mujer desconocida en nuestro mundo, que no podemos detallar aquí.

Sabemos que cuando la mujer se excita sexualmente, el útero empieza a latir, como un corazón, pero un poco más lentamente; como una ameba que se contrae y se expande, como el latido del cuerpo de una rana (los Taironas representaban el útero con una rana (10). En cada latido, el útero también se extiende y desciende, con un movimiento ameboide, hasta hacerse incluso visible desde el exterior en estado de excitación fuerte. Por eso en la Grecia clásica la mujer frígida era la mujer que tenía el útero arrinconado arriba. Este palpitar del útero no es sino los movimientos rítmicos de su tejido muscular impulsado por la emoción erótica; lo que desde nuestra perspectiva patriarcal que ha eliminado el deseo de la función reproductora, llamamos 'contracciones’. La emoción erótica es la que hace palpitar el útero de modo placentero; y cuando la mujer recupera la sensibilidad y se restablece la unidad psicosomática útero-conciencia, como dice Merelo Barberá, (3) puede consciente o semi-inconscientemente acompañar ese movimiento, pues el útero también tiene conexiones neuromusculares con el sistema nervioso voluntario y el neocortex. Dejándonos llevar por la emoción erótica, las mujeres podemos, al igual que otras hembras mamíferas, 'empujar' los músculos uterinos, en el momento de la diástole de su latido, ampliando su onda expansiva, meciéndonos en la ola de placer, al mismo tiempo que mecemos a la criatura. Y sabemos que cuando el latido se convierte en las contracciones violentas de nuestros partos dolorosos, no solo las sufrimos nosotras, también la criatura las sufre (11).
El nacimiento es un acto sexual que se realizaría con la máxima gratificación del placer si la sexualidad de la mujer que pare no estuviese destruída. Incluso en nuestra sociedad, los que han investigado un poco el tema han censado una tasa de partos orgásmicos, mucho más elevada de lo que nos podemos imaginar (12), muchos de ellos dolorosos y orgásmicos al mismo tiempo.
Hay unos versos mesopotámicos, de los tiempos anteriores a la esclavitud de la mujer que dicen: Ninsurga, la gran madre, contrae la matriz y desencadena el parto (13). Esto nos da a entender que, con una sexualidad recuperada, la mujer podría incluso inducir, o contribuir voluntariamente a la inducción del parto. Por cierto que Ninsurga, también llamada 'Nintur' era conocida como 'la señora de la cabaña del nacimiento -o paridera' y como 'la señora del útero'.
(14

En su último libro Frederik Leboyer (15) afirma:
¿Que hace sufrir a la mujer que da a luz? ... la mujer sufre debido a las contracciones... unas contracciones que no acaban nunca y que hacen un daño atroz, ?pero son calambres! todo lo contrario de las 'contracciones adecuadas'. ¿Qué es un calambre? Una contracción que no cesa, que se crispa y se niega a soltar su presa y, por lo tanto, no 'afloja su garra' para transformarse en su contrario: la relajación en la que normalmente desemboca. En otras palabras, lo que hasta ahora se había tomado por contracciones 'adecuadas' eran contracciones altamente patológicas y de la peor calidad.¡Qué sorpresa! ¡Qué revelación! ¡Qué revolución en ciernes!.

Efectivamente, es una revolución, una revolución calostral como dice Michel Odent (16) porque la recuperación del parto y de la extero gestación son una misma revolución contra las bases mismas del Poder.
El parto duele porque los músculos que no se usan se atrofian y se agarrotan, y porque duele extender un músculo rígido, semiatrofiado. Sabemos que cuando los músculos quedan inmovilizados durante un tiempo por una escayola, necesitan ejercicios de rehabilitación para recuperar su elasticidad y su funcionalidad. Imaginemos lo que sería recuperar la elasticidad de un brazo de una persona adulta que ha permanecido inmovilizado toda su vida; imaginémoslo y desaparecerá la perplejidad que nos produce hoy el hecho de que se pueda parir con placer y de que pueda haber tanta diferencia entre una y otra clase de partos. Y si además tenemos en cuenta la conjunción de la inmovilización del útero con los factores del miedo y de la ignorancia, tendremos la explicación de por qué el 'parirás con dolor' es una ley que ha quedado 'atada y bien atada' por el Poder. Pues en cambio sí que se cuidan muy bien de que ignoremos todo sobre nuestra sexualidad y de que estemos bien informadas del dolor de los calambres del parto. Porque el miedo que se añade a la situación descrita, nos hace contraer los músculos en lugar de relajarlos y extenderlos, actúando en contra de la fisiología del parto; así nadamos en contra de las olas en lugar de a favor de ellas.
Tan rígido y contraído está el útero de una niña cuando llega a la adolescencia, que hasta la mínima apertura del cérvix para la menstruación produce fuerte dolor. Pero el útero es recuperable y sabemos de jóvenes que tenían reglas muy dolorosas, que han dejado de tenerlas después de adquirir conciencia de su útero, visualizándolo, sintiéndolo y relajándolo.

El útero es el centro del esqueleto erógeno de la mujer. Filogenéticamente está preparado para funcionar produciendo placer y no dolor, lo mismo que está filogenéticamente previsto que el coito sea placentero. Lo que no está filogenéticamente previsto son las violaciones, es decir, las relaciones de Poder de nuestra sociedad que obliga a hacer funcionar el aparato reproductor de la mujer sin deseo y sin proceso de excitación sexual. Como tampoco está previsto filogenéticamente, en el continuum de la especie humana, que una mujer se haga adulta sin desarrollar su sexualidad.
En resumidas cuentas, desde nuestro punto de vista, el 'parirás con dolor' [el 'no usarás tu útero'] es el correlato de la destrucción de la sexualidad de la mujer, hecho histórico que comienza con la nueva era de jerarquización y de relaciones de Poder de un sexo sobre otro, y que se consolida paralelamente a la consolidación y generalización de la sociedad patriarcal. Este hecho histórico ha sido en cierto modo reconocido incluso por el mismo Freud cuando afirma que 'el continente negro', la sexualidad desconocida de la mujer, tenía que haber sido objeto de una represión específica, remota y particularmente inexorable (17).

2.- ?POR QUE NECESITA EL PODER QUE EL PARTO Y EL NACIMIENTO SEAN DOLOROSOS?

Estamos con la segunda pregunta: ¿por qué le estorba al Poder la sexualidad femenina? ¿Por qué necesita que el parto y el nacimiento sean dolorosos, y cómo consiguieron que fueran así?
La respuesta es: por la cualidad específica de la líbido materna y su función en la vida humana autorregulada, tanto en el desarrollo individual de cada criatura humana, como en las relaciones sociales, en la formación social.
Vamos a tratar de verlo más despacio:
Las producciones libidinales se producen en general para la autorregulación de la vida y para su conservación. La sensación de bienestar que producen sus derramamientos y acoplamientos es la guía -como antiguamente lo era la estrella polar para los navegantes- de que todo está funcionando armónicamente, que todo va bien. La líbido femenino-materna se sitúa precisamente en el principio, para acompañar la aparición de cada ser humano, y es imprescindible para que el desarrollo de cada criatura sea conforme a su condición y al continuum humano; para producir el bienestar y la autorregulación de la vida.
En todos los mamíferos hay un 'imprinting' o atracción mutua entre la madre y el cachorro, pero en la especie humana, que somos una especie neoténica con un prolongado periodo de exterogestación y no sólo de crianza, este 'imprinting' se produce con una enorme producción libidinal para sustentar todo ese periodo de inter-dependencia. M.Balint (18) afirma que se trata de un estado de simbiosis (y no una serie de acoplamientos puntuales) entre madre-criatura que necesariamente implica la mayor catexia libidinal de toda nuestras vidas.
Esta especialmente fuerte catexia libidinal, para contrarrestar el fenómeno neoténico y asegurar la supervivencia, explica el que las mujeres fueran las primeras artesanas y agricultoras, y el origen de la civilización humana, según informa ya la antropología académica. (19)

Porque la cualidad específica de la líbido materna es el devenir pasión irrefrenable por cuidar de la pequeña criatura (que es, por otro lado, quien la ha inducido); pasión por alimentarla, protegerla de la intemperie, del frío y de la sequías, para darla bienestar; esta pasión desarrolló la imaginación y la creatividad de las mujeres para recolectar, hilar, tejer, hacer abrigos, conservar y condimentar alimentos, hacer cacharros con barro, etc.etc. El cuidado de la criatura se convierte en la prioridad absoluta de la madre y a su lado, el interés por las demás cosas se desvanece. Es la condición misma, la cualidad del deseo y de la emoción materna, que para ese cuidado de la vida mana de los cuerpos maternos. Cualquier invento de amor espiritual no es sino una mala copia, un pálido reflejo de la intensidad, de la pasión y de la identificación absoluta del cuerpo a cuerpo madre-criatura. Y esta cualidad específica de la líbido materna, no es una casualidad ni una arbitraridad. El cuerpo materno durante la exterogestación es nuestro nexo de unión con el resto del mundo durante la etapa primal, porque desde ese estado de simbiosis se pueden reconocer nuestros deseos y necesidades; a la vez que ese estado potencia las facultades y energías necesarias para satisfacerlas.
Ahora bien, nuestra sociedad actual no tiene nada que ver con la vida humana autorregulada; desde hace 5000 años vivimos en una sociedad que no está constituida para realizar el bienestar de sus componentes sino para realizar el Poder de unos cuantos. Y por eso al Poder le estorba la sexualidad de la mujer, los cuerpos de mujeres que secretan líbido maternal.

Porque una sociedad con cuerpos femeninos productores de líbido materna es incompatible con todo el proceso cotidiano de represión que implica la educación de niños y niñas en esta sociedad. La socialización patriarcal exige que la criatura se críe en un estado de necesidad y de miedo; que haya conocido el hambre, el dolor, y sobre todo el miedo a la muerte, durante el parto por asfixia y luego por abandono, miedo este último que psicosomáticamente siente cualquier cachorro de mamífero cuando se rompe la simbiosis. Por eso la sociedad patriarcal se ha ocupado a lo largo de estos milenios de romper la simbiosis madre-criatura (Michel Odent) (16), para que nada más nacer la criatura se encuentre en medio de un desierto afectivo, de la asepsia libidinal, y de las carencias físicas que acompañan a la ruptura de la simbiosis, para las que su cuerpo no estaba preparado. Desde este estado, que es el opuesto al de la simbiosis, se organiza su supervivencia a cambio de su sumisión a las normativas previstas por la sociedad adulta, a cambio de ser 'un niñ@ buen@', es decir, que no llora aunque este sól@ en la cuna, que come lo que decide la autoridad competente y no lo que la sabiduría de su organismo requiere; que duerme cuando conviene a nuestra autoridad y no cuando viene el sueño; que se traga en fin los propios deseos para, ante todo, obtener una aceptación de la propia existencia que ha sido cuestionada con la destrucción de la simbiosis; complaciendo a l@s adult@s y a nuestras descabelladas conductas, sometiéndose inocentemente a nuestro Poder fáctico, se acorazan, automatizan y asumen las conductas convenientes a esta sociedad de realización del Poder -llámese dinero etc.- Así comienza la pérdida de la sabiduría filogenética de 3600 millones de años y el acorazamiento psicosomático.

Es decir, que a la espiral de la carencia->miedo-a-carecer->miedo al-abandono->miedo-a-la-muerte, reaccionamos con la espiral del llanto->resignación->acorazamiento->sumisión.
El acorazamiento tiene dos aspectos básicos: 1) la resignación ante el propio sufrimiento (condición emocional para la sumisión) y 2) la insensibilidad ante el sufrimiento ajeno (condición emocional para ejercer el Poder). Es decir, que para sobrevivir en este mundo hay que congelar la sensibilidad emocional específica de las relaciones de ayuda mutua en la vida humana autorregulada: pérdida de la inocencia, pérdida de la confianza puesto que no hay reciprocidad: una congelación y un acorazamiento necesarios para luchar, competir e imponerse sobre el de al lado, en la guerra de conquista de posiciones, de escalada de peldaños, de expoliación y de acaparación; porque aunque sólo pretendamos sobrevivir, en este mundo para no carecer hay que poseer, y para poseer hay que de algún modo robar y devastar, y para devastar y robar hay que ser capaces ejercer la violencia contra nuestr@s herman@s.
Para lograr este acorazamiento psicosomático en cada criatura humana individual, hombre o mujer, y el aprendizaje de las conductas y de las estrategias fratricidas y jerárquico-expansivas de realización del Poder -lo que eufemísticamente se llama educación-, se necesitan cuerpos de mujeres que engendren y paran sin desarrollo sexual y libidinal.
La represión del imprinting y la prohibición de mimar y complacer a las criaturas está por ejemplo muy claramente expuesta en diversos textos bíblicos: mima a tu hijo y verás lo que te espera, doblégale cuando aún es tierno, etc. etc.; y la rebelión contra el padre se castiga con la pena de muerte.

Véamos la función de la líbido materna desde la perspectiva de las relaciones sociales:

En 1861 Bachofen (20),basándose directamente en autores de la Grecia y de la Roma antigua, escribió un libro en el que explica la cualidad y la función social y civilizadora de la líbido maternal en las primeras sociedades humanas; lo que ahora ya la antropología con la nueva aportación de la 'revolución arqueologica' están confirmado; Bachofen dijo que la fraternidad, la paz, la armonía y el bienestar de aquellas sociedades del llamado Neolítico en la Vieja Europa, procedían de los cuerpos maternos, de lo maternal, del mundo de las madres. No de una religión de las Diosas ni de una organización política o social matriarcal, sino de los cuerpos maternos (21).
Es decir que aquella sociedad no provenía de las ideas o del mundo espiritual, sino de la sustancia emocional que fluía de los cuerpos físicos y que organizaba las relaciones humanas en función del bienestar; y de donde salían las energías que vertebraban los esfuerzos por cuidar de la vida humana.

Esta vertebración de las relaciones humanas desde lo maternal, lo explica así la antropóloga Martha Moia (22): el primer vínculo social estable de la especie humana... fue el conjunto de lazos que unen a la mujer con la criatura que da a luz... El vínculo original diádico madre/criatura se expande al agregarse otras mujeres... para ayudarse en la tarea común de dar y conservar la vida...unidas por una misma experiencia, formando lo que esta autora llama el 'ginecogrupo'. En el ginecogrupo el vínculo más importante era el uterino, el haber compartido el mismo útero y los mismos pechos. Este es el origen del concepto de la fraternidad humana, que se ha sacado de sus raíces físicas y se ha elevado a lo sobrenatural, para corromperlo y prostituirlo. El vínculo uterino entre un hombre y una mujer era algo fundamental para la reproducción de las generaciones en un sociedad con sistema de identidad grupal, horizontal y no jerarquizada, sin concepto de propiedad ni de linaje individual-vertical; es decir, con conciencia de reproducción grupal. Por cierto, que todavía exiten aldeas en rincones perdidos del mundo que continúan funcionando de este modo (23).
La díada madre-criatura y el despliegue de la líbido materna en los ginecogrupos creaba lo que Moia llama la urdimbre del tejido social, sobre la cual se entrecruzaba la actividad del hombre, la trama. Este encaje de urdimbre y trama daba como resultado ese tejido social de relaciones armónicas, por el que puede transcurrir la líbido autorreguladora sin bloqueos ni trabas; un campo social recorrido por el deseo productor de la abundancia y no de la carencia (24). La arqueología ha confirmado las relaciones armónicas entre los sexos y entre las generaciones de aquellas sociedades. (25)
Pues no estamos hablando de teorías abstractas: nos referimos a civilizaciones humanas que se han descubierto que existieron desde el 10.000 a.c., geográficamente ubicadas entre el sur de Polonia y el norte de Africa, y desde los Urales hasta la península Ibérica, que se sepa.

En cambio el tipo de sociedad esclavista que consiguieron imponer las oleadas de pastores seminómadas indoeuropeos que empezaron a asolar las antiguas aldeas y ciudades matrifocales, a partir del 4000 a.c., al principio esporádicamente, (26) no buscaban el bienestar y la armonía, sino la dominación para extraer, acaparar y acumular las producciones de la vida; es decir, crear Poder, a cualquier precio, con toda la violencia necesaria y con los quebrantamientos de la autorregulación de la vida que sus objetivos requisieran, con tal de sedimentar su Poder contra esta vida humana autorregulada. Para ésto, para devastar, luchar, conquistar, matar, expoliar y acaparar se requiere un tejido social distinto del que se crea para el bienestar y conservación de la vida, partiendo de lo maternal. Un tejido de guerreros, de jefes de guerreros, de linajes de guerreros, de esclavos, de jefes de esclavos, de líneas de mandos, de mujeres disciplinadas y dispuestas a acorazar y adiestrar criaturas, es decir, de cambiar la maternidad por la construcción de los linajes verticales, y organizar la crianza de esos futuros guerreros dispuestos a matar y esclavos dispuestos a dedicar sus vidas a trabajar para los amos; mujeres enseñadas para enseñar a sus hijas a negar sus deseos, a paralizar sus úteros y a hacer lo mismo que ellas.

Es decir, una sociedad con madres patriarcales, que no son verdaderas madres sino un sucedáneo de madres, que no crían a su prole para el bienestar y para su integración en un tejido social de relaciones armónicas que ya no existen, sino para el de la guerra y la esclavitud. (27) Como dice Amparo Moreno sin una madre patriarcal que inculque a las criaturas 'lo que no debe ser' desde su más tierna infancia, que bloquee su capacidad erótico-vital y la canalice hacia 'lo que debe ser', no podría operar la ley del Padre que simboliza y desarrolla de una forma ya más minuciosa 'lo que debe ser'.(28)
Entonces tenemos que la destrucción de lo maternal no sólo destruye algo básico en el desarrollo físico y psíquico de cada criatura, sino también y correlativamente, lo básico de nuestra condición social y de nuestra sociedad.
Aquí no tenemos tiempo, pero esto se puede ver en el proceso histórico.
A lo largo de 3000 años tuvieron lugar guerras de devastación de las pacíficas ciudades y aldeas matrifocales, durante las que se exterminaron generaciones enteras de hombres que las protegieron con sus vidas; guerras durante la cuales se esclavizaron generaciones de mujeres que vivían plenamente su sexualidad y parían con placer; generaciones con las que 'desapareció la paz sobre la tierra' según expresión de Bachofen porque con ellas desapareció el tejido social, el espacio y el tiempo en el que la maternidad es posible.

Según Gerda Lerner (29), l@s niñ@s fueron la primera mano de obra esclavizada, por la facilidad de manejarlos y de explotarlos. A las mujeres de las aldeas conquistadas, se las mantenía vivas para la producción de mano de obra, montándolas y preñándolas como al ganado. Y así empezó la maternidad sin deseo, por la fuerza bruta.
La consolidación y generalización del patriarcado fue un proceso discontinuo y largo, que fueron no décadas, ni siglos, sino varios milenios. Tras las guerras venían las treguas, las fronteras, el rearme, la vida bajo la amenaza y la presión del enemigo, es decir, los periodos de guerra 'fría', durante los que se crean las formas de sumisión voluntaria de la mujer, producto de diferentes pactos, basadas en las incentivaciones sociales y en el chantaje emocional, pero también en la búsqueda de situaciones que fueran el menor mal posible para ellas y para las criaturas.
Además, la agresividad del guerrero o la docilidad del esclavo o de la esclava reside, desde luego, en que lo sea desde su más tierna infancia; pero también depende del arte de combinar el látigo y el hambre con incentivaciones, mitos engañosos y chantajes emocionales, de los que tenemos abundantes pruebas, no sólo arqueológicas, sino escritas, como el famoso Código de Hammurabi (30), rey de Mesopotamia en el 1800 a.c., en un estadio ya avanzado de la transición.
En los orígenes del patriarcado la paternidad era adoptiva, esto es, los primeros patriarcas adoptaban (31) a sus seguidores o filios entre los niños mejor educados y preparados para las guerras y el gobierno de los incipientes Estados, y las mujeres adquirían un rango en función del que adquirían sus hijos e hijas (esposas, concubinas, esclavas), de manera que incluso su supervivencia y la de sus criaturas dependían a menudo de su firmeza en el adiestramiento de éstas. Esto es un ejemplo de un tipo de incentivación que va conformando la madre patriarcal; la mujer que subordina el bienestar inmediato de sus hij@s a su preparación para el futuro éxito social, en una sociedad jerarquizada y competitiva; y además que tiene su cuerpo disciplinado para limitar su líbido sexual a la complacencia falocrática.

Según se va desapareciendo la sexualidad específica de la mujer y se va consolidando la maternidad sin deseo y la madre patriarcal, se van institucionalizando formas de matrimonio, porque ya se puede predecir a priori que una muchacha será, como se suele decir, 'una buena madre y una buena esposa' y que criará a su prole de forma adecuada. En realidad, el matrimonio y la paternidad tal cual la conocemos hoy data del Imperio romano.
Entre los engaños míticos está la satanización de la sexualidad de la mujer. Como dice la Biblia: la maldad es por definición lo que mana del cuerpo de la mujer. De los vestidos sale la polilla y del cuerpo de la mujer la maldad femenil, dice la Biblia; y también que ninguna maldad es comparable a la maldad de la mujer. La mujer tiene que sentir vergüenza de su cuerpo incluso ante su marido, que debe cubrirse de velos, considerarse impura. Esto es una percepción efectivamente paralizante de los cuerpos. La mujer seductora y seducible, voluptuosa, sólo puede ser una puta y una zorra, absolutamente incompatible con una buena madre, cuyo paradigma es una virgen que engendra sin conocer varón y que tolera resignadamente la tortura y la muerte de su hijo en sacrificio al Padre.
Con las generaciones se va perdiendo la memoria sobre la otra manera de vivir y de parir, la otra percepción del cuerpo de la mujer, cuyo rastro, retrospectivamente, podemos encontrarlo en tres lugares: en el Hades (a donde enviaron lo que no debe ser y debe permanecer oculto), en el infierno (a donde va todo lo que es maligno), y también en lo más hondo de nuestro ser psicosomático.

La milenaria represión sexual de la mujer, acompañada de toda clase de torturas físicas y psíquicas, es algo relativamente bien conocido. Pero quizá no es igualmente sabido que esa represión ha tenido por objeto impedir que irrumpa nuestra sexualidad. Porque para que una mujer se preste voluntariamente a hacer de madre patriarcal, hay que eliminar la líbido materna, para lo cual hay que impedir el desarrollo de su sexualidad desde su infancia.
Así se consuma el matricidio histórico, somatizándose en el cuerpo de cada mujer generación tras generación. Como dice Amparo Moreno, cada vez que parimos, afirmamos la vida que no debe ser, bloqueamos la capacidad erótico-vital de la criatura, para a continuación adiestrarla de acuerdo con el orden establecido. (28).
Esta es la maldición de Yavé: paralizar los úteros para paralizar la producción libidinal de la mujer, y cambiar el tejido social de la realización del bienestar por el tejido social de la dominación y de la jerarquía.
Tras la devastación de la sexualidad y la paralización del útero, se construye 'el amor materno' espiritual, destinado ante todo a neutralizar y reconducir las pulsiones y los deseos que puedan impedir la represión y el adiestramiento de las criaturas; y junto a ese 'amor', se construye la imagen de la madre abnegada y sacrificada, dedicada a la guerra doméstica de vencer la resistencia de las criaturas a formar parte de este tejido social. La 'cualidad' del 'amor' espiritual es la de neutralizar la com-pasión y el con-sentimiento que puedan irrumpir y agrietar las corazas, y que pueden llegar a hacer imposible la represión y el sacrificio de l@s hij@s al Padre, al Espiritu Santo, al Capital, al Estado, al sistema de enseñanza obligatorio, etc. etc.
Porque, en cambio, el amor que nos sale de las vísceras, a diferencia del que dicen que sale del alma escondida tras los cuerpos acorazados, sólo sabe complacer y aplacer a los hij@s y es incompatible con el sufrimiento y con la angustia que presiden su socialización en este mundo.

3.- ... Y QUE SEA INIMAGINABLE (LA DESAPARICIÓN DE LA SERPIENTE)
Después de las guerras de devastación, ya constituida la sociedad patriarcal, siguió habiendo una dura y larga resistencia, durante la cual se siguieron exterminando a las mujeres que guardaban el rescoldo del antiguo modo de vida y de la otra sexualidad. Para justificar este holocausto, se creó la imagen de la 'bruja' que tiene trato con el demonio, que todavía perdura en nuestros días.
Pero la vida es como es, y no deja de serlo, a pesar y en contra del Poder. Y para impedir que nuestra sexualidad se desarrolle, además de silenciarla había que hacerla inimaginable, eliminando todo aquello que pudiera delatarla o aludir a su eventual existencia.
Por ello tuvieron que cambiar el significado de los símbolos de las culturas neolíticas, que habían estado durante milenios vinculados a nuestra sexualidad. Símbolos presentes en costumbres y objetos materiales de la vida cotidiana. Para conseguirlo se escribieron las historias y los mitos que cambiaron el significado y el sentido de aquellos símbolos (las grandes obras míticas, como la Biblia o la Iliada se escribieron en el siglo VIII a.c). El nuevo orden simbólico correlativo al nuevo orden social, proyecta en nuestra imaginación y en nuestro inconsciente el modelo de mujer patriarcal: una falsa percepción de nuestros cuerpos, con una
orientación exclusivamente falocéntrica de nuestro anhelo emocional, que debe acompañar la relación de sumisión al hombre.

Este proceso de construcción del nuevo orden simbólico, se puede verificar siguiendo el rastro del que fue símbolo de nuestra sexualidad en casi todas las culturas: la serpiente.
La importancia y la omnipresencia de la imagen de la serpiente había sido correlativa a la importancia del despliegue de la líbido femenina. Hacer que la serpiente desapareciera era imposible. Por eso lo que hicieron fue eliminar su fuerza simbólica, que mantenía viva la memoria, el recuerdo y la posibilidad de imaginar otra forma de ser mujer.
Cambiaron su significado simbólico cambiando las historias míticas, y convirtiendo el movimiento ondulante de la serpiente en un símbolo de todos los males y de todos los demonios. También el asco que nos producen los reptiles, sus mucosas y sus pieles húmedas, es una construcción cultural paralela al asco y al pudor que sentimos hacia nuestros cuerpos y sus fluidos, y que tiene por objeto sacar de nuestra imaginación su sentido maternal y simbiótico.
El orden simbólico tiene que hacer a lo bueno, malo, y a lo malo, bueno.

Así, junto a la satanización de la sexualidad de la mujer, se sataniza también a la serpiente que pasa a ser el demonio del infierno judeo-cristiano; y el infierno y el Hades pasaron a ser los lugares a donde va todo lo que no debe ser, por contraste de los cielos donde habitan los paradigmas de lo que debe ser; y el guardián del Hades en la mitología griega, fue el can Cerbero, hermano de la amazona Medusa, la de la cabellera de serpientes, que lleva también el lomo lleno de serpientes y su cola es una serpiente. Las sirenas y las Nereidas que representaban la asociación de lo femenino con el agua, se convirtieron en monstruos marinos que atacaban a los héroes, como Escila que no deja a Ulises pasar por el estrecho de Mesina. Atenea, en un tiempo representada con serpientes, pasa a ser la diosa de la guerra, y las serpientes pasan simbólicamente a manos de Esculapio, dios, como no, de la Medicina, y de Hermes, dios de la fertilidad, de manera que la sexualidad femenina en vez de ser una emanación de la mujer para la autorregulación de la vida, pasa a ser algo administrado y gobernado por los dioses.
En todas las culturas aparece el héroe o el dios que desafía y mata la serpiente: Zeus mata a Tifón, Apolo a la Pitón, Hércules a la Hidra, Perseo a Medusa y Jasón vence al dragón que guardaba al vellocino; el dios mesopotámico Marduk mata a las serpientes de la diosa Tiamet, y el hindú Krisna a la serpiente-demonio Kaliya. En las culturas cristianas, después del famoso y explícito mito del Génesis (pondré enemistad entre tí y la serpiente), la virgen María vuelve a aplastar a la serpiente, San Jorge al dragón de Inglaterra, San Patricio a la serpiente de Irlanda, San Miguel a diversos dragones...
Ante el cuadro del Museo del Prado de Cornelio de Vos que representa Apolo matando a Pitón, un profesor de instituto les decía a sus alumnos y alumnas que simbolizaba el origen de nuestra civilización. Siempre nos sorprendemos cuando descubrimos que ellos ya sabían estas cosas. Es la complicidad transgeneracional de los señores del Poder y de la Guerra.

Fijaos que la resistencia al orden patriarcal a lo largo de los siglos la delatan los mitos: porque la Virgen María tiene que volver a aplastar a la serpiente que ya había sido enviada por Jehova al Infierno 2500 años antes. Y en la Edad Media, para hacer las naciones modernas y acabar con el relativo descontrol de las aldeas desperdigadas por la tierra, siguen haciendo falta mitologías con santos que matan a las serpientes locales: San Jorge en Inglaterra, San Patricio en Irlanda, pueblos en donde los campesinos celtas animados por los druidas conservaron durante mucho tiempo reductos de antiguos modos de vida.
Arturo es otro mito, en plena Edad Media que representa, al igual que Edipo, la tragedia de la transición. Arturo, no mata al dragón, sino que lo salva, era conocido como Arturo de Pendragón, y al principio llevaba su imagen en su estandarte porque era un caballero que defendía el antiguo modo de vida. Llevaba sendas serpientes tatuadas en ambas muñecas.
Junto al cambio de significado simbólico de la serpiente, está la inversión de lo que vale, del bien y del mal, y también, la significación de los que la matan: el héroe o el santo. Matando a la serpiente, el santo salva nuestras almas y el caballero o el príncipe azul, nuestros cuerpos.
Dice Robert Graves que muchas de estas historias son versiones falseadas de las originales; y asegura que las fábulas de las doncellas salvadas por héroes, que matan a los dragones o a los monstruos, sólo puede deberse a un error 'iconotrópico': porque la doncella o la princesa no es la futura víctima de la serpiente, sino que ella es quien ha sido encadenada por Bel, Marduk, Perseo o Hércules depués de haber vencido éstos al monstruo que era una emanación de ellas.
Este cambio en los mitos corresponde al paso de la dominación de la mujer por la fuerza bruta (se captura a la mujer tras destruir por la fuerza lo que emana de ella), a la sumisión voluntaria de la misma (la mujer se considera 'salvada' cuando se destruyen las monstruosas emanaciones de su cuerpo).

4.- TENDER LA URDIMBRE...
He intentado explicar por qué el parto es una cuestión de Poder.
Parir con dolor no es una cuestión médica, ni una cuestión de la salud de nuestros cuerpos individuales. Recuperar el potencial sexual femenino y revitalizar nuestros úteros es una revolución social contra 5 milenios de cultura patriarcal, porque es una sociedad que no puede funcionar con cuerpos de mujeres que secreten líbido materna.
El malestar de nuestra cultura se debe a todo lo que desencadena la robotización de la función materna, al desquiciamiento de la sexualidad, las relaciones patológicas y el desierto afectivo que este desquiciamiento produce. Lo malo del chupete, por ejemplo, no es que el pezón sea de plástico, lo peor es el cuerpo que falta detrás del chupete. Lo peor es la orfandad, la falta de calidez (32). Este mundo es inhóspito, porque han matado a la madre y todos y todas somos huérfan@s (27), y por eso no nos podemos reconocer como herman@s. La verdadera fraternidad es la que sale de los cuerpos físicos.

No debe extrañarnos que la lucha contra los hábitos y costumbres de la maternidad patriarcal encuentre tanta dificultad. Creo que para ir abriendo camino hay que poner en marcha la ayuda mutua práctica y cotidiana entre las mujeres; así como un nuevo tipo de relación entre hombres y mujeres que recupere el espacio y el tiempo de la maternidad. Pues nuestros cuerpos vivos sólo necesitan un poco de conciencia para desatar toda su potencia sexual, un caudal infinito latente de energía y pasión por el bienestar de los demás. Sabemos que es destino de todos los cuerpos femeninos y masculinos, hacerse regazo y no coraza. Además están ahí nuestros hijos e hijas, nuestras criaturas, reclamando su derecho a tener madre, a nacer gozosamente y a encontrar un mundo donde vivir con calidez y armonía.
Hay que recuperar la transmisión por vía oral de la verdadera sabiduría de lo que es bueno y de lo que es malo; esta es una vía que es mucho más difícil de controlar y manipular para cambiar el significado de las cosas. Hay que correr la voz. Se acabó el acceso prohibido a la ciencia del bien y del mal. Se acabó el Hades y todo lo que allí ocultaron. Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas. De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.
Porque lo que se plantea no es una preparación al parto distinta, que comenzase con cada gestación. Es la recuperación de una sexualidad que debe impregnar todas nuestras vidas y las de nuestras hijas, desde pequeñas. Para parir con placer, hemos de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero, que cuando se llenan de emoción y de amor, palpita con placer; recuperar las verdaderas danzas del vientre, para que cuando lleguen a la adolescencia no tengan reglas dolorosas, sino que se sientan en ese estado especial de bienestar similar al de la gravidez. Hemos de hacer hogueras para quemar los informes médicos del tipo del recientemente aparecido que afirma que la menstruación es una enfermedad y que hay que eliminarla tomando píldoras ininterrumpidamente (33).

Hemos de re-conquistar nuestros cuerpos y re-aprender a mecer nuestro útero, a conectar sus inervaciones voluntarias con las involuntarias; sentir su latido y acompasarlo con todo nuestro cuerpo. Que la exuberancia de nuestra plena sexualidad acabe con las contracciones dolorosas y sólo haya el movimiento palpitante de nuestros músculos relajados y vivos.
También tenemos que pedir a los hombres que no duden, como Arturo, y que no se quiten las serpientes de las muñecas, ni quiten el dragón de los estandartes. Hay que dejarse de rivalidades. Ni envidia del pene ni envidia del útero. La envidia es el correlato de la jerarquía. En la vida no hay jerarquía, hay fenómenos y funciones diversas. Ni el corazón tiene envidia del hígado, ni el sistema circulatorio es superior al digestivo, por decir algún ejemplo. La diversidad tiene que funcionar para que haya armonía, que no es ningún estado místico, sino la sensación de bienestar que produce la vida autorregulada. Para restablecer la armonía entre los sexos tiene que haber sexo femenino; para que haya encaje armónico entre la urdimbre y la trama, hay que tender primero la urdimbre. Hay que recuperar la maternidad, el espacio y el tiempo de la simbiosis primaria.

BIBLIOGRAFIA
(1) Expresión acuñada por el arqueólogo James Mellaart (Cathal Huyuk, Nueva York, McGraw Hill, 1967, y Excavations at Hacilar Edinburgh, University Press, 1970) que ha trabajado en los sitios arqueológicos de Turquía. La excavación de Hacilar fue prohibida y paralizada definitivamente por el Gobierno inglés, "uno de los capítulos más trágicos en la historia de la arqueología" según Mellaart. Ver también la obra de Marija Gimbutas, que ha hecho un estudio al respecto en base a varios miles de piezas decoradas y talladas en la llamada 'Vieja Europa': Diosas y dioses de la Vieja Europa, Madrid, Istmo 1991, y El lenguaje de la diosa Oviedo, Dove 1996.
(2) De las Casas, Bartolomé. Historia de las Indias. Fondo de Cultura Económica, México, 1986 (1? publicación 1552)
(3) Según Merelo-Barberá, J. Parirás con placer. Kairós, Barcelona, 1980.
(4) Ola Raknes "Educación económica sexual" International Journal of Sex Economy and Orgone research, vol 2, 1943.
(5) Masters,W. y Johnsons,V. Human Sexual Response.Intermédica, México 1978.
(6) Choisy, M. La guerre des sexes Publications Premièrs. Paris 1970. Pg 45-47
(7) V.V.A.A. Mamatoto: la celebración del nacimiento. Plural ediciones, Barcelona 1992.
(8) Citados en: Anderson, B.S. y Zinsser,J.P. Historia de las Mujeres: una historia propia. Crítica, Barcelona 1991.
(9) Sagan, D. Por qué las mujeres no son hombres, El País 02.08.1998
(10) Ver Museo del Oro en Santa Fé de Bogotá.
(11) El sufrimiento fetal durante el parto ha sido detectado por varios autores; por ejemplo, Konrad Stettbacher Pour quoi la souffrance? Aubier, Paris 1991.
(12) Véase estudios del Dr.Serrano Vicens y del Dr. Schebat del Hospital Universitario de París citados en Pariras con placer, asi como los del propio Juan Merelo Barberá.
(13) Jacobsen, Thorkild. The Treasures of Darkness Yale Un. Press, 1976 Pg 108.
(14) Pepe Rodríguez Dios nació mujer Ediciones B.,S.A., Barcelona, 1999 Pag.314.
(15) Leboyer, F. El parto: crónica de un viaje, Pags. 244-246 Subrayados nuestros.
(16) Odent, M. El bebé es un mamífero. Mandala, Madrid, 1990.
(17) Freud llega textualmente a decir: El conocimiento de una época pre-edípica en la mujer ha provocado en nosotros una sorpresa similar a la que, en otro campo, suscitó el descubrimiento de la civilización minoico-micénica anterior a la civilización griega. Todo, en el ámbito de la primiera vinculación con la madre, me parece difícil de captar analíticamente, oscuro, remoto, sombrío, difícil de devolver a la vida, como si hubiera caído bajo una represión particularmente inexorable. Sobre la sexualidad femenina (1931), Obras completas, tomo III pag. 518. Madrid, Biblioteca Nueva, 1968. Citado por Silvia Tubert en Figuras de la Madre.
(18) Balint, M. La Falta Básica Paidós, Barcelona 1993 (1? publicación: Londres y Nueva York 1979)
(19) Pepe Rodríguez, obra citada. Ver por ejemplo también, la obra del paleontólogo norteamericano Stephen Jay Gould.
(20) Bachofen, J.J. Mitología arcaica y derecho materno. Anthropos, Barcelona, 1988. (1ª publicación, Stuttgart, 1861).
(21) Subrayamos este aspecto, porque en las versiones castellanas de Bachofen, se viene traduciendo 'mutterlich' (maternal), 'muttertum' (entorno de la madre) y 'mutterrecht' (derecho de la madre) por 'matriarcado'. Sin embargo cuando Bachofen se quiere referir al 'archos' femenino de la transición, utiliza el término de 'gynecocratie'.
(22) Moia, M. El no de la niñas laSal edicions de les dones, Barcelona, 1981
(23) Ver artículo de Paka Díaz en El Semanal del Diario La Verdad de Murcia, del 16-22 de Julio 2000, Los Musuo, el último matriarcado.
(24) Deleuze, G. y Guattari, F. El anti-edipo, capitalismo y esquizofrenia Paidós, Barcelona, 1985.
(25) En esto ya no hay discusión, empezando por la misma Gimbutas.
(26) Gimbutas, Mellaart, Eisler, Rodríguez etc.
(27) Sobre el matricidio, ver particularmente la obra de Victoria Sau: La maternidad: una impostura Revista Duoda, nº6 Barcelona, 1994; El vacío de la maternidad Icaria, Barcelona 1995, entre otros.
(28) Carta de Amparo Moreno a la Asociación Antipatriarcal, Boletín nº 4, Madrid, diciembre 1989.
(29) Lerner, G. La creación del Patriarcado Crítica, Barcelona, 1990.
(30) El código de Hammurabi son 282 leyes (con un prólogo y un epílogo) grabadas sobre un falo de basalto de 2,05 m., que se encuentra en el Museo del Louvre; esta leyes regulan ya un sistema de propiedad y de adopción pormenorizado. Edición de Federico Lara Peinado en Tecnos, Madrid, 1986.
(31) Sobre el orígen adoptivo de la paternidad, véase por ejemplo el estudio de Assmann en el Antiguo Egipto: en Tellenbach, H. et al. L'image du père dans le mythe et l'histoire. PUF, Paris 1983
(32) Moreno A. Pensar la historia a ras de piel Ed. Tempestad, Barcelona, 1991.
(33) Ver artículo en el diario El Mundo del 1 de julio 2000 de
Myriam Lopez Blanco: ¿Debería ser opcional la menstruación?
http://www.casildarodriganez.org/orales6.php
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SI TUVISTE UNA CESAREA...http://www.dandoaluz.net/cesarea.htm

La Operación Cesárea es una operación de cirugía mayor que conlleva una serie de cuidados físicos y emocionales especiales, y cuestiones relevantes a tener en cuenta.
Aquí te brindamos información sobre: cuidados de la herida, aspectos emocionales, cuestiones a considerar antes de una cesárea, indicaciones correctas, relativas y falsas de cesáreas, entre otros temas. Si querés aportar alguna información que consideres de interés para esta página enviala a:info@dandoaluz.net

Cuidados de la herida:
La herida hay que limpiarla con alcohol y ponerse una gasa estéril.
Podés bañarte cuando te sientas con fuerzas de estar parada en la ducha, es aconsejable que la primera vez te acompañe alguien. Luego de bañarte a la herida hay que pasarle alcohol y poner una gasa estéril. Esto es cada vez que te bañás. Más allá del cuidado diario que te indicó el/la obstetra.
Hay que prestar atención a: las secreciones, a la hinchazón, y el enrojecimiento, por cualquiera de estas causas es aconsejable consultar al médico/a.
Podés empezar a dar paseos caminando generalmente a partir de la semana, tu estado de ánimo y físico te dará la señal de cuando es tu momento.
Los puntos: Depende que tipo de sutura (hilo) utilizaron el tiempo en que deben ser sacados. Si es de lino a los 7 días, si es de nylon se puede esperar 15 días. Y si utilizaron reabsorbibles pues su palabra lo indica, se reabsorben solos.

Aspectos emocionales:
Cuando a las mujeres les toca atravesar una operación cesárea en el momento del nacimiento de su hija/o aparacen un sentimientos ambivalentes. La felicidad de conocer al bebé junto con la tristeza, angustia, o bronca de no haber parido (dependerá de cada historia en particular).
Es aconsejable dejar que el dolor emocional te guíe, no silenciarlo, poder hablar con personas que no te juzguen o con mujeres que hayan atravesado una cesárea. Poder compartir los sentimientos , escribirlos, incluso tratar de hacer una lista de cosas buenas que te aporto la cesárea y fundamentalmente no juzgarte. Puede suceder que el 1º cumpleaños sea ambivalente que estés triste y contenta, igual que en el nacimiento.

ASPECTOS A CONSIDERAR PARA UNA OPERACIÓN CESÁREA:
Si no es de urgencia, tomarnos las horas que necesitemos antes de la intervención, ya sea para arreglar las cosas de ultimo momento, hablar con otros hijos si los tenemos y dejar las cosas arregladas para estar tranquila como por ejemplo con quien dejamos a los otros hijos.
También es necesario ese tiempo para procesar emocionalmente la operación. Si no es una urgencia pueden pensar y decidir a que hora quieren la intervención. Una idea es que a la tardecita ya estarán solas con su pareja, en seguida viene la noche que físicamente es más reparadora que el día, pero cada una elige según sus pro / contras, tal vez si sus otros hijos van a la escuela a la mañana sientan que es mejor que una vez que salen puedan conocer a su hermana/o recién nacido.
Estar acompañadas: Es fundamental la presencia de un acompañante, no solo el marido o quien elijan, sino también es importante que la partera esté con ustedes, conteniéndolas desde lo emocional, y es importante que durante el embarazo hablen esto con la partera, en el caso de que fuera una cesarea, si está dispuesta a estar atenta a lo que convinimos con respecto a la anestesia, por ejemplo que no nos duerman, que la nurse o el pediatra no se lleven al bebé inmediatamente si no es nuestro deseo, una buena contensión es la diferencia entre la angustia y la desesperación por no saber qué le están haciendo a nuestro cuerpo anestesiado, y la calma, serenidad para aceptar y entender porque nos están explicando (y la fantasía puede ser más terrible que la realidad).
El atravesar la operación cesárea contenidas emocionalmente ayuda a hacer un proceso de recuperación más sano y rápido.
Puede resultar positivo que la mujer medite sobre el hijo / hija que está por nacer, meditar sobre esta persona que está por cambiar de estado y unirse a ella en pensamiento y respiración, ampliando los espacios interiores para ofrecerle "aire" como una preparación. Y meditar también sobre esta fecha, que será motivo de celebración de cumpleaños o aniversario del nacimiento en los años por venir. Es importante pedir que no les aten las manos.
Que el suero se lo pongan fuera del pliegue del codo ( es el mejor lugar donde hay una vena pero el peor para amamantar luego)
Que el anestesista no les de nada para dormirlas, es importante que estén lucidas para recibir al bebé, a veces , con la mejor de las intenciones , para que la "mamá descanse" suelen dar por el suero, calmantes que nos duermen.
Que no te pongan la sonda vesical.
Que no le corten el cordón al bebé hasta que deje de latir
Que los profesionales no hablen cosas triviales mientras te operan.
Que al bebé lo pongan sobre tu pecho apenas nace, con la ayuda de tu acompañante y partera para sostenerlo, si querés que le hagan todos o algunos controles al bebé, pueden hacerlo media hora después de su nacimiento.
Que no te dejen desnuda sobre la camilla mientras los profesionales se preparan.
Podes pedir que te guarden la placenta si querés llevartela. (para lo cual tenes que llevar previamente un envase).

¿Qué es una operación cesárea?
Es una operación de cirugía mayor donde se cortan 7 planos, equivalente a una operación de vesícula o de apendicitis.
¿Cuál es un porcentaje aceptable de cesáreas?
Según la Organización Mundial de la Salud no debería sobrepasar el 15 %: En Argentina está muy por encima, en algunas clínicas privadas llega al 80 %. Y es notorio el incremento en vísperas de feriado, fin de semana largo, y fiestas naviedeñas.
Debido al aumento indiscriminado de cesáreas “innecesarias” nos parece importante desde Dando a Luz informar a las mujeres sobre cuáles son motivos verdaderos de cesáreas y cuales son falsas indicaciones .

Indicaciones correctas de Operación Cesárea:
• Placenta Previa: la placenta previa se diagnostica hacia el final del embarazo, porque la placenta va subiendo conforme se estira el útero, por eso no puede valorarse al comienzo o mediando el embarazo, solo al final y a veces la placenta se ubica baja pero no obstruye el canal de parto, con lo cual el parto sigue siendo posible, solo cuando la placenta es obstructiva total la cesárea puede programarse.
• Bebés mal posicionados: A veces los bebé suelen ponerse en “transversa”, esto significa que se acuestan en la panza, la cabeza a un costado y los pies al otro. A veces se sientan. En ambas situaciones asesorate porque hay muchos recursos para intentar que un bebé se voltee y se ponga cabeza abajo: homeopatía, visualizaciones, masajes, determinadas posiciones, rebirhing, terapia, natación, cromoterapia, acupuntura, moxibustión, osteopatía, versión externa. Si después de todo esto el bebé sigue mal posicionado, es bueno esperar el trabajo de parto, a veces las mismas contracciones lo ayudan a colocarse bien y si no es así, el sano para tu bebé haber pasado por un trabajo de parto antes de nacer por cesárea, es un mito esto de “pasé un trabajo de parto sin sentido porque al final me operaron..” deberíamos decir “ que bueno que a pesar de que necesite una operación mi hijo vivenció las contracciones porque éstas lo ayudan a eliminar el agua en sus pulmones y lo llenan de hormonas para estar más preparado para la vida aérea” muchos bebés son llevados a neonatologia después de una cesárea por “quejido” esto es por un ruidito cuando respiran y tiene que ver con que aún hay liquido amniótico en sus pulmones.
Si tu bebé permanece sentado, aún así puede nacer vaginalmente, desde hace varios años es indicación de cesárea, esto significa que un medico joven no tendrá experiencia en acompañarte en este tipo de nacimiento como se hacia antes, tendrás que hablarlo con tu médico.
• Desprendimiento de placenta: Esto significa que la placenta se desprendió parcialmente del útero, aparecen hemorragias como de menstruación y se siento un dolor abdominal profundo, esto es motivo de consulta inmediata y la cesárea se hace lo más rápido posible.
• Cardiopatías graves , otras enfermedades graves, eclampsia (función renal muy alterada, con aumento de presión arterial, proteínas en la orina, edemas generalizados, valores alterados de laboratorio)
• Prolapso de cordón: si el cordón umbilical sale por la vagina antes que el bebé y como la cabeza presionaría el cordón obturando el paso de sangre y por ende de oxigeno, esto es una situación muy aislada y es más probable que suceda en bebés en pelviana (sentados) y cuando se rompe la bolsa artificialmente, por esto es muy peligroso que te rompan la bolsa sin motivo, solo por apuro de los profesionales.

Motivos relativos de cesárea
• Pelvis estrecha: la única manera de valorar que la pelvis es estrecha o que el bebé es muy grande para la pelvis de una mamá pequeña es mediante el trabajo de parto y la comprobación que el bebe no desciende, trabajo de parto verticalizada porque acostada se dificulta el correcto posicionamiento del bebé. ( la verticalidad permite que la pelvis, articulación móvil se ensanche más que estando acostada, entre otras ventajas)
• Tumores que obstaculizan el paso del bebé: Se debe evaluar luego del trabajo de parto, si obtura la salida del bebé, siempre es mejor para él haber pasado por un trabajo de parto.
• Sufrimiento fetal : esto es lo que comúnmente se dice “bajaron los latidos”, éste descenso para ser un motivo de cesárea tiene que ser sostenido y no recuperarse, y debes saber que , muchas veces lo produce un mal manejo del parto, estimulación con oxitocina para apurar el parto, posición acostada.
• Cesárea anterior: No se debe hacer cesárea por el solo motivo de haber tenido una anterior, se debe intentar siempre el parto vaginal, el 70% de las mujeres que intentaron el parto después de la cesárea (PVDC) lo lograron, a veces el motivo de otra cesárea es la fuerte impronta que tuvo la primer cesárea ....”mi cuerpo no puede”, por eso es bueno hablar de la cesárea anterior y darte cuenta que la mayoría de las veces es porque no te esperaron lo suficiente o si la cesárea fue necesaria no tiene porque repetirse el motivo que la generó.
• Infección por herpes vaginal: solo si se presenta un brote activo en el momento del parto.
• Infección por HIV : si te hacés el análisis de carga viral y este es bajo no hay motivo para programar una cesárea, con cargas virales altas la cesárea minimiza el contagio maternofetal.
Si tenes miedo al parto, podés solucionarlo con terapia y no con una cirugía. Casi siempre éste miedo está relacionado con falsas informaciones, con alguna herida profunda en la sexualidad. Un parto es más seguro para vos y para tu bebé.

Falsas indicaciones de Cesárea
• Miopía
• Tu edad
• Tamaño del bebé
• Evitar el daño del suelo pélvico
• El cordón umbilical alrededor del cuello del bebé

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Buscan concientizar sobre el rol de la mujer durante el embarazo y el parto - http://www.sinmordaza.com/noticia.php?id_noticia=69942

Con motivo de celebrarse la Semana Mundial por un Parto Respetado desde el 11 al 17 de mayo, este año, bajo el lema "Por la urgente disminución de las cesáreas innecesarias", la diputada Alicia Gutiérrez (SI) presentó a la Cámara de Diputados un proyecto de declaración.
La Semana Mundial del Parto Respetado (SMAR) se viene celebrando desde el año 2004 durante el mes de mayo en diferentes países a partir de la iniciativa de la AFAR, Asociación Francesa por el Parto Respetado.

Cada año el acento está puesto sobre un diferente tema. Así se fueron sucediendo el rechazo a la episiotomía (2004), las posiciones para parir (2005), el tiempo para nacer (2006), el entorno amoroso durante el parto (2007), y la inutilidad de la separación del bebé de su madre y/o padre luego del nacimiento (2008).

La diputada Gutiérrez señala al respecto que este año el tema es la cesárea y el incremento de su porcentaje en varios países. Como lema propuesto por nuestro país será "Por la urgente disminución de las cesáreas innecesarias". Diferentes organizaciones del país reunidas a través de la RELACAHUPAN, Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento, ofrecerán charlas, debates y talleres abiertos a profesionales y a toda la comunidad. Desde Relacahupan además se presentará un afiche que será trabajado en todos los países de la red y también un spot publicitario que se filmará en Argentina con la actriz Soledad Villamil.

En nuestro país el 25 de agosto del 2004 se sancionó la Ley 25.929, ley que establece taxativamente los derechos de todas las mujeres en relación al embarazo, el trabajo de parto, el parto y el post-parto.

La legisladora por el SI rescata que el 14 de abril de este año, Argentina sancionó la Ley de Protección Integral para Prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra las Mujeres, en su artículo 6, inciso d) define a la Violencia Obstétrica como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de la medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929.

Por último, Alicia Gutiérrez considera que la difusión del marco legal que brinda protección a las mujeres durante el proceso de parto y nacimiento es fundamental para la toma de conciencia en la ciudadanía sobre el rol protagónico de la mujer durante el embarazo y el parto, a fin de potenciar su autonomía y libre determinación. Promover el debate público sobre el derecho a un embarazo y parto digno, erradicando prácticas innecesarias. Las recomendaciones anteriores surgen de la declaración de la OMS, denominada "el nacimiento no es una enfermedad" y su objetivo fundamental es impedir que el uso inadecuado de tecnología, lleve a un alejamiento del parto natural y a un incremento innecesario del parto por cesárea, sin que esto implique una mejora sustancial en los resultados obstétricos o neonatales.
http://www.sinmordaza.com/noticia.php?id_noticia=69942


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Los Riesgos del Nacimiento Por Cesárea Para La Madre y El Bebe - COALICION PARA MEJORAR LOS SERVICIOS DE MATERNIDAD http://www.relacahupan.org/riesgoscesareas.htm

La coalición para mejorar los servicios de maternidad (CIMS) se encuentra en relación al dramático incremento y al sobre uso de la cesárea. Cada año desde 1983 no menos de una por cada cinco mujeres americanas han dado a luz por cirugía abdominal.

Actualmente una de cada cuatro equivalente al 25% tiene una cesárea para el nacimiento de sus bebes
y la incidencia para las madres primerizas puede convertirse hasta en una de cada tres.
Los estudios muestran que la incidencia de cesárea pueden ser reducido a la mitad. la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) recomienda no mas de 15% de incidencia de cesárea.
Con un millón de mujeres teniendo cesárea cada año, esto representa que 400,000 a
500,000 de estas fueron innecesarias.

Ninguna evidencia sostiene la idea de que las cesáreas son tan seguras como el parto vaginal tanto para la madre como para el bebe. Por lo tanto existe un incremento en el riesgo del nacimiento por cesárea, la salud y el bienestar de la madre en el posparto y de su bebe.
En lo referente a la cesárea electiva, el consenso de docenas de estudios evidencian que esas cesáreas electivas tienen un mayor riesgo para la madre y no es mas seguro para el bebe.
Han aparecido últimamente estudios en oposición, pero tienen defectos graves y también han sido mal representados en la prensa.
La cesárea cuenta con eventos inesperados, el riesgo de ciertas complicaciones incrementa con las cirugías acumulativas..
Los estudios también muestran que con una historia de cesáreas previas, de siete a diez mujeres o más que se les permite tener labor de parto sin restricciones darán a luz por vía vaginal, tal evento permite que no sean expuestas al peligro de la cesárea.

Peligros de la Cesárea para la Madre

Las mujeres corren un riesgo de 5-7 veces mayor con una cesárea en comparación con un parto vaginal.
Las complicaciones durante y después de la cirugía incluyen: lesión a la vejiga, útero y vasos sanguíneos (2 por 100), hemorragia (de una a seis mujeres requieren transfusión sanguínea), accidentes anestésicos, coágulos en miembros inferiores(6-20 por mil), embolismo pulmonar(1-2 por mil), intestino paralizado(10 a 20/100 ligero,1/100 severo), infecciones (arriba de 50 veces mas común).
Una de diez mujeres reportan dificultades con actividades normales dos meses después del nacimiento
y una de cuatro reportan dolor en el sitio de la indicción como un problema mayor.Una de cada catorce aun reportan dolor en la incisión seis meses o mas después de nacimiento de sus bebes.
Hay el doble de posibilidad de ser re-hospitalizado después de una cesárea que de un parto vaginal .
Especialmente con cesáreas no planeadas, es mas fácil que las mujeres experimenten emociones negativas.
Incluyendo baja de autoestima, sensación de haber fallado, perdida de control y desconcierto. Pueden desarrollar
depresión posparto o síndrome de estrés postraumático.
Algunas madres expresan sentimientos dominantes de temor o ansiedad acerca de su cesárea hasta durante los cinco años posteriores. Las mujeres con cesáreas están menos dispuestas para tomar la decisión de un nuevo embarazo.
Como es de esperarse en todas las cirugías abdominales, las zonas de cicatrización interna pueden causar dolor pélvíco, dolor a las relaciones sexuales y problemas intestinales. .Las consecuencias reproductivas comparadas con el nacimiento vaginal incluyen incremento de la infertilidad, perdidas fetales, placenta previa (placenta que cubre el orificio interno del cervix) desprendimiento de placenta y partos prematuros.
Aun en mujeres que planean una segunda cesárea, la ruptura uterina ocurre con una frecuencia de 1 por 500 a
razón de 1 por 10,000 en mujeres sin cicatriz previa.

Riesgos de la Cesárea Para el Bebe
Especialmente con las cesáreas programadas, algunos bebes serán extraídos inadvertidamente en forma prematura.
De cualquier manera los bebes nacen impropiamente antes del momento de estar listos y pueden presentar problemas respiratorios o alimenticios.
Uno o dos bebes por cien podrán ser lesionados por el bisturí durante la cirugía.
Estudios comparativos entre cesáreas programadas y cesáreas por motivos no inherentes al bebe con nacimientos por vía vaginal han encontrado que un 50% de los valores de Apgar son mas bajos, requieren cinco veces mas frecuentemente asistencia respiratoria, y cinco veces mas frecuente son admitidos a cuidados intermedios o ntensivos.
Los niños que han nacido de una cesárea programada pueden desarrollar cuatro veces mas hipertensión pulmonar
persistente, comparados con bebes nacidos vaginalmente. La hipertensión pulmonar persistente es una amenaza para la vida.
Es mas difícil para las madres formar vinculo con el bebe.
Puede ser que las madres son menos propensas de abrazar o amamantar al bebe o de tener habitación compartida debido a las dificultades del cuidado para el infante por el proceso de recuperación de una cirugía mayor.
Los bebes tienen menos probabilidades de ser amamantados. Las consecuencias adversas para la salud por la alimentación con formula son numerosas y pueden ser severas. (Ver los datos de CIMS “Breastfeeding; It's Priceless /Lactación Materna…Sin Precio)

Riesgos de las Cesáreas Repetidas
La cesárea electiva acarrea dos veces más el riesgo de muerte materna comparado con el parto vaginal.
El tejido cicatrizal antiguo incrementa la posibilidad de lesión quirúrgica.
Una mujer por cada cien con historia de mas de una cesárea, podría presentar un embarazo ectopico (el implante del embrión fuera del útero).
La Hemorragia asociada al embarazo ectopico es una de las causas mas frecuentes de la muerte materna en los EU.
Comparando con mujeres sin cicatriz en el útero, las mujeres van a presentar el riesgo 4 veces mayor de desarrollar una placenta previa con una cesárea anterior, siete veces el riesgo con dos o tres cesáreas previas y 45 veces mayor con el antecedente de cuatro o mas cesáreas previas.
La placenta previa incrementa mas del doble las posibilidades de que el bebe fallezca e incremente la incidencia de parto pretermimo a mas de seis veces.
Comparado con mujeres con partos previos y sin cesáreas previas, las mujeres con una cesárea previa o mas tienen tres veces mas riesgo de desarrollar desprendimiento de placenta.
Con desprendimiento de placenta, 6 de cada cien bebes podrían morir y tres de cada diez podrían nacer tempranamente.
La diferencia de una placenta acreta (placenta que crece dentro del músculo del útero) es que brinque de una en 1,000 con una cesárea previa a 1 por 100 con mas de una cesárea previa.5 Casi todas las mujeres con esta complicación requerirán una histerectomía, cerca de la mitad presentaran una hemorragia masiva, y cerca de 1 a 11 bebes tienen el riesgo de morir lo mismo que las madres en proporción del 1 por 14.26 La incidencia de placenta acreta se ha incrementado 10 veces en los últimos 50 años y ahora ocurre en uno de cada 2500 nacimientos
Es mas fácil que las mujeres que tienen cesáreas electivas repetidas presenten infección y hemorragia requiriendo
transfusión.
La recuperación posparto después de las cesáreas repetidas es aun mas difícil cuando se encuentran el cuidado de otro u otro hijos mayores.
Para una copia complementaria de estos datos y sus referencias u otras publicaciones de la Coalición par Mejorar los Servicios de Maternidad, por favor visite el sitio de CIMS www.motherfriendly.org o llame al:
1-888-282-CIMS

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CIMS
P.O. Box 2346, Ponte Vedra, FL, 32004 USA
(888) 282-CIMS
www.motherfriendly.org

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El aumento de las tasas de cesáreas es perjudical para la salud de la madre y del bebé - fuente: El Parto es Nuestro www.elpartoesnuestro.es

ICAN ( www.ican-online.org ) destaca los quince estudios científicos del 2006 que deberían servir para mantener a las madres lejos de los quirófanos

Los 15 Estudios Principales del 2006

1. Mortalidad infantil y neonatal en cesáreas y partos vaginales en mujeres primíparas sin indicadores de riesgo. Realizado en Estados Unidos, estudio de cohortes de partos entre 1998 y 2001. (Infant and Neonatal Mortality for Primary Cesarean and Vaginal Births to Women with "No Indicated Risk," United States, 1998–2001 Birth Cohorts .MacDorman, et al., Birth: Issues in Perinatal Care; Volume 33; Page 175; September 2006)

* Diseño del estudio: Los investigadores compararon los resultados de las cesareas frente a los partos vaginales en las mujeres que no tenían ningún factor de riesgo previo de complicaciones médicas.
* Conclusión: El riesgo de la muerte para los bebés nacidos por cesárea fue casi tres veces mayor que el de los bebés nacidos vaginalmente.

2. Complicaciones maternas asociadas a las cesáreas múltiples (Maternal Complications Associated With Multiple Cesarean Deliveries. Nisenblat, et al., Obstetrics and Gynecology; Volume 108; Page 21; 2006)

* Diseño del estudio: Los autores examinaron las consecuencias para la salud materna de tener múltiples cesáreas.
* Conclusión: Las cesáreas múltiples se asocian a una cirugía más difícil y con una mayor pérdida de sangre comparadas con una segunda cesárea programada. El riesgo de complicaciones importantes aumenta con el número de cesáreas.

3. Cesárea anterior y riesgo de placenta previa y desprendimiento de placenta (Previous Cesarean Delivery and Risks of Placenta Previa and Placental Abruption. Getahun, et al., Obstetrics and Gynecology; Volume 107, No. 4, April 2006)

* Diseño del estudio: Los autores examinaron el riesgo de placenta previa y de la abrupción (desprendimiento) placentaria en mujeres con antecedents de cesárea. Tanto la cesarean previa como el desprendimiento son causas importantes de lesiones y muertes en el parto.
* Conclusión: Tener antecedentes de cesarea incrementa las posibilidades de que una mujer tenga placenta previa y desprendimiento de placenta, y cada cesarea adicional incrementa el riesgo aún más. Las mujeres que sólo han tenido partos vaginales o que sólo tienen una cesarean casi no tienen ese riesgo.

4. Tasas de cesáreas y resultados de los embarazos: el estudio global de la OMS sobre la salud materna y perinatal en América Latina (Caesarean delivery rates and pregnancy outcomes: the 2005 WHO global survey on maternal and perinatal health in Latin America. Villar, et al., The Lancet, June 3 2006; 367(9525):1819-29)

* Diseño del estudio: los autores analizaron 97,095 partos en ocho países de Latinoamérica buscando las asociaciones entre el parto por cesárea y el resultado del embarazo.
* Conclusiones: las tasas de cesáreas se asociaron positivamente con lesiones graves y muerte de las madres, incluso después de corregir los factores de riesgo, y de muerte para los bebés.

5. Riesgo de rotura uterina durante la prueba de parto en mujeres con una o varias cesáreas anteriores. (Risk of uterine rupture with a trial of labor in women with multiple and single prior cesarean delivery. Landon, et al., Obstetrics and Gynecology July 2006; 108:2-3,12-20)

* Diseño del estudio: los autores analizaron si el riesgo de rotura uterina es mayor en mujeres con varias cesáreas.
* Conclusión: el tener múltiples cesáreas no incrementa el riesgo de rotura uterina y los autores señalan que el parto vaginal después de cesárea debería ser una opción para estas mujeres.

6. PVDC versus cesárea programada electiva: evaluación de la salud materna global (Vaginal birth after caesarean section versus elective repeat caesarean section: assessment of maternal downstream health outcomes. Pare, et al., British Journal of Obstetrics and Gynecology; Volume 113; Page 75; Jan 2006)

* Diseño: los investigadores compararon las tasas de histerectomía en las mujeres que tenían un parto después de una cesárea anterior y estaban planeando tener más hijos.
* Conclusiones: una política de cesáreas electivas repetidas se asoció con una tasa acumulada mayor de histerectomías, casi el doble.

7. Prueba de parto o cesárea electiva en mujeres con obesidad mórbida y cesárea anterior (Trial of Labor or Repeat Cesarean Delivery in Women With Morbid Obesity and Previous Cesarean Delivery. Hibbard, et al., Obstetrics and Gynecology; Volume 108, Page 125, July 2006.)

* Diseño del estudio: los investigadores compararon los partos de de mujeres con una cesárea anterior en relación con el índice de masa corporal materno.
* Conclusión: Las mujeres con obesidad mórbida y sus bebés tenían un riesgo mayor de lesiones cuando su hijo nace por cesárea repetida.

8. PVDC en California. Antes y después del cambio de los protocolos clínicos. (Vaginal Birth After Cesarean in California: Before and After a Change in Guidelines Zweifler, et al., Annals of Family Medicine, May/June 2006;4(3):228-234)

* Diseño del estudio: los investigadores analizaron si los protocolos más restrictivos con el PVDC elaborados por la ACOG y implementado por los profesionales y los hospitales han mejorado la salud de madres y ebbeés
* Conclusión: los investigadores encontraron que los protocolos más estrictos impuestos en las mujeres con una cesárea anterior y en aquellas que buscaban un PVDC no se han traducido en una mejora de salud de madres o de niños.

9. Rotura uterina y parto con una cesárea anterior inferior transversa (Uterine rupture and labor after a previous low transverse caesarean section. Turner, et al., British

Journal of Obstetrics and Gynecology June 2006; 113:729–732)

* Diseño del estudio: los autores revisaron los partos de 4,021 mujeres que tenían una cesárea anterior previa y los 9 casos de rotura uterina completa que sucedieron en el parto.
* Conclusión: la prueba de parto en mujeres con una cesárea anterior transversal inferior se asocia con una alta tasa de partos vaginales (78%) y una tasa baja de rotura uterina (0,22%)

10. Variaciones geográficas en el uso adecuado del parto por cesárea (Geographic Variation in the Appropriate Use of Cesarean Delivery. Baicker, et al., Health Affairs 25 (2006): w355–w367; August 2006)

* Diseño del estudo: los autores examinan si el incremento del uso de cesáreas refleja un uso médico inadecuado de esta cirugía.
* Conclusión: los autores hallaron que las tasas de cesáreas variaban amplamente y que las tasas altas de cesáreas solo eran parcialmente debidas a necesidad médica y estaban muy influidas por facotres no médicos como el miedo a las demandas. Las tasas altas de cesáreas se correlacioan con un detrimento del valor médico para los pacientes y no significan una mejoría en absoluto de la salud de madres y niños.

11. Perfiles de riesgo materno y la tasa de cesáreas primarias en los Estados Unidos. (Maternal Risk Profiles and the Primary Cesarean Rate in the United States, 1991-2002. Declerq, et al., American Journal of Public Health; May 2006)

* Diseño del estudipo: los investigadores examinaron los factores de riesgo médico de las madres y los compararon con las tasas de cesáreas.
* Conclusión: la creciente tasa de cesáreas no está siendo debida a un incremento en los factores de riesgo de las madres.

12. Fisiología del liquido fetal pulmonar: limpieza y efecto del parto. Physiology of Fetal Lung Fluid: Clearance and the Effect of Labor (Jain, et al., Seminars in Perinatology 2006)

* Diseño del estudio: Este artículo examina cómo el trabajo de parto o la carencia del mismo puede afectar la capacidad del bebé de respirar tras el parto.
* Conclusión: El trabajo de parto y el parto vaginal preparan los pulmones de un bebé para la respiración. Incluso para los bebés maduros, nacer por cesárea priva al bebé de los cambios hormonales importantes que ocurren antes de y durante el parto, y aumentan el riesgo del tener dificultades respiratorias y de muerte para el bebé.

13. Factores que influencian la composición microbiotica intestinal en la infancia temprana (Factors Influencing the Composition of the Intestinal Microbiota in Early Infancy Penders, et al., Pediatrics, Volume 118, Number 2, August 2006)

* Diseño del estudio: Los investigadores examinaron la cantidad de bacterias sanas y patológicas en los intestinos de recién nacidos y lo compararon con el tipo de parto.
* Conclusión: Las bacterias en el intestino afectan la salud total y el sistema inmune de los bebés. Los bebés nacidos por cesárea tenían recuentos mayores de bacterias patógenas y recuentos más bajos de bacterias beneficiosas, y los bebés nacidos vaginalmente en casa tenían los recuentos más altos de bacterias sanas y recuentos más bajos de bacterias patógenas

14. Cinco años desde el ensayo de nalgas a término: la subida y la caída de un ensayo controlado seleccionado al azar. (Five years to the term breech trial: The rise and fall of a randomized controlled trial Glezerman, Obstetrics and Gynecology; Volume 194; Page 20; January 2006).

* Diseño del estudio: El autor examina la metodología del ensayo bien conocido de nalgas a término de Hannah y cita las inconsistencias.
* Conclusión: La mayoría de los casos de la muerte y de morbilidad neonatal en el ensayo del nalgas a término no se pueden atribuir al modo de parto. Por otra parte, el análisis del resultado después de 2 años no ha demostrado ninguna diferencia entre las partos vaginales y abdominales de los bebés de nalgas. El autor concluye que la “sabiduría convencional” de cesárea para los partos de nalgas debe ser retirada.

15. ¿El parto vaginal sigue siendo una opción en los partos de nalgas a término? Resultado de un estudio observacional prospectivo en Francia y Bélgica. (Is planned vaginal delivery for breech presentation at term still an option? Results of an observational prospective survey in France and Belgium Goffinet, et al.,Obstetrics and Gynecology Volume 194, Issue 4 , April 2006, Pages 1002-1011)

* Diseño del estudio: Los investigadores compararon resultados entre las cesáreas programadas y los partos vaginales planeados por nalgas en 8.105 mujeres en Francia y Bélgica.
* Conclusión: De las que planearon un partos vaginal, un 71% tuvieron éxito y no hubo diferencias significativas en los resultados entre los partos vaginales y las cesáreas.
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Cómo evitar la cesárea o lograr un parto vaginal - Compilado por: Debbie A. Díaz Ortiz CPM, MPH - Puerto Rico http://www.relacahupan.org/artdebbiecesarea09.htm

Parir vaginal incurre en una serie de beneficios muy importantes, la mujer siente satisfacción por su trabajo, se reduce de 2 a 4 veces la muerte materna, se reduce en la madre la pérdida de sangre, facilita la lactancia, minimiza las infecciones, baja la posibilidad de lesiones en ambos y los costos de hospital. Por ello, la Organización mundial de la salud sostiene que cada país debería tener no más de un 10 a un 15 % de cesáreas al año. Así, la Coalición para mejorar los servicios para la maternidad (CIMS, del inglés) establece una tasa de 60% o más de partos vaginales después de cesárea (PVDC). Por su parte, El Centro de control de enfermedades de Estados Unidos ( CDC, por sus siglas en inglés) reconoce y demuestra que de un 60 a 80% de los PVDC son exitosos. El CDC sugiere que para el año 2010 se llegue a la meta de 37% en PVDC . Según el Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras se puede intentar el PVDC hasta con dos incisiones horizontales realizadas en el útero. En el libro Ob/Gyn Secrets, y otras investigaciones mencionan que la ruptura uterina por cesárea anterior es menor (sucede de un .5 a un 1%) que la ruptura en un útero no cicatrizado. Si se observa un aumento de rupturas al utilizarse, número uno, prostaglandina para inducir y de acuerdo a lo gradual que se use le sigue la oxitocina. Según todo lo leído el PVDC espontáneo - no inducido- incurre en menos muertes y es más saludabe que otra cesárea. El útero hace más que sanar, se regenera*. No existe razón para que en Puerto Rico se practique la cesárea con tanta frecuencia. Nosotras tenemos la herencia genética y la salud de las que bien paren.
Las cesáreas salvan vidas y evitan enfermedades. Las condiciones mandatorias para realizar cesáreas son: placenta justo en la salida del bebé, que el cordón umbilical salga antes que el bebé, herpes genital activo, placenta que se separa antes de tiempo (raro) y deformidad pélvica por alguna condición previa de salud. Indicaciones probables, donde la decisión de realizar la cesárea depende de cada situación son, las condiciones de salud, operaciones uterinas, placenta sobre cicatriz, desproporción entre el tamaño de la pelvis y la cabeza del bebé (una desproporción real es rara), estrés fetal (si los latidos del corazón fetal disminuyen trate primero moverse de posición), un "parto lento", posición del bebé que no sea de cabeza, y otras razones muy poco usuales en mujeres con un historial de salud bueno.

Según la Red Internacional de Prevención Consciente de la Cesárea , información de lecturas de diversas fuentes y un tanto de mis años de experiencia, antes del parto la madre y su familia o campañía de preferencia pueden seguir los siguientes pasos para evitar la cesárea:

* Educarse respecto a la fisiología del parto. Estudiar sobre los partos vaginales despues de cesárea (PVDC). Sobre los riesgos, las alternativas y las justas razones de las cesáseas y de otras intervenciones que pueden conducir a una cesárea. La información es accesible a través de clases, "internet", libros, otras madres, educadoras prenatales y servidores y profesionales de la salud.
* Conocer la Ley Núm. 194 del año 2000 , Puerto Rico "Carta de Derechos y Responsabilidades del Paciente. En "internet" ir a LexJuris, Puerto Rico. Art. 9 y 10 mencionan sobre tomar en consideración su opinión, etc.
* Crear un plan de parto el cual puede discutir con su profesional de la salud y con el personal de las facilidades donde va a parir, darle copia del mismo a ambas partes (al leer este artículo tendrá ideas para crear su plan).
* Entrevistar a varios profesionales de la salud y personal administrativo de los hospitales sobre sus razones para hacer cesáreas y los porcientos de cesáreas y de partos vaginales practicados después de una cesárea.
* Importante, comer una dieta rica en nutrientes, minerales y vitaminas. Las proteínas, carbohidratos, frutas y vegetales evitan condiciones y complicaciones durante el embarazo, parto y nacimiento. Las vitaminas no sustituyen el alimento nutricional. En salud, la restricción de la sal no se recomienda durante la gestación. Tome agua a necesidad y en abundancia. Realice ejercicios moderados como el yoga, caminar, nadar,etc.

* Solicite los servicos de una acompañante al parto, monitriz o una doula. Ellas ofrecen apoyo para tolerar la intensidad del parto sin el uso de drogas. Los estudios demuestran que el personal mencionado ayuda a reducir las cesáreas en un 51%, a disminuir 98 minutos el tiempo del parto y aumenta la satisfacción de la madre por su labor.

* Investigue cuántas semanas de gestación considera normal su servidor de la salud para el comienzo del parto. La inducción del parto antes de las 42 semanas aumenta el doble el número de cesáreas . Según Williams Obstetrics, uno de los libros más importantes entre obstetras de Puerto Rico y EEUU, se verifica y se considera saludable las 42 semanas de gestación.

* En la primera entrevista pregunte sobre los protocolos que se siguen para bebés que cerca de la fecha de parto están de nalgas. Indague si conoce sobre posiciones que la madre puede asumir para que su bebé pueda voltear y presentar la cabeza, si consideraría realizar una versión manual externa, y si asiste partos vaginales cuando los bebés presentan las nalgas.

* Pregunte en la primera entrevista si practica romper fuente artificialmente al comienzo del parto. Además, cuanto tiempo espera para el parto activo cuando las membranas rompen así o en forma espontánea. É sto limita el tiempo que tendrá para parir (luego más información).

* Preguntar al profesional de la salud sus límites de tiempo para la segunda etapa del parto, el expulsivo. También si espera al reflejo de expulsión del feto o pujo involuntario. Este pujo no dirigido es efectivo por naturaleza y mantiene con suma frecuencia los vitales de la madre y su bebé dentro de los límites de la salud. Si le dicen cuando pujar porque no siente deseos respire profundo entre pujos.
Durante el parto si va a una institución hospitalaria:
* Quédese en la casa el mayor tiempo posible, hasta que comience a ser trabajoso hablar entre contracciones o cuando por dos horas tenga 2 contracciones en 10 minutos (coteje que el bebé se mueva mínimo 10 veces en doce horas). Si llega al hospital con tres contracciones dentro de un lapso de diez minutos es alta la posibilidad de evitar la oxitocina por vena. Usarla lleva otras intervenciones como el uso del monitor fetal, lo que aumenta el riesgo a cesárea. Y, la posibilidad de haber logrado dilatar los primeros y más lentos centímetros.
* Si por alguna razón le dan una fecha para la inducción, considere estimular la secreción de su oxitocina (hormona) cada día desde tres días antes, de ser posible, a la fecha dada por su médico. Las inducciones muchas veces terminan en cesáreas. Pero, en el libro Williams Obstetrics, se menciona de inducciones exitosas cuando se ensayan una vez y de no progresar se suspenden, entonces se intentan en los próximos tres días nuevamente. No obstante, es raro ver esta práctica. Por ello, le sugiero comience usted la secreción de su oxitocina para madurar la molécula que le permite a la oxitocina trabajar en el útero. El éxito del ensayo estriba en eso, la oxitocina sintética logra aumentar en número y a madurar las moléculas que reciben la hormona y facilitan la contracción del útero. Para segregar oxitocina de forma natural puede estimular por 15 minutos los pezones y la areola (puede ordeñarse manualmente o usar una bomba de lactancia,si es doble mejor), tome 15 minutos de descanso y vuelva a estimular por 15 minutos. Realice ésto por una hora, hágalo tres veces al día varios días corridos.

* De romper fuente (líquido amniótico -tiene un olor suave a menstruación, no huele a orín) coteje con su profesional de la salud el que todo esté bien. Si no ha comenzado las contracciones de parto o si llega muy temprano en el parto al hospital camine por lo predios de la institución o vuelva a su casa. La Organización Mundial de la Salud , de sus investigaciones deduce que una mujer sana luego de ruptura de membranas y sin cotejos vaginales se evita el riesgo de infección y se puede esperar hasta 48 horas para el comienzo de un parto espontáneo. En la Isla yo he visto que 24 horas es el plazo máximo concedido para lograr parto activo ( 4 centímetros , contracciones cada cinco minutos) para evitar practicar una cesárea. Muy rara la vez, he notado que se permitan 36 horas.

* Muy importante, en la primera entrevista pregunte si va a poder ambular en su parto. Es vital que en el parto busque una posición cómoda para usted, esto ayuda a que el bebé asuma una posición correcta. Su cuerpo le da las señales de lo que necesitan usted y su bebé para hacer un trabajo eficiente y exije ciertas posturas o movimientos para su mejor funcionamiento. Usualmente estas posturas espontáneas la hacen sentir más aliviada. Los huesos de la cabeza del bebé abren camino, rotan y bajan de forma lenta por los huesos de su pelvis. Evite disminuir el espacio pélvico estando acostada sobre su espalda todo el tiempo -mejor de lado-. Eso si, en el momento de sueño profundo que da antes del pujo duerma en la posición que quiera (durante el pujo le aumenta la adrenalina y el cuerpo le dará la energía que necesita para terminar el parto - el cuerpo siempre trabaja a su favor-).

*** Su trabajo en el parto es respirar a de forma consciente en la contracción y hacer lo que el cuerpo le pida, y lo va a hacer bien***.

* Numerosos estudios demuestran que el uso continuo del monitor fetal externo o interno aumenta en demasía el número de cesáreas sin mejorar en forma alguna los desenlaces de un parto saludable. Además, la confinan a la cama. Desde la primera entrevista convérselo, pida descanso del monitor fetal por intérvalos o telemetría (auscultación a distancia que no requiere atarla a una máquina grande e inamovible).
* Coma o tome líquidos durante el parto. Los estudios reflejan que la mujer tiene mayor vitalidad y el parto transcurre mejor. De vomitar con algo en el estómago (lo cual está bien, la relaja más) es menos peligroso ya que los ácidos estomacales solos pueden ocasionar mayor irritación. Las investigaciones reflejan que un estómago lleno no causa problemas en cirugías. Se recomiendan las bebidas para atletas, la miel, teses, agua (ésta se absorbe en menos de 5 minutos), entre otros sustentos ligeros. Orine cada 60 a 90 minutos.

* Considere los masajes, la reflexología, los paños fríos o calientes, la bola de parto, afirmaciones como "cada contracción nos fortalece, me abre y hará que tengamos un nacimiento saludable". El uso de fármacos es efectivo en pocas situaciones, como en un cansancio extremo donde la dilatación se descontinua. La madre descansa, se recupera y es preferible a una cesárea. Recuerde que estos fármacos llegan al bebé.

* La anestesia epidural hace el parto más lento, tiene efectos en el bebé y dificulta la lactancia. Usualmente la mujer la pide en transición, al final de la dilatación que es una fase que dura relativamente poco y que sucede antes del pujo. Permítase varias contracciones para acoplarse a la intensidad del parto antes de solicitarla. Esta es la fase donde usted tiembla (señal de adelanto), tiene sueño y las más intensas sensaciones en la contracción. El sueño es para que descanse y duerma entre contracciones así recupere para cuando llegue el tiempo de sentirse naturalmente despierta y con pujo. Este es un momento donde su acompañante pudiera darle ánimo ayudándola a respirar o sólo hablándole palabras de fortaleza y con ternura. De todas formas, si utiliza la epidural puede descontinuar su uso en el expulsivo para lograr un pujo efectivo.

* Parir acostada comprime vasos sanguíneos que alteran los signos vitales suyos y los de su bebé, razón por la cual se efectúan algunas cesáreas innecesarias. Y, es realizar un trabajo contra la fuerza de gravedad. A menos que el acostarse le surja espontánea y cómodamente adopte otras posiciones, de cuclillas o semisentada, etc.

* Busque información sobre los riesgos y beneficios de los procedimientos de rutina en caso de emergencia y antes de la posibilidad de enfrentarse a ellos. El por qué se utilizan, efectos a largo o corto plazo en usted o su bebé, que otras opciones existen, y si su compañía de preferencia puede estar con usted.

* Acuérdese, nada es ley. Confíe en sus instintos y en su cuerpo, que a su ritmo y compás sabe muy bien parir desde la primera vez que lo tenga que hacer. No persiga en su mente los residuos emocionales de una cesárea anterior, aclare sus dudas y deje ir. Busque gente que le de ánimo positivo, que crea en su potencial y le sea de apoyo. Evite el tema con personas con argumentos no deseados por usted. Lea sobre el asunto. Seleccione con calma quien le va a asistir en su trabajo de parto. Tome al menos un mes de entrevistas. Deje entrar a su vida sólo profesionales de tratos claros que busquen un balance envés de tratar de dominarle, y, que cumplan con los acuerdos que se estipulen. Busque referencias de otras madres. Por último, todos los días dedique 5 minutos para visualizar una buena experiencia, nútrase toda, escriba afirmaciones y póngalas donde las vea. Acepte que la vida sólo trabaja en amor y a nuestro favor.

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¿Cúando es necesaria una cesárea? Artículo extraído de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento http://www.relacahupan.org/cesareas.htm

La Operación Cesárea es un Acto Quirúrgico de Cirugía Mayor, reservada sólo para serias complicaciones que podrían estar ocurriéndole a la madre ó al bebé.

Es importante saber que:
• Conlleva más riesgos y complicaciones que un parto fisiológico (ver artículo sobre riesgos):
lesión a la vejiga, útero y vasos sanguíneos (2 por 100), hemorragia (de una a seis mujeres requieren transfusión sanguínea), accidentes anestésicos, coágulos en miembros inferiores(6-20 por mil), embolismo pulmonar(1-2 por mil), intestino paralizado(10 a 20/100 ligero,1/100 severo) y lesiones en el bebé por bisturí (en dedos, orejas, ojos, cabeza, entre otros)
• Mayores posibilidades de infección
• Problemas respiratorios en el bebé al nacer antes de tiempo ó de la fecha probable de parto.
• Dificulta o impide el apego y el amamantamiento
• El Post parto y la recuperación pueden resultar más dolorosas y prolongadas.
• Mayor pérdida de sangre.
• Aumenta la posibilidad de depresión posparto.
• Si el médico obstetra o la Institución que te atiende tiene más de un 15% de cesáreas en el total de mujeres que asistió, esto indica que excede el índice recomendado por la OMS (Organización Mundial de la Salud). Tenés una altísima probabilidad de ser operada para que nazca tu bebé.

Indicaciones correctas de Operación Cesárea:
o Bebés intraútero con su salud muy comprometida (que no están en condiciones de atravesar un trabajo de parto)
o Necesidad de finalizar el embarazo por enfermedad materna que no responde al tratamiento (por ejemplo diabetes o hipertensión) cuando la inducción "bien realizada" no fue exitosa.
o Placenta Previa OCLUSIVA TOTAL
o Desprendimiento de placenta normo inserta
o Eclampsia
o Procidencia de cordón irreducible
o Bebés atravesados en el útero que no se ubican de cabeza luego de intentar que gire mediante una o varias versiones externas
o Tumores que obstaculizan el paso del bebé

Motivos relativos de cesárea:
• Pelvis "estrecha"
• Sufrimiento fetal
• Infección por herpes vaginal
• Infección por HIV (depende del recuento/cantidad de linfocitos CD4)

Falsas indicaciones de Cesárea
• Bebé grande sin intentar un trabajo de parto previamente
• Bolsa rota de muchos días sin intentar una "buena" inducción
• Evitar el daño del suelo pélvico (periné)
• Bebé de cola o sentado
• Cesárea anterior
• Mellizos
• Cuando el cordón umbilical está enroscado en el cuerpo del bebé
• Bebés concebidos por fertilización o inseminación asistida
• La edad de la madre (muy joven o mayor a 35 años)
• Falla de inducción (inducción de menos de 12 horas de duración) *
• Falta de dilatación *
• Falta de descenso del bebé en el canal de parto *

*Estos tres falsos motivos de cesárea comparten un denominador común que es el poco tiempo que los profesioanales esperan para que estos procesos se completen. Si a las mujeres y los bebé se les da el espacio y el tiempo necesario y que cada uno necesita, la estadística indica quelas mujeres dilatan y los niños atraviesan el canal de parto salvo contadas excepciones (1,5 %)
http://www.relacahupan.org/cesareas.htm

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¿Por qué es tan difícil parir en una institución? - por Por Leilah McCracken.

Aunque no lo creas, la visión que la medicina moderna tiene del nacimiento está basada en un modelo obstétrico masculino; y esto se explica porque, incluso en la actualidad, la mayoría de los médicos son hombres. Paso a paso y de una forma planificada y hasta disciplinada, se supone que las mujeres deben dilatar y borrar el cuello del útero según un modelo ideal de regularidad preestablecido.
Las contracciones tienen que aumentar en intensidad y el cuello del útero se tiene que abrir de manera metódica y oportuna, y que luego hay que expulsar los contenidos del útero de manera predecible, sin molestar a nadie, excepto, probablemente, a la madre. ¡EMPUJA! ¡EMPUJA! ¡EMPUJA! A una mujer se le grita si no se corre, perdón, si no saca al bebé lo suficientemente rápido. Esta idea de “rapidez” proviene del ideal masculino del parto –y todas sabemos que “masculino” y “rápido” suelen ser sinónimos–.

La mayoría de las veces y para la mayoría de los hombres, el orgasmo masculino es, con perdón, muy predecible. Pum, pum, pum, pum, más y más rápido: hasta que ¡Pop!, termina. En cambio el orgasmo femenino es mucho más rico: girando cíclicamente y en espiral hasta llegar al éxtasis, las sensaciones de la mujer disminuyen o se intensifican por lo que siente en su interior. Algunas veces, es rápido e intenso; otras, serpentea sonoramente. Los ritmos orgásmicos de cada mujer son intrínsecos, y diferentes a los de las demás mujeres, e incluso la misma mujer jamás tendrá dos orgasmos iguales. Y es que hay demasiadas variables implicadas: ¿se siente sexy? ¿Puede pensar en una fantasía detalladamente erótica o lo suficientemente simple para brindar estimulación intelectual hasta lograr la satisfacción? ¿Le agradan los olores a su alrededor? ¿Desea escuchar música? ¿Se siente bien, o tiene hambre? ¿Tiene ganas de ir al baño? ¿Están sus uñas muy afiladas? ¿Entrará alguien sorpresivamente a la habitación? Para los hombres, los orgasmos tienden a ser mucho más sencillo (hay que meterla, meterla) de conseguir en la vida.

El problema está en que los hombres tienden a culpar a las mujeres por no alcanzar el orgasmo tan rápido como ellos, se apresuran a etiquetarlas de sexualmente “disfuncionales” y a decir que necesitan estimulantes artificiales o terapia. Peor aún, si no pueden llevar el mismo ritmo que sus amantes masculinos, muchas mujeres terminan creyendo que eso es cierto.

Esta situación es comparable al parto: cada nacimiento, cada ocasión, cada mujer, es siempre algo único. Algunas veces rápido e intenso; otras veces, lento y sosegado. Cada nacimiento sigue su propio programa intrínseco. Sin embargo, si en un hospital una mujer no da a luz lo suficientemente rápido, su trabajo de parto es considerado errático y se piensan que necesita fármacos o manipulación. Le hacen sentir que no sabe parir, que es “disfuncional”, pues no puede seguir el ritmo que se espera. Nuevamente, existen muchas variables involucradas: ¿Le pareció a la mujer que la enfermera que le hizo el examen pélvico estaba disgustada con ella? ¿Fue muy brusco su médico, estaba muy apresurado? ¿Conoce ella a este médico? ¿Su compañero sale a fumar a cada rato? ¿Está incómoda? ¿Está inmovilizada por estar atada a un monitor fetal electrónico o a un gotero intravenoso? ¿Está cansada? ¿Tiene hambre? ¿Es la habitación muy pequeña? ¿Huele mucho a hospital?. Todo esto interfiere con su parto distanciándolo de la esperada manera prefijada y metódica.

En vez de reconsiderar lo apropiado o conveniente de la institución en la cual está tratando de dar a luz, la mujer tiende a sentirse culpable por su arrítmico trabajo de parto, y acepta toda la parafernalia del personal hospitalario para el parto: gel de prostaglandinas, oxitocina sintética, drogas que alteran la conciencia, epidural, nacimiento quirúrgico –fórceps, cesárea–.Si el compañero está acostumbrado a pensar que el cuerpo de su mujer no funciona como sería de esperar, tolerará y consentirá cualquier intervención que se realice para que el parto sea más predecible; incluso presionará a su amada con el fin de convencerle de la habilidad del hospital para salvarla de su defectuoso cuerpo femenino.

Las similitudes continúan. Si mientras hace el amor alguien molesta repetidamente a una mujer, mirándola fijamente su rostro y su cuerpo e instándola impacientemente a que tenga un orgasmo, seguro que no lo tendrá. Lo más probable es que se cierre y se sienta desolada e incompetente. Si una mujer no se siente sexy, no puede tener un orgasmo. Ni siquiera el hombre mejor dotado ni el mayor vibrador zumbando implacablemente en su clítoris harán que una mujer llegue al clímax, a menos que la mujer se olvide de su ser exterior y “sueñe” que llega. Si una mujer siente que su pareja se quedará viendo su papada o sus brazos rechonchos mientras está en medio del éxtasis, no se abrirá al éxtasis. Si una mujer se siente físicamente insegura (por ejemplo, el hombre que la acompaña la amenaza o se muestra hostil hacia su sexualidad femenina), no dejará a su compañero ver su yo íntimo, aunque podría fingir. Y es que es muy arriesgado ponerse en una posición tan vulnerable.

Volviendo al parto: si una mujer no se siente lo suficientemente segura físicamente para dar a luz, si le observan y le tocan continuamente, si ve mesas llenas de tijeras, agujas y fórceps, si le dicen que no puede tener un parto sin intervenciones doloras y peligrosas, no hay manera de que dé a luz; está más allá de su control consciente. Sabe que el ambiente donde está no es seguro para parir: no puede dejar que su bebé salga si ella está muy estresada o herida para cuidarlo. No puede dejarle salir si no tiene la certeza de que estará a salvo en el mundo externo: ve “el carrito de torturas” esperándole; sabe que hay gotas para los ojos esperándolo; un equipo de resucitación que pinchará sus pulmones ; sabe que su hijo será examinado con frialdad y que será alejado de ella, y que los mantendrán separados siguiendo el protocolo del hospital. Sabe que hay extraños esperando para incomodarlo y observarlo. Es un sitio donde cortan los penes de muchos bebés. En su interior sabe que no le puede dejar salir. Por eso detiene su trabajo de parto, pero el hospital sí que sabe cómo sacar al niño a la fuerza, y robarle su parto. Seguramente luego le dirán que el hospital es el sitio más seguro para dar a luz.

Las similitudes continúan. La oxitocina, liberada por la glándula pituitaria en la base del cerebro, y que se libera más fácilmente en la oscuridad, es la hormona con mayor responsabilidad en el parto; también es la hormona encargada del orgasmo. Cada mujer tiene la capacidad secreta de abandonarse, dejarse llevar: en su interior, tiene la sabiduría que le llevará libremente a su sensualidad más dulce, y que le hará flotar exquisitamente en sensaciones orgásmicas. Puede sentir con sus manos cuán bello y cuán sexy intrínsecamente es su cuerpo, y explorar sus curvas secretas con un espejo o su mente. He descubierto que la mejor parte de mis partos llega cuando estoy llena de sensaciones, y estas maravillosas sensaciones provienen directamente de la oxitocina. Dulce oxitocina: amor a tu hijo, sexo, parto, risa, alegría, cálida compañía, amamantar; todos el mismo amor, todos la misma oxitocina…dejarnos llevar por este río hormonal asegura los mejores orgasmos y los mejores partos.

Nuestros mecanismos de supervivencia son sumamente inteligentes; hemos creado, o desarrollado, tal belleza y complejidad alrededor de algo tan sencillo como el parto porque –estoy convencida– tenemos una gran inversión en el futuro de nuestros hijos, tanto en tiempo como en recursos. Tenemos que dar tanto a nuestros hijos, tan infinitamente, día tras día, que debemos “amarlos” tanto como nos sea posible: debemos sentir el ímpetu familiar de la oxitocina; debemos obtener tanto placer de nuestros hijos como sea posible (no erótico, aunque parezca confuso, el amor maternal y el amor de pareja son muy similares químicamente). Es lógico que el mayor ímpetu de hormonas suceda en los primeros días, durante nuestros partos, y cuando los bebés nos necesitan más que nunca. Por eso es criminal destrozar médicamente el parto y separar a una madre de su bebé: se pone en peligro la relación madre e hijo para siempre. En este aspecto, somos bastante únicos, muchos otros animales simplemente excretan a sus crías y siguen con su vida, cuanto antes mejor.

Necesitamos ese rico flujo de hormonas; son una prueba de amor en la sangre. Las muestras tomadas en los humanos en diversos estados de éxtasis revelan niveles sumamente elevados de oxitocina en relación directa con la profundidad de las sensaciones de éxtasis. Necesitamos un éxtasis explosivo de amor animal para apegarnos a nuestra cría, y sentirnos obligadas a cuidar de ella.

Sin embargo, en nuestra cultura tecnológica occidental, se nos dice que hagamos caso omiso a la intensidad de nuestra propia fisiología. Somos animales sociales, y nos vemos obligados a creer lo que nos dicen los “expertos”. Nosotras, como mujeres, le preguntamos a nuestra sociedad qué se espera de nosotras (principalmente reprimir explosiones extasiadas de amor animal), y accedemos para calmar a todos los que nos rodean. Se espera que seamos “buenas chicas” y que no nos quejemos mucho, especialmente sobre el sexo chapucero y los partos terribles. Se nos convence de que las mujeres que tienen orgasmos múltiples y partos sensuales son auténticos “bichos raros”.

Somos inmaculadas y patéticas en nuestra ignorancia. Nos dan biberones de este saber popular cultural tóxico, y transponemos nuestro idealismo infantil en los individuos y las instituciones a quienes confiamos nuestro cuidado pre, peri y posnatal. La mujer, cuando tiene a su primer bebé, corre al hospital, y confía que sus médicos le cuidarán, y le tratarán tan gentil y compasivamente como sea posible; su parto idealizado es como una postal de una tarjeta de felicitaciones. Sin embargo, obtiene lo que la mayoría de las mujeres modernas que tienen a su primer bebé en un hospital: inducción, fórceps, epidural; y se convierte en otra víctima de la ignorancia y la mentira que termina por perpetuar las historias de partos de horror donde “se ha hecho daño”. El resto de las mujeres que van a tener a su primer bebé piensan que nunca les pasará a ellas.

Lo mismo sucede con su primer amante, con la famosa frase: “¿eso es todo?”. Ella esperaba que él conociera automáticamente todos sus puntos secretos, pero al final descubrió que el éxtasis se alcanza mejor sola.

¡Sola! Los orgasmos de las mujeres florecen más libremente cuando se logran lejos de interferencias y espectadores no bienvenidos. ¿No tiene lógica que suceda lo mismo con nuestros partos? El parto es fácil y digno de confianza. Es tan fácil como empujar a nuestros bebés para que salgan y luego irnos a dormir. Y aunque sea lógico pensar mucho en él y dedicar mucha energía para obtener los mejores partos para nosotras, no es lógico pensar que nuestros partos requieren de muchos equipos médicos incisivos yuxtapuestos desesperadamente, y de un ansioso personal de asistencia al parto mal equipado. La parafernalia hospitalaria distrae del parto mismo.

Los cuerpos de las mujeres no necesitan todas estas intromisiones. Creer lo contrario es como pensar que no se puede lograr un orgasmo sin tener el mayor vibrador, el consolador artificial más grueso, la más pervertida revista porno, y el hombre más caliente para ligar. En realidad, para la mayoría de las mujeres, la mayoría de las veces, cuanto más sencillo, mejor. Los artilugios exagerados distraen del sexo mismo.
¿Conclusión? Todos los que se excitan con los partos hospitalarios son unos pervertidos. Porque el equipo hospitalario que interfiere con el parto realmente puede ser tan incongruente, escandaloso y erróneo como los juguetes sexuales; y los médicos que se empeñan en complicar el parto con sus equipos de alta tecnología agresiva e implacable no son más que pervertidos egocéntricos y patéticos. Las mujeres simplemente no los necesitan. El parto es increíblemente sencillo: una apertura privada, oscura y secreta de nuestro ser sexual ancestral. El parto no necesita manipulaciones perversas.

Los bebés sí salen –lo queramos o no-, simplemente salen porque necesitan hacerlo. Es mucho más sencillo y más placentero dejar que nuestros bebés nazcan en la intimidad y con alegría, que con inseguridad mecanizada y dolorosa.

Por Leilah McCracken.

Traducción al español: Andrea Anguera, elpartoesnuestro.org
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"En un mundo donde la mujer está integrada en su entorno natural, nace el bebé como un orgasmo" Una escritora francesa culpa al machismo de que el parto sea doloroso

Muriel Bonnet es la autora de "El nacimiento, un viaje. El parto a través de los pueblos".

*El dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo" impuesta por el sexo masculino.
*Durante 25 años recorrió el mundo para observar cómo se da a luz en las distintas culturas.
*"El parto en verdad está ligado al corazón, dar a luz es algo sagrado, como hacer el amor".

El parto es un acto violento, pero no tiene por qué ser doloroso, aseguró la escritora francesa Muriel Bonnet, quien opinó que el dolor es consecuencia de la actual "cultura del miedo" impuesta por el hombre.

La autora de "El nacimiento, un viaje. El parto a través de los pueblos" explicó que el miedo produce adrenalina, que pone en tensión a las mujeres, por lo que se endurece el músculo del útero y eso genera el dolor.

Acusó a los hombres de imponer el mundo masculino de fuerza sobre el femenino y dijo que esta dominación está causada, a su vez, por el miedo "al poder de la diosa de la creación".

"Es una lucha de poder. Los hombres quitaron a la partera su poder natural de ayudar a sus hermanitas, a sus hijas, a dar a luz y ahora las mujeres tienen que luchar para retomar su derecho natural de apoyar a las otras mujeres para dar a luz", sostuvo.

Cuando el mundo femenino recupere su lugar habrá equilibrio entre hombres y mujeres, aseguró Bonnet, quien durante 25 años recorrió el mundo para observar cómo se da a luz en las distintas culturas.

No hay que dominar al hombre

Aclaró, sin embargo, que no se trata de dominar al hombre, sino de que este ocupe su rol de compañero de la mujer y que la apoye, y que ambos se den la libertad que les corresponde.

Bonnet recordó su primer parto, cuando tenía 23 años, como algo envuelto en una nube de temor e ignorancia, durante el cual usó la epidural, los fórceps y el parto común en el hospital, porque no conocía otras opciones.

Relató que su segundo alumbramiento fue de mellizos y a "cuatro patas", lo que rememoró como una experiencia más sencilla, natural y agradable.

"En otras culturas, el parto no cuesta tanto trabajo, es algo simple", señaló.
Por ello buscó a parteras basadas en la trasmisión familiar ancestral de conocimientos en México, la Amazonía, Canadá, Europa, África o la India.

Dar a luz es algo sagrado

"El parto en verdad está ligado al corazón, dar a luz es algo sagrado, como hacer el amor, pero en la sociedad actual nos olvidamos", explicó.

"En un mundo donde la mujer está integrada en su entorno natural, nace el bebé como un orgasmo", indicó, tras señalar que a través de las mujeres "pasa toda la energía de la vida".

Las mujeres jóvenes sienten esa fuerza que les causa "envidia y miedo", y de ahí nace la enemistad entre suegras y nueras, cuando, según explicó, no debería ser así, ya que "si tienen buenos hombres es porque su mamá ha hecho un buen trabajo".

"Hay que reflexionar sobre cómo queremos que nazcan nuestros hijos y cómo queremos que los reciba el mundo", concluyó le escritora.
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Las DOULAS en el Puerperio
Por Laura Gutman

Decidí desarrollar institucionalmente la profesión de la “doula” para asistir a las mujeres durante el puerperio (según mi punto de vista, los dos primeros años después del nacimiento del bebé), a domicilio.

Lo que intento es integrar al inconsciente colectivo femenino la necesidad de contar con un apoyo maternante exclusivo para el primer período de la aparición del niño. Para ello, organicé un “Equipo de Doulas”, todas profesionales egresadas de la Escuela de Capacitación de Crianza que realizan visitas a domicilio, asistiendo a las madres puérperas en todo lo relativo a la desestructuración emocional acaecida después del parto.

¿Qué cosas tienen que pasar para que una mujer se anime a solicitar una “doula” a domicilio?

Cosas bastantes comunes: por ejemplo, que sea el segundo día en la clínica después del nacimiento del bebé. O cuando regresa a casa después del parto. Cuando cuatro días más tarde el varón retoma su trabajo. Si se siente indefensa o temerosa por nada en especial. Si el bebé llora mucho y no lo puede calmar. Si tiene cualquier tipo de inconvenientes con los pechos. Si tiene ganas de llorar. Si se siente desconectada e irritable con el bebé. Si se siente sola. Si no sabe a quién hacerle preguntas. Si se angustia. Si no encuentra recursos para sentarse a jugar con sus hijos mayores. Si se culpa por no estar haciéndolo bien. Si está desbordada. Obviamente, si tiene mellizos o trillizos (incluso si cuenta con una nurse, o varias). Si el día es muy largo estando sola. Si no tiene interlocutores que den crédito a sus percepciones. Si los hijos mayores la reclaman desmedidamente cuando se ocupa del bebé. Si las noches se parecen al infierno. Si le diagnosticaron una depresión puerperal. Si las personas que la quieren le recomiendan que retome rápidamente su trabajo para “ponerse bien”. Si el marido llega cada vez más tarde a casa. Si sencillamente está deprimida.

Ahora bien, desde que el mundo es mundo, las mujeres han parido y criado hijos sin “doulas”, y casi todas sobrevivieron. ¿Acaso hay mujeres tan ineptas que sin “doulas” no son capaces de hacer las cosas correctamente? ¿Por qué serían acreedoras de tanto lujo?

En los umbrales del siglo XXI, las mujeres exitosas o simplemente inteligentes creemos disponer de recursos suficientes para atender a un bebé. Cuanto más vivamos en el mundo “yang”, más desértico nos resulta el mundo “yin”. Por eso, una “doula” a domicilio no es un lujo, es una prioridad que todas las mujeres merecemos, ya que un niño pequeño depende del equilibrio emocional de su madre. A lo largo de la historia, las mujeres hemos construido sostenes posibles que nos garantizan suficiente sostén para la crianza de los niños. Ingresar con comodidad en el mundo externo no nos facilita la fusión ni la comprensión de los mundo sutiles. En realidad, estamos más huérfanas que nuestras abuelas en muchos casos. Si bien cada mujer reacciona en forma diferente durante el puerperio, una mujer bien sostenida está en mejores condiciones de sostener a su bebé.

La “doula” interpreta la experiencia interior de cada madre, avalando todos los cambios invisibles y traduciendo al lenguaje corriente la experiencia del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida en el universo “yin”.

Desde ya, también espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas de los Misterios de la Maternidad y despierte en nosotras la intuición ancestral, la sabiduría y el regocijo de la transformación.

La “doula” representa de esta manera al arquetipo de “La Gran Madre”. Su principal función es la de maternar a la madre para que, entonces, pueda maternar a su hijo. Creo que las “doulas” como institución, pueden convertirse en un sostén fundamental para las mujeres del siglo XXI.

Extraído del libro PUERPERIOS Y OTRAS EXPLORACIONES DEL ALMA FEMENINA, pág. 113, Capítulo 5 - Las "Doulas"
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El Poder Natural de la Mujer

Por Vicki Noble
http://doulaamorosamente.blogspot.com

“El ejemplo mas obvio de cuánto nos hemos apartado de nuestras raíces orgánicas como comunidad femenina lo constituyen, en nuestra cultura actual, las prácticas relacionadas con los nacimientos.
Las mujeres hemos llegado a creer que no sabemos cómo tener bebés. El hecho nos inspira temor, nos aterroriza, y buscamos la ayuda de los “expertos” para hacerlo bien. Ingresamos en ambientes esterilizados, inhóspitos, alejados de nuestro hogar y nuestra familia, a fin de yacer con los pies levantados para que un técnico extraiga el bebé de nuestro cuerpo. Nos hemos convencido de que, si lo hacemos de otra manera, pondremos en peligro a los niños que traermos al mundo, que los perjudicaremos y apareceremos como unas irresponsables ante nuestros hijos. De modo que, sumisamente, aceptamos los consejos del Médico Todopoderoso y su personal de guardapolvo blanco y, consecuentemente, sobrellevamos en nuestro parto un alto “grado de complicaciones”. Vamos al hospital para hallarnos “seguras”, para ingerir drogas que nos “ayudarán” a hacerlo mejor; seguimos las indicaciones y nos rasuran las partes pudendas, para que al “desgarrarnos” no contaminemos a nuestro hijo.

¿Dónde está el animal que hay en nosotras? ¿Qué se ha hecho de nuestro instinto natural? ¿Cómo imaginamos que han nacido bebés durante todos estos milenios, antes de que inventáramos los hospitales y que los hombres se ocuparan de los partos? Es como si sufriéramos de amnesia; simplemente, no recordamos”.

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¿Qué es una doula?

Cuando los partos ocurrían en la comunidad, y no en hospitales, las mujeres eran constantemente acompañadas por otras mujeres durante el trabajo de parto, parto y postparto.
Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que le ofrece apoyo emocional continuo.

Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (Klaus MH, Kennell JH, Klaus, PH, 2002).

La palabra Doula es en griego una mujer que sirve a otra, pero hoy se utiliza para referirse a una mujer experimentada en parto, que acompaña a la futura madre durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole información, y apoyo continuo, en aspecto físico y emocional, sin la responsabilidad del quehacer clínico. Ella observa, evalúa el estado emocional y responde a éste con palabras delicadas, elogia, destaca progresos, sugiere cambios de posición o movimientos, masajea las partes tensas, ofrece sugerencias a la pareja o familiar, ofreciendo un ambiente de intimidad, seguridad y tranquilidad.

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Sitios Recomendados
Argentina:
www.parirconparteras.com.ar
Sitio de las parteras Marina Lembo, Karina Antunez y Silvina Cirrincione

www.escueladeparteras.com.ar
Escuela de Parteras Comunitarias del Siglo XXI

www.dandoaluz.net
Asociación Civil Dando a Luz

www.serparteras.com.ar
Asociación Civil Parteras

www.doulasdeargentina.com.ar
Doulas de Argentina

usuarios.advance.com.ar/colegio obstetricas d1
Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires. Distrito I La Plata

www.tierradepartos.com.ar
Sitio de la Partera Sandra La Porta

www.partolibre.com.ar
Sitio de la partera Raquel Schallman

Latinoamérica:
www.relacahupan.org
Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento
www.parteras.org
Parteras de México Grupo Ticime
www.lunamaya.org
Casa de Partos y Escuela de Parteras – Chiapas - México
www.sanmiguel-casa.org
Casa de Partos y Escuela de Parteras - Guanajuato – México

Resto del Mundo :
www.internationalmidwives.org
ICM- Confederación Internacional de Parteras.
www.midirs.org
Servicio de información científica actualizada para parteras – Reino Unido
www.midwife.org
Colegio Norteamericano de Parteras Enfermeras
www.thefarm.org/midwives
Parteras de la Granja - Norteamérica.
www.thematrona.com
Escuela de Partería Holística
www.mana.org
Alianza de Parteras de Norteamérica
www.womenwithwomen.org
Parteras que brindan atención a poblaciones de bajos recursos. Norteamérica
www.ancientartmidwifery.com
Escuela de Partería Arte Ancestral - Norteamérica
www.birthcenters.org
Asociación Nacional de Centros de Nacimientos. Norteamérica
www.midwiferytoday.com
Sitio de la revista Midwifery Today. Información sobre parteras, parto domiciliario, en agua. Eventos, productos, artículos disponibles.
www.knov.nl
Asociación de Parteras de Holanda
www.marsupioscuola.it
Escuela Elemental de Arte Obstétrica - Italia
www.midwiferytoday.com/international
Link con sitios de partería de todo el mundo
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16 recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el parto

Estas 16 recomendaciones tienen por base el principio de que cada mujer tiene el derecho fundamental de recibir atención prenatal apropiada; que la mujer tiene un papel central en todos los aspectos de esta atención, incluso participar en la planificación, realización y evaluación de la atención; y que los factores sociales, emocionales y psicológicos son decisivos en la compresión e instrumentación de la atención prenatal apropiada.

1. Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.

2. Debe fomentarse la capacitación de obstétricas o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.

3. Debe darse a conocer entre el público servido por los hospitales información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentajes de cesáreas, etc.)

4. No existe justificación en ninguna región geográfica para que más de un 10 al 15% sean por cesárea.

5. No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior transversa del segmento inferior. Por lo general deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, donde quiera que se cuente con un servicio quirúrgico de urgencia.

6. No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el resultado del embarazo.

7. No está indicado el afeitado de la región púbica ni las enemas preparto.

8. Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostada boca arriba) durante el trabajo de parto ni el parto. Se las debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiere asumir durante el parto.

9. No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la abertura vaginal)

10. No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%.

11. Debe evitarse durante el parto la administración por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requieran específicamente para corregir o evitar una complicación en el parto.

12. No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.

13. El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo permita el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido justifica la separación de la madre.

14. Debe fomentarse el inicio inmediato del amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.

15. Deben identificarse las unidades de atención obstétricas que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.

16. Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una evaluación adecuada.

Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre "Tecnologías de Parto Apropiadas" publicado por la OMS en abril de 1985. leer texto completo (pdf.)
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MITOS Y VERDADES sobre embarazo y parto- fuente www.dandoaluz.net

Siempre están circulando una serie de mitos en torno al embarazo, el parto, el nacimiento, la lactancia y crianza. Aquí compartimos algunos de ellos, si querés aportar nuevos son bienvenidos y si tenés alguna duda o mito resolver también. Escribinos a info@dandoaluz.net

Cuando se rompe la bolsa empieza el trabajo de parto:
Esto no siempre es así, a veces la bolsa se rompe durante el trabajo de parto, otras veces unas horas antes. En la gran mayoría de los casos el parto se desencadena espontáneamente antes de las cuarenta y ocho horas
Hay que evitar infecciones que puedan ascender desde la vagina hacia el bebé en ese período. Evaluar con el médico la necesidad de antibióticos, no realizar tactos vaginales)

“Si no te hacen una episiotomía te desgarrás”
Está científicamente demostrado que la episiotomía no evita los desgarros graves y que no deberían hacerse nunca episiotomías rutinarias.

No podés comer ni tomar durante el trabajo de parto porque te podés aspirar el vómito en caso de que te hagan una cesárea.
Beber jugos o ingerir cómodas livianas y energéticas previene la fatiga materna .La Organización mundial de la salud recomienda no restringir la ingesta de alimentos durante el parto.

Hay que cortar el cordón rápido porque le va sangre al bebé y eso es malo.
El corte oportuno o tardío del cordón previene la anemia durante los primeros meses del bebé.

Una cesárea es más segura que un parto vaginal.
Una cesárea tiene mayores riesgos de hemorragia e infecciones maternas, a la vez que aumenta el riesgo de dificultad respiratoria para el recién nacido.

La peridural no tiene riesgos
Es una intervención médica y como tal conlleva riesgos que deben ser debidamente informados a cada mujer.

Sin peridural no podés disfrutar del parto.
Cada mujer es diferente y tiene derecho a transitar el parto según sus convicciones y debidamente informada.

Si no te rasuran los genitales te podés infectar.
No aporta ningún beneficio, además de ser incómodo y potencialmente riesgoso por favorecer infecciones en la piel debido a micro traumatismos.

Si te hacen enema no te hacés caca en el parto
El intestino se evacua espontáneamente durante el inicio de trabajo de parto .La OMS desaconseja las enemas por producir malestar materno y distensión abdominal,

No hay que gritar porque perdés fuerza
Las mujeres somos libres de expresar nuestras emociones .El grito, como en cualquier situación apasionada refuerza nuestras intenciones.

• Durante el Trabajo de Parto tenés que estar acostada y con monitor para cuidar la salud del bebe.

Solo en los casos de embarazo de alto riesgo el monitoreo puede aportar datos beneficiosos. Para el resto de los embarazos el monitoreo ha demostrado ser perjudicial, debido a que aumentan las cesáreas por errores diagnósticos.

Hay que romper la bolsa antes de que nazca porque ya no cumple ninguna función.
La bolsa protege al bebé de infecciones, y amortigua el impacto de su cabeza contra la pelvis ósea. Hace que el parto sea menos doloroso ya que la cabeza del bebé no impacta directamente sobre el cuello uterino.

Tuve cesárea porque no dilato.
Seguramente tuviste una cesárea porque no supieron esperarte.

• Voy a cesárea programada porque no voy a dilatar.
La única manera de saber que un parto es posible es permitiendo que el parto transcurra, bajo una supervisión idónea.

Tengo una cesárea anterior y me dijeron que si intento un parto vaginal se me puede romper el útero.
La probabilidad de rotura uterina es menor al 0.5% y depende mucho del antecedente infecciones post quirúrgicas en la cesárea anterior o del uso indebido de oxitocina para acelerar el parto.

• Todos los partos requieren goteo.
Falso. La mayoría de los partos sólo requieren paciencia.

• Hay que colocar la vía por si hay una emergencia.
Solo si se prevé que pueda haber alguna complicación.

• Las cesáreas previenen los prolapsos y la incontinencia urinaria.
Hay una tendencia hereditaria a los prolapsos con o sin incontinencia urinaria. Estos trastornos pueden ocurrir independientemente de la vía del parto. Por el peso de la gestación sobre un periné poco elástico, por ejercicios inapropiados (correr, saltar, levantar pesas, etc.)
Esto puede prevenirse o mejorarse mediante ejercicios específicos para el periné.

• Si tengo relaciones sexuales embarazada ¿el pene puede lastimar al bebé?
Durante el embarazo la cabeza del bebé esta muy alejada de la porción de la vagina que puede alcanzar el pene.

http://www.dandoaluz.net/mitos.htm
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Parto Natural - Por Sandra Laporta

El parto natural se presenta como una alternativa que privilegia, ante todo, la libertad de elección de la mujer a la hora de parir.
Eligiendo el lugar, la forma, la posición, las personas y hasta el ambiente del nacimiento.
Propongo aprender a escuchar al cuerpo, descubrir sus necesidades, aceptar sus transformaciones y así obtener mayor seguridad, disminuir la ansiedad y profundizar el vínculo madre-bebé.
La madre puede estar acompañada, sin restricciones de quiénes quiera (pareja, padres, amigos u otros). Tiene toda la libertad de caminar, moverse y elegir las posiciones que necesita durante la dilatación y el período del parto.
La conexión más importante para la mujer es una preparación de abordaje corporal para que pueda saber y descubrir cuáles son y pueden llegar a ser sus propias y únicas necesidades. Escuchar el cuerpo y sus emociones.

Sandra La Porta

Lic. en obstetricia

La mujer es libre para elegir en prioridad de sus necesidades físicas y emocionales.

Ventajas del parto en cuclillas:
• La fuerza de gravedad ayuda el descenso del bebé.
• Aumenta la contractilidad uterina y la circulación.
• Mejora la respiración materna.
• Disminuye el sufrimiento fetal.
• Amplia el canal de parto.
• Disminuye la duración del período expulsivo.
• Evita la episiotomía y disminuye las cesáreas.

Ventajas del parto en el agua:
• Provee mayor confort y movilidad.
• La flotación reduce la presión en el abdomen y la presión arterial.
• Mejora la circulación oxigenando mejor al bebé.
• Ayuda a la madre a conservar su energía.
• Facilita la relajación y la respiración.
• Estimula la dilatación del cuello uterino.
• Facilita el período expulsivo.

Ventajas del parto en casa:
• Intimidad y comodidad en entorno familiar.
• Son menores los riesgos de infecciones para la mamá y el bebé, que en un hospital, mientras se den las condiciones de higiene y temperatura ambiental.

... Porque propongo vivir el alumbramiento de tu hijo como un hecho humano, social y relacionado con la salud, en lugar de tomarlo netamente como una intervención médica.
... Porque los médicos no pueden hacerlo todo, es la mujer quien debe parir. Considero que poner mucho énfasis en la medicina y la tecnología es esperar todo del afuera sin conectarse uno mismo.
... Porque cuanto mayor sea la intervención médica y la mujer esté más desconectada con ella misma, mayores serán las complicaciones y mayores terminan siendo las intervenciones. Es un círculo.
... Porque sentir que otros hacen y deshacen sin tenernos en cuenta, sin tener capacidad de decisión sobre uno mismo y sobre nuestro bebé genera frustraciones posparto importantes.

http://www.tierradepartos.com.ar/acerca.html
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Panzas eran las de antes - Por Sonia Santoro | 8.1.2007 - Artemisa Noticias - www.artemisanoticias.com.ar

Cuando estás embarazada todo el mundo se siente con derecho a opinar de tu cuerpo. Dejemos de lado la predisposición personal a escuchar en menor o mayor medida lo que el otro dice e incluso el hecho de incentivar de alguna forma inconsciente este tipo de comentarios. El hecho es que se han sentido y concedido con derecho a opinar despectiva, injuriosa y groseramente sobre mi cuerpo.
En los cinco meses de embarazo, desde la ignota empleada de un negocio del barrio al que nunca voy -y ahora menos- hasta una destacada ejecutiva dedicada a asuntos vinculados con los derechos humanos y de las mujeres, con todos los matices imaginables en el medio, se han sentido con ese derecho sobre mí.
No hablo ya de los sabidos y reiterados comentarios acerca de la panza redonda o puntuda según el sexo, la cara linda o fea atribuida -¡qué raro!-, a una futura beba o bebe respectivamente y afines, sino del peso y el tamaño de mi cuerpo.
Hay que decir que este es un tema que a mi particularmente me preocupa, como a tantas otras mujeres, por no decir todas, que haciendo dietas o no, expresando u ocultando sus temores frente a la balanza, viven el aumento de peso con cuasi pavor. Y sobre todo me preocupa en estos días que mi habitual relativo control sobre el asunto se fue por el barranco del olvido. Pareciera que mi cuerpo ya no es mío, y tiende a la desmesura, hay que decirlo. La psicoterapeuta familiar Laura Gutman dice que cuando las mujeres estamos embarazadas y cuando parimos aparece nuestra sombra, esto es lo que habitualmente no vemos de nosotras mismas, lo más oscuro, ancestral, inconsciente que en nuestra vida ordinaria no aparece y que en estos tiempos se manifiesta a fuerza de emociones virulentas, llantos, torpezas, desmezuras varias y poca racionalidad. Empiezo a creer que esto que me persigue es mi sombra, pero no dejo de ver que la sociedad, digamoslo, ayuda bastante.
En fin, el punto, como decía, es que cuando una esta embarazada el cuerpo ya no es el mismo, pareciera que dejamos de ser mujeres para ser solo, apenas, o sobre todo, madres. Y por qué no, un poco infantiles, por lo menos eso es lo que nos hacen sentir desde los médicos hasta las profesoras de gimnasia que olvidan sistemáticamente nuestros nombres para llamarnos mami, mamita o, como no, gordi y derivados.

La imagen que tengo sobre las mujeres embarazadas de cuando era niña, me muestra mujeres grandotas con acordes vestidos que caían con amplitud desde el pecho hasta abajo de las rodillas. Las mujeres embarazadas podían ser mujeres grandes, o mejor, debían.

Hace un tiempo creo que las cosas están cambiando bastante en este punto. Los obstetras cada vez exigen que las embarazadas aumenten menos. He llegado a escuchar que 7 kilos sería lo más razonable. Claro, razonable para ellos que no sienten como su estómago languidece, su sueño sufre interrupciones de lo más arbitrarias, sus tetas se convierten en globos y demás cambios, por hablar solo de los concretos. Es decir, de razonable, lo del embarazo para quien lo porta no tiene nada. Y ellos, con sus tablitas, siguen exigiendo raciocinio en la medida de las porciones, las emociones y afines.
Lo cierto es que en las calles de la ciudad de Buenos Aires abundan embarazadas con cuerpos gráciles y esbeltos. Mujeres con pantalones y remeras al cuerpo. Agiles, elegantes, delgadas, sobre todo delgadas. A ellas preferentemente se las ve lindas. “¡Qué bien que estás! – dicen-, no parece que estás embarazada”, como si la belleza estuviera justamente en no parecer de cinco, siete u ocho meses. ¿Será que no se acepta el desborde del cuerpo ni siquiera durante el embarazo? ¿O que esas mujeres son simplemente mujeres que siguen con sus vidas como si tal cosa, sin que la alimentación varíe sus vidas, la piel estirada sus formas y el cansancio sus rutinas?.
Por supuesto que siempre hubo, hay y habrá mujeres delgadas. Pero me llama la atención que cada vez sea menos frecuente ver a las otras. ¿Dónde estarán? ¿Escondidas detrás de joggins inmensos, ocultas de una sociedad que las mira controlando lo que comen?.

Hace un tiempo, la madre de un compañerito del jardin de mi hijo, le decía a otra que estaba embarazada y vomitando a raudales en los primeros meses: '¡Qué bueno, asi no engordas!'. Del otro lado no hubo comentarios, solo una sonrisa cómplice.
Tengo cinco meses de embarazo y hoy me dijeron si estaba por parir. Ante mi negativa, la vendedora dijo: 'cuidate, mira que después para bajarlos cómo hacés'. 'Se bajan rápido', dije yo, por propia experiencia previa pero para contrarrestar con algo tanta intromisión.

Hace un par de días, una alta ejecutiva me había dicho, como corolario de una reunión en la que ella tuvo el control absoluto todo el tiempo: “¿cuánto te falta? estas gorda, eh.” “Gorda no se le dice a ninguna mujer”, me gustaria haberle dicho, pero se me ocurrió más tarde, después de digerir el maltrato de aquellas palabras.
Creo que a ninguna mujer en estado “normal” se atreverían a decirle algo así perfectas desconocidas. Ni hablar de que alguien haga comentario semejante frente a un hombre con panza, de esos que muchas veces parecen estar en estado.
¿Qué pasa con las embarazadas, entonces? ¿Y qué pasa que los comentarios más entrometidos vienen de otras mujeres? ¿Por qué las mismas embarazadas habilitamos este tipo de comentarios? ¿Y por qué para las mujeres estar en peso es tan importante como tener un hijo?
Me escudaré en mi excesiva sensibilidad para justificar mi subjetivísimo punto de vista sobre este asunto. Sin embargo, tengo la sensación de que unas cuantas mujeres, embarazadas, puérperas o ex de estos estados, se sentirán identificadas con lo que digo y estarían dispuestas a votar un manifiesto en este sentido. ¡Que así sea!
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Parir como las diosas - Recuperando el parto vertical - por Analía Bernardo, extraído del libro digital de la Colección Mitología Femenina - Solicitá la obra completa a la autora: analiabernardo@yahoo.com

Cristianismo y la medicina le quitaron
a las mujeres el conocimiento sobre sus partos
Para la medicina es el médico
el que trae al niño al mundo, no la madre
Triple Jornada, mayo 2004

Mujeres urbanas están comenzando a reclamar el parto vertical, sentadas o en cuclillas, que aún practican de manera satisfactoria las indígenas y campesinas en distintas partes del planeta. Figuras arqueológicas muestran a diosas y a mujeres pariendo desnudas en estas posiciones. Una de ellas, con seis mil años de antigüedad, muestra a la Gran Diosa de Catal Hüyük (Anatolia, hoy Turquía) pariendo desnuda sentada en un trono, flanqueada por dos leopardos sobre los que apoya sus manos mientras su vagina comienza a coronar. El trono de gobierno de esta primigenia Diosa de la Vida es la silla de parto de la mujer prehistórica del neolítico agrícola.

En Australia, la Serpiente Arco Iris fue pintada en una cueva como una parturienta desnuda y con las piernas abiertas y flexionadas -en forma de m- luego de haber parido a las madres de los ancestros australianos que aparecen en la pintura rupestre debajo de la diosa creadora.

En Mesoamérica, los aztecas esculpieron una hermosa escultura de Tlazolteotl (la diosa luna de la fértil tierra, patrona del erotismo, del parto y del destino) pariendo desnuda en cuclillas, las manos sobre sus nalgas y la boca abierta mostrando los dientes y gritando mientras emerge un bebé hacia abajo y mirando hacia adelante de entre sus piernas. Tlazolteotl apoya sus pies sobre unos tacos de pocos centímetros elevando los talones para así estabilizar la postura.

Una Pachamama pariendo en cuclillas, con la luna, el sol y las estrellas pintados sobre el rostro, fue desenterrada en Villa Las Rosas, ciudad de Salta, Argentina. Una de las tantas imágenes que representan el conocido parto vertical precolombino como así también el poder sagrado de la Diosa Tierra (1). Los gestos y actitudes de estas y otras diosas son un reflejo de las prácticas y tradiciones de las mujeres respecto del parto, a la vez que el parto vertical y en cuclillas de las diosas es un arquetipo femenino creador de la vida y de la cultura.

Estas prácticas persistieron en las primeras sociedades patriarcales de Occidente como eran la griega y la romana. La diosa Ilitia, patrona de las parturientas y las parteras griegas, suele aparecer arrodillada representando tanto a la partera como a la parturienta en una variante de la posición en cuclillas. Y durante el Imperio Romano se tallaron frisos que muestran la forma en que parían las mujeres: sentadas en un sillón mientras que la partera espera arrodillada y otra mujer sostiene a la parturienta por debajo de los brazos (2).

En las crónicas sobre el Buda, que se remontan al siglo V A.C., encontramos a la reina Maya pariendo parada. Ella viajaba con su cortejo y a medio camino comenzó el trabajo de parto. El cortejo se detuvo y la reina se adentró en el bosque junto con sus doncellas, que formaron un círculo en torno a ella. Maya tomó con sus dos manos la rama flexible de un árbol y comenzó a parir en forma vertical al pequeño príncipe. Una estatuilla procedente de la India del siglo XVI sigue mostrando esta forma de dar a luz: una mujer parada junto a dos mujeres, una a cada lado, a las que abraza apoyando sus brazos en los hombros de sus compañeras pudiendo de esta manera poner los pies sobre la tierra y flexionar las rodillas; bajando y subiendo el cuerpo con cada contracción. Las dos compañeras llevan frascos con preparados de hierbas que aplican masajeando el vientre de la parturienta. Las tres figuras se completan con la partera arrodillada recibiendo al niño o niña que emerge cabeza abajo.

En la Europa cristianizada el parto seguía estando en manos de las mujeres y de las parteras, que heredaron estas prácticas ancestrales. Sin embargo, la persecución de las brujas -muchas de las cuales eran parteras experimentadas- y la naciente medicina moderna durante el Renacimiento transformaron progresivamente el parto natural vertical en una enfermedad y a la parturienta en una paciente débil y sin conciencia que debía permanecer en posición horizontal en la cama, y más tarde en el hospital. Esta inmovilidad y debilitamiento psicofísico estaba sustentado por otras posiciones sexuales, sociales, religiosas y económicas de opresión. El parto horizontal en la cama matrimonial es consecuente con la postura de la mujer durante el acto sexual y está asociado con estar enferma en la cama y con entregar el cuerpo al accionar del médico.

En Argentina, el gobierno de Néstor Kirchner ha presentado un proyecto para "humanizar el parto". Este reconoce el derecho de la parturienta a estar acompañada por una persona de su confianza durante el parto. Hay países donde en clínicas privadas también se permite esta compañía, pero es apenas un primer paso, insuficiente para cambiar las prácticas médicas del parto horizontal. Esta presencia podría aminorar el maltrato psicofísico que sufren las parturientas en hospitales y clínicas, públicas y privadas, siempre y cuando el/la acompañante no termine aliándose con el médico y reforzando el sometimiento de la mujer o desmayándose y generando culpas en la parturienta. Parecería más conveniente que la mujer vaya acompañada por una mujer (familiar o una amiga) que ya haya pasado por la experiencia del parto y tenga una conciencia formada de respeto y dignidad hacia la mujer que está dando a luz.

La compañía durante el parto no toca ni modifica las prácticas médicas del parto horizontal en sí mismas, entre las cuales, según la nota "Parir" del suplemento Las 12 (3), están atar a las parturientas a las camillas, silenciarlas, no dejarlas deambular ni ponerse en cuclillas. Una práctica patriarcal en la que, según especialistas consultados, la corporación médica se apropia del parto, maltratando con expresiones desvalorizantes a las parturientas, tratándolas como niñas tontas y culpabilizándolas si el parto se alarga o se complica, cuando en realidad es la misma posición horizontal la que alarga y complica el parto, aumentando el sufrimiento de la mujer y del feto que debe transitar por un canal que se ha estrechado e ir en contra de la ley de la gravedad mientras que la madre, inmovilizada, no dispone de todo su cuerpo para parir.

Esta evidencia ampliamente certificada por médicos especialistas en parto vertical es constantemente ignorada en las facultades de medicina de nuestro continente. Al enseñar e imponer aquella posición antinatural que anula la energía corporal y la conciencia de la parturienta para moverse y dirigir el parto, la corporación médica le da la espalda a milenios de experiencia femenina. Las hembras sapiens han parido a la humanidad en cuclillas y en posición vertical desde la prehistoria y aún lo siguen haciendo en grandes áreas del planeta con éxito y eficacia, pariendo más rápido y con menos dolor.
El parto horizontal rompe con esta experiencia milenaria presentándose desde hace apenas unos pocos siglos como la única forma aceptable y exitosa de parir, lo cual es parcial y cuestionable. Una nota de la revista argentina Clarín daba cuenta tiempo atrás del éxito del parto en cuclillas entre mujeres indígenas del sur del Brasil, con menos complicaciones que las mujeres occidentalizadas. Sin embargo, pocas veces las corporaciones médicas toman en cuenta la experiencia de las mujeres, menos aún la de los pueblos originarios, y desacreditan ese saber desde el más puro androcentrismo. Una imagen sintetiza esta negación. En libros de obstetricia y enciclopedias de divulgación médica se suele mostrar el perfil de una embarazada parada con el bebé saliendo por el canal de parto, arqueándose a través del mismo, emergiendo hacia abajo y adelante. Esta imagen del parto natural-vertical luego es negada en la práctica médica con el parto horizontal.

Con todo, en estos últimos años han surgido agrupaciones de mujeres, médicos y parteras que vuelven a estas ancestrales prácticas integrándolas a los conocimientos modernos. La cuestión de fondo es saber si el Estado modificará el parto horizontal en la enseñanza y práctica médica para que los beneficios del parto vertical lleguen a las mujeres de todos los sectores a través de una política de género que humanice el parto de manera integral y en consonancia con los derechos de las mujeres.

Como en muchos otros temas de la problemática femenina, los símbolos y creencias religiosas pueden jugar a favor o en contra. Tener un dios masculino que crea sólo con la palabra y saca a la mujer de la costilla de Adán, por ejemplo, cuando en el mundo natural ninguna mujer nace de un varón y ninguna hembra (o varón) de un macho, es un modelo simbólico muy distinto a tener primigenias diosas que crean con sus cuerpos desplegados, dinámicos y concientes; accionando durante el propio parto y sobre la creación que están llevando a cabo.

La influencia del modelo religioso cristiano puede verse en la práctica del parto horizontal donde el médico aparece como creador. Es él quien “saca el bebé del cuerpo de la mujer", el que "lo trae al mundo". El médico controla y dirige el parto mientras que la parturienta es una participante pasiva y asustada que sólo puede mirar al techo de la sala de partos y acatar órdenes sin demasiada conciencia de lo que sucede en su cuerpo ni lo que otros hacen con él.

En posición horizontal la mujer no ve nacer a su hijo o hija, el médico sí. La parturienta asume una posición incómoda, limitada y dolorosa para que el médico se mueva cómoda y libremente.

Por otra parte, haber pasado de aquellas diosas creadoras con cuerpos desnudos y activos a la figura de María como modelo femenino ejemplar, ha tenido consecuencias directas sobre la experiencia del parto como así también sobre el cuerpo, la sexualidad, la anticoncepción y la conciencia autónoma de las mujeres.
A María nunca se la representó pariendo y pocas veces embarazada o dando de mamar. "La Madonna del Parto" de Piero della Francesca (1460) es uno de los pocos frescos donde la Virgen aparece con un prominente vientre de nueve meses, parada y con un vestido medieval color verde mientras dos ángeles abren las cortinas de la cueva-tienda para dejar a la vista a la que va a parir (4).

Muchas veces se ha comparado la vida de Buda con la de Jesús. Sin embargo, el parto de María ha sido ocultado, reforzando la pasividad e ignorancia de las mujeres occidentales sobre el cuerpo y la sexualidad femenina. O bien ridiculizado, como cuando las monjas de mi escuela primaria nos decían que Jesús había nacido de la rodilla derecha de María y que ella no había sentido nada. De la misma manera las madres tuvieron que mentir a sus hijas sobre el proceso natural del parto con aquello de "salir de un repollo" o “venir de Paris”.

Aún en las películas, María suele aparecer pariendo acostada convenientemente tapada, cosa que ninguna mujer de su época haría, más aún si iba a tener que asistirse a sí misma, ya que los relatos bíblicos no mencionan partera alguna. Entonces su posición habría sido permanecer sentada o en cuclillas, pariendo sobre unas mantas. Además, el arte cristiano persiste en presentar a María con un cuerpo femenino preadolescente, sin pechos desarrollados y sin curvas, pronunciadamente delgado. Hasta hubo épocas, como la colonial en América Latina, en la que la iglesia católica prohibió a los artesanos modelar el cuerpo de la madre de Jesús exceptuando el rostro y las manos montadas sobre un soporte, oculto debajo de los amplios vestidos de la Virgen.

El mandato aceptado por María de "hágase en mí según su voluntad", es decir la del dios masculino, ha sido otro elemento simbólico para subordinar el cuerpo y la conciencia de la mujer durante el parto horizontal al poder del médico patriarcal.

Para las mujeres de culturas precristianas, parir verticalmente asistidas por parteras experimentadas y acompañadas por parientas que ya han pasado por esa experiencia iniciática, era un importante ritual femenino que expresaba la dignidad y el poder de la mujer dentro de la comunidad. Y allí estaban las diosas y las Pachamamas para guiar a las mujeres con actitudes y posturas que liberaban las energías del cuerpo y del alma en el momento de parir y en otras situaciones.

Los movimientos y contorsiones de la que está dando a luz en posición vertical dieron origen a muchas danzas del vientre y, el lugar del parto a un espacio sagrado, cálido y protegido que los templos reprodujeron con capillas, arcos y formas vaginales y uterinas. Los gemidos y gritos de la parturienta, sus instintos liberados, sus sensaciones orgásmicas y la técnica de parto vertical en sí misma servían de instrucción para las novatas que eventualmente presenciaban el parto. Y en un caso de emergencia podían parir solas.
Indígenas latinoamericanas suelen hacerlo, dando a luz en cuclillas sobre la tierra depositando al bebé con su vagina sobre una manta o un colchón de hojas y recibiéndolo con sus propias manos. En medios urbanos esto también suele suceder cuando una joven da a luz sobre el piso del baño siendo ella misma, partera y parturienta.

¿Por qué en nuestra sociedad las mujeres no presenciamos el parto de otras mujeres y sólo comenzamos a tener una vaga idea cuando ya estamos en la camilla de parto horizontal sin poder ver y decidir? Ver anticipadamente la práctica del parto horizontal -y del vertical- brindaría a las mujeres una mayor conciencia sobre lo que ocurre con sus cuerpos y sobre cuáles son las posibilidades para parir de otra manera más satisfactoria.
Imagino que la corporación médica, tarde o temprano, tendrá que asumir su propio "complejo de útero" y dejar de proyectarlo como sombra sobre las parturientas, oscureciendo sus conciencias, cuerpos, instintos, biología e intuición. Si ellos no están dispuestos a arrodillarse -casi reverencialmente- ante la mujer que está dando a luz, a escuchar sus gritos, a esperar mientras ella camina y deambula, sin ser rasurada ni tajeada, será muy conveniente que se corran a un costado y dejen a médicas/os, obstetras y parteras que sí están dispuestos a una nueva, y ancestral, cultura del parto donde la parturienta pueda reencontrarse con su cuerpo y con su poder creador, posicionándose como la protagonista del mismo.

La mayoría de las mujeres aceptan el parto horizontal-patriarcal porque no conocen otra cosa que hospitalizarse como enfermas. Modificar esta situación no sólo corresponde al Estado, las facultades de medicina y a la práctica médica sino a las mismas mujeres que tendremos que cambiar física y mentalmente las actitudes hacia el parto.* escritora y periodista, experta en tradiciones de las diosas

1.Las figuras de diosas y mujeres pariendo que se mencionan en la nota, se pueden encontrar en el libro La Diosa, de Adele Getty, Editorial Debate, con excepción de la figura de Pachamama en "Argentina Indígena" de Ibarra Grasso, ed. Tea.
2. Historia de las Grandes Civilizaciones, Tomo II. Viscontea.
3. Diario Página 12, 17-10-03
4. La Diosa, de Adele Getty

por Analía Bernardo, extraído del libro digital de la Colección Mitología Femenina -
analiabernardo@yahoo.com
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Los ejercicios de Kegel -Ana Ferruggia - Doula Venir al Mundo
http://www.veniralmundo.com.ar/contenidosVer.php?contenidoID=41

Son aquellos que permiten fortalecer el piso pelvico o perine, conjunto de músculos utilizados para orinar, defecar, tener relaciones sexuales y parir. Es el area romboidal entre el pubis el coxis y los dos izquiones.

La práctica de estos dan grandes beneficios:
*Aumentan la intensidad en los orgasmos.
*Previenen los desgarros.
*Previenen el prolapso.
*Ayudan a tomar conciencia del canal de parto.

1. El lento
Aprieta los músculos como cuando intentas detener la orina, tirándolos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así mientras cuentas hasta 5 respirando suavemente.
Después, relájalos durante 5 segundos más, y repite la serie 10 veces.
Intenta aumentar progresivamente el tiempo de contracción y relajación. Empeza por 5 segundos en cada caso hasta llegar a los 20. Cuanto más tiempo consigas aguantar la contracción de los músculos, más fuertes se harán.

2. El rápido
Aprieta y relaja los músculos tan rápidamente como puedas hasta que te canses o transcurran unos 2 ó 3 minutos (lo que suceda primero). Empieza con 10 repeticiones cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.

3. El ascensor
Este ejercicio requiere cierta concentración, pero sus resultados son muy buenos. Tu vagina es un tubo muscular con secciones en forma de anillo dispuestas una sobre otra. Imaginate que cada sección es una planta diferente de un edificio, y que subis y bajas un ascensor tensionando cada sección. Empieza subiendo el ascensor suavemente hasta la primera planta, aguántalo durante un segundo, y sube hasta la segunda planta. Sigue subiendo tantas plantas como puedas (normalmente no más de cinco). Para bajar, aguanta también un segundo en cada planta. Cuando llegues abajo, intenta ir al sótano, empujando los músculos pélvicos hacia abajo durante unos segundos (tal y como si estuvieras pariendo). Finalmente, intenta relajar por completo la musculatura durante unos segundos. Sobre todo, no te olvides de respirar pausadamente y de no realizar el ejercicio con ayuda de los músculos abdominales.

4. La onda
Algunos músculos del suelo pélvico están dispuestos en forma de un ocho, pero con tres anillos. Un anillo se sitúa alrededor de la uretra, otro alrededor de la vulva, y el último alrededor del ano. Contrae éstos músculos de delante a atrás y relájalos de atrás a delante.
Hace estos ejercicios tantas veces como puedas al día. El objetivo es conseguir realizarlos sin que se noten. Cuando empieces a realizarlos, pueden parecerte incómodos y raros, pero pronto podrás llevarlos a cabo sin que los demás se den cuenta.
Al principio, al practicar el ejercicio lento, puedes notar que los músculos no quieren mantenerse contraídos. También es posible que te canses enseguida con el rápido. Pero si perseveras, verás que en pocos días no te supondrán ningún esfuerzo.
Son tambien recomendables para realizar en pareja.

Que los disfruten.

Ana Ferruggia
Doula Venir al Mundo
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Redes de apoyo entre mujeres:

No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.

Laura Gutman
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Maneras de traer al mundo
Las/12|Viernes, 18 de Mayo de 2007
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Relegada y subestimada por instituciones que entienden al cuerpo como una máquina y al nacimiento como un evento necesitado de prolijidad e
intervenciones, la figura de la partera está recuperando, poco a poco, algo del prestigio y la importancia que supo tener socialmente. La revalorización de su rol, de la mano de una comprensión más humana del parir, vuelve a descubrir los tiempos y las necesidades del cuerpo como un saber de mujeres, una ciencia con poco de exacto y mucho de intuitiva, hecha de cuidados, alimentada por la cercanía y la idea de que cada embarazo, cada parto, son únicos.

Por Luciana Peker
¿Te podés dejar de pajear?" La pregunta no era una pregunta, la mala palabra era más que una mala palabra, el reto era por perder tiempo y la referencia onanística era, en realidad, su antítesis. Si hacer el amor es una frase hecha para definir a una relación sexual en donde hay más que sexo, tal vez hacer el amor también pueda ser ayudar a nacer, en donde la sexualidad femenina está más abierta, pujante y vulnerable que nunca y esa mujer -la partera- que da la mano e irrumpe o impulsa su cuerpo puede ser clave para hacerla sentir valiente -empoderada dirían los manuales- o más, más, más vulnerada. Una partera que no quería ver sólo su reloj, su tiempo, su comodidad, sino que esperaba los tiempos de las mujeres que estaban por parir partidas por el rayo de la urgencia, pero, también, de la necesidad de sentirse poderosas para poder parir. "¿Te podés dejar de pajear?", le impetaron en el Hospital Santojanni a Marina Lembo por esperar el tiempo de las mujeres que querían parir sin ser apuradas, vapuleadas, insultadas o
tratadas como vallas a saltear en el parto a parto hospitalario.
Ella, licenciada en Obstetricia que -a diferencia del "dígame licenciado" que se hizo chiste y muletilla política- prefiere nombrarse partera en homenaje al conocimiento de las parteras ancestrales que todavía suben y bajan los cerros y los pueblos argentinos, creó junto a Sonia Cavia (técnica en comunicación y doula, otro tipo de acompañante femenina pre y post parto) Mujer Sabia Editoras. Allí, ya publicaron Partería espiritual (La naturaleza
del nacimiento entre el amor y la ciencia), de Ina May Gaskin -fundadora del Centro de Partería de "La Granja", en Estados Unidos- y los cuadernillos Ser parteras en el Siglo XXI, Posiciones en el parto y Periné: episiotomía y desgarro. También están por iniciar una Escuela de Parteras del Sigo XXI, en Villa General Belgrano, Córdoba. Mientras que, por otra parte, en Mar del Plata, del 10 al 13 de marzo de este año, se realizó el II Congreso Regional de las Américas de la Confederación Internacional de Parteras "Fortalezas y Desafíos de la Partería de las Américas". Pero no son emprendimientos aislados, sino parte de la revalorización mundial del rol de las parteras, que celebran su día cada 5 de mayo a partir de 1992, y que también en la
Argentina vienen empujado por un movimiento cada vez más importante a favor del mayor protagonismo de las mujeres en su propio parto. Jaqui Zieler, presidenta de la Fundación Creavida, define ese oficio hecho aliento, abrazo, palabra, calma o empuje: "La partera representa esa figura femenina, símbolo de la madre, del abrigo y la comprensión, eso que necesitamos para sentirnos seguras en el momento del parto".
La partera Sandra Laporta empieza la entrevista agotada. No importa la agenda porque ella no tiene, no puede tener, según su manera de ponerle el cuerpo al oficio, una agenda pautada. Las pautas las dan las mamás y los bebés. Son las doce del mediodía y ella empezó a la una de la madrugada y terminó a las nueve y media de la mañana el parto de Máximo, en la casa -y con la colaboración conjunta- de Raquel Schallman, una partera autónoma e histórica en la Argentina. "La mamá tenía dilatación completa a las tres de la mañana pero nosotras esperamos", explica. La espera en este tiempo sin tiempo parece ser la mayor diferencia entre una partera y el despacho en el que se han convertido los sanatorios y hospitales. "La virtud más grande para atender partos es saber esperar y saber intuitivamente cuándo intervenir. A veces me siento como un timonel. El barco anda solo, pero necesita pequeñas ayudas para navegar", define Sandra. Suena poético, pero la mayoría de las palabras que dice la mayoría de las parteras durante los partos no tienen nada de poesía. "El parto es una escena incontrolable -resalta- y hay que tener paciencia y amor para hablarle bien a una mujer." Todo lo contrario a lo que sucede en la mayoría de los nacimientos.
"Tuve a mi bebé en una clínica muy top y fue todo muy express. La partera me atendió como un delivery. Yo me partía del dolor y ella me decía 'por favor no te quejes' y hablaba por celular cuando la llegada de mi hija ya era inminente. También me chocaba que entre contracciones hablaban de cualquier otra cosa entre el anestesista, el obstetra y ella. Y eso que mi hija nació en un solo pujo y fue bárbaro. La felicidad fue tan enorme que al otro día hasta le agradecí", cuenta Lucila, una publicista de 32 años.
En el actual sistema de salud las condiciones de hotelería y tecnología pueden cambiar -el ingreso del padre a la sala de partos también- pero muchas veces un hospital público y un sanatorio privado se parecen en el apuro, la despersonalización de la atención y el avasallamiento de los deseos de las mujeres. La Maternidad Sardá es emblemática de la sobredosis laboral con la que trabajan médicos/as y licenciadas en obstetricia. Elsa Andina, jefa de Tocoginecología de la Sardá, revaloriza, igualmente, el crecimiento del rol de las parteras: "La obstétrica en nuestra maternidad está integrada a la atención de la mujer que va a tener su niño pero además tiene otras funciones como la de desarrollar los cursos del parto sin temor, dar pautas de cuidado previo, durante y luego del parto, y consejería en salud reproductiva. Su formación la capacita para cuidar de la madre y el niño durante el trabajo de parto y contener a las madres y a sus parejas".
¿Las parteras de una maternidad pública pueden atender con la suficiente dedicación y paciencia a las mujeres que van a parir?
-Nuestras parteras, efectivamente, tienen la capacidad humana y laboral necesaria para acompañar a las parturientas, aunque en esto interfiera el exceso de la demanda de una maternidad como la nuestra, que alcanza picos de 35 nacimientos diarios -enumera Andina.
Muchas veces parece que las demandas a favor del parto humanizado son una opción new age o un capricho neo hippie. Pero, en realidad -igual que la intimidad- los partos son una escena íntima, pero también una decisión pública. "Esto es una cuestión política y económica -enmarca Sandra Laporta-. Para los médicos la espera es perder tiempo porque el tiempo es oro según la ideología de productividad. En cambio, para nosotras, acá se juega una cuestión social y de salud pública", subraya.
¿Qué alternativas hay? Por un lado, son cada vez más las mujeres que eligen parir en su casa (aunque no llegan a ser el uno por ciento de los partos) o en casas de parteras. Por otro lado, resurgen las casas de partos. Otras, hacen un trabajo de parto acompañadas por una profesional con afinidad y llegan al hospital a último momento. Pero, también, son cada vez más las que exigen los derechos que tienen -por ley- de poder elegir con quién estar acompañadas, la posición para parir o dar la teta apenas nace el bebé. Por eso, el parto natural no es un solo parto, sino que lo natural es que las mujeres puedan expresar y elegir según sus deseos cómo vivenciar el nacimiento de su hijo o hija.
Por eso, la elección no puede ser sólo entre un parto 100 por ciento natural o callarse y pujar. Jaqui Zieler apunta a modo de ejemplo: "Los partos humanizados se llaman así por la calidad de presencia y contacto y no por el ámbito donde sucedan. Yo estuve en una 'cesárea humanizada' en la maternidad más tecnológica de la ciudad, donde estábamos abrazados, cantando, riendo, escuchando una música hermosa. La mamá logró que le dejaran al bebé no bien nació y lo que allí sucedió entre ellos fue asombroso, aun para el equipo médico, que nunca había visto algo igual".
Laura Gutman, autora de los libros La maternidad y la propia sombra y
Puerperios y otras exploraciones del alma femenina también enmarca la posibilidad de la compañía de una partera amorosa en una clínica u hospital.
"Las parteras que ejercen la función de 'estar al lado' de la parturienta, en las instituciones médicas, tienen que ocuparse de defender a la parturienta de las depredaciones en lugar de ocuparse del progreso del parto. Sin embargo, siempre es mejor que sea la partera y no la mujer en trabajo de parto quien defienda las fronteras. Toda contención, palabra de apoyo, acompañamiento amoroso, respeto por los tiempos personales, calidez, cuidado, compañía y servicio altruista que una verdadera partera esté en condiciones de prodigar a una parturienta va a redundar en beneficio del parto."
Gutman también subraya, y subraya con esperanza: "La sistematización de los partos nos ha dejado a las mujeres completamente alejadas del acto de parir.
Hemos pasado a ser parte de una maquinaria industrializada de nacimientos rápidos y quirúrgicos. La figura de la partera -de la verdadera y antigua acompañante de la mujer- va a regresar indefectiblemente porque las mujeres estamos empezando -muy lentamente- a recuperar nuestra identidad y nuestra fortaleza en la escena del parto".
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El revolcón - Por Luciana Peker
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Creo que ser mujer, periodista mujer, ser mujer y escribir, pensar, indagar sobre la igualdad de la mujer es un oficio que atraviesa el cuerpo y que habla a partir del cuerpo. A veces, es una ventaja sentir el latido de las palabras y las sensaciones. A veces, en cambio, la escritura desdibuja la propia imprenta personal. Creo tanto en el periodismo que pone en primera persona la virtud y virulencia con la que las mujeres todavía tenemos -o queremos, según las situaciones- que poner el cuerpo como en poner el cuerpo -a través de la palabra- para decir verdades. En la democracia plural de la palabra verdades (que no es la singularidad autoritaria de LA verdad).
Siento que hay verdades que fui descubriendo sobre el parto. No tengo duda de que la medicina moderna, que sincroniza pacientes como si contabilizara tantos, no tiene -ni quiere tener- el asombro, la paciencia y la amorosidad para envolver a las mujeres que quieren dar a luz sin que iluminar sea una metáfora. Pero, también, es cierto que no es tan sencillo, fácil, accesible, económico, plural, tener hijos de manera radicalmente distinta (en partos caseros, sin anestesia, sin relojes... casi sin medicina). Creo, claro, en la libertad y valentía de las que se atreven a resguardar su cuerpo de la trinchera hospitalaria. Pero, en tren de verdades, no todas -no yo- podemos ponerle el cuerpo a sacar el cuerpo de las salas de partos. "Yo no quiero que maten ballenas y no por eso soy activista de Greenpeace", me dijo la obstetra e integrante de la ONG Dando a luz, Claudia Alonso. Como buena obstetra -de las que no abundan- me calmó. No se trata, volví a pensar, de elegir un parto natural o de no elegir nada. Se puede -se tiene que poder- elegir, al menos, qué elegir.
Yo elegí dar vueltas hasta que Uma ya flameara como un barrilete que no necesitara más ovillo. Yo elegí el ritual de los damascos de verano como último bocado entre ella y yo. Yo elegí caminar para danzarle el camino.
Después, hubo otras cosas que eligieron los médicos y yo acepté. Yo elegí pedirles paz, buen trato y respeto. Y no elegí, porque a esa altura ya elegía ella, que Uma me revolcara por una oleada que parecía no tener fondo en donde la arena y la espuma se volvían huracán de deseo, dolor, desesperación. Me dijeron los médicos -Lucas Minig, joven y calmo, en el
Hospital Italiano- que Uma pujaba por salir. Ella eligió el deseo. Y yo elegí mirarla. Ella eligió no llorar. Y yo llorar de amor por el revolcón de angustia y amor. Ella eligió ser valiente y yo elegí admirarla. Yo elegí abrazarla y ella comerme a besos.
Creo, con el cuerpo y con la palabra, y sin tinte ni tinta de valiente, que en el parto se puede elegir. Por lo menos, refugiarse en el aroma de los damascos para dejar salir.
De como abandonar lógicas masculinas de parir
"La experiencia del parto será recordada siempre por la mujer. Impacta sobre la percepción y sentimiento acerca de ella misma, sobre su bebé y el resto de su familia. Las mujeres con un nivel educativo, cultural y económico que supera las necesidades básicas suelen tener en la actualidad uno o dos niños. Si la experiencia del parto es devastadora, esto afectará, aunque ellas puedan no tener conciencia, la mayoría de sus vidas. Dar a luz puede ser una experiencia de éxtasis, milagro y poder para la mujer, pero también puede ser una pesadilla; la partera tiene en esto un rol central pues con sus recursos, habilidades y ánimo puede hacer de un trabajo de parto largo y displacentero una experiencia diferente y única", enlazan Marina
Lembo -licenciada en Obstetricia- y Sonia Cavia -técnica en comunicación y doula- en el libro Posiciones en el parto, de Mujeres Sabias Editoras, el sello que acaban de crear.
¿Por qué en una generación de mujeres independientes los deseos, dolores y tiempos de las mujeres en el parto parecen tener que ser silenciados?
Marina Lembo: -Por más que ahora trabajemos ocho horas, salgamos de casa y manejemos nuestro dinero, en el nacimiento sigue existiendo una actitud de sumisión. Las mujeres se animan a cuestionar hasta donde les da el cuero. El mundo del nacimiento siempre fue femenino, pero ahora está manejado por una forma de pensar masculina, incluso entre las médicas mujeres y las parteras que han sido corrompidas y están al servicio de la corporación médica y no de la mujer.
Ahora estamos frente a una revalorización de las parteras. Pero en muchos sanatorios y hospitales ellas son las que gritan, maltratan o desvalorizan a las parturientas...
M.L.: -Cuando las parteras somos nuestras propias jefas los resultados
perinatales son mucho mejores que cuando somos la mano derecha de la institución médica.
Sonia Cavia: -Por eso, muchas licenciadas en Obstetricia empezaron a llamarse parteras como una manera de diferenciarse de este modelo intervencionista y revalorizar un rol ancestral, pero que ahora suma conocimientos científicos.
¿Cuál es la propuesta de la Escuela Autónoma de Parteras?
S.C.: -La escuela va a ser semipresencial (va a funcionar una vez por mes) y la idea es poder formar parteras comunitarias que acompañen a la mujer desde la concepción en una continuidad de cuidado hasta las seis semanas después del nacimiento.
La vuelta a los partos humanizados se está dando entre personas que pueden costearse una atención personalizada y que pertenecen a clases medias o altas...
S.C.: -La idea es justamente la contrario. Ojalá consigamos financiamiento para que sea una escuela pública y gratuita. Anhelamos que los nacimientos sean en hospitales sólo cuando hay una patología y que se abran casas de partos al alcance de todos en distintos lugares del país. Este modelo funciona en un país como Holanda. ¿No puede ser peligroso en Argentina, donde una ambulancia puede tardar mucho en llegar?
M.L.: -Yo estuve trabajando en Tucumán y fuera de los centros urbanos los nacimientos se dan en las casas de las mujeres o en las unidades sanitarias. En los cerros conocí a una partera tradicional que estaba altamente preparada y no sabía ni leer ni escribir. Por eso, los partos en casa ya existen. La idea es que las parteras puedan formarse y ser proveedoras de salud.
S.C.: -Las parteras tienen que poder detectar embarazos de alto riesgo y derivarlos a hospitales. Por eso, la formación de parteras bajaría los índices de mortalidad infantil y mortalidad materna.
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Unicef revaloriza a las comadronas
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"Llegado el momento del parto se prepara un catre o una cama con trapos limpios. La nogotolec loo le dice palabras suaves y cariñosas al oído y le dice que haga fuerza sin tocarla para nada hasta que le sale la cabeza del bebé. En ese momento se va masajeando y empujando la panza hacia abajo hasta que sale el bebé. Si se demora se le hacen caricias en la cabecita al niño pero nunca tratando de sacarlo", contó una anciana partera toba de Miraflores sobre el rito de las palabras dulces como anestesia para el dolor de parir. Pero ese conocimiento ancestral no sólo fue despreciado, también fue condenado a la exclusión social. Por eso, en Juan José Castelli, en el
Chaco, el 62,3 por ciento de la población tenía las necesidades básicas insatisfechas, la mortalidad infantil era del 48,6 por ciento y la mortalidad materna eran del 3 por ciento cuando Unicef decidió capacitar, en los '90, a las comadronas ancestrales de la zona.
"Unicef ha procurado impulsar un proceso de cambio y no un mal comprendido
'respeto hacia las prácticas tradicionales' que se traduzca en un aval a la miseria y a la postergación de aquellos que fueron conquistados. Pero esto es muy distinto a los que niegan en bloque los saberes previos de las comunidades y procuran, lisa y llanamente, implantar un programa de adiestramiento de comadronas como meros apéndices, sin identidad propia, del sistema de salud. No hay que despojar a estas poblaciones de lo mejor de su herencia, de lo que tiene de valioso, para que puedan afirmar su identidad y crecer luego, como los árboles, recibiendo nuevos alimentos y nuevos estímulos", escribió el antropólogo Marcelino Fontan en el libro De comadronas y de médicos... las cosas del nacer (trabajos interculturales en salud en El Impenetrable chaqueño), editado por Unicef.
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Hecha la ley, hecha la ausencia
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Por Soledad Vallejos Las/12|Viernes, 18 de Mayo de 2007

Es nuestra tradición que el texto cree, o intente modelar, los hechos. Como si hecha la ley, imaginado el mundo, la palabra en la legislación argentina tiene un dejo de esa omnipotencia bíblica (ese "y entonces dijo y creó"), ese será lo que se diga que deba ser o no será nada, y así. En la realidad, claro, eso podría traducirse como el divorcio más o menos acentuado entre lo que se dicta como normativa y lo que efectivamente termina sucediendo. Y como no podía ser de otra manera, ya que de alumbramientos hablamos, el gestar, el hacer nacer y el nacer mismo no se escapan a las generales de esta regla informal nuestra. A saber: desde 2004, Argentina cuenta con la
"ley sobre parto humanizado" (Nº25.929); desde dos años antes, en la ciudad de Buenos Aires rige la "ley de acompañamiento en el trabajo de parto, nacimiento e internación" (Nº1040) y en algunas provincias existen disposiciones similares. En todos los casos, el objetivo es el mismo: que parir y nacer no se conviertan en episodios hipermedicalizados, que la mujer que va a parir no reciba atenciones dignas de una persona enferma, que el embarazo no se aborde como patología. ¿Sencillo? No tanto.
"La globalización, ¿cómo se ve lo que la medicina hace con los partos? En el poco acompañamiento que hay de la paciente. La paciente va un día a la maternidad, la atiende un médico, otro día la atiende otro y un tercer día un tercero. No hay responsabilidad personal, no está personalizada la relación con la paciente. Cuando llega el momento del parto, a la mujer la atiende el profesional que está en la guardia, que en general son tipos que están en otra cosa. ¿Por qué? Porque acompañar a una embarazada tiene que ver con el afecto, la empatía, con el conocimiento que va ganando el obstetra de su paciente a lo largo del seguimiento. Pero en lugar de eso, ella llega y se encuentra con que es todo una cuestión de desconocimiento, una situación en la que es difícil para ella abrirse. Y entonces todos los partos que podrían ser normales terminan siendo difíciles." Eso plantea el neonatólogo y pediatra Alberto Grieco, un médico que tuvo por maestro al mítico Florencio Escardó, y que -amén de ser miembro "vitalicio" de la Sociedad Argentina de Pediatría y de la Asociación Americana de Pediatría- dice lo que dice al amparo no sólo de la experiencia de años de ejercicio profesional, sino también por lo que observa en campo. Vale decir que Grieco reviste en la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, en donde se especializa precisamente en supervisar el área materno-infantil de la salud pública porteña.
Las últimas estadísticas disponibles corresponden a 2005 (las de 2006 están siendo elaboradas) y son de lo más claras. En todo el sistema de salud, el promedio de cesáreas duplica al 15% recomendado por la OMS, cuando no lo supera por más: rondan el 40% en el hospital Rivadavia (que, por otro lado, no es el que mayor cantidad de partos atiende) en el extremo más elevado, el 30% en el Santojanni y la maternidad Sardá (donde se produce, por lejos, la mayor cantidad de nacimientos), caen al 17% en el Piñero. La ley garantiza un tratamiento "individual y personalizado" para lograr "intimidad durante todo el proceso asistencial"; también promueve el respeto de los "tiempos biológico y psicológico", la no realización de "prácticas invasivas" y la compañía de la persona que la parturienta elija durante "el trabajo de parto, parto y posparto". La disociación entre la buena voluntad legal y los resultados prácticos pareciera irreconciliable. ¿Dónde están los obstáculos, qué nombres ponerles?
Grieco explica que hay, en primer lugar, un problema estructural, y que es notable. La normativa del Ministerio de Salud, por ejemplo, impulsa la existencia de salas donde se desarrolle todo el ciclo completo (trabajo de parto, parto y puerperio) y que no implique desplazamiento de la mujer ni fragmentación de la atención médica. Pero a tres años de sancionada la ley, "estas salas sólo las tiene un hospital, el Fernández". Aún más: "En el Santojanni, las salas de parto están divididas por una cortina, por lo cual las mujeres no tienen privacidad, ni la que está pariendo ni la que está esperando parir, y por eso mismo no dejan entrar acompañantes. En el hospital Alvarez también sucede algo parecido". El diagnóstico, entonces, señala las falencias en el proceso mismo de creación y aplicación: "Se hicieron leyes correctas, pero no los relevamientos necesarios para poner los servicios en condiciones, para hacer las cosas que se tienen que hacer en estos casos... Y en el sistema privado no andamos distinto".
Otro escollo nada despreciable, y seguramente más complicado de transformar, tiene que ver pura y exclusivamente con los recursos humanos, con la generación de una mirada diferente sobre lo tradicional. Digamos: otra concepción del poder, de las mujeres y del ejercicio profesional mismo.
"Actualmente es un mundo frío, en el que predominan prácticas violentas, aun cuando no son necesarias. A la vez, la partera es como una sirvienta del obstetra: hace todo el sostenimiento del parto y la paciente ella sola, el obstetra sólo aparece cuando el chico está saliendo, a pesar de que el obstetra en los hospitales está las 24 horas. A eso se suma que, en el sistema público, ningún servicio de salud mental trabaja en tándem con obstetricia, a pesar de que se promueve el trabajo interdisciplinario.
Quiero decir: no se trabaja en prevención".
El círculo se cierra cuando los problemas acaban donde han comenzado: si las falencias de una ley impecable están en un funcionamiento que no se previó ni evaluó (como si el sistema acabara de nacer, como si nada, ni una historia, ni una estructura, lo precediera), la solución también, o al menos su posibilidad. Hay que sentarse -reflexiona Grieco-, y diagramar la salud va a costar pero va a tener que llegar algún día.
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Parto y Nacimiento Humanizado - por Carlos Burgos - http://www.partohumanizado.com.ar/
El parto y el nacimiento humanizado se fundamenta en la valoración del mundo afectivo-emocional de las personas, la consideración de los deseos y necesidades de sus protagonistas: madre, padre, hija o hijo y la libertad de las mujeres o las parejas para tomar decisiones sobre dónde, cómo y con quién parir, en uno de los momentos más conmovedores de su historia.

Lo opuesto es el proceso de medicalización habitual en el que el destino de la mujer y su hijo está sujeto a procedimientos de intervención rutinarios que no consideran las diferencias y especificidades individuales, transformando en violentas las actitudes asistenciales.

¿QUÉ SIGNIFICA PARTO HUMANIZADO?

Reconocer en padres e hijos a los verdaderos protagonistas.
No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso natural, no habiendo una situación de riesgo evidente.
Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer/pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia ( en una institución o en su domicilio).
Respetar la intimidad del entorno durante el parto y el nacimiento.
Favorecer la libertad de posición y movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto (parto en cuclillas, en el agua, semisentada, o como desee).
Promover el vínculo personalizado entre la pareja y el equipo de asistencia profesional.
Respetar la necesidad de elección de la mujer de las personas que la acompañarán en el parto (familia, amigos).
Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién nacido, evitando someter al niño a cualquier maniobra de resucitación o exámenes innecesarios.
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Los Derechos de la Embarazada Dr. Carlos Burgo http://www.partohumanizado.com.ar

Sumidos en la vorágine mediática de información, violencia, preocupaciones domésticas y económicas, falta de proyectos, etc., poco tiempo hay para reflexionar sobre el parto y el nacimiento, sobre el carácter fundacional en la aparición de un nuevo ser y en las implicancias emocionales y físicas para la madre y su nuevo hijo.
La técnica y la tecnología han sido y son utilizadas en muchas oportunidades como argumentos de intervención profesional, provocando una alteración en la trama vincular. Se transforma así, la instancia de embarazo y parto, en episodios en los que la pérdida de individualidad, intimidad, sostén, escucha, dan lugar a una sucesión de rutinas e intervenciones médicas innecesarias y escasas veces decididas desde la reflexión y el respeto por el mundo afectivo de la embarazada. Estas instancias esenciales en la vida de toda persona, que conllevan transformaciones profundas en la subjetividad, sobre todo en la subjetividad femenina, no suelen ser acompañadas con una estructura de asistencia y atención que valorice especialmente los aspectos afectivos, vinculares, familiares y de compromiso de la sexualidad que envuelven al parto y al nacimiento. El cuerpo de la mujer, caja de resonancia y ámbito de expresión de cambios y emociones suele ser sometido, maltratado, inmovilizado, domesticado en función de un parto conducido que exigirá quietud, silencio y obediencia. Pensando en la violencia que comporta para la mujer algunas prácticas asistenciales, desde el sentimiento de indiferencia que se instala en los encuentros con los profesionales hasta la percepción del abuso de algunas prácticas; y considerando los ideales sociales sobre lo que "debe y no debe hacerse" , es que elaboramos un decálogo de derechos de la embarazada. Dentro de ese consenso de habitual aceptación del maltrato como parte del proceso de tener un hijo, se destacan algunas mujeres que reconocen en su intimidad el abuso al que se someten y son sometidas. Este malestar ha generado en nuestro país y en otros lugares dei mundo, alternativas y procedimientos que han sido definidos de múltiples maneras y que posibilitan eludir los condicionamientos que impiden a cada mujer asumir el rol protagónico y favorecen la reflexión acerca de como quieren parir y recibir al hijo. El cuidado no está solamente vinculado a la atención tecnológica, sino que lo esencial pasa por ese "cuerpo a cuerpo" de la relación entre la futura madre, el padre, y el equipo profesional que les brinda asistencia. Este decálogo de derechos intenta restablecer los conceptos de dignidad, respeto, continencia, placer, permisos, tolerancia.

Decálogo de los derechos de la embarazada :

Derecho a que no la consideren una enferma
Derecho a pedir la participación de su pareja
Derecho a tener miedo
Derecho a elegir
Derecho a sentirse dueña de su cuerpo
Derecho a no someterse a rutinas médicas innecesarias
Derecho a sentir placer y a sentir dolor
Derecho a expresarse según su necesidad
Derecho al vínculo inmediato con su hijo
Derecho al buen trato

1- Derecho a que no la consideren una enferma

Ella llega a casa de sus padres y dice alegremente: "Estoy embarazada!". Y la respuesta a este alborozo es similar en ellos. Pero, de inmediato, surgen las recomendaciones: "Ahora tenés que cuidarte", "no hagas tanta gimnasia", "no subas escaleras", y muchas más. Y las preguntas: "Has tenido vómitos, mareos, etc.?".
En los días siguientes en todos los medios donde se mueva encontrará parecidas respuestas: alegría, pero también limitaciones a sus actividades cotidianas. No solo sus familiares y amigos imaginan y crean una situación de riesgo, sino que un gran porcentaje de médicos comparte este sentimiento: prohibiciones, estudios excesivos, medicamentos innecesarios.
En realidad, no solo no está enferma, sino que ésta es la etapa más plena de su vida, y no tiene por que variar su ritmo de todos los días.
¿De dónde proviene esta idea de tomar el embarazo como una enfermedad? Desde el comienzo de la gestación empiezan a cambiar cosas. Se siente distinta. Dentro de sí, algo ocurre en su cuerpo y en sus emociones. Y afuera, también, algo se modifica en la relación con los demás.
Y es que estos cambios suyos provocan en la gente la sensación de "no habitualidad", y se tiende a considerar lo no habitual como "no normal", o "no sano", por lo tanto el embarazo resulta ser una situación de "enfermedad". Por otra parte, las mujeres de su alrededor proyectan sobre ella sus propias historias. El recuerdo de como fueron tratadas, sus experiencias personales, sus sensaciones, sufrimientos, etc., son depositados en la embarazada como si el suyo fuera un "mal estado". Y aparecen las advertencias que presuponen un cuidado. Muchos de estos cuidados están enfocados a limitar fundamentalmente su actividad física: ejercicios, desplazamientos cotidianos, actividad sexual, etc.: un organismo enfermo se supone que debe estar en reposo.
Lo cierto es que es simplemente una etapa importantísima en la vida de una mujer, que no le impedirá casi nada y que debe ser vivida con placer y permisos.
Seguir con todo lo que venía haciendo: trabajo, estudio, deportes (exceptuando situaciones muy violentas). Pasear y bailar, ir a la peluquería y comer como siempre. Dejarse invadir por estos cambios y no por sugerencias externas, la conducirán seguramente a disfrutar con menos ansiedad y más salud.
Y si sus ganas son las de vivir con intensidad esta etapa que cambiará su vida, es importante que pueda defender el derecho de estar sana y sentirse bien. Y para ello, reconocer los mensajes de su propio cuerpo, que le impondrá la libertad y los límites naturales.

2- Derecho a pedir la participación de su pareja

Él llega a la oficina y cuenta: "¡... y voy a estar en el parto!", y sus compañeros aterrados le contestan: "pero, y si te desmayas?, te van a tener que atender a vos en lugar de ella", "yo no podría verla sufrir", "esto es cosa de mujeres". Cuando ambos se acercan a la consulta, ambos buscan ser oídos. Ella y él quieren y desean encontrarle un lugar a él en esta nueva situación. Estos dos seres humanos, varón y mujer, que un día se encontraron y decidieron compartir la vida, también decidieron juntos incluir al hijo y transformarse en una familia.Y si bien el embarazo está instalado en el cuerpo de la mujer, en realidad les pertenece a los dos.
¿Por qué entonces la reacción de los demás frente al deseo de participación? El desconcierto que despierta un planteo tan simple y elemental como el de incluir al varón se expresa con advertencias llenas de temor. El hombre está bastante propenso a participar, pero frecuentemente no es acompañando